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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
¿Se puede?
Hola, ¿y eso?
Yo pensé que estabas en Ciudad Jiménez.
Estoy llegando.
- ¿Estás muy ocupada? - No.
Estaba revisando unas cosas de la fundación y ya.
Te puedo ayudar a escapar de la oficina antes de tu hora de salida,
¿o tu jefe se va a enojar?
- Así que le dices tú... - ¿Estás bien?
...o le digo yo.
Sí.
Te quiero contar algo.
Sí, ¿qué pasa?
Ok.
Supongo que tú conoces a Carmen, la esposa de Epigmenio.
Sí, sé quién es.
Me he estado viendo con ella.
¿Qué?
- ¿Dónde? - En una clase de rumba.
Me metí porque me quiero acercar a ella, me quiero ganar su confianza.
¿Por qué hiciste eso?
Eso es muy peligroso. Si Epigmenio se entera...
No se va a enterar, porque obviamente yo no me presenté como Adela,
me presenté como Mayra.
A ver, explícame esto desde un principio.
- ¿Qué pretendes hacer? - A ver, ahí te va.
Dora me explicó que las mujeres de los hombres que están en estos negocios
saben absolutamente todo sobre ellos.
Yo pensé que Carmen me podía contar algo de lo que haya pasado con tus papás.
- Adela... - Miguel,
antes de que me regañes, escúchame.
Yo sé perfectamente lo que todo esto significa para ti,
y si yo te puedo ayudar a descubrir qué fue lo que pasó, lo voy a hacer.
Ven.
Yo agradezco mucho todo esto que haces por mí, de verdad,
pero es demasiado arriesgado.
Tú eres lo más importante para mí.
- Si algo te pasara, yo... - No me va a pasar nada.
Te prometo que estoy haciendo esto con todo el cuidado del mundo.
Mejor vamos a seguir platicando en la casa, ¿sí?
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Hizo bien en venir, señor Santamarina.
Me alegra mucho que haya recapacitado.
- Jeremías. - Sí, señor.
Me gustaría saber qué garantías tengo por mi cooperación.
Si la información es buena,
tiene mi palabra que le vamos a buscar protección como testigo.
Bueno.
Ecogreen, como supone, pertenece a Miguel Garza.
Y yo solo soy la cara visible de la empresa.
¿Y tiene manera de probarlo?
Ellos son muy cuidadosos con todo, no dejan cabos sueltos.
Yo casi no tengo contacto con Miguel Garza,
pero ahora me están pidiendo que firme un acta.
¿Sobre?
Es un acta en la que los accionistas de Ecogreen
deciden comprar la mayoría de acciones de una empresa llamada Pídenos.
Esta empresa, Pídenos, pertenece a otro grupo de empresas,
- imagino que también de Miguel... - A ver, ¿le suena alguna de estas?
DellaCasa estaba en el acta.
Y también Vórtice y Zigurat.
Ellos quieren que Ecogreen sea dueña de Pídenos
y que yo sea el nuevo director.
Es por eso que decidió venir a cooperar ahora, ¿no?
Por eso y por alguna cosa más que me gustaría contarle.
Andrés.
Tengo una información que nos puede beneficiar a los dos.
Ok, te escucho.
Hubo un problema técnico
en el embarque de petróleo de Arabia Saudita.
Ya.
Y esto me lo cuentas por...
Va a afectar a muchos países.
Y supongo que tú ya encontraste la manera
en que esto nos puede beneficiar a los dos, ¿no?
Vienen las internas del partido
y quiero dar un golpe
para quedar como candidato a la presidencia.
¿Y sacar a Carlos de la jugada?
Pero ahora sí de manera definitiva.
Carlos ya no nos sirve, Romero.
Tenemos que ser prácticos.
Ya mandé a aumentar la producción
para satisfacer las demandas de estos países.
Entonces, yo gano vendiendo crudo,
tú ganas las internas de tu partido y te lanzas a la presidencia.
Así es.
Bueno, está bien.
Pero dime una cosa,
¿tenemos la capacidad técnica para aumentar la producción de esa manera?
Yo voy a llevar esta producción al límite.
Ok.
Bueno, pues... salud.
Por el próximo presidente.
Buenas, patrón.
Aquí le traigo lo recaudado.
¿Qué es esto?
¿Qué está pasando, Lobo?
Bueno, patrón,
como le digo, al parecer la efilina nos está comiendo el mandado.
- ¿Se le ofrece algo más? - No, ya, ándate.
Patrón, perdón, una última cosa.
Es que la señora Carmen me pidió que le dijera
que quiere venir a visitarlo.
Anda muy sola desde que los chamacos no están.
Está bueno.
Organízate algo para que nos podamos ver.
Y, Lobo,
bajo las más estrictas medidas de seguridad, ¿estamos?
Como siempre, patrón.
Muy bien, señor Santamarina, le agradezco mucho su cooperación.
- ¿Y sí me van a poner protección? - Por supuesto.
Lo único que necesito es que traiga la carta
que le están pidiendo que firme para comprar la empresa Pídenos.
Usted nos da algo, nosotros le damos algo a cambio.
Sí, pero yo ya les di mucha información.
Le confirmé cosas que usted solo sospechaba.
Claro, pero en un juicio se necesitan pruebas.
Pero ¿cómo quiere que le quite las actas a la gente de Garza sin que lo noten?
Usted eso déjemelo a mí,
nada más siga mis instrucciones.
Lo único que digo es que si Epigmenio se está escondiendo,
el último lugar en el que se va a parar es en su casa, por Dios.
No tienes remedio.
Oye,
que yo me acuerde, el que quiso que estuviéramos juntos, fuiste tú.
Hasta compraste un hotel y no sé cuánta cosa.
No me cambies de tema para que te diga lo que quieres oír.
- ¿Está funcionando? - No.
Miguel, yo he platicado con Carmen muchas veces.
Ella todo el tiempo se presenta como viuda.
Estaría rarísimo que de repente aparezca el muerto, ¿no?
Yo lo único que quiero es ser su amiga,
una clase de baile, uno que otro chismecillo.
A ver, ¿qué tiene eso de peligroso? Además, hasta útil podría ser para ti.
- ¿Serme útil? - Claro.
Yo podría escuchar algún dato que tú necesites saber,
algo de Epigmenio.
Mira, que Dios me perdone,
pero Carmen no es la mujer más brillante que yo conozca.
No pararás hasta que diga que sí, ¿verdad?
Y yo que pensé que no me conocías tan bien.
Sí, Leopoldo, estás tomando la decisión correcta.
Sí, ok.
Solo les quiero pedir un favor.
No le envíen más ese tipo de cosas a mi mujer.
Se los pido, por favor.
Ah, mira, tú despreocúpate de eso, ¿sí?
Firma los benditos papeles y ya no habrá más regalos sorpresa.
Entonces, nos vemos mañana en mi concesionaria
a las 10 para firmar.
Perfecto.
Entonces, te vemos allá.
¿Sí van a venir los dos?
- ¿Hay algún problema? - No.
No, por supuesto que no, solo era por curiosidad.
Va. Entonces, nos vemos mañana.
Sí, hasta mañana.
SERVICIO DE RECAUDACIÓN DE IMPUESTOS
Salud.
Tenga.
¿Qué es esto?
- Me dijo que tendría protección. - Y así lo haremos.
Esto es por las dudas, se trata de gente muy peligrosa.
¿Cómo que por las dudas?
Necesito que acompañes a Adela a sus encuentros con Carmen,
la esposa de Epigmenio.
- Este... si usted lo indica, patrón. - Quiero que la protejas adonde vaya.
¿Ahora sí le vas a sacar sus documentos y su teléfono a Mayra?
Pues, si lo está ordenando el patrón.
Por favor, Peligros, lo que ella pida.
Es Jimena. Tengo que contestar.
Adelante, nosotros ya acabamos, ¿verdad, Peligros? Vamos.
¿Sí? Hola, Jimena.
Perfecto.
En cuanto Leopoldo firme el acta, se regresan,
aquí hay mucho trabajo que hacer.
Muy bien, gracias. Buen viaje.
Ahora que mi compadre Teófilo sea presidente,
no tienes idea de los negocios que voy a hacer.
Vamos a hacer.
Bueno, por eso, vamos.
Va a ser un sexenio de no parar, güerita.
Vas a ver.
¿Y cómo sabemos que él va a ser presidente?
Porque tiene una movida que no puede salir mal.
¿Movida?
- Ajá. - ¿Cuál movida?
Siempre tan curiosita, ¿no?
¿Y esta curiosidad no es parte de mi encanto?
Además de curiosa, soy muy inteligente,
así que te puedo dar muchas ideas.
Ay, señora Dora, ¿por qué tan temprano?
Ni siquiera le hemos preparado su desayuno, ¿verdad?
No hace falta, voy a pasar todo el día en la calle.
Ay, ¿sí? ¿Y adónde? Cuente.
Si preguntan por mí, diles que me marquen al celular.
Aunque lo dudo.
Ay, pero qué misteriosa.
Misteriosa no, realista.
- Y tú apúrale. - Ahí voy.
Tiene que estar todo eso limpio en un ratito.
Ya va a bajar todo mundo a desayunar.
¿Sí? Vamos. Y mira esto.
Ay, qué cochinada.
¿Qué hubo, mi Flaco? ¿Estás ocupado?
Aquí perdiendo el tiempo. ¿Por?
No, pues, ya te traigo chamba.
No, yo solamente recibo órdenes del señor Miyagi.
Ah, pues esta es una orden del patrón.
¿Para qué soy bueno?
Necesitamos crearle una nueva identidad a Adela.
- ¿Y eso? - Mejor que no sepas.
Ah, misterio.
¿Y necesitas una credencial o todo el cotorreo?
No, que todo esté en regla, no podemos descuidarnos.
También va a necesitar un teléfono celular.
Órale.
¿Y cómo le ponemos de nombre?
Mónica Galindo.
- Mónica... - Mayra.
Mayra.
Ay, qué aburrido, Peligros, ponte más creativo, ¿no?
Ah, tú nada más hazlo, bato.
- ¿Y el apellido cuál? - Pues, el que tú quieras, algo común.
Mayra Mesta.
Con todo el respeto, señor,
pero ya aumentamos la producción del petróleo al máximo.
¿Alguna vez habíamos tenido la productividad que tenemos ahora?
No, creo que no.
Eso me dice que el máximo de antes era menor
que la productividad que tenemos ahora, ¿o no es verdad?
Sí, supongo que sí.
¿Sabes qué me dice eso?
Digo, ¿te puedo tutear?
Claro que sí, señor.
¿Qué le dice eso?
Que ese máximo del que tanto te refieres tú
es relativo.
¿Un güisqui?
No, gracias, no bebo cuando estoy en turno.
No te preocupes, nadie lo va a saber.
Las cosas van a cambiar, mi querido Leónidas.
Y se ve que tú eres inteligente,
¿o me equivoco?
Sí. Digo, no, no se equivoca.
Todo tipo inteligente
aprovecha las oportunidades,
y esta es una oportunidad que tú deberías tomar.
Pero ya aumentamos la producción a lo que usted nos pidió.
Sí, pero necesito que ese nivel máximo
suba a otro límite.
Pero eso sería peligroso.
Para llegar lejos, hay que correr algunos riesgos,
¿no te parece?
Gracias.
Ah, Jesús. Pasa, por favor.
Carlos, ¿cómo va todo?
Pues ahí vamos, trabajando bastante.
Sí, me imagino que estás lleno de trabajo, ¿no?
Pues sí. Jesús, no te llamé para que hablemos de mi trabajo.
Escucha.
Se está complicando todo el desarrollo de mi candidatura
con todo esto que pasó.
Sí, me he dado cuenta que los medios no te dejan en paz, ¿no?
- Estás en todos lados. - Sí, así es.
Entonces, necesito tu apoyo en las internas.
Tengo que juntar todas las herramientas posibles para ganar esa candidatura.
Mira, yo te entiendo, Carlos, pero...
...pues las cosas ya no son tan sencillas como lo eran antes.
- ¿A qué te refieres? - No, nada.
Que ahora como gobernador
debo cuidar muy bien las alianzas que hago.
Es más, sin ir más lejos,
mis asesores ni siquiera querían que viniera aquí a verte, ¿no?
Carlos, tú sabes cómo es este mundo, ¿no?
Claro.
Si mal no recuerdo, no te molestaba que nos viéramos
cuando estabas haciendo campaña para la gubernatura
que yo mismo te ayudé a ganar.
No, pues sí, lo sé. Y nunca lo voy a olvidar, no.
Es más, yo no quiero que me malinterpretes.
Es más, por eso estoy aquí.
Pero quiero que sepas que no va a ser nada fácil apoyarte.
- No digo que no lo vaya a hacer... - ¿Estás conmigo o no?
Yo estoy con quien esté Miguel Garza.
Así.
¿Así que de eso se trata?
¿Cuándo ha sido de otra manera? Por favor.
Pero, bueno.
Vamos a ver cómo se dan las cosas y estamos en contacto, ¿no?
Está bien.
Que tengas buen día.
¿A qué te refieres con que Miguel usa a Adela?
Eso no es amor, es conveniencia.
Supongo que habló el que tiene más experiencia en el tema.
Te sorprenderías, ¿eh?
Gracias, doctor Love. Por favor, aconséjenos.
A ver, ¿qué tiene de malo que dos personas tengan intereses en común?
A Miguel lo único que le interesan son sus negocios.
Tal vez sí la ama de verdad.
La está encubriendo con una identidad falsa por alguna razón.
Y eso no quiere decir que no la ama.
Ay, ¿quién ama a quién?
No, llegas tarde, Patty.
¿Una identidad falsa para qué?
Ese es el asunto.
Le da unos besos y ya, la niña hace lo que se le ordena.
La verdad es que a mí, Adela me cae muy bien
y Jimena también.
Bueno, son dos mujeres extraordinarias, pero diferentes, ¿no?
Ay, sí. Adela es muy simpática.
- Jimena sí es una patada en... - ¡Ey! No seas grosero porque no es así.
O sea, ¿Jimena y el jefe tuvieron algo entre ellos?
¿En qué mundo vives, Patty?
Bueno, no es mi estilo andarme metiendo donde no me llaman.
Pues, bienvenida al mundo de los encerrados.
- Donde todos quieren con todos. - Ah.
- Qué idiota eres. - Tengo razón.
Jimena quiere con Miguel,
Miguel con Adela, que es la cuñada de Jorge,
que quiere contigo, que no quisiste conmigo.
¿Trejo te interesa? Es el que queda.
Basta, Flaco. Respeta, ¿eh?
A ver si ya dejas de decir idioteces, ¿no?
Ay, qué aguados.
Ay, ya. Dime, ¿quién quedó con quién?
Ahí te va.
- No. - Ah.
¿Qué es esto?
Buenas, oficial.
¿Pasa algo?
Licencia y registro del auto, por favor.
¿Se puede saber qué fue lo que hice para que me detuvieran?
- Exceso de velocidad. - ¿Cómo?
Mire, yo no iba a más de 45 millas.
Mi detector dice todo lo contrario.
Mire, ¿podría ser tan amable de hacerme la multa rápido?
Es que estoy apurado, voy para una reunión muy importante.
Me tardaré lo que me tenga que tardar.
Permanezca en el auto.
¿Puedo hacer una llamada?
Imbécil.
- ¿Bueno? - Eh, Jimena.
Te aviso que voy un poco tarde
porque me detuvo un oficial de policía y no me deja ir.
Es que ya es tarde.
Mejor me voy con Ishiro y te veo directo en la concesionaria, ¿va?
Perfecto.
- Y discúlpame, oye. - No te preocupes, allá te veo.
- ¿Lista? - Sí.
Nada más me pongo los zapatos y estoy lista.
Oiga,
se ve que le echó coco a lo que se iba a poner, ¿eh?
Es que me quiero ver guapísima para Epi.
Sí, ya me di cuenta.
Y con este rojo transparente se vería de, ¡uf, mami!
Claro que no, no tienes buen gusto.
Es que está transparente.
Además, con cualquiera usted se me antoja y mucho.
Lobo, estate quieto que me tardé horas arreglándome.
Ay.
Oiga,
me imagino que sobra pedirle que no le vaya a decir nada al patrón.
¿Nada de qué?
De lo nuestro, de nosotros.
Ay, Lobo, no hay ningún nosotros. Esto es solo una canita.
Además, si mi marido se entera, a mí me medio mata,
pero a ti te mata y medio.
Ay. Bueno, pues ahora sí, lista.
Vámonos.
Gracias.
Ay, ya, Lobito, relájate.
Gracias.
Ay, Ana.
Dime.
Ven.
¿Estás bien?
No, no estoy bien.
Nada bien.
No puedo abrocharle el...
Tranquilo.
Ya está, mi reina.
Ni siquiera puedo cambiarle un pañal.
Tranquilo, mi amor, tranquilo.
Pues es que me frustra, amor.
A ver.
Ya estás, mi chiquitina.
Ya estás. Ven.
No, Ana. En verdad.
No puedo.
Amor.
De verdad,
tienes que tener más paciencia.
¿En qué clase de padre me estoy convirtiendo?
Ni siquiera puedo atender a mi propia hija.
Mi amor.
Anda, agarra a la princesita y ya cálmate,
que no pasa nada.
¿Verdad? ¿Estás muy bien con papá?
¿Verdad que sí?
"Ni siquiera sabe cambiar un pañal, mamá".
- Ay. No seas... - ¿Ves? Hasta ella lo dice.
Ya, tranquilo.
Ven, mi amor.
Hola, mi chiquitita.
Gracias a esta iniciativa,
México va a poder proveer de petróleo
a todos los países afectados
por el problema del embarque en Arabia Saudita.
Esto no solo será un gran ingreso para el país,
sino un acercamiento diplomático con estos países.
Esto es mi esperanza
de que podamos tener nuevas relaciones comerciales
con países que habían estado dormidos.
Bueno, mejor dicho,
que habían estado ausentes para México.
Ahora voy a responder algunas preguntas.
- Señorita, por favor. - Claudia Rey, de Sucesos.
Señor secretario, se acercan las elecciones internas al partido,
¿tiene alguna preferencia como candidato a la presidencia?
No, no me inclino por ninguna persona en específico.
¿Quiere decir que puede que se postule?
No, no sé, pero creo que esta no es la iniciativa
ni el escenario correcto para anunciar algo así.
Y, entonces, ¿cuál sería el siguiente paso, señor secretario?
Mantenerme como hasta ahora,
trabajando por el progreso del país.
- ¡Hipócrita! - ¿Alguna otra pregunta?
Cuidado.
MIAMI, FLORIDA, ESTADOS UNIDOS
Gracias.
Ishiro, por favor, tú espera a Edgar. Que ya no debe de tardar.
Y yo ya voy a entrar, no quiero que Leopoldo se arrepienta.
Buenos días, ¿la puedo ayudar en algo?
Buenos días. Soy Jimena Ortiz, tengo cita con Leopoldo Santamarina.
Claro.
El señor Santamarina está terminando con un cliente.
- ¿Le importaría esperar unos minutos? - No, no se preocupe, lo espero.
- Por aquí, por favor. - Gracias.
¿Le ofrezco algo de tomar en lo que espera?
¿Un agua, un jugo, un café?
Un café estaría bien.
- Gracias. - Enseguida.
Un minuto, ya termino.
Sí, tranquilo.
Aquí tiene.
Sí, muchas gracias.
Así la espera se hace más corta.
Gracias.
Jimena tiene la bebida.
¿Podría tranquilizarse un poco, por favor?
- Yo no sirvo para esto. - Tranquilo.
No... ¿No podemos hacerlo de otra manera?
¿Otra manera? Estamos en medio de esto, no podemos cambiarlo.
No, se nota que usted no se está jugando la vida.
¿Y si no se toma el café?
Se lo está tomando, somos profesionales. Por favor.
Esto es un error.
Si Jimena lo ve así, se va a dar cuenta que algo está mal
y todo se va arruinar. Tranquilo, respira.
¿Y si lo intento y no funciona?
Eh, ¿tenemos un plan B?
Confía en mí.
Estamos ya.
- Eh, ¿qué está haciendo? - Voy por ella.
- Tenemos que esperar a que haga efecto. - ¿Cuánto tiempo?
Unos minutos más. Tranquilo.
Señora Dora, no la esperaba por aquí.
Pues ya ves.
Yo y mis ocurrencias de venir sin pedirte permiso, Mario.
Bueno, no es que me tenga que avisar,
pero si me avisa, todo podría estar mejor.
¿Para qué?
¿Para poner más vigilancia y reportar todo lo que hago?
No. No, ¿cómo cree? No diga eso, señora.
Ay, por favor, no te hagas el inocente conmigo.
No te queda, Mario.
¿Y viene de entrada por salida o se va a quedar algunos días?
¿Qué te importa? ¿De cuándo a acá yo tengo que hacer una reservación
para venir a mi casa?
Disculpe, señora, no fue mi intención ofenderla,
yo solo sigo de órdenes de mi patrón.
Tu patrón.
¿Y ahora con qué salió Miguel?
Mire, yo no quiero ocasionar problemas entre ustedes.
No, no me trates de ganar, nada más dime qué diablos te dijo.
No, nada, solo me dijo que tuviera más precaución con usted, eso es todo.
Hazme el favor.
La verdad, lo último que quiero es ser irrespetuoso con usted, señora.
Usted ha sido buena con nosotros. Sinceramente...
No te hagas el hipócrita. A mí no me interesa hablar contigo.
- Entiéndame, por favor, señora. - No te entiendo.
Además, ¿qué voy a esperar de ti si eres un achichincle?
Discúlpeme.
Ve y dile a tu patrón que vine por unas cosas que se me quedaron.
Está bien.
¿Qué? ¿Te quieres quedar a ver cómo saco mis calzones?
No. Con permiso, señora.
Es muy importante que sepas dónde está ese dinero.
Porque es para cuando tú lo necesites.
Lo único que necesito es tu persona.
Yo no voy a estar para siempre.
A ver, ya estoy viejo
y mi cabeza no está funcionando bien.
No, no anda bien.
Porque estás teniendo últimamente muchos problemas,
por eso se te olvidan las cosas.
Estoy cansado.
Pues sí, yo te voy a cuidar y vamos a estar juntos muchos años más.
Está bien. Vamos a estar muchos años juntos,
pero ahorita necesito que te concentres, ¿sí?
Mira, ¿te acuerdas de la yegua que te regalé hace algunos años?
- Sí, la Candela. - Ajá.
Sí, es la referencia, ¿sí?
Es la referencia.
Cuando necesites dinero,
que nadie vea que entras aquí.
Y aquí está. Ven, asómate.
Aquí está todo el dinero.
Es tuyo.
Es totalmente tuyo para lo que necesites.
Si tienes algún problema, si necesitas más,
dile a Roberto que te ayude.
Mi hijo Roberto sabe perfectamente bien dónde está el dinero
y que te ayude si necesitas que te dé más.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Pues me parece perfecto, señor Santamarina,
yo creo que nada más sería cuestión de revisar
unas cláusulas del contrato antes de firmar.
Por supuesto, quiero que se quede tranquilo.
Y en caso de que me quede con unas dudas...
Claro, no se preocupe, le voy a dejar con mi asistente
que debe estar por acá,
checando todas las cláusulas y todo
porque yo tengo que atender a la señorita.
- Solo me tardaré unos minutos. - Sí, adelante, por favor.
- Gracias. - Pasa, por favor.
Buen día, ¿cómo estás?
- ¿Podemos comenzar? - Pasa.
- No te quitaré mucho tiempo. - Por acá, por favor.
Gracias.
A ver.
Solo necesito tu firma ahí y acá.
¿Todo bien?
Sí, todo bien.
Pero primero me gustaría charlar un poco.
Creo que es muy claro a lo que he venido, ¿no?
Sí, pero me gustaría disculparme contigo por lo del otro día.
No te preocupes, son gajes del oficio.
Ya, pero no estuve a la altura de las circunstancias y reaccioné mal,
no quiero que eso quede como un antecedente entre nosotros.
En absoluto, no te preocupes.
Tú solo firma y todo esto quedará atrás. Tranquilo.
No puedo perder a mi familia.
¿Tú me puedes asegurar que Miguel no hará ninguna tontería?
Leopoldo, precisamente por eso estamos aquí.
Sí, pero yo estoy confiando ciegamente en ustedes.
Y te quería preguntar, ¿aún tienen ese material?
- ¿Hablas de los videos? - Ajá.
Mira, en cuanto yo me salga de este lugar,
no volveremos a mencionar este tema,
todo quedará atrás.
Firma, por favor.
- Solo quiero lo mejor para mi familia. - Leopoldo, firma, por favor.
Bien.
Mañana tendrás un depósito millonario en tu cuenta
y todo esto quedará en el pasado.
Te agradezco.
¿Qué tienes?
Nada, estoy bien. Firma, por favor.
¿Te sientes mal?
Perdón, un poco, sí. ¿Dónde tienes el baño?
Déjame te indico dónde.
Mira, allá al fondo, a la izquierda.
Gracias.
Arranca, rápido.
¿Se encuentra usted bien?
Sí, con un poco de malestar, eso es todo.
¿Puedo ofrecerle algo?
No, está bien, muchas gracias.
¿Y Leopoldo?
- Tuvo que salir con un cliente. - Ah, ok.
¿Necesita que le llame?
Eh, no, muchas gracias. Ya no lo necesito más.
Dígale que lo busco después.
Claro.
- Hasta luego. - Que tenga bonito día.
Gracias, igualmente.
Oye, Jimena, de verdad qué pena. Discúlpame, ¿sí?
No te preocupes, Edgar.
Pero el imbécil del policía no me dejaba ir,
- pero ¿todo bien? - Sí, ya tenemos las firmas.
Ah, perfecto.
¿Ishiro?
No sé, no lo sé, pero necesito que me lleves al hotel, por favor, ¿sí?
- ¿Tú estás bien? - No me siento bien.
- Vamos. - Va, sí. Vamos, adelante.
¿Howard? Sí, soy yo, Leopoldo.
Lo logré, aquí llevo el libro.
Claro, voy en el auto que me enviaste, voy en camino.
Perfecto, ahora te veo.
Chao.
Joven, ¿podría prender el aire?
Claro que sí, señor.
¿Y qué? ¿Vamos a ir directo al gimnasio?
No, tengo que pasar antes a una tiendilla.
¿Qué clase de tiendilla?
De las buenas.
Tengo que hacer puntos con mi amiguita Carmen,
que últimamente ha andado medio sentida conmigo.
Ay, ¿y por qué será?
Óyeme, Peligros, si las mejores amigas
también de repente tenemos nuestros roces, es normal.
¿Las mejores amigas? ¡Si apenas la conoces!
Tú sabes de qué hablo, hombre.
Mira, tú dame un regalo bonito,
un par de días, y la voy a volver a tener comiendo de mi mano.
Ay, sí, muy segura, ¿no?
- Claro, por supuesto. - Ey, ¿adónde vas?
Mayra tiene chofer y ahorita estoy hablando con Mayra.
- Órale, súbase. - ¿De cuándo acá tú?
Pues ahora me toca llevarte, hombre.
Qué dadivoso.
Vámonos.
MIAMI, FLORIDA, ESTADOS UNIDOS
¿Qué está haciendo? ¿Por qué para?
Entrégame el libro, por favor.
No, no le puedo entregar el libro.
Por favor, entrégame el libro.
- ¡Papito! - Mi reina.
- Ya me traías ganas, ¿eh? - ¡Ay! No sabes cuántas.
Mi reina.
Ishiro, ¿qué haces aquí?
Casi me matas de un susto.
¿Qué es esto?
El libro de actas.
¿Cómo? ¿De qué estás hablando?
Del verdadero libro de actas.
¿Cómo? ¿Me engañaron?
¡Claro! Esa idiota me puso algo en el café.
Ya está todo solucionado.
No, ¿cómo crees? Tenemos que ver a Leopoldo, algo...
Leopoldo está muerto.
Buenas.
Muy bien, chicas, ahora sí. Comenzamos la clase, arriba todas.
Con ánimo, ¿eh?
Vamos arriba, eso es.
¡Y dice!
Cinco, seis, siete y...
Eso es.
Con la derecha comenzamos.
Ey, vamos, y dice...
Ay, no sabes las ganas que tenía de estar contigo.
Pues yo también, mi reina.
¿A poco crees que a mí me gusta estar aquí, encerrado?
Ay, ya sé, a mí también me encantaría venir más seguido
y verte y atenderte como tú te mereces.
Pues algo vamos a tener que hacer para que eso pase, ¿no?
Ajá.
¿Y qué sabes de los niños?
Ay, tan lejos. Yo los llamo y ni me pelan.
Pues es que salieron igualitos a su madre.
Oye, ¿y si te vas a la casa conmigo y te escondes allá?
- ¿Estás loca? - Ay.
Hay mucha gente que me está buscando todavía,
yo no me puedo exponer de esa manera.
Pero ni vas a salir, es como si no hubiera nadie.
No, ni lo pienses, Carmen.
- Es que yo me aburro mucho. - Pues sí, ¿y tú qué crees?
¿Que yo aquí estoy de fiesta o cazando musarañas?
¡Ponte a barrer o a hacer algo!
Sí, lo intento, pero pues, cuando te extraño,
a mí se me ocurre cada cosa.
Mira, mucho cuidado con eso, Carmen.
¡Ay, papi! Me estás lastimando.
Tú tienes solo una prioridad
y es ser la viuda de Epigmenio, ¿estamos?
Ok, ya entendí.
No quiero un solo error.
- Hubo un problema técnico. - Sí, lo estoy viendo ahora mismo.
Nos va a llevar a la fregada a todos.
No podemos perder tiempo.
Deja, le marco.
- ¿Sí? - ¿Hola?
¿Señor secretario?
Leónidas.
- Explotó todo, ¡tenemos un desastre! - ¿Estás seguro?
Me da mucho gusto verte a solas de nuevo.
¿En qué puedo servirte, Karina?
Esa es una pregunta muy amplia, Miguel,
pero hoy vengo por algo que te puede ayudar a ti.
Tengo un gran negocio que ofrecerte.
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