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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

Y yo sin condición

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

Ya solo nos queda una pieza en el tablero por eliminar.

Epigmenio Moncada.

¿Te estás quejando?

No, nada más digo que tu departamento no es la mejor oficina, acéptalo.

Hay sillas, hay chelas, hay papel de baño.

- ¿Qué más quieres? - Bueno.

Con tanto dinero, ¿y todavía sigues viviendo en esa pocilga, hombre?

Por lo menos no estoy en ese búnker encerrado.

Un búnker cinco estrellas.

Ay, cállate.

¿Pueden guardar silencio, por favor?

Gracias a todos por estar reunidos.

A la orden, carnal.

Todo ha sucedido como lo planeado.

Ahora hace falta la última estocada.

No quisiera ser Epigmenio Moncada en este momento.

Ni él mismo quiere serlo.

Nos hemos encargado de que Epigmenio ya no tenga socios ni aliados.

Ya lo tenemos sitiado.

Lo tenemos vigilado desde que descubrimos su posición, patrón.

Peligros, contéstame, por favor.

Por favor, contéstame, Peligros.

Se me hizo todo muy raro.

Por eso lo desconecté y lo traje para acá,

pero jamás pensé que iba a estar este tipo aquí.

¿Cómo está el patrón?

No se ve nada bien. Rápido.

Hay que regresarlo al cuarto,

y llámale a una enfermera para que lo vuelvan a conectar.

Vamos.

Patrón, aguante, patrón.

- Interesante. - ¿El celular tiene algo importante?

Puedo ver todas sus últimas llamadas.

¿Y?

Su última llamada fue al dueño del circo.

Epigmenio Moncada.

Así es.

¿Y hay manera de saber su refugio?

Peligros, me insultas.

Órale pues, Flaco.

Ahí te va.

Ha estado escondido todo este tiempo, no ha salido para nada.

Está siendo precavido, sabe perfectamente que estás vivo.

No, lo que tiene es miedo.

Se está rearmando.

Por eso llamó a los últimos guerreros que le quedan.

No, pues para mí son puras patadas de ahogado.

No, recuerden que no solamente me teme a mí,

su cabeza tiene un precio y sabe que lo buscan.

Pero nosotros somos los únicos que sabemos dónde está.

Eso sí.

Tenemos ventaja, patrón.

- ¿Podemos empezar? - Sí.

En este momento, doy por comenzada la primera fase.

Drenka Petrovic. Actual jefa de la mafia balcánica.

Hecha pedazos por sus propios perros.

Vaya, pensé que había visto suficiente.

Esto ha sido una verdadera carnicería, Edna.

Necesitamos a esos animales como evidencia.

Ya fueron enviados a la División Canina para que se les hagan las pruebas.

¿Encontraron algo más?

Esta nota.

"No va a quedar ninguno. OV".

Claramente es un mensaje mafioso, ¿no?

Sí, pero la pregunta es: ¿De quién?

No sé.

Momento.

"No va a quedar ninguno vivo".

Me da gusto verte mejor, Miguel.

- Gracias. - Lamento mucho lo que le pasó a Chisca,

y créeme que entiendo tu dolor.

Lo sé.

Oye, ¿y dónde estás ahora?

- Eso no importa. - Claro.

Te llamé porque quiero saber

si estás dispuesto a terminar con Epigmenio Moncada.

Miguel, por favor, sabes perfectamente que sí.

No, no me refiero a meterlo preso.

Estoy hablando de terminar con él para siempre.

Miguel, ¿por qué no le decimos a las cosas por su nombre?

¿Tú lo que quieres es matar a Epigmenio Moncada?

Así es, eso es lo que quiero.

Bueno, pues, no estoy seguro de que puedas contar conmigo.

Con lo que te voy a pedir,

definitivamente ganarás ese premio de periodismo que tanto has esperado.

Miguel, es que...

...un premio no creo que valga la vida de una persona.

Ese hombre ha matado a parte de nuestra familia,

es una vida que no vale la pena.

¿Y como por qué no puede pagar con la cárcel o qué?

Un hombre como Epigmenio no dura ni un mes en la cárcel,

tú lo sabes mejor que yo.

Sí, tienes razón.

Solo que, mira, Miguel,

yo no estoy seguro de estar a la altura de lo que tú necesitas.

Yo no soy como tú.

Mira, solo pido tu colaboración, del resto me encargaré todo yo.

Helena y Chisca se lo merecen.

Está bien. A ver, ¿qué quieres que haga?

Pues, gracias por recibirme tan rápido, señora Dora.

Hacía mucho tiempo que no venía por acá.

- Siéntese, por favor, general. - Gracias.

Gracias. Usted dirá.

Pues, además de saludarla,

le traigo noticias no tan buenas.

¿Qué pasó?

Bueno, tuve una llamada de emergencia del Gran Hotel de Ciudad Jiménez

para reportarme un par de fallecidos.

¿Y quiénes eran?

Dos tipos que no eran del rumbo, unos rusos que se mataron uno al otro.

Ajá.

¿Y eso qué tiene que ver con nosotros?

Bueno, directamente no, pero les dejaron un mensaje en la boca a los dos.

A ver.

Bueno,

como usted y yo tenemos un acuerdo,

pensé que debería enseñárselo primero antes que cualquier cosa.

"No va a quedar ninguno".

¿Le dice algo?

No, no estoy segura, pero déjeme consultar.

- Voy a hacer una llamada. - Sí, por supuesto.

Ahorita vuelvo.

¿Peligros?

Aquí tengo al general Lino Gómez.

Dice que encontraron unos cuerpos de unos rusos con un mensaje que dice...

"No va a quedar ninguno.

- Organización del Valle". - Sí, ese.

¿Tiene algo que ver con nosotros?

Mire, doña, usted dígale al general Lino que comience la investigación formal.

¿Estás seguro?

- Pues esa fue la orden del patrón. - Bueno.

Peligros, pregúntale por Jorge.

¿Cómo está?

Adela quiere saber cómo está Jorge, doña.

Igual, sigue sin hablar.

Todos los días vamos al panteón, eso lo tranquiliza un poco.

Ah, qué caray. Bueno, pues, yo le digo.

Está bien. Si saben cualquier cosa, me avisan.

Está bueno, doña. Cuídese.

Adiós.

Jorge.

Te juro que no puedo dejar de pensar en él.

Pobre muchacho, nació para sufrir.

Sí, está cañón.

Tú que lo conoces más, ¿crees que algún día se pueda recuperar?

La verdad, lo dudo mucho.

Esto va a revolucionar todos los medios, Héctor.

Exactamente, Claudia, eso es precisamente lo que estamos buscando.

Y por eso tenemos que empezar por las redes.

Ajá.

Eh, ¿quieres que lo ponga como exclusiva o como noticia de última hora?

No, como exclusiva.

Eso siempre llama más la atención.

Y así puede correr más rápido por las redes.

Oye, a ver, escúchame bien.

Te voy a leer esto y me dices qué te parece, ¿va?

Dice: "En las últimas horas se han realizado una serie de asesinatos

entre los que destacan el de Drenka Petrovic, Piero Scarinci

y los rusos: Sergei Navokov y Andrei Sirovna.

Todos ellos jefes mafiosos, muertos de manera escandalosa y violenta".

Me encanta.

"En cada uno de los cuerpos se ha encontrado un mensaje

donde se puede leer: ‘No va a quedar ninguno. OV’.

La firma se cree que corresponde a la Organización del Valle,

comandada por Epigmenio Moncada,

sobre el cual pesa una orden de captura".

Está muy bueno.

¿Y por qué no le agregamos, además,

que se vincula con la distribución de efilina por todo el país?

Buena idea.

Ajá.

Efilina.

Ya está. ¿Lo hacemos?

Sí.

- ¿Ya? - Ya, ya lo envié.

Bueno, ahora vamos a concentrarnos en la edición impresa.

¿La impresa? Aquí esta.

¿Qué te parece?

Ay, pues...

pues, qué rápida.

Ay, Claudia.

Está bien, gracias.

Me acaba de hablar el general Lino Gómez de Ciudad Jiménez.

Ha habido otros dos muertos.

Por casualidad, ¿son Sergei Navokov y Andrei Sirovna?

¿Cómo supiste eso?

Pues está por toda Internet.

Las redes sociales no dejan de hablar de eso.

Así que OV significa Organización del Valle.

Y Organización del Valle significa Epigmenio Moncada.

Habría que ver la fuente.

¿Quién está publicando la noticia?

¿Quién más? Héctor Bernal.

Necesitamos presionar más, Gary.

No quiero que nos dejen fuera del juego.

Pues ese periodista tiene información privilegiada.

Y nos la está manejando a su antojo.

Voy a ver qué puedo conseguir sobre estos capos.

Y yo iré a ver al periodista que parece saberlo todo.

Insisto.

Nunca fue buena idea que Piero se aliara a Epigmenio Moncada,

ahora todo el mundo sabe que él no fue la única víctima.

Así es.

He tenido esta misma conversación con los serbios,

con los rusos y con los chinos.

Epigmenio es un cáncer para nuestra sociedad.

Todos los líderes que estaban al mando ahora están muertos.

Por supuesto, yo mismo estoy en alerta.

Y cuenten con mi respaldo y apoyo, si van en contra de Epigmenio.

Que la traición se paga con la vida.

No se preocupen.

Cualquier información que tenga sobre el paradero de Moncada,

se los haré saber.

Y gracias por tomar mi llamada.

¡Necesito más gente de seguridad, Pompi!

¿Qué es tan difícil de entender?

No, patrón.

Estoy buscando más gente, pero necesito más tiempo.

¡No, es que tiempo es que lo que no tenemos!

Lo sé, pero lo que le trato de explicar...

Me están cazando como lobos hambrientos.

Ese japonés me cambió toda la jugada y puso a todos los socios en mi contra.

Sí, lo sé, las noticias están por todos lados.

Por eso quiero que estén bien abusados. Que confíen en nada ni en nadie.

No, para nada.

Ese imbécil me las va a pagar.

Lo bueno es que no encontró su escondite,

aquí va a estar seguro.

Por eso tengo que encontrar primero yo a Miguel,

antes de que ellos me encuentren a mí.

¿Por qué no me lo dice de una vez, Héctor?

¿Quién es su fuente?

¿De dónde saca toda esa información que está publicando?

Edna, yo no puedo revelarle quién es mi fuente.

¿Por qué no?

¿Porque se trata de su amigo?

Esas amistades suelen cobrar factura a la larga.

Piense lo que quiera.

Por más amigo suyo que sea, es un delincuente.

¿Por qué protege a Miguel Garza?

No, a ver, yo no estoy protegiendo a nadie.

Ay, por favor, Héctor.

Lo único que quiero es que Epigmenio Moncada

pague por lo que le hizo a mi hermana Helena

y también por lo que me hizo a mí.

¿O a poco ya se le olvidó que por su culpa yo estoy postrado en esta silla?

Le deseo buena suerte atrapando a un criminal sin ayuda de nadie.

Tengo información que tal vez podría interesarle.

¿Está jugando conmigo?

No.

Lo que quiero decirle es que yo sé muchas cosas

que a usted podrían servirle.

Tengo la ubicación de donde está escondido Epigmenio Moncada.

¿De dónde sacaste la información?

Héctor Bernal.

O, finalmente, Miguel Garza, como quieran verlo.

Pero es evidente que Miguel quiere que atrapemos a Epigmenio.

Eso parece.

Suena lógico después del atentado que sufrieron los Garza en su propia casa.

- ¿Tenemos un plan? - No, ya pensaremos en uno.

Quiero la cabeza de Epigmenio en mi escritorio.

Yo pensé su principal objetivo era Miguel Garza.

Sí, lo es, pero no dejaré pasar una oportunidad como esta.

Miguel nos está dando a Epigmenio en bandeja de plata.

Epigmenio está escondido en el estado de Morelos,

en una de las fincas a los alrededores de Tepoztlán.

- ¿Tenemos las coordenadas? - No, para eso los convoqué.

Necesito al ejército y a la policía para rastrillar la zona.

Ok, ya nos ponemos en eso.

Sí, no hay tiempo que perder.

Dicen que los samurái pueden leer con la luz apagada.

¿Te molesta la lámpara?

Chance, si no fuera la 1:00 de la mañana no estaría tan peor.

Perdóname. Me voy a leer afuera.

No, espérate.

No, prefiero tenerte aquí cerquita.

Gracias por la paciencia.

Vivir aquí encerrada no es lo que te prometí.

Bueno, aunque sea, tenemos tacos.

Mañana es un día muy importante.

Ya falta muy poco para que todo esto termine.

Ay, eso suena muy bien.

Y lo que me da fuerza día a día para levantarme

es tenerte aquí a mi lado,

que no se te olvide eso.

¿Qué pasa?

¿Quieres preguntarme algo?

¿Por qué Jimena no está en tu plan de venganza?

Digo, si es verdad que los que te traicionan, pagan,

¿por qué ella no?

Porque tenía...

porque todavía tengo enemigos mucho más fuertes que ella.

Pues, qué suerte tienen algunas, ¿no?

Si quieres que me haga cargo de Jimena, solamente pídemelo.

¿Así de fácil?

Sí, es tu decisión.

No.

Déjala.

Que se gaste sus millones en remedios.

Si eso es lo que nos costó no volverla a ver en la vida, nos salió barata.

Te amo tanto.

Bueno, a ver, mínimo, léeme tantito de tu libro, ¿está bueno?

Sí, muy bueno.

Lo has leído muchas veces, ¿verdad?

Siempre que es necesario.

A ver, léeme.

"Triunfan aquellos que se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos".

Pero ¿qué pasa, Epigmenio? ¿Qué pasa?

Pompi.

¡Pompi!

¿Qué pasó? ¿Quiénes son?

Son helicópteros de la militar. Están dando vueltas por toda la zona.

¿Ya detectaron la hacienda?

No, todavía no.

Ya mandé al Duro para que nos diga qué pasa.

Quiero que todos los hombres se resguarden, que no se vea movimiento.

- ¿Qué está pasando? - ¡Tú cállate y súbete a tu cuarto!

- ¡No me asustes! - ¡Que te subas a tu cuarto!

¿Qué pasó, Duro?

Patrón, me fui a dar la vuelta a Tepoztlán.

Hay varios carros de la policía patrullando la zona.

Pregunté, pero nadie sabe por qué.

Mira, Pompi,

llámate al Chucky Martínez. Dile que nos consiga una casa segura.

Ok. Ahorita le marco.

Yo te aseguro que no les va a ser tan fácil encontrarme.

Me llamó Chucky Martínez.

Nos dará la dirección de la nueva casa segura

donde va a enviar a Epigmenio.

Tengo que reconocer que hiciste una buena jugada, bato.

Yo, en ese momento, la verdad es que ni le di importancia.

¡Qué onda, compadre!

Eh, te aseguro que yo no tengo nada de valor, ¿eh?

Bueno, sí, si acaso una de 100 en la cartera.

- Eh, no sé si la quieras... - Sh.

No vengo a robarte.

¿No? Ah, ajá.

No, yo no sé nada, ni quién ni cuándo ni dónde, nada de nada.

Te lo juro por...

- por esta. - Te tenemos estudiado.

Sabemos perfectamente que te dedicas a, digamos,

rentar casas a gente con problemas.

Chucky Martínez, ¿cierto?

Sí, soy yo.

Digo, bueno, no le hago daño a nadie, ¿verdad?

Mi patrón necesita tu ayuda, quiere pedirte un favor.

Pues, ¿tu jefe? ¿Quién es tu jefe?

Una persona muy generosa.

Ah, caray.

¿Generosa?

¡Ah!

No, pues, muy buena onda, ¿eh?

Eso solamente es un adelanto.

Ah, caray.

No, pues, bueno, ¿en qué puedo ayudarles?

En unas semanas, Epigmenio Moncada se volverá a poner en contacto contigo.

- ¿Y eso cómo lo sabes tú? - Eso no es importante.

Lo que importa es que, cuando lo haga, nos avises inmediatamente.

¿Está claro?

Sí, está claro. Claro como el agua.

Pero vientos, Ishiro, así se hace.

Gracias, Peligros.

Aquí está.

La dirección de la nueva casa segura de Epigmenio Moncada.

Esta es tu parte.

Ni una palabra de esto a nadie, ¿está claro?

Ah, claro como el agua.

No te pases.

"Según fuentes muy confiables,

el mafioso se encuentra escondido en una hacienda al noreste de Tepoztlán.

No se ha podido precisar en cuál,

pero la búsqueda está enfocada en cinco haciendas en la zona:

La Candelaria, El Rubí, La Rosa Negra...".

¡Pompi!

- ¿Qué pasó? - Pompi...

nos tenemos que ir a la casa de seguridad.

Me juntas nada más a la gente más confiable, que aquí me huele a soplón.

¿Por qué lo dice?

Pues, porque la policía está muy cerca.

Alguien les tuvo que pasar el pitazo, así que órale.

Emerson.

Ahorita nos vemos.

- Pero, entonces, ¿qué? ¿Nos vamos? - No, me voy yo, Carmen.

- ¿Qué? ¿Por? - Tú te regresas a la mansión.

No, es que yo lo que quería era...

A ver, espérate tantito, ¿a la mansión?

Sí, a la mansión.

Ese es el primer lugar donde van a buscar los mafiosos o la policía.

¡Bueno, ahí es donde te necesito!

¿O sea, que me vas a poner de carne de cañón, desgraciado?

Mira, mucho cuidado con esa boquita,

que no tengo tiempo de ponerte en tu lugar.

Pero es que no van a dudar en meterme al bote enseguida, Epi...

¡Ya cállate, por favor, no quiero discutir!

No, esto es increíble. Ya ni tu mujer te importa,

no lo puedo creer.

Te juro que yo le hubiera hecho mejor caso a...

Mira, encárgate de que se la lleven a la mansión.

Nosotros nos tenemos que ir lo antes posible.

- Órale. - ¡No, Epigmenio!

Héctor tenía más información que la me dio en nuestra cita.

Gary, adelántate, ve hacia las fincas que nombra.

¡Sí, pero apúrate! ¡Todavía puedes encontrarlo ahí!

¡Ay!

Vámonos.

Miguel.

Mi amor.

"Utilizar el orden para enfrentarse al desorden.

Utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan.

Esto es dominar el corazón".

Se nos escapó.

Ay, Dios.

¡Revisen toda la casa!

Si hay alguna pista de que estuvo Epigmenio aquí, ¡la quiero!

¿Ah?

Edna, la casa está vacía.

Aquí en La Rosa Negra tampoco está.

No, siguen revisando.

Si no encontramos nada, nos vamos a tener que ir.

Espera.

Parece que encontré algo, Edna.

Ishiro, dile a los italianos que Epigmenio ya está entrando.

- ¡Cuidado, jefe! - ¡Cúbranlo!

- ¡Súbase! - ¡Cúbranme!

¡Súbase!

¡Vamos!

¡Vámonos!

- ¡Súbete! - ¡Vámonos!

¿Cómo supieron los italianos?

¡Órale, Pompi, dale!

¡Vámonos!

Entonces, ¿para dónde le doy?

Pues, para...

A las cocinas.

No seas idiota, ahí nos van a agarrar luego.

Entonces, ¿para dónde?

Al prostíbulo.

Sí, dale para allá, al Paraíso. Órale, Pompi.

¡Órale!

Epigmenio salió herido, pero no de gravedad

y no les quedó de otra más que salir despavoridos.

No sabemos a dónde se fueron,

pero lo que sí es seguro es que no tienen un plan.

Sí sabemos.

Epigmenio está herido y necesita atenderse, no tiene una casa segura,

no iría a los laboratorios, no iría a un hospital.

Ni que estuviera loco.

Tampoco tiene aliados.

No puede ir a un lugar público por miedo a que lo reconozcan.

Y no le queda mucho tiempo.

Solo hay un lugar a donde podría ir.

¿A dónde?

Al prostíbulo El Paraíso.

¡Ya le dije que yo no sé dónde está mi marido!

No tiene por qué gritarme, puedo escucharla perfectamente.

Es que usted me hace sentir como si yo fuera una mentirosa.

Encontramos esto en la hacienda, ¿es suyo?

Algo me dice que es todo su estilo.

¡Fuera de mi casa!

Por supuesto, pero usted vendrá conmigo.

Ah, no, yo no voy a ningún lado con nadie.

Debería agradecérmelo.

Si los socios de su marido la encuentran, no serían tan amables.

Yo no sé de qué me está hablando.

¡Claro que sí!

La usarían de carnada o, peor, de chivo expiatorio.

¿Sabe qué? A mí nadie me manda, me mando yo sola.

Usted no me tiene que decir qué es lo que yo tengo que hacer.

Lamentablemente sí puedo.

Esto es una orden de presentación para interrogarla

por encubrimiento de su marido.

Ay, no, no puede ser.

A ver, vieja montonera, mejor usted póngase a trabajar y déjeme...

¡Eso es justamente lo que estoy haciendo!

- Compañero, por favor. - Ni se le ocurra tocarme.

¡Ni se le ocurra!

Si usted coopera tranquilamente, no tenemos por qué esposarla.

¿Nos acompaña, por favor?

No, es que esto es el colmo,

como si una no tuviera cosas que hacer.

¿Gary?

¿Hubo un tiroteo en contra de Epigmenio?

¿Qué le pasó a mi marido?

No cabe duda de que sus socios están tras él.

Si los italianos lo encontraron, los otros también lo harán,

es cuestión de tiempo.

Tenemos que encontrarlo, Gary,

y prefiero que sea antes de que lo maten.

¿Ahora si nos acompaña por las buenas?

Está bien pues, vamos.

- ¿Está bien, jefe? - Está bien, ábreme la puerta.

Chale.

¡Aguas! ¡Vámonos!

¡Vámonos!

¡Pélate!

Están por todos lados.

- ¿Quiénes diablos eran esos? - Los serbios.

¿Qué te pasa? ¿Qué haces?

Ah, nada, me dieron en el brazo.

Maldita sea.

- ¿Para dónde le doy? - Lejos.

Sí, ¿lejos dónde?

Ay, tú sigue manejando, Pompi.

- ¿Quién es? - Soy Sandro Ochoa, Epigmenio,

sé que te están persiguiendo, así que jálate para acá rápido.

¿Tú crees que yo soy idiota?

Si yo sé que tú estás de parte de Miguel.

¿Crees que estuviera haciendo negocios contigo si estuviera con él?

Tú y yo ya tenemos un mes con el negocio de la efilina y nos está yendo muy bien.

¿Me crees tan idiota de querer traicionarte ahora?

Por favor, ¿no ves? Jálate para acá rápido.

¿Y esto cuánto me va a costar?

Bueno, pues tengo entendido que, pues, te echaste a todos tus socios,

así que si quieres que te ayude, quiero el 50 % de la efilina.

¿El 50 %? Estás idiota, eso es demasiado.

Está bien pues, sigue corriendo por toda la ciudad,

parece que tu vida vale menos que eso.

No, espérate.

¿Cómo le hacemos?

Vente a Ciudad Jiménez.

Ya liberé la carretera, nadie te va a tocar un pelo en mi territorio.

Todos los guachos te vamos a proteger.

Está bueno. Entonces, así lo hacemos pues.

¿Y entonces? ¿El 50 %?

Que sí, que ya te dije que sí, siempre y cuando salgamos de esta.

Va. Acá te espero.

- Pompi. - ¿Señor?

- Dale para Ciudad Jiménez. - Sí.

No, pues no cabe duda que todos los días se aprende algo nuevo.

A mí nunca me había tocado hacer esto.

- Nadie se lo espera. - Ajá.

¡Ah, hijo, eso!

¿Y esto? Está horrible.

Es parte del plan.

Me imagino que yo no me quiero enterar de su plan, ¿verdad?

No.

Bueno, me voy al cuarto.

Ey, tranquila, todo va a estar bien.

No hagas nada demasiado peligroso, por favor.

Permiso.

Miguel, aquí está el oxígeno.

- Gracias. - ¿Listo, patrón?

- Listo. - Pues, a darle.

¡Somos los últimos en enterarnos de todo!

¿Cómo es posible?

Pues no nos hemos relajado ni un minuto.

Y, aun así, Epigmenio se nos escapa entre los dedos.

¿Pudiste sacarle algo de información a la mujer de Epigmenio?

Esa mujer es un martirio.

Lo único que conseguí con ella fue un tremendo dolor de cabeza.

Pues, Epigmenio sigue prófugo

y, la verdad, no podemos seguir cruzándonos de brazos.

Estamos un paso atrás, como siempre.

¿Por dónde procedemos?

No vamos a llegar a ningún lugar

si seguimos dando vueltas en el mismo círculo.

Entonces, no tiene caso que esté aquí, ¿verdad?

¿Y qué sugieres?

Viajar a Ciudad Jiménez, ver qué pasó con los capos.

- Seguramente encontramos alguna pista. - Buena idea.

Repórtate con el general Lino Gómez, que te ponga al tanto de la situación.

Yo iré a ver qué información obtengo sobre los tiroteos recientes.

Está bien.

Por favor, mantengámonos en contacto todo el tiempo.

Necesito buenas noticias en esta oficina.

- Ok. - Permiso.

Epigmenio Moncada. Mira nada más dónde te vine a encontrar.

¿Qué hubo, Sandro?

Como ves, han sido días difíciles.

Lo sé, pero aquí estás a salvo.

Ya acá está el médico para que lo cure.

Sí, Castro, hay que ver que eso no se infecte.

Patrón, ¿podrían revisar también al Pompi?

- Porque se ve mal. - Sí, adelante. Órale. Adentro.

Apóyate. Apóyate bien.

¿Por qué me citaste en mi propio rancho?

Mira que ya estaba dudando de tu palabra.

Pues, ¿cómo?

Si todo el pueblo sabe que este lugar está sitiado por los guachos

y va a ser el último lugar al que te van a buscar.

Mira nada más, ¿quién lo iba a decir?

Saliste inteligente, Sandrito.

Como en los viejos tiempos.

Dime, ¿cómo de repente todo se te vino abajo?

Por culpa del imbécil de Miguel.

Párate con cuidado, hombre.

Seguramente, él armó todo este alboroto para vengar la muerte de su hermana.

Esto no se va a acabar hasta que uno de ustedes esté muerto.

Y ese no voy a ser yo, eso te lo aseguro.

Yo, estando en tu lugar, yo ya hubiera solucionado esto.

¿Y cómo quieres que le haga, eh? Si ni siquiera sé dónde está.

Tú sabes lo que yo daría por atraparlo.

Epigmenio, el problema es que Miguel no es un enemigo al que puedas atrapar.

Hay que atraerlo.

¿Sabes que todos los días Dora y Jorge van al cementerio

a ver a Lamberto y a la Chisca?

Ay, no, no lo sabía.

¿Para qué buscas a Miguel?

Simplemente atráelo a ti atrapando a la única familia que le queda.

Sí.

No es mala idea.

Tienes razón, Sandrito.

El lugar estaba hecho pedazos.

Lo bueno es que en las otras habitaciones no había nadie,

porque si no, de seguro también se los echan.

¿Y las cámaras no tomaron nada?

Nada, esas cámaras parecen de juguete.

¿Ningún testigo ocular?

Ninguno.

Alguien tiene que haber visto algo.

Mínimo, al tercero que vino y les puso un papelito en la boca.

Sí, bueno, es lo mismo que yo pensé.

Sin embargo, cuando estábamos haciendo la investigación

solo encontramos ropa, un par de artículos de baño.

Eh, lo que sí, es que traían su pasaporte los dos fallecidos,

por eso supe que eran extranjeros.

¿Y usted llamó inmediatamente a la policía?

Sí, por supuesto, como debe ser.

En cuanto llegué a la escena del crimen, me comuniqué con la procuradora Edna.

¿Qué pasó?

- Permítame un segundo, por favor. - Sí, adelante.

¿Qué pasó?

Me informaron que hay movimiento en el rancho Moncada...

A ver...

¿A qué te refieres con que hay movimiento en el rancho Moncada?

Sí, eso me informaron.

- ¿Cómo la ve? - Bueno.

De momento no vamos a hacer nada.

Voy a hacer un par de llamadas y veamos qué pasa, ¿ok?

Bueno, me va a tener que disculpar,

pero tengo otro asunto de que encargarme.

Está bien. ¿Está todo bien?

Sí, cuestiones menores.

¿Hemos terminado?

Sí. Ya tiene mi celular, así que, si sabe algo más, me marca.

Así será.

- Buena tarde. - Gracias.

Hola, Gary Montaner.

Necesito las coordenadas del rancho Moncada.

Sí.

Envíenmelas directamente a mi celular. Es urgente.

Me reporto como el oficial Gary Montaner.

Superior en Investigación Estatal de la Ciudad de México.

Número de placa: 90-50-40-12.

Necesito un equipo táctico

para un operativo de emergencia en Ciudad Jiménez.

Ok, esperen mi señal.

- Por favor. - Gracias.

¿Y se pudo comunicar?

Sí, Peligros me dijo que de momento no hagamos nada.

¿Segura?

Ellos tienen todo bajo control.

Bueno, pues, si es así, cualquier cosa que necesite, estaré en el celular.

¿La policía tiene idea de los movimientos del rancho Moncada?

No, por supuesto no que no, señora.

Ah, bueno, pues, entonces, hay que dejar todo en sus manos.

Claro que sí, señora.

- Con permiso. - Gracias.

Ya están saliendo del rancho Moncada.

Estén pendientes.

En breve les mando la ubicación, ¿ok?

Allá están.

Toma.

Deténmela.

¿Te quieres quedar mucho rato?

Ahora, patrón.

- Ahora. - No.

¡Epigmenio!

¡Ey, baje el arma!

¡Ey, está rodeado, baje el arma!

- ¿Qué pasa? - Al suelo.

¡Bájala! ¡Despacio!

¡Baja el arma!

¡Lentamente! ¡Vamos!

¡Las manos donde las pueda ver!

¡Quédate ahí!

- ¡De rodillas! - ¡Vamos!

¡Están rodeados! ¡Las manos donde las pueda ver!

¡Manos en la nunca!

¡Pon las manos en la nuca!

¡Muy bien! ¡Ayúdenme!

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