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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
No, yo tenía una foto de ella en mi celular viejito que me robaron.
Pero esa foto yo se la mandé a Griselda.
- ¿Qué demonios? - ¿Qué?
- Es ella. - ¿Quién?
Esta es la mujer de Miguel Garza.
Te digo que es ella, esta es la mujer de Miguel Garza.
No, no puede ser. ¿Estás seguro?
Claro que estoy seguro, si la vi con Miguel en la isla.
Ay, esa estúpida me usó, se burló de mí.
Ay, dijo que era mi amiga. ¡Yo soy una imbécil!
¿Cómo pude creerle?
¿Qué fue lo que le dijiste, Carmen?
- Cosas. - ¿Qué cosas?
¡Piensa! ¿Qué cosas?
Bueno, le dije que estabas vivo.
Bueno, eso Miguel ya lo sabe.
¿Qué más le dijiste de mí?
No, no sé, hablábamos de todo un poco.
Me hacía reír.
Esa vieja tiene te engañó, lo tenía todo planeado.
Ay, Epigmenio, mátala.
Mátala, que sepa que de tu mujer, nadie se burla.
¿Dónde la conociste?
En la clase de baile del gimnasio.
¿Y ya la habías visto antes ahí?
No, pues la verdad, no.
Ay, tenemos que hacer algo.
Pues sí.
Pero para hacer algo,
tienes que contarme todo desde el principio.
Y con lujo de detalle.
¡Aceptar la ayuda de Carlos Duarte es deberle un favor!
¿Y no valdrá la pena a cambio de la cabeza de Miguel?
¿Tú necesitas un juez? Duarte te va a dar uno.
¡Ese tipo es un corrupto!
¡Lo último que quiero es quedar en deuda con él!
¡Despierta, Edna!
No vas a atrapar a Miguel con tus propias manos.
Ya lo has intentado antes, no pudiste, no te funcionó.
A ver, cariño.
Yo entiendo que no estás de acuerdo
con ciertos métodos de algunos políticos,
pero estás en una buena posición, utiliza esa posición.
Tú necesitas una orden de allanamiento,
Duarte te la va a conseguir.
Necesitas pruebas, amor, ¿sí?
Pruebas.
No quisiera arrepentirme.
No te vas a arrepentir, créemelo.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Sí, yo le informo.
No va a creer quién llegó a Miami, señor.
¿Quién?
La novia de Miguel, Adela Cruz. Me acaban de informar en Migración.
¿Y dónde está ahora?
Un agente los siguió y se fueron directo al yate de Edgar.
Se siente acorralado.
Primero mandó a matar a Leopoldo Santamarina,
luego a Karina.
Sabe que estamos cerca.
¿Todo bien, señor?
Estoy cansado, Jeremías.
Cansado de este juego.
Pues, ¿por qué no se va a descansar y yo lo mantengo informado?
Está bien.
Infórmame todo, cualquier cosa, por pequeña que sea.
Sí, señor.
¿Tú crees que Miguel la mandó?
No, no creo, estoy seguro.
Pero eso sería ponerla en riesgo.
Pues esa vieja a Miguel le importa poco, hombre.
Miguel lo que quiere es poder, es lo único que le interesa.
Bueno, ¿y qué vamos a hacer?
Por ahora, nada.
¿Nada? ¿De qué me estás hablando?
Mira, Carmen, yo creo que lo mejor es que te quedes por el momento,
aquí conmigo en la hacienda.
Dame el teléfono, no quiero que estés contacto con nadie.
¿Ya tienes un plan?
No.
Mira, mejor vete a descansar, déjame pensar.
Epi, perdón.
No te preocupes, mi amor.
Todo esto se va a arreglar, para eso soy tu marido.
¿Bueno?
Jeremías, ¿qué pasó?
¿Qué?
- ¿Dónde? - Ay, no.
- ¿Qué pasa? - A ver, sí. Te escucho.
Ay, no.
- Voy para allá. - No, ¿adónde vas? No.
Jeremías encontró algo en contra de Miguel.
Ay, no, ¿a estas horas?
Sí, como Al Capone, mi amor.
La clave siempre está en los impuestos.
¿Y no conoces a un juez que acceda al trato
sin hacer tantas preguntas?
Mauricio, por favor, ¿con quién crees que estás hablando?
Sí, perdón.
Así que Edna está decidida a terminar con Miguel Garza.
Sí, ¿no es eso lo que todos quieren?
Ajá, sí. Claro que sí, claro.
Si Edna logra que Miguel caiga, pues Sayanes caerá con él.
Sí, y eso te deja a ti muy bien parado.
Sí, pero la batalla no está terminada, todavía.
¿Sabes lo que voy a hacer? Voy a llamar a un amigo mío, juez,
que nos va a ayudar.
¿Bueno?
Estimadísimo, ¿cómo estás?
Y ahí fue cuando la Fundación Jin se unió con Ecogreen
para la construcción de unos hornos de energía solar para las zonas pobres.
Pero no desarrollaron nada.
Por supuesto que no.
Lo curioso aquí es que la Fundación Jin le transfirió
más de 100 millones de dólares a Ecogreen para el desarrollo.
Y entonces alguien
no pagó los impuestos correspondientes a esa transferencia.
¿Fue un error?
- No lo creo. - ¡Claro que no!
Al parecer, Leopoldo Santamarina no era tan bueno como parecía.
Se fue con el dinero sin avisar.
Y eso no es todo, no va a creer quién es la cara de la Fundación Jin.
La mismísima Adela Cruz.
Ya salió el peine.
Es lógico que Miguel mandó a su mujer a engañar a Carmen.
Pero ¿para qué, Tacho?
De seguro para saber dónde te escondías.
En una de esas y están planeando un atentado para matarte, socio.
¿Qué hacemos?
Pues, si Miguel quiere encontrarme, vamos a darle gusto, ¿no?
Aquí está toda la vida de Adela Cruz.
Se me hace curioso que un tipo como Miguel
tenga una pareja así.
¿Por qué?
Ya verá.
"Adela Cruz. Lugar de nacimiento: Ciudad Jiménez".
"Clase media baja".
"Padre: mecánico. Ocupación: ¿Chofer?".
Se lo dije.
"Cargos penales: no aplica...".
¿Qué?
Naga Company.
Por eso estoy aquí con usted de nuevo,
a pesar de que me negó la orden aquella vez.
Me agrada decirle que esta vez sí puedo ayudarla.
Sí, claro. Supongo que sí.
Con esta orden podrá tener acceso a todo
y yo también voy a pedir que congelen todas las cuentas de Garza,
pero debo advertirle
que un abogado más o menos despierto
podrá revertir toda esta situación en pocos días.
Con eso es más que suficiente.
Le estoy dando una ventana para que encuentre una prueba,
pero tiene que ser muy ágil.
No se preocupe, conseguiré lo que necesito.
Aquí tiene.
Gracias, señor juez.
No es a mí a quien tiene que agradecérselo.
Ya lo sabe, ¿verdad?
Le haré llegar mis agradecimientos a Carlos Duarte.
Ajá.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Bueno, ustedes no se preocupen, que yo los voy a mantener informados.
- Muy bien. - Gracias.
Señorita Adela Cruz.
¿Qué pasa ahora, Howard?
Momentito, estoy hablando con la señorita.
Por favor.
Tiene derecho a guardar silencio.
Todo lo que diga puede ser usado en su contra.
- ¿Qué? - ¿Qué es esto?
Señorita Adela Cruz,
está usted detenida por la ley de los Estados Unidos
- por evasión de impuestos. - ¿Pero cómo?
- Suéltala ahora mismo. - ¿Se te borró la sonrisa, Miguel?
Ey, ustedes no se pueden llevar a la señorita sin una orden de, de...
- Adelante. - Miguel, ¿qué pasa?
Llévame a mí, es lo que quieres. Déjala tranquila.
Desafortunadamente no tengo nada en tu contra, Miguel,
pero si me quieres decir algo de tus empresas,
de Wissa, Novotech, Ecogreen, ¿algo de Santamarina, quizás?
No digas nada, Miguel. Déjalo en mis manos, ¿sí?
Yo me voy a ir con la señorita.
Mi amor, no te preocupes, yo te saco de ahí.
No tiene nada, solamente quiere asustarnos.
Qué gusto me da saludarte hoy.
Vámonos.
Yo no entiendo qué estoy haciendo aquí.
Bueno, usted está aquí por fraude fiscal.
En realidad, usted está aquí porque la fundación que usted preside
no pagó los impuestos correspondientes
a una transacción de más de 100 millones de dólares a Ecogreen.
Sí, pero ella no se encarga del manejo administrativo de...
Pero ella es la responsable legal según los estatutos de la fundación.
Señorita Adela, yo le aconsejo que tome muy en serio
- los cargos que se le imputan. - A ver, yo no voy a tomar...
Tranquila, Adela, ¿sí?
Yo me encargo, que soy su abogado. Para eso estoy aquí.
Adela, por favor.
Tengo suficiente información sobre su vida
como para saber que usted es una persona honesta
que viene de una familia trabajadora,
que nunca ha cometido ningún delito, por favor.
¿Qué cree que le va a pasar?
Que va a ir a la cárcel
o va a terminar con la misma suerte que Karina Grishenko,
que la mataron para que no declarara.
Esas son especulaciones que no tienen nada que ver con este caso
y mucho menos con mi cliente.
A ver, ¿usted cree en Miguel Garza de verdad?
Porque Karina Grishenko también.
No sabía, ¿verdad?
Mi cliente solamente va a hablar en frente del juez.
Lo que su abogado diga.
Por lo pronto, usted se queda bajo nuestra custodia.
Mire, quiero hablar ahora con el juez.
Usted puede hacer lo que quiera, licenciado.
No me importa, la verdad es que dudo que el juez lo vea.
- Llévensela. - Edgar, ¿qué hago?
Por favor.
Yo te voy a sacar de aquí, yo me ocupo de esto.
¡Llévensela!
- Adela. - ¡Miguel!
¿Qué pasa? ¿Dónde la llevan?
Miguel.
¿Qué pasa? ¿Por qué no la sacaste?
Mira, esto es un asunto delicado.
No me importa, haz lo que tengas que hacer.
La quiero fuera.
Esta noche no va a poder ser, va a tener que pasar la noche detenida.
¿Qué? ¡Haz un trato!
Ellos me quieren a mí, diles que me entrego.
No, Miguel, eso es una locura y lo sabes.
Mira, a ella la puedo sacar tranquilamente.
En cambio, contigo es otra historia.
¿Qué fue? ¿Un error nuestro o qué?
Leopoldo, que no pagó el impuesto sobre la transacción.
Se debe haber quedado con el dinero.
Desgraciado.
Mueve lo que tengas que mover,
pero no quiero que le pase nada a Adela allá adentro, ¿está claro?
Yo me ocupo, Miguel.
Tú encárgate de tener listo el dinero para la fianza
y para pagar la multa por no haber pagado,
que te digo de una vez que no va a ser poco.
Y obviamente tiene que ser dinero limpio, ¿eh?
Eso no es problema.
CENTRO DE DETENCIONES DE MIAMI
Avanza.
Quítate todos los accesorios y déjalos ahí.
Avanza para las huellas.
Firma.
Avanza para las fotografías.
Por acá.
Perfil derecho.
CENTRO DE DETENCIONES DE MIAMI
Izquierdo.
De frente.
Eh, Chuma, tienes compañía.
Parece que no es nuestro día de suerte, ¿verdad?
Buenas tardes, soy la procuradora Edna González
y traigo una orden de allanamiento.
- ¿Qué dijo? - Aquí tiene.
No hay tiempo que perder. Muchachos.
No, espérese, no pueden pasar así, yo le tengo que avisar...
A quien usted quiera, pero hágalo de inmediato, señora.
¿Qué está pasando aquí?
Tengo una orden de allanamiento.
¿Una orden?
Lo voy a rectificar.
Borren todo, allanamiento. Allanamiento, borren.
Tienen una orden de allanamiento, borren todo.
Ya conocen el protocolo. Órale.
- Bórrale. - Está bien.
Allanamiento.
Venga, Flaco.
La verdad, esto no está muy claro.
La causa, lo que dice aquí...
Mire, no tengo tiempo para discutir.
El documento está en regla.
No, espere.
A ver, yo vine a hacer mi trabajo, no puedo esperar más tiempo.
Es que yo no estoy autorizada para dejarlos entrar.
Quisiera primero llamar a mis abogados.
Usted llame a quien quiera,
pero mientras tanto, nosotros vamos a entrar.
¿O prefiere que la haga arrestar por obstruir una investigación judicial?
Está bien, pueden entrar.
Los llevaré a mi oficina y pueden comenzar por ahí.
Le agradezco su consejo,
pero yo comenzaré por donde se me pegue la gana.
Usted no va a venir a decirme cómo hacer mi trabajo.
Adelante, muchachos.
Quiero ver las computadoras y después el despacho de Miguel Garza.
- ¿Me lleva, por favor? - Sí, pase.
Revisen cada una de las oficinas, no quiero que se les vaya ni una.
- Permítame llevarla donde me indique. - No interfiera.
Dejen las computadoras.
A partir de este momento quedan confiscadas.
- Estoy terminando un trabajo, espéreme. - Que se detenga. Pare.
Háganme el favor de salir, por favor.
¡Ay!
Procedan, muchachos.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Bájate.
¿Qué?
¿Eres sorda?
Si te quieres subir a la cama, acuéstate en el piso.
Oye, yo no te he hecho nada.
Acuéstate.
¿Cuál es tu problema?
Mi problema es que en este cuarto no cabemos dos.
Este cuarto es mío.
Suéltame.
¡Suéltame!
Si tenemos que estar las dos aquí, es mejor que nos llevemos bien.
¿Te parece?
Ya decía yo que aquí pasaban cosas raras
y no precisamente legales.
A ver, Patricia. Por favor, vamos a calmarnos, ¿sí?
Muchachos, reunión en la oficina de Miguel.
- Hay que hablarle a Miguel. - Por favor.
¿Alcanzaron a borrarlo todo?
- Una parte, no todo. - Yo casi todo.
Mira, justo Miguel.
Hola, Miguel, estaba por llamarte.
Jimena, necesito que me hagas una transferencia de dinero limpio.
Lo siento, Miguel, pero no puedo.
Justo en este momento están allanando la oficina,
tenemos las cuentas bloqueadas.
¿Cómo? ¿Qué dices?
Sí, la procuradora Edna González.
- Pásame a Trejo, por favor. - Sí.
Trejo, Miguel.
Bueno, Miguel.
Trejo, ¿qué pasó con los impuestos que había que pagar
de la transferencia de la Fundación Jin a Ecogreen?
Eso estaba en manos de Leopoldo, forma parte de sus obligaciones, ¿por qué?
Encárgate de la oficina y protejan todo lo que puedan,
tengo que encontrar la manera de ayudar a Adela, está detenida.
¿Qué?
¿Adela está detenida?
- Ah, no. - ¿De qué me hablas?
El IRS, necesito dinero blanco para pagar los impuestos,
las multas y la fianza.
Pero ¿de dónde vamos a sacarlo, si tenemos todas las cuentas congeladas?
No lo sé.
¿Ya te sientes mejor, vieja?
No, no me soy a sentir mejor
hasta que esa mujer pague por todo lo que me hizo.
Socio. Perdón, Carmen.
Pues, mira.
Agarraron a Salvador Rincón,
lo interrogaron y pues, ya saben que él le disparó al periodista este,
Héctor como se llame.
- Bernal. - Ese mero.
¿Tú crees que vaya a abrir la boca?
No creo, es buena bestia.
De todas maneras, ya le mandé un abogado
- y una lanita para que no se sepa solo. - Está bueno.
Bien hecho, Tacho.
Héctor, es que no entiendo qué vas a ganar con ir a ver a ese hombre.
Mira, quiero verlo a los ojos y saber por qué lo hizo, ¿sí?
¿Es que acaso no lo sabemos?
Le pagaron, Héctor, no tiene nada personal en contra de ti.
A ver, eso no me importa, ¿sí?
Lo quiero ver, quiero que me vea y que se dé cuenta
que me dejó postrado en esta maldita silla para toda la vida.
¿Sí?
Además, creo que Edna tiene razón y no debo bajar la guardia.
Mira, yo quiero seguir con esto,
no quiero dejarlo a medias,
y también quiero que la muerte no quede impune.
Ok, pero sí estás claro que lo más probable
es que él no te dé ninguna información, ¿verdad?
Bueno.
Total, no pierdes nada, ¿no?
Y a mí me pone muy feliz que estés de ánimos otra vez.
Así que vamos, que te acompaño.
¡A comer!
CENTRO DE DETENCIONES DE MIAMI
¿Está Miguel Garza aquí?
- ¿Quién? - Miguel Garza, mi prometido.
- ¿Todavía crees en los Santos Reyes? - Aquí no hay nadie.
¿Y mi abogado ha venido?
Yo solo me ocupo de que no se maten entre ustedes
y no se mueran de hambre, eso es todo.
No puede ser que no sepa nada.
- Pregunte si está Miguel o Edgar. - ¡Suéltame!
Ahora viene la parte donde dices
- que todo fue un error. - ¡Cállate!
¡Estoy harta!
Tengo muchos problemas para aguantarte.
¡Conmigo no te vas a meter!
¡Ayuda! ¡Ayuda!
- ¡Suéltame! - ¿Qué pasa?
¡Ella no ha dejado de fregar desde que llegué!
- ¡Vámonos! - ¡Está loca!
¡Me golpeó!
¡Suéltenme!
- ¡Quiero hablar con mi abogado! - ¡Silencio!
- No me puede hacer esto. - Si no te calmas, te va a ir peor.
Yo tengo derechos, ¿adónde me lleva?
¡Deja de quejarte!
Si no te calmas, te va a ir peor.
¡Ábranme!
¡Ábranme!
¿Y tú quién diablos eres?
¿Qué ya no te acuerdas de mí?
Me llamo Héctor Bernal.
Ah, claro.
El periodista.
¿Ves cómo sí te acuerdas de mí?
Pues de nombre, porque de tu cara no me acuerdo.
Tú me disparaste.
¿Por qué?
Mira.
Si te disparé es porque era un trabajo, nada más, ¿entiendes?
No es nada personal.
¿Nada personal?
Para mí es personal.
Yo no sé qué hiciste para que te quisieran muerto.
Pero deberías de estar agradecido de que sobreviviste.
¿Quién fue?
¿Quién fue qué?
El que te mandó que me dispararas, ¿quién fue?
Si me estás preguntando eso, neta que no entiendes nada.
¿Y eso qué significa o qué?
Que no solo me pagan por hacer el trabajo.
Sino por callarme la boca, carnal.
Mira.
No vas a encontrar nada hablando con tipos como yo.
Yo hice ese trabajo porque me pagaron.
Me dan una foto y no voy más allá de la foto ni del nombre.
Lo demás no es mi problema.
Pues eso es peor.
¿Qué es peor?
Eso, el hecho de que no te des cuenta de nada.
Eso me hace perder la fe en la humanidad.
Chale, qué profundo.
No.
¿Ya terminaron?
Ándale, pues. Hasta luego.
Hay que revisar todo.
- Hay que ver qué se llevaron. - Sí.
Pues vamos, ¿no?
Yo tengo que ir a la casa, a ver a Chisca y a Dora,
pero te veo al rato, ¿va?
Patricia, ¿qué haces? ¿Adónde vas?
Adonde sea, menos aquí.
¿Cómo? ¿Te vas?
Sí, mañana les mando mi carta de renuncia.
No, a ver, Patricia, espérate. Tranquila, todo esto se va a arreglar.
Ustedes pueden arreglar lo que quieran, yo ya me voy.
Bien me dijo mi marido, no te metas en esta empresa.
Aquí se queda, que Dios los bendiga.
Las ratas empiezan a saltar del barco.
Sí, ¿y tú?
¿Qué vas a hacer?
CENTRO DE DETENCIONES DE MIAMI
Mira, aquí está, lo acordado.
¿Y esto?
Claramente no es para ti, ¿no?
Con esto alcanza.
Ok.
Y llegaron como 15 policías así con sus pasamontañas y todo
y se llevaron absolutamente todo.
Ay, qué horror.
Rosario, ¿qué te pasa? Te quedaste congelado.
Perdón, sí.
La verdad, me quedé como paralizado
con el cuento del joven Jorge,
pero ya les traigo algo de comer, ¿sí? Permiso.
Voy a llamar a Miguel, por si necesita algo.
Con permiso.
Necesitamos conseguir el dinero que nos está pidiendo, Miguel.
Adela se la ha de estar pasando muy mal.
Es muchísimo dinero, el problema es que tiene que ser legal.
Yo se lo voy a dar.
Legal, Dora.
El dinero del Salado no es legal.
Yo sé lo que es el dinero limpio, mijita.
En lo que tú vas, yo ya fui y vine.
Tu abuelo me dejó dinero limpio de la compañía de transportes.
Oye, pero ¿no se supone que Miguel y tú están peleados?
Eso es entre nosotros, mi vida.
Aquí el que ataca a un Garza, nos ataca a todos.
Gracias, Dora.
Hiciste un excelente trabajo, Edna.
Ha sido un golpe excelente, pero no hemos terminado aún.
Los expertos ya están con las computadoras.
¿Y qué quieres que haga?
Quiero que tú y yo revisemos los documentos impresos dos veces.
Ok, cuenta conmigo.
Empieza tú.
Lo que vayas revisando, me lo pasas a mí.
Si no encontramos algo,
todo este teatrito se nos va a venir encima.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
¿Y bien, Miguel? ¿Qué pasó con el dinero?
Acabo de colgar con Dora,
ella va a hacer la transferencia de la cantidad necesaria.
Bien.
Bueno, esperemos que el juez nos dé una audiencia mañana temprano.
Yo de igual manera voy a seguir presionando.
Haz todo lo que tengas que hacer,
no quiero que Adela pase un segundo más en ese lugar.
Tranquilo, Miguel. Yo lo voy a solucionar.
Señorita Cruz.
Por favor, acompáñeme.
¿Adónde me lleva?
Le juro que yo no le hice nada a esa mujer.
Ya lo sé. Por favor, ven conmigo.
¿A qué me trae aquí?
Es un baño, adentro encontrará un uniforme nuevo
y todo lo necesario para asearse.
En cuanto termine, la espero aquí afuera.
Gracias.
Espero que pase buena noche.
Puede avisarme en cuanto termine de cenar para retirar todo.
Lo que necesite, no dude en pedírmelo.
Estaré cerca.
Gracias.
Estoy muy cansado.
¿Cómo está Dora y Chisca?
Preocupadas.
Jorge.
He pensado mucho
y creo que ya es momento de que nos vayamos tú y yo.
Como tú alguna vez me lo dijiste.
Cambiarnos de identidad, irnos muy, muy lejos de aquí.
¿Por qué no?
Mira, nos podemos ir a un pueblito chico donde haya playa, mar
y nada más estar tú y yo.
No...
No puedo, Kenia.
No puedo abandonar a mis hermanos ahorita.
Bueno, pero Miguel se las puede arreglar él solo.
- Y Chisca tiene a Ishiro. - No, no, no.
- A ver, no entiendes. - Pues sí, Jorge,
- ¡pero yo ya no puedo más! - ¡A ver! ¡No voy a ir, Kenia!
¡No puedo!
No voy a abandonar a Miguel cuando las cosas se complican.
Si quieres irte, vas a tener que hacerlo, pero tú sola.
No puedo, Jorge.
Nunca me iría sin ti.
Prefiero morirme antes de dejarte.
Lo que siento por ti...
...nunca lo había sentido por nadie.
¿Lo entiendes?
Te amo con toda el alma.
Yo también te amo, Kenia.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Sí, como le iba diciendo, señor juez.
Para no perder mucho tiempo,
mi cliente no se responsabiliza
por la administración de la Fundación Jin.
- Siéntese. - Gracias.
La persona encargada de liquidar esos impuestos
era el señor Leopoldo Santamarina,
la parte beneficiada.
Pero como usted sabe, señor juez,
el señor Santamarina falleció.
Por lo que no hay manera de corroborar que esto haya sido un acto de mala fe o...
...vaya, todo lo contrario.
Un simple error.
Lo que yo estoy proponiendo es un acuerdo que convenga a ambas partes.
¿Y qué piensa la Fiscalía?
Buenos días, señor juez.
Buenos días. Perdón la interrupción.
Por favor, señor Toledo.
Usted fue quien empezó toda esta investigación, ¿verdad?
Pues...
...estábamos a punto de llegar a un acuerdo entre ambas partes.
Discúlpeme, señor juez, pero tiene que haber un error.
Esto no es una simple evasión de impuestos sobre una transacción.
La mujer encargada de la Fundación Jin
está vinculada sentimentalmente a Miguel Garza.
Un hombre que se ha dedicado a lavar dinero durante mucho tiempo
y el cual está siendo investigado actualmente por el IRS.
Por favor, señor juez.
El oficial Toledo no tiene prueba alguna de lo que está diciendo.
¿O sí, señor Toledo?
Le recuerdo que en este país no se le condena a uno
por supuestas causas de otras personas, ¿o me equivoco?
Sí, cuando esas otras personas constituyen una empresa ilícita, señor juez.
- Claro que sí. - Ay, por favor. Señor juez,
mi cliente no tiene ningún antecedente que la impida salir bajo fianza.
Y con respecto a la evasión, mire.
Aquí no hay ninguna prueba que corrobore
que esto no fue un acto de mala fe
o más bien un descuido.
Y por supuesto que nosotros estamos más que pendientes de pagar
el importe que se considere conveniente.
Sí, por supuesto.
- Ya. - Mire, señor juez.
Momento.
¿Bueno? Ya.
Bien.
El fiscal está dispuesto a retirar los cargos de fraude impositivo
contra los Estados Unidos de América.
Siempre y cuando se abonen
los impuestos correspondientes más las multas,
pero también los costos y el resarcimiento correspondiente.
Este nos da un total
de 12 millones 143 mil dólares.
Bueno, está bien.
Nosotros vamos a pagar ese importe.
Ok, perfecto.
Pues, caso cerrado.
Señor Toledo, gracias por su trabajo
y gracias por su visita.
Permiso.
Yo me retiro.
Gracias.
Miguel.
Van a retirar los cargos.
Gracias, Edgar.
No te alegres mucho, ¿eh?
Son 12 millones de dólares lo que te va a costar este chiste.
Eso no importa, ya habrá tiempo de recuperar ese dinero.
Lo único que quiero es que saquen a Adela lo antes posible de ahí.
SALA DE REUNIONES
Toledo.
Felicidades, debes estar muy orgulloso de lo que has logrado.
¿Orgulloso?
Queríamos que Garza se entregara bajo presión,
lo único que hicimos, fue rascar la superficie.
Hombre, 12 millones de dólares no es poca cosa, no demerites.
Con esto recuperamos lo perdido en la operación anterior y más.
Además, debo reconocer que me equivoqué con Garza.
Howard, tenías razón, es un pez gordo serio.
Lamento haber entorpecido la investigación.
¿Eso quiere decir que tengo carta blanca para seguir tras él?
Adelante, estoy seguro que tarde o temprano lo vas a atrapar.
Gracias, señor.
Gracias.
¿Estás bien?
Perdóname, Adela.
Pensé que podía mantenerte aislada de los peligros
que hay alrededor de mi trabajo y terminé haciendo lo contrario.
¿Te puedo preguntar algo?
Lo que sea.
Lo que le pasó a Karina,
¿tiene que ver con lo que me dijiste el otro día que no sientes nada?
Yo te amo, ¿sí sabes?
Sí, lo sé.
Yo sabía, Miguel.
Desde el principio supe lo que implicaba estar contigo y yo lo acepté todo.
Pero eso no justifica lo que hice o lo que te pasó.
Yo te amo por encima de todo, ¿sí entiendes?
Yo también.
Ya, ya llévame de regreso a la casa, por favor.
Mañana en la mañana regresamos.
En cuanto lleguemos tengo que encerrarme con mis abogados unos días
para reestructurar la estrategia.
Edgar viene con nosotros.
Ay, pues hay que aprovechar el tiempo antes de que te encierres.
- Hola. - Hola.
- Bienvenida. - Gracias.
Oye, ¿y cómo te fue en la cárcel?
Ay, pues qué te digo.
- Hijita, ¿cómo estás? - ¡Hola!
- George. - Adela.
Oye, cuéntanos más, por favor.
- Porque yo no entiendo... - ¿Miguel llegó contigo?
Perdón, es que estamos contentos de verte.
Está bien, gracias por preocuparse.
Sí, Miguel sí vino conmigo a México, también se regresó Edgar con nosotros,
pero se fueron directito a ver a los abogados.
No sé ni dónde ni cuánto tiempo se van a tardar.
¿Tan grave es el asunto?
La verdad, yo nunca había visto a Miguel tan preocupado.
En la oficina también nos pegó muy duro.
¿Hasta dónde creen que va a llegar esto?
Con la justicia nunca se sabe.
Dora, yo te quiero agradecer a ti.
Yo sé que tú pagaste todo el dineral para sacarme, gracias.
¡Ay, mi vida!
Somos familia y la familia siempre está unida.
¿Bueno?
¡Ay, Mayris! Amiga, ¿cómo estás?
¿Qué onda, gacha?
Ay, con un hambre perra.
Pero ya me preparé un sandwichito de comer.
¿Tú? ¿Cómo te fue con ese asuntito?
Ay, cállate.
Vengo justo regresando y me urge verte para echar el chal.
¿Cómo andas de tiempo? ¿Puedes venir?
No, hombre, estás loca.
Es tardísimo, con el trafical
voy a hacer una hora, pero te veo mañana.
Ay, ya, ándale.
Aquí te preparo unas quesadillas o algo, vente.
Además, quiero platicarte algo que me contó mi marido
que seguro te va a interesar.
A la madre...
Bueno.
Bueno, está bien. Pues ya qué.
Pero me preparas aunque sea un guacamolito o algo, ¿eh?
Ándale, yo aquí te lo preparo.
Bueno, pues aquí te espero.
No, ahora sí me voy a tardar.
Así que haz lo que tengas que hacer y te aviso cuando salga.
No, aquí te aguanto. Te tardes lo que te tardes.
No te voy a dejar aquí, así nada más,
y menos como están las cosas.
¿Y eso qué tiene que ver?
Cuando el mar está revuelto,
las desgracias se juntan y todo se complica.
- Mejor no tentar al demonio. - Ay, hijo.
Te digo que yo no sé por qué te pusieron Peligros.
Eres bien supersticioso, me cae.
- Aquí te veo, pues. - Órale pues, Mayra.
Hola, Jimenita.
¿Me extrañaste?
No me hables de usted, dime Hans.
Por la ausencia del señor Garza,
que me permitió negociar con una mujer tan bella como tú.
Con una de estas te vas a sentir como nueva.
Gracias.
¿Qué pasa?
No, Hans. Suéltame, por favor.
No. Suéltame, por favor, No, Hans. ¡No!
Ya no quieres, ¿eh?
¡Ay, Mayra!
Amiga.
¡Ay! Había un tráfico perrón,
pero lo que hace una por las amigas.
Ya estoy aquí.
¿Por qué cierras?
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