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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
¿Ya podemos continuar con la reunión?
Castro está revisando al último invitado.
- En cuanto terminemos con la revisión... - ¡Ey! ¡Alto!
- ¿Qué pasa? - ¡No, no es nada!
- ¿Qué tiene? - ¡Trae un explosivo!
Atrás todos.
¿Qué? ¿Yo qué? Suéltame, yo no sé nada.
Si se mueve, lo mato.
Bueno, ya, tranquilos, hombre.
Era mera precaución.
No pensábamos usar nada.
- Nada más... - Cállate.
Habíamos quedado que nadie iba a estar armado,
- excepto la seguridad de la isla. - Sí.
Solo que hace unos días trataron de matarme.
Hermano, aquí a todos siempre nos quieren matar.
- Eso no te justifica. - Claro que sí.
Qué tal que fue alguno de ustedes.
Si seguimos así, esto va a ser un desastre, ¿eh?
Las reglas tienen que ser las mismas para todos.
Vinimos aquí a resolver algo mucho más importante.
Ya, hombre, ¿me vas a soltar o no?
Ya estuvo bien de perder el tiempo,
¿cuándo vamos a ponerle fin a esto?
Ahora mismo.
Vamos a pasar al salón a terminar nuestra reunión.
Muy bien.
¿Pudiste descubrir al infiltrado?
Aún no, pero está todo controlado.
¿Seguro?
No te preocupes por eso.
Nuevamente les agradezco por su cooperación
en cuanto a las medidas de seguridad.
¿Hay algo más que debemos saber antes de irnos?
Creo que nos ha quedado clarísimo las bondades de tu producto.
Todavía hay más.
Y estoy seguro que les va a interesar mucho.
Pero ¿por qué tanto misterio?
No, no es ningún misterio.
Los invito a conocer la estrategia de venta.
¿Estrategia de venta?
- Vaya, has pensado en todo. - Así es.
Jimena, adelante.
Mira nada más, se juntó el dúo dinámico.
Buenas tardes.
Permítanme presentarles el plan
que colocará a la efilina en las manos del mundo entero.
Ishiro,
¿me puedes explicar qué fue todo eso?
Una falsa alarma, una grieta en el sistema.
¿Eso qué quiere decir?
Alguien está compartiendo información privada con el exterior.
¿No se supone que Kenia y El Flaco tienen todo eso cubierto?
Eso parece, pero...
Qué bueno que revisaron a todos los invitados otra vez.
También puede ser alguien de nosotros.
¿Eso piensa Miguel?
Es una posibilidad que no podemos descartar.
Pobre, con razón estaba así de nervioso cuando entró al cuarto.
Espérame, espérame.
¿Miguel cree que pude haber sido yo?
Miguel está muy presionado, Adela.
- Tienes que entender... - Sí, pero...
Cualquier país del mundo daría lo que fuera
por atrapar a todos los jefes mafiosos que están en este lugar.
Pero yo soy...
Con permiso.
Debemos abortar la misión.
- No, no podemos. - ¡No podemos penetrar el bloqueo!
¿Y si intenta ubicar a nuestro infiltrado otra vez?
- Eso hicimos, pero fue imposible. - ¿Y qué cree que pasó?
O no puede o no quiere enviar otra señal.
- La atraparon, ¿cierto, Gary? - No lo sé.
En cuanto ponga un pie fuera de esa isla, la quiero frente a mí.
¿Alguna vez pensaste que quizás está muerta ahora?
En cuanto sepas algo de esa chica, avísame,
así sea para reconocer el cuerpo.
A ver, ¿me puedes dejar de respirar en la nuca, Ishiro, por favor? Gracias.
Esto es importante.
- Si hay movimiento, te avisaré. - Necesito saber quién fue.
Si ya lo supiera, ya te lo hubiera dicho, ¿no crees?
- ¿Cómo es que no puedes rastrearlo? - ¿Por qué no me dejas hacer mi trabajo?
¡Porque mi trabajo depende del tuyo!
Lo que necesito es eliminar a la fuente.
Pues vete a eliminar otra cosa. No me dejas pensar.
Ishiro, pudo haber sido un error del sistema.
- Estas cosas pasan. - No, estas cosas a mí no me pasan.
- ¡Oye, solo te estoy tratando de ayudar! - No me defiendas, caramelito.
- No me digas así. - A ver, a ver. ¡Ey!
¿Entonces qué fue?
No sé, alguien fue, alguien tuvo la culpa. No sé quién fue.
Entonces, no tenemos nada.
Flaco, explícame algo.
¿Cómo fue que penetraron la seguridad?
¿Desde una computadora?
Si vino desde afuera, sí.
¿Y si fue desde la isla?
Con una computadora y un receptor de GPS.
Hemos invertido en una aplicación móvil llamada "Pídenos",
que si bien hace entrega de comidas, como tantas otras,
se diferencia porque puedes pedir el servicio
desde cualquier restaurante.
Ya está funcionando en México, Estados Unidos, Brasil, Argentina
y las principales capitales europeas.
Pronto estaremos presentes en el mundo entero.
¿Qué tiene que ver un negocio de comida con la efilina?
Un poco de paciencia, por favor.
Todo es legal y tranquilo,
salvo que el cliente tenga un código especial.
En ese caso, al abrir la aplicación, elige su restaurante, pide su menú,
pero antes de pagar, ingresa su código personal.
Así, junto con la cena, le llegará su pedido de efilina.
Como el pedido se paga con tarjeta de crédito
y nosotros manejamos el sistema,
será la primera vez en la historia que el dinero que ustedes van a ganar
será completamente blanco.
¡Felicidades! Es brillante. ¡Bravo, Miguel!
¿Y qué va a pasar con los vendedores callejeros?
Buena pregunta, Epigmenio.
Aunque la correcta sería:
¿Cómo los clientes obtendrán esos códigos de acceso?
Los vendedores callejeros seguirán siendo un puente
para que los clientes obtengan la efilina.
Pero ya no repartirán mercancía, sino códigos de acceso.
Una vez que ingresen ese código,
nuestro sistema ya sabe que, además de pizza, están pidiendo algo más.
Por supuesto que el sistema tradicional de venta callejera seguirá funcionando,
pero estoy seguro que, en un par de años, ya nadie lo usará.
O sea que los batos ahora van a entregar papelitos.
Códigos de acceso.
Eso es absurdo, ¡qué inteligencia!
La efilina ya es un hecho y está en el mercado. La pregunta es:
¿Van a trabajar conmigo o para mí?
Señores,
sean libres de platicarlo entre ustedes, de pensarlo libremente,
de meditar toda la información que aquí les hemos brindado.
Y espero que disfruten de la cena, de las instalaciones,
y por qué no también de la efilina, así conocen la calidad del producto.
Los dejo en su casa.
Creo que los tenemos, Miguel.
Sí, todo eso de la aplicación fue una jugada maestra.
Sí, ya sé, yo sabía que esto iba a funcionar.
Un plan redondo, estuviste excelente.
No, estuvimos, somos un equipo.
Tienes razón, no podría haber hecho esto sin ti.
Míranos, Miguel, en serio podemos hacer esto y más.
Sí, no me equivoqué contigo, Jimena.
Mi amor, no sabes el gusto que me da que todo haya salido tan bien.
¿Bien?
No estuviste ahí, ¡fue increíble!
Me da gusto.
Jimena, debes de estar muerta.
Nosotros ya no te quitamos más tu tiempo.
Ve a descansar, ya no estás en horas de trabajo.
Claro.
- Felicidades. - Gracias.
Sí, muy bien.
¿Puedo acompañarte?
Tú puedes hacer lo que quieras, Miguel.
Al final, eres el Todopoderoso, ¿no?
¿Qué has pensado sobre el negocio?
Pues que yo creo que quieres llegar muy lejos con tus ideas.
Eres más terco que tu abuelo.
Tú y yo tenemos mucha historia, Epigmenio.
No, ni me la cuentes, no me vayas a hacer llorar, hombre.
La primera vez que quisiste matarme fue cuando salía del restaurante.
Luego, la bomba en mi oficina,
el asesinato de Zaragoza
y por supuesto, la muerte de mis padres.
¿La muerte de tus padres?
Yo no tuve nada que ver con eso.
No hay necesidad de mentir.
Como te digo, tú y yo tenemos mucha historia.
Pues mira, yo no pretendo que me creas,
pero te repito, yo no tuve nada que ver con eso.
Mira, Miguel,
tú me puedes odiar por muchas cosas,
pero yo tampoco tengo por qué aceptar algo que no hice.
Como quieras.
Yo no los maté.
Roberto era mi amigo.
Buenas noches, Epigmenio.
Yo no fui.
Aunque sé muy bien quién lo hizo.
No voy a caer en tu juego.
Está bueno, como quieras.
¿Qué fue eso?
¡Ey! ¿Quién anda ahí?
- ¿Dónde está? - Allá.
- ¡Vamos! - Vénganse dos más conmigo.
Uno para acá, a la derecha, y otros dos, ahí a la izquierda.
¡Ey! ¿Quién anda ahí?
¡No te muevas! ¡Ey!
Entiendo perfectamente lo que dice Ishiro.
Yo sé que estás muy nervioso por todo esto,
que todo esto es una locura,
pero de eso a que yo sea capaz de hacer una cosa así...
¿Miguel?
Gracias. Perdón, ¿qué me decías?
¿Qué tienes?
He estado hablando con Epigmenio.
¿Y qué dice?
Algo que no puedo quitarme de la cabeza.
¿Qué fue?
Dice que él no mató a mis padres.
Miguel, ¿desde cuándo le crees a ese animal?
Creo que esta vez dice la verdad.
Mi amor, por favor, que no se te olvide la cantidad de veces que te ha mentido.
Lo acusé de muchas cosas y esa fue la única que me negó.
Además, dice que sabe quién fue.
Yo ya no sé qué creer.
¿Tienes idea de lo que daría por quitarte esta angustia de encima?
Lo sé.
¿Esta es la habitación de Jaramillo?
Quiero que le des esto a tu patrón, a él nada más.
Dile que se lo manda Epigmenio Moncada.
Agárralo pues.
¿Entonces?
Pensé que no ibas a venir.
Pues ya ves, aquí estoy.
¿Para qué soy bueno?
No, pues yo nada más quería saber si tú y yo entendemos lo mismo.
Para mí, estuvo todo clarísimo.
Mira, de toda la gente que estábamos ahí,
solo tú y yo llevamos las de perder.
A ver, no, no entiendo, la verdad.
A todos nos están ofreciendo lo mismo.
Tú mismo lo escuchaste.
Se nota que no conoces bien a Miguel, hombre.
De todos los invitados,
solo Colombia y México somos productores.
Nos necesitan, hombre, siempre lo han hecho.
Sí, ya sé, pero la efilina es un producto con mucho potencial.
Piénsalo, Epigmenio.
- Claro que sí. - No, es una moda, hombre.
Todas las modas pasan.
Cuando la gente se empiece a cansar de eso,
van a querer regresar a lo mismo.
¿Que no te das cuenta, Jaramillo?
Miguel quiere controlarlo todo, quiere ser el único productor.
A ver, él dijo que estaba dispuesto
a que lo produjéramos en otras partes del mundo.
- ¿Cuál es el problema? - Sí, claro. En cualquier parte del mundo,
pero sin darnos la fórmula secreta de la pastilla.
Bueno, llegado el momento, ya nos dará la fórmula.
¿Cuál es el problema?
No seas ingenuo, colombiano.
Lo que Miguel quiere es sacarnos de la jugada.
A ver, ¿como para qué dejar de ser los reyes en este momento?
Sí, desafortunadamente, vi a Epigmenio en pelotas.
Flaco, al grano, por favor.
La cámara mostró a Epigmenio y Jaramillo teniendo una plática en privado.
Está bien, gracias. Era algo que podía pasar.
Miguel, seguimos investigando sobre la filtración en el sistema.
¿Alguna novedad?
Castro dice que vio a alguien en la playa durante la madrugada.
- ¿Haciendo qué? - No lo sé,
están rastreando el área.
- ¿Y las cámaras de la playa? - ¿Las revisaste?
Sí, no se ve ningún movimiento.
Qué raro.
Bueno, es difícil trabajar a ciegas.
Estoy segura que a la próxima detectaremos cualquier intervención.
No, no habrá próxima. Lo voy a encontrar.
¿Estás bien atendido?
Miguel.
No recuerdo cuándo fue la última vez que me atendieron tan bien, Miguel.
Podrías tener todo esto a tus pies.
No vale la pena esconderse en la selva, Jaramillo.
¿Y a ti quién te dijo que a mí no me gusta estar escondido?
No conoces otro estilo de vida.
Si le entraras a este negocio,
serías libre y multimillonario, por supuesto.
Esto está muy rico.
Tú sí que sabes convencer a la gente, ¿ah?
No necesito convencerte,
tú sabes perfectamente que el futuro es la efilina.
Jaramillo, eres una persona culta, un médico inteligente.
Gracias, Miguel. Muchas gracias.
¿Pero sabes qué me dice mi inteligencia también?
Que no es bueno tener jefes.
Permiso, Miguel.
Tenemos que entrar en el negocio.
- No lo sé. - No podemos quedarnos fuera.
Bueno, yo sí lo sé, papá, por eso te lo estoy diciendo.
Es muy precipitado, tengo pensarlo bien.
Pero el momento es ahora, ¿o acaso no escuchaste?
¡Miguel hace cosas a su manera!
Y por eso lo necesitamos, no podemos quedarnos atrás.
¡Qué necia!
Espero no interrumpirlos.
¿Cómo la están pasando?
Bien, estábamos discutiendo tu propuesta.
- ¿Qué les parece? - Perfecta.
Drenka es necia como su madre.
Queremos estar dentro del negocio, Miguel.
Eso es maravilloso, no se van a arrepentir.
Espero que así sea, si no el arrepentido será otro.
- ¿Qué hubo, Sandro? - ¿Qué onda?
Se la pasa un sufriendo aquí en esta isla, ¿no crees?
Ah, pues no está nada mal.
No.
No, es que yo estaba pensando en cambiar de escenario.
¿Pues qué? ¿Te incomoda ahora la clandestinidad?
No, yo ya me estaba volviendo más loco
que cuando mi vieja me estaba correteando todo el tiempo.
¿Y sabes? Este atentado casi me manda a otra vida.
Me dejaron ahí tirado en el piso con tres balazos.
Pero pues no pudieron conmigo.
Yo creo que eso quiere decir algo, ¿no crees?
Sí, pues alguien te quería muerto, ¿no?
Pues sí, pero sobreviví.
Y mira, mis negocios han estado creciendo últimamente,
nada más que me entró la nostalgia y...
...pues me gustaría que las cosas fueran como antes.
- ¿Antes? - Sí, como en los viejos tiempos.
¿Como cuando don Lamberto era el jefe del Salado?
No, no tan viejos.
Como cuando los guachos y yo estábamos alineados, ¿cómo ves?
Regresar el tiempo es imposible, Epigmenio.
Estoy de acuerdo con Miguel, hay que mirar al futuro.
Pues sí,
nada más que no todos tenemos la misma visión del futuro.
Salud.
Cuando quieras, ya sabes.
Muy bien.
Pensé que te perdí, Miguel Garza.
¿Me estabas evitando?
Estaba intentando convencer a tu socio, pero la que estaba desaparecida eras tú.
Si se esconden para hacer negocios, claro.
¿Quieres venir a mi habitación y pensar en cómo convencer a Sergei?
Karina, lo que hubo entre nosotros ya se terminó.
Pues qué lástima,
no hay peor socia que una mujer despechada.
Y suerte con Sergei.
¿Cómo van las cosas con los invitados?
Pues estamos a punto de empezar la última reunión
y no sé cuántos están de mi lado.
Yo creo que todos van a estar de tu lado.
Eso espero.
- ¿Qué te preocupa? - Epigmenio.
Ha estado moviéndose mucho
y no sé cuánto ruido haya hecho entre los indecisos.
Miguel, lo que tú estás haciendo es algo que nunca nadie había hecho jamás.
Si tú les haces ver eso,
estoy segura de que todos van a estar de tu lado.
Gracias.
De verdad, tu apoyo me hace mucho bien y me sirve de mucho.
Bueno, mínimo te sirvo de algo.
Tranquilo.
De ayer para hoy, he tratado de responder las preguntas
de quienes se acercaron,
pero sé que han estado deliberando sobre esta nueva propuesta.
Pero antes de que tomen su decisión,
les reitero que, con ustedes o solo, voy a seguir con la efilina.
Evidentemente, si les llamé, es porque prefiero que sea con ustedes.
Pasemos a la votación, entonces.
Quienes estén de acuerdo en formar parte de este negocio,
levanten la mano en este momento.
Nosotros no estamos del todo convencidos.
Tenemos que hablar de los pormenores de la producción
y de la repartición de ganancias entre los socios.
Claro, en principio, estamos dentro.
Me parece justo.
Esto deja a dos organizaciones sin votar.
¿Tomaron su decisión o necesitan más tiempo?
Colombia, por ahora, está fuera del negocio.
Necesito más tiempo para pensar.
Permiso, señores.
Epigmenio, ¿qué decidiste?
Miren nada más cómo los tengo.
¿Yo?
Yo nunca he estado contigo, Miguel.
Y no lo voy a estar.
Pues bien, con esto concluimos la reunión.
Les agradezco su presencia
y felicito a quienes decidieron acompañarme en esta nueva aventura.
Les aseguro que no se van a arrepentir.
Mi equipo se encargará de que lleguen a su destino
sin ningún inconveniente.
¡Miguel Garza!
Gracias por la invitación.
Espero no equivocarme de decisión.
Les aseguro que tomaron la mejor decisión.
Señor Kuang, agradezco su confianza.
No lo voy a defraudar.
Espero que así sea, Miguel.
Hasta pronto.
Sergei, un gusto.
Igualmente.
Quiero que sepan que estoy abierto a responder a sus preguntas
para encontrar la manera de colaborar juntos.
Gracias, Miguel, lo aprecio mucho.
Estaremos en contacto.
Miguel.
Seguimos en contacto.
¿Qué le pasa a esta? ¿Qué le picó?
¿Quién es ese que viene con Epigmenio?
Le dicen El Lobo.
Según averiguó Peligros, es su nuevo lugarteniente.
Pues no está nada mal, ¿eh?
¿Cómo?
Ah, ¿verdad? ¿Qué se siente?
¿Estás satisfecho?
A pesar del rechazo de Epigmenio
y la duda de algunos,
la mayoría está convencido.
Así que sí, sí estoy satisfecho.
Bien, eso es lo importante.
Estoy seguro de que tarde o temprano, los demás entrarán al negocio.
No tendrán mucha opción.
¿Tiene algo más que decirme, Tadamichi San?
Me conoces bien, Miguel San.
Te veo distinto.
¿Distinto?
Más pasional, menos cerebral.
Recuerda que la mesura es una de las virtudes de los samuráis.
Estaremos en contacto.
¿Seguro que fue aquí?
Sí, pues. La sombra se movió por allá.
Pero...
no encontré nada sospechoso.
¿Exactamente en qué zona viste la sombra?
Era por aquí.
Sí, tuvo que haber sido aquí.
- ¿Y eso qué es? - Parece un chip.
Podría ser un sistema de localización, como...
...un receptor de GPS.
- ¡Salud, chicas! - ¡Salud!
Voy a seguir trabajando para que la aplicación crezca.
- ¿Y yo? - Y a ti te llamaré cuando estemos listos
para que instales nuestro programa dentro de la aplicación Pídenos.
Ya estás peinada hacia atrás, güera.
Yo, la verdad,
quiero decirles que estuvimos a punto de valer gorro muchas veces
y la libramos, así que quiero proponer otro brindis,
- luego luego, por este equipazo. - Otro brindis.
- ¡Salud! - Salud por eso.
¿Y esto?
Lo encontramos en la playa.
Es indudable que hubo un infiltrado.
Miguel,
lo importante es saber si fue alguno de tus invitados o...
- Ishiro. - ¿Es en serio?
Entendemos que tu cultura sea distinta, pero no manches.
¡Tranquilos! No tenemos que ponernos nerviosos.
Tenemos que averiguar la procedencia de ese chip
cuando lleguemos a México.
Habrá que buscar huellas.
Hay algo seguro y es que tiene procedencia militar.
- ¿Estás seguro? - Lo utilizan como receptor de GPS.
¿Qué pasó?
Un éxito.
¿Y no hubo problema de que yo no fuera representando al Salado?
No, con mi presencia fue suficiente.
¿Puedo hablar contigo en el despacho?
Sí, claro.
¿Qué onda, Peligros?
Buenas noches, Adela. ¿Cómo les fue?
Pues la verdad, creo que no nos pudo haber ido mejor.
Pues me alegra mucho.
Yo, la mera verdad, sí me sentí mal por no acompañarlos
- y quedarme aquí, pero... - No, hombre, ¿por qué?
Si tú te quedaste con una misión bastante complicada,
que es cuidar a esta familia.
No, pues sí, pero...
Además, gracias a ti, encontraron a Epigmenio.
Ah, no, pues eso sí.
Oye, por cierto, tengo una pregunta,
¿sabes dónde vive su familia?
Sí, ¿por qué?
Necesito que me lleves mañana.
¡Ah, caray! ¿Y como para qué o qué?
Resulta que platiqué con Miguel de lo que me dijiste,
de Epigmenio y de su papá.
No manches, Adela, pero si esa era un plática entre nosotros, hombre.
Ya sé, hombre. Pero tranquilo, no pasó nada.
Miguel no se enojó, al contrario,
me ayudó para darme cuenta de que Miguel se muere
por saber quién mató a sus papás.
- Y yo lo voy a ayudar. - ¿Pero cómo?
Yo pensé que era Epigmenio.
Pensábamos, pero no.
Miguel lo enfrentó en la isla y le dijo que no.
Pero Miguel jura y perjura que Epigmenio sabe quién fue el que los mató.
Pero esa rata puede negar hasta a su propia madre, ¿por qué creerle?
Yo pienso igual que tú, pero Miguel le creyó.
Y por algo ha de ser.
Bueno, está bien, pues.
¿Pero a qué vamos a ir a la casa de Epigmenio?
Tengo un plan.
¿Y si doña Dora se entera?
¿Dora? ¿Qué tiene que ver Dora con todo esto?
Tal vez no debería decírtelo, pero...
varias veces me pidió que te vigilara.
¿A mí?
Sí, pero...
Bueno, fue antes de que te hicieras novia del patrón.
Bueno, como sea, te necesito.
¿Le entras o no le entras?
Fierro.
Ey, ya aprendí el significado de esa palabra que me dijiste, kawaii.
Te extrañé, Shiro.
¿Qué pasa?
No estás cómodo en la casa, ¿verdad?
Vámonos un ratito.
Las cosas con Miguel están muy tensas.
Hay un problema que tenemos que solucionar.
¿No me acaban de decir que todo les salió muy bien?
Sí, pero...
...hay otros problemas que no puedo discutir.
Debo trabajar.
Perdón.
Esta noche es imposible.
Ok, perfecto.
Salgo sola. Bye.
¿Por qué te portas así conmigo?
Yo debí haber ido a esa reunión que...
Hasta ahora, he sido muy tolerante, Dora.
Entiendo que todos los cambios te molestan, pero...
...mi paciencia está llegando a su límite.
Lo que estoy intentando lograr es algo demasiado grande
y no puedo permitir que nadie se interponga,
ni siquiera mi familia.
Yo te quiero, Dora, eres mi familia.
Pero si tú decides pasarte al otro lado de la calle,
este es el momento de tomar la decisión.
- ¿Me estás hablando en serio, Miguel? - Muy en serio.
Me he dado cuenta de que mis debilidades son mis afectos
y no puedo darme el lujo de equivocarme.
Tierra firme, al fin. Ese viaje fue de lo más estresante.
Ey.
Oye, Flaco,
¿tienes idea de quién pudo haber sido?
Seguramente alguien que trabaje con los militares.
¿Neta? Estamos siendo muy paranoicos, ¿no?
Igual pues ese chip estaba allí desde hace mucho.
No, muy poco probable.
Esto seguramente lo hizo un infiltrado.
¿Y por qué tan seguro?
Pues no soy el único que piensa así, ¿no?
- También Ishiro piensa como yo. - Bueno, Flaco, también tú.
Ya sabes que a Ishiro le encanta verle tres pies al gato.
Además, pues...
...igual se nos fue el celular de alguno de los invitados, ¿no?
¿Estás bien?
Sí, yo sí.
Te noto como ansiosa.
No. No, estoy bien.
Sí sabes que puedes confiar en mí, ¿no?
Ey...
Te lo digo en serio, si me quieres decir algo.
No sé, lo que sea, aquí estoy.
Antes que nada, somos amigos, ¿no, Kenia?
Si estás metida en algún problema, si te pasa algo, dímelo.
A lo mejor hasta te puedo ayudar.
Abuelo.
¡Abuelo!
Bueno, pues...
aquí tienes lo que te ganaste.
¡Dani!
¡Oh!
¿Y ese milagro? Has estado superdesaparecida,
desde lo de Adri no te vemos.
Prefiero no hablar de eso.
Obvio, no hay bronca.
Entonces, ¿qué onda? Se viene la diversión.
Yo prefiero no, gracias.
¿Qué onda? ¿Y ahora resulta que andas de bien portada o qué?
Voy por algo de tomar a la barra, ¿no quieren algo? ¿No?
¿Por qué nos tardamos tanto en hacer esto?
Lo hubiéramos hecho en la playita, con chelitas.
Flaco, no me quiero quedar sola.
¿A dónde quieres ir?
Me quiero quedar contigo toda la noche.
¿Quieres que vayamos a mi departamento?
¿Segura?
- Sí. - ¿Segurísima?
Para luego es tarde.
- ¿Ishiro? - Chisca, ¿estás bien?
No. Perdón por despertarte, pero me metí en un problema.
¿Puedes venir?
- ¿Dónde estás? - Estoy en el Hotel Embajador.
Es el cuarto 409. Apúrate, por favor.
Voy para allá.
Shiro, no le digas a Miguel, por favor, ¿ok? Ven solo.
Está bien.
No. A ver, Flaco.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien? - Espérate, sí, no...
No es la forma.
- Tengo protección. - No hablo de eso.
Pues de la forma en que sea, si tú estás bien, yo estoy bien.
Creo que malinterpreté las cosas, perdón.
No malinterpretaste nada, de mi lado, yo estoy para lo que sea, Kenia.
No, Flaco, no se vale que porque estoy triste o bajoneada
- debo usarte de alas. - Úsame todo lo que quieras.
Flaco, no es así.
La verdad es que...
yo sigo enamorada de Jorge.
Guau.
Eso sí es un baldazo de agua fría.
Y a lo mejor no vuelvo a estar con él nunca más, pero...
...no está chido que te haga pensar que quiero estar contigo.
¿Pues qué te digo, Kenia?
Perdóname.
Voy.
Voy.
Hola.
Chisca, ¿estás bien?
Te mentí, obviamente estoy sin problemas.
Solamente quería fastidiarte porque no querías salir conmigo,
pero ya estás aquí y estamos solos, tú y yo.
¿Qué miras?
Siempre me estás mirando y no...
- No me dice nada esa cara que tienes. - No miro nada.
No, sí me miras,
pero no sé qué piensas.
Lo que yo pienso no es importante.
Es importante para mí.
Sé que no te gusta como soy.
- Nunca dije eso. - Me doy cuenta.
¿Cómo te das cuenta?
Por como me estás viendo.
No voy a cambiar.
¡No! ¿Quién eres?
No me hagas nada, por favor. ¡Por favor!
No me hagas nada, por favor.
No, no me hagas...
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