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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Y me urge verte para echar el chal.
¿Cómo andas de tiempo? ¿Puedes venir?
Además, quiero platicarte algo que me contó mi marido,
que seguro te va a interesar.
Ay, había un tráfico perrón,
pero lo que hace una por las amigas.
Ya estoy aquí.
¿Por qué cierras?
Ah, bueno. No sé.
Pues por seguridad o por superstición.
Ay, ya sabes a qué se dedican nuestros maridos.
Una siempre tiene que ser cuidadosa, ¿no?
Ay, pues sí.
¿O qué? ¿Le dijiste a alguien que venías para acá?
No.
¿Un cafecito?
No, gracia. Hasta el ratito.
Ay, este te va a gustar, amiga.
Tiene piquete.
Ay, eres...
¿Y qué? ¿Me vas a dejar tomando sola o qué?
Ah, no. Claro que no.
Lo que pasa es que me acabo de tomar uno.
Dame unos momentitos y yo me tomo otro.
- Pásale. - Órale, pues.
Está bueno, ¿eh?
Ay, sabía que te iba a gustar.
Bueno, ya. No te hagas.
Deja de darle vueltas y cuéntame.
¿Cómo te fue con aquel?
Ah, muy bien.
"Ah, muy bien", no seas mustia.
Quiero que me cuentes todo, con lujo de detalle.
Bueno, pues con decirte que a lo mejor me voy una temporada con él.
¿De plano?
Ay, gacha. Yo te voy a decir algo.
Si lo quieren intentar, esa es la mejor opción
porque de lejos está canijo.
Ajá.
¿Y cuándo te irías?
Pues ahí no sé, ya sabes cómo es de misterioso este hombre.
¿Y te irías muy lejos o qué?
Ay, gacha. Pareces policía con tanta preguntadera.
¡Ay, qué fea!
Si yo lo único que quiero saber, es si me tengo que despedir
por mucho tiempo de mi mejor amiga.
¿Ah, soy tu mejor amiga?
¡Claro!
Si hasta estaba pensando en tatuarme:
"Mayra y Carmelita forever",
aquí en la espalda baja o en el pecho.
¡Ay, hombre! Quita esa cara, si es broma.
Qué hostilidad la tuya.
Oye, te veo muy seria.
¿No me habías dicho que querías platicar?
Bueno, sí. Tienes razón.
Perdóname, estoy distraída.
Lo que pasa es que estoy pensando en todo eso que pasó con Epi.
¿Qué, de plano estuvo muy fuerte o qué?
Bueno, ya. Contestando tu pregunta,
pues sí me voy a ir.
No muy lejos y no sé a dónde, pero...
...pero vas a tener Carmen para rato.
Y nos vamos a poder ir a tatuar juntas, así que...
Conste, ya dijiste, ¿eh?
- Con corazón y todo el show. - Va.
Ok. Sí, sí.
Sí, entiendo, Jimena.
No te preocupes, ya le digo a los muchachos.
Ahora sí que te sientas mejor y que te recuperes pronto.
Ok.
Chicos, Jimena no viene, está enferma.
Vamos a empezar la junta sin ella.
Bueno.
Ahora que sacamos eso de en medio, podemos platicar.
Quedaron muchas cosas pendientes entre nosotros, ¿no?
Los últimos güisquis ya no me dejaron ver la malicia que ocultabas.
Pero no te preocupes.
Esta vez no nos va a pasar eso.
¿Qué quieres de mí?
Pensé que ya estaba claro.
Por lo pronto, tenemos que hablar de lo que hiciste.
Ayudaste a Miguel Garza a robarme la efilina.
No, yo no... Miguel fue...
¡Mentira!
Si tú no me mientes,
no pasa nada.
Ninguno de los dos queremos que termines como Farchala.
¿Estamos?
¿Estamos?
¿Quién está a cargo del nuevo laboratorio?
Un...
Un ingeniero químico.
Se llama Emilio Varela.
¿Ves?
Ya vamos por mejor camino.
¿Conoces al tal Varela?
¿Te conoce él a ti?
Bien.
Voy a necesitar que le llames, que le digas que quieres verlo.
Eso es imposible, él está muy lejos.
Creí...
...que ya estábamos en un acuerdo.
¡Está bien!
Está bien, le llamo.
Eso está mejor.
Bien, Miguel está contando con nosotros
para que la red de empresas fantasma siga funcionando,
incluso durante la migración que tenemos que hacer.
Ok.
- Flaco, ¿todo bien? - Eu.
¿No te interesa el tema o te aburre mi narrativa?
No, perdóname, carnal.
La verdad, estaba pensando en Patricia, Jimena.
¿Qué? ¿Qué con Jimena, eh?
Pues, ¿no se les hace un poco...
...conveniente?
Que se haya enfermado justo cuando se está a punto de hundir el barco.
A ver, ¿quién está diciendo que se está hundiendo el barco?
Trejo, no seas ingenuo. Ya.
Tampoco seas tan pesimista, Flaco.
Digo, sí. Es una situación difícil, pero hemos salido de peores, ¿no?
¿Como cuáles?
Como que explotó toda la oficina y salimos adelante.
¿O no será que el que se quiere bajar del barco es otro, Flaquito?
- ¿Me estás acusando a mí? - Pues es que vete.
Yo no tuve que traicionar a mi anterior jefe
para trabajar con Miguel, ¿eh?
Jimena sí.
No es la vieja más leal que digamos.
Yo no creo que Jimena traicione a Miguel.
De hecho, no creo que ninguno de los que estamos aquí,
traicionaríamos a Miguel.
A lo mejor soy muy inocente,
pero sería muy idiota traicionar a una persona
que te ha hecho millonario.
La verdad es que Miguel nos ha hecho millonarios a todos.
Aquí nadie es inocente.
Jorge tiene razón.
Aquí, cada quien sabía en qué se estaba metiendo.
Además, no podemos estar juzgando a las personas sin conocer su situación.
No porque Jimena le haya puesto una trampa a su anterior jefe,
eso la hace una traicionera.
Bueno, ya. Suficiente del tema de Jimena.
Vamos a lo que nos concierne, ¿no?
Bien, chicos.
Hay que activar las empresas.
Uy, mira. Hablando del rey de Roma.
- ¿Es él? - Ajá.
Tú, chitón.
Ya sabes cómo es de especial cuando tengo invitados.
Sí, sí, sí.
Hola, papito.
Carmen, ya vamos para adelante con el plan, ¿entendiste?
Sí, mi amor, lo que tú digas, para eso estoy.
Eso.
Así, tú sigue haciendo como que me estás cachondeando.
Ay, sí. Estoy aquí solita.
No, si ya sé que es importante que nadie se entere que estés vivo.
Ahora haz como que te pido que nos veamos
y que te voy a dar una dirección.
Ay, sí, mi amor.
Bueno, pues si tantas ganas
tienes de verme, ¿por qué no me dices dónde?
Y yo voy a verte.
Te prometo que cuido que nadie me siga, ¿ok?
A ver, dime.
Bueno, la dirección ya la sabes. Es la que planeamos.
Sí, aquí la estoy anotando.
Listo.
Listo, mi amor. Pues te veo, entonces.
Te mando muchos, muchos besitos.
Chao.
¡Ay!
Amiga, a la otra, prepárame.
Una se pone nerviosa con estas situaciones.
Ay, bueno. Ya sé dónde lo voy a ver.
Nada más que se pone intenso, ya sabes cómo es.
De que nadie se entere y...
Bueno, equis. Tú eres como nadie, ¿no?
Claro, hombre. Tú sabes que conmigo no hay problema.
Oye, voy a poner a cargar mi celular.
- Ya vengo, no me tardo. - Órale, aquí te espero.
Ey.
- ¿Cómo va todo? - Como lo planeamos.
Pues vamos a ver si cae.
Ay, esa idiota me lleva viendo la cara mucho tiempo.
Si por mí fuera, ahorita mismo la mataba.
Mira, tranquila.
Vas a tener una oportunidad, si eso decides.
Ándale, ve.
Señor Varela, ¿qué tal?
¿Cómo va todo por allá?
Señorita Ortiz, qué gusto escucharla.
Bien.
Con algunos problemas de flujo,
pero nada de qué preocuparnos, gajes del oficio.
Bien.
Señor Varela, escúcheme.
Necesitamos que venga a México, es urgente.
¿México?
Pero estamos en plena producción.
No he dejado el puesto desde que iniciamos,
no me gustaría descuidar ahorita.
Lo que pasa es que no es una petición,
vamos a instalar un laboratorio aquí y lo necesitamos, es...
...es una orden directa de Miguel Garza.
Bueno, de ser así, tomaré el primer vuelo.
Gracias, lo esperamos en el aeropuerto.
Perfecto, hasta pronto.
¿Lo ves?
No es tan difícil portarse bien.
Aunque debo admitir...
...que me prende cuando te portas mal.
Ay, amiga. Cómo te voy a extrañar.
Ay, yo también.
Pero vas a ver que nos vamos a ver más pronto de lo que te imaginas.
Pues sí, pero ¿cómo que ya te vas hoy, tan pronto?
Ay, ya sé.
Oye, te tienes que cuidar mucho, ¿eh?
Mira, yo sé que ya estás bien con tu marido,
pero que no se te olvide. No te dejes, Carmen.
Y cualquier cosa, me hablas, que yo aquí voy a estar.
- Te lo prometo. - Bueno.
Que tengas buen viaje.
- No me olvides, condenada. - No.
- Adiós. - Adiós.
Felicidades.
Déjame decirte que con esa actuación hubiera caído hasta yo.
¿Y ahora qué?
Yo ya estoy harta de tener que aguantarme las ganas
de escupirle a esa hipócrita.
Vamos paso a paso. Socia, no comas ansias.
Ya, tranquila.
Le pedí a Trejo que me llamara para asegurarles
que si no estoy en la oficina
es porque estoy buscando contener el incidente.
En este momento, estoy reunido en el hotel Burdeos
con Edgar Sánchez Morris,
uno de los mejores abogados del mundo,
para desarrollar la estrategia para frenar la investigación
de la procuradora Edna González y el IRS.
Necesito que ustedes, mientras tanto,
me ayuden a reconstruir el sistema financiero.
De hecho, ya estamos trabajando desde esta mañana
con todos los muchachos sobre la información que me enviaste.
Excelente.
- Flaco. - Mande, carnal. Aquí estamos.
¿Qué posibilidades hay de que los peritos de la procuradora Edna
hayan podido ver los archivos que no pudimos borrar?
Pues la verdad, aunque sean unos expertos muy acá,
no creo que hayan podido pasar el núcleo del sistema de mi protección.
Miguel, mientras los expertos de la procuradora intentan entrar,
tendremos tiempo de borrar cualquier vínculo que nos comprometa.
Muy bien, gracias a ambos.
¿Y Jimena está por ahí?
Jimena se reportó enferma, hermano.
Dijo que se sentía mal.
Si se me permite la indiscreción, la verdad,
a mí sí me preocupa que Jimena no esté aquí.
Pues sí, casi me crucifican aquí mis compañeros,
pero la verdad, esta procuradora sí va en serio, nos va a meter al bote.
¿Y Jimena no está aquí por un dolor de panza?
No manches.
Está bien, Flaco. Entiendo tu preocupación,
pero no vale la pena que entremos en pánico en este momento.
- ¿Alguna otra pregunta? - Ninguna.
Por mi parte, solo quisiera agregar
que todos nosotros, más allá de lo que dijo el Flaco,
estamos trabajando juntos para salir de la crisis.
Muy bien. Gracias a todos, serán recompensados. Saludos.
Pues ya escucharon, ¿no?
A trabajar.
Cualquier cosa, estoy a la orden.
- Ya bájale a tu histeria, ¿no? - No es histeria, es paranoia.
Lo único que quiero es que vayan a esta dirección
a confirmar que, en efecto, Epigmenio está instalado ahí.
Me parece muy peligroso
que hayas hecho esta investigación tú sola, Adela.
Ey, no estuvo sola. Yo estoy con ella, ¿eh?
Que no supieras, es otra cosa, mi querido cacahuate japonés.
Ah, no. Ya, hombre, ya. Es una broma, no te esponjes.
No me parece un buen momento para hacer bromas, ¿no crees?
Bueno, ya.
Para que sepan, Miguel ya está enterado de todo esto
y está de acuerdo, así que ni se molesten en discutir.
Y otra cosa, tengan mucho cuidado, por favor.
Donde los vean,
me van a tirar a la basura todo el camino recorrido con Carmen.
No, no te preocupes, tú dalo por hecho.
Y tú, Ishiro, quédate tranquilo.
Créeme que lo último que quiero es iniciar una guerra.
Pero saber es poder, mi chavo.
Yo seguiré instrucciones. No te preocupes, seremos cuidadosos.
Bueno, pues, arre. Vámonos, teriyaki.
La última vez que estuve en una situación como esta...
...nos quedamos tres días.
Pero eso sí, esa mujer cocinaba como los dioses.
¿Sabes de quién hablo?
Me parece que conociste a la suegra de Farchala, ¿no?
¿No?
Pobre.
Hizo todo lo que pudo para aguantar.
Y no le alcanzó la vida, literalmente.
¿Tienes hambre?
Ya te dará.
Y cuando pidas, quizá ya no tengamos.
Pero siempre te ofreceré una manera de conseguir lo que quieras.
A lo mejor me pides otra cosa.
Es probable que Varela le llame a Miguel o a la oficina.
Y entonces vendrán a buscarme.
Pues más vale que no pase.
Porque hasta ahí te alcanza a ti la vida, querida.
Ahí va.
A ver, vete hacia la tercera terraza del lado derecho.
Ahí. Aguántame.
Ahí está el desgraciado de Peligros y el japonés, ahí están.
¿Ya los viste?
- Carmen. - Tacho.
Esa es Carmen, la esposa de Epigmenio.
¿Ese que está ahí no es Tacho?
Ey, parece que ya se reconciliaron.
¿Y están aquí?
Sí, los tenemos ubicados.
- Pásate. - Va.
Dale.
Ya sabes qué tienes que hacer, Gallo.
Y no te preocupes.
Tu familia va a quedar bien remunerada por tu trabajo.
A ver.
No, pues sí.
Listo, Flaco.
Ya quedó borrada toda conexión de Miguel con la empresa Zigurat.
Si llegan a encontrar algo, no van a llegar a nosotros.
Vientos. ¿Jorge dónde está?
Fue a recoger unos papeles a su casa, Miguel se lo pidió.
Eso está sospechoso.
¿Qué tiene de sospechoso que Jorge vaya a su casa por unos papeles?
No te burles, Kenia.
Jorge es hermano de Miguel.
A lo mejor, Miguel sabe que se está terminando todo
y lo está sacando de la línea de fuego.
No. No, Flaco, Jorge no me dejaría aquí.
A lo mejor Jorge ni sabe.
¡Ay, Flaco, estás paranoico!
Pues la Kenia que yo conozco se hubiera subido
al tren de la paranoia conmigo, ¿sabes?
Bueno, ¿cómo ves que esta Kenia es mucho más madura?
Si tuvieras una carta para salir de la cárcel gratis,
¿me la dirías, no?
Ay, cómo dices estupideces.
Más bien, el que tiene esa carta eres tú, ¿no?
¡Ay, Flaco! Ya vas a empezar otra vez.
No, es que contigo no se puede.
Era un chiste.
Pues los disparos pueden comenzar en cualquier momento, Carmen.
Debemos estar alerta, ¿va?
Oye, y si echan una bomba, ¿qué hacemos?
Nos agachamos.
Sí.
Ese es Epigmenio.
No le veo el rostro. ¿Estás seguro?
Sí, es él.
¿Y esa computadora nueva?
¿Para qué?
Esta computadora la voy a dejar así, tal cual está.
La voy a dejar sin conectar a la red, independiente.
Virgen, como tú, ¿no?
Ay, ¿te quedaste con las ganas de hace ratito?
Sí, ¿verdad?
Bueno, ¿y para qué nos va a servir?
Ahí vamos a poner toda la información delicada
para que no nos pase lo que nos pasó ahorita.
La información que pongamos aquí solamente la vamos a poder ver aquí.
Además, le vamos a poner una contraseña.
Si la pones mal tres veces, se borra toda la información de volada.
Ah, ¿y quién va a saber esa contraseña?
Miguel.
Y yo.
O sea, ¿ya no confías en mí?
Ay, papi, ¿por qué estás tan ansioso?
Que no haya pasado nada son buenas noticias, ¿no?
Pues yo hubiera preferido que fuera un atentado.
A ver, Carmen, si no me quieren matar,
¿para qué quiere Miguel Garza a su mujer detrás de ti?
¿Qué es lo que están buscando?
Socio, ese japonés es muy rebuscado.
Pues eso es lo que me tiene cansado.
Por lo pronto, ya puse hombres en los puestos de seguridad,
por si las moscas.
Bueno, entonces por si las moscas,
tenemos que acabar con esta vieja mentirosa de una vez.
No, todavía no.
Ay, Epi, me ha tratado como una estúpida.
Yo quiero que sienta el rigor de lo que es meterse con nosotros.
Y lo va a sentir, Carmen, pero no te me adelantes.
Esto va a ser un juego de estrategias y Miguel es muy bueno para eso.
No te quieras pasar de lista.
Buenas tardes.
- ¿Doctor Varela? - Sí.
Miguel Garza me mandó por usted.
- Sígame, por favor. ¿Le ayudo? - Sí, gracias.
Le aseguro que no soy la persona que usted cree.
- ¿Para qué me trae aquí? - Pronto lo sabrás.
- ¿Señorita Jimena? - Adentro.
¿Qué es esto? ¿Por qué está haciendo esto?
- ¿Qué es lo que quiere? - Ponte de rodillas.
¿Está bien?
¿Qué quiere de nosotros?
Déjenos ir, por favor.
Quiero la fórmula de la efilina.
Vamos, doctor.
Haz que este viaje tan largo tenga un buen propósito.
- Por favor, déjanos ir. - ¡Tú cállate!
Yo no tengo la fórmula, no la sé.
Por favor, ya he jugado a este juego tantas veces, de verdad.
Ya se acabó mi paciencia.
Te lo voy a preguntar por las buenas por última vez.
¿Cuál es la fórmula de la efilina?
Bien,
no me dejas otra alternativa.
¿Dónde está Miguel?
No sé.
Aquí tiene.
Gracias.
Increíble.
¿Necesita algo más?
- Un café, por favor. - Sí, claro.
¿Qué quieres?
¿Bueno? Epigmenio.
Quiero hablar contigo.
Pues ya estamos hablando, ¿no?
Personalmente, Epigmenio, no por el tele...
Con permiso.
Adelante.
Déjelo aquí.
Cierra la puerta, por favor, cuando te vayas.
Sí. Sí, señor.
Quiero proponerte algo.
No creo que me vayas a proponer nada diferente, Carlos.
Veámonos hoy mismo.
Es mejor no decir nada más por aquí.
Está bueno. ¿Y dónde?
En el estacionamiento de la calle Cádiz, en Mixcoac, al mediodía.
¿Ese que está pasando la rotonda?
Sí, ahí es.
Ahí nos vemos.
¿Ves?
Yo sabía que tienes buena memoria.
¡Ay!
Más les vale que esto funcione.
Esto no fue nada.
No querrán verme enojado.
No se vayan a mover de aquí.
¿Y han logrado algo? Te escucho muy cansado.
No hemos descansado ni un minuto.
¿Cuándo te voy a ver? Siento que ya ni te conozco.
Por ahora no.
Ni los abogados ni yo podemos despegarnos de aquí.
Sí, me imagino.
Adela...
Mande.
Hay algo que tengo que decirte.
Es una noticia que no va a gustarte, pero prefiero dártela yo mismo.
¿Qué es?
Tendremos que cerrar la fundación Jin.
¿Qué?
¿Por qué?
Es parte de la estrategia
para el nuevo blindaje financiero y legal.
¿Por qué tiene que ser con la fundación, Miguel?
No puedo dejar a todas esas mujeres en la calle.
Algo se nos ocurrirá.
No, yo estoy segurísima de que debes de tener otra opción.
Lo siento, Adela, no tengo opción.
Trejo, ¿qué hay de Jimena?
Sigo sin noticias de ella.
Esto no me gusta.
A mí tampoco me da buena espina.
Si no llega o llama en 30 minutos, vayan a verla.
Eso haremos.
Perdón.
Perdón, pero Montero está aquí.
Busca a Miguel.
Adela, encárgate, por favor.
¿Yo?
Sí, tú.
Ya después platicaremos de la fundación.
¿Adela?
Eh, ya salió.
¿Puedo pasar?
Juana. Eh, sí, siéntate, pásale.
Pensé que ya no te iba a volver a ver.
Yo tampoco.
Mira, antes que me digas nada, quiero...
Acepto que fui un imbécil.
Y que no debí haberte tratado como te traté.
La verdad, sí.
Pero sé que las cosas han cambiado.
Tienes razón.
Y ahora que te veo,
entiendo que realmente tenías tus motivos.
Tantos que hasta...
No, está bien. No tienes por qué sentirte mal.
De verdad, yo tomé ciertas decisiones y estoy pagando las consecuencias.
Lo siento.
Pues he venido porque creo que tienes razón.
He escuchado cosas en la oficina que no... no me dejan dormir.
¿A qué te refieres?
Ha pasado mucho tiempo,
pero estoy convencida que Duarte está tramando algo fuerte.
¿Pasó algo?
Todavía no,
pero pronto se verá con Epigmenio Moncada.
¿Y cómo sabes eso?
Los escuché.
Sé la hora y el lugar exacto.
Necesito saber que esta fórmula no es una farsa.
Bien.
Lo sabremos cuanto antes.
Dime que es la fórmula correcta de la efilina
y podré deshacerme de Varela de una buena vez.
Bueno, si no me puede atender ni un solo momento,
es porque Miguel debe estar muy ocupado, ¿no?
Me da mucha pena, pero sí.
Miguel está cerrando muchos proyectos.
¿Cerrando proyectos?
Pues mira, yo nada más vine a ajustar mi agenda con él,
porque estoy invitado a un programa, el más importante y con mayor rating,
yo quiero saber qué es lo que quiere que diga.
Sí, yo sé.
Lo que Miguel necesita es que usted apoye a Sayanes como candidato.
Eso ya lo sé.
Y lo hago bastante bien.
Perfecto.
Eso es lo único que Miguel necesita.
Está bien.
No sabes cómo me encantan estas reunioncitas
- tan efectivas y tan ilustrativas. - Disculpe, está sangrando un poco.
A ver.
Otra vez.
Gracias.
Es esta maldita contaminación que me tiene harto,
esto no me pasaba en Tijuana, jamás.
Mira, te voy a pedir un favor.
Le dices a Miguel que voy a hacer lo que me pide, ¿sí?
- Claro. - Bueno, con permiso.
- Propio. - Voy al baño.
Entonces, ¿es en serio?
¿Epigmenio y Duarte sí se van a reunir?
Ajá. ¿Vienes conmigo?
¿Cómo?
Tú no estás pensando en ir, ¿o sí?
Eso es precisamente lo que voy a hacer, ¿me llevas?
No, obviamente no te voy a llevar.
No, si no te estoy preguntando.
No, Héctor, y a mí no me importa lo que digas.
No estás en condiciones.
Además, sabes que Ana me mataría.
A ver, no le vamos a decir nada a Ana, obviamente.
Héctor, voy a ir yo sola.
No. No, Claudia, eso sí no te lo voy a permitir, ¿eh?
Héctor, es más peligroso si tú me acompañas.
Dime, ¿cómo vamos a maniobrar la silla?
Ellos nos ven y nos matan, Héctor.
Voy a ir, Claudia y punto, ¿sí?
Esta también es mi historia, oye, también es mío esto.
¿Sí? Vámonos ya.
Órale, Claudia.
Eres el colmo, Héctor.
Querías que fuera el mismo Héctor de antes, ¿no?
Soy el mismo, a medias, pero sigo siendo Héctor.
Vámonos, que se hace tarde.
Voy por mi bolsa.
Nada. No contesta.
Flaco, ¿puedes localizar su celular?
Eso estoy intentando, pero no tengo suerte.
¿Por qué? ¿Está apagado?
Ese no sería el problema.
Hay de dos, o le quitaron la batería o lo destruyeron.
¿Puedes saber cuándo lo usó por última vez?
Sí, claro.
La última vez llamó a Trejo...
Claro, eso fue cuando me habló para decirme que estaba enferma.
¿Y a Nepal?
Chale.
Tenemos que salir de aquí.
¡Inténtalo!
¿La fórmula que le diste a Hans era la correcta?
Sí.
En cuanto la pruebe va a venir aquí a matarnos,
porque ya no le servimos de nada y no va a dejar cabos sueltos.
¡Inténtalo, haz algo! ¡Tenemos que escapar!
No puedo.
No puedo, me duele mucho.
Ya sé, pero es que Hans puede regresar en cualquier momento.
¡Inténtalo!
¡Ah!
Eso se ve bien.
Al parecer...
¿Cómo que al parecer?
Algo está fallando.
¿Eso es sangre?
Así es.
Algo está muy mal con la fórmula.
¿Varela me mintió?
No lo sé, pero algo no cuadra.
Claudia, espérame en la camioneta, por favor.
No, claro que no.
No, ¿cómo que no? Claudia, ey. ¡Oye!
Puede ser peligroso. Por favor, espérame aquí.
¿Y se supone que ahora vas a hacer todo tú solo?
¿No me dijiste que te acompañara para ayudarte?
Me dijiste que como en los viejos tiempos, ¿o no?
Bueno, está bien, pero apúrate.
- Ok, voy a subir esto. - Voy a buscar dónde escondernos.
Ok, ahí voy.
¡Debiste haberlo pensado antes de engañarme!
- ¡No me mate, por favor! - ¡Te voy a matar aquí mismo!
¡No me mate, por favor! ¡Ya le di la fórmula! ¿Qué más quiere?
¡Es una mentira!
¡No es ninguna mentira! ¡Nada más me quiero ir de aquí!
- ¡No le mentiría! - ¡Algo está fallando!
¡No sé qué esté fallando! ¡Esa es la fórmula de la efilina!
Es exactamente la que usamos en el laboratorio, ¡se lo juro!
No se atrevan a hacer un solo ruido.
Ishiro.
¿Qué pasa, Jimena?
¿Qué pasa de qué? Le avisé a Trejo que estaba enferma.
No, ¿qué haces?
¿No me puedo tomar ni un solo día de descanso, en serio?
Está bien.
Lo siento.
Espero ya mañana poder estar en la oficina.
Estaré al pendiente por si necesitas algo.
Gracias. Ishiro...
...prometo mañana compensarte la cena en el restaurante Atari.
Hoy simplemente prefiero descansar.
Está bien, mañana entonces.
Sí.
Hasta mañana.
Epigmenio.
¿Qué es lo que pasa, Carlos?
No podemos estarnos exponiendo de esta manera.
Sí, lo sé, pero es importante.
Bueno, pues a ver, dime.
¿Qué tan importante puede ser para vernos personalmente?
Necesito que hagamos una alianza de nuevo.
Un pacto inquebrantable.
Mira, actuar cada uno por su lado no nos está llevando a nada bueno.
En cambio, juntos somos mucho más poderosos.
- Toma la foto. - Espera.
Y podemos enfrentarnos a Miguel.
Miguel, siempre Miguel.
Ya me tiene enfermo ese tipo.
Bueno, justamente por eso.
Tenemos que hundirlo, Epigmenio.
Juntar las pruebas que demuestren que Miguel es un mafioso.
Nadie más que nosotros puede hacerlo.
Que todo el mundo sepa que Miguel Garza es el rey de la efilina.
Ya nos dimos cuenta que eso es más difícil de lo que parece.
La procuradora también quiere a Miguel.
Así que vamos a entregárselo.
¿Quién?
- ¿La cazatraficantes? - Sí, así es.
Imagínate si se lo entregamos en bandeja de plata.
Vamos a darle lo que ella quiere.
Y cuando Miguel caiga, Sayanes perderá toda su credibilidad
porque fue apoyado por un mafioso, y tú y yo seremos inalcanzables.
¿Y eso?
- ¿Ya? - Sí.
Gracias, hija.
Señor, su agua. En cinco minutos al aire.
Gracias.
Pues...
Te di tu oportunidad, Varela.
Es una lástima que una mente tan brillante como la tuya
tenga que terminar así.
Tranquila.
Gracias.
Buena actuación.
Sabía que me entenderías.
En realidad, me sorprendiste.
¿Atari?
Significa bajo amenaza, lo sé.
¿En qué momento aprendiste a jugar al Go?
¿Se te olvida que en algún momento quería impresionar a Miguel?
Solo que no sirvió de nada.
¿Tú crees que no sirvió de nada?
Hoy te acaba de salvar la vida.
Ay, con permisito, dijo Monchito.
Gobernador Montero,
bienvenido a nuestro foro, es un placer tenerlo con nosotros.
El placer es mío, Denisse. Muchísimas gracias por la invitación
y buena tarde a todos en casa.
Como gobernador de Baja California,
nos gustaría saber de primera fuente
su opinión respecto a esta reñida contienda
entre los candidatos a la presidencia.
Yo no la llamaría reñida contienda, ¿eh?
Porque, en realidad, solo existe una persona capaz de promulgarse
como futuro candidato o presidente de la nación
y él es el candidato Sayanes.
¿Usted piensa que el candidato Sayanes
es la mejor opción para nuestro país?
Es una respuesta muy sencilla y el público estará de acuerdo conmigo
que Sayanes se ha entregado en cuerpo y alma
a una lucha contra la corrupción y los grupos delictivos.
Se ve que Miguel lo tiene muy bien adoctrinado.
Sayanes es un candidato totalmente limpio y transparente, ¿eh?
Cosa que yo no podría opinar o asegurar de los demás contrincantes.
Jamás.
¿Qué quiere usted decir con eso?
¿Que puede existir irregularidades entre los otros aspirantes?
Yo solamente digo que Sayanes
jamás ha defraudado al pueblo, en ningún sentido, ¿eh?
Sino al contrario, siempre ha sido muy minucioso al manejar su agenda
en situaciones específicas, que ante los ojos de los demás
podría aparecer como en un segundo plano.
Él no, él tiene un maravilloso interés sobre las cuestiones ambientales
y es un problema que atañe al país
y que hay que trabajar duro en ello, rápido, ¿no?
También no puedo dejar de lado el apoyo a...
¿Se siente usted bien? Gobernador...
¿Qué le pasa? ¿Está bien?
Respire, por favor, respire.
Creo que necesito un momento, por favor, Denisse.
Claro que sí.
Respire, por favor, tranquilícese.
Eh, sí, creo que...
¿Pueden parar la entrevista, por favor?
Claro, claro que sí. Por favor, ayúdennos.
Este...
Creo que me voy a casa.
No.
¡No! ¡Gobernador! ¿Qué le pasa?
¡Gobernador! ¡Ayuda, un doctor! ¡Rápido!
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