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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

Adela, ¿dónde estás?

Esto no está bien.

Viniste.

¿Qué pasó, mi reina?

No la iba a dejar solita tanto tiempo.

A ver.

¡Uy! Pero mire nada más.

Con tanta carne y yo con hambre.

- Ven, vamos adentro. - Aquí.

Necesito que te comportes porque no estamos solos.

¿Qué?

¿Cómo que no estamos solos?

Tranquilo, Lobito, es solamente una amiga.

- ¿Cuál amiga? - Una amiga nueva.

¿Y de dónde la sacó?

Ay, hombre, con tanta pregunta pareces policía.

¿Que no sabe lo peligroso que puede ser? ¿Dónde está?

¿Te me vas a poner altanero? ¡Nada más eso me faltaba!

¿Dónde está, pues?

Bueno, ya, ven. Te la voy a presentar.

A ver, pero ¿de dónde salió esa mujer?

Bueno, tranquillo. Ven, te la presento.

¡Mayra!

¡Mayris! ¿Dónde estás?

¿Dónde está, pues?

Ay, bueno, déjame ver si está en el baño, pues.

¡Mayra!

¿La encontró?

- ¿Qué pasó? - Llegó el Lobo.

Me lleva la que me trajo.

Te estuve marcando y no contestaste.

- ¿Te vio? - No me vio.

Arráncate, Peligros.

Que te quede claro, no vamos a regresar a esta casa, ¿eh?

Vámonos.

Ya te dije que si no te contesté

es porque estaba en otra llamada, Peligros.

- Tú eres mi responsabilidad, Adela. - ¡Ya entendí!

Ya, baja la voz.

Ya se acabó de estar jugando a las espías, ¿eh?

- Tengo que regresar. - ¿Estás loca?

No, claro que no. Carmen está empezando a confiar en mí.

Uy, sí, no.

Ahora como desapareciste de la casa, lo dudo, ¿eh?

No importa, ya veré qué me invento,

pero esta oportunidad no la voy a desperdiciar.

Pues no cuentes conmigo.

Ah, ¿me vas a dejar hacer esto sola?

No vamos, y si lo haces, le voy a decir al patrón, ¿eh?

¿De qué hablamos?

De nada, Rosario, de nada.

¿Cómo que de nada?

¿Qué es lo que le vamos a decir al patrón?

Ay, al fin que ni quería saber.

Nada más vine a decirte que ya planché toda la ropa para tu cena.

Gracias, tú sí eres lo máximo.

Ay, lo sé.

Ándale, cuenta, ¿de qué hablaban?

Ishiro.

Ya hablé con Tadamichi,

los dos estamos de acuerdo en que te quedes en México.

Así será entonces, Miguel.

¿Y tú?

¿No saldrás esta noche?

No, no tengo ganas, la verdad, pero diviértanse.

Lista, joven.

¡Guau!

Adela, te ves hermosa.

Detecto algo de sinceridad en tu comentario.

Es porque lo estoy diciendo muy en serio. Se ven muy bien juntos.

- Gracias. - Gracias.

Hasta me están dando ganas de invitar a cenar a tu hermana.

Espero no arrepentirme de ese comentario.

Muchas gracias,

me voy a quedar a ver unas series que tenía ganas de ver,

pero pásensela bien.

Bueno. Señorita.

¿Así que te querías ir de México?

Me quedaré solamente porque Miguel me lo pide.

¿Por qué eres tan duro conmigo?

Ya te pedí una disculpa, ¿no?

Te dejo con tus series.

Con permiso.

¿Y ahora?

¿Qué te pasó? Está más parado el tráfico que tú.

Pues sí, pero es que me quedé preocupado.

¿Preocupado por qué?

Por lo de su amiga. A ver...

A ver, mi reina,

¿no se le hace raro que se haya ido justo cuando me vio llegar?

Bueno, no sé, tal vez se tuvo que ir o le dio pena, ya andábamos tomadas.

No, Carmen, no.

Usted no puede andar así de descuidada.

Óyeme, ¿tú quién te crees para darme órdenes?

Ni que fueras mi marido.

No, pero soy el encargado de cuidarla.

Pues sí, pero la que está encerrada en estas cuatro paredes soy yo.

Mis hijos están en el extranjero.

Epigmenio está escondido quién sabe en dónde

y tú nada más vienes cuando me traes ganas,

¿y yo qué?

Dime, ¿yo qué hago?

Sí, Carmen, pero tiene que tener más cuidado.

A ver, bueno pues, si tan amiga suya es, ¿por qué no le llama?

No tengo su celular.

¿Ve? Bonito el cuento.

Bueno, pero se lo puedo pedir mañana en el gimnasio.

No, Carmen.

Es que, mire, ya se corrió el rumor de que puede que su marido no esté muerto,

así que habrá mucha gente mosqueando el lugar,

gente que hasta quizá se haga pasar por amiga suya, ¿me explico?

Ese es amor del bueno.

Lo hizo hablar otra vez, ¿lo puedes creer?

Yo estoy muy contenta que estén otra vez juntos.

No sé, hay algo de Kenia que todavía no me cierra.

Siempre hay un "pero" cuando se trata del hermano chiquito.

Ya te quiero ver cuando tengas hijos.

- No, no es eso, es solo que... - Ya.

Quieto, samurái.

- ¿Y cómo está tu abuela? - Muy bien, ahí anda.

¿Cuándo viene a la casa?

No sé,

a la pobre ya no la dejan comer un chorro de cosas.

No creo que aguante sin meterle mano a los platillos de Rosario.

Qué bonita coincidencia.

Karina, buenas noches. Y...

Romero Vega, mucho gusto.

Romero, él es Miguel Garza.

- Claro, me han hablado de ti. - Mucho gusto.

Romero Vega es un empresario petrolero muy importante.

Yo soy Adela.

Mi mujer.

Mucho gusto.

- ¿Petrolero? - Sí.

Una industria interesante de la que me gustaría tener más conocimiento.

Ok, cuando quieras platicamos.

Bueno, será en otro momento, ¿no?

Porque no creo que quieran aburrir a una pobre mujer

el sábado por la noche.

- Correcto. Estaremos en contacto. - Claro.

- Muy bien, con permiso. Buenas noches. - Nos veremos en otra ocasión.

Buenos días.

Buenos días.

Quiero que seas sincera conmigo.

¿Te molesta que tenga la foto de Asya?

No.

Al contrario, tengo mucho que agradecerle.

Te cuidó mucho tiempo.

¿Y qué quieres hacer hoy?

¿Te tengo todito para mí?

- Totalmente disponible para ti. - Perfecto.

¿Qué te parece si organizamos una carne asada?

¿Una carne asada?

Sí. Te apuesto que en tu vida has tocado un asador.

- No, nunca. - Ah, entonces eso hay que hacer.

Invitamos a toda tu familia.

Muy bien. Tú encárgate de eso y yo voy a buscar a tu abuela.

- ¿A mi abuela? - Sí, es parte de la familia, ¿no?

Y aparte aprovecho para preguntarle sobre el cumpleaños en el asilo.

Bueno.

Órale, pero yo voy por ella, ella se pone muy nerviosa contigo.

Bueno, como sea, pero me gustaría verla aquí.

- Entonces, ¿paella? - Paella.

- Hay azafrán, hay todo, ¿no? - Hasta langostinos...

- Buenos días. - Hay que darse prisa.

Vengo a quitarles unas cuantas mortificaciones de encima

- porque hoy tenemos carne asada. - Ay, ¡qué bueno!

Adiós, paella. ¡Qué alegría!

¿Carne asada?

Sí, carne asada. Carbón, cervezas, cumbia.

No, ya sé lo que es una carne asada,

lo que quiero saber por qué así, sin consultarme.

Ay, Dora.

Por Dios, una carne asada no tiene por qué ser consultada.

Es domingo.

Pues si así lo ordena la señora de la casa, está bien.

Ay, no se agüite.

Una familia siempre será feliz en torno a un asador.

Nos la vamos a pasar muy bien, vas a ver.

Pues tengo que reconocer, ¿eh?

El apodo de cazadora de traficantes te hace justicia.

No podemos cantar victoria, pero al menos estamos acercándonos.

O sea, que Miguel Garza no solo comete delitos financieros,

sino que alimenta estos delitos con dinero sucio.

Y con esos ingresos fabrica y vende la efilina.

Es el negocio perfecto de una mente brillante.

Ay, no sabes la pena que me va a dar cuando atrapemos a este tipo.

Solo tenemos que comprobar uno de esos delitos, Howard.

Evasión de impuestos,

procedencias dudosas de efectivo, lo que sea.

- Eso nos dará acceso al juego grande. - Estoy de acuerdo.

Gary, dime.

Me gusta escuchar eso, vamos para allá.

Hola.

Pero ¿que no es domingo?

Sí,

pero será un domingo diferente, corazón.

Muy bien. ¿Tenemos planes? Vamos.

Sí, pero de trabajo,

así que tendrás que divertirte sin mí.

- Vamos. - Permiso.

Buen camino.

Tan bonita ella,

pero no quiero ir, ¿eh? No.

Ay, abuela, ya. No te hagas de rogar, vamos.

Me siento cansada.

Harás que Miguel me regañe si no vienes a la casa.

Por favor, vamos un ratito, no seas así.

No, no tengo ganas,

pero mejor cuéntame, ¿cómo te ha ido con ese muchacho?

Qué digo muchacho, muchachote.

Ay, abuela, pues qué te digo.

Estoy feliz.

Me siento plena, me siento completa.

Digo, he tenido que aguantarlo con todo el paquete, ¿eh?

Ah, como te veo, pues se ve resabroso el paquete.

Abuela, ¡eres una pelada!

No, me refiero a...

...pues a todo lo que involucra ser la mujer de Miguel.

A lo bueno, a lo malo, a lo más o menos.

A todo.

Sí, a veces hay que adaptarse a las situaciones.

Ajá.

¿Tú crees que está bien hacer algo a espaldas de tu pareja?

Siempre y cuando sepas que lo estás haciendo por su bien.

La vida en pareja está llena de eso.

Sí, ¿verdad?

Bueno, ya me voy, que esa carne no se va a asar sola...

- No te vayas. - ...y tú no quieres venir.

- Eres una grosera. - Te quiero mucho.

Yo más.

- Vengo a verte pronto, pórtate bien, ¿eh? - ¿De verdad?

Salúdame al muchachote.

Ay, abuela.

Falta el ingrediente especial.

¿Cuál es? ¿Leche?

No, Jorge, qué asco.

La leche es para que se esponje, sabe más rico.

- No le vayas a echar leche. - A ver.

Tú no me vas a decir, son mis recetas, recetas Jorge, ¿eh?

¿Y si no me gusta?

No, claro que te va a gustar, mira, vas a ver.

Jorge, es Miguel.

A ver.

¿Bueno?

Sí, ¿qué pasó, Miguel?

¿A una carne asada?

¿Hoy?

Sí, perfecto. Sí, ahí estaremos.

Claro que sí.

No, estás loco si crees que voy a ver a mi jefe hasta en domingo.

A ver, es una reunión familiar.

Perdón, pero tú ya eres parte de la familia.

Bueno, pero prométeme que nunca nadie se va a enterar de mis secretos.

Te lo juro.

A ver, patrón, déjeme a mí, ¿eh?

- ¿Tan mal lo hago? - No, pues. No le voy a decir la verdad.

Mire, mejor échese una chelita.

Mejor cada quien a lo suyo.

- Ustedes disfruten. - Ya van a ver ustedes.

Yo puedo ayudar si es necesario.

¿Qué pasó? Si no es sushi.

Mejor ayúdame con esto, ¿sí?

¿Por qué no metemos la carne al microondas?

¡No! Queda dura, horrible, nada que ver.

- ¿Quieres? - Gracias.

¿Te puedo preguntar algo? Sin ofender.

Yo no entiendo cómo conquistaste a Miguel, no lo entiendo.

O sea, es frío, tiene una tradición japonesa, es seco.

Eh, sí.

Sí, bueno, sí me queda claro que tu hermano no es nada fácil.

¿Cómo le hice? Pues no sé.

No sé, yo creo que siendo directa con él siempre.

Siempre le hablé claro.

A mí no me daba pena decirle en frente de la gente

que quería con él o que me gustaba.

Yo creo que eso le gustó a Miguel.

¿Y tú qué? ¿Adónde vas con todo esto o qué?

Ay, Chisca, ¡por Dios!

Te mueres por Ishiro, se te nota.

- No es cierto, claro que no. - Por supuesto que sí.

Claro que no.

Y te voy a dar un consejo:

si neta te gusta, díselo.

No seas tonta, que no te dé pena. Díselo así, directo.

Adelita, por favor, mira, ven.

Necesitamos a alguien en el departamento de carnicería, ¿sí?

Anímate.

Gracias.

- Mira, ayúdame. - No, Ishiro, tú vete a sentar.

¿Qué, Peligros?

Ya caíste, papá.

Sabía que ibas a meter tus narices en mis asuntos.

Vas a perder todo tu domingo y no vas a encontrar nada.

- Rosario. - Sí, dime.

- ¿Puedes poner otros dos lugares? - ¿Quieres otra cerveza?

- Sí llegan Jorge y Kenia. Por favor. - ¿Estás bien?

Claro, le voy a echar más agua a los frijoles para que alcancen.

Órale.

Dora,

tienes que aceptar que fue buena idea todo esto de unir a la familia.

Pues sí,

en momentos como este me acuerdo mucho de mi esposo.

Me imagino.

Aunque no me gusten los cambios, tienes razón.

Tengo que reconocer que es bueno ver a la familia reunida.

Oye, Dora, ahora que sacas el tema de tu marido,

¿cómo era tu relación con él?

¿Siempre se contaban todo?

¿De repente, pues, había secretos o qué?

¿A qué te refieres?

No sé, ahora que soy la pareja de Miguel...

...no sé, de repente me cuesta entender sus códigos.

Eres la mujer de un mafioso.

Sí, supongo que sí.

Pues entre ustedes no puede haber secretos, ninguno.

El otro día escuché una frase que decía algo como...

"Si quieres saber todos los secretos de un mafioso...".

"...conviértete en su esposa".

Es la verdad, ahora ya lo sabes.

No me extraña que el radar no haya podido detectar esta isla.

Gracias a nuestra infiltrada estamos aquí, Edna.

Teniente.

Seguimos rastrillando todas las áreas.

Muy bien. ¿Creen que puedan encontrar algo?

Toda la operación depende de eso.

Atención, por favor.

Les quiero pedir un gran aplauso

para mi aprendiz de parrillero, Miguel Garza.

¿En serio? ¿Aprendiz?

Bueno, gracias.

Yo quiero aprovechar también para agradecerle a mi mujer

por organizar esta carne asada en familia.

La verdad es que me da muchísimo gusto vernos reunidos

y saber que contamos el uno con el otro para cuidarnos,

protegernos y querernos, como la familia Garza

que algún día encabezó mi abuelo Lamberto.

Y, aprovechando,

ya que todos estamos diciendo cosas lindas.

Este...

Yo traje algo para alguien muy especial

que si no fuera por él,

no tendría ahorita un mes limpia.

- ¿Qué es eso? - Mochis.

Ajá. Es un postre japonés que le compré a Shiro.

- ¿Y los hiciste tú? - No,

pero los compré con muchísimo cariño...

Shiro, ¿puedo hablar contigo?

Yo sé que es como anticuado de mí, ¿me entiendes?

Bueno, tortolitos, vámonos para acá.

Creo que ahora sí, todos, salud por la familia Garza.

- Salud. - Salud.

Disculpen.

Ana. Cierra la cortina.

Que no tengo ánimo de nada.

- Mi amor, son las cuatro de la tarde. - No me importa.

Mañana tienes que volver al trabajo y parece que no te importa nada.

El trabajo puede esperar.

No, mi amor, no puede esperar.

Arriba.

¿Qué quieres? ¿Quedarte aquí tirado toda la vida?

¿Y tú que quieres? ¿Que salga?

Eso es peligroso.

Mira, ya tienes que recuperar tus actividades,

ver a tus amigos, cuidar de tu familia.

No, no quiero ser responsable de otra desgracia.

No sé cómo lo vas a hacer,

pero tienes que salir de esta depresión, te va a matar.

Tengo miedo.

Claro que tienes miedo,

pero ¿sabes lo que hacen los valientes como tú?

¿No?

Superan el miedo.

Ánimo, mi amor.

Te prometo que vas a salir de esta.

Jimena, gracias por venir en tu día libre.

No lo haría si no supiera que es algo grave.

Tener a uno de los dueños de Pídenos husmeando nuestros asuntos,

puede ser un tema delicado.

¿Te gustaría proceder con lo que platicamos?

Pensé que no iba a ser necesario, pero creo que tienes razón.

Entonces, tenemos que operar con urgencia.

Tenemos que mantener el control de la compañía,

el sistema de ventas está funcionando perfecto.

MIAMI, FLORIDA, ESTADOS UNIDOS

CANJEAR CÓDIGO

"MENÚ ESPECIAL" EN CAMINO

Buen día, tengo una entrega.

Gracias.

Quieto.

¿Dónde está?

¿Qué? Yo no tengo nada.

¿Qué es esto?

Buenas tardes.

Ah, ¡lárgate de aquí!

Te necesito mañana mismo muy temprano en Miami,

no hay tiempo que perder.

- ¿Vienes conmigo? - No,

tengo que ir a Ciudad Jiménez, están llegando 50 camiones nuevos.

Claro.

Estamos creciendo a pasos agigantados.

Y así tenemos que seguir.

Bueno.

Jimena, estás haciendo un gran trabajo, gracias.

Gracias a ti por no dejar de confiar en mí.

El lugar está limpio como un quirófano,

no hay una sola huella, solamente encontramos esto en un cajón.

Una tarjeta de presentación de Karina Grishenko.

Así que la reunión fue aquí.

¿La conoces?

Sí,

y Miguel Garza también.

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

Hola, Edgar.

Jimena. Los estaba esperando.

Él es Ishiro, me está acompañando por seguridad.

¿Qué tal, Ishiro? Eh, ¿gustan pasar? ¿Quieren algo de tomar?

Tenemos algo de prisa, me imagino que Miguel ya te puso al tanto.

Sí. ¿Trajeron los libros de acta de Ecogreen?

- Aquí está todo. - Leopoldo nos debe estar esperando

- en la concesionaria. - ¿Vamos?

Vamos.

¿Qué onda, Flaco?

Ya llegó por quien lloraban.

Hola, Flaco.

¿Que no vas a saludar?

Sí, perdón, estaba en otra cosa.

Bienvenido otra vez, carnal. ¿Todo bien?

Todo perfecto.

Ya listo para volver a la chamba, mira.

Oye, a la maquinita por un refresco, ¿gustan algo?

- No, gracias. - Bueno, ahorita los veo.

Estuvo chida la reconciliación, ¿no?

El Jorgito no cabe de alegría.

- Flaco. - ¿Qué?

Por favor, no le vayas a decir nada a Jorge de lo que pasó, ¿sí?

¿Nada de qué o qué?

Tranquila, güila, no le voy a decir nada.

Igual tú traes otra cosa.

¿Otra cosa?

Sí, estás rara, como muy ansiosa.

- ¿Qué tienes, eh? - No, nada.

Estás loco.

No sé qué sea, pero lo voy a averiguar.

Flaco, por favor, no empieces, ¿sí?

¿Qué tal, Leopoldo?

- ¿Cómo está todo? - ¿Cómo estás?

- Bienvenidos. - Gracias.

Ella es Jimena Ortiz, ella viene de México.

- Hola, Jimena. Bienvenida, ¿cómo estás? - Gracias.

Solo vamos a estar aquí unos minutos, no te queremos quitar mucho tiempo.

Trajimos unas actas que necesitan firma del CEO de la empresa.

Bien, si es solo eso, por favor, pasen a mi oficina y firmamos de una vez.

- Adelante. - Pasen, adelante.

¿Alguno de los dos me puede explicar qué significa todo esto?

Sí, por supuesto.

Mira, en este acto los accionistas de la empresa DellaCasa S. A.,

de Metaltubos S. A. de C. V.,

de Sigurit, de Novotech, etc...

...venden sus acciones de la empresa Pídenos

a la empresa Ecogreen S. A. de C. V.,

representada en este acto por su director general y apoderado,

el señor Leopoldo Santamarina.

No te pedí que me leyeras las actas, eso ya lo hice yo.

Entonces, ¿qué necesitas?

¿Te sostengo la pluma para que firmes?

Necesito saber por qué.

- ¿Por qué te hacemos firmar esto? - Ajá.

Para que la empresa Ecogreen

tenga la mayoría de las acciones de la empresa Pídenos

y así se convierta literalmente en dueña de la empresa.

Y tú, Leopoldo,

pasarías a ser el presidente de esa empresa.

Felicidades, acabas de tener un gran ascenso.

Mi acuerdo con Miguel Garza era por Ecogreen, nada más.

¿Ustedes quieren que firme esto?

No, esto me huele muy mal.

No, no lo voy a hacer, no me parece.

Sí, pero esto no se trata de que te parezca o no, Leopoldo.

Esto no es una petición.

Además, temo recordarte que si no lo firmas,

ya sabes lo que te puede pasar.

Quiero hablar con Miguel, ustedes dos no me pueden obligar a nada.

Mira, Leopoldo,

yo entiendo que todo esto te esté tomando por sorpresa, de verdad,

pero ¿por qué no lo piensas?

Lo analizas y mañana podemos volver a conversar.

Sí, lo voy a pensar.

Hola.

¿Qué onda? ¿Qué te pasó? Te desapareciste.

Ya sé, es que cuando entré al baño me entró otra llamada de mi marido.

Bueno, pero me podías haber avisado, ¿no?

Sí, tienes toda la razón, pero me asusté, gacha, me asusté.

Mi marido es bien celoso y luego ya andaba, mira, acá.

Entonces, ya sé, ni discutirle cuando se pone así.

Y luego, la verdad, sentí feo contigo.

Tú querías que me quedara y pues, yo no te quería hacer el feo.

¿Me perdonas?

Ya, ándale.

Bueno, pues qué te digo, gacha. Sí.

Te prometo que te lo voy a compensar con unos daiquirís, ¡ay!

- No, es que el de fresa... - Ok, chicas, arriba.

Bueno, ya va a empezar la clase, luego hablamos.

Todas a su posición, vamos.

Se ven bien bellas sonrientes. Vamos, ánimo.

Vamos, dice.

Cinco, seis, siete y...

Uno.

Ya hablé con Miguel.

Si Leopoldo no reacciona, habrá que presionarlo de otra manera.

¿Y crees que recapacite?

Él es un tipo débil, fácil de manejar.

Eso espero.

Muy bien, chicas, muy bien. Excelente, excelente la clase de hoy.

Hasta la próxima.

Estuvo muy buena la clase, ¿no?

Oye, ¿no se te antoja tomar algo?

¿No que tu marido no te deja salir mucho?

¿Ya dos días seguidos?

Ay, sí, ya sabes cómo son, pero no importa.

Le digo que me quedé a otra clase y ya.

¿Vamos a tu casa?

No, hoy no puedo.

Pero ¿por qué no me das tu celular y yo te llamo?

Ni me lo recuerdes, gacha, no sé en dónde lo dejé.

Desde que llegué lo ando buscando.

¡Ay! Méndigo celular, de veras.

¿Y no te sabes tu número?

¡No! Te digo que me acabo de mudar, hasta crees que ya me lo aprendí.

Te lo doy la otra clase, ¿vale?

Bueno, nos vemos la próxima.

Adiós, amiga.

¿Cómo que se fueron a Ciudad Jiménez?

¿A qué o qué?

No, pues es que iban a llegar unos nuevos camiones,

ya ve que con el negocio nuevo no se daban abasto con los que teníamos.

¿Y ni siquiera tuvo la decencia de llevarme con él

o ya de perdida avisarme?

Es que anda con muchas cosas en la cabeza, doña.

Pero mire, el Salado está trabajando a tope, hasta lo que da.

Usted debería estar contenta, ¿que no?

Pues no lo estoy, fíjate.

Ay, oye, ¿y tú así?

¿Qué fue?

Pues no seas tan confianzudo, ni que fueras el señor de la casa.

Uy, bueno, perdón.

Nada más subí los pies para estar cómodo.

La abracé porque pensé que tenía frío, no se me alebreste.

Oye, ¿y has visto a Epigmenio?

Claro, de harina.

- ¿Por qué? - ¿Y dónde está?

Refundido en la hacienda.

Oye, ¿y pregunta por mí?

La verdad, lo que pasa es que el patrón anda con muchos problemas.

Pero ¿qué pasó, mi reina?

¿A poco no la tengo bien atendida?

Sí, pero extraño a Epigmenio.

Bueno, pues si quiere, yo lo puedo convencer de que la deje ir a visitarlo.

¿En serio harías eso por mí?

Clarín.

Aparte, su marido cada día confía más en mí.

Entonces, pues si yo se lo digo, segurito que me dice que sí.

Ok.

Oiga, Carmen, ¿es que sabe qué?

He andado con el pendiente de esa amiga nueva que vino.

¿Sabes? Que creo que sí tenías razón

porque la vi en el gimnasio y como que sí me dio desconfianza.

Usted tiene que tener mucho cuidado.

Imagínese que le pasa algo, ¿yo qué voy a hacer?

Así que la próxima vez que venga la quiero conocer, ¿entendió?

Oiga, ¿por qué está tan guapa?

Está hermosa.

A ver, Adela, ¿cómo quieres que te proteja si te vas así, sin decirme nada?

Sin avisarme.

Peligros, no te dije nada

porque no había nada que decir, porque no fue nada importante.

A ver, necesito que me ayudes a conseguir un teléfono

y una identificación o lo que sea para demostrar que sí me llamo Mayra,

- como le dije a Carmen. - ¿Otra vez con eso?

Yo no te voy a seguir solapando, Adela.

¿De qué hablas, Peligros?

No hagas eso.

Hablamos de esto y quedamos en que es por ayudar a Miguel,

para ayudarlo a encontrar a la persona que mató a su familia, ¿sí sabes?

Sí, ya me sé esa historia,

pero si el patrón se entera de lo que estamos haciendo,

me corta en pedacitos con la espada japonesa esa que tiene.

Así que le dices tú o le digo yo.

Sobre advertencia no hay engaño, ¿está claro?

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

Ese hombre ya me está colmando la paciencia.

Oye, yo de verdad pensé que iba a recapacitar.

Miguel no va a venir a hablar con él

y mucho menos ahorita que tenemos tanto trabajo.

Pues solo queda pasar al plan B.

Para esta noche le tengo la sorpresa

y cuando llegue de su trabajo, se va a quedar helado.

Pues más vale que así sea.

Vámonos.

Mi amor, ya estoy en casa.

¿Cómo te fue?

Bien, un día complicado en el trabajo, pero todo bien.

Bueno, qué bueno.

- ¿Y los chavos? - Ay, los acabo de acostar.

Estaban muy cansados.

Ni modo. Bueno, luego subo a darles un beso.

¿Quieres que te sirva algo de tomar?

Pues, una copita de vino no me caería mal.

- Ahorita te la traigo. - Gracias.

Tuvimos junta de padres de familia hoy en el colegio.

¿Alguna novedad?

Lo mismo, seguimos luchando porque no quiten la clase de ética.

Yo no entiendo de dónde salen tantos papás inmorales

que les vale la educación de sus hijos.

- Así es. - Toma, amor.

De todo hay en la viña del Señor.

- Pues sí. - Salud, mi amor.

¿Quién será a esta hora?

Sí, ¿quién será?

- Ay, qué raro. - ¿Quién es?

No sé, un número desconocido, me mandaron un video.

¿Eres tú?

¿Dónde estás?

Qué raro.

Debe ser un video de estos trucados.

Ya sabes, estos que hacen ahora, así, de chiste.

Ay, pues qué manera de perder el tiempo.

Sí.

Oye, ¿sí me prepararías algo de botana?

Sí, amor. Te preparo algo rápido.

Estoy hambriento.

Y la vi muy deprimida, me dolió mucho verla así.

Sí, claro, me imagino.

Ay, te juro que nunca la había visto tan mal,

pero es que, ¿sabes qué? Yo creo que algunos hombres

no tienen ni idea el daño que le pueden hacer a las mujeres.

Además, ¡con su secretaria! ¿Puedes creerlo?

Tú y yo somos muy afortunados de tenernos, amor.

Sí, mi amor.

- ¿Todo bien? - Sí, todo bien.

Digamos que tengo un amigo

que firmó unos documentos

que lo convierten en director general de una empresa

y, pues, ahora resulta que esta empresa

realiza operaciones dudosas

desde un punto de vista legal,

¿cómo podríamos ayudarlo?

¿Y este amigo

sabía de estas operaciones antes de firmar esos papeles?

Ya veo.

Pues, lo mejor que le puedes recomendar a tu amigo

es que se entregue a las autoridades,

que coopere en lo que más pueda con ellos

y que no deje pasar más tiempo,

si no quiere acabar preso.

Amor, ¿qué haces en la casa tan temprano?

Creo que algo me cayó mal, me voy a recostar.

¿Te preparo un té?

Este... sí, está bien. Gracias.

Por cierto, ¿qué es eso?

Ah, pues no sé.

Llegó sin tarjeta, es para ti.

- ¿O es para mí? ¿Qué es? - No, mejor no lo abras.

No, mejor no lo abras, no lo abras.

- Ay, amor, ya. Déjame abrirlo. - Mejor luego.

- Amor, ya. - Mejor luego.

Ya lo abrí, ya estás aquí.

Déjame abrirlo.

Leo, ¿qué significa esto?

¿Quién mandó esto? No entiendo.

Diana, mi amor, te puedo explicar.

"Espero que lo disfrutes".

Leopoldo, ¿qué es esto?

Me metí en negocios turbios.

¿Qué tipo de negocios? ¿Por qué?

Por estúpido, por dinero.

Pero si nosotros tenemos dinero.

No, mi amor.

El dinero lo tiene tu familia.

Yo solo quería dejar de ser un mantenido, que estuvieras orgulloso de mí.

¿De qué estás hablando?

¿Qué tiene que ver esta ropa de mujer con eso?

Me están extorsionando.

Amor, tenemos que ir con la policía.

La policía no.

No, si avisas a la policía, me van a llevar preso.

- Es el número desconocido otra vez. - No, no lo abras.

- ¡Dame mi teléfono! - Por favor, ¡no lo abras!

- ¡Ya! - Leo, ¡dame mi teléfono!

Ya, tranquila.

- Dime algo. - Tranquila.

Lo que sea, pero dime.

Tranquila, te lo voy a explicar.

Ya.

Bueno, entonces te encargo la parte que falta,

¿está bien?

Aquí está bien.

Gracias.

¿Sí, patrón?

Sí, ya estoy recogiendo la lana.

Pues mal, la mera verdad.

Los números siguen bajando, yo creo que se debe en parte a la efilina esa.

Sí.

Diana.

Diana, dime algo, por favor.

No me vas a volver a tocar ni un pelo, ¿oíste?

Y si te vuelves a meter con un muchacho,

te mato.

Y ve viendo cómo solucionas esto,

porque mi familia no va a estar en boca de nadie.

Señor.

Señor, tenemos visitas.

Señor Santamarina, qué agradable sorpresa.

Necesito que me ayude, inspector.

Si usted me ayuda, yo también puedo ayudarlo.

¿Estamos hablando de Miguel Garza?

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