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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Sí.
¿Qué es eso? ¿Qué está pasando? ¿Qué es eso?
¿Qué es eso?
Está bien. ¡No!
¡Chisca, no!
¿Peligros, dónde estás?
¿Ganamos?
- Sí, Chisca. - Ah...
- Ganamos. - Sí.
Tengo frío.
Tengo frío.
¿Quieres ser parte de mi futuro?
Me encanta.
Tranquila.
Ahora vas a dejar de sentir.
Vas a ir a un lugar muy hermoso.
¿Vas a venir conmigo?
Nuestros hijos te van a llevar.
¿Cuántos quieres que tengamos?
Dos niños y una niña...
Chisca...
Chisca...
Un tatuaje es para siempre.
Sí, ya sé, pero eso es lo que quiero.
Que sea para siempre.
Ya.
Chisca...
¡Patrón!
¡Tacho!
Chisca...
Chisca...
¡No!
Miguel.
¡Miguel!
¡Mi amor, Miguel!
¡No, no! ¿Qué pasó?
¡Ishiro, qué pasó!
¡Miguel, mi amor! ¡Por favor!
¡Mi amor!
Miguel, despierta. Mi amor, reacciona, mi amor.
¡Peligros!
Mi amor, Miguel. Por favor, mi amor.
¡Ayúdame, hay que llevarlo a un hospital!
- Ya viene una ambulancia. - ¡No! ¡Está muy mal, Peligros!
Sí, sí. Aguante, patrón, ¡aguante!
¿Chisca...?
¡Chisca!
Chisca, no...
¡No!
No...
Chisca...
Ya, tranquilo, Jorge, ¿eh? Tranquilo.
Está muerta. ¡Está muerta!
- ¡Peligros! - Está muerta, está muerta...
Aguante, patrón, ¡aguante!
Aguante, ya vienen.
- Mi amor, Miguel, por favor... - No, así no era.
- Mi amor. - Así no era.
Así no era, así no era.
Él lo prometió, él me lo prometió.
¿De qué estás hablando, Jorge? ¿Eh?
Epigmenio.
¡Epigmenio me prometió que solo iba a tocar a Miguel!
Él lo prometió.
Lo prometió.
- No, ¡no! - Mi amor.
Miguel, despiértate, mi amor.
Él me lo prometió.
- ¿Tú los dejaste entrar, Jorge? - No.
- Contéstame. - No.
- ¿Seguro? - No.
¡Suéltalo!
¡Déjalo!
- Tú los dejaste entrar, ¡por qué! - Tranquilo, piensa.
Piensa, suéltalo.
¡Suéltalo!
Rápido, estamos perdiendo al paciente.
Mi amor, aquí estoy contigo.
Active la unidad de shock trauma.
Doctor, dígame la verdad. ¿Va a estar bien?
- Vamos a revisarlo, señorita, cálmese. - Miguel, no puedes dejar sola, mi amor.
Por favor, tú eres fuerte, mi amor.
Eres un guerrero, acuérdate que eres un samurái.
- Miguel, por favor. - Cálmese.
Tenemos a los mejores médicos.
- Lo vamos a atender bien. - Mi amor, despierta.
- ¡Miguel! - Disculpe, tenemos que ingresarlo.
Sálvelo, por favor, doctor.
Debemos esperar al Ministerio Público.
Hagan lo que tengan que hacer.
Le recomiendo que los afectados vayan a la clínica.
Una revisión no está de más.
Está bien.
Adiós, Rosario.
Fuiste un valiente.
Tranquilo, Jorge, ¿eh? Tranquilo, tranquilo.
- ¿Sí? - ¿Sí, bueno?
Teófilo, Carlos Duarte.
¿No te parece que es muy temprano para escucharte, Carlos?
Edna consiguió una orden para arrestarme.
Eso debe quitarte el sueño, ¿no?
Tengo que escapar o voy a acabar en la cárcel.
Te voy a extrañar, Carlitos.
¡No seas idiota!
Te estoy llamando para que me ayudes.
¿Qué quieres que haga yo?
Necesito que me saques del país.
Yo no puedo embarrarme las manos contigo.
Teófilo, me la debes.
A ver, ya perdí todo, ¿qué más quieres?
Que te rasques con tus propias uñas.
Escúchame bien, imbécil.
Si yo caigo, tú caes conmigo.
No pido más, solo quiero desaparecer.
Está bien, Carlos, tienes razón.
Es lo menos que puedo hacer por ti.
Dame media hora, voy a hacer unas llamadas.
Y ya te digo cómo va a ser el plan.
Bien, perfecto, gracias.
Romero, ¿te interrumpo?
- Vamos. - Chisca.
Chisca.
Hermana, perdóname.
Perdóname, yo no quería que pasara esto.
Perdón.
Perdóname.
¿Alguna vez te has preguntado cómo estaríamos
si no hubiera pasado lo que pasó?
¿Lo de nuestros papás?
- Ajá. - Trato de no pensar en eso.
Pase lo que pase, tú y yo nos tenemos
que seguir cuidando como siempre lo hemos hecho.
Yo estoy solo otra vez.
Me tienes a mí, siempre me vas a tener a mí.
Perdón.
No...
No...
Sé cuánto la querías, Ishiro.
Si el patrón vive,
Epigmenio va a volver a atacarlo.
Así es.
Y lo hará cuanto antes.
Debemos protegerlo.
Adela está con él.
¿Tú ya te revisaste esa herida?
No.
Bueno, pues ahorita que vas a clínica de una vez que te vean.
Perdona, Ishiro.
Si yo estuviera en tu lugar,
preferiría estar muerto.
La hermana del taka-taka pasó a mejor vida.
Esa vieja me tiene sin cuidado.
¿Y Miguel?
Recibió varios balazos que yo mismo le di.
Ya no le estés dando tantas vueltas, ¿el japonés está vivo o muerto?
Mira, con todo el plomo que le metí,
debería de ser Superman para estar vivo, pero no me consta.
¿Cómo que no?
Si te lo puse en bandejita de plata, Tacho.
A ver, ¿estás diciendo que no yo hice mi trabajo?
Somos socios, ¿no? Muy socios.
Pero aquí el único que se arriesga soy yo.
Ya. Tranquilo, hombre.
Nada más quiero saber si está vivo o muerto.
Ese imbécil tiene más vidas que un gato.
No, pues eso yo no lo sé.
Yo me fui después de que mataron a Jaramillo.
Bueno, pues ya nos quedaremos con sus negocios, ¿no?
Pues me parece bien.
Para que veas que sí aprecio tu trabajo,
estoy dispuesto a cederte la mejor parte.
Pues fíjate que eso está bueno, me parece justo.
Sí.
Ahora hay que estar muy pendientes de las noticias,
porque si está muerto, lo van a decir luego.
- ¿Has sabido algo de Miguel? - No, no sé nada y estoy desesperada.
Ishiro, ve nada más cómo estás.
Estás herido, te tienen que revisar. Ven a sentarte aquí, por favor.
- Adela, estoy bien. - No, no estás bien. Esto está mal.
Estoy bien.
Ishiro, por favor.
Alguien te tiene que revisar.
Este dolor físico...
...me ayuda a tratar de olvidar un poco el dolor que realmente me duele.
No puedo creer que Chisca esté...
Tú la hiciste muy feliz, Ishiro.
Gracias a ti, ella cambió.
- Por favor, vete a revisar. - No puedo.
- No, sí puedes. - No puedo.
Tengo que cuidarlos a ustedes.
Miguel y yo te necesitamos fuerte, sano.
Por favor. Hazlo por nosotros, por favor.
- Por favor. - Está bien.
- Está bien. - Ven.
Adela, escúchame, tienes que estar muy atenta.
¿Tú crees que...?
En cuanto Epigmenio se entere de que Miguel sigue vivo,
va a volver a intentarlo, estoy seguro.
Teófilo, ¿qué pasó? ¿Arreglaste todo?
¿Sí? Ah, bien.
Sí, ahí estaré.
Sí, es que a ninguno de los dos nos conviene que yo abra la boca.
Bueno, pues sí, por supuesto.
Los dos estaremos más tranquilos cuando todo esto termine.
Bueno, gracias.
Ya le dije que nos atacaron mientras estábamos durmiendo.
Eso es lo único que sé.
¿Me quiere decir cómo fue que entraron en este lugar?
¡Esto es una fortaleza!
¿Usted cree que si supiéramos, estaríamos en esta situación?
- ¿Pudo ver a alguno de los atacantes? - No, no vi a nadie.
Ahora la va a jugar de víctima.
A ver, nosotros fuimos los que sufrimos un atentado, ¿eh?
Yo no le veo el jueguito por ningún lado.
¿Por qué será que no le creo ni una sola palabra de lo que dice?
Porque yo tampoco le creo a la policía, ¿cómo vamos a hacerle?
A mí no me importa lo que usted crea o no,
de todos modos voy a mandar una guardia policial a la clínica,
al menos hasta que se aclare el asunto.
Haga lo que se le antoje.
Ve por la patrulla.
Acompáñeme, por favor.
Durante la madrugada se reportó un atentado
en la mansión del financista Miguel Garza.
Desafortunadamente, sabemos que su hermana falleció durante este enfrentamiento
junto con algunos empleados que residían en el lugar.
En cuanto a nuestro célebre financista, sabemos que su vida pende de un hilo.
Así que es cierto, entonces, que está entre la vida y la muerte.
¿Quién diría?
Siempre se creyó invencible.
¿Y a ti te da gusto que le haya pasado lo que le pasó?
Vámonos ya.
Ahí está todo listo.
Quiero estar lo más lejos posible si es que Miguel sobrevive.
A estas alturas no creo que le interesen los millones de dólares que te llevaste.
No es el dinero.
Miguel no perdona una traición.
Resultaste ser más inteligente que el mismísimo demonio.
El que ríe al último ríe mejor.
Vámonos, si no, perderemos el avión.
¡Epigmenio!
¡Epigmenio, dónde estás! ¡Sal!
¡Sal!
¡Epigmenio, da la cara!
¡Te voy a matar como mataste a mi hermana!
¡Epigmenio!
¡Sal, cobarde!
¡Epigmenio!
- ¿Te sientes bien? - Sí.
Ishiro, estás muy pálido.
- Tienes calentura. - Estoy bien.
¿Te fuiste a revisar o te vendaste tú nada más?
¡Estoy bien, Adela! Ya déjalo.
Ya te dije que puede ser muy peligroso, Ishiro.
Yo no soy importante ahora.
Doctor, ¿cómo está Miguel?
Pudimos retirarle las balas.
Gracias a Dios.
Pero está inconsciente, lo vamos a trasladar a terapia intensiva.
- No puede ir a terapia intensiva. - ¿Por qué no?
Por cuestiones de seguridad.
Está muy delicado, necesita terapia intensiva.
Sí, claro. Usted tiene razón.
Necesitamos un piso para él solo.
Lleve todo el material de terapia intensiva a uno de los cuartos
y necesita ser completamente aislado.
Doctor, ¿puede hacer eso?
No importa lo que cueste.
Pagaremos el doble de lo que cueste.
¿Usted sabe quién es Miguel Garza?
- Bien, vamos a implementar un área. - Hágalo, hágalo.
- Gracias. - Lo que tenga que hacer, hágalo.
- Veré que se realice. - Gracias.
¿Cuándo puedo verlo?
Por ahora no.
Como le dije, está muy grave.
Por favor, necesito verlo.
En cuanto lo traslade.
Iré de inmediato para empezar el proceso.
Doctor.
Dígame la verdad.
¿Se va a salvar?
No puedo decírselo, señora.
Ahora está en manos de Dios.
¿Qué pasó, Carmen? ¿Has estado viendo las noticias?
Salió en todos los canales.
¿Qué dijeron?
Que el financiero Miguel Garza está internado.
O sea, que sigue vivo.
Sí, grave no es muerto.
Maldito japonés.
Pues eso dijeron.
Ay, ¿ya le puedo apagar?
No, quiero ver qué más dicen.
Ash, qué lata.
Tacho...
Pues si no se muere solito, algo vamos a tener que hacer, ¿no?
Yo me encargo de terminar el trabajo.
Sí.
¿Estás de acuerdo que este lugar es suficientemente discreto para ti?
Pues sí lo es, pero...
No sé, no entiendo qué estamos haciendo aquí.
¿Romero? ¿Tú qué haces aquí?
Tenía que verlo con mis propios ojos.
Me dice Teófilo que te quieres ir, ¿no?
No me queda alternativa.
Bueno.
¿Cuál es el plan?
No, no me vengas con cuentos.
Tú me citaste aquí porque me quieres desacreditar,
¿no es cierto?
Fuiste tú el que me citó aquí, no fui yo.
Claro.
Te quieres vengar por su éxito político.
Ya decía yo que últimamente estabas muy agresivo, Carlos.
A ver, ¿qué les pasa?
Yo acabo de ver perfectamente cómo golpeaste a Teófilo.
Estabas fuera de ti.
No, no voy a permitirlo.
Ustedes quieren acusarme de algo que yo no hice.
No, sí lo hiciste.
Y además, le apuntaste con esta arma, Carlos.
Y somos amigos, eso no se hace.
¿Qué clase de juego es este?
Nadie va a creerles.
¿Estás seguro?
¿Te van a creer a ti que estás acusado de homicidio?
¿O a mí, que voy a ser el próximo presidente de México?
Se van a arrepentir.
- Estás acabado, Carlos. - ¿Estás acabado?
- Suéltame. - ¿Estás acabado?
¡Tú estás acabado! ¡Tú estás acabado!
Tú prometiste que me ibas a sacar del país.
Tú me dijiste que tenías una orden de aprehensión
y yo vine para acá a ayudarte, como el amigo que soy.
¿Qué vas a hacer, Carlos? Esa arma ya tiene tus huellas.
- ¡Me vale! - La policía ya viene para acá, Carlos.
¡Me vale, me vale!
¡Me vale!
Yo creo que te va a ir muy bien en el penal, Carlos.
Ahí hay varios amigos tuyos que tú metiste presos.
Les va a dar mucho gusto volver a verte.
¡No les voy a dar el gusto de que me vean en la cárcel!
¿Y qué vas a hacer, eh?
¿Qué vas a hacer?
- Escucha, ya está la policía aquí. - No vas a durar mucho tiempo.
- No voy a ir a la cárcel nunca. - Te van a matar.
- ¡A ti te voy a matar! - Ya llegó la...
¿Qué vas a hacer, Carlos?
¿Qué haces? ¿Estás seguro, Carlos?
Se necesita tener muchos pantalones y tú no eres del tipo.
¡No me importa!
- Vas a ir a la cárcel. - ¡No voy a ir a la cárcel!
¡Nunca! ¡Nunca voy a ir a la cárcel!
¿Qué vas a hacer, Carlos? ¡Ya llegaron por ti!
¡Hijos de la chingada!
Pues tenías razón, era predecible.
Mira.
Se creyó que venía la policía.
Lo bueno es que cumplió su último deseo: desaparecer.
No, no puede ser, Peligros. No.
Chisca, no.
Esto es demasiado pesado.
Así fue.
Chisca y yo ni nos llevábamos bien, pero no se merece lo que le pasó.
¿Y Miguel? ¿Cómo está Miguel?
Está muy mal, pero dando batalla.
Ahorita lo que importa es encontrar a Jimena, no sabemos nada de ella.
No, eso no va a ser posible.
¿Por qué? ¿La llamaste?
Sí, su celular no está en el área de cobertura.
- No la encuentro. - A mí eso me huele a traición.
¿Qué?
Flaco, pues haz lo tuyo, rastréala.
Lo voy a intentar, pero no prometo nada.
¿Traición?
¿De qué hablas, Flaco?
- ¿Bueno? - ¿Es verdad que atacaron la casa?
Así es, doña. No he dejado de pensar en usted
y en toda la familia.
Me...
Me dijeron que Chisca...
Sí, Chisca...
...se nos fue.
También Rosario y...
- La verdad es que lo siento mucho, doña. - ¿Lo sientes?
¿Lo sientes?
¿Qué no se supone que estabas
a cargo de la seguridad?
Solo que hubo un detalle.
¿Cuál detalle?
Fue el mismo Jorge quien les abrió
para que entraran y nos puso en charola.
- ¿Jorge les abrió? - Así es.
No es posible.
El muchacho...
...está arrepentido.
Pero pues ya es muy tarde para eso.
¿Y dónde está Jorge?
No, no sabemos, desapareció.
Necesito que lo encuentres.
Con todo respeto, doña, pero...
...pues yo creo que mejor hay que dejarlo.
Acá hay otras cosas que resolver.
Jorge es una prioridad.
Como usted diga, doña.
Si necesita algo,
avísenme enseguida, por favor.
- Gracias. - Con permiso.
Mi amor.
Estoy aquí contigo.
- ¿Dónde estoy? - Mi amor.
¿Dónde estoy?
Tranquilo.
Chisca.
Chisca.
- Miguel, tranquilo. - Chisca.
- Mi amor. - ¿Cómo está Chisca?
Chisca.
Lo siento mucho.
No.
¿Está muerta?
- No... Chisca. - Por favor, Miguel.
Miguel, por favor, mi amor.
- No. - Mi amor.
- Chisca. - Ya.
Está bien llorar, Miguel.
No es que no quiera llorar...
...es que no sé cómo hacerlo.
Según el forense, no hay heridas previas de ningún tipo.
Todo parece indicar que la caída es la causante de la muerte.
Es que se aventó de la azotea.
O lo aventaron.
Como sea, da igual.
Quien lo haya hecho salió por la puerta fácil.
Yo hubiera preferido hacerlo declarar o meterlo preso.
Ya sé, somos dos.
¿Sabes algo sobre la salud de Miguel Garza?
Sí, ya salió de cirugía.
Ahora está en cuidados intensivos.
La familia pidió que cerraran el piso completo de la clínica.
No es para menos.
La casa quedó hecha pedazos.
¿Epigmenio Moncada?
No podemos asegurar nada, pero es una de mis principales teorías.
¿Algún testigo?
No, en esa casa nadie sabe nada.
Era de esperarse.
Tenemos que estar alertas.
Si Epigmenio sigue en la ciudad, no va dejar que se le escape vivo.
Lo vamos a atrapar.
Si yo estuviera en tu lugar,
preferiría estar muerto.
Jorge.
Estaba seguro de que te iba a encontrar aquí.
Vámonos.
Ahorita, como están las cosas, no está bien que andes solo.
¿Para qué arriesgarse?
¿No puedes hablar?
Tiempo al tiempo.
No está solo, ¿me oyó?
Mi amor, disculpa que entre así,
pero no hay nadie afuera. Tu secretaria no está.
¿Qué pasó con Carlos?
En la Cámara no hablan de otra cosa, dicen que se suicidó.
Son muy chismosos en la Cámara, ¿no crees?
Bueno, sí, es lo común.
Pero ¿qué? Cuéntame, ¿dejó alguna carta?
- ¿Algo? - Sí, sí dejó varias, de hecho.
Una particularmente interesante.
Donde menciona a todos los que se involucraron con él
en sus negocios sucios.
Ya. Ah, vaya.
Tu nombre figura en esa carta, Mauricio.
¿Cómo que mi nombre? ¿De qué estás hablando?
¿Cómo que mi nombre? Eso es absurdo.
Dice que le servías de espía.
Que me sacabas información a mí y se la pasabas a él.
No, eso no puede ser, no tiene sentido.
Tú lo conocías perfectamente bien, era una alimaña.
Era capaz de hacer cualquier cosa con tal de...
Jamás lo hubiera pensado,
si no lo hubiera escuchado de tu propia boca.
- ¿Cómo que escuchaste de mi...? - ¡Te escuché hablando con él, Mauricio!
Mira, Carlos ya está muerto.
No hay razón para seguir posponiendo esto.
Pero, a ver, seguramente malinterpretaste algo.
¡Yo no malinterpreté nada!
¡Ah!
A ver, espérame, ¿cuándo nos escuchaste hablar?
Ahórrate la vergüenza, Mauricio.
Me usaste.
Eres peor que él.
- No, escúchame... - ¡No te atrevas!
Ya arreglaremos cuentas otro día.
¡Lárgate ya!
¡Que te largues!
- Licenciado Sayanes. - Licenciado, buenas tardes.
- Licenciado, buenas tardes. - Buenas tardes.
Su opinión sobre la muerte del exsecretario de Gobernación,
Carlos Duarte.
Me acabo de enterar y es una verdadera tragedia.
Pero ¿no tiene ninguna opinión?
Sí, que lo siento mucho.
El exsecretario tenía muchos problemas
y pasaba por momentos muy difíciles,
pero la verdad, nunca creí que esto pudiera pasar.
¿Y usted no había hablado con él últimamente?
Últimamente, no tanto.
La verdad es que estaba muy deprimido.
No cabe duda que la corrupción lleva por los peores caminos.
¿Cómo puede ser posible?
No tengo idea.
Pero de las cuentas y empresas fantasmas de Duarte en Delaware,
no hay un solo vínculo con Miguel Garza ni con Naga Company.
Primero, misteriosamente el nombre de Garza no figuraba
en la lista de sobornos, y ahora esto.
Pues Héctor Bernal cubre muy bien sus fuentes.
Claro, era lógico que él le daba información a Garza.
¿Pudiste interrogar a Miguel Garza después del atentado en su casa?
No, sigue grave.
En cuanto salga de peligro le haré una visita.
No pude ver nada.
Miguel atoró la puerta del cuarto para que yo no pudiera salir.
Obviamente lo hizo para protegerme,
pero pues tardé mucho en llegar a todo lo que estaba pasando.
Entonces, ¿no hay manera de que podamos saber quién lo hizo?
No, Peligros dice que fue la gente de Epigmenio.
Primero, yo pierdo a mi hermana en manos de la gente de ese imbécil,
y ahora Miguel pierde a la suya.
Ninguna de las dos merecía morir así.
Y créeme, daría lo que fuera por ver a Epigmenio tras las rejas.
O enterrado.
¿Qué...? ¿Qué haces?
Está hermoso.
Me encanta.
Te amo, preciosa.
Ishiro, ¿qué pasa?
¿Qué pasa? Aquí estoy.
- Chisca... - Aquí estoy.
Chisca.
Aquí estoy.
¿Estás viva?
Sí, aquí estoy, mi amor.
Aquí estoy.
Chisca.
Escúchame, escúchame.
No me dejes solo.
No me dejes solo.
- Aquí estoy. - Chisca, yo no puedo estar sin ti.
Te amo tanto.
Preciosa.
Preciosa.
- Chisca, ¿qué te hicieron? - Ishiro.
Ishiro, Ishiro, Ishiro.
¡Chisca!
Te amo, Chisca.
Ishiro.
Ishiro.
Te amo.
Chisca.
Ishiro.
Ishiro.
- No. - ¿Qué pasa?
Adela.
Respira, Ishiro.
Ishiro, no, ¡Ishiro!
¡Doctor! ¡Ayuda, por favor!
¡Ayuda! ¡Ayúdenme!
¡No, no puede ser!
- ¿Qué pasó, Flaco? - Ya bailó la gorda.
¿De qué hablas?
Desviaron una gran cantidad de dinero de Naga
a una cuenta en las Islas Caimán.
- ¿Cuánto? - Varios melones.
¿De pesos?
De dólares, carnal.
No, pero ¿quién pudo hacer eso?
- ¿Quién tiene acceso a las cuentas? - ¿Quién crees?
¿Jimena?
No, esto no puede ser. Esto es increíble, brother.
¿Sabes qué? ¿Te digo la verdad?
Pienso que hizo bien.
¿De qué hablas, eh?
¿A quién queremos engañar, Flaco?
Estamos tú y yo solos trabajando en esta ratonera.
Somos los músicos que se quedaron tocando en la cubierta del Titanic.
- ¡Mientras el barco se hundía! - Trejo, ya bájale a tu mal viaje.
- ¿Mal viaje? - Sí, mal viaje, mala vibra, paranoia.
- Como le quieras decir. - ¿Paranoia? ¡Entiéndelo, Flaco!
¡Miguel está en un hospital!
¡Mataron a Chisca! ¡Piensa en los muertos!
- ¡Estamos acabados! - ¡Todo está de la fregada! ¡Ya lo sé!
A lo mejor soy muy optimista, pero yo sí confío en Miguel.
Ese brother nos va a sacar adelante.
Los que tengamos los pantalones de quedarnos con él,
nos vamos a llevar la mejor parte.
Jimena vio una oportunidad y la tomó, allá ella.
Igual y le sale bien su jueguito, igual y no.
De algo te puedes quedar bien seguro,
va dormir todos los días con un ojo abierto
pensando que Miguel va a ir tras ella, esté donde esté.
¿Tú quieres vivir así?
- Yo no soy un traidor. - Yo tampoco, carnal.
Quédate, vas a ver que salimos ganando.
Ninguna decisión en esta vida que valga la pena es fácil, Trejo.
Tómate un juguito de naranja, bájale a ese mal viaje.
Juguito de naranja.
Ya.
Qué grande eres, Flaco.
¿Cómo se siente, señor?
¿En dónde está Miguel?
El señor Garza está bien, está en su habitación.
Tengo que ir con él, no puedo dejarlo solo.
Calma, usted tiene una fuerte infección.
Si no lo atendemos, se podría complicar.
Tengo que ir con él.
Tranquilo, ya le dije... ¡Tranquilo!
¡Cálmese! Si no descansa, podría morir.
- ¡Tranquilo! Enfermera. - ¡Ishiro!
- Ey, Ishiro. Cálmate, por favor. - ¡Adela!
- ¿Dónde está Miguel? - Miguel está bien.
- ¿Está seguro? - Tranquilízate.
No está solo. Está con un custodio que le dejó la policía, cálmate.
Llama a Peligros.
Quiero que esté Peligros cuidándolo, no confío en nadie más.
- Ok. - Ahora, Adela.
- Pero tranquilízate, por favor. - Llama a Peligros.
Poli.
Mira, ni te alebrestes.
Dime una cosa, ¿dónde está Miguel Garza?
Vamos a relajarnos, ¿eh?
Aquí te dejo unos Benito Juárez, ¿cómo ves?
Tú me ayudas y yo te ayudo.
Perdona, hermana. Perdona.
Perdóname, perdóname.
Jorgito...
Por favor, no.
No me hagas esto, por favor, mi niño. No me hagas esto.
No me dejes sola.
¿Te acuerdas cuando te conocí que no podías hablar?
¿Y que yo te cuidé como si fueras mi hijo?
Tú eres el hijo que yo no tuve, Jorgito.
Yo te prometo, mi amor,
que vamos a ir a Ciudad Jiménez
y vamos a enterrar a Chisca ahí junto al abuelo.
Y tú y yo los vamos a cuidar.
Y vamos a ir a vivir al rancho en paz.
Lejos de todo esto.
Yo te prometo, hijo, te prometo que todo va a estar bien, ¿eh?
No.
Sí, mi amor, ven.
¿Hola?
Oficial.
¿Adónde?
- Por favor. - ¡Quítate!
- ¡No, por favor! - ¡Baja el arma! ¡Bájala!
¿Eh? ¡Órale!
Que la bajes, te digo. ¡Dámela!
Dámela. Órale.
- Eso es. Vamos, Adela. - Ya, hombre.
- ¡Ya, hombre! - Camínale.
Ya voy. No pasó nada, hombre.
Suelta.
¡No te metas conmigo, te dije! ¡Que no!
¿Qué? ¿Me andabas buscando? Estabas muy fregón, ¿no?
¡Ya te dije que aquí no te metieras!
¡Policía!
Tú no eres rival, hijo. Te dije que no eres rival.
¡Ah!
¡Ayuda!
¡Ayuda, por favor!
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