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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
No te muevas, muñeco.
¡Carmen!
Ve lo que te traigo.
Tenemos visitas.
¿Quién es este muchacho?
Lo agarré cruzándose la reja.
¿Y eso?
Jorgito "La Serpiente" Garza.
- ¿El hermano de Miguel? - Ajá.
¡Embarneciste, chamaco!
Estás menos fregado de lo que recordaba.
- ¡Quiero ver a Epigmenio! - Cállate.
Nadie te dio permiso de hablar.
A ver, ¿para qué quieres ver a mi marido, Jorgito?
Es un asunto privado.
Bueno, pues estás en el lugar equivocado.
Si me dices para qué lo quieres ver, chance y se te haga.
Solo se lo voy a decir a él.
La señora Moncada te está haciendo una pregunta, escuincle.
¡Pues no me importa si me matas!
¡Pero solo se lo voy a decir a Epigmenio!
¿Te mandó tu hermano?
No.
Yo vine porque quise.
¡Está bueno, pues!
Los tiene mejor puestos de lo que pensaba.
¿Qué pasó, Tacho?
Con la novedad de que nos vino a visitar el hermano del taiwanés.
- ¿El hermano de Miguel? - Sí.
Jorgito Garza está aquí en la casa conmigo y con Carmen.
Pues muy abusado, Tacho. No vaya a ser una trampa de Miguel.
No, tenemos bien vigilado el perímetro.
Viene solo.
¿Y qué quiere?
Pues dice que quiere hablar contigo,
que lo que tiene que tratar es un asunto privado.
Está bueno.
Tráelo para acá.
Eso sí, con la seguridad de siempre.
Enterado.
Y, Tacho...
...tráelo a él solo. A Carmen me la dejas en la casa.
De acuerdo.
Vamos a ver qué es lo que tiene que decir Jorgito Garza.
Andas de suerte, muchacho.
Epigmenio quiere verte.
- Yo también voy. - Las órdenes son precisas.
Solo irá el chamaco.
Pero sonríe, Jorgito.
Tus deseos se hicieron realidad.
¿Y por qué no puedo ir?
Porque no quiere exponerte, Carmen.
Si hay necesidad de sangre, es mejor que no estés ahí.
Bueno, ya. Yo te digo lo que va a pasar después.
- Dame los lentes. - ¿Qué?
Que me des los lentes.
¡Que me des los lentes!
Bien.
Cierra tus ojitos.
¡No! Pero ¿por qué me van a tapar la cara?
O sea, ¿adónde me llevan o qué?
- Te tengo una sorpresita. - ¡No!
- Pero no puedo respirar con esto. - ¿No puedes respirar?
No me importa que no puedas respirar.
¡Tacho!
Agáchate, agáchate.
¿Corrobora usted, entonces, que hizo los pagos de ese apartamento?
Sí. Pagaba el mantenimiento y los servicios.
¿Desde qué cuenta hacía esos gastos?
Desde la cuenta personal del señor Carlos Duarte.
El número y los datos bancarios se los puedo proporcionar.
Solo para que quede certificado.
Estamos hablando del mismo edificio del que Braulio López testificó.
Fue ahí donde le entregaron el cuerpo sin vida de Natalia Ríos.
Mismo lugar que, según su testimonio,
pertenece directa o indirectamente
al exsecretario de Gobernación Carlos Duarte. ¿Correcto?
Correcto.
El apartamento queda ubicado en el edificio en la calle 12
de la colonia Renacimiento, en la Ciudad de México.
Así es.
Bien.
Con esto podemos confirmar que existe un vínculo innegable
entre el exsecretario de Gobernación y el asesinato de Natalia Ríos.
Disculpe, procuradora.
Entonces, ¿él la mató?
Bueno, el vínculo está.
Solo hay que esperar los resultados de la autopsia.
¡Ándale, niño, bájate!
- ¡No! - ¿No?
¡Sí! ¡Cómo no! ¡Ven acá!
¿En dónde estamos?
¿Que no ves? Es Disneylandia.
¡Eh! ¡Tranquilo!
¡Ándale, niño! ¡Hombre!
¡No puedo respirar!
- ¡Te lo juro! ¡No puedo! - ¡Cállate, chillón! ¡Híncate!
¿Querías verme?
- Sí. - Pues ya me estás viendo.
¿Qué quieres?
Quiero ayudarlo.
Ajá.
¿Ayudarme como en qué?
¡Ayudarme en qué!
A matar a Miguel.
¿Ya viste, Tacho?
Es la excusa más estúpida que he escuchado en mi vida.
Pero es verdad.
Y por eso estoy aquí.
A ver, supongamos que te creo.
¿Por qué un chamaco de sangre liviana como tú, quiere matar a su propio hermano?
Por venganza.
La venganza es algo fuerte.
Y es muy peligroso, chamaco.
¿Qué fue lo que te hizo Miguel para que te quieras vengar de él?
Mató a mi novia.
Al amor de mi vida.
Y haga lo que haga, nunca se lo voy a perdonar.
Tacho, siéntalo.
A ver, chamaco.
Digamos que es verdad lo que me estás diciendo.
Lo que te hizo Miguel es imperdonable.
Y te doy toda la razón.
Matarlo sería lo justo.
Ahora, lo que no entiendo es para qué me vienes a ver a mí.
Pues porque tú has querido matar a Miguel muchas veces.
Y yo no...
Yo no puedo.
¿Y eso por qué?
¿Porque no tienes con qué?
¿O porque no tienes con qué?
Supongo que la segunda.
Pues ya demostraste suficiente viniéndome a ver.
Eso habla de lo que eres capaz de hacer.
¿Me vas a ayudar o no?
Mira, chamaco.
Sí he tratado de matar a tu hermano varias veces.
Pero ¿por qué tendría que hacerlo ahora solo porque tú me lo pides?
Pues porque mi casa es una fortaleza.
Y yo los puedo ayudar a entrar.
Nadie los había ayudado desde adentro.
Esta vez puede ser diferente, ¿no?
¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Todo bien?
No. Jorge está desaparecido.
¿Cómo que está desaparecido?
Lo busqué en su cuarto, pensé que estaba encerrado ahí.
Y luego lo busqué por toda la casa, y no está.
Bueno, tranquila. Seguramente salió a caminar o a comprar algo.
Jorge no es de lo que sale a caminar, Adela.
A ver, Chisca.
Con todo esto que está pasando,
seguro el pobre hombre quería estar un ratito solo. Déjalo.
No, no sé. Siento que algo le está pasando.
No sé, tengo miedo.
- Tranquila. - No.
- ¿Pasó algo? - Sí.
Que parece que Jorge está desaparecido.
Su celular está apagado.
Ishiro, ve a buscar a los lugares que frecuenta.
Enseguida.
Shiro, encuéntralo.
Por favor.
Haré todo lo posible.
¡Vamos con el Flaco!
¡Vamos!
No sé si vamos a brindar por el acuerdo al que vamos a llegar.
Ajá.
O por tener la oportunidad de matar al hermano de Miguel,
aquí en mi propia sala.
¡Ya, hombre! Quita esa cara, que es broma.
¿Y cómo lo vas a decidir?
Pues muy sencillo.
Depende de qué es lo que nos vayas a pedir por tu ayuda.
- Nada. - ¿Nada?
No, Jorgito.
Discúlpame que te lo diga, socio, pero no se puede confiar en alguien
que esté dispuesto a hacer un trato sin pedir nada a cambio.
Bueno, sí.
Sí quiero algo.
Quiero tu palabra de que solo vas a matar a Miguel.
A nadie de mi familia ni de mi casa.
Está bueno.
Tu palabra.
Como el código que tenías con mi abuelo.
Sí, hombre. Sí, ya, tienes mi palabra.
Siéntate.
Nada más vamos a matar a Miguel, a nadie más.
Y ahora, antes de que me digas cómo le vamos a hacer,
vamos a brindar por el acuerdo al que acabamos de llegar, ¿no?
- ¿Eh? - Es justo, es justo.
- Órale, Tacho. - Venga.
Órale, chamaco.
¡Ándale!
- Salucita. - ¡Salud!
¡Salud, niño!
No, o le quitó la pila o lo destruyó.
- No puedo rastrear el celular de Jorge. - ¿Y si algo le pasa, Miguel?
No te preocupes. Lo vamos a encontrar.
Flaco, ¿hay alguna forma para evitar ser rastreado?
¿Algo a lo que le puedas dar la vuelta?
Sí, claro que la hay. De hecho, Jorge tendría
todas las posibilidades para hacerlo.
Pero no creo. Para mí, le quitó la pila. Estoy casi seguro.
Bueno, si encuentras alguna posibilidad de rastrearlo,
- hazlo, por favor. - Sí.
Sobres.
Tranquila. Vas a ver que lo van a encontrar.
¿Estamos claros con el plan, chamaco?
Sí.
¿Me puedes devolver mi celular?
Le pones la batería cuando me haya ido.
Solo repíteme, ¿estamos claros con el plan?
Sí, estamos claros. Si no, sería un estúpido.
Es que no vaya a ser que sea una trampa y entonces,
la palabra de mi socio pierde validez.
No, no.
Los espero a las dos de la mañana.
En punto.
Arre.
No puedo creer que esté muerta.
Perdóname, Jorge.
¿Perdonarte por qué?
Por hablarte mal cuando la viniste a buscar.
Por no decirte las cosas.
Te entiendo.
Tú solo querías protegerla, como yo.
Tú y yo fuimos los únicos
a los que nos importaba la mujer que había adentro.
Kenia, Gabriela.
El nombre no importaba.
Pero bueno, da lo mismo.
Me siento igual de culpable.
Es como si debería haber hecho algo más para poder evitarlo.
Tú hiciste más de lo que cualquiera jamás habría hecho.
¿Y te digo algo, Jorge?
Yo nunca había visto a Kenia tan enamorada como lo estuvo contigo.
De verdad, ella te amó con todas sus fuerzas.
Eso la hizo más feliz que nunca.
Tú le regalaste los mejores días de su vida.
Según esto que nos mandó Jorge,
tenemos que colocarnos en estos tres puntos y esperar su señal.
No, a ver. Párame el caballo.
A mí hay algo que no me convence de todo esto.
¿Nosotros cómo sabemos que ese man no nos está llevando a la boca del lobo?
Porque el chamaco nos dio buena espina.
- ¿Verdad, Tacho? - Pues sí.
Se le veía el odio en los ojos.
No sé qué habrá hecho su novia para que la matara Miguel Garza,
pero al final yo soy muy bueno para leer a ese tipo de personas.
- ¿Débiles? - No, resentidas.
A ver, debemos de estar alertas.
Tres puntos, tres unidades.
La primera la lidero yo.
La segunda la vas a liderar tú.
La tercera de esta parte la lidera uno de nuestros muchachos
para que esté trucha por si pasa algo sospechoso.
- ¿Estamos? - Muy bien.
Entonces, lo único que hacemos nosotros es esperar
hasta que este peladito nos dé la orden, y entramos y damos bala venteada.
- ¿Sí o qué? - Pues sí.
La verdad, va a ser muy difícil
que se nos pele vivo el taka-taka en esta ocasión.
A ver, una pregunta más.
Si llegamos y está la policía ahí, ¿qué?
Eso puede pasar, que lleguemos y nos embosquen a nosotros.
La única diferencia es que todavía tenemos amistades con contactos.
- ¿Qué hubo, Carlos? ¿Cómo estás? - A ver, ¿qué quieres?
¿Qué pasó? ¿Qué no te da gusto escucharme?
Mira, en este momento nada me da gusto.
Sí, me imagino cómo te has de sentir.
Pero te tengo una noticia que te va a alegrar el día.
Esta noche vamos a acabar con el japonesito.
- ¿Esta noche? - Así como lo oyes.
Nada más que voy a necesitar de tus talentos.
Yo sé que ya no estás en tu puesto,
pero supongo que te quedaste con algunos contactos en la policía, ¿no?
Sí, por supuesto.
Esos siempre son útiles.
¿No crees que alguno quiera medirle el agua a los camotes?
Pues hay varios que me deben favores.
¿Qué necesitas?
Necesito que me despejen la zona de la casa de Miguel Garza.
Muy bien. Cuenta con eso.
Todo listo.
Los peritos lo que van a hacer es rociar todo el departamento con luminol.
Si hay sangre vieja, la vamos a encontrar.
Y si es así,
podemos implicar que Natalia Ríos murió dentro del departamento.
¿Aunque ya hayan pasado dos años?
Pues, ¿qué te digo? La sangre es necia.
No importa que la hayan lavado hasta el cansancio, siempre deja rastro.
Lo único que interesa es la superficie donde cayó.
Estoy seguro de que algo vamos a encontrar aquí.
Es el forense. ¿Sí?
Aquí Edna González. Dígame.
Ajá.
¿Eso qué quiere decir?
Bien. Gracias. Me comunico más tarde.
La autopsia determinó que Natalia Ríos
ya estaba muerta antes de que le dispararan.
Ok. O sea, Braulio decía la verdad.
Ajá. La causa de su muerte: traumatismo de cráneo.
Un golpe en la nuca.
A ver, estamos buscando una superficie
donde la víctima pudo haberse golpeado en la cabeza.
O un objeto con el que pudieron haberle pegado.
A ver, aquí.
Ahí.
¡Mira eso!
Ahora solo queda sacar una muestra de ADN.
Si concuerda...
...tenemos nuestra escena del crimen.
¿Sabes?
Dejaste un vacío que nunca, nunca se va a llenar con nada.
No puedo dejar de pensar en ti.
Hubiéramos sido muy felices.
Pero Miguel no nos dejó.
Por eso me voy a vengar.
Por ti...
...por mí...
...por los dos.
Te amo, Kenia.
Te amo.
Listo.
Ahora solo queda esperar.
¡Ah, caray!
¿Qué? ¿Qué pasó?
- Una señal del celular de Jorge. - ¿Dónde?
Ya les digo.
Cementerio.
¡Kenia!
Le voy a decir a Ishiro que vaya por él.
Bueno, pero esos rastros
no deben de servir de nada después de dos años, ¿no?
Los rastros de sangre resguardan muy bien el ADN.
Si comparan las muestras que tomaron el departamento con el ADN de Natalia,
es posible que coincidan.
Se lo vine a decir porque sé que mi jefe le debe un favor.
Creo que con eso ya están a mano.
Estábamos muy preocupados por ti.
¿Estábamos?
¿Estás bien?
Estoy de lo mejor que se puede estar
cuando estás parado frente a la tumba del amor de tu vida.
Te entiendo.
No, no entiendes.
La mujer que tú amas está durmiendo contigo, a tu lado, feliz.
La mía está durmiendo aquí, bajo tierra.
Y por culpa de mi hermano.
Mi más sentido pésame, Jorge San.
¿Qué significa eso?
Lamento mucho tu pérdida.
En Japón, la muerte y el universo
evocan sentimientos que son demasiado grandes para las palabras.
Como, por ejemplo, la triste belleza del sufrimiento humano.
A ver, ¿podrías guardarte tus conceptos japoneses
para cuando se arrepientan de lo que hicieron?
Nos vemos.
Jorge.
Qué bueno que estás bien.
Estoy bien. Gracias.
Jorge, yo sé que en este momento me odias,
- pero estoy seguro que... - Y te voy a odiar toda la vida.
No importa lo que hagas o lo que digas.
Y ahora que ya saben dónde estoy, por favor, déjenme en paz.
¡Salud, salud, Carmen!
Pues, estamos listos.
Muy abusado, Tacho.
Ya sabes que el japonés es muy escurridizo.
Y acuérdese del plan, hay que esperar la señal de Jaramillo.
Si alguien se adelanta, lo vamos a perder todo.
A ver, tú no te preocupes, socio.
Yo en esta me titulo.
- Miguel Garza tiene que morir. - Y Adela también.
¿Qué pasó con lo que le prometiste al chamaco?
De solamente matar a Miguel.
Yo sé que Jorge ya volvió, pero sigo muy preocupada por él.
Él no está bien.
Miguel, el químico que nos recomendó el Flaco aceptó la oferta.
Hoy mismo empieza a trabajar.
¿Cuál químico?
Contactamos a un premio nobel en química mucho mejor que Farchala.
Se va a poner a trabajar en la fórmula de la efilina para mejorarla.
No importa cuánto me cueste, pero no voy a permitir
que ninguna persona más muera por consumir efilina.
¡Qué bueno! Ojalá que al menos podamos resolver esto.
Sí. En cuanto tengamos la fórmula mejorada,
Tadamichi y yo volveremos a tener el control del negocio.
Y créanme, todo volverá a la normalidad.
Está bien, gracias.
El ADN de las manchas del departamento coincide con el de Natalia Ríos.
¡Eso!
Ahora sí estamos en condiciones de presentar el caso ante un juzgado.
Por fin vamos a poder meter a la cárcel a Carlos Duarte
por el asesinato de su secretaria.
Y no solo eso, cuando lo estemos esposando,
le mandaré la información de las cuentas de Delaware a Howard Toledo.
Y ahí atraparemos también a Miguel Garza.
Es una pena que lo atrapemos por delitos fiscales
y no por mafioso, pero al menos pagará.
Además, va a estar preso en Estados Unidos,
que es mucho peor que estar preso aquí en México.
- Perdón, no sabía que estabas... - Ya terminé.
Gracias.
¿Por?
Por estar siempre aquí para mí cuando te necesito.
Sé que a veces soy un poco difícil de descifrar.
¿Un poco nada más?
No sabes cómo extraño tu sonrisa.
La verdad, extraño un chorro de cosas.
Nuestras pláticas, por ejemplo.
Nuestras risas.
Cómo nos divertíamos juntos.
Miguel, dime de qué nos sirven tantos millones y millones
para estar viviendo así.
Eso va a cambiar.
Todo va a volver a ser como antes, te lo prometo.
Dime cómo puedo ayudarte.
Así, estando a mi lado.
Todo volverá a la normalidad, ya verás.
Te juro que nada me gustaría más.
Por aquí está bueno.
Silencio, silencio.
Águila 1, aquí Bronco. Cambio.
Aquí Águila 1. Cambio.
Estoy a 50 metros de la posición inicial. Cambio.
Enterado. Pero ¿por qué el ajuste? Cambio.
Pienso que de aquí tengo mejor visibilidad.
Hay un hombre en la azotea.
Confírmame si tú tienes buena visibilidad. Cambio.
Nos estamos poniendo en posición.
Tenemos visual del man que está en la azotea,
pero no hay tiro limpio desde aquí. Cambio.
Perfecto. Confirmo.
A ver, préstame el rifle con el silenciador.
A este me lo friego en la noche.
Yo ya tengo buena visibilidad desde aquí.
Me quedo aquí, en esta posición. Cambio.
Enterado.
Yo les doy la señal para que estemos listos.
Cambio y fuera.
Vamos a esperar aquí, muchachos.
Yo no creo que vaya a funcionar.
¿Qué cosa?
Lo de buscar la nueva fórmula de efilina.
¿Por qué no?
Si Farchala no podía conseguir la fórmula perfecta, entonces...
Para que Miguel lo encuentre, o sea...
No importa la cantidad de dinero que le ponga,
la cantidad de ganas que tenga de encontrarlo, no es tan fácil.
Lo mismo pensaron de Sakamoto Ryoma.
¿De quién?
Sakamoto Ryoma fue un líder japonés muy importante.
¿Y qué hizo o qué?
Ven.
Al final de la época samurái, en Japón,
llegaron muchos extranjeros.
Fue una época muy difícil, muy vulnerable para mi país.
Figuras como Sakamoto
comprendieron que tenían que modernizar
para lograr que Japón no se convirtiera en una colonia.
Fue un hombre necio.
¿Y me dices esto porque crees que Miguel es igual?
Miguel tiene sus ideas.
Yo creo en Miguel.
Pues esperemos que tengas razón.
Debes pensar que es demasiado positivo, porque siempre...
Como que me quieres callar.
¿Eso qué fue?
Ya no quiero que hablemos de estas cosas.
Han sido días muy difíciles para todos nosotros.
Sí, ya sé.
¿Sabes qué me gustaría?
¿Qué?
Que tuviéramos un momento para nosotros solamente.
¿Y de qué consiste este momento?
No sé.
¡Estoy hablando...!
¡Di la verdad!
¡Sí, precioso!
Esta es la primera vez que sonreímos los tres juntos en mucho tiempo.
Ojalá se repita más seguido, ¿no?
Pase lo que pase, tú y yo nos tenemos que seguir cuidando
como siempre lo hemos hecho.
No he dejado de pensar en algo.
¿En qué?
En la falsa alarma.
Quiero tener un bebé contigo.
Esa falsa alarma.
¿De verdad ya estás listo para un bebé?
De verdad.
Nada me haría más feliz que tener una familia contigo.
A mí también.
¡Jorge! ¡Qué bruto!
No, yo les tengo que amarrar cascabeles en las patas a ustedes.
¿Estás bien?
Sí, sí...
El insomnio, no puedo dormir.
Sí, ya sé, yo estoy igual.
¿Tú crees que esto es agua?
Este...
...pues sí, ¿no?
Sí, técnicamente es agua.
Pero tiene unas gotitas mágicas para dormir mejor, según Rosario.
- ¿Sí? - ¿Quieres?
No.
No, no, gracias.
O también podemos platicar, si quieres.
No... estoy bien.
De verdad.
Jorge, yo sé bien qué es lo que te está pasando.
Sería muy hipócrita de mi parte decirte que entiendo lo que estás sintiendo,
porque nadie experimenta en cabeza ajena.
Pero me puedo imaginar tu dolor.
Yo sé lo mucho que amabas a Kenia.
- Y sé lo mucho que ella te amaba a ti. - Adela, por favor...
Escúchame.
Pero también te puedo asegurar que tu familia te ama como no te imaginas.
Y están dispuestos a hacer todo por ti.
Jorge, me estás poniendo nerviosa.
¿Estás bien? ¿Estás esperando a alguien?
No, no, no...
Te lo juro que estoy bien, de verdad.
No pasa nada.
Estate atento, ¿eh? Estate atento.
¡Vente!
Yugular.
Y acuérdese del plan, hay que esperar la seña de Jaramillo.
Si alguien se adelanta, lo vamos a perder todo.
A la señal, ¿no? Quedamos que a la señal.
Mira, este proceso por el que estás pasando es completamente normal.
La diferencia aquí es que no tienes por qué pasarlo solo.
De verdad. Apóyate en tu familia.
Apóyate en mí.
Conmigo puedes contar para lo que necesites.
Te lo digo de corazón.
Muchas gracias, Adela.
No tienes nada que agradecer.
Échate este tú, que te va a caer mejor que a mí.
Pues sí, ¿no?
Buenas noches.
Buenas noches.
Sapo.
Ahora.
¡Vámonos! ¡Súbanse! ¡Vámonos!
- ¿Qué es eso? ¿Qué está pasando? - Ven aquí. Sí.
- ¿Qué fue eso? ¿Qué? - ¡Ven aquí!
Quédate.
¡Ay! Miguel, ¿qué pasa?
- ¿Qué pasa? - Espérame aquí.
- Si vas a salir, yo voy contigo. - No hagas ruido.
- ¡Por favor! - Por favor, espera. Yo vengo por ti.
- ¿Estás bien, Peligros? - Sí.
¡Ishiro!
Espérame aquí.
No me va a pasar nada.
- Te amo. - Y yo a ti.
De aquí nadie sale vivo, ¿oyeron?
¡Ay!
¡Chisca! ¡Jorge! ¡Quédense adentro!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Miguel!
¡Peligros!
¡Ve arriba!
¿Miguel?
¡Chisca! ¡Métete!
¡Chisca, vuelve a la habitación!
- ¿Qué te hizo? - Estoy bien.
- ¿Y Miguel? ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.
No pasa nada.
¡Chisca! ¡No!
¡Peligros! ¡Baja!
¡Chisca!
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