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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
¿En dónde estamos?
Siento que estamos como en medio de la nada.
En una isla que no tiene nombre.
Esta isla la compré para nosotros.
Quiero que le pongas el nombre que más te guste.
¿Me puedes explicar cómo se te ocurrió comprar una isla?
¡Es lo más loco que he escuchado en mi vida!
Una locura para compartir entre nosotros.
¿Y la vas a poner en el patio de la casa o qué?
Ey, no sería mala idea.
Ay, mi amor, te juro
que yo no veo la hora en la que podamos venir a este lugar.
A duras penas te veo en la casa.
Todo esto va a terminar pronto.
Y necesitábamos un lugar donde envejecer juntos.
Todo eso suena muy bonito, Miguel.
Pero del dicho al hecho...
Yo no quiero seguir con este ritmo de vida para siempre.
Te juro que yo no le veo fin.
Cada día te veo más metido en tus negocios.
En la política, en la efilina.
Muy pronto mi sueño se va a hacer realidad.
¿Y se puede saber cuál de todos esos es tu sueño?
Acabar con el tráfico ilegal
y desaparecer de la faz de la Tierra con la mujer que amo.
- ¿Y tu dulce de qué lo quieres? - Hablo en serio.
Sí, ya no quiero un mundo con sustancias que maten a personas.
Eh, bueno, pues eso suena como a Miss Universo.
- ¿Tanto cuesta creerlo? - ¡Pues sí, mi amor! Pides mucho.
Pero vale la pena creer.
Imagínate que la gente pueda evadir su realidad
sin efectos secundarios.
Que se acabe el mercado negro de la distribución
y, sobre todo, que ya no haya gente que muera por sobredosis.
¿De verdad tanto así crees en la efilina?
El día que la efilina se legalice, todo eso va a ser realidad.
Yo creo en ti, mi amor.
Y creo en tu sueño.
Lo único que estoy diciendo
es que no toda la gente busca lo mismo que tú.
Por ejemplo Sayanes, no me digas que es una buena persona, Miguel.
Él es solamente una pieza para quitar del juego a Duarte.
Es que todo lo tienes pensado.
Mira, si todo esto es para que tú y yo acabemos juntos y felices,
pues venga.
¿Y es que usted no piensa comer nada o qué?
Pues no.
La verdad, no tengo hambre.
Jaramillo, déjalo que está un poco nervioso.
Y con la colita entre las patas, ¿verdad, Carlitos?
Necesito regresar a mi oficina en México, Epigmenio.
¿Qué quieren?
Queremos darle al taka-taka por donde más le duele.
Pero para eso tenemos que estar todos unidos, ¿o no?
Tenemos un plan.
Queremos cortar el suministro de efilina en México.
- ¿Ah, sí? - Ajá.
¿Y cómo piensan hacer eso?
Para eso lo tenemos a usted aquí.
¿De qué hablan?
Ni siquiera sabemos cómo entra la pastilla a México.
Pero pronto lo vamos a saber.
- ¿O no, Tacho? - Simón.
No es tan fácil.
Miguel Garza es demasiado inteligente.
Mira, no vuelvas a decir una estupidez de esas.
Es que no, no veo la forma de hacerlo.
Tú solo dedícate a lo tuyo
y a hacer lo que Tacho te pida en su momento y punto.
A ver, ¿a qué te refieres con eso?
Yo no puedo arriesgarme de esa forma.
Yo no veo que tengas otra opción, Carlos.
Pero no pueden verme con un prófugo como él.
Pues si nada más quiero que lo protejas, no que te acuestes con él.
Tienes que empezar a respetarme, ¿eh, Carlitos?
Mira, Carlos, lo único que tienes que hacer
es que cuides a tus policías imbéciles,
que no traten de atrapar a Tacho, ¿estamos?
Ya tengo suficientes problemas.
Sí, pero esto no es un problema, Carlos, es una solución.
Bueno, estamos jugando con fuego.
Bueno, ¡pues quémate un poco las manos!
Esto nos conviene a todos.
¿Te acuerdas del camino a Los Pinos?
Pues yo no le veo otra solución.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
¿Y ahora qué va a pasar?
No lo sé.
Bueno, pero ¿ahora qué hacemos?
No lo sé.
¿Es lo único que me vas a decir?
Lo que quiero decir...
...es que yo siempre he sido un yakuza.
Mi pasado es muy violento.
He tenido que matar a muchos hombres.
¿Tú no tienes problema con eso?
¿Estás segura?
¿Quieres ser parte de mi futuro?
Me encanta.
¿Qué?
¿Me puedes explicar en qué momento hiciste todo esto, Miguel?
Un mago nunca revela sus trucos.
¡Ay! Sí, claro.
Un mago con un truco como de mil millones de dólares
que compra una isla. Así, casual.
Algo así.
¿Algo así?
Mil quinientos.
¿Qué?
No, a mí no me digas esas cosas.
Ni siquiera me puedo imaginar esa cantidad de dinero.
No tienes que imaginártelo,
solo tienes que saber que puedes tener lo que quieras.
Miguel, ¿no te da miedo tenerlo todo?
Nunca me había puesto a pensar eso.
No sé, es que normalmente la gente sueña con tener esto, tener lo otro,
pero una vez que tienes todo,
¿qué sigue?
Me asustaría no tener con quién compartirlo.
Sí sabes que yo no necesito todo esto, ¿verdad?
Y es precisamente eso lo que me enamora de ti.
Me dio gusto volver a verte, Carlos.
Pero pues ya quita esa cara, hombre.
Deberías estar celebrando.
¿Celebrando qué?
¿Que vas a poner en riesgo toda mi campaña?
En riesgo.
Si este es tu golpe de suerte, hombre.
A mí me gustaría ver tu cara
cuando veas los encabezados del periódico.
"Secretario de Gobernación desmantela toda una red de efilina".
¿Qué hubo?
Como que así ya suena diferente, ¿no?
Mira, más vale que todo salga bien,
porque yo tampoco me quedaré con los brazos cruzados.
Esto es un gana, gana, Carlitos.
Aquí el chiste es que todos cooperemos.
No podemos darnos el lujo de cometer errores.
Lo mismo digo por ti.
Prepárate para viajar, Tacho.
No me cae bien Carlitos.
Aguanta un poco más.
Bueno, pues, la filtración quedó controlada.
Y las empresas que estaban en riesgo ya están eliminadas.
Las operaciones de lavado de dinero están funcionando con normalidad.
¿Pues vamos a dormir o qué?
- Entonces, ¿cuál es el problema? - Cerraremos algunos negocios.
¿Cómo? ¿Vamos a cerrar los negocios que están funcionando? No entiendo.
A ver, los negocios que se utilizan para lavar dinero tienen un ciclo,
un periodo de utilidad.
Luego hay que cambiarlos por otros negocios de rubros diferentes.
Por ejemplo, en el lavado de autos
ya cayeron varias inspecciones impositivas,
así que es mejor cerrarlo.
¿Y qué rubro nuevo tienen en mente?
Pues colchones, puede ser.
Lentes 3D, ¿no?
Galerías de arte.
¿Qué les parece?
- Aburrido. - Perfecto.
A mí también me parece perfecto, pero a ver.
¿No había una bóveda con muchísimo dinero en el lavado de autos?
Sí, ese dinero habría que trasladarlo.
No creo que sea poco, ¿eh? Vamos a necesitar muchas manos.
Por eso no se preocupen, de eso se va a encargar Ishiro.
Nada más tenemos que esperar a que vuelva.
Ah.
Yo, la verdad, no confío en ese man, hermanito.
Bueno, pero confías en mí, ¿no?
Obvio que sí, pero ese no es el problema.
A ver, pudimos haberlo hecho tú y yo. Nosotros somos los del afán.
Mira, Carlos tiene el tiempo contado,
si no hace nada, se le va la presidencia de las manos.
A mí eso me importa un...
Yo estoy viendo por nuestros intereses.
Bueno, el tipo nos conviene, ¿que no lo entiendes?
A ver, ¿y qué pasa si se va con Miguel, ah?
Con Miguel.
¿Qué? ¿Dije algo chistoso o qué?
A ese tipo no le interesa para nada Miguel.
¿Cómo así?
- ¿El secretario está navegando solo? - No.
El secretario nos tiene a nosotros, ¿y qué crees?
Que nos necesita.
¿Ya ves?
- ¡Ay, mi niño! - ¡Salió todo bien, mamá!
¡Qué bueno! Qué bueno, hijo.
Ay, estaba yo tan angustiada.
Es que de veras, hijito, uno nunca sabe.
- Yo sé. - ¿Cómo te trataban ahí adentro?
Yo sé, mamá, pero pues de pronto,
uno se tiene que ganar el respeto poco a poco.
Te golpearon, ¿verdad?
Yo les pegué más fuerte, mamá.
¡Ese es mi hijo! ¡Ay!
Yo sabía que ibas a salir bien librado, porque eres bien valiente.
Pues es que eso lo aprendí de ustedes, ¿pues de quién más?
- ¿Y entonces ya estás libre? - Ya estoy libre, ya ahora sí.
- ¿No tienes que ir a firmar ni nada? - No, no le haces.
Entonces, ¿ya estás libre, hijo?
Sí, papá.
Ya estoy libre.
Oiga, papá, pero usted no se ha puesto los aparatos, ¿verdad?
- ¿Aparatos? ¿Cuáles aparatos? - Los aparatos...
¿Cuáles van a ser? Los de las orejas.
- ¡No! - Es que usted está repite y repite
porque le decía a mi mamá exactamente lo mismo.
Ni sirven, nada más es para sacarnos dinero.
Claro que sí jala, nada más que no lo quieres usar.
- Eres bien terco. - Bueno.
Ahora que vamos a tener mucha lana,
te voy a comprar unos oídos nuevos, papá.
- ¡Ay, hijo! - ¿Qué te parece? ¿Eh?
Oye, pero ¿no estará mal que hagas tantas cosas?
Ya mejor no te metas en problemas.
No, si no nos vamos a meter en problemas, mamá.
Lo que quiero decirles es que ahora yo voy a ser patrón.
¿Patrón?
- Ay, hijo. - Eso sí lo oíste bien, ¿verdad?
Qué tramposo.
Oye, pero ¿no será peligroso que nos vengas a ver?
No, mamá. Se acabaron los problemas.
Se acabó el peligro, se acabó todo.
Porque pues, ahora no nos vamos a pavonear.
Todo bien, pero antes de cualquier cosa,
les quiero pedir un favor.
Le quiero pedir un favor.
Lo que quieras, hijo.
Mi amor, lo que sea, estamos para servirte.
Mira, el primer favor es que te vayas a poner los aparatos,
porque no quiero estar gritando.
- ¡Ándale! - Ándele, qué bueno.
No, mi hijo es patrón y pues eso no es cualquier cosa, ¿verdad?
- Órale. - Voy, patrón.
Sí, patrón.
Sí. ¡Qué bárbaro este!
Qué bueno, hijito, qué bien.
Los extrañé mucho, mamá.
- Ay, yo también a ti. - Fue difícil.
No sabes qué angustia, hijo.
No, la verdad es que ni extraño esa cosa.
- Eso es muy bueno. - Sí, me siento mejor que nunca.
- ¿Ajá? - Sí, hasta creo que podríamos ir...
Hola, muchachos.
Hola.
¿Cómo les fue en Miami? ¿Hay alguna novedad?
- Sí, claro. - Con permiso.
- ¿Qué sabes de Miguel? - Ahorita te cuento.
¿Le preguntas a Rosario si nos puede hacer unos cafecitos? Voy al baño.
- Ok. - Ok.
¡Rosario!
¿Me puedes explicar qué fregados fue eso?
¿Qué cosa?
¿Qué cosa?
Escapaste cual novia de rancho.
¿Cuál rancho?
Ah, olvídalo.
¿Por qué te fuiste así?
- Chisca, tienes que entenderme. - ¿Entender qué?
Nadie puede saber lo que tenemos tú y yo
hasta que Miguel no lo apruebe.
¿No lo qué?
¿En qué siglo vives? ¿De qué me hablas?
Chisca, yo trabajo para tu hermano.
¿Y eso qué?
Entre mi gente hay códigos.
Claro, como el código que está siguiendo Adela.
- No, eso es otra cosa. - Igualito.
Entonces yo porque soy, ¿qué?
¿La hermana de tu jefe? ¿Por eso me vas a tratar diferente?
- No es eso, Chisca. - Pensé que me querías, Shiro.
Chisca, te quiero más que a nada.
Pero tengo que hacer las cosas según las reglas japonesas...
No estamos en Japón, Shiro.
- No quiero que te molestes, Chisca. - Ya es demasiado tarde para eso, Ishiro.
Ya regresamos al Ishiro.
Pues ya regresamos al asiático que no siente nada, ¿no?
Lo único que necesito, Chisca,
es paciencia.
Perdón.
Perdón, ¿ok?
Estoy harta de esperar a que la gente me dé permiso.
Esperar a que me digan qué sí está bien.
Lo sé.
Lo siento.
¿Vas a hablar con Miguel hoy en la noche?
Chisca, paciencia, por favor.
Pues ya le digo, yo sigo bien preocupada.
Pues sí, pues es que no es para menos.
Oiga, y pues, ¿no ha sabido nada de su hijo?
Nada de nada.
Desde que se fugó es como si se lo hubiera tragado la tierra.
Pues es que si se hubiera quedado con los Garza,
otra cosa hubiera sido.
Pues sí, pero ya ve. Confió en Epigmenio y todo salió mal.
En cambio, su hijo está muy contento ahí, con los Garza, ¿verdad?
Sí, muy contentito, sí.
Hay mucho trabajo.
Pues sí.
Este, anda viajando mucho
y pues, anda para allá, anda para acá con los camiones.
Ah, vaya. ¿Y va muy lejos?
Pues, se va dos días y regresa.
¿Y ahorita está viajando?
No, hombre. Ahorita está de baquetón en la casa.
Sí, en las mañanas sí se levanta temprano y se va a trabajar.
Pues, me alegro mucho por ustedes, ¿eh?
Qué bueno que haya trabajo.
Sí, pues yo ya la dejo.
- Ándele, pues. - Gracias.
Este, luego le paso el aceite.
Sí, ahí la veo después.
Buenos días, Patricia.
Ah, buenos días.
Trejo los está esperando en la sala de juntas.
Gracias, chula.
¿Todo bien, Kenia?
Sí, todo bien. ¿Por qué? Nada más fui por un café.
¿Un café?
Ay, no sé por qué pensé que no te gustaba el café.
Sí, no me gusta, pero es para Jorge.
Bueno, pues ya está.
Nosotros nos vamos a encargar de mover la lana.
¿Cuánto tiempo necesitas para armar el operativo?
Puede ser mañana mismo.
- Bien. - No, eso es muy rápido.
Yo sé lo que hago, llevo toda la vida transportando.
¿Entonces?
- A las tres de la tarde es buena hora. - Ok.
¿A la luz del día?
Mira, ¿por qué mejor no te dedicas tú nada más a lo de la seguridad?
- Eso es lo que pretendo. - Pues entonces zapatero a su zapato.
- ¿Eso qué significa? - Que me limpies las botas, ¿cómo ves?
A ver. Tranquilos, ¿eh?
Eso significa que mañana nos vemos a las 3:00 de la tarde
en el lavado de autos.
¿Algo más?
Nada más, yo voy a llevar a mis hombres,
pero, pues, también necesito que vayan ustedes
para agilizar más las cosas.
Cuente con eso.
Yo me encargo de conseguir un sitio donde guardarlo.
Kenia, ¿necesitas algo?
Perdón, no quería interrumpir, Ishiro.
Trejo, es que estaba haciendo el cierre de mañana,
para lo del lavado de autos,
y me di cuenta que ahí trabajan las chicas del refugio.
¿Qué hacemos o a dónde las llevamos?
Pues, podemos trasladarlas a Pizza Pizzería.
Ok, perfecto. Bueno, era todo, con permiso.
- Gracias, Kenia. - De nada.
Bueno, ya estamos.
"Cambio del lugar de entrega".
"Un agente te espera en el puesto de frutas".
Ay, Gary.
Y eso fue todo lo que me dijo la señora.
Yo fui a las empresas Garza,
cada vez entran más camiones y hay muchos más.
Mañana voy a seguirlos, papá.
Pero los Guachos siguen resguardando a los Garza, ¿eh?
Yo sé.
Pero prometo cuidarme, ¿sí?
Sí, hijo, por favor.
¿Cómo estás, gemelita?
Oye, Kenia, ¿no quieres ir al cine?
¿Qué vamos a ver o qué?
Estúpido.
Era un chiste, ah.
No puedo, Jorge, perdón.
Es que quedé de ver a Pilar para pagarle la renta.
Ah, no pasa nada.
- Si quieres, te acompaño. - No, está bien.
Prefiero ir sola.
Bueno, podemos ir.
- Y después vamos al cine. - Jorge, te dije que no.
O sea, no pasa nada si no estamos todo el día juntos.
No tenemos que estar ahí, pegados como muéganos, ¿ya sabes?
Ya me voy.
Nos vemos.
Nos vidrios, Flaco.
Ya te puedes burlar, Flaco.
A ver, Jorgito, yo no me quiero burlar.
La verdad, tu morra sí anda bien rara.
¿Tú crees que...?
¿Seré yo?
No.
La conozco hace mucho tiempo, ella no es así.
No, pues, ni hablar.
Nos vemos.
¿Pues qué? ¿Me invitas al cine a mí o qué?
Payaso.
Era un chiste.
¿Me puedo sentar?
Adelante.
Miguel, ¿tú sigues pensando en Asya?
- Sí. - ¿Mucho?
Últimamente.
¿Sientes que le eres infiel porque estás conmigo?
Claro que no.
Perdón por preguntarte esto, pero...
...cuando se murió, me imagino que fue algo muy fuerte.
¿Tú cómo lo tomaste? ¿Lloraste mucho?
Te va a parecer extraño, pero no lloré.
¿No lloraste?
¿Por qué?
Lloré tanto cuando murieron mis padres
que un día dejé de llorar para siempre.
Mi amor, llorar es bueno.
Sí, lo sé.
Pero sonreír es mejor.
¿Me acompañas?
Claro que sí.
¿Me regala un kilo de manzanas, por favor?
Son las de Chihuahua, ¿verdad?
Disculpe, señorita, ¿dónde queda el puesto de las alegrías?
Pues ahí, pasas el puesto de los tacos.
¿Pasando el puesto de los tacos?
Gracias.
Perdón.
Joven, buenas tardes. Caldo de camarón, caldo de pescado.
No, gracias. Disculpe, ¿eh?
Luego te hablo.
¿Quién era?
Ah, no, un chavo que estaba perdido,
estaba buscando el Museo de Antropología.
Superperdido.
Ya le dije dónde es.
¿Sí? Está bien.
- Hola. - Hola.
Este, ¿me puedes dar un poquito de jengibre, por favor?
- 20 pesos. - Está bien.
- ¿Algo más? - Y un poquito también de azafrán.
- ¿Cuánto le debo? - Serían 40 pesos, por favor.
"Según investigaciones oficiales,
se ha comprobado que el derrame de petróleo
se debió a una falla humana
hacia la cual se ha hecho responsable al ingeniero Leónidas Algara.
Sin embargo, hasta el momento no se ha podido corroborar
si se debió a negligencia
o si existió algún tipo de sabotaje en dicha falla".
No, para, Claudia, para.
No utilicemos sabotaje, eso suena demasiado a conspiración.
Eh, ok. Eh, ¿qué te parece mala fe?
- Está bien. - Ok.
Y seguiría:
"El ingeniero Algara ha sido removido del cargo
e inhabilitado para ejercer su profesión por tiempo indefinido".
Ya está, entonces. Lo demás ya lo tenemos.
Sí.
- ¿Lo mando a impresión? - Ajá, sí.
- Ok. - Ah, Claudia.
Me gustó mucho tu artículo, Claudia.
Felicidades.
Gracias.
Ojalá y ayude con los escépticos que todavía culpaban a Sayanes por ahí.
Bueno, no hay que olvidar
de que esto se trata de la versión oficial.
¿Estás dudando de Sayanes?
Pues, bueno, sé que no se trata de Carlos Duarte,
pero yo no voy a meter las manos al fuego por este tipo
ni por ningún político, ¿eh?
Así que vámonos a descansar, que tuvimos una jornada muy larga.
Oye, hablando de descansar.
¿Eso es lo que creo que es?
Pues, es que entre broma y broma, me quedé con la curiosidad.
¿Y vas a...?
¿Voy? No, vamos.
No, no estoy seguro.
Héctor, ¿por qué? ¿No dice Miguel que es inofensivo?
- ¿Que no tiene efectos secundarios? - Claudia, por favor, ¿tú le crees?
Pues no sé, pero nuestro trabajo es investigar, ¿o no?
Pues sí, pero lo siento mucho, esta vez no cuentes conmigo.
Pues es dinero sucio de las operaciones financieras de Miguel Garza.
Si logramos agarrarlo moviendo el dinero
en ese lavado de autos,
lo vamos a tener en la palma de la mano.
¿Cuándo harán el movimiento?
Mañana por la tarde, según nuestro informante.
¿Todavía confías en ella?
Sí.
La he estado presionando mucho, ha estado renuente,
pero sabe que es su única opción.
¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?
La relación que tiene con el hermano de Miguel,
le está jugando en contra.
No quiere que su noviecito se entere que está trabajando
en contra de su cuñado, ¿no?
Bien, pediré la orden de allanamiento de ese lavado de autos.
Tú encárgate de armar el operativo, tenemos que estar listos mañana.
Esta vez no se nos puede escapar.
Entendido.
Y, Gary, mucho cuidado.
No podemos alertar a Miguel Garza.
El elemento sorpresa es nuestra mejor apuesta.
Lo que tú digas.
Hola.
Hola.
¿Todo bien?
Sí, ¿tú?
También.
¿Y cómo te fue? ¿Qué cuenta?
¿Qué cuenta quién?
Pilar, ¿no? Digo, fuiste a pagarle la renta.
Ah, sí.
Este, pues nada,
no pudimos platicar mucho, traía prisa, pero está bien.
Aproveché y fui al mercado,
y compré unas manzanas porque ya no había.
Está perfecto.
¿Y tú?
¿Qué hiciste?
Nada, me quedé aquí, trabajando en unas cosas,
ya sabes, que me encargó el Flaco.
Voy a lavarme las manos para hacer algo de cenar.
¡Shiro! ¡Soy yo!
Shiro.
Shiro, soy yo.
Soy yo.
Shiro, soy yo.
Buenos días.
Shiro.
¿Qué hora es?
Las 7:00.
¿A qué hora te despertaste tú?
Muy temprano.
Porque dicen que las personas que madrugan
tienen la mente más clara.
- Ah, ¿sí? - Ajá.
En mi pueblo dicen barriga llena, corazón contento.
Tiene sentido.
Sí. Desayuno en cama y ayer todavía no éramos nada.
No somos nada porque no hemos dicho nada aún.
Ayer, en cuanto te quedaste dormida, yo me fui a dormir afuera.
Qué dramático eres, Miguel ni está en la casa.
Chisca, te pedí paciencia.
Mira, yo sigo durmiendo tan bien como dormí ayer.
Te doy toda la paciencia que tú quieras.
¡Qué rico!
¿No me digas que ya aprendiste a hacer chilaquiles?
Mmm...
Rosario.
Ah.
Ya decía yo.
Estuvo muy bien ayer, ¿eh?
Estuvo muy bien ayer.
Tenía tiempo que no veníamos a jugar.
Estuvo bien.
Ya necesitaba relajarme, compadre.
Bueno, dejamos de venir por una sola razón.
Ya no somos socios.
Ey, las cosas cambian.
Pues sí, fíjate que cambian,
porque cuando éramos socios, te presenté a Miguel Garza.
Y ya ni se acuerdan de uno, ¿verdad?
Si tienes algo que decirme,
¿por qué no me lo dices directo, compadre?
Teófilo, somos políticos, los políticos no son directos.
¿Quieres que sea directo?
Sí.
Yo traje a Miguel Garza
y resulta que ahora tú lo estás poniendo en mi contra
para ganar la candidatura.
Carlos, tú te hundiste solito, de un escándalo pasaste al siguiente,
y en el partido no nos interesa un representante como tú.
Mientras tú estés en el camino, claro que no.
Ah, entonces de eso se trata este juego de golf.
De que me haga a un lado.
Mira, te propongo algo, Carlos.
¿Qué te parece si tú me apoyas en la candidatura
y yo te consigo un buen lugarcito en el gabinete, ahora que sea presidente?
¿Cómo ves?
Eso no va a pasar.
Pues entonces va a ser un juego bien largo, compadre.
Te deseo mucha suerte,
pero te sugiero algo:
Relájate,
porque cuando menos lo esperes, te voy a sorprender.
- ¿Es una amenaza? - Es una advertencia.
En la vida política,
uno tiene que abrirse camino por sí solo.
No puedes andarte colgando de las estrellas de los demás, compadre.
Adelante.
Está fácil, ¿eh?
Trejo, ¿todo bien para hoy? ¿Todo en orden?
Sí, todo en orden.
La hora quedó a la misma, ¿verdad? A las 3:00 de la tarde.
Así es, a las 3:00 de la tarde comienza el vaciado de dinero.
Perfecto, ya también puse en venta el autolavado.
¿Necesitas algo más?
Pues todo muy bien, felicitaciones por hacer tu chamba.
Bueno, gracias. Cualquier cosa, me avisas.
- Bye. - Gracias, Trejo.
- Gracias a ti, Kenia. Cuídate mucho. - Tú también.
Bueno, muchachos, vamos a estar atentos.
Vamos a enfrentar a un equipo entrenado
y con muchas armas, ¿ok?
No quiero un tiroteo en la calle, cuiden a los civiles.
Lo quiero limpio y rápido.
¡Sí, señor!
¡Sí, señor!
Ok.
- Me van avisando cómo va todo. - Entendido.
Vamos, rápido.
Aquí tenemos la orden.
Ya.
¡Échale más! ¡Más!
¡Ahí está bueno!
¿Todo en orden?
- Espero que estén preparados. - Ey.
Es más dinero del que te puedes imaginar.
Ya revisé todo el perímetro y todo está tranquilo.
Démonos prisa.
Bueno, pues a darle, que es mole de olla.
¡Órale, batos!
Hay que irnos ya, rápido, lo antes posible de aquí.
La operación está diseñada para atrapar a todos los hombres
- que estén en ese lavado de autos. - ¿Te comunicaste con la informante?
Pues traté y no, no pude.
Vamos, queda menos de una hora.
Venga.
A lo que nos truje, tenemos que salir lo antes posible, ¿eh?
No, bueno, pero pues a ese ritmo se van a quedar dormidos.
- ¡Órale! - ¿Cuántos tambores faltan?
Unos cuantos.
¿No tienes un número exacto?
Mira, bato, aquí en México, cuando uno dice "unos cuantos",
eso quiere decir que es una cifra exacta, ¿cómo ves?
- Ah, ¿sí? - Sí.
Eso está tomando más tiempo de lo que pensé.
¡Órale, muñequitas! Apúrense, que no es pasarela, ¿eh?
¡Órale!
Necesito saber exactamente cuántos tambores faltan.
Sí, yo ahorita te cuento los tambores si quieres,
nada más déjame salir aquí para supervisar la salida.
Ah, mira, aquí está el Trejo.
Cualquier cosa, por el celular nos avisamos.
Ok, ¿cómo vamos?
Todo bien, solo tenemos que estar muy hachas
porque es un montón de lana lo que estamos cargando.
No nos habíamos dado cuenta.
¿Es un chiste?
Ah, no, bueno.
Pues hasta para los chistes eres aburrido, bato.
Ahorita nos vemos.
No nos podemos confiar con Miguel Garza,
de una u otra forma siempre termina saliéndose con la suya.
Tú tranquila, nunca hemos estado tan cerca.
Puede ser, pero no podemos caer en su trampa
como lo hizo Howard Toledo.
La última vez le costó diez millones de dólares y su puesto,
al menos por un tiempo.
Edna, no nos podemos guiar por eso.
Mi informante nos da información certera.
Su vida depende de eso.
Aunque la información parece fidedigna
y la operación pinta para estar muy bien,
simplemente no me siento cómoda estando tan confiados.
Tranquila, lo vamos a agarrar.
A Miguel Garza lo vamos a agarrar, confía en mí.
Eso espero.
Esta es la dirección.
¿Estás lista?
¿Ya son las 5:00?
Faltan 15 minutos.
Hay que esperar.
¿Qué hubo? ¿Cómo va todo?
Pues hubo una bronca ahí con el Capricornio.
- ¿Por qué no ha llegado? - Hubo temporal,
viene retrasado.
Ah, ¡no friegues! ¿Para cuándo piensas que llegue?
Dicen que más o menos para mañana a mediodía.
Entonces, pues ya será mañana.
Gracias por el reporte.
Ni modo, muchachos, hoy no se va a poder.
Vamos a comer. El Mayer paga, ¿eh?
- ¿Cuánto tiempo pasó? - Ya pasaron más de diez minutos.
- Y no se ve ningún movimiento. - ¿Qué vamos a hacer?
Tenemos la orden de allanamiento, entremos.
Vamos, ¡entremos!
Copiado.
Equipo verde, limpio.
Equipo rojo, limpio.
No entiendo.
Tu informante te vendió pescado podrido, es todo.
No, ¿por qué lo haría? No tiene razón de ser.
¡Te engañó, Gary! ¿No te das cuenta?
Tanto operativo, tanta movilización para nada.
Miguel Garza seguramente se anticipó a esto
- y ya no confía más en ella. - ¡No es cierto!
Otra vez más salimos perdiendo.
Quisiera que esto fuera para siempre.
Tal vez podemos hacer que esto no se acabe nunca.
¡Ay, sí! ¿No?
¿Que me dirás que ahora ya inventaste también
una máquina del tiempo?
¿O cuál es tu siguiente invento, señor Miguel Garza?
Te lo digo en serio.
¿Cómo?
Hay una forma
en la que podemos hacer que esto dure para siempre.
Miguel, ¿qué haces?
¿De qué hablas?
¿Quieres casarte conmigo, Adela?
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