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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Esta computadora la voy a dejar así, tal cual está.
La voy a dejar sin conectar a la red, independiente.
Además, le vamos a poner una contraseña.
Si la pones mal tres veces, se borra toda la información.
Una ola de muertes similares
a la que sufrió el gobernador de Baja California, Jesús Montero,
tiene en shock al mundo.
El último caso se reportó en un hospital de Madrid, España,
hace dos horas y media.
¿Qué será? ¿Un ataque terrorista?
¿O será un arma biológica diseñada en un laboratorio?
O quizás, lo que muchos medios nacionales han publicado sin pruebas contundentes:
El indebido uso de la efilina.
El mundo exige respuestas.
¿Sabemos si es la efilina?
Estamos en broncas, ¿verdad, jefe?
Flaco, no es seguro, pero por si acaso,
empieza a recolectar los datos de la mayor cantidad de víctimas posibles.
En eso me pongo ahorita.
Dale prioridad a las víctimas que no han sido
identificadas o las que no tienen familiares.
No importa en qué lugar del mundo se encuentren.
- Tenemos que traerlas. - Perfecto, ya me pongo en eso.
Cualquier cosa,
aquí estoy en mi celular.
¿Estás bien?
Necesito pensar y lo hago mejor solo.
No, no es nada personal.
No tiene nada que ver contigo.
No, está bien.
A ver, antes de que sangrara, ¿les dijo algo?
¿Les habló de algo que a ustedes les haya parecido extraño o algo así?
No, estábamos platicando como si nada.
Ella se estaba tomando una cerveza.
Todo normal, en fin.
¿Y así nada más empezó a sangrar?
Así nada más.
Por los ojos, tal como el gobernador Montero.
¿Saben si era consumidora de efilina?
No, no sé.
La verdad es que no éramos tan amigos.
Claudia.
Sí.
Ella sí consumía.
Pero en cualquiera de los casos,
la nota que se publicó acerca de la efilina
y la muerte del gobernador es falsa.
¿Tú cómo sabes eso?
Porque yo fui uno de los que la publicó.
Pero lo hice porque me amenazaron, igual que a varios de mis compañeros.
Entiendo.
Marcos.
Todas las otras personas que murieron.
¿También consumían?
Lo siento, Claudia.
No te puedo dar información de otros casos.
Pero tienes que poder decirme algo. Cualquier cosa.
No, no puedo.
Lo siento.
Bueno, pues si no tienes más preguntas...
No, nada más.
Permiso.
- Oye... - ¿Eh?
¿Te puedo hacer una pregunta?
Sí, claro.
Si tú fueses adicto a la efilina, ¿qué harías?
Lo primero que haría sería dejarla.
¿En verdad es muy adictiva?
Pues se suponía que no, o al menos, así me la vendieron.
Pero no sé, yo...
...siento que cada vez la necesito más.
El último caso se reportó en un hospital...
Adelita, ¿cómo estás?
Perdón, estoy picadísimo con las noticias.
- ¿Te preparo algo de comer? - No, voy tarde.
Me he hecho un café y me voy. Ahora sí, pon atención.
- Quiero ver si dicen algo nuevo. - Pues mi mero mole.
Las noticias y los chismes.
El indebido uso de la efilina.
El mundo exige respuestas.
¿Y ahora?
¿Por qué tanto alboroto por lo de las muertes?
¿Es por la efilina?
Sabemos lo mismo que tú.
¿Y Miguel qué dice?
Nada, está como privado del mundo.
Ni siquiera a mí me dice lo que le pasa por la cabeza.
¡Ay! Pues ruéguenle a Dios que no tenga que ver con nosotros.
Mi mujer, mi mujer.
Mi mujer es un hueso difícil de roer.
Ya la conoces.
Bueno, pero si no tiene pruebas,
no hay nada de qué preocuparse.
No sé, Mauricio.
No estoy tan seguro, pero espero que así sea.
Yo también.
¿Ya viste eso?
¡Qué bruto! Qué loco todo esto de las muertes.
Sí, sí. Bueno, a mí me viene como anillo al dedo.
- Ah, ¿sí? - Porque si hablan de eso,
van a dejar de hablar de mi relación con Epigmenio Moncada.
- Claro. - Y si eso se diluye,
para mí va a ser una gran cosa.
Sí, sí. Tienes razón.
Bueno, lo bueno es que dijeron que era por la efilina, ¿verdad?
¿O qué? ¿Tienes algo que ver aquí?
No.
No, esta vez no.
Adelante.
Perdón, señor. Tiene una llamada de presidencia.
- ¿Qué hubo? - ¿Qué hubo, pues?
Mira, Carmen.
Él es Jaramillo, mi socio colombiano.
Carmen, mi vieja.
Mucho gusto, Carmen.
Un gusto.
¿Qué? ¿Cómo estuvo el viaje?
Todo bien, hermano. Todo bien.
Muy bien.
¿Qué pasó, amigo? ¿Qué pasó? ¡Bienvenido a Colombia!
¿Y esos quiénes son?
Son los manes que siempre han trabajado conmigo, ¿qué pasó?
Mira, Jaramillo.
Ahorita en México le acaban de poner un precio muy alto a mi cabeza.
Yo no me puedo arriesgar. ¿Es gente de confianza?
¡Claro que es de confianza! ¡Ya! ¡Relájate!
¡Tranquilo!
¡A ver, ustedes!
Vayan a ver si la marrana puso.
¡Vayan! ¡Dale!
¿Mejor?
Sí, mejor.
¡Chichón!
Lleve a la señora Carmen a la casa.
Que se ponga cómoda y que no le falte nada, ¿oyó?
Muchas gracias.
Ayúdala, ayúdala.
- Gracias. - Bienvenida.
- Pitufo, ¿tienes guaro ahí? - Señor.
Dele aquí al señor Epigmenio.
- A ver si se le calman esos nervios. - De una, patrón.
Salud.
¡Ah!
Mira.
Yo quiero aprovechar que las cosas se están poniendo difíciles
para acabar de una vez por todas con Miguel Garza.
Nada más que tenemos que unificar fuerzas.
¡Muy bien! ¡Muy bien! Ya estamos hablando el mismo idioma.
Muy bien, ¿otro?
Lo que es un hecho, es que en la información
que recibimos de las víctimas, hay un común denominador:
todos eran consumidores de efilina.
Vamos a tener que actuar lo más rápido posible.
Por este medio presento mi renuncia indeclinable
al cargo de secretario de Gobernación.
Dejando en claro que mi interés principal es el de no perjudicar al presidente
ni alterar la vida institucional de mi amado país.
Es mi prerrogativa que mi renuncia aleje las interpretaciones internistas
o de lucha por el poder.
Siempre he sido y soy leal al presidente de la República.
Y esto tiene que ir de la mano con la lealtad de mis convicciones,
a la de mi fuerza política
y a los compromisos asumidos con la ciudadanía que votó
y ha confiado en nosotros.
De ninguna manera esto quiere decir
que acepto los actos de corrupción que se me han atribuido,
sino todo lo contrario.
Me pongo a disposición del poder judicial
para que haga lo que crea conveniente.
Confío ciegamente en la justicia de este país.
Atentamente,
Carlos Duarte Lloveras,
secretario de Gobernación de la República Mexicana.
¿Estás bien?
Sí.
Sí, sí, sí. Aunque...
No sé, siempre es muy extraño ir al funeral de un colega.
Bueno, habrá que esperar a la investigación.
Pues la teoría más fuerte sigue siendo
que fue a causa de la efilina, pero...
Amor, ¿me pasas el celular?
Amor...
Claudia, ¿qué pasó?
¿Cómo?
¡No!
- ¡Una buena noticia al menos! - ¿Qué pasó?
Renunció el secretario de Gobernación.
- ¿Duarte? - Sí.
Claudia, platicamos al rato que te vea, ¿sí?
Gracias.
¡No lo puedo creer!
¡Amor, lo logramos!
Así que el exsecretario Carlos Duarte se pone a disposición de la justicia, ¿no?
Lo que quiere es hacerme quedar como una idiota.
Hizo una muy buena jugada. Hay que admitirlo, Edna.
Lógico.
Como sabe que no tengo pruebas contra él,
va a decir que se entrega a la justicia para lo que creamos conveniente.
Necesitamos conseguir esas pruebas,
si no a la larga va a terminar siendo la víctima.
Ahora más que nunca necesitamos demostrar
la cadena de corrupción a la que pertenece.
¿Cómo van las cosas con tu infiltrada en Naga Company?
Yo la voy a presionar más.
Vamos a conseguir esa información.
Tú, tranquila.
Buenas.
Hola.
¿Nos van a seguir al funeral?
Amor.
De eso se trata el trabajo de los señores.
Sí, pues no sé.
Es que pensé como Duarte ya había renunciado,
pues no hacía falta tenerlos.
Amor...
Tú sabes que yo presioné para que Duarte renunciara.
Entonces, creo que es más seguro tenerlos, al menos por un tiempo, ¿no crees?
Yo no me perdonaría que te pasara algo.
- O a Emilia. - No...
Tienes razón, ¿sí?
- ¿Vamos? - Vamos, amor.
Ahí estás.
¡Ay! ¡Cajeta de Celaya, hombre!
Por docena salen más barato, ¿no?
¡Órale, Ishiro!
Hay que llevar a los muertitos, que no caminan solos.
Bueno, pues ahí te dejo, ¿eh?
Voy por los otros muertitos.
¿Alguna información nueva?
Todos han muerto del mismo tipo de hemorragia interna.
Al parecer, causada por aneurismas repentinos.
- Como la rata. - Así es.
¿Sabemos si fue causada por la efilina?
No lo sabemos con certeza,
pero si tomamos en cuenta que es el factor común en todos,
es lo más probable.
De todos modos, aunque haya sido la efilina,
necesitamos encontrar qué está causando esa reacción exactamente.
Entiendo.
No los distraigo más.
Sigan trabajando.
Necesitamos respuestas lo más pronto posible.
Sí.
Oye, pues ya vámonos, ¿no?
Va, sí. Nada más termino esto, lo guardo y ya.
- ¿Va? - Va, yo ya estoy.
Vale, me apuro.
¿Qué uvas?
¿Qué onda?
Nosotros ya de salida.
¿Y tú qué? ¿Te vas a quedar?
Sí.
Voy a ver si me puedo meter a los informes forenses.
Encontrar algo de información de las víctimas, que no tengamos.
Bueno, pues suerte con eso.
Bueno, que te sea leve, hermano.
¡Ay!
Jorge, voy a ir al baño antes de irnos. Te veo abajo.
No manches, ¿se avisan todo de verdad?
- Qué tetos son. - Oye, ¿por qué te metes, eh?
- ¿Qué onda? - ¿Qué onda, Jimena?
Pensé que ya se habían ido todos.
Sí, justo íbamos saliendo Jorge y yo.
Han sido días muy pesados, ¿verdad?
Sí.
Te ves cansada.
- Lo estoy. - Oye, ¿qué onda?
¿Te vas a quedar en tu casa o te vas a ir a casa de Miguel?
No, la verdad ni una ni otra.
Hablé con él y le dije que prefería quedarme en el hotel Burdeos, porque...
...pues en su casa no me siento nada cómoda
y en la mía no me siento segura.
Así que mejor un lugar neutral.
Bueno, pero te puso escoltas, ¿no?
Sí, sí claro, pero aun así... Ya sabes, la paranoia.
¿Nunca te ha pasado que después de vivir una situación fea,
te sientes como... vigilada todo el tiempo?
- Pues es eso. - Sí, sí me ha pasado.
¡Ay, no! Soy un desastre, parezco loca...
Qué horror.
¿Y tú qué? ¿No ibas al baño?
No, ya, ya pasé.
Justo ya pasé, este...
Ya, me lavo las manos y ya me voy.
Bueno, yo igual. Te veo mañana.
- Sale, descansa. - Igual. Bye.
Es justo como pensaba.
Las víctimas que murieron a causa de la efilina,
es porque también tienen una enfermedad.
¿Qué enfermedad?
Es una enfermedad genética recesiva en el cromosoma X,
que no permite la correcta coagulación de la sangre.
Entonces, sí fue la efilina.
La efilina sola, no.
Solamente la efilina en combinación con esta enfermedad es mortal.
Las demás personas que no tienen esta enfermedad genética,
no tienen ningún efecto secundario, para ellos es inocua.
¿Qué podemos hacer?
A estas alturas, alertar a la gente que se haga análisis
y que vean si tienen esta enfermedad o no.
- Nada más. - Entonces, modifiquemos la fórmula.
Sí. Bueno, es fácil decirlo, pero no hacerlo.
Yo no soy el genio que era Farchala.
Los malos trances hacen al hombre más sabio.
Enseña más la adversidad que la prosperidad.
Buena frase, pero no me hace más inteligente.
Lo que yo quiero decir es que Farchala no era más inteligente que usted.
Él no era un genio.
Era una persona perseverante.
Supongo que todos tienen la misma pregunta en la cabeza.
Así que la voy a responder de una buena vez.
Vamos a frenar la producción de la efilina hasta que los químicos
encuentren la solución al problema.
A mí me parece muy buena decisión.
Yo también creo que es lo mejor.
A mí nadie me pide mi opinión, ¿verdad?
Pero a mí me parece una locura.
Los socios no van a ver esto con buenos ojos
y yo me acuerdo que tu abuelo me decía que los negocios deben seguir,
a pesar de las adversidades.
Muy bien, recordaré tu comentario.
Pero la decisión ya está tomada.
Quedó rica la cena, ¿no?
Mira, Miguel.
No sé qué es lo que te está pasando, pero te lo voy a decir,
porque nadie se atreve a hacerlo.
Acabas de tomar una muy mala decisión.
Y vas directo a la ruina.
- Yo creo que no es momento... - ¿Quién eres tú para decirme
qué es una buena o mala decisión?
- Miguel. - Ilústrame, aquí delante de todos, Dora.
Explícame cómo es que pasaste de ser una bailarina exótica
a asesora financiera.
Perdóname, pero no recuerdo a mi abuelo pidiéndote consejos para los negocios.
Tu abuelo estaría muy decepcionado de ti.
Sigan cenando, me retiro a mi cama.
- Mi amor... - Miguel.
¿Estás bien?
¿Ha platicado con Kuang, Tadamichi San?
Kuang piensa que detener la producción de efilina es un error.
¿Y usted qué piensa?
Estoy de acuerdo con Kuang.
La decisión correcta
no la vas a encontrar en la botella de sake, Miguel San.
No, la decisión correcta es la que tomé yo,
como líder del movimiento.
Algunos productores de sake piensan que su bebida es algo vivo.
Un ser que se va moldeando de la misma forma como la que se cría un hijo.
Cuando pienso en eso, pienso en ti,
Miguel San.
Con todo respeto, Tadamichi San, usted no es mi padre.
Yo creo que deberíamos separar
nuestra relación personal del asunto de la efilina.
Bien.
Entonces, como socio del negocio,
te adelanto que tanto Kuang como yo,
presionaremos y exigiremos para que no se detenga la producción.
Eso ya es un paso tomado.
La pregunta es, ¿cuánto tiempo vamos a detenerla?
Los químicos están trabajando para buscar la solución al problema.
El tema es que no sabemos cuánto van a tardar.
Entonces, los químicos deberán encontrar la solución cuanto antes.
De lo contrario, no contarás más con nosotros.
Bien.
Entonces, les pido un plazo para...
¡No habrá plazo, Miguel San!
Así como no hubo una consulta de parte tuya hacia nosotros
para tomar la decisión.
Espero que sepas lo que estás haciendo.
Hablaremos pronto.
¿Estás bien?
Miguel, no dormiste nada.
Tienes que descansar.
No, ahora no. Ahora no, Adela.
¿Seguro que estás bien?
Sí, estoy bien.
Miguel, por favor, no te encierres.
Si lo haces, no te puedo ayudar.
Te necesito aquí.
Al frente del negocio.
A partir de hoy comienza la era de la efilina.
El invento que cambiará al mundo.
Tu abuelo estaría muy decepcionado de ti.
¿Se siente usted bien? ¡Gobernador!
¡Gobernador, por favor, respire!
Yo te amo por encima de todo, ¿sí entiendes?
Miguel, por favor, no te encierres.
Si lo haces, no te puedo ayudar.
Eres fuerte, Miguel,
pero cuanto más fuerte te vuelves, más poderoso es tu enemigo.
O sea, si se para la producción de la efilina, todo se va a venir abajo.
No sé. Digo, no sé en cuánto tiempo lo van a frenar.
- ¡Pero no es bueno para los clientes! - ¡No es bueno para nadie!
- ¡Ey! - ¡Oye! ¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa? ¡Fíjate por dónde vas!
- ¡Mínimo pide disculpas! - ¡Ya! Ya, Jorge, déjalo.
- ¿Segura estás bien? - Sí.
- ¿No te hizo nada? Ahorita lo alcanzo. - No. Ya vámonos.
"Lo alcanzo...".
- Vámonos. - Sí.
¡No! ¡Ya!
Quisiera poder ayudar a Miguel.
Te juro que yo ya no sé qué hacer.
Y a todo esto, ¿qué pasó con lo de Carmen?
Carmen...
Ni me digas. No, no sé nada. Con Carmen está todo igual.
Bueno, ¿qué no estabas al pendiente de ella?
- ¿O qué? - Sí, si te consta.
Pero desde que se fue con Epigmenio, no sé nada.
- ¿Sabes dónde está? - Sí.
Claro que no, Peligros.
No estaría así. No sé nada de ella.
¿Pero todavía crees que le puedas sacar algo?
Ay, mira. Yo a estas alturas, ya no sé nada.
Yo estoy segura que tú sí pudieras hacer algo.
Chisca.
Los límites con Miguel son muy claros.
Ya lo sé, pero esta vez es diferente.
No sé, está raro.
Te necesita, ¿ok?
Ni Adela puede hablar con él.
No puedo prometerte nada.
Prométeme que lo vas a intentar.
Tú y él se hablan de una manera distinta.
¿Cómo, una manera distinta?
¿Una manera japonesa?
Exactamente.
Está bien. Lo voy a intentar.
Pero, Chisca.
Tienes que entender que tu hermano en estos momentos está atravesando
por una situación bastante complicada.
Ya sé, ya sé. Por la efilina, ¿verdad?
Tu hermano prometió un negocio revolucionario.
Ahora tiene que responder por sus promesas.
Bueno, sí. Pero si la efilina está causando tantas muertes...
Todas las drogas matan personas, Chisca.
Eso no es ninguna novedad.
Tú lo sabes bastante bien, ¿no?
Sí, sí lo sé.
Yo nunca se lo diría a Miguel, pero pienso igual que Dora.
¿Miguel se está equivocando?
Si logra modificar la fórmula de la efilina a tiempo, no.
¿A tiempo...?
Antes de que sus socios se pongan bastante nerviosos.
Esto es un negocio, Chisca.
Tu hermano lo sabe bastante bien.
Sí.
Nada me daría más felicidad que tú pudieras arreglarlo.
Ey...
¿Qué pasa? ¿Te sientes bien?
Me mareé un poquito.
Estoy bien, estoy bien.
- ¿Por qué no descansas un poco? - No puedo.
Tengo cosas que hacer.
- Chisca, ¿estás segura? - Sí, estoy bien.
Ahorita se me pasa.
Tú encárgate de cuidar a mi hermano, ¿ok?
- ¿Segura estás bien? - Estoy bien.
No, no, no.
¿Tienes una foto de tu coche en tu cartera?
Hay gente que tiene fotos de sus hijos, fotos de sus mascotas.
Yo tengo la foto de mi Atila.
¡Ay!
Ati...
Algún día te voy a encontrar, preciosa.
¡Eso es inaceptable!
No podemos parar la producción de efilina.
Dejar de producirla significaría pérdidas millonarias.
A mi padre no le va a gustar esto.
No pido más de 48 horas.
¡Ah! ¿Y eso a qué se debe?
¿A un par de muertos?
No son un par de muertos. Son cientos en el mundo.
Ah, ¿y cuál es el problema?
Toda la vida hemos sabido que las personas se mueren
por consumir lo que vendemos.
- ¿Cuál es la diferencia? - Ya, déjalos.
Que hagan lo que se les pegue la gana mientras están comprando, ¿no?
Sus decisiones son sus decisiones.
Te faltan escrúpulos para este negocio, Miguel Garza.
No podemos seguir vendiéndola en esas condiciones.
¡Nosotros no obligamos a nadie a comprarla!
Y los clientes la siguen pidiendo.
Es nuestra responsabilidad.
¡Le efilina tiene que ser inocua!
Si no, es como cualquier otra sustancia.
No, no es como cualquier otra,
porque esta es nuestra.
Es barata y es muy fácil de producir.
Estamos saturados de pedidos.
¡Eso es lo que yo llamo excelencia!
Si me apoyan, les doy mi palabra que yo les repondré las pérdidas.
Es más, les duplicaré las ganancias.
Miguel, no creo que se deberían parar las ventas.
¿Se te olvida que hemos dejado absolutamente todo
para seguirte en esa locura?
Fuiste tú quien nos metió en este negocio.
¡Fue por ti que dejamos de producir cualquier sustancia que no fuera efilina!
Escúchenme, como socios, yo necesito que me apoyen.
Yo no voy a defraudarlos, ni a ustedes ni a nadie.
Una vez les dije que con este producto los iba a hacer dueños del mundo, ¿verdad?
Ahora les vuelvo a repetir:
con estas mejoras, van a tener a todas las naciones a sus pies.
Si ya han probado las mieles que les ha dado este negocio
y les ha gustado,
déjenme decirles que todavía no han probado nada.
Solo pido 48 horas.
¿Crema de cacahuate con chocolate?
- ¿Te cae? - No, está cañón, ¿verdad?
No, esto es una grosería.
Almendras está bien, cocos está chido, caramelo está chido...
Crema de cacahuate, ¿neta? Veinte pesos sale esta madre, ¿sabías?
- ¡No, qué caro! - ¡Veinte pesitos!
- Carísimo. - ¿Qué es lo que sale en 20 pesos?
¡Esta madre! ¡Crema de cacahuate con chocolate!
- ¿Lo has probado alguna vez? - No, pues sí está caro, ¿no?
¡Está asqueroso!
¿Cómo van a comer crema de cacahuate con chocolate? ¿Estás de acuerdo?
Ah, el ingrediente es lo que te molesta.
Digo, porque hay chocolates con cacahuate.
Pero sí, con crema de cacahuate...
¿No?
¿Tú qué haces en mi lugar, eh?
¿Yo? Vine por mis papas.
No todo es almendra y cacahuate.
Voy por unas papas.
¡Uy, qué genio!
¿Quieres?
Miguel, ya no sé qué quieres hacer.
Estoy a ciegas.
Si pudieras compartir conmigo los planes que tienes en mente,
tal vez podría resolver mejor las cosas.
¿Quieres una aspirina? ¿Necesitas algo?
Ya sabes cuáles son mis planes.
Voy a parar la producción de efilina hasta encontrar la falla.
[Jimena] No solo estoy hablando de eso.
Los clientes de fondo de inversión no paran de llamar.
El teléfono, literalmente, está sonando todo el día.
Pues déjalo que suene.
Si te molesta tanto, desconéctalo.
Miguel, estamos estancados.
Ya no nos estamos ocupando de nuestra cartera de clientes y...
¿Y qué?
[Jimena] Estamos en problemas.
Ya hemos tenido que cerrar varias empresas pantalla que teníamos.
En Estados Unidos no podemos hacer absolutamente nada,
porque Howard nos tiene en la mira.
Y bueno, aquí la procuradora analiza cada movimiento, cada cosa que hacemos.
Si las cosas siguen así y no logramos estabilizarnos,
lo que va a suceder es que los inversionistas
van a querer retirar su dinero.
Y si retiran su dinero,
sabes perfectamente que nuestro sistema...
Sé perfectamente cómo funciona el sistema.
No puedes darte el lujo de perderlos.
¿Perderlos yo?
Ahora vas a poner toda la responsabilidad sobre mis hombros.
Trabajas en mi equipo porque eres la mejor en tu área.
Te contraté para cuando las cosas se pusieran difíciles,
no vinieras a esta oficina a buscar una respuesta.
Hemos malacostumbrado a nuestros inversionistas.
Tanto los legales como los otros.
Y te recuerdo que la decisión de parar la producción de la efilina
fue tuya, Miguel, no mía.
- Y sin la efilina, las cosas... - A ver, Jimena.
Cuando yo te contraté, estabas en un puesto de trabajo
estancada, sin salida.
Debajo de un misógino que solo te quería para una cosa.
Yo te di la oportunidad de demostrar que vales mucho más.
Y aquí estamos.
La producción de la efilina se va a parar hasta que yo lo decida.
Esas son mis reglas.
Ahora, haz tu trabajo.
Encontraremos la solución en menos de 48 horas
y la efilina estará en la calle como si nada hubiera pasado.
Mientras tanto,
espero que la próxima vez que vengas a mi oficina
sea para traerme una solución, no un problema.
Muy bien.
Ten, tienes que tomar algo.
No, no. No tengo hambre ni sed. Muchas gracias.
Te va a ayudar a que estés un poquito más alerta.
Gracias, Kenia.
La verdad es que yo también estoy muy nervioso.
Pues cómo no, Jorge.
Es tu hermano.
Estoy leyendo sobre las autopsias.
A ver si podemos encontrar un dato que nos pueda dar un poco más de luz, ¿no?
Bueno, yo también voy a buscar.
Vale.
¿Hasta cuándo nos vamos a quedar aquí?
Un rato.
¿Un rato de diez minutos o un rato de dos semanas?
Un rato hasta que yo lo diga, Carmen.
¡Ash!
Bueno, ¿tú crees que a mí me gusta estar en este infierno?
Nada más que el horno no está para bollos, vieja.
Pues yo nada más decía, porque como tú haces tus planes
- y luego yo ni existo... - ¿Qué te traes? ¿Eh?
¡Ay! ¡Traigo a Mayra o a Adela, o como se llame esa tipa, atravesada!
¿Por qué ella tiene que estar allá tan campante y yo metida en este agujero?
Mira, bájale.
Yo sé que le tienes ganas,
pero tienes que ser un poquito más inteligente.
¡Pero si ya hasta le actué! ¡Hice como si no pasaba nada!
Yo lo que quiero es arrancarle la lengua a esa tipa.
¿Ese es mi celular?
- Sí. - A ver, fíjate. A lo mejor llamó.
¿No hay mensajes?
¿Nada?
- Nada. - ¡Ay! ¡La odio!
¿Qué es lo quiere esa tipa, hombre?
Digo, porque nadie regresó a la dirección que les dijimos.
Y si no quisieron matarme ni me quisieron entregar,
pues no entiendo qué es lo que quieren.
¿Qué es lo que quiere Miguel de mí?
Hola.
- Hola. - Hola.
¿Te puedes sentar aquí un segundo?
Aquí.
Aquí.
¿Estás bien?
Eh... sí.
Hoy... hoy me volví a sentir mareada.
Me volví a sentir mal.
- ¿Estás enferma? - No.
- ¿Te duele algo? - No, no, no.
¿Estás bien?
Eh...
¿Qué pasa?
Es que no quiero saltar a conclusiones y esto me da mucho miedo.
Pero ¿por qué miedo?
No entiendo, Chisca.
¿Qué pasaría si estuviera embarazada?
Un...
¿Un bebé?
¿Un bebé?
Sí. O sea, espérate.
Todavía no me he hecho ningún examen ni nada, ¿ok?
Llevo unos días de retraso nada más.
Y pues si sí o si no, yo quería saber qué pensabas de eso.
Preciosa.
No es ningún problema para mí.
¿Para ti?
¿Lo dices en serio?
Sabes que no soy nada bueno haciendo bromas.
¡Un bebé!
- ¡No! ¡Espérate! - ¡Ishirito!
¡No! ¡Espérate!
¿Tienes una foto de tu coche en tu cartera?
Hay gente que tiene fotos de sus hijos, fotos de sus mascotas.
Yo tengo la foto de mi Atila.
Ati...
Por eso es importante que te mantengas a su lado, Ishiro.
Me preocupa el accionar de Miguel.
- Así será. - ¿Han encontrado algo?
¿Sabes de algún avance respecto a la efilina?
- Aún no. - ¿Estás seguro?
Estoy completamente seguro, Tadamichi San.
Te recuerdo a quién debes fidelidad, Ishiro.
Si estás con Miguel, es porque te lo he pedido yo.
Lo entiendo completamente, Tadamichi San.
¡Quiero saberlo todo!
Quiero saber hasta el mínimo detalle sobre el negocio.
- Así será. - Bien.
Estaré al pendiente de tu llamada.
¿Y?
Falsa alarma.
Creo que me precipité un poquito.
Preciosa.
Tenemos toda la vida.
¿Tú ya te imaginabas como papá?
Contigo, me lo imagino todo.
Eres una mujer completa.
¿Completa?
¿Una mujer completa?
¿Eso es un piropo?
- ¿Qué es: "piropo"? - Es como un cumplido.
Sí, claro que es un cumplido.
Tú lo tienes todo.
¿Y tú? ¿Con quién hablabas?
Con nadie.
Era Varela, el químico.
- ¿Alguna noticia? - Espero tener pronto buenas noticias.
Las vas a tener, vas a ver.
Ey, tranquilo.
Ven, ven. Mejor hazme un bebé.
Flaco, tengo un problema con este software.
¿Dónde está Miguel?
¿Qué pasa? ¿No dormiste bien anoche?
- ¿Dónde está Miguel, Trejo? - No me hables así.
Está en su oficina.
Los he reunido aquí a todos
porque estamos pasando por unos días difíciles
y necesito saber si puedo confiar en ustedes.
Pues seguimos todos aquí, ¿no?
Sí, cuentas con nosotros, Miguel.
¿Hay algo que nos quieras decir?
Sí, necesito sus celulares.
¿Otra vez culpándonos de algo?
Solo háganlo y ya.
Hay mucha gente que quiere hacerme caer
y no dudará en acercarse a mí a través de ustedes.
O sea, ¿eso qué significa?
Que sus celulares pueden estar intervenidos.
Hagamos esto lo más rápido posible.
¡No puede ser!
No puede ser Kenia.
No puede ser.
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