All language subtitles for El.Dragon.Return.of.a.Warrior.S02E29.1080p.NF.WEB-DL.DDP2.0.x264-MZABI_track4_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

¿Quieres casarte conmigo, Adela?

¿Entonces?

¿Quieres casarte conmigo?

Miguel, te amo.

Tú lo sabes, ¿verdad?

Sí, lo sé, pero la pregunta fue otra.

Hasta el momento hemos estado muy bien, ¿no?

Tan bien que no me quiero separar de ti, nunca.

Ni yo de ti.

¿Entonces?

Casarme contigo implica...

...aceptar al 100 % todo lo que has hecho

y aceptar todo lo que vas a hacer.

Sí, es cierto.

Ambos sabemos que no todas han sido ni serán cosas buenas.

¿Tú crees que el amor alcance a superarlo todo?

Esa respuesta no la tengo,

pero si quieres, lo podemos averiguar juntos.

¿Quién iba a decir que el hombre que un día casi atropello en Ciudad Jiménez

me iba a poner en esta encrucijada?

¡Muévete, idiota!

¿Que no ves que casi te paso por encima? ¿Qué haces?

- Perdón. - No me importa tu vida,

pero si te atropello, la única que se va quedar sin chamba soy yo.

- ¿Sin chamba? - ¡Sí!

Soy chofer, ¿algún problema?

¿Estás libre?

¿Sabes qué creo?

Imagínate que tú y yo nunca nos hubiéramos cruzado en Ciudad Jiménez.

Yo ahorita seguiría allá,

trabajando como si nada en mi trabajo de antes.

No, estabas esperándome a mí.

Ah, ¿sí? ¿Tú crees?

En verdad, sí lo creo.

¿Sabes de lo que sí estoy segura? Aunque tú lo niegues.

Tú siempre hiciste hasta lo imposible por nunca dejarme de ver.

¿Y adónde vas?

A Ciudad de México.

¿A qué?

Negocios.

Ahí vive mi abuelita.

Ya tengo un chorro sin verla.

- ¿Y por qué no vienes? - ¿Adónde?

A Ciudad de México conmigo.

No, hombre.

¿Qué estás loco tú o qué?

¡Madre santa!

¿Esto es normal?

- ¿Señorita, esto es normal? - Sí, no se preocupe.

- Tranquila, es normal. - ¿Le ofrezco algo de tomar?

- ¿Tiene tequila? - Sí.

- Tráigame uno, por favor. - Muy bien.

Señor Garza, ¿le ofrezco su sake de costumbre?

- No, tráeme lo mismo que a la señorita. - Muy bien, enseguida.

Hasta a un avión me subiste.

Lo que fuera con tal de que no te escaparas.

Pero ¿cómo se te ocurre?

A ver, ¿quién piensa en invitar a una mujer que no conoce

a subirse a un avión? ¿Y yo cómo acepté?

Desde que te conocí, me di cuenta que eras una mujer diferente a las demás.

Sin prejuicios, aguerrida.

Que podías lograr todo lo que te propusieras.

Sin embargo...

...quizás tienes razón y soy un poco egoísta.

Pensando que el amor es suficiente para soportar la vida que te propongo.

Ya te he puesto en peligro demasiadas veces.

- ¡Quietos! ¡Al piso! - A la barra.

¡Ey, tú! ¡A ver! ¡Ey!

Fue algo muy difícil para mí no regresarme a Ciudad Jiménez después de todo eso.

Pero te quedaste.

Tú siempre te las has ingeniado de alguna u otra forma para no dejarme ir.

¿Y eso está mal?

Pues no.

Al final de cuentas, la que acaba tomando las decisiones, siempre he sido yo.

Como esta que me acabas de pedir.

¿Cómo te fue allá?

Triste.

Me imagino.

Me hace falta tu alegría.

¡No!

No, ahora sí es lo más cursi que he escuchado en mi vida.

Lo digo en serio.

¿Vendrías a vivir con nosotros a la casa de Coyoacán?

¿Qué?

A ver, espérate. ¿Cómo? ¿Yo viviendo con ustedes?

Me haría muy bien tenerte cerca.

Además, lo digo por tu seguridad, claro.

"Adela Cruz en la mansión Garza".

Ay, no es una mansión.

Si te soy sincero, nunca pensé

que te fueras a tardar tanto en darme una respuesta.

Es un paso muy importante, Miguel.

Sí, lo sé.

Si te soy sincera, a veces preferiría que fueras pobre.

¿Por qué lo dices?

No sé, yo no estoy acostumbrada a vivir

con los lujos con los que tú vives.

O bueno, con los que vivimos desde que estamos juntos.

¿Y no te gusta?

Sí, pero...

...yo no crecí así.

Con mi familia y con mis amigos siempre era mucho más importante

la convivencia, el momento que cualquier otro lujo.

Me da mucho miedo que esto sea como cuando fuimos a Miami.

- ¿Lo dices por la carrera de autos? - No.

Lo digo por...

¿Qué opinas?

- Está brutal. - ¿Sí? Combina, ¿verdad?

La llevamos.

¡Qué!

¡No, hombre! Esto cuesta más que mi casa en Ciudad Jiménez.

- Estaría yo loca, ¿qué? - No seas exagerada.

Esto es una cuestión de trabajo y debemos vernos bien. La llevamos.

Espero que no piense que con esto me está ganando, señor Garza.

Nunca te compraría a ti con cosas materiales.

Chance, con esta frase sí ya me ganaste.

Sí, debo admitir que a veces me dejo llevar por sorpresas materiales,

pero siempre con la intención de demostrarte lo mucho que me importas.

Yo sé, pero yo no necesito de todos esos lujos para recordarlo.

Lo que sí es un hecho

es que no vamos a volver a la realidad que tú tenías antes de conocernos.

Adela, soy un hombre de negocios.

Siempre lo he hecho y seguiré haciéndolo.

Siempre será así.

- Así soy yo. - Lo sé.

Eres un hombre ambicioso y aventurero.

Y si eso me lleva a hacer negocios ilegales, pues...

Por eso das esa apariencia de ser frío, distante,

pero yo sé perfectamente que es por eso.

Porque estás metido en tus negocios

y estás metido en tus deseos de querer cambiar el mundo todo el tiempo.

Y no voy a cambiar.

Aunque sí es cierto que...

...tengo una parte cálida y frágil que solo tú has sabido ver en mí.

La primera vez que te lo dije...

...pensé que nunca más iba a volver a escuchar tu voz.

Adela, eres una luchadora.

Tienes que dar todo en esta batalla.

No puedo volver a perder a la mujer que amo.

Y yo te amo, Adela.

Te amo y te necesito.

Tú me conoces mejor que nadie.

Más que tú mismo.

Es verdad.

Y eso me encanta.

Y pensar que yo era la chava menos cursi de este planeta.

Pero me acuerdo de otra vez que me dijiste algo que...

...me desarmó.

¿Conoces la leyenda del hilo rojo?

Cuenta la leyenda que las personas destinadas a conocerse

están unidas por un hilo rojo.

Este hilo nunca desaparece,

siempre está atado.

Puede pasar mucho tiempo para que estas personas se conozcan.

Incluso puede existir una distancia enorme entre ellas.

Este hilo es infinito.

Nunca se rompe, ¿sabes por qué?

¿Por qué?

Porque su dueño es el destino.

¿Y tú crees en el hilo rojo?

Sí.

- Te amo. - ¿Qué dijiste?

Que te amo.

Y quiero intentarlo contigo,

porque eres la mujer que me ha vuelto a la vida.

Pues a ver si te pones trucha.

¿Trucha? ¿Qué significa eso?

Significa que hay un montón de condiciones para salir conmigo,

y conociéndote, ¡no, hombre! Vas para atrás que vuelas.

Pruébame.

Créeme que sí, pero eso viene más al ratito.

Quiero decir: inténtalo.

Número uno:

No pienso compartirte con ninguna mujer.

Nada de que es una estrategia de trabajo ni qué mis polainas, con ninguna.

Está bien.

Dos:

Me encantaría que formalizaras tu interés con mi abuelita.

La pobre tiene un San Antonio de cabeza desde que tengo memoria.

Encantado.

- Y tres: - ¿Otra más?

Algún día quisiera tener un hijo contigo.

Me encantaría ser mamá.

Acepto.

Después de aceptar todas tus condiciones,

a mí la única que me queda es esta.

Ahora sí.

¿Me vas a dar tu respuesta?

Sí.

- ¿Sí? - ¡Sí!

Acepto.

¡Ay, me voy a casar!

Te amo, Adela.

Te amo.

Hola, Jorge.

No voy a poder llegar a cenar.

¿Qué pasó? ¿Todo bien?

Sí, todo bien. Lo que pasa es que

se me ponchó una llanta de la bici

y estoy llegando a la refaccionaria a arreglarla.

¿Y qué pasó?

¿Tú estás bien? ¿Te lastimaste o te pasó algo?

No.

Estoy bien, ni siquiera me caí, nada más fue un bache.

Yo estoy aquí en la casa de Coyoacán.

Vine por unos libros que dejé aquí, iba a ir al departamento,

pero si quieres, te alcanzo en la refaccionaria, ¿va?

No te preocupes.

Yo aquí, me apuro y te alcanzo en el departamento.

Está bien. Cuídate mucho y cualquier cosa, me avisas, ¿va?

Sale, gracias. Te mando besos.

Besos.

A ver.

¡Ay!

O sea, ¿tú crees que puedes inventarme lo que sea para que te deje en paz?

Ese lavado de autos estaba lleno de dinero sucio.

¿Sabes qué? Ahí no había nada.

No había rastro de ningún billete.

Pues no sé, seguramente ya sospechan que en Naga Company hay un infiltrado.

Porque no nos dieron la hora exacta. Es la única explicación.

Gary, ¿no te das cuenta? Ya no confían en mí,

ya no me dicen nada y me van a matar, entiende...

Mira, la única razón por la que no te entrego

a Estados Unidos para que te maten, ¿sabes qué es?

No tengo a Miguel Garza, nada más.

Teníamos un trato.

Pues ese trato lo voy a cumplir si tú me entregas a Miguel Garza.

Si tú me lo entregas, si no, tu destino está sellado, ya lo sabes.

Ya te dije que estoy dispuesta a entregarte a Miguel.

Nada más necesito tiempo.

Si me sigues presionando, voy a hacer las cosas mal

y me van a matar. ¡Por favor, entiende!

Yo te voy a dar más tiempo.

Es la última.

Mírame, es la última.

Tú me vas a entregar a mí algo bueno.

Algo bueno.

¡Ey!

Me dijo Rosario que estabas aquí.

¿Qué onda?

¿Qué haces aquí? ¿Quién te mandó al sofá?

Nada más vine a recoger unas cosas, pero es todo.

Ah, ok.

Y eso que dice clasificado en tu pantalla, ¿qué es?

Ah, no. Es un perfil que me pidió el Flaco que buscara,

pero aparece como perfil reservado.

Ah.

¿Y eso qué significa?

Pues que es un militar o un policía o algo así.

Bueno, suficiente plática de chamba. Tengo que contarte algo.

¡Ven!

¿Y a ti qué mosco te picó?

¿O por qué tan contenta?

Estoy enamorada de Ishiro.

- ¿Qué? - Ya sé.

No le digas a nadie.

Todavía falta que Miguel...

Bueno, que Ishiro hable con Miguel, personalmente.

Bueno, pues esa es una buena noticia, ¿no?

Sí, sí.

¿Estás contento por mí?

Sí, digo...

...hace falta ver si Ishiro también está enamorado de ti, ¿no?

Bueno, entonces sí estoy contento.

¡Ven!

Sí, se atrasó por un temporal.

Pero va a llegar en la misma embarcación mañana a medio día.

Entonces, embarcación Capricornio.

- ¿Verdad? - Esa mera.

En el puerto Lázaro Cárdenas.

Edna González tendrá la información hoy mismo.

Dicen que este fin de semana

van a presentar la candidatura.

¿Y cuánto tiempo llevamos esperando un candidato como Sayanes, eh?

No, mira, quien sea que nos quite del medio a Duarte tiene mi voto.

Y el mío. Salud por eso.

Salud.

Oye, Clau.

¿Y cómo está Héctor? ¿Lo has visto?

Pues de verlo, claro que sí. Trabajamos juntos.

Ahora de cómo está...

...digamos que le vendría muy bien que le den una visita.

Sí, mira. Lo platicamos, pero no sabemos cómo hacerle.

¿Por?

Héctor sigue siendo el mismo de siempre, ¿eh?

Lo que Norberto quiere decir es que... va a ser difícil verlo así.

Pues, claro.

Pero tenemos que tener en cuenta

que lo que le pasó a Héctor

nos pudo haber pasado a cualquiera de nosotros.

Pues, sí.

Por eso es tan difícil.

Él está así porque tuvo el valor

de hablar de las cosas que a nosotros nos faltó.

Él siempre fue el mejor periodista de este equipo.

Salud por mi Héctor.

- Salud. - ¡Salud!

Disculpa por venir a molestar a estas horas.

Cuéntame qué era eso tan importante que tenías que decirme en persona.

- Gracias, Mauricio. - De qué.

Recibí información de un cargamento de efilina que llegará mañana

a las costas de México.

Vaya, esa sí que es una información importante.

Gracias, Carlos.

- ¿Tienes los detalles? - Sí, por supuesto.

Va a llegar al puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, alrededor del mediodía

en una embarcación con el nombre de Capricornio.

¿Y de dónde se supone que sacaste toda esa información?

La fuente es confiable. No la puedo revelar.

Edna, tú sabes, parte de mi trabajo es la inteligencia.

Sí, eso es cierto.

Amor, si Carlos dice que su fuente es confiable,

me parece que lo más prudente es creer en su palabra.

Edna, quiero que entiendas

que tú y yo estamos luchando contra los mismos mafiosos.

Todo lo que se ha dicho de mí, ha sido para desprestigiarme.

Y alejarme de la carrera presidencial.

¿Me estás diciendo que Sayanes te difamó para quedarse con tu candidatura?

Bueno, sí. Sayanes y sus hombres, claro.

- Yo pensé que eran amigos. - Edna.

¿Sabes qué? Yo también pensé que éramos amigos.

Pero bueno, se acercan las elecciones

y parece que hasta los mejores amigos

se pueden convertir en los peores enemigos.

Pues no perdamos más tiempo.

Voy a levantar a un juez para conseguir

la orden de allanamiento a la embarcación.

Bien.

Oye, ¿y cómo te fue con la bicicleta?

Bien, pero me dijeron que me la entregan hasta mañana.

¿Recogiste los libros en casa de tu hermano?

Sí, ahí los traigo en la mochila.

Oye, me encontré a Chisca en la casa.

¿Y qué cuenta o qué?

Dice que está enamorada de Ishiro.

¿Cómo crees?

Pues como que ya se veía venir que el japonés le tiraba la onda, ¿no?

¿Neta?

Pues yo nunca me di cuenta.

Bueno, me voy a dormir porque estoy muy cansada.

¿Qué tienes? ¿Estás bien?

Sí, nada más...

...me duelen un poco las muñecas.

Pensé que me habías dicho que no te habías caído de la bicicleta.

No, Jorge, no me caí,

pero seguramente me lastimé sin darme cuenta.

- A ver. - No, Jorge.

Estoy bien.

Hasta mañana.

Hasta mañana.

Bueno, salud por las mujeres valientes, aunque nuestros sueldos no lo reflejen.

Oh, sí. Salud.

Ay, yo como que ya bebí mucho y...

...se me hizo tarde.

Me voy.

No, no te vas a ir.

Si no quieres amanecer con cruda,

tengo una pastillita mágica que te va a ayudar a estar como nueva.

Es efilina.

Las paredes oyen.

Oye, yo había comprado una y la quería probar,

pero Héctor no quiso y ya perdí la emoción.

- Pues bueno, deja te sirvo un poco más. - No, yo me tengo que ir.

No, hoy es el día.

Vas a amanecer como nueva, te lo juro.

Salud.

Bienvenidos, qué gusto.

- Gracias. - Adela, señor Miguel, ¿cómo han estado?

No me... ¿De veras?

¡Ah! ¿Va a haber boda?

- Sí. - ¡Ay, qué emoción! Déjame ver.

Ay, qué buen gusto.

Con todo respeto, usted donde pone el ojo, todo florece.

Bueno, todo florece, menos esta casa.

¿Por qué lo dices?

¿Se acuerda que le comenté que los caños, las tuberías estaban a punto de colapsar?

- Sí. - Pues colapsaron.

- ¿Cómo? - Sí.

Su recámara, bueno, la recámara de los futuros señores Garza,

pues con todo esto de las humedades,

tiene más agua que la alberca.

Así que, no sé, pues tendrán que adelantar la luna de miel.

O irse a un hotel un rato, no sé cómo le hacemos.

O ver una solución más permanente.

Ay, una cama de agua, hombre. Y ya, no pasa nada.

O mudarnos.

- ¿Mudarse? - ¿Adónde?

Pues a una casa más cómoda, más grande, más de familia.

¿Nos vamos a otra casa?

- ¿Por? - Pues, mira...

Es que el casado casa quiere.

- ¿Se van a casar? - Ajá.

¿Es en serio?

- ¡Felicidades! - Gracias.

No, de verdad, ¿eh? Estoy muy contenta por ustedes.

- Gracias. - Gracias.

¿Y cómo te fue en Miami?

- ¡Muy bien! - ¿Muy bien? ¿Por qué tan bien?

Miguel, Adela, muchas felicidades por su nuevo compromiso.

- Gracias. - Pero dígalo con un poco más de alegría.

Es un casamiento, no un velorio.

Miguel, ¿puedo hablar contigo en privado?

Sí, claro, vamos a mi despacho.

Permiso.

A ver, bonita.

- Cuéntalo todo, amiguis. - No, no sabes cómo me lo dio...

Permiso.

Sí, buenos días, pásale.

Buenos días, trajimos cafecitos para despertar.

Claudia, ¿por qué no me dijiste que venía Norberto?

¿Para qué, hombre?

Ni que te fueras a perfumar.

Hola.

Pues, gracias por venir.

¡No, hombre! Faltaba más.

Perdón por no venir antes,

pero con todo ese rollo de las elecciones,

ya sabes, andamos en friega.

Sí, te entiendo. No te preocupes.

Eh...

Oye, ayer fuimos a tomar unos tragos aquí con la compañera

y se nos ocurrió que podríamos pasar a saludar.

¿Cómo va todo?

¿Cómo que se fueron a tomar unos tragos ayer?

Pues, sí, pero fue del momento, no fue algo planificado ni nada.

Además que lo hice como excusa para...

...probar la efilina.

¿La probaste?

Sí, después de que te fuiste.

¿Y qué sentiste? ¿Cómo te fue?

Eh...

- Claudia... - Ah.

Permiso, ya regreso.

- ¿Pudiste? - Sí.

Bien, Norberto, si viniste a tener compasión por mí,

pues no es necesario, te puedes ir.

No, no es compasión, amigo. Es respeto.

No por nada fue que a ti al que agarraron.

Tú siempre has sido el más comprometido, el que más valentía ha tenido.

Por eso te quisieron callar.

Y lo lograron.

Pero si estás aquí. ¡Ay, hombre!

Pero ya no soy el mismo, Norberto, ya no.

Esa gente me dejó a medias.

Ahora soy un periodista... con miedo.

Gracias, Miguel San.

Has sido una influencia muy positiva para mi hermana.

Así que si ella quiere estar contigo y tú con ella, yo estoy feliz por los dos.

Gracias.

Prometo que cuidaré de Chisca con mi vida.

Ya lo has hecho, amigo.

Ahora vamos a darle la buena nueva a todos.

Señor Miguel, perdón que lo interrumpa.

Adela, la señorita Adela le manda su celular porque no para de sonar.

Rosario, sé que no te tiene muy entusiasmado este tema de la mudanza.

Señor, yo sé que las comidas no han salido del todo sabrosas últimamente.

- Su camisa que le quemé planchando... - No hay nada más qué decir.

- El ciclo en esta casa está cerrado. - Cerrado.

Pero tu ciclo con nosotros, no.

Una casa que no estuviera a tu cuidado, no podríamos llamarla hogar.

¡Ah! ¡Acepto! Quiero decir ¿dónde firmo?

Ah... Perdón, permíteme.

Permiso, me voy a contar a todas.

- ¿Hola? - Miguel.

- ¿Puedes hablar? - Sí, Teófilo. Claro, dime.

Acabo de hablar con un juez amigo mío

y me dijo que Edna González está preparando un operativo en tu contra.

¿De qué se trata?

No podemos permitir que nada te manche.

Todo lo que te ensucie a ti,

me va a acabar ensuciando a mí, ¿me entiendes?

Sí, entiendo, pero quiero saber.

Durante toda mi carrera, me esforcé por parecer impoluto.

Y ahora que soy el candidato con más índice de voto,

no puedo permitir que esto se arruine.

- ¿Está claro? - Está bien, estoy de acuerdo.

Pero quiero saber de qué operativo se trata.

Está bien.

¿Qué uvas, mi Aquaman?

Ahora sí se va a hacer, ¿o qué?

Ahora sí, carnal. En unas tres horas ya estará el Capricornio por aquí.

Pues, ya se hizo. ¿Ya almorzaste?

No, todavía no.

Traigo unas tortitas de machaca, ¡qué chulada!

Órale, muchachos, a almorzar.

Acá el Lenny tiene buen sazón.

Ya verás que...

Todo tranquilo, patrón.

Ahora llega el barco como en tres horas.

Está bueno.

Así que quieren adelantarse para agarrarnos in fraganti.

Probablemente ya están esperando el cargamento en el puerto.

- ¿Qué pasa? ¿No te contestan? - Cambio de planes.

Nos han detectado, quieren ponernos una trampa.

- ¿Qué pasó? - Tenemos que irnos.

¿Otra vez problemas?

- Ese es nuestro trabajo. - No. Sí, está bien.

Cuando regreses hablamos con Miguel de nosotros, ¿no?

- Ajá. - Bueno.

Ishiro me contó, si a eso te refieres.

¿Y?

Felicidades.

Neta, gracias.

Estoy supercontenta, la verdad.

- Ishiro es... - Es un gran hombre.

- Y tiene trabajo por ahora. - Sí.

¿Y qué es todo esto?

Ishiro y yo ya somos novios.

¡Ay! Te felicito, Miguel.

Tu dos hermanos ya están de pareja con gente de tu organización.

- Así controlas las cosas, ¿no? - Yo no decido eso.

- Se ve que yo aquí salgo sobrando. - ¿Sigues con lo mismo? Ya basta.

- Tengo cosas importantes que arreglar. - Oigan, ¿qué?

¿Qué uno ya no puede aquí ir al baño? ¿Por qué, qué pasó o qué?

Mi amor, surgió una urgencia, vamos de salida.

- Tenemos que tomar el helicóptero. - ¿Todo bien?

Eso espero.

Suerte.

- ¿Cómo? ¿Ya es oficial? - Sí, "lo muy" era eso.

- ¿Qué? - ¡Ya sé!

Pero es no puedo disfrutar nada porque cada vez se va.

¿Y qué esperaban?

¿Que se quedaran a jugar barajas, que las llevaran al cine?

Pues sí, ¿no?

Pues así es esta vida y más vale que se vayan acostumbrando.

Y si no, pues búsquense otra.

Porque así es.

Bienvenidas a la realidad.

Yo sí sé de alguien que necesita novio.

Bueno, a ver. Cuéntame, ¿qué pasó?

No sabes qué cosa. ¡Ay, qué emoción!

Cuando estábamos en Miami, de repente se me puso así, encima...

Buen día.

Soy la procuradora Edna González.

- ¿Qué puedo hacer por usted? - Tengo una orden de allanamiento.

- ¿Allanamiento? - Le pido que permanezca en su lugar

y deje que mis hombres hagan su trabajo.

- Pero, señorita, ¿cuál...? - Gracias.

Tú te quedas con él. Tú te vas a revisar el barco.

No me quiero ir de aquí sin buenas noticias.

Gacha, ¡qué bárbara!

Estás más guapa que nunca, ¿qué te hiciste?

Ay, gracias, amiga.

- ¿Y eso? - ¿Qué?

El anillo ese.

¿Es de compromiso?

Ay, ¿no que estabas casada?

Claro que estoy casada, hombre.

Me lo dio de aniversario.

Ay, no te lo puedo creer.

Ay, eso es amor y no fregaderas.

Ay, claro que no. Está pagando sentimientos de culpa, el hombre.

No me hagas reír porque sí me arrugo, ¿eh?

Pues tú y tus preguntas.

No, ahora sí te tengo envidia.

No tienes por qué.

¿Sabes qué? El otro día me acordé de ti.

- ¿Por? - Resulta que mi marido me platicó

que está haciendo negocios con un tipo peleado a muerte con el papá.

- Ay, eso es típico. - Ay, ¿cómo crees?

Claro, mientras haya dinero de por medio, lo demás es lo de menos.

Qué feo.

Me acordé porque ves que me platicaste la historia de Lamberto y de Roberto.

Imagínate que algo le pase al hijo.

No, pero la historia de Roberto y de Lamberto es diferente.

¿Por qué?

Epigmenio me dijo que Lamberto sabía quién había mandado a matar a su hijo.

- ¿Cómo? - Ay, sí. Qué feo, ¿no?

De lo que se entera uno.

Ay, a ver, ya me dejaste picada. Cuéntame, gacha.

No, nada.

Lamberto nunca se lo dijo a nadie y se llevó el secreto a la tumba.

¿Qué es esto?

¿Me quiere ver la cara de imbécil?

No hay nada.

- No, lo dudo. - No, claro que puede ser.

Es Miguel Garza.

Siempre se sale con la suya.

Quiero que revisen cada una de ellas.

Ya escucharon a la procuradora. Vamos.

¡Abran todas las cajas! ¡Vamos!

¡No me importa lo que se tarden!

¡Quiero que revisen el barco una y otra vez si es necesario!

¿Entendido?

¡Mmm!

Está hermoso, ¿eh?

- Hasta que se me hizo, abuela. - Hasta que se le hizo a él, mi niña.

Te juro que jamás me imaginé casarme con un hombre como Miguel.

Y yo que pensé que no llegaba viva a tu boda.

Ay, abuela.

¿Para cuándo, eh?

No, espérate que estamos chupando tranquilas.

Todavía no tenemos ni fecha ni tenemos nada.

Ay, ya sé, mi hija,

pero nada me haría más feliz que verte vestida de blanco.

- ¿Y sabes qué me haría feliz a mí? - ¿Qué?

Que vengas a vivir con nosotros.

- Ay, y dale la mula al trigo. - Y dale tú.

Es que no entiendo qué ganas haciendo aquí solita en un asilo.

¿Cuál solita?

Si tengo un montón de amigas.

Ya tenemos una mesa de póquer, con todo y apuesta, ¿eh?

No voy a descompletar la mesa,

- con seguridad. - Ay, abuela.

¿Qué voy a hacer contigo? ¿Qué?

¿Qué? ¿Qué te pasa?

¿Tienes alguna duda del muchacho?

No.

No tiene nada que ver con él, es...

Abuela, es que hay algo que no termina de cuadrarme

con la muerte de los papás de Miguel, es algo bien raro.

¿Has averiguado algo?

Poco, pero mientras más sé, más dudas tengo y no acaba...

Menos mal que lo haces por amor.

Eso también me preocupa.

Yo empecé haciendo esto por Miguel,

por el amor que le tengo,

pero te juro que ahorita es como una obsesión para mí.

No puedo parar.

Así me pasa con los chocolates.

Hasta que no acabo la caja, no puedo parar.

Siento que ya topé con pared, ¿sí me entiendes?

Sí, por eso me gustan las novelas de detectives.

Ay, abuela, ¿eso qué tiene que ver? Por Dios.

Que cuando se topan con una pared, regresan a la escena del crimen.

¿Por qué creíste en el dato de Duarte?

Seguramente armó todo este cirquito para distraernos

y así pasar la efilina por otro lado.

Duarte necesitaba un golpe para volver al juego por la presidencia.

- Eso es completamente ridículo. - No, ridículos somos nosotros.

¿Sabes lo que está haciendo Miguel en estos momentos?

Riéndose de nosotros.

Gracias.

Felicitaciones. Fue un excelente movimiento.

No sabe cómo lamenté tener que tirar la carga al mar.

¿Cree que la gente del operativo se haya dado cuenta, haya dudado de usted?

No, en lo absoluto.

Bien.

Supongo que debe haber sido muy difícil para usted

tomar la decisión de deshacerse de la efilina.

Daños colaterales.

Fue una pérdida importante, pero la ruta está a salvo.

Me tengo que retirar.

Le agradezco mucho su disposición.

Fue un gusto. A sus órdenes.

¿Me llamaste, Adela?

Sí, quiero pedirte un favor.

Es importante, Peligros.

Necesito que me lleves al rancho.

¿A Ciudad Jiménez? ¿Para qué?

- Quiero revisar la casa. - Ah.

¿Buscando qué o qué?

Mira, yo sé que va a sonar raro,

pero tengo una corazonada que no me deja en paz.

- Así que quiero ir. - A ver, Adela.

¿No crees que ya estás llevando demasiado lejos todo esto?

Bueno, ¿a ti que no te dijo Miguel que me ayudaras?

A ver, a ver, ¿por qué tan misteriosos?

¡Ah! Ya sé, se comieron mi jamón serrano.

No, hombre, no. Rosario, un favor.

Ahorita que llegue Miguel,

le dices que nos tuvimos que ir a Ciudad Jiménez, por favor.

Sí, bueno, pero tú podrías, no sé,

hay un invento moderno que se llama celular y...

Ja, ja, qué chistoso. No lo quiero molestar.

Ahí le dices, ¿no? Por favor.

Entendido, patrona.

Cambio y fuera.

¿Así que se fueron al rancho sin avisarme?

Supongo.

¿Por qué todo mundo pasa por encima de mí como si yo no existiera?

Ay, señora Dora, dígame una cosa.

¿Por qué usted teniendo todo lo que tiene, una familia tan bonita,

siempre está como enojada con todo mundo?

Fíjese en Miguel...

En el señor Miguel.

No le ha ido nada mal en los negocios.

Logró reunir a todos los hermanos, a Chisca la sacó de las adicciones.

Tienes razón.

Y lo mejor de todo, el mayordomo que consiguió.

¿Qué harían ustedes sin mí, eh?

¿Te digo la verdad?

Extraño mucho a mi marido.

- Ay, yo sé... - Mucho.

Pero usted no lo ha hecho nada mal, señora Dora.

Mire, don Lamberto, esté donde esté...

...está muy orgulloso de usted.

¿Tú crees?

Estoy seguro.

Perdón.

¿Qué fue lo que hiciste, carajo?

Me tendiste una trampa.

¿Cuál trampa, hombre? ¿Cuál trampa?

En ese barco no había efilina.

Sí, yo también me acabo de enterar.

No entiendo cómo pude creer en ti.

Bueno, cálmate. No te confundas.

Mira, si alguien en este momento te puede ayudar, soy yo.

Y entonces, ¿por qué me diste información falsa?

Yo no te di información falsa.

Es obvio que alguien le filtró información a Miguel.

Sí, claro. Tu gente nunca ha sido de fiar.

- ¿Mi gente? - Sí.

Pudiste haber sido tú, Carlos.

Tú ya tienes enemigos.

Ya no eres la persona importante que eras antes.

Eso es una mentira.

No, es una verdad, así que ya deja de quejarte y ponte a pensar.

¿Pensar? ¿Qué quieres que piense, eh?

Usé mi carta más fuerte para acabar con Miguel

y mira, ni siquiera un rasguño.

Edna estaba furiosa.

- ¿Y a mí esa vieja qué me importa? - ¿No te importa?

Ya te va a importar cuando vaya por ti, ya verás.

Al que queremos es a Miguel. Ese japonés nos está jodiendo la vida.

Esto se está volviendo una mierda.

Sí.

Qué gusto de verlos. ¿Cómo les fue de viaje?

- Bien. - Todo bien, Mario.

Pero fíjate que nada más vinimos así de pasadita, de rapidito.

- ¿Que no, Adela? - Ey.

Sí, no. No creo tardarme mucho.

- ¿Y necesita algo, señorita? - No, todo bien, gracias.

Bueno, no se diga más. ¿Qué tal si te invito un tequilita?

- Hace mucho tiempo que no platicamos. - Ay, esa voz sí me gustó, ¿eh?

Ya se me había olvidado que aquí trataban muy bien a las visitas.

- Ahorita nos vemos, Adela. - Vayan.

¿Qué estás haciendo?

Peligros, avisa. Me asustas, hermano.

Perdón, ¿sabes?

Yo he pasado varias veces por ahí, por ese pasadizo.

También el patrón Miguel.

Pues sí, pero yo no.

Adela, ya se está haciendo de noche. ¿Nos vamos a quedar aquí?

Ey, yo creo que sí.

Bueno, pues, para avisar a todos que acomoden las cosas.

Gracias.

Oye, ten cuidado con las ratas.

No.

Siempre que topan con pared, vuelven a la escena del crimen.

¿Cómo funciona esto?

Mi papá nunca va a aceptar distribuir mercancía,

no importa lo que yo diga o haga.

No hay otra alternativa más que matarlo.

Ya mandé a poner una bomba.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.