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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

Señorita Garza.

¡Señorita Garza!

¿Ajá?

Está detenida. Por favor, acompáñenos.

¿Por qué?

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

Es una revisión rutinaria.

Así que entre más coopere, mejor para todos.

Ajá, pero no me pueden así nada más sacar todo el grupo,

de todas las personas que están aquí.

¿Así, por qué? ¿De la nada? ¿Con qué derecho?

El gobierno de Estados Unidos tiene todo el derecho

con tal de proteger a sus ciudadanos ante cualquier amenaza.

Por favor, coopere.

O sea que me están acusando de algo.

Señorita, sino, la podemos regresar, ¿eh? Usted diga.

- Por favor, llévatela. - ¡No me toques!

¡No tocar!

¿Hablas inglés o español?

No tocar.

No tocar.

¿Por qué dijiste que tu marido estaba muerto?

La verdad es que ha sido muy difícil guardar este secreto estando aquí sola.

Ve nada más cómo te dejó.

Yo sigo sin entenderte, ¿por qué inventarías una cosa así?

No, es que yo no la inventé.

Epigmenio se metió en problemas en su trabajo y pues, ya sabes.

Ay, amiga, nadie te entiende mejor que yo en esta situación.

Y bueno, me dijo que tenemos que decir que estaba muerto

porque habían intentado matarlo y pues, lleva un rato escondido

y yo estoy aquí, tan sola.

Lo estabas protegiendo.

Te entiendo perfectamente,

yo hubiera hecho exactamente lo mismo que tú por él.

Es más, yo también he tenido que mentir un chorro de veces

para proteger a mi marido.

¿En serio?

Ay, Mayra, gracias por estar aquí.

Tú y yo estamos para apoyarnos.

Oye, ¿y dónde está escondido tu marido?

No sé.

Nada más fui una vez a verlo

y llevaba los ojos tapados, así que no vi nada.

¿Por qué te pegó?

Yo...

Ay, Mayra, yo me he sentido tan sola que...

Oye, tranquila.

A mí me puedes contar lo que sea, ¿eh? Yo no juzgo.

Pues, descubrió que me había acostado con uno de sus hombres.

Ya entiendo.

Claro, es que ellos pueden hacer lo que quieran,

pero cuando es una la que lo hace, como león enjaulado los desgraciados.

Oye, ¿a ti te ha pegado Víctor?

Me podrías haber dicho, ¿no?

Es aquí, señorita, pase.

Señorita Garza, por favor, suba la maleta y ábrala.

Cómo vas.

No la voy a subir yo, ¿eh? Tengo tacón.

Ábrala.

¿Quiere que también se la revise?

¿No?

¿Por qué me pararon? ¿Porque soy mexicana?

Eso es racista.

No hay necesidad de ningún tipo de violencia.

- Por favor, señorita. - El que hace una escena violenta aquí,

son ustedes, que me tienen aquí y no me han dicho ni por qué.

No, este no es ningún tipo de encierro,

esta es simplemente una revisión.

Así que tranquila y, por favor, coopere.

A todo esto, ¿quién es usted, eh?

Porque, digo, claramente este es un seguridad de Inmigración,

pero ¿tú quién eres?

¿Por qué hay un hombre en trajecito buscando por mi maleta?

Es usted muy observadora.

Soy un agente del IRS.

Bueno.

Cuidado con mis calzoncitos, agente,

no vaya a hacer que te denuncie por acoso sexual.

¿Qué va a hacer? Ey.

¿Qué te...? ¡Ey! ¡Tiene zíper!

Es carísima esta maleta.

¡Guau! Mira, nada.

Qué sorpresa.

Está limpia. Por favor, guarde sus cosas.

¿Qué?

Por favor, guarde todo.

¿Es en serio?

¡Guau!

Encima me sacan todo, agarran mis calzones.

Encima me tienen aquí encerrada con guarros.

¡Hazte para allá!

Dame espacio.

¡Dios!

Ningún respeto.

Ni un... Dame eso.

¿Qué?

¿Ahora qué?

- La mochila. - ¿Cuál mochila?

¿Cuál mochila?

- ¿Mi bolso? - Por favor.

Mi bolsa.

Por favor.

- Ábrala. - Está abierta.

Esto es justo lo que buscábamos.

Espere aquí, señorita.

Que no salga.

- Es él. - Ponlo en el altavoz.

¿Hola?

Hola, Harry. Habla Miguel Garza.

¿Qué tal, Miguel? Estaba esperando tu llamada.

Está todo listo, los papeles ya están aquí.

Podemos vernos en la oficina de Samuel en Brickell,

calle 10, número 60, oficina 1085.

¿Te queda bien en media hora?

Perfecto, salgo para allá.

Te veo pronto.

Listo.

Haré los arreglos para el transporte.

¿Qué pasa?

No voy a hacer nada hasta que mi acuerdo con la IRS esté listo.

- Tengo que quedar limpio. - No vamos a firmar el arreglo

hasta que nos entregues a Miguel Garza, ¿de acuerdo?

O se firma ahora o no hay trato.

¿Estás consciente que toda la evidencia que tengo

te va a meter a la cárcel por muchos años?

Yo no tengo nada que perder.

Tengo buenos abogados y con buen comportamiento,

en cinco años estaré fuera de la cárcel.

Pero tú, en cambio, sin mí no tienes forma de atrapar a Miguel Garza.

A ver, tráiganme el arreglo que hicimos del señor Di Renzo, por favor.

- Estás tomando la decisión correcta. - Sí.

Señor, tenemos un problema.

Las acciones que trae Chisca Garza no son las de Wissa,

son de una empresa que se llama Petroclin,

de esponjas para limpiar derrames de petróleo y es completamente legal.

Las acciones de Wissa las debe tener alguien diferente.

¿Qué más quiere? Ya me esculcó la maleta, la bolsa.

¿Qué más quiere esculcar? Ya no hay más. No tengo más equipaje, ¿me encuero?

Es lo que van a querer, el próximo paso es encuerarme.

Órale, pues. Feliz.

¿Qué?

Una disculpa, señorita Garza.

Puede retirarse.

Necesito saber si hay alguna manera de que Miguel Garza

se haya enterado que infiltramos su sistema.

No, no hay manera.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Si se hubiera dado cuenta, mi acceso estaría bloqueado

y yo puedo seguir entrando a su sistema sin problemas.

El IRS sigue accediendo a nuestro sistema.

¿Y por qué sonríes? Se supone que eso es malo, ¿no?

No, grave sería si no lo supiéramos, ahora los tengo donde yo quiero.

Abro y cierro las puertas que yo guste.

O sea, solamente les estamos mostrando lo que queremos que vean.

Muy bien, Jimena.

Después de todo, no estás tan tonto como yo pensaba.

No, sí está tontito.

Hablando de servir de algo... ustedes,

¿ya liquidaron las empresas que corrían riesgo en el primer hackeo?

Ya, en eso estamos.

¿Cómo "en eso estamos"? Échale. Rápido, no tengo tu tiempo.

Oye, no me andes sonando los dedos, ¿eh?

- ¿Cómo va lo de Brickell, Jorge? - Ya está todo listo.

¿El control del elevador?

También. Ya hice pruebas y todo funciona chido.

Va a haber que darle lecciones a las mujeres de la oficina,

para que se pongan las pilas.

- Ay, va. - Échale, hija.

- Cálmate. - ¿Ves cómo sí está medio tontito?

No hay rastros de que nos hubieran descubierto, eso lo puedo garantizar.

Entonces, Garza tuvo que haber metido las acciones de Wissa por otro lado.

Sí, es probable. Si está aquí, seguramente aprovechará

para hacer varias operaciones, no solo esta.

Seguiremos adelante con la transacción.

Ahora tendremos que agarrar a Garza con las acciones al portador en las manos,

o no lo podremos arrestar.

¿Te sientes un poquito mejor?

Ay, se siente superfresco.

Es la maravilla de la manzanilla con la menta, te desinflama en friega.

Es una receta de mi abuela.

Oye, ¿sigue viviendo en Monterrey?

- ¿Mi abuela? No, hombre. - Ajá.

No, mi abuelita ya...

Ay, la pobrecita ya falleció hace muchos años.

Ay, lo siento mucho.

No, está bien.

Mayra, eres una gran amiga.

De verdad que desde Lucía no tenía una amiga como tú.

¿Lucía es la que me habías contado con la que salían en parejas?

Ajá. Ay, la extraño.

Digo, eso de salir en parejas.

Aquí todo es bien diferente.

Oye, ¿y cómo eran ellos como matrimonio?

¿Lucía y Roberto?

¿Tú crees que también tenían este tipo de problemas?

No que yo viera,

pero ya sabes cómo somos las mujeres de expertas en hacernos mensas.

Sí.

Además, yo creo que Roberto tenía el carácter de su papá, ¿eh?

¿A poco era agresivo el papá de Roberto?

Pues era el jefe de jefes, imagínate.

Esos dos se la pasaban discutiendo.

Ay, ¿y por qué, tú?

Pues por el negocio.

Ya sabes cómo es eso de cuando los hijos heredan el negocio de los papás.

- A ver entiende, papá. - No.

Es lo mejor para la familia.

¿Lo mejor para la familia? ¡No, señor!

A ver, entiéndame ustedes, ¿eh? Sobre mi cadáver, que les quede claro.

Las cosas ya no son como antes.

- Bueno. - Don Lamberto.

Últimamente se la han pasado peleando por el negocio, pero todo el tiempo.

Epigmenio me dijo que él y Roberto se quieren modernizar.

Bueno, yo no entiendo mucho de eso, pero yo creo que ellos dos están de acuerdo.

No, yo tampoco me meto, pero ¿sabes qué pasa?

Desde que falleció Margarita,

mi suegro ha estado muy necio, ensimismado.

¿Ensimismado?

Pues, como raro.

O se la pasa encerrado, hablando por teléfono.

Ya casi no ve a Roberto.

Bueno, a mí ese señor siempre se me ha hecho como raro.

- Con todo respeto. - Sí, pero se llevaban muy bien.

Pero desde que fue el atentado, ya, todo cambió.

- Mientras yo viva... - ¡Bueno ya, hombre!

¡No, señor! ¡No!

Y que les quede claro a los dos, o están conmigo o en mi contra.

Entonces, nada más cuídate, jefe.

No me amenaces, hijo. No me amenaces.

No es una amenaza, te digo cómo son las cosas ahora.

A ver, entiéndelo, ¿eh? Entiéndelo, hijo.

Tus hijos están creciendo, tienes hijos.

Piensa en un futuro, por favor.

Oye, gacha, ¿y nunca supieron quién hizo ese atentado?

No, nunca se supo.

Lo que sí es seguro es que no iban a matar a su mujer,

- sino a don Lamberto. - Ay, ¿y luego a Roberto?

¡No, hombre! Mucha coincidencia, ¿no crees?

Es que en ese entonces había mucha gente tras los Garza,

pero pues no, nunca se supo.

¿Y a poco tu marido nunca sospechó?

Pues si él sabe, a mí nunca me lo dijo, ¿eh?

Lo que sí, que a partir de ese momento anduvo con muchas precauciones.

Ay, bueno, ya. A ver, cuéntame de ti.

¿Estás muy enamorada de Víctor?

¡Ay, sí! Sí, gacha.

Para qué te digo que no si sí, si me trae en la lela.

A mí nunca me había pasado esto, ¿eh? Nunca me había enamorado así.

Sino, ni cómo aguantarlos a los perros.

- Ay, ya sé. Eso sí. - Ay, sí.

- Sí, ¿bueno? - ¿No extrañabas mi voz?

Estás llamando a mi teléfono personal, ¿estás loco?

No te preocupes, hombre, que te estoy hablando de un teléfono seguro.

Ni que fuera yo tan idiota.

¿Te desapareces todo este tiempo y ahora me llamas así, como si nada?

¿Qué traes en la cabeza?

Pues, en la cabeza traigo salvarte la vida, ¿cómo la ves?

¿De qué hablas?

Por ahí me dijo un pajarito que andas teniendo problemas

con tu carrera política.

Así que yo te tengo una solución.

Si llegamos a un arreglo, podemos trabajar en conjunto.

Decidí terminar con Miguel Garza de una vez por todas,

con él y con todo el negocio de la efilina.

Tenemos que vernos.

- No, pues aquí te espero. - ¿Aquí?

¿Dónde es aquí?

Pues, estoy en un lugar paradisiaco. En la selva colombiana, en Nariño.

¿Estás en Colombia? ¿Qué estás haciendo ahí?

Bueno, sabes que yo no puedo ir a México.

Estoy muerto, ¿ya se te olvidó?

Bueno, yo tampoco puedo viajar a Colombia sin explicación.

Bueno, pues ya te inventarás una.

Y aunque quisiera ir, Carlos, yo ya no confío en ti,

por eso prefiero que nos veamos de este lado de la cancha.

Si vamos a empezar con problemas de confianza, vamos mal, Epigmenio.

Bueno, pues es mera precaución, y no me lo tomes a mal.

Yo sé que tú necesitas un buen acierto

para continuar con tu carrera hacia Los Pinos,

y ahorita mi cabeza lo sería, así que aquí te espero.

Hola.

Ya llegó.

Gracias.

A ver, tome las cámaras del elevador, por favor.

No trae las acciones.

Sí, enterado. Enviaremos a Di Renzo.

Harry Di Renzo.

Gracias.

Estamos listos.

El paquete está subiendo por el elevador indicado.

Oye, eres todo un experto.

Pues aprendí de la mejor.

Estamos por proceder en cinco,

cuatro,

tres,

dos,

uno.

¡Abran las puertas!

¿Todo en orden?

Jeremías, ¿qué pasa?

El elevador ya debería haber llegado al décimo piso.

No ha llegado, señor.

Miguel Garza no se ha movido de la oficina.

Señor, están todos desmayados y no está el maletín.

Se llevaron el dinero. Repito, se llevaron el dinero.

Pero ¿qué demonios está pasando aquí?

No tengo idea. Los vi entrar, no había nada sospechoso.

¿Cómo pudo haber hecho esto?

¡Cierren todo el edificio!

- Vamos a revisarlo. - ¿Qué porcentaje de...?

No te vas a salir con la tuya de nuevo.

Toledo, ¿qué haces aquí? ¿Qué significa esto?

Sabes muy bien lo que significa, eres un criminal.

No sé a lo que te refieres, pero no te permitiré que me hables así.

Samuel, te ofrezco una disculpa, no sé qué está pasando.

No me vas a ver la cara de imbécil, ¡te conozco muy bien, Miguel!

Te vuelvo a repetir que no me hables de esa manera.

¿Cómo te atreves a venir sin invitación en medio de una negociación?

De verdad que eres un cínico.

¿Dónde están las acciones de Wissa?

- No sé qué es Wissa. - Sabes muy bien

que es una más de tus empresas fantasma.

¿Tienes pruebas?

Eres un farsante, pero tu suerte...

...tu suerte no va a durar para siempre, Miguel.

Revísame, revisa el lugar si es lo que quieres.

¿Me vas a negar que conoces a Leopoldo Santamarina?

¿Leopoldo Santamarina?

Sí, lo conozco poco, le compré un coche hace unos meses.

Pues ese hombre está muerto.

Me enteré y escuché que ha sido suicidio, lamentable pérdida.

¡Por el amor de Dios, Miguel!

¿Cuándo va a ser suficiente?

- ¿Cuándo? - ¿También me vas a culpar de eso?

¿Tienes pruebas? A ver, muéstrame.

¡Me faltan las pruebas porque te has dedicado a pisotear todo lo que tengo!

Lo que te falta es inteligencia.

Te juro por mi vida, Miguel.

Te juro que te voy a agarrar con mis propias manos.

Toledo, ¿por qué mejor no te buscas un objetivo que se reduzca a tu nivel?

¿Miguel?

Ay, qué bueno que te veo.

Por fin. ¿Cómo estás?

Bien.

Te traje lo que me pediste, las acciones de Petroclin.

- Gracias. - Claro.

No tengo ni cómo agradecerte.

No, hombre, no tienes nada que agradecer, que para eso estamos.

Oye, ¿tú crees que otras mujeres piensen que estamos locas

por meternos con gente como nuestros maridos?

Yo creo que sí.

Pero ¿qué le hacemos?

Todo escoge uno en esta vida, menos de quién se enamora.

Ay, pero me da mucho gusto que tu estés tan enamorada.

Ay, sí.

¿Y tú?

Pues no sé, yo creo que sí.

Supongo que tenía bien merecido lo que me pasó.

Oye, nadie se merece eso, Carmen.

Bueno, no que me lo merezca.

Bueno, tú sabes a qué me refiero.

Sí, yo entiendo.

Mira, puede ser que ahorita te sientas culpable, está bien.

Pero ni así tienen derecho a ponerte una mano encima, ¿me escuchaste?

Oye, cuando Víctor te ha pegado, ¿por qué ha sido?

Bueno, nunca ha sido una situación como esta.

Más bien...

Me cae que de los dos no hacemos uno.

No dejes de llamarme, ¿eh? Lo que necesites.

Y escúchame, si te pega, no te quiere.

Así que no dejes que lo haga.

Pero tú me contaste que...

Ah, pero nunca te conté cuando lo paré en seco al desgraciado.

¿Y sabes cuándo se me volvió a poner al brinco? Nunca.

¿Eh?

Lo intentaré.

Me voy.

- Cuídate. - Gracias.

¿Y qué fue?

Pues, ¿qué va a ser?

Eso es cosa de todos los días.

Yo no me puedo quedar de brazos cruzados.

A ver, ¿y qué piensas hacer?

No sé.

Pues nada, Adela.

Lo que suceda en ese matrimonio, así es y punto.

Estoy seguro que no es la primera vez ni la última

que ese cerdo le pone una mano encima.

Carmen es una buena mujer, Peligros.

Lo único malo que tiene es que está casada con ese cerdo.

Pero eso a ti no te debe de mover un pelo, Adela.

Carmen ya está grandecita, no es una tonta.

Ella sabía dónde se metía, así que no te confundas, ¿eh?

No, no puedo, Peligros.

Esto no está bien.

Bueno, al patrón no le va a gustar

que el teatrito que empezaste ahora te afecte.

Ay, no empieces, hombre, por Dios.

Lo único que estoy diciendo es que no me gusta ver así a Carmen.

Me afecta, a ella y a cualquier otra mujer en esa situación.

Bueno, lo que yo te digo es que si esa Carmen

se llega a enterar quién eres,

no se va a tentar el corazón, se te va a ir a la yugular.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Es esposa de Epigmenio, Adela.

¿Qué más puedes esperar de esos animales?

No te engañes.

Si das un paso en falso, vas a terminar en una zanja.

No te arriesgues de más.

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

Es importante entender que ese dinero puede estar marcado.

Hace falta lavarlo antes de usarlo.

De acuerdo. No debe quedar ningún rastro.

Y, Chisca, quiero ofrecerte una disculpa.

Era necesario utilizarte como distractor en el aeropuerto.

Si no te conté las cosas fue porque no quería correr el riesgo

de que te descubrieran.

¿Disculpas? ¿Neta?

Es lo más emocionante que he hecho en semanas.

En serio, háganlo más seguido, ¿eh?

Estoy superaburrida.

Bueno, no cabe duda que de tal hermano, tal hermana.

Es que yo no entiendo qué clase de adrenalina

le corre a ustedes por las venas.

Encantada de participar.

Oye, ¿y por qué no celebramos esto

en la premier a la que estamos todos invitados?

- ¿Qué premier? - Es una función privada

de la película de Prisma Producciones.

Aunque entendería si tienes otro plan.

No, pero sí estoy cansada, prefiero regresarme al hotel.

Está bien. Ishiro, quédate con Chisca

y estate al tanto de lo que necesite.

Y aprovechemos para hacer un brindis.

Por el éxito de esta operación.

- Salud. - Salud.

Salud.

¿Ves? Ya dio la vuelta.

Ahora Sayanes sí se postula como un candidato firme.

Ay, no sé, Héctor, pero a mí me gusta.

Bueno, al menos no se le conoce ningún acto de corrupción.

¿Y sabes qué es lo que más me gusta?

Que va a ser el fin del imbécil de Duarte.

Ojalá, Claudia, nada me daría más gusto que eso.

- No, no puede ser. ¡Ah! - ¿Qué pasó?

Mira, ven.

Parece que Miguel lo logró, ¿eh?

Y claro, él siempre tuvo sus objetivos muy firmes desde el principio.

Aunque parece que sus métodos fueron más eficaces que los míos.

¿Y de la efilina no has sabido nada más?

Pues, al menos lo que Miguel me dijo,

que era completamente inofensiva y no sé qué más.

Ah, sí.

¿Qué? Por supuesto que le iba a creer, ¿o tenía opción?

Además, yo creo que vamos a terminar probándola.

Por lo menos para evadir esta realidad.

¿Por qué no empezamos desconectándonos con unas cervezas mejor?

- No. - No, mejor no.

No, está bien. Prefiero quedarme aquí.

Por eso mismo.

Claudia, no voy a salir a ningún lado así.

Bueno, ¿nos vemos mañana?

Chao.

Aquí está su maleta, señor.

Ya tengo reservado su pasaje para Bogotá.

¿Seguiste mis indicaciones al comprarlo?

Sí, claro. En total discreción.

Lo compré de manera privada.

Perfecto.

¿Cuántos días estará fuera?

No creo que muchos, voy por cuestiones personales.

¿Está usted bien? Lo noto un poco preocupado.

Estoy bien.

¿Necesita algo más?

No, nada, Juana.

Puedes irte.

Ok, señor. Con permiso.

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

¿Cómo crees que quedo yo frente a todo mundo?

¡Como un imbécil por permitirte semejante tontería!

Era la única manera de acercarnos a Miguel Garza.

Sabíamos que era un riesgo.

Aseguraste que la operación iba a salir bien.

Y lo único que lograste es que perdiéramos diez millones de dólares

del arca de los Estados Unidos.

Garza va a caer tarde o temprano, se lo garantizo.

¡Basta ya de Miguel Garza!

Estás obsesionado por atrapar a un solo hombre que dejas pasar otros tantos.

Señor, Miguel Garza es el centro del huracán.

No podemos darnos el lujo de perderlo.

Se acabó.

Howard, tus intereses personales nos han costado muy caro.

Señor, ¿qué quiere decir con que se acabó?

Estás suspendido, por lo menos un tiempo.

Quiero que dejes la oficina hasta nuevo aviso.

- ¿Esto es una broma, señor? - No estoy bromeando, Howard.

Pero yo no me puedo ir ahorita, estamos a nada de agarrar Miguel Garza.

Esto lo beneficia a usted.

Fue suficiente.

Señor...

¿Qué es esto?

"Aquí tienes las acciones de Wissa a cambio de los diez millones de dólares".

"Disfrútalas".

¡Vete de aquí! ¡Fuera!

- Esto no se va a quedar así. - ¡Hoy mismo!

Ay.

Hola.

Hola.

¿Puedo pasar?

Yo...

...vine a...

...quiero...

...quería...

¿Qué es esto?

Ah.

¿Es una invitación a cenar?

Una cena muy especial, de mí para ti.

Me encanta.

Ahí te espero.

¿Listo? ¿Está bien?

- Sí. - Qué bueno que lo alcancé a escuchar.

O imagínese, se hubiera quedado tirado todo el día en el suelo.

Qué horror.

Estoy bien.

Oiga, ¿y no ha pensado que pueda tener usted a alguien que lo acompañe?

No necesito a nadie, Augusto, yo puedo.

Bueno, eso dice usted. Permítame.

¡No! Por favor.

- Por favor. - Imagínese, al rato puede ser peor,

no sé, algún accidente.

Ahí sí quién sabe.

¿Qué pasó?

Lo que pasa es que el señor se cayó y estaba en el suelo.

No creo conveniente que deba estar solo.

- ¿Y cómo se cayó? - A ver, me pueden

hacer el favor de dejar de hablar como si no estuviera.

Ana, pregúntame a mí, ¿sí?

Por favor.

Disculpen.

Y hágame caso.

Augusto, discúlpeme.

¿Estás bien?

Pero si es el mismísimo Miguel Garza.

Qué gusto volver a verte, Vanessa.

Querido, siempre es un placer recibirte.

Ah, gracias.

Señor Garza, ¿ha visto algo de la nueva película?

No, me he reservado los cortes preliminares

para ver la película completa con ustedes.

¿Cree usted que tenga el impacto esperado?

Por supuesto, le auguro muchísimo éxito.

Tienen grandes actores y un excelente equipo de producción.

Se rumora que tiene aspiraciones en la política,

¿tiene algo que decir al respecto?

No, por supuesto que no.

Yo solo aspiro a que mi país sea gobernado por un líder honesto

y de buen corazón.

¿Es verdad que usted apoya a Teófilo Sayanes?

Sí, es correcto.

Considero que el secretario de electricidad es el candidato idóneo

para la construcción de un mejor país.

Pero, bueno, ya, no me lo distraigas por el motivo que nos acompaña.

¿Podrían posar para la foto?

Claro que sí.

Mario.

Mario, felicidades.

- Gracias. - Gracias.

Miguel, te tenemos reservadas muchas sorpresas.

¿Ah, sí? Qué bien.

¿Y para mí? ¿Tienes una sorpresa para mí?

Por supuesto.

Y esta vez no tendrás que llamar a Pídenos.

¿Hola?

¿Qué haces ahí?

Te dije que esta sería una cena muy especial.

¿Vas a ser mi chef?

Te voy a cocinar como tradicionalmente lo hacemos en Japón en Año Nuevo.

- No es Año Nuevo. - Yo lo sé.

Pero en Japón el Año Nuevo

no es solamente un momento para destapar una botella de champán.

En Año Nuevo la comida que se cocina es solamente una excusa

para estar con la familia,

con los seres queridos, pero también

para disfrutar un poco de mikan,

para abrir el apetito.

Sí va a ser una cena muy especial, ¿verdad?

La más especial, Chisca.

Gracias.

Sabía que vendrías.

Karina, ¿cómo estás?

Me sorprende verte solo.

¿Deberíamos celebrarlo?

Vengo solo, pero no estoy solo,

es como si Adela me acompañara a todas partes.

Vamos, Miguel, ¿qué especial tiene Adela?

Tiene todo lo que busco en una mujer.

- Estás enamorado, ya veo. - Sí, lo estoy.

Así que, a partir de ahora, lo mejor va a ser que entre tú y yo

solamente hablemos de negocios.

Ok. Entiendo.

Y hablando de eso, ¿alguna novedad?

La efilina se está colocando superbién en Rusia.

Sergei ya no tiene más dudas.

Eso te lo tengo que agradecer. Seré muy generoso contigo.

Dinero, claro.

Ese será nuestro único lenguaje en común, ¿no?

Pero espero que seas supergeneroso, como en nuestros buenos tiempos.

No me gustaría decepcionarme y darte la espalda.

A mí tampoco me gustaría.

Extrañas mucho la comida de Japón, ¿verdad?

Un poco.

¿Y qué? ¿Piensas regresar en algún momento?

Mejor probemos algo muy bueno.

Podrán sacar al japonés de Japón,

pero nunca podrán sacar Japón del japonés.

A ver, explícame una cosa.

¿Qué onda con las geishas?

¿A ti te gustan?

¿Sabes cuál es la misión verdadera de una geisha?

- No. - Atender.

Ah.

A mí no me gusta que me atiendan,

a mí gusta atender a las personas que me importan.

No hay nada mejor que dar placer a la persona que uno ama.

Si no me besas ahorita, me voy a volver loca.

Quiero aprovechar este momento para felicitar a toda la producción

por su trabajo, dedicación y talento, pero quiero pedir un aplauso

muy especial para la protagonista de este gran proyecto, Vanessa Montes.

Gracias.

De verdad que es un honor poder compartir

con todos ustedes este momento,

porque lo hicimos de todo corazón,

- así que muchas gracias. - Felicidades.

- ¿Te gustó? - Amiga, la verdad que me encantó.

Ya, vamos afuera.

Vanessa, me tengo que retirar.

Sigue disfrutando.

- Gracias. - Permiso.

Ay, Shiro.

Nunca pensé que ibas a ser tú y que me iba a sentir tan bien.

¡Shiro!

A ver.

Déjame verte.

Déjame.

Chisca...

Esto...

Esto es lo que soy.

Miguel, ¿qué pasó? ¿Todo bien?

Estoy bien, Adela, estoy bien.

Ay, ¿entonces?

Ay, son las 5 de la mañana, ¿qué pasó?

Pues, pensé en cumplir mi palabra, lo prometido es deuda.

¿De qué hablas?

Te debo un viaje romántico, ¿recuerdas?

¿Un viaje?

¿Adónde, tú?

Ah, es sorpresa. El helicóptero te está esperando.

- ¿El qué? - El helicóptero.

Está en el techo.

¿Cómo? A ver, espérate. ¿Ya, ahorita?

Sí, sube.

Buenas, Carlitos. Hace tiempo que no nos veíamos.

Bonito lugar.

¿Para qué me trajiste aquí, Epigmenio?

Pero ¿es que no te da gusto? Un abrazo, hombre.

Ya. Déjate de estupideces. ¿Cuál es tu plan?

Bueno, ahora que estamos en territorio neutro,

podemos conversar como se debe, ¿no crees?

Territorio neutro, ¿y me traes con gente armada hasta los dientes?

Dime de una vez para dónde vas con todo esto.

Mira, ven conmigo.

Te juro que un día me vas a matar con estas sorpresas.

Es que esto está precioso.

¿En dónde estamos?

En una isla que no tiene nombre.

Siento que estamos como en medio de la nada.

Así es.

Y es tuya.

Te la regalo.

Yo con unas flores tengo, mi amor.

Lo sé, pero...

...esta isla la compré para nosotros.

Quiero que le pongas el nombre que más te guste.

Te amo.

Y yo a ti.

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