Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
Y yo sin condición
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
¿Y esto? ¡Está horrible!
Es parte del plan.
Me imagino que no me quiero enterar de su plan, ¿verdad?
- No. - Epigmenio,
el problema es que Miguel no es un enemigo al que puedas atrapar.
¿Sabes que todos los días Dora y Jorge van al cementerio
a ver a Lamberto y a la Chisca?
¿Para qué buscas a Miguel?
Simplemente atráelo a ti atrapando a la única familia que le queda.
Ahora, patrón.
No.
Epigmenio, ¡ey, baje el arma!
- ¿Qué pasa? - ¡Al suelo!
¡Bájala! ¡Las manos donde las pueda ver!
Quedas arrestado por el tráfico de drogas,
por el asesinato de Helena Bernal,
por ser cómplice en el asesinato de Natalia Ríos.
Todo lo que digas puede ser usado en tu contra.
- Tienes derecho a un abogado. - ¿Jorge?
Jorge, mi amor, cálmate. ¿Adónde vas, hijo?
- Y por muchos crímenes que tú ya sabes. - ¿Jorge?
- ¿Dora y Jorge? - Dora y Jorge están bien,
- pero hay policías. - Esperemos unos minutos más.
Patrón, ¡quedarnos puede ser peligroso!
- Esperemos. - Está bien, patrón.
¡Jorge! ¡No, no, suéltenlo!
Lo van a lastimar.
Jorge, ¡mírame!
¡Calma!
Tranquilo, hijo, ya.
Ya se fueron, patrón. La señora Dora y Jorge están bien.
Jorge intentó lanzársele a Epigmenio, pero lo controlaron.
- Ya los dejaron solos. Están bien. - Ya vámonos.
Es mejor que nadie sepa que estuvimos aquí.
Sí, patrón.
¡Vámonos!
¡Ishiro!
¡Vámonos!
Lo único que busco es su cooperación, señora Moncada.
Si usted habla conmigo, los cargos por encubrimiento pueden desaparecer.
Esos cargos no son procedentes, procuradora, y usted lo sabe.
Mi defendida nunca ha formado parte de la vida laboral de su esposo.
Por lo tanto, los cargos contra él no proceden contra ella.
Denme un minuto.
¿Será que sí pasa?
¿Sí?
Ajá. Gracias.
Queda usted libre, señora Moncada.
- ¿Qué? - Puede retirarse.
Acaban de detener a su marido.
Ya no necesitamos su testimonio.
No, no le creo.
Seguramente me lo está diciendo para que yo dé mi declaración.
No me importa lo que usted crea, señora.
A su marido lo acaban de detener en Ciudad Jiménez
y lo están trayendo en este momento en un avión militar.
Para cuando usted se dé cuenta que esto no es mentira,
nosotros vamos a estar encerrando a su marido en un penal.
- Ay, pero... - Pero nada.
Ya no me sirve.
Puede retirarse cuando quiera.
Con permiso.
Tranquila.
Voy a ver qué pasó con su esposo.
Usted vaya a su casa y siga sin decir nada.
Duro, ¿qué pasó?
Pompi, ¿estás en el rancho?
Aquí ando. ¿Qué fue?
¡Nos cayó la chota!
¿Cómo? ¿Dónde?
En el cementerio.
Se llevaron al patrón.
¿Y los Guachos?
¡Esos se pelaron! Nos dejaron solos.
¡Puta!
Te tienes que ir del rancho, ¡seguro la policía va para allá!
Vamos a vernos cerca del kilómetro 24.
Ahí, en el claro rumbo al Porvenir.
¡Órale, pues! Allá nos vemos.
Tenemos que irnos de regreso a México
porque aquí nos están buscando por todos lados.
Simón. Allá nos vemos.
Jorge, ¡tranquilízate!
Aquí estoy, mi vida. Mira, ven, córrele.
Toma un poquito de agua.
Ten.
¡Jorge!
¡Por el amor de Dios!
¡No, a ver!
¿Adónde vas? ¡No puedes hacer nada!
¡Por favor!
A Epigmenio lo van a meter a la cárcel
y va a pagar por todas las que ha hecho, pero tú no te puedes poner así.
- ¿Bueno? - Doña Dora, habla Peligros.
¡Ay, Peligros! ¿Supiste lo de Epigmenio?
Precisamente por eso le llamo.
El patrón quiere saber qué es lo que pasó con el joven Jorge,
ya ve que estuvo muy afectado ahí en el cementerio.
Pero ¿cómo supieron que estábamos ahí? ¿Cómo supieron que Jorge...?
Es que también estuvimos ahí, doña.
El patrón estaba decidido a matar a Epigmenio,
pero, pues ya ve que se nos adelantaron los militares.
¡Por fin a Miguel se le ocurre hacer lo que tenía que haber hecho desde antes!
¿Y cómo está Jorge?
Jorge está bien. Dile a Miguel que no se preocupe.
Yo lo estoy cuidando.
Oye, ¿y se van a quedar aquí en Ciudad Jiménez?
No, nosotros ya nos vamos para Ciudad de México,
y mientras sepamos qué es lo que va a pasar con Epigmenio,
es mejor que ustedes se queden ahí, guardados en el rancho.
De todas maneras, Sandro y los Guachos van a estar ahí para custodiarlos.
Sandro y los Guachos estaban con Epigmenio.
Eso era parte del plan, de la emboscada.
¡Pues qué lástima que se les adelantaron!
Avisen cuando lleguen a México.
Así será, señora. Usted tranquila, todo va a estar bien, ¿mh?
¿Y cómo están?
Todo está bien, patrón. Todo está bien.
Por fin Miguel está haciendo lo que tenía que haber hecho.
Vengar a tu abuelo, a tu hermana y a ti.
Vamos, ya siéntate. Ven.
Tranquilízate.
¿Y qué pasó?
Cometí un error, eso pasó.
¿Cuál error? ¿Qué pasó con Epigmenio?
Alertamos a los militares y por eso lo apresaron.
A ver, ¿cómo? No entiendo.
Cuando Dora llamó y preguntó si el general Lino Gómez
podía dar aviso a las autoridades de la muerte de Sergei y Andrei,
- le dijimos que sí. - ¡Pues claro!
Nosotros queríamos que esa noticia se supiera.
Sí, pero eso llevó la investigación a Ciudad Jiménez.
Y, por consiguiente, a Epigmenio.
Llegaron antes que nosotros.
¿Cómo pude ser tan estúpido?
Estuvimos muy cerca.
¡Muy cerca y nada es lo mismo, Peligros!
Mi amor, yo sé que a lo mejor lo que yo te diga ahorita no te importa,
pero, la verdad, yo no veo nada mal
que Epigmenio pague en la cárcel por lo que hizo.
Adela, los errores de guerra se pagan con sangre.
Epigmenio tenía que morir.
Ay, Dios mío.
Dios, ¡es que te juro que yo no entiendo ese fatalismo japonés!
¿Por qué siempre tienes que ver las cosas malas, Miguel?
¡Abre los ojos!
Epigmenio perdió todo.
Perdió sus socios, el poder, su gente, va directo a un juicio.
Tú y yo, por primera vez, podemos reorganizar nuestras vidas.
¿Qué más quieres?
Tienes razón, no me entiendes.
Voy a dar una conferencia de prensa.
Necesito que hables con el director del penal
para que traten a Moncada con todo el rigor que corresponde.
Ok, yo me encargo.
Sobre todo, que lo mantengan vigilado de día y de noche.
Esta vez no se nos puede escapar.
Edna, te dije que yo me ocupo.
Gracias, Gary.
No me voy a poner esa porquería.
¿Qué dijiste?
Que yo soy Epigmenio Moncada. No me voy a poner esa porquería.
Ya sé quién eres,
pero aquí no estás de vacaciones, papá, ¿eh?
Póntelo.
¡Con qué poquito poder se conforman!
Cállate y apúrate.
Vámonos, ¡vente!
Vente, papá.
¡Ándale! ¡Apúrale!
Vas.
Ya sabes cómo es esto.
Tómale la foto.
Aquí no eres nadie, papá, ¿oíste?
¡Eh! ¿Oíste?
Aquí no eres nadie.
Así que te vas a portar bien. ¿Oíste?
Te vas a tomar la foto...
...y te vas a quedar quietecito, ¿estamos?
Ya sabes cómo es esto. ¡Tómala!
Al otro lado.
¿Vamos al doctor, mh?
¡Sé que te va a gustar estar aquí!
¡Vas a hacer amigos luego!
En una de esas, hasta andas conociendo a tu príncipe azul.
Camínale.
¿Te gustó la revisadita?
Qué tal tiene los dedos, ¿eh?
¿Princesita?
¡Apúrale! Órale.
Me es grato informarles que el día de hoy fue apresado
en Ciudad Jiménez el jefe de la Organización del Valle,
Epigmenio Moncada.
Descansa, princesita.
Ya ha sido trasladado a una prisión de alta seguridad
en la Ciudad de México
y será procesado por los crímenes que se le imputan.
Entre ellos, el encubrimiento
del asesinato de la señorita Natalia Ríos.
- ¡Natalia, suelta! - ¡No!
¡Ah!
...quien fuera secretaria del exsecretario de gobernación,
Carlos Duarte. También se le acusa de ser el autor intelectual
de la masacre en la discoteca Desiré de Ciudad Jiménez,
donde asesinaron, entre otras personas, a Helena Bernal.
De traficar sustancias ilícitas dentro y fuera de nuestro país,
de planear el atentado al periodista Héctor Bernal...
¡No!
...y al financista Miguel Garza,
así como de haber asesinado a varios jefes mafiosos,
entre los que destacan los rusos Andrei Sirovna y Sergei Navokov,
la señorita Drenka Petrovic, de origen serbio,
el funcionario chino Kuang
y el mafioso italiano Piero Scarinci, en concurso real con otros delitos.
¡Procuradora!
Debo decir que el mérito de haber capturado a este delincuente
no es exclusivo de la procuraduría.
Se debió a un esfuerzo colectivo en el que también estuvieron involucrados
los servicios de inteligencia del país y la fuerza policíaca de investigación.
Con esto, la guerra contra los delincuentes que ensucian este país
ha visto ganada una batalla, aunque la guerra continúa.
- Procuradora. - ¿Sí?
Eh, ¿cuál es la siguiente batalla, procuradora?
¿Quién es el próximo en la lista de la cazadora de traficantes?
Ese tipo de información no se la puedo proporcionar todavía.
Lo que sí puedo decirles
es que en esta investigación fue vital la colaboración de la prensa,
en especial, de uno de sus compañeros,
Héctor Bernal.
Capturan al traficante mexicano Epigmenio Moncada
en un cementerio de Ciudad Jiménez.
La procuraduría se ve muy satisfecha al respecto.
En cuanto a nosotros, aún tenemos muchísimas interrogantes.
¿Qué hacía Moncada en un cementerio en la frontera?
¿Con quién se iba a reunir?
¿Por qué decidió matar a todos los jefes mafiosos involucrados,
presuntamente, en la negociación sobre la efilina?
¿Es él el responsable de que esta sustancia
esté haciendo estragos en todo el mundo?
¿Se detendrá la distribución de esta sustancia?
Y lo más importante,
¿quién tomará su lugar en la jerarquía del crimen organizado?
Todas estas preguntas las vamos a saber
en el juicio del criminal más famoso de nuestro país.
Lo que es un hecho es que el periodista Héctor Bernal
ya no tiene rivales en su nominación a ser el mejor periodista del año.
Vamos con otras noticias.
La verdad, me pareció raro no verte ahí
en frente de la procuradora aventando la primera pregunta.
Pues ganas no me faltaron, Miguel.
Pero, de alguna manera,
no quería que se generaran nuevas preguntas por parte de la procuradora.
Tú ya la conoces y sí, en frente de todos, pues me alaba.
Pero también, por otra parte, está queriendo hacerme quedar mal contigo...
Me lo imaginaba.
Esa mujer no pierde oportunidad para tratar de enemistarnos.
Oye, tú sabes que no le dije nada respecto a Epigmenio, ¿verdad?
Lo sé y te lo agradezco, Héctor.
El error fue mío.
Yo mandé a la procuradora a Ciudad Jiménez sin darme cuenta.
Digo, sí es verdad que la solución que tú estabas proponiendo, pues
no era lo que yo precisamente buscaba, pero...
de eso a actuar a tus espaldas,
pues creo que hay una diferencia muy grande, ¿no crees?
Bueno,
haya sido como haya sido,
la verdad es que no me esperaba encontrar justicia
para mi hermana Helena.
Llegó la hora de que todos los culpables paguen.
Deberías de sentirte igual que yo, ¿no?
Bueno, me refiero con lo de Chisca.
Me alegro más por ti, amigo.
Yo ya me ocuparé de sanar mis propias heridas con el tiempo,
y ahora, según parece,
ya nadie va a poder competir contra ti
para ganar el premio al periodista del año, ¿no?
¡Ah, Miguel! Eso da igual.
Sí me voy a sentir muy halagado si recibo el reconocimiento, ¿no?
A mi trabajo, pero no.
Lo que verdaderamente importa es todo eso que está detrás y que, precisamente,
la gente que va a otorgar el premio, pues, no lo ve.
Miguel,
oye, ¿estás bien?
- ¿Por qué? - Pues, no sé, te veo nervioso,
como ensimismado.
Oye, ¿no deberías de sentirte mejor ahora que Epigmenio ya no está?
Sí, supongo que sí.
Oye, ¿me permites darte un consejo?
Ya hiciste todo lo que podías haber hecho.
Ya no hay más.
Entonces, yo te propongo que tomes un respiro
y que te vayas con Adela muy lejos y disfruten la paz.
Yo voy a hacer exactamente lo mismo, ¿eh?
Sí, aunque no me vayan a dar el premio,
no importa.
Me voy a ir con mi mujer y con Emilia muy lejos,
a unas vacaciones largas.
Tal vez tengas razón, amigo.
Gasolina.
Evidentemente, lo incendiaron intencionalmente.
¿Estás seguro que este era el carro que te seguía?
Sí.
Este me siguió hasta la casa donde tenía a Kenia.
Y si no es, es demasiado parecido.
Mira,
¿es la misma placa?
Sí, es este.
¿Encontraron alguna huella o algo?
Los peritos dicen que encontraron
unas huellas parciales aquí, en el tablero.
Es la única parte que no se quemó del todo.
Estamos de suerte, entonces.
Esperemos que siga la buena racha.
Te voy a mantener al tanto de todo lo que surja.
Por lo pronto, voy a mandar la placa a la base de datos.
Ok.
No sé si esa sonrisa es buena o es mala.
Pues, de hecho, es de una noticia buena y otra mala.
Primero dame la mala.
Me vendría bien un final feliz.
Pues, bueno, las placas que encontramos del auto quemado
no nos llevó a ningún lado.
De hecho, era un lote de autos seminuevos.
Era de esperarse.
Miguel Garza no da un paso en falso.
O al menos eso creíamos.
- ¿Puedo? - Sí.
Y la buena es que encontramos una huella dactilar parcial,
pero adivina a quién pertenece.
Ishiro Tanaka.
Guardaespaldas, amigo y mano derecha de Miguel Garza.
¡Podría besarte, Gary! ¡Excelente trabajo!
Ahora mismo pediré la orden para interrogarlo bajo sospecha.
Con Ishiro en nuestro poder,
seguramente vamos a saber dónde se esconde Miguel Garza.
De hecho, me acabas de dar una excelente idea para sacarlo de su cueva.
Vamos a mandar la imagen de Ishiro por todos lados.
Esta vez no se nos va a escapar.
Por lo pronto, necesito que mantengamos vigilancia en el rancho Garza,
en su casa y en la antigua oficina de Naga Company.
Si Garza pisa un radio de diez cuadras a la redonda de esos lugares,
quiero saberlo.
Ok, ahora mismo me pongo con eso.
Sí, yo mandaré la imagen a todos los medios para que la publiquen.
He estado pensando...
- Ajá. - ...ahora que Epigmenio ya está preso
y la nueva fórmula de la efilina está casi lista,
empezar a trabajar en los negocios financieros para dejar todo listo.
¿Todo listo para qué?
Para manejar todo desde la isla,
tu isla.
¿Es en serio?
Tadamichi se va a hacer cargo del negocio de la efilina
y yo volveré a hacer lo que hacía en Japón, negocios financieros.
- ¿Qué? - ¿Te gusta la idea?
¡Ay, me encanta!
Ay, nos iremos a vivir la vida que siempre soñamos, ¿mh?
¡Gracias, mi amor! Gracias.
Sí, eres el amor de mi vida.
¡Es que no lo puedo creer! ¡Qué felicidad!
¡Por fin!
¡Sí, mi amor!
- Te amo. - Y yo a ti.
¿Qué haces?
- ¡No lo puedo creer! - No, ni yo.
¿Alguien más que viva en esta vecindad?
Es hora de empezar a hacer negocios, ¿no crees?
¿Cómo le hace uno en este hoyo para conseguir un cigarrito?
¡Ya, callados! ¡A dormir!
¡Órale, a dormir!
Y tú,
te escucho hablar otra vez y te va a cargar el payaso, ¿oíste?
Habla una vez más
y te vas directito a solitario.
Así que órale, a descansar, princesita.
Estaba pensando en una casita de este estilo para mi abuela,
así puede tener su privacidad,
pero también disfrutar la playa, ¿cómo ves?
¡Pues muy bien!
Lo que tú quieras. Para algo es tu isla, ¿eh?
Perdón por interrumpir.
No, no te preocupes, Ishiro. ¿Qué pasa?
Dicen que encontraron mis huellas digitales
en el auto en que perseguía al oficial Gary Montaner,
minutos antes del asesinato de una testigo protegido
y un oficial del CISEN.
No, no puede ser.
Esto debe ser una trampa de Edna.
No, Miguel.
Es el auto que yo usé.
A ver.
"Ishiro Tanaka, de nacionalidad japonesa,
guardaespaldas y amigo personal del célebre financista Miguel Garza".
Es Sayanes.
Seguramente es para que me haga cargo de esto.
Contesta, Miguel. Será el próximo presidente.
Sí, claro que lo será, porque yo lo puse ahí.
Yo lo voy a solucionar.
¿Qué vas a hacer?
- Voy a entregarme. - ¿Qué?
No quiero complicar más las cosas para ti, Miguel, para ustedes.
Cometí un error y voy a pagar por ello.
Tú lo sabes bien, Miguel San.
Es el honor de un samurái y pienso cumplirlo.
No, no voy a sacrificar más gente.
- Miguel... - Es mi decisión, Ishiro.
Estamos unidos por la lealtad de los guerreros
y por Chisca.
Y esa unión es para siempre.
Estamos en Sicho, Ishiro.
Necesidad de ataque rápido.
¿Cuál es el objetivo?
La procuradora Edna González.
Abre.
Arriba, princesita.
Tienes visitas.
¡Órale, que vino tu abogado!
¡Vamos, órale!
Muévete.
Ábrele.
¿Y cómo te tratan?
¿Cómo crees que me están tratando?
Necesito que arregles algo con los guardias,
sobre todo con ese, con el que me trajo.
Ese tipo no me deja solo ni a sol ni a sombra.
Veré qué puedo hacer.
También necesito cigarros, un teléfono desechable
y dinero para poderme mover aquí adentro.
Esas cosas no son tan simples.
¿Qué quieres decir con eso?
Parece que la procuradora tiene amenazados a los guardias.
¿Amenazados o incentivados?
Cualquiera de las dos.
Ellos no van a aceptar soborno.
Fue lo primero que intentamos y no hubo forma.
Bien, pues yo no sé cómo le vas a hacer,
¡pero es increíble que en este hueco no podamos conseguir cosas básicas!
Epigmenio, ¡tienes que entender que ese no es mi tema!
Bueno, ¡pues yo no quiero más excusas! ¿Estamos?
Carmen viene hoy a verte.
Necesito saber si cuento con ustedes.
Cuentas conmigo para lo que necesites, carnal. Ya sabes.
Estoy contigo, Miguel.
Todos con Ishiro.
Ustedes cuatro permanecieron leales en las peores circunstancias.
Y eso nunca lo voy a olvidar.
Ahora son parte de mi familia, y como tal, serán recompensados.
Debemos actuar rápido.
Diseñaremos una trampa para la procuradora.
Trejo, necesito crear nuevas sociedades fantasmas
con sede en Estados Unidos a nombre de Edna González
y su marido Mauricio Wagner.
Te enviaré los datos por mensaje encriptado.
- Ok. - Flaco,
abriremos cuentas numeradas en las que depositaremos
30 millones de dólares, también conectadas a Edna y a Mauricio.
Ese dinero debe provenir de México, de orígenes dudosos.
Como si fueran sobornos, pues.
Exactamente.
Una vez que tengamos todo listo,
necesitaré que almacenes toda esa información en una memoria USB.
¿Recuerdas esas cajas que cuando las abrías salía un payaso
- con un resorte, que te asustaba? - A ver si capté, carnal.
Lo que quieres es que el que abra ese USB se tope con una barrera sencilla,
pero que encuentre información de alguna de nuestras empresas.
Así es, de las que ya están cerradas o de las que manejan dinero blanco.
Ojo, el acceso tiene que estar encriptado
de tal forma que un especialista de CISEN pueda descifrarlo,
pero en un par de horas.
¿Y las cuentas y las sociedades a nombre de la procuradora?
¿Qué hacemos?
Esas las meteremos en el mismo pendrive,
pero a un nivel mucho más profundo.
Van a pensar que encontraron el Santo Grial.
Así es. Ese nivel debe ser mucho más difícil de acceder.
Solo alguien con tu experiencia debería poder descifrarlo, Flaco,
y con mucho trabajo, ¿entiendes?
Sí, claro. El que lo descifre va a pensar que encontró toda la verdad.
Exactamente.
Tienen tres horas para hacerlo.
En cuanto terminen, Peligros irá a buscar el pendrive.
Inmediatamente nos ponemos a trabajar en eso.
Empezó el rock & roll.
¡Epi!
¿Qué pasó? ¿Qué me trajiste, Carmen?
No, pues nada.
Me quitaron todo en la entrada, ¡hasta la bolsa!
¡Es que entre tú y el abogado no se hace uno!
¿Cómo es posible que no hayas podido pasar
ni siquiera una méndiga cajetilla de cigarros?
Bueno, pero traigo esto.
- ¿Y eso qué es? - ¡Ay, pues un sándwich!
Que me iba a comer, pero seguramente la comida de aquí es horrible,
así que... cómetelo tú.
¡Ay, es que me hicieron sentir superincómoda!
Como que no querían que yo viniera a verte.
Y me toquetearon toda.
Sí, seguramente porque andabas de ofrecidota como siempre.
¡Ay!
Mira, necesito encontrar la forma de empezar a meter cosas aquí adentro.
Ay, Epi, ¿sabes qué me preocupa?
Que vayan a la casa a buscarte todos esos tipos
con los que tienes pleito.
¿Y si mejor me voy fuera de México?
Ah, ¿sí? ¿Y a dónde vas a ir?
Ay, pues no sé.
Al exterior, a ver a los niños.
¡Oh, ya sé! ¡A París!
¡Sí, eso! ¿Por qué no?
"¡A París!".
Tú no te vas a mover de aquí.
Si me entero que lo intentas, te mando matar, Carmen.
Yo te necesito aquí, vieja, ¿estamos?
Ok.
¿Pudiste hablar con el Pompi o con el Duro?
Pues trata de localizarlos,
porque vamos a utilizar sus servicios,
¿me oíste?
Sí.
Y mucho cuidado con quererme dejar encerrado aquí,
porque te lleva la fregada.
A lo mejor aquí no tengo cómo defenderme,
pero allá afuera sigo teniendo muchos contactos.
¿Me entiendes, eh?
Qué bueno.
Ahora lárgate.
Peligros.
Muchas gracias por hacer esto.
Mira, yo no seré samurái, pero, pues soy mexicano,
y yo también tengo códigos,
y en mis códigos, a los compadres, a los carnales,
no se les da la espalda ni se les abandona.
Y es lo menos que puedo hacer por la memoria de la señorita Chisca,
que en su gloria esté.
Y a lo que nos truje, ¿no?
Porque, si no, me voy a poner a llorar contigo y, ¿pues quién nos para?
¡La vida sigue, bato!
A darle.
Voy a la puerta principal.
Así que entraron a llevarse cosas.
Está claro que la persona que entró conocía perfectamente la casa.
¿Por qué lo dices?
Porque no hay señales de que hayan roto puertas ni ventanas.
Todo lo contrario. Entraron directamente a este cuarto.
Deben de estar muertos de miedo
después de ver el nombre de Ishiro Tanaka en los periódicos.
Seguramente, entraron a llevarse la evidencia que quedaba aquí.
Mira,
hay algo que tienes que ver.
Encontramos un arma, unos papeles, que seguramente tienen huellas,
y esta memoria.
Evidentemente, se les quedó.
Quiero ver el contenido de esta memoria.
- ¿Qué onda, gacha? - Hola, Adela.
Carmen.
Sí, no hace falta que me mientas.
Sé que te llamas así y sé quién eres.
¿Qué quieres?
Necesito hablar contigo.
¿Podemos vernos?
¿Qué encontraron?
Pudimos entrar al primer nivel del USB.
Encontramos, mayormente, información financiera: cuentas en Estados Unidos...
- ¿Nada sobre la efilina? - No.
Pero, claramente, hay conexiones de lavado de dinero.
El problema es que la mayoría está en un nivel
mucho más profundo del USB,
y ahí tiene una encriptación mucho más avanzada.
Claro, no nos lo va a hacer fácil.
Le hablaré a Howard,
seguramente él tiene personal que pueda desencriptar está información.
Si no apresamos a Garza por mafioso o asesino,
lo haremos por fraude financiero.
Sí, justamente es eso.
Permíteme.
Edna, por favor, ¡dime que me tienes buenas noticias!
Precisamente, espero que tú puedas dármelas a mí.
Encontramos una memoria USB en el despacho de Miguel Garza
que parece que contiene información delicada financiera.
Además, son empresas de Estados Unidos,
así que parece que están en tu jurisdicción.
¡Eso es música para mis oídos!
Creo que llegó el momento de que trabajemos juntos
para ver tras las rejas a Miguel Garza.
¿Cómo ves?
¡Nada me va a dar más gusto!
Bien. El problema es que solamente hemos podido acceder al primer nivel.
El resto contiene información encriptada muy avanzada.
A ver, por eso no te preocupes.
Aquí lo importante es actuar con rapidez,
antes de que se enteren que tenemos esa información
y empiecen a cancelar cuentas y empresas y nos quedemos sin nada.
Te enviaré el USB cuanto antes.
¡No!
Por nada del mundo te deshagas de esa información.
Miguel Garza es muy hábil.
Tienes razón.
Iré personalmente.
Muchas gracias, Edna.
¿Cómo lo supiste?
Fue Lobo.
Me siguió.
Bueno, ¡ya qué importa! Lo supo y me lo dijo.
¿Por qué no le dijiste nada a Epigmenio?
No me lo vas a creer, pero eres la única amiga
que he tenido en muchos años
y, pues, no sé, me encariñé de ti por estúpida.
Carmen, ¿qué estoy haciendo aquí? ¿A qué vine?
Es que tengo miedo y no supe a quién llamar.
- ¿Miedo? - ¡Pues sí! Estoy sola,
sin protección, ya no le importo a mi marido,
y bueno, te llamé porque quiero preguntarte si Miguel me va a matar.
¡Ay, no!
Adela, ¡no es para que te rías!
Carmen, perdóname.
¡Miguel no es ni tantito como Epigmenio!
Él no te va a tocar un pelo, así que quédate tranquila si ese es tu miedo.
Bueno, quizá de Miguel no me tenga que preocupar,
pero ¿y qué me dices de todos los enemigos de Epigmenio?
Mis hijos están fuera de México.
Quiero que se queden allá, que no les pase nada,
y por ridículo que suene,
eres la única persona en la que puedo confiar.
Dadas las circunstancias,
creo que es más que obvio que no puedo ofrecerte mi amistad.
Pero, de corazón,
en el momento en el que necesites algo, márcame,
y te prometo que voy a hablar con Miguel para que nadie te haga nada,
así que quédate tranquila.
Gracias.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS.
Edna, te presento a Turner.
Es uno de los hackers más experimentados del mundo
y ha venido trabajando conmigo en el caso de Miguel Garza,
así que está más que empapado de información.
Encantada, señor Turner.
Igualmente, un gusto.
Este es un USB que Edna encontró en el despacho de Miguel Garza.
Necesitamos desencriptar la información lo antes posible.
Esta encriptación es obra de un gran profesional, sin duda.
Es evidente que no quieren que nadie encuentre lo que hay dentro.
¡Pues entonces hay que buscarlo ya!
Me llevará algo de tiempo, pero creo que puedo lograrlo.
¡Eso es lo que menos tenemos! Pero, bueno, manos a la obra.
Mi papá nunca va a aceptar distribuir mercancía.
No importa lo que yo diga o haga.
No hay otra alternativa más que matarlo.
Ya mandé a poner una bomba.
No hay otra alternativa más que matarlo.
Ya mandé a poner una bomba.
Mi amor, ¿podemos hablar? ¿Estás ocupado?
- Escucha. - ¿Qué cosa?
No hay otra alternativa más que matarlo.
Ya mandé a poner una bomba.
- ¿Oíste? - Miguel,
¿por qué estás escuchando esto? Te hace mal.
Escucha la última parte.
Ya mandé a poner una bomba.
Sigo sin entender.
Hay algo en esta grabación.
En la última parte como que hay un ruido.
Ya mandé a poner una bomba.
No estoy segura.
Hay algo raro, ¿no?
Dígalo cantando, carnal.
Flaco, necesito que me hagas un favor.
- Es algo personal. - ¡Clarinete!
Para eso está la familia. Usted diga.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS.
Los sistemas PGP y Serpent se quedan muy atrás
para lo que esta persona logró. ¡Es realmente fascinante!
Me da gusto que hayas encontrado al amor de tu vida virtual,
pero estamos aquí para algo.
Sí, perdón.
Luego de acceder, encontré información de delitos financieros
en suelo americano.
Cuentas, empresas, fantasma...
Miguel Garza.
Las empresas no están conectadas con nadie más
que con Edna González y Mauricio Wagner.
¿La procuradora y su marido?
Pero ¡por supuesto que no! Eso no puede ser.
Edna es una de las personas más honradas que conozco,
¡la conozco hace más de diez años!
Pues, al parecer, la conoces menos de lo que pensabas, Howard.
¡Señor, no puede ser, no tiene sentido! ¡Es muy honrada!
¿Por qué Edna traería un dispositivo que la compromete?
No sé, Howard, pero tu trabajo no es defenderla, es arrestarla.
Pero ¡alégrate, hombre!
No capturaste a Garza, pero esto es un gran logro.
Sí tenías razón, carnal. Ese audio es totalmente falso.
- Lo sabía. - El audio empieza bien.
La primera parte no parece tener ninguna inconsistencia,
o sea, que la frase: "Mi papá nunca va a aceptar distribuir droga",
por ejemplo, sí se dijo tal cual.
Pero la parte donde dice: "No hay otra alternativa más que matarlo",
ese es un compuesto de dos frases diferentes.
La palabra matarlo tiene una textura sonora distinta.
Lo mismo pasa con la última, "ya mandé a poner la bomba".
Esa está compuesta de varias conversaciones distintas.
La verdad, es todo un Frankenstein.
¿Estás bien, carnal?
Sí.
Sí, todo bien, Flaco.
Muchas gracias.
No hay problema.
¿Qué pasó, princesita?
¿Por qué tan solito?
Tienes visitas.
Vente.
¡Mira nada más quién vino a visitarme!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.