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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

Hola.

Sé que no te gusta como soy.

- Nunca dije eso. - Me doy cuenta.

¿Cómo te das cuenta?

Por cómo me estás viendo.

No voy a cambiar.

¿Qué pasa?

Shiro, ¿qué pasa?

Ey. ¿A dónde vas?

¿Qué acaba de pasar...?

¿Qué pasó?

Esta no es la forma, Chisca.

No puedes jugar así con la gente.

- Ay, estás exagerando. - ¿Tú crees que estoy exagerando?

¿De verdad crees que estoy exagerando?

Porque yo pensé que te estaba pasando algo.

Perdóname. No lo vuelvo a hacer.

- Ya, perdón. - Está bien.

Te veo en la casa.

Ey...

...perdóname.

Bien.

Lo platicamos en la casa, Chisca.

- Bueno, me cambio y nos vamos. - Chisca, te veo en la casa.

¿No me vas a esperar a que me cambie?

¿Necesitas que te espere?

Tú pudiste encontrar el camino a este hotel,

¿no puedes encontrar el camino a la casa?

Tú puedes, Chisca.

¿Quién eres? Por favor, dime quién eres.

¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?

Dime, por favor, ¿qué quieres de mí? ¿Quién eres?

¡No!

¿Quién eres?

¡No, ay, no! Por favor.

Por favor.

Gary.

- ¿Qué está pasando? ¿Qué? - ¿Tú crees que esto es una broma?

No.

¿Te estás burlando de mí? ¿Eso es lo que estás haciendo?

- No. Te lo juro que no. - ¿Ah?

- Yo intenté comunicarme... - Armé todo un operativo gigante.

- No. - Y tú lo arruinaste, Gabriela.

¡Me pudieron haber matado! ¿Que no recibiste mi señal?

Sí, sí la recibí.

Y desapareciste.

Porque el Flaco es uno de los mejores hackers.

En cuanto vio la señal la cortó, entiéndeme.

Pues, mira, a ver, déjame entender.

¿El hacker de Garza qué hizo?

¿Te descubrió y te dejo ir, así nada más?

No se dieron cuenta que fui yo.

Te lo juro, te digo la verdad.

No se dieron cuenta que fui yo, te lo juro, Gary.

¿Sabes qué?

Tu trato se acabó.

¿Sabes por qué?

- No confío en ti. - No,

sí puedes confiar en mí, te lo juro que sí puedes confiar en mí.

Sí puedes, Gary, por favor, te juro que...

- Yo te lo juro que te voy a ayudar. - ¿Sabes qué voy a hacer?

- No. Por favor. - Te voy a entregar a los gringos.

- Por favor, no. - Para que te pudran...

te pudran el cerebro.

Gary, vamos a hablar. Espera.

- Gary, por favor. - A ver, terrorista. Eso voy a hacer.

Te juro que puedes confiar en mí, te lo juro, te voy a ayudar.

- Te lo juro. - Pon tus manitas aquí, juntas.

- Vamos, muéstramelas. - Gary...

Gary, mírame, por favor.

Yo no te traicioné. Te lo juro que yo no te traicioné.

- Seguramente. - Tú sabes que yo no soy mala,

sabes que todo lo de mi pasado fue porque Christian me engañó

y yo me enamoré.

- ¿El hombre que mataste? - ¡Porque me lastimó!

¿Tú crees que yo lo quería matar? ¿Tú crees que yo quería?

¡No sé, tú dime!

Entrégame.

A mí me van a matar,

pero tú te vas a quedar con muchas ganas de saber todo lo que pasó en la isla.

Ah.

No tienes remedio, ¿verdad?

- Pasó esto y me quieres chantajear. - No es chantaje.

Estoy tratando de salvar mi vida.

¿O tú qué harías?

Ok.

Después de todo esto que pasó, te quiero ayudar.

Te quiero ayudar.

Pero tú te puedes ayudar tú misma.

Me vas a decir todo lo que pasó en esa isla, completito.

Con lujo de detalles.

Miguel convocó a los hombres más importantes de la mafia.

Nombres, Kenia. Nombres.

Pues a algunos, Kenia ya los conocía.

Como a Petrovic o Jaramillo.

¿El capo colombiano?

A los demás nunca los había visto.

O al menos eso dice.

Edna, yo le creo.

¿Así que Miguel Garza convoca a los jefes de la mafia

más importantes del mundo para hablar de la efilina?

Edna, dejé lo mejor para el final.

Ajá.

¿A que no adivinas quién estaba en esa reunión?

El mismísimo Epigmenio Moncada.

¿Está vivo?

Pero mira nada más.

¿Qué te gustaría hacer con esa información?

Por lo pronto nada.

Pero ¿cuál va a ser tu estrategia?

Que Moncada piense que lo creemos muerto.

Saber es poder.

Además, por lo que me acabas de contar, Miguel Garza es un pez mucho más grande.

Ok.

Tiempo. ¿Qué pasa, Ishiro?

¿A qué te refieres?

Te venzo demasiado fácil, estás ausente.

Perdón, Miguel San, tienes razón.

¿Qué tienes?

Hablé con Tadamichi.

Mi tiempo de volver a Japón ha llegado.

Yo quiero que te quedes.

Mi trabajo aquí contigo, Miguel, ha terminado.

No, todavía quedan muchas batallas que librar.

Necesito gente de confianza, a menos que tú no quieras.

No es eso.

¿Entonces? ¿No estás contento aquí en México?

Todo lo contrario, Miguel,

tú y toda tu gente me han hecho sentir como en familia.

Tadamichi permitirá que te quedes si yo se lo pido.

Sigamos.

Aquí están.

Ay, gracias, amor.

Nada más no dejo la cabeza porque la traigo pegada.

Ey, ¿no me merezco un abrazo, un beso,

un apapacho por haber traído las llaves hasta aquí, mi amor?

Estoy en medio de un reporte larguísimo que tengo que entregar.

Lo entiendo, no te quito más tu tiempo.

Bye. Te amo.

- Espera. - ¿Sí?

No quiero sonar insistente, pero ¿no sabes nada de Carlos?

Ah. No, el tipo está hermético.

Con todo lo que está sucediendo,

sus aspiraciones a la presidencia, pues, están en la cuerda floja.

- Ay. - Ey, ven.

Prometo seguir insistiendo, ¿ok?

Gracias.

Vamos, te conozco, ¿qué pasa?

Me acabo de enterar de que Epigmenio Moncada está vivo.

¿El delincuente de Ciudad Jiménez?

Ajá.

- ¿Qué pasó? - No sé,

pero tuvo una reunión con Miguel Garza.

Garza está metido en algo grande.

En algo grande, en serio.

Nunca había visto a alguien que se atreviera a llegar tan lejos.

¿Vas a salir?

Sí, voy a ver a mi abuela que ya tengo rato sin verla.

No traigo dinero, voy a tener que ir al cajero.

¿Qué?

- ¿Qué? - ¿Cómo que pasar a un cajero?

Sí, si no, ¿con qué quieres que pague?

- ¿Con mi hermosa sonrisa? - No, esas déjalas para mí.

No, lo que quiero decir es que mi dinero es tu dinero.

Muchas gracias.

Pero ahí, donde me ves, gano bastante bien en la fundación, ¿eh?

Con eso es más que suficiente.

Ahora estamos juntos y todo es de todos.

Gracias.

Ahorita sí te lo voy a aceptar,

solamente porque es para una causa muy noble.

Le voy a decir a Trejo que te habilite en todas las cuentas y todo lo demás.

Y cuando necesites efectivo,

agarra de aquí, ¿ok?

Toma.

Cómprale un regalo a tu abuela.

Dile que vaya pensando en venirse a vivir con nosotros.

- ¿Lo dices en serio? - Sí. Así van a pasar más tiempo juntas.

¿Qué habré hecho yo tan bueno en esta vida para merecerte?

No, el que se sacó la lotería fui yo.

Ay, bueno, ya. Ya me voy que ni yo aguanto tanta miel.

Le diré a Peligros que me acompañe, ¿está bien?

- Sí, por supuesto, claro. - Bien.

- Saludos a tu abuelita. - Bye.

¿Estás seguro que es aquí?

A ver, Adela, es que no entiendo qué es lo que estamos haciendo aquí.

Epigmenio no va a venir, pues no es estúpido.

Todos pueden pensar que está muerto,

pero hasta que no hallen el cuerpo lo buscarán.

- Ya lo sé. - ¿Entonces?

No es Epigmenio a quien estoy buscando, Peligros.

Ay, Adela.

Adela, no entiendo para qué me trajiste,

si ni siquiera me dejas manejar.

Para que aprendas, mi chavo.

Chécate cómo puedo seguir a quien yo quiera sin que se den cuenta.

Espérate, ahí se está bajando.

Ay, papá.

De portada de revista.

¿Sabes qué? Espérame aquí, voy a ir a pedir información.

- Pero no me gusta que vayas sola. - No, si vas conmigo,

voy a llamar mucho la atención.

Adela, pero que el patrón no se entere.

- Porque me cuelga. - Claro que no se enterará.

A ver, no le voy a decir y tú tampoco, entonces, ¿quién más le va a decir?

- Está bien, órale, pues. - Quédate tranquilo.

Pero no te tardes, ¿eh?

Con cuidado, Adela.

Listo, aquí tienes.

- Gracias. - Bye.

Hola, querida.

- Carmen, ¿cómo estás? - Bien, ¿y tú?

Oye, qué cuerpazo se te ve con ese outfit.

- Me encanta. - ¿Te gusta?

Es nuevo, me di un gustico.

Pues, tú muy bien, ¿eh?

Cuerpower.

Me vas a chivear.

Dime cómo está mi agenda de hoy.

Ok. A ver.

Carmen.

Ah. Ok.

Te tocan diez minutos con la cosmetóloga,

después te toca manicura y pedicura.

Y después tu clase de las 2:00 con Rogelio,

- como siempre. - Perfecto.

Me voy para allá. Luego nos vemos.

Nos vemos al rato.

Hola, ¿cómo estás?

Dora,

¿todo bien?

Me imagino que no tienes nada qué decirme todavía.

¿Vas a salir?

Sí.

Te veo luego.

Ah. Kenia, ¿qué haces por aquí?

¿Es mal momento? Puedo regresar después.

Perdón, venía con otra cosa en la cabeza.

- ¿Vienes por algo de la oficina? - Gracias.

No.

Vengo... Hola.

Vengo a ver a Jorge.

Quería ver si me dan chance de hablar con él.

Yo sé que la última vez no reaccionó muy bien,

pero les prometo que no lo alteraré.

Como mi opinión no cuenta en esta casa...

- Sí, pasa. - Gracias.

Está en el jardín.

- Te acompaño. - Ah, no se preocupe,

conozco muy bien el camino.

Con permiso.

Hola.

Perdóname, Jorge.

He sufrido mucho desde que te fuiste y...

...y te he extrañado.

Te mentí.

Te mentí y...

...creo que es momento de que sepas la verdad.

¿Y aquí qué vamos a comprar o qué?

Pues necesito verme más como Carmen, así...

Óyela.

¿Y eso para qué? Pues si tú tienes otro estilo, ¿que no?

Ay, ya sé. Pero, mira, me la tengo que ganar.

Mira, voy a hacer que confíe en mí.

- ¿No queremos saber muchas cosas? - Ey.

Pues ella nos las va a contar.

Y hay que apurarnos, ¿eh?

Que tengo que llegar a la clase de rumba.

Ah. ¿Qué tal este?

No, pues, se te va a ver muy bien.

Óyeme, igualado.

Oye, ya en serio, Adela, ¿esto no es muy peligroso?

Peligros, a ver, ¿tú de dónde sacaste ese apodo?

No entiendo por qué te dicen así.

Te deberían de decir, no sé, Milagros.

Ay, Milagros.

Milagros los que hago, Adela.

Ay, qué horror, de veras.

Qué desagradable. Me voy a probar la ropa.

Ay, ni aguantas nada.

Conocí a Christian cuando yo era una adolescente

y estudiaba en la Universidad de Nashville.

Estaba sola en un país extranjero y...

...me enamoré de él.

Poco a poco me fue cambiando, metiéndome ideas,

hablándome de religión,

pero la verdad es que él ya era un terrorista.

Cuando menos me di cuenta,

yo también ya estaba metida en esa célula terrorista.

Él se hacía llamar Abdul y a mí me bautizaron como Tahiya.

Me casé con él en el culto musulmán

y le ayudé a él y a su equipo a hacer un atentado

en la base naval de Chattanooga, Tennessee.

Yo hice toda la logística, la inteligencia y el hackeo de la base naval.

En ese atentado

murieron cuatro marines y uno de los nuestros.

Después de eso yo me quise salir, pero...

...una vez dentro es casi imposible.

Ya se tomaron de las manos.

No seas alcahueta.

- ¿Qué estamos viendo? - Mira.

¡Ay!

Y me vine a México con la ayuda de Pilar.

Todo iba muy bien hasta que Christian me encontró.

Por eso te dije todas esas cosas horribles,

porque tenía mucho miedo de que te fuera a hacer algo, Jorge.

Sobre todo, tenía mucho miedo de lo que fueras a pensar tú de mí

después de enterarte de todo esto.

Perdóname.

Eres lo mejor que me ha pasado, lo mejor.

Si después de esto no quieres volver a saber de mí, lo voy a entender.

¡La besó!

¡Shh! Nos va a oír.

¡La besó!

- Oye... - ¿Qué?

- El Jorgito... - Mejor no veas.

Esto no es apropiado para todos.

No es lo que me hubiera gustado para él, pero ni modo.

- Ay, Dora. Aliviánate. - Ay, se ven tiernos.

Se ven divinos.

Sí, se ven bien.

Ay, ya se lo merecía.

- Ay... - Ay, míralo, Jorgito.

- Ay, ¿qué? - Ay, sí.

Pues, tiene lo suyo.

Bueno, bye.

No hables así de mi niño.

Ay, bueno, yo soy como la tía.

¿Y ahora cómo te llamas?

Gabriela.

Me gusta Gabriela.

Estás hablando.

Jorge, por favor, regresa al departamento.

Christian ya no va a volver.

Ey, ¿qué onda?

Hola, buenas tardes. ¿Le puedo ayudar en algo?

Sí, me platicaron muchísimo de las clases de rumba de este lugar,

sobre todo las de Rogelio.

Ay, que dicen que está divino.

Eh, sí.

Mmm, bueno, es que esa clase ya está llena,

- pero tenemos otros horarios... - No, a ver, corazón.

Creo que no me estás entendiendo.

Yo vine aquí específicamente a tomar esa clase, entonces, cóbramela,

no sé, al triple, si quieres, pero no me la puedo perder.

No sé qué decirle, la clase empieza en cinco minutos...

Ay, perfecto.

Entonces me apuro, no puedo llegar tarde a mi primera clase, ¿verdad?

Ah, qué mala impresión con Rogelio.

- La acompaño. - Perfecto.

Por acá.

Adelante, por favor.

Vamos a soltar un poco.

Tres, dos... ¿Me ayudan?

Cuatro. Vamos.

Hasta diez, vamos.

Igual el otro pie.

¿Están listas?

¡Sí!

Vamos arriba.

A ver, suéltense, vamos.

Y dice: ¡Eh!

Vamos.

Derecha.

- Eso. - Ay.

Por favor, qué idiota, perdóname. Perdóname, de verdad.

También perdóname si te veo mucho, es que, de verdad,

soy una tonta para esto y se ve que tú eres muy profesional ya, ¿verdad?

No te preocupes, nada más sígueme la corriente.

Ay, gracias.

Eh. Y cintura.

Vueltita.

Eso. Seguimos marchando.

No, qué pena, me voy a ir para atrás, siento que estoy descontrolando al grupo.

No, tú tranquila, quédate aquí, yo te ayudo.

Anda, ven, sí.

Derecha.

Para allá.

Flaco, te voy a presentar como Memo García.

- Es más neutral. - ¿Memo?

- Ajá. - ¿Tú me viste cara de tonto a mí?

- Pues... - Es retórica la pregunta, retórica.

- Perdón. - Nunca me traen a estas misiones,

ponme un nombre más acá,

más chido, no sé, Jason Parker.

¿Parker? ¿Qué nombre es ese, Parker?

- Muy chido. - No te presentaré como Jason Parker.

¿Por qué? Entonces, ¿cómo me vas a...?

Listos, Jimena.

Eh, Guido, Federico, él es Jason.

Jason, Guido, Federico, son los socios fundadores de Pídenos.

- Jason Parker, mucho gusto. - Bienvenido.

Las oficinas están bien padres, ¿eh?

Tienen mucha onda.

Eh, muchas gracias, Jason, ¿verdad?

- Sí. - Bueno, y tú, exactamente, ¿qué haces?

Eh, disculpen.

Eh, Jason es el programador del que yo les hablé.

Él va a trabajar con nosotros como free lance

para poder llevar la herramienta al nivel que necesitamos.

Ok, pero me quedé con la idea

de que íbamos a entrevistar programadores todos juntos.

Bueno, además, los que tenemos no son nada malos, son muy buenos.

A ver, brother,

la capacidad de procesamiento de tus servidores está chida,

digo, si vamos a trabajar con diez países.

Pero si vamos a llevar esto a una escala global,

vas a necesitar bastante más que buenos programadores, con todo respeto.

vas a necesitar al mejor, moi.

Eh, por qué simplemente no lo dejan que les muestre lo que sabe hacer.

Sí, claro. Bienvenido, aquí hay un lugar para ti.

Correcto.

Paren a los músicos que el maestro de orquesta acaba de llegar.

¿Quieres que te ponga algo de música?

Olvídalo.

Así que Epigmenio está vivo.

Miguel Garza está completamente fuera de control.

Si se pone de acuerdo con Epigmenio, pueden acabar con mi carrera.

Sayanes está aprovechando mi situación para ganar adeptos dentro del partido.

¿Crees que quiera la presidencia?

Por supuesto que la quiere.

Ah, sí. Ay, perdón.

Perdón, fue una pregunta tonta, estoy en otra cosa.

Eh, pues, tengo que agregar otro más a tu lista de problemas.

Edna está respirándome en el cuello, Carlos.

¿Qué quieres?

Lleva días insistiendo en que quiere que consiga información sobre ti.

O le damos algo o va a comenzar a sospechar.

Si tu mujer quiere información, vamos a dársela.

Ya.

Cinco, seis, siete y uno.

Eso.

Ahora...

Eso es.

Una más.

Ey.

Vamos.

¡Arriba!

¡Eh!

- ¡Bravo! - ¡Muy bien, chicas, excelente!

Ay, no. Qué cosa.

Ay, yo que pensé que esto de la rumba iba a ser igual que los aerobics.

Qué ingenua, ¿verdad?

Por cierto, me llamo Carmen, mucho gusto.

Ay, Mayra. Mucho gusto.

- ¿Eres nueva por aquí, Mayra? - Sí,

me acabo de mudar de Monterrey, ¿tú crees?

Ay, no, eres norteña.

Con razón me caíste bien.

Yo soy de Ciudad Jiménez.

Ay. Oye, qué cosa.

Qué cosa, las discadas de Ciudad Jiménez

- son una barbaridad. - Uh, son deliciosas.

Bueno, aquí me mantengo en línea a base de fregadazos

porque, pues si no, para qué te cuento.

Ay, ya sé. Y ahorita con la moda esa de ser vegetariana, pues,

- a pura plantita, ¿verdad? - Ay, sí.

Hablando de eso, ¿ya probaste los jugos del spa?

- No. - Uy, son de muerte.

- No te puedes ir sin probarlos. - Llévame.

- ¿Vamos? - Vamos.

Ay, hasta calor me dio.

- Uh. - Oye, el maestro ese...

Nada es definitivo.

Esto definitivamente lo es.

No voy a volver a caminar.

La medicina avanza a pasos agigantados, tal vez podríamos...

Miguel, por favor, para, no quiero hablar del tema.

Podríamos llamar a los mejores especialistas del mundo

y pedir una segunda opinión.

Por favor, dime que no solamente a eso vienes aquí a mi casa, sería patético.

Vine a decirte que me vi con Epigmenio.

Ah.

Ese gato siempre cae parado, ¿no?

¿Como cuántas vidas le quedarán, eh?

- Veo que no te sorprendes. - No.

No se vio su cuerpo, nunca.

Podía ser una posibilidad.

También que estuviera muerto.

¿Por qué vienes a decirme todo esto, eh?

Porque me preocupas.

Ah, ¿yo te preocupo?

¿Tú crees que puedo estar peor que esto?

Sí, podrías estar muerto.

Vengo a ofrecerte protección.

- No, no la necesito. - Considéralo.

Estaría mucho más tranquilo si tuvieras protección.

No la necesito, Miguel.

Gracias.

No. Te juro, Patricia, no te preocupes.

No, no es todo el día porque...

Se siente bien. Se siente muy bien.

Sí, de hecho, acabamos de reconciliarnos y vamos a estar muy ocupados.

Te estoy cargando.

¿Qué es esta delicia?

Ay, se llama jugo verde.

Tiene pepino, espinaca, apio, lechuga, limón y manzana.

Oye, ¿manzana roja o verde?

No, de veras.

Y con esto cero gastritis, cero flatulencias, cero acidez.

¿A poco no está ligerito para después de clase?

Ay, sí, está delicioso. Ah, pero ¿sabes qué, gacha?

Yo sí me echaría ahorita unos molletitos.

Ay, no, esas son puras calorías muertas.

Ay, si yo estoy muerta de hambre, ingrata.

¿Qué crees?

¿Que este cuerpecito bebe de puro jugo? No.

Ay, bendita tú, gacha, yo todo lo que me trago se me va a las nalgas.

Ay, ¿cuál?

Pero ¿qué? Típico.

Seguramente el marido no te deja engordar.

Ay, sí, así es mi marido.

Bueno, era...

superestricto.

¿Era?

Pues, ¿cuántos llevas?

Ay, nada más uno.

Lo que pasa es que, pues ya se me murió.

Ay, qué burra yo, metiendo la pata.

- Perdóname. - No, tranquila, no sabías.

¿Y tú estás casada?

Ay, pues dicen.

La verdad es que mi marido está tanto tiempo metido en los negocios

que ni me pela.

Ay, ya sé. Así son todos.

¿Y a qué se dedica?

Ay.

Pues, aquí entre nos, la verdad, sí, sí me da un poco de pena,

así que tú digas qué legal, qué bruto, pues no...

Ay, tú tranquila, yo te entiendo perfecto.

¿De veras?

Sí, claro.

Si tú supieras...

- Salud. - Salud por eso.

Ya quedó, Jimena.

Ya le podemos avisar a Miguel que alteré los códigos

y estamos listos para pasar a la fase dos.

Perdón, ¿quién es Miguel?

Eh, gracias, Jason, por las buenas noticias.

No entiendo, Jimena, ¿de qué estamos hablando, esta fase dos?

Estamos hablando de otros emprendedores.

Perdón, ¿qué? Pero ¿cuáles otros emprendedores?

A ver, Federico, ustedes no son mis únicos clientes.

Estoy abriendo el juego para nuevos emprendedores.

Creí que solamente tenías tiempo para nosotros.

A ver, Miguel no es competencia directa para ustedes,

es una app de puro analytics y big data.

Yo lo que hago es revisarle los códigos, ya sabes,

entes online, retail, control de stock.

Una app de nicho, pero con un plan B2B que tiene que cambiar,

nada de otro mundo, pues.

Ajá. Exacto.

¿Cómo está, mi dama de hierro?

¿Lista para irnos a comer?

Dime que me traes buenas noticias.

Estoy perdida, el caso de Miguel Garza no avanza por ningún lado.

Ah.

Pero ¿qué es esto? ¿Así es como piensas resolver la situación?

¿Con café frío, con el estómago vacío?

- Ay, mi amor. - Tranquila.

Te traigo buenas noticias.

Dime.

Ya logré que Carlos soltara un poco la lengua.

¿Y qué te dijo?

Bueno, me dijo que no tiene pruebas,

pero que está seguro de que Miguel lava dinero.

Ay, por Dios, eso todo mundo lo sabe.

Sí, sabía que te ibas a poner así,

pero lo que la gente no conoce

- es su estrategia para lavar dinero. - ¿Y cómo lo hace?

El tipo es muy ingenioso, él invierte en la bolsa.

Tiene cualquier cantidad de empresas fantasma

sostenidas con dinero sucio.

¿Y tienes el nombre de alguna de esas empresas?

Ah, ¿qué pasó, mi amor?

Oye, te doy la mano, ¿y quieres tomar el pie?

Bueno, si quieres, te doy mi cuerpo, pero cuando tengas tiempo.

Ay, mi amor, muchísimas gracias, ya puedo empezar con algo.

Está bien, mira, lo que yo quiero es que no te entusiasmes demasiado,

el tipo es muy astuto, no es de los que dejan hilos sueltos

de los que te puedas agarrar.

Yo puedo con eso.

Es un hombre respetable de negocios.

He metido a varios respetables hombres de negocios a la cárcel.

Mmm, lo sé.

Lo que quiero decir es que es un hombre que sabe limpiar muy bien sus errores,

si es que comete alguno.

Al Capone era un mafioso

y no lo agarraron por eso, sino por evadir impuestos.

- Bien. - Vámonos.

Vámonos, mi amor.

Ay, mi amor, te pido un favor.

¿Puedes sacar el coche? Necesito hacer una llamada.

Sí. Te veo abajo entonces.

- Sí. - Va.

Hola.

Howard, necesito contarte algo.

Sí.

Sí, es de Miguel Garza.

¿Qué uvas, Paty?

Hola, Flaco, bien.

Todo bien, todo tranquilo.

¿En dónde está todo mundo?

Bueno, Trejo y Miguel están aquí.

Eh, Adela tuvo un compromiso y Kenia tampoco va a venir.

Ah, chihuahua, ¿y eso?

Se tomó el día.

Ah, mírala nada más, qué fresca la reina.

Total, aquí está su achichincle, ¿no?

¿Y te dijo por qué?

Mmm, pues, eh...

No, no estoy segura.

Márcale, tenemos mucho trabajo que hacer aquí en la oficina.

No creo que me vaya a contestar.

¿Qué traes, Paty?

Eh, Kenia y Jorge estaban juntos.

Parece que se reconciliaron.

Entonces, pues, decidieron tomarse el día

porque van a estar muy ocupados.

Como te gusta, doble jamón y mucha mayonesa, poquita mostaza.

- No has olvidado ni un detalle, ¿eh? - Ni uno.

- No. - Espérate.

- ¿Qué pasó? - No, nada, es Pilar.

Déjame ver si necesita algo.

Claro que sí, tú no puedes estar faltando a trabajar así como así.

Oye, cálmate, Flaco. ¿Crees que por eso me puedes hablar así?

A ver, ¿qué traes? Esto es por lo de ayer, ¿verdad?

A ver, ayer estuvimos a punto de acostarnos

y preferiste irte con Jorge, ¿te parece poco?

Ah, ok, ya, salió el peine.

Tú estás enojado conmigo por eso, ¿verdad?

Pues uno no anda entregada ahí con los compañeros del trabajo.

Oye, ya bájale, ¿eh? No me estés hablando así.

Yo te dije que estaba enamorada de Jorge.

Quise hacer las paces con él, nada más.

¡Sí, ya vi cómo hiciste las paces! Hasta en la cocina te las hizo, seguro.

Mira, no tengo por qué estarte dando explicaciones de nada.

Ah, no, ¿y qué fue lo de ayer, eh?

"Ay, es que no quiero volver a mi casa".

Kenia, tú algo traes, tú y yo lo sabemos.

¿Ahora te burlas de mí?

¿No dijiste que eras mi amigo antes que cualquier otra cosa?

Mira, Kenia, yo no sé qué traigas, pero nada de esto me huele bien.

Pues no te preocupes, que es mi vida y no la tuya.

¿Qué haces?

¿Por qué hay sangre ahí?

Ah, porque el... el otro día estaba cocinando y...

Ay, por favor, no me digas más mentiras, ¿sí?

¿Quieres saber realmente lo que pasó?

A ver.

Maté a ese hijo de...

¿Y sabes por qué?

Porque me pegó y me violó.

¿Qué? ¿Hizo qué?

Ya. Ya te dije la verdad.

Si no lo puedes soportar, también lo voy a entender.

Si te quieres ir, también.

Hola.

Hola.

Te traje esto. A ver.

Gracias.

¿Te fijaste que nadie te siguiera?

Sí, no te preocupes.

Con Epigmenio Moncada vivo, yo no puedo bajar la guardia.

Ya sé. De hecho, no sé por qué no has publicado esa información.

¿Y de qué me serviría, Claudia? Si ni siquiera puedo citar la fuente.

Eso sería como ponerlo sobre aviso.

Tienes razón.

Creo que esta vez voy a optar por el otro camino.

¿Edna González?

Hablaré con ella.

- Si quieres, te puedo sacar la cita... - No, no puedo salir de la casa,

sería peligroso.

Que ella venga.

Ok.

Bueno, cómete algo, ten.

No, qué bárbara, qué bruta.

Si está perrona tu casa.

Ya nada más te falta una sala de cine y párale de contar.

Es que no has visto el segundo piso.

Ay, cállate los ojos.

Bueno, luego te doy un tour por la casa,

pero primero vamos a recuperar las calorías que perdimos en el gimnasio.

Va.

¡Listo!

Ay, no, si yo no tomo, gacha.

Ay, pues será consejos porque tienes una cara de bebedora.

¿Tanto se me nota?

Ay, Mayra, ¿por qué no te había conocido yo antes?

Ay, no sé.

No sé, pero cuánto nos habíamos perdido, ¿no?

Ay, sí, la verdad que sí.

No la había pasado nada bien.

Ay, no me digas, gacha.

Oye, a ver, cuéntame, ¿qué...?

¿Qué fue lo que le pasó a tu marido?

Ay, no, gacha, no, yo no quiero hablar de eso ahorita.

- Yo estoy muy feliz. - Bueno, sí.

Sí, tienes razón, es más, vamos a brindar.

- Yo quiero brindar. - Ajá.

Vamos a brindar por una amistad sana,

muy sana y bonita entre las dos.

Cero estrés, cero flatulencias, cero acidez, cero flacidez.

- Salud. - Salud.

Ay, a ver.

Pídenos ya está lista para entrar en funciones.

Te felicito, Miguel.

Todo parece encajar de acuerdo a tus planes.

Gracias por su apoyo, Tadamichi San.

Debo de reconocer que si bien Jimena no me gustaba para tu pareja,

hacen un excelente dúo como financistas.

Es verdad.

Está bien, Miguel, estaré al tanto.

Eh, una cosa más.

Quería preguntarle si Ishiro puede quedarse en México.

- Por supuesto. - Él dice que su trabajo ha terminado.

Al contrario, su trabajo apenas comienza.

Así como saliste fortalecido de la reunión de la isla,

tus enemigos también.

¿Y quién le dijo que Epigmenio está vivo?

Esa es una información que no le puedo dar, Edna.

¿Por qué no? ¿Porque sería como traicionar a un amigo?

Lo siento, pero no le voy a dar mi fuente.

Está bien, Héctor, no es necesario.

Ambos sabemos de quién se trata.

Miguel, ¿puedo pasar?

Sí, siéntate.

Llegó el informe.

- ¿Encontraron alguna huella en el chip? - No, ninguna.

Quien haya sido se tomó el trabajo de limpiarlas.

Así es.

Y esto seguro lo hizo un profesional.

Listo.

Perdón por interrumpir, señor Miguel, ¿se le ofrece algo más?

¿Se han ido los demás?

Sí, todos. Eh, Trejo fue el último en salir.

¿Supiste algo de Adela?

Pues, dijo que no iba a venir.

Eh, que tenía un compromiso.

Muy bien, no te preocupes. Puedes irte, yo cerraré todo.

Perfecto, gracias.

Ándale, gacha, vamos a nadar.

Que no, que no me quiero meter a la alberca con este frío.

Ay, ¿cuál frío? Además, tiene calefacción.

Ay, no.

Ándale, ¿no? Nadamos tantito y luego cenamos.

No, hombre, ¿cena?

¿Qué cena si yo tengo la botana en el cogote?

Estás loca, espérame.

¿Bueno?

Hola, amor, ¿dónde estás?

Pensaba invitarte a cenar.

Ah, órale.

Sí, me late.

Oye, ¿dónde estás? ¿Sigues con tu abuela?

Ey. Sí, aquí sigo, todo bien, ¿eh?

Bueno, yo te aviso.

Adiós.

Gacha, ¿qué crees? Ya me tengo que ir.

Ay, no, ¿por qué? Si yo apenas estoy agarrando vuelo.

Ya sé, hombre. ¿Qué te digo?

Ay, quédate otro ratito.

Ah, es que se siente muy rico tener con quien hablar.

Digo, no tengo muchas amigas, es más, ninguna.

No, pues ya me sacaste hasta el violín.

¿Cómo te digo que no?

Bueno, pero tráeme otra cerveza y préstame tu baño para que me entre.

¡Ay, eres lo máximo!

- Ahí vengo, ¿eh? - Hasta al fondo, a la derecha.

Adela.

¿Dónde estás?

Esto no está bien.

Sí, amor, no te preocupes.

Lo que pasa es que armaron una fiesta de cumpleaños aquí en el asilo

y pues ni modo que me vaya y deje a mi abuela.

Sí, dame un ratito y salgo para allá, ¿órale?

Te amo.

Viniste.

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