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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
¿Señor secretario?
Aquí explotó todo, tenemos un desastre.
Es mucho más grave de lo que imaginamos.
Se han derramado casi cuatro millones de litros de crudo.
¿Estás seguro?
La mancha ya casi es de seis kilómetros.
Pues hay que detenerla, ¿no?
Lo estamos intentando.
La pérdida es incalculable, Teófilo.
El daño ambiental es enorme, estamos en graves problemas, de verdad.
Esto es un desastre.
¿Cómo pudiste permitirlo?
Usted exigió que trabajáramos a marchas forzadas.
¡Yo no soy el experto, Algara!
Eres el profesional que se dedica a esto
y, además, ganas una fortuna por ello.
- Pero yo le dije que podía pasar esto. - ¡Basta! ¡Ya no quiero discutir!
Tenemos que hacer algo y tenemos que hacerlo ya.
No debimos de haberle exigido tanto a las plataformas.
Te voy a pedir que te retires Algara.
Pero ¿de qué está hablando?
- Tenemos que controlar esta situación. - Y eso es lo que haré.
Ya te daré instrucciones.
Por favor.
Señora Dora,
permítame ayudarle, parece que trae millones de pesos.
- Permítame. - ¡No toques!
- ¡Ay! - ¡Dora! Prueba esto.
No quiero nada.
Pero es la receta del yogurt que tú me diste.
- ¿Estás bien? - Sí, sí estoy bien.
¿Dónde andabas?
No estoy de humor, no quiero dar explicaciones.
Últimamente anda con ese humor de perros.
¿Qué traerá en esa maleta, eh?
No sé, aguacates no son.
- Me salió buenísimo, la neta. - A ver.
¿Verdad que sí?
Esto se está saliendo de nuestras manos y no podemos controlarlo.
Va a ser un escándalo internacional.
No solo por el derrame.
El petróleo que se está perdiendo ya estaba vendido
y ahora no tenemos nada que entregar.
- ¿Algo de esto se filtró a la prensa? - Aún no.
Pero no sé cuánto tiempo pueda controlarlo.
Está por demás decirlo,
pero es nuestro final, estamos acabados.
Puede ser el fin de mi carrera a la presidencia.
Entiendo la urgencia por resolver esto, por eso estoy aquí.
¿Y tú qué puedes hacer, Miguel?
Cada minuto que pasa estoy cavando mi propia tumba.
Tendremos que trabajar juntos.
¿Y cómo va a ser eso?
Tú encárgate de controlar el derrame, yo me encargo del resto, confía en mí.
¿Por qué debería confiar en ti?
Porque no tienes otra opción.
Yo no puedo perder más dinero, Teófilo.
Está bien, ¿qué propones?
¿Y alguien sabe de qué se trata esto?
No sé, espero que sea muy grave.
Aunque sea alguien tome nota, ¿eh?
Porque de verdad, yo estoy dormido todavía.
Gracias por venir, tenemos una emergencia.
¿Qué pasó?
Hay un derrame de petróleo en Campeche y tiene que ser atendido de inmediato.
Debemos encontrar la manera de recuperar el petróleo.
¿Nosotros? ¿Somos una aspiradora o qué?
Bueno, eso suena casi imposible.
Por eso los he convocado, para retarlos.
Ya cantó el ruiseñor, a ver.
Quiero que busquen un sistema para limpiar el petróleo del mar
y recuperarlo.
Bueno, es probable que ese sistema ni siquiera exista.
Búsquenlo. Si existe, lo quiero aquí, no importa lo que cueste.
Pero ¿lo necesitas para ya?
Cada minuto que pasa es crítico.
¿Escucho alguna retribución?
Al primero que me lo traiga, le daré un bono de un millón de dólares.
¿Un millón?
Eso es lo que yo llamo una excelente motivación.
Miguel, pero no creo que esa sea la manera.
- ¿La manera de qué? - Pues de enfrentarnos unos a otros.
Siempre hemos sido un equipo y pensamos mejor si estamos unidos.
Unidos o no, lo que quiero es una respuesta y rápido.
Bueno, podemos trabajar juntos y nos repartimos el bono.
A ver, aquí no somos amigos,
somos un equipo de trabajo con intereses propios.
Pues sí, jefe, pero siempre trabajamos juntos, ¿no?
Hasta que aparece una variable tan fuerte como el egoísmo.
No todos comparten tu punto de vista, Miguel.
No todos comparten un millón de dólares, Jorge.
No pierdan el tiempo, el reto comienza ahora.
Saori, ¿tienes alguna respuesta?
Algo así. Hablé con el experto de Nippon Oil.
Dice que hay discusiones,
pero lo que se puede recuperar no es más del 10 o 20 % de lo derramado.
No, no es suficiente.
Lo siento.
Bueno.
Óyeme, yo voy a seguir investigando,
si llegas a encontrar otra cosa, por favor, avísame, ¿sí?
Ok.
Miguel, ¿me mandaste llamar?
Sí, toma asiento, por favor.
¿Me puedo quedar tranquilo con lo de Leopoldo?
Me deshice del cuerpo sin dejar ningún rastro.
¿Cómo fue?
Hubiera preferido que esto no sucediera, pero no tuve alternativa.
Gracias por ocuparte.
Es mi deber.
Puedes irte.
Miguel, ¿necesitas que me quede esta noche con los demás?
No, ve a descansar.
Gracias.
Claro, en cuanto antes me puedan concretar la cita, mejor.
Es urgente.
Perfecto, muchas gracias.
¿Qué pasó?
Estoy aquí en medio de un reto, así que espero no me quites mucho tiempo.
Quería platicar sobre lo que pasó en Miami.
Sí, claro.
Eh... Miguel,
de verdad siento mucho haber puesto en riesgo la operación.
No tienes que disculparte, le pudo haber pasado a cualquiera.
Pero me engañaron como a una tonta.
Bueno, a veces las cosas no suceden como las planeamos.
Gracias por comprender.
Dime, ¿ya conseguiste un nuevo director para Pídenos?
Justo de eso quería hablarte.
Ya no hay respeto.
¿Qué horas son estas?
Ya lo sé, profe, perdón.
La verdad, sí es urgente.
Supongo que debe ser muy grave para venir a verme.
¿Me puedo sentar?
La verdad, a usted le gira la cabeza como a ninguna.
Tú y yo no quedamos muy bien la última vez, ¿eh?
Eso fue hace cinco años, yo ya ni me acuerdo, profe.
No me digas "profe".
Profesora, perdón.
Solo no me metas en problemas, Manuel.
Flaco, ahora me dicen Flaco.
Ridículo.
¿Puedo platicarle?
Al fin que tenía insomnio.
¿A qué vienes, Manuel?
Yo apostaría por la contención del derrame usando barreras flotantes.
¿Barreras flotantes?
Así es, y una vez llevado a cabo,
habrá que recolectar el aceite en la superficie del agua
usando skimmers.
Bueno, chicos, ya es tarde.
No, profesor, por favor, ayúdenos.
Es que es urgente, de verdad.
Además, usted es considerado un genio en la geoquímica.
- Por favor. - Sí.
¿El viejo truco de la adulación?
¿Funciona?
No, pero siéntense.
¿Ves? Sí funciona.
¿Jimena?
Vaya, pensaba ver una mujer fea.
Mira, por lo que entiendo, tú eres una pieza clave
en la industria petrolera.
Entiendes bien, entonces.
Pero dime, ¿qué te invito?
Nada, gracias. Tengo prisa y tengo muchas preguntas que hacerte.
Bueno, yo solamente tengo dos.
Tu número de teléfono y tu estado civil.
Ajá, qué chistoso.
Mira, las mujeres y los negocios no se llevan muy bien.
Pues tendrás un punto de vista nuevo a partir de ahora.
¿Tan ágil eres?
Si me proporcionas la información que yo necesito,
te aseguro que no te arrepentirás de haberme conocido.
Vaya, ágil, hermosa y atrevida.
Dime que eres soltera, preciosa.
Mira, vengo de trabajo y estoy en medio de una contingencia.
Así que...
Pues contingencia o no, yo te veo muy seca.
¿Güisqui o tequila?
Güisqui, lo que sea.
Un güisqui, por favor.
El agua es más densa que el aceite,
por lo tanto el aceite flotaría.
Este es el agua...
Y este es el aceite.
Aceite.
Eso es exactamente lo que necesito, profe.
Profesora, perdón.
Y eso es todo lo que sé.
De verdad necesito ese dato. ¿Dónde lo puedo conseguir?
Yo no sé.
Seguramente usted lo tiene.
Limosnero y con garrote, ¿eh?
Hago lo que sea, de verdad. Hago lo que sea.
- ¿Lo que sea? - Lo que usted diga.
Lo que usted diga, profe.
¿Qué tal una disculpa, Manuel?
¿Una disculpa?
Sí, una disculpa.
Fue hace cinco años, profe.
Profesora.
Obviamente no venía nada más por mis intereses personales,
venía a pedirle también una disculpa por esa reacción adolescente...
¿Adolescente?
Sí, de adolescente sin remedio.
Aunada a una sin...
Sincera.
Sincera disculpa
por ese apodo que nadie quiere recordar, ¿no?
De todo corazón,
le pido una gran disculpa.
No creo que te sirva de mucho, ¿eh?
Esa empresa ya quebró hace algunos años.
Muchísimas gracias, profesora.
Y si sí te sirve, quiero que regreses a darme otra disculpa.
¿Otra?
Sí, pero esta vez con signo de pesos.
Está bien, profe.
Muchas gracias, de verdad.
Ah, profe.
Leónidas, por favor, intenta calmarte.
A mí no me interesan las cuestiones políticas,
lo que me preocupa es el daño que hemos hecho.
Ese derrame es prácticamente imposible de detener.
¿Y por qué accediste a algo así?
Sayanes no me dio opción,
intenté explicarle lo que podía pasar, pero no me escuchó.
Pues sí, te entiendo.
Sayanes es una persona muy autoritaria,
es un déspota.
Me está culpando de todo lo sucedido,
ese hombre me va a echar todo en cara.
Sí, no puedo negártelo.
Así es Sayanes.
Pero de ser así, los ambientalistas me van a comer vivo,
creerán que no me importa el país.
No, no te preocupes.
Hiciste bien en venir aquí.
No sabía qué hacer,
ese hombre no me iba a escuchar.
No sé qué cara vamos a dar cuando todo esto salga a la luz.
Lo sé.
Mira, no trates de entender a Sayanes.
Quédate tranquilo, yo voy a ayudarte, ¿sí?
No le voy a decir a nadie que tú viniste a contarme todo esto.
Bueno, eso ya me deja más tranquilo.
Bueno, para eso estamos, ¿no?
Para escucharlos.
Tranquilo, pues yo me encargo mañana de controlar ese desastre.
Sabía que no me podía equivocar en venir a hablar con usted.
Bueno, me retiro,
lo dejo trabajar.
- Con permiso. - Propio.
¿Bueno?
Tengo una noticia que quiero que difundan inmediatamente.
Te ves mal.
Estoy mal.
No he logrado controlar la fuga en su totalidad.
La mancha se sigue expandiendo.
Ya.
¿Hablaste con Miguel Garza?
No.
Pues deberías, yo creo que ya es el momento.
No sé, he estado pensando si vale la pena dejar todo en manos de ese hombre.
Es que no tienes opción. Él te lo dijo, no tienes alternativas.
¿Es que qué gana él con ayudarnos a resolver todo esto?
No sé, Teófilo.
Seguramente mucho, pero no alcanzamos a verlo.
Tengo miedo de perder mi carrera política por asociarme con alguien equivocado.
No, Karina me dio las mejores garantías respecto a Miguel.
Pero ¿tú confías en ella?
A ver, Teófilo,
Miguel es un hombre importante.
Si está apostando por ti, es porque tiene mucho que ganar,
o no estaría de tu lado.
¿Y qué tal si le vendo mi alma al diablo?
Supongo que solo hay una manera de enterarnos, ¿no?
¿Sí?
Lamentablemente, esta catástrofe ecológica
es considerada aún más devastadora que la de Ixtoc I, en 1979.
La marea negra se extiende por kilómetros,
causando una verdadera tragedia para el ecosistema.
La pregunta es:
¿por qué el secretario Sayanes aún no ha dado la cara
para dar una declaración formal?
¿Acaso pretende mantenerlo en secreto
para que no se vean afectados sus intereses políticos?
Lamentablemente, esta catástrofe ecológica
es considerada aún más devastadora que la de Ixtoc I, en 1979.
La marea negra se extiende por...
Estalló la ola mediática.
¿Y qué vas a hacer?
- Acelerar el proceso. - ¿Cómo?
Les ofreceré una recompensa mayor si hace falta.
- ¿Tienen algo? - Nada, jefe.
No. Teníamos una punta,
pero el sistema que investigamos aún es demasiado nuevo,
no podemos garantizar que sirva.
No puedo quedarme de brazos cruzados.
No tenemos a nadie más a quien recurrir.
Malas noticias, no seré yo quien se lleve ese bono.
Mi fuente de información resultó ser un perfecto imbécil.
- ¿Y ahora? - Pues nada, a esperar a los que faltan.
Estamos en manos de Trejo y Flaco.
Bueno, ¿y qué pasa si no encontramos nada?
- Perderíamos una gran oportunidad. - Bueno, todavía tienen tiempo.
Poco, muy poco.
Levántate, venga.
- Arriba. - Ana, no quiero.
Me da igual que no quieras, ¿no viste qué hora es?
- Venga. - ¡Ana!
- Déjame en paz. - ¡No!
El mundo se está cayendo y sigues acostado.
¿No te enteraste?
Está pasando una catástrofe en México.
- ¡Mira! - ¿Qué?
Mira.
- ¿Una...? - Mira.
Lamentablemente, esta catástrofe ecológica
es considerada aún más devastadora que la...
¿Y eso a qué crees que se deba o qué?
No sé, pero están hablando de esto en todos los lados.
...causando una verdadera tragedia para el ecosistema.
La pregunta es...
Oye, ¿y no será una fuga de una refinería?
No tengo ni idea.
Pero lo que creo es que tú deberías de estar ahí mismo investigándolo.
- Así que venga. - No.
- Sí. - No seas intensa, Ana.
No me llames intensa.
¿Qué es eso?
Es una silla con motor.
No, no la voy a usar.
- Sí la vas a usar. - No, a ver, ¿cuánto te costó?
¿Qué más da eso?
Ana, es que no puedes andar por la vida
comprándome cosas sin consultarme.
¿Perdón?
¿Sabes qué? Estoy un poco cansada
de que no agradezcas absolutamente nada de lo que hago por ayudarte.
No necesito que me ayudes.
Pues precisamente por eso,
para que te subas y hagas tu vida.
Perdón, no quise decir eso.
Pues yo sí.
Así que te levantas, te sientas, te vistes y te me vas a trabajar, ¿sí?
Oye, pero eso me puede tomar horas, ¿eh?
Yo tengo todo el día. Te espero afuera.
No, Ana.
¿Me puedes poner la silla aquí cerca?
¿No que tú puedes todo solito?
¿No?
Pues ahí la tienes.
Muy bien, ahí.
- Te ayudo. - No, a ver, Ana.
Me estás diciendo que me adapte a mi nueva vida,
entonces déjame hacerlo solo, por favor, amor.
Ana, ¿dónde está mi camioneta?
La vendí y compré esta que ya está usada.
¿No crees que tenías que habérmelo consultado antes?
- ¿Consultarte? - Sí.
¿En qué momento exactamente?
¿Cuando estás durmiendo
o cuando estás enojado y no me quieres ni hablar?
- Dime. - Bueno, da igual.
Tenías que haberlo hecho, y no lo hiciste.
Con este botón puedes cerrar la rampa.
¿Quién va a cerrar la puerta de atrás, Ana?
Ahora la cierro, ¿sí?
Ya está.
Ah, caray.
Debo admitir que me sorprendiste, Flaco.
Con dinero baila el perro, papi.
Pues sí, ya veo.
Ahora, podemos dividir ese bono.
A ver, ¿y cómo sería?
Yo ya hice mi parte, la parte financiera no se me da mucho,
necesito alguien que haga la transacción.
Para eso estamos, ¿no?
Setenta, treinta.
No, carnal.
Si quieres, te la hago de gratis.
A ver, ¿por qué tan disparejo?
¿Qué te parece mitad y mitad?
Yo hice la parte más difícil, ¿cuál mitad y mitad?
Sesenta, cuarenta, última oferta.
Hecho.
Sobres.
Deja que haga un par de llamadas a unos operadores financieros
- y ya estamos. - Ah, muy bien.
Dame chance, por favor, yo sé que no se puede, un minuto.
Pinches impertinentes. ¡Au!
Oye, ni diez segundos y ya están fastidiando, carambas.
- Déjame que agarre el bolso. - No, ey.
Yo puedo solo, no soy ningún niño.
Por favor.
- ¿Tus lentes? - Buenas...
Están guardados en la mochila.
Ana, no, ¡por favor!
Gracias, puedo solo.
Buenas.
Héctor. Sí viniste, qué bueno.
Oye, ¿viste lo del derrame de petróleo?
¿Qué onda con el silencio que hay en México?
No sé qué pretenden hacer,
cómo pretenden solucionar las cosas como por arte de magia.
¿Crees que esto le va a favorecer a Duarte con lo de la candidatura?
Ah, eh... Te acompaño.
¿Vamos por el elevador de carga?
Ah, el elevador de carga. Gracias, Claudia.
Oye, pero sí viste las noticias, ¿no?
Bienvenidos a la demostración de la tecnología
que va a ser que su servilleta se lleve el bono del millón de dólares.
¿Perdón?
- El 40 % es de Trejo. - Gracias.
Como pueden ver, tenemos una cubeta con agua y petróleo.
Vamos a verter tantito más petróleo.
Perdón, profesor, ¿es necesaria toda la narrativa?
Sí, escéptica. Déjame disfrutar mi momento de gloria en paz.
Y aquí tenemos, señoras y señores, nuestra óleo esponja,
hecha por científicos del Laboratorio Nacional de Argonne,
de la Universidad de Chicago,
y el Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Esta esponja, así como la ven,
puede almacenar hasta 90 veces su propio peso
sin tocar una gota de agua, puro petróleo.
Ahí les va la demostración.
¡Tarán!
Y la mejor parte es que la podemos exprimir y volver a usar.
Felicidades, Flaco.
Muy merecido su bono.
Dime una cosa, ¿cómo es que esto no se conoce?
Bueno, en realidad sí se conoce,
el tema está en que resulta más costoso recuperar el petróleo derramado
que el valor de la venta del crudo en el mercado,
por eso no se utiliza.
Bueno, nosotros no estamos en esto por el dinero,
así que procedan a comprar las esponjas.
Bueno, de hecho, ya nos adelantamos a la operación.
- Compré la empresa. - ¿Bueno?
Trejo me ayudó a comprar la empresa, no hacen falta comprar las esponjas.
Excelente.
Sayanes, estaba justo por marcarte.
Ah, Héctor, a ver.
Dame un chancecito, te ayudo.
Ya vas a ver que le vas a agarrar superrápido.
Uy, sí.
Lo que me faltaba,
ni siquiera puedo entrar a mi oficina por mis propios medios.
- Ya, es cuestión de paciencia, tiempo. - ¡No puedo dominar esta silla, Claudia!
Es cuestión de tiempo, Héctor.
A ver, mientras tanto,
dime si prefieres revisar lo que hicimos en la semana
o quieres ver lo que vamos a poner la semana siguiente.
Tú sentías algo por mí, ¿no?
¿Es pregunta o afirmación eso?
¿Te sentías atraída por mí?
No entiendo a qué viene esa pregunta ahora, Héctor.
Justamente,
¿ahora sientes lo mismo?
Héctor, no entiendo tu pregunta.
Por Dios, Claudia, ¿cómo que no entiendes la pregunta?
Es muy sencilla.
¿Te gusto?
¿Consideras que soy atractivo sentado en esta silla para toda la vida?
¿Eh?
¿Crees que todavía puedo excitarte como antes?
Eh...
No me parece justo que me pongas en esta situación.
Ah, no te parece justo.
¿Me vas a decir lo que es justo y lo que no es justo a mí?
Que soy un imbécil que no siente las piernas
y que ni siquiera puedo...
¿Sabes qué, Héctor?
Tienes razón,
no tendría absolutamente nada contigo en estos momentos,
y no precisamente porque estés en una silla de ruedas,
sino por esa actitud como si fueses un hombre derrotado.
Ese no es el Héctor del que yo me sentía atraída.
Este Héctor de ahora es un imbécil.
No se da cuenta que su vida sigue,
que todos lo seguimos queriendo igual que antes.
Si necesitas algo, voy a estar en mi oficina.
¿Segura que no quieres acompañarme?
Yo ya tengo otros planes.
Eso veo.
¿Tú estás seguro que no quieres venir conmigo?
Pues... ganas no me faltan.
Oye, siempre acompañada de Peligros, como quedamos, ¿sí?
- Sí, te lo prometo. - ¿Sí?
¿Sí?
Bueno, ya vete, antes de que me arrepienta.
Adiós.
Eh, me voy.
¿Adónde?
Al lugar de la fuga de petróleo.
El secretario Sayanes va a estar allá y seguro dará una rueda de prensa.
Está bien, voy a elaborar una lista de preguntas.
No, no hace falta, Héctor.
Ya las tengo.
Las pude haber ensayado contigo al rato, pero bueno, no estabas de humor.
Claudia, mira,
yo sé que mi actitud de hace rato no estuvo bien
y te pido una disculpa.
Mira, Héctor, yo te entiendo,
pero no puedes estar enojado con todo el mundo todo el tiempo.
Mándame la lista de preguntas al celular y las reviso.
Te las envío.
Adiós.
Por acá, por favor.
Viene conmigo, ¿ok?
Mira.
Pase, por favor. Listo.
¿Y está completo?
Ay, mírala.
¿Cómo estás?
Bien, Mayra, ¿y tú?
Bien. Flojilla, te extrañamos la clase pasada, ¿eh?
Bueno, es que tuve un imprevisto y no pude venir.
¿Todo bien?
Mira, te traje un regalito.
¿Y por qué, si no es mi cumpleaños?
Ay, ya sé, pero me sentí bien mal contigo
el otro día que me fui así de tu casa, sin avisar ni nada.
Bueno, es que no me gustan las personas misteriosas
que se desaparecen.
Ya sé, tienes toda la razón, pero perdóname, gacha.
Yo soy nueva aquí, no tengo amigas, no tengo nada.
Y ya, acepto, yo sé que metí la pata contigo, perdón.
Gracias por el regalo, no tenías por qué.
¡Ay, no! Pero ábrelo.
- ¿Ahorita? - Sí.
¡Ah! Ay, no, Mayra, te la bañaste, ¡está increíble!
- ¿Te gusta? - Me encanta.
- Mira, gemelas. - ¡Me encanta!
- Qué bueno. - Gracias.
¿Amigas de nuez?
Vas.
- Ay, te extrañaba, grosera. - Ay, yo también.
Bueno, ¿qué hiciste? ¡Cuéntame!
Pues, estuve por ahí, pero vamos a hacer la clase.
Órale.
Tienes que tranquilizarte.
Debe parecer que tienes el control total de la situación
en la conferencia de prensa.
De eso me gano la vida.
- Si algo sale mal... - Nada va a salir mal.
¿Qué haces?
Asegurándome de que todos vean el compromiso que tienes con la situación.
Gracias.
Ay, amiga, sí está muy bueno el juguito, pero como que le hace falta algo.
- ¿Qué? - Mírame y confía en mí, ¿eh?
¿Qué haces?
Espérame.
¡Ah! Ay, no, Mayra.
¡Eres tremenda!
- ¡Échale! - ¿Sí?
¡Sí!
Tantito nada más. Ahí muévele.
Salud.
¿Y a poco no está más bueno?
- ¡Está buenísimo! - Amiga,
antes de que se me olvide, mi teléfono, apúntalo.
Ay, a ver. Ay, no seas gacha, ponlo tú.
- A ver. - Ahí.
Mayra.
- Listo. - Listísimo.
Ay, pues sí, amiga, como te decía, mi marido es bien celoso.
Ay, el mío es peor.
Digo, era peor cuando vivía.
Mira, no es que esto sea una competencia,
pero el mío me cela hasta de mis amigas,
imagínate lo loco.
- ¡Ay, sí! - ¿Sabes qué?
Que sí, la verdad sí es como muy importante,
ya sabes, en el mundo en el que se mueve,
pero se está volviendo loco.
Cree que todo mundo lo quiere engañar.
Ay, ¡el mío era igual!
- Salud. - ¡Salud!
Qué pesar con ellos, ¿verdad?
Ay, sí, qué horror.
Afortunadamente, pudimos controlar la fuga
y estamos comenzando con los trabajos de limpieza.
El esfuerzo realizado para que esto se logre en tan corto tiempo
ha sido por el gobierno y, sobre todo,
por la ayuda del empresario Miguel Garza.
Gracias a que nos donó las óleo esponjas
y el material humano que nos va a permitir
recuperar en casi un 100 % el crudo.
Secretario, ¿qué tan probable...?
Este tipo de acciones ciudadanas, señorita, son invaluables.
Y se la adjudico a una política
en conjunto y cooperación con la ciudadanía.
Esto lo he mantenido en mi gestión
durante todo el tiempo que he estado en la Secretaría de Energía.
Secretario, ¿ya saben la causa...?
Este es el momento en que toda la ciudadanía...
...junto con el gobierno...
...de manera solidaria trabajamos por bien del país.
Señor secretario, ¿cuál fue la causa del desastre?
Quisiera decirle que siendo este un incidente,
no quisiera llamarle desastre.
Y la causa fue una falla humana
y estamos investigando a fondo.
Señor secretario, ¿se postulará para presidente?
Esa pregunta ya se la contesté a su colega en la conferencia de prensa,
y en este momento...
...eso es lo que menos me importa. Con permiso.
Pero ¿en un futuro se va a postular como presidente de la República, señor?
Súbete, vámonos.
¿Y por qué tanto misterio, mi amor?
Por fin te voy a cumplir lo que prometí.
Ah, ¿sí?
No es eso.
Ahora sí te voy a hacer un hombre muy rico.
Ándale, súbete.
Esa es la segunda mejor noticia que me has podido dar.
Vámonos.
La causa de muerte fue por impacto de arma de fuego.
¿Encontramos el arma?
Al parecer, es la misma que nosotros le proporcionamos.
¿Alguna huella?
Nada, limpio como nalga de bebé,
lo mismo con el coche.
El agente que debió manejar el auto
me dijo que debió ser algún profesional el que lo durmió,
porque lo durmió de un solo golpe.
Es imposible, no hay nada que seguir.
Ecogreen, Ecogreen tiene que ser la punta de un iceberg demasiado grande
como para justificar el asesinato de Leopoldo Santamarina.
Esto es más que un delito financiero, Jeremías.
Mucho más.
¿Cómo que el nuevo CEO de Pídenos?
¡Nosotros somos los directores de la empresa!
Lo dicen los contratos que firmamos, Jimena.
Pídenos vendió sus acciones a varias empresas.
¿Y qué? Ninguna de esas empresas tiene más del 50 %.
Además, esto fue algo que tú nos recomendaste para poder expandirnos.
Ah, ¿es una trampa?
- ¡Nos estafaron! - No.
Ninguna estafa, eso no es así.
Es al contrario.
Ecogreen va a comprar su parte por varios millones de dólares
y ustedes se van a convertir en jóvenes millonarios
de la noche a la mañana.
Eso difícilmente puede constituir una estafa, ¿no creen?
Véanlo como una oportunidad.
Están chavos, seguramente tienen muchas ideas bajo la manga
y ahorita van a poder tener el dinero para desarrollarlas.
Claro. Es más, cuando tengan una nueva idea, llámenme.
Ahora, si nos disculpan, tenemos mucho trabajo que hacer.
Ya saben dónde está la salida.
Pónganse a trabajar, chicos, ¿qué estamos esperando?
Estos chavos.
Gracias a todos, como siempre.
El trabajo en equipo resultó ser todo un éxito.
A ver, Miguel, hay algo que todavía no entiendo.
Pensé que las óleo esponjas se las íbamos a vender al Estado,
no a donárselas.
Además, también le donamos la mano de obra,
acabamos de perder millones de dólares.
No, te equivocas, Trejo.
Acabamos de ganar al futuro presidente
y eso no tiene precio.
Mi amor, te dejo el protagonismo.
Me urge un tequila,
- a mí no se me da esto. - Está bien.
Miguel Garza.
- Qué gusto. - Teófilo.
Señores, la estrella de la noche, Miguel Garza.
Muy bien, permiso.
- Hola. - Un placer.
Gracias.
- Felicidades, ¿eh? - Gracias.
Señor Garza.
Es toda una celebridad, el hombre de la noche.
Al contrario de lo que pueda pensar,
todo esto lo hice por mi país, procuradora.
Por supuesto.
¿En qué otra cosa podría pensar yo?
Usted es de los que tratan de hacer justicia en este país,
¿no es cierto?
Así es, aunque no lo crea.
Disculpe, señor Garza,
me gustaría mucho entrevistarlo, no sé si esté disponible.
Estoy con usted en un momento.
Gracias, con permiso.
Tenga cuidado con la prensa,
es un arma de doble filo.
No me parece que sea buena idea en su negocio.
Mi negocio es hacer dinero
y velar por mis intereses y por los de mi país, procuradora.
No tengo absolutamente nada que ocultar.
Claro.
Mi amor, ¿ya probaste los canapés?
Mi amor, te presento a Miguel Garza.
Ah, diputado.
No sabía que estaban casados.
- Felizmente, ¿verdad, mi amor? - Sí.
Pues yo también tengo que ir a buscar a mi mujer,
espero que disfruten de la fiesta.
- Gracias. - Con permiso.
Propio.
Señor Garza.
No hacen falta formalismos.
Ah, muy bien, perfecto,
porque eso de la política a ti no se te da,
así que vayamos al grano.
¿Por qué me dejaste fuera del negocio de la efilina?
Carlos, yo te lo advertí, no te necesito.
Además, ya decidí no volver a hacer negocios
con personas que se asocian con mis enemigos.
A ver, no.
No sé de qué me hablas.
Mi amigo Héctor Bernal te manda saludos,
no pudo venir por un atentado que lo dejó paralítico de la cintura para abajo.
Lamentable.
Es increíble la falsa libertad de expresión
que hay en este país, ¿no crees?
Afortunadamente, estoy viendo otros prospectos a la presidencia
con la mentalidad mucho más abierta.
Parece que el que no sabe tanto de política como cree... eres tú.
Disfruta del evento.
Gracias.
Miguel.
Su atención, por favor.
Quiero hacer un brindis por el hombre que logró lo imposible.
El artífice que nos ayudó a superar la crisis del derrame,
Miguel Garza.
- Salud. - ¡Salud!
Yo quiero aprovechar para hacer un brindis
por el futuro presidente de esta nación, Teófilo Sayanes.
¡Salud!
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