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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
A ver, Gary, yo creo que no es una buena idea
que lleve un rastreador al lugar.
Mira, va a estar lleno de detectores
y cuando yo ponga un pie ahí me van a cachar.
Hemos localizado la señal
del rastreador que lleva su infiltrada.
Lo tenemos, señor.
- Tenemos la señal GPS. - ¿De dónde proviene?
Parece estar en medio del océano Atlántico,
pero como no pudimos rastrear la señal durante el trayecto,
puede estar en cualquier lugar, señor.
Se están tomando muchas molestias para que no podamos encontrarlos.
Es evidente que estamos ante algo muy grande.
¿Qué pasa, teniente?
Parece que no hay nada en el lugar donde marca la señal, señor.
Sigue intentándolo, debe ser algún error.
Sí, señor.
Epigmenio Moncada está vivo.
No, eso es imposible,
yo le disparé y lo dejé muerto en el piso.
Lo vi con mis propios ojos.
Miguel, te juro...
Da igual ahora.
Lo que importa es que lo invité a la reunión.
No entiendo, me mandas a que lo mate ¿y ahora lo invitas a la reunión?
Las cosas son más complicadas de lo que parecen,
pero no te preocupes porque Epigmenio no sabe quién fue.
Bien, voy a hablar con mis hombres para que estén alertas.
No estoy seguro de que asista, pero estén atentos.
Bien.
La señal parece estar acercándose a la costa del Pacífico, señor.
¿Está en movimiento?
Es como si el sistema de geolocalización se hubiera equivocado.
- ¿Qué pasa? - No sé, señor.
¿Qué pasó? ¿A dónde se fue la señal?
De nuevo la está marcando en medio del océano.
No tiene sentido. Resetearé la señal.
Pero ¿qué está pasando?
Alguien está alterando nuestro sistema GPS.
Son los hombres de Miguel Garza, sin duda.
Es evidente que estamos en manos de su infiltrada.
Si no logra enviar una señal, estamos perdidos.
¿Qué pasa? ¿Qué vamos a hacer?
Lo único que podemos hacer es esperar, ¿ok?
¿Cómo vamos a confiar en esta chica, Gary?
No se va a jugar la vida para ayudarnos.
Mira, yo confío en ella, es muy inteligente.
Además, me debe un favor grande.
Buen día. En nombre de Miguel Garza, les doy la bienvenida
y, por medidas de seguridad,
espero que me pongan sus armas y celulares en una caja,
al final se les regresará.
Y su guardaespaldas también.
México es tu pasado.
Mi abuelo quiere verme, dice que es urgente.
A tu abuelo y a mí nos une una amistad,
fue decisión de él enviarte lejos de su mundo.
Lo molesto porque le quería pedir un permiso especial.
Adelante.
Estoy abriendo oficinas en México y quiero ser una sucursal de Naga Company.
Por favor, confíe en mí.
Tienes mi permiso.
Dénselas.
Acá.
Ya, uno por uno.
Ahora.
Adelante.
Alto.
Sí, todo en orden.
Estando en Japón, costumbres japonesas.
Estando en México, costumbres mexicanas.
A mí también me da mucho gusto verlo.
Bienvenido, Tadamichi San.
¿Todo en orden?
Son los primeros en llegar.
Si gustan, Ishiro los puede llevar a sus habitaciones
para que descansen mientras los demás llegan.
Ishiro, es bueno verte.
Igualmente, Tadamichi San.
Pasen por aquí, por favor.
Ya.
Llegó la familia Petrovic.
Empieza la fiesta.
Ropa formal para mucho calor.
Yo Petrovic, ella mi hija Drenka.
¿Qué quiere con nosotros?
Vengo de parte de Tadamichi Naga.
Tengo un negocio que ofrecerles.
¿Qué negocio?
Efedrina.
No me gusta el agua.
Ya verán que valdrá la pena el viaje.
Gusto verte de nuevo, Miguel Garza,
con buena compañía.
Les presento a mi mujer, Adela. Ellos son los Petrovic: Milan y Drenka.
Encantada.
¿Los acompaño a sus habitaciones?
Gracias.
¿Que esta también o qué?
No se te iba una viva.
Servicio a la habitación.
- Señorita. - Gracias.
Ay, Trejo, ¿qué es esto?
Ah, perdón, el té se iba a demorar demasiado,
así que traje café, pero está bueno, tómatelo.
Flaco, ¿cómo vamos?
Todo en orden.
Accedí el sistema de geolocalización del ejército mexicano,
se los desactivé por un ratito.
Uh, unos cuantos se deben estar volviendo locos en este momento, ¿no?
Exactamente.
¿Y tú qué, Kenia? ¿Por qué tan callada?
¿Yo? No.
¿Sí?
Pues, no, nada más estoy viendo que todo esté bien.
¿Qué pasó? ¿Te duele la mano? ¿El túnel carpiano?
No, me corté.
Ah, a ver.
No, estoy bien.
Fui boy scout. Sé de primero auxilios, te puedo ayudar.
Me corté con el rastrillo nada más.
El rastrillo, brother.
¿Boy scout?
Eh, nada más ten cuidado que no se te infecte, ¿no?
Nada más me rasuré, ¿sí? Ya déjenme en paz.
Perdón, yo solo quería ayudar.
- Oye, Kenia. - ¿Qué?
Ya, Flaco, ya, no seas desagradable, ¿eh?
Ojos al monitor, chicos.
Usted ganará del dinero que mueva en la bolsa, claro.
Y dígame, señor Garza, ¿por qué tanto interés en nosotros?
No les haría perder su tiempo
si no creyera que esta es una oportunidad como ninguna.
¿Qué haces aquí?
Baja el arma, Sergei.
No estoy buscando enemigos.
Entonces, ¿qué quieres?
Vengo a ofrecerte un negocio.
Acciones de Ecogreen a un menor precio.
¡Arma! Atención, tenemos arma. Repito, tenemos arma.
Al parecer, todavía lleva un arma consigo,
seguramente se le olvidó registrarla.
Levante las manos.
Tiene razón, lo olvidé.
Sergei, Karina, qué gusto verlos de nuevo.
Igualmente, Miguel.
¿Cómo estás?
Karina, estás tan guapa como siempre.
Gracias.
Ishiro, por favor, muéstrales sus habitaciones al señor y la señorita.
Esta es toda una isla paradisiaca, ¿no te parece?
Sí lo es.
¿Y esta vez no mezclaremos placer con negocios?
Karina, estoy en pareja, esos tiempos ya terminaron.
¿La conozco?
Karina, qué bueno que pudiste acompañarnos.
Tenía tiempo sin verte.
Así es, querida.
Y parece que han cambiado muchísimas cosas
desde la última vez que nos vimos.
Yo me retiro a mi habitación.
Los veré más tarde.
Así me gusta, que sepa quién manda.
Eres tremenda, ¿eh?
Sí, ¿ya se te están pegando mis términos?
Me gusta.
Veo que ya te pusiste cómodo, Jaramillo.
- Bienvenido. - Gracias, viejo Miguel.
Y, bueno, ¿por fin me vas a contar
por qué tanto misterio con toda esa reunión?
No quisiera adelantarte nada que no sepan los demás.
A ver, Miguel,
hablemos.
Dígame, ¿usted para quién trabaja?
¿Para quién trabaja, Miguel?
Mucho gusto, yo soy Jaramillo.
Pero aquí todos me conocen como el doctor.
Bienvenido, Miguel Garza.
Muy bien, pues, aprovechando que estamos lejos de todo el mundo,
te quería hacer una preguntita.
Siéntate.
¿Cuál?
Para nadie es un misterio lo que le sucedió a Moncada, ¿no?
Pero lo más raro es que nunca encontraron el cuerpo
ni se supo nada más,
ni siquiera se supo quién lo mandó a matar.
Esa no es ninguna pregunta.
¿Quién se quedó con sus negocios?
Porque yo solamente conozco un lugarteniente
y tú sabes muy bien que esas cosas o se heredan
o se quitan a la mala.
¿Tanto te interesan los negocios de Epigmenio?
Sí.
Pero para que veas que no soy un maleducado ni egoísta,
te invito a que seamos socios.
Lo que vas a escuchar aquí es mucho más interesante que esos negocios.
Te aconsejo que esperes a la reunión.
Muy bien.
Te dejo, tengo que atender a los demás.
Permiso.
- ¿Todo listo, Lobo? - Todo listo, patrón.
Vámonos pues.
Oiga, patrón, perdone la indiscreción,
pero ¿está seguro de lo que va a hacer?
¡Maldita sea, qué calor!
Hola, Miguel.
Qué gusto verte. ¿cómo estás?
- Bienvenido. - Gracias.
Gracias por invitarme.
Por el gusto de juntar
a los dos hombres más exitosos que he conocido en mi vida.
¿Cuál es tu plan de producción y distribución?
Sencillo.
La producción será en China y el producto vendrá en barco.
Y ahí es donde entramos nosotros.
Tener acceso a puertos como el Gioia Tauro, para nosotros, es clave.
La verdad es que mis socios están muy felices
por los ingresos que la efilina ha traído a la familia.
Están haciendo un buen trabajo.
Gracias.
Hemos hecho un buen equipo.
Una bella squadra.
Lástima que la persona que nos presentó no esté aquí, ¿no?
Sí.
Al carajo. ¿Qué se puede hacer?
Valentín ha tomado sus propias decisiones.
Así terminan las personas que me traicionan.
Pero tú tranquilo,
en tu caso no es traición,
yo nunca confié en ti.
Ya estamos aquí.
Vamos a disfrutar de este paraíso
y platicar de nuevos horizontes para nuestros negocios, ¿te parece?
Sí, me parece perfecto.
Miguel, yo...
Lo acompaño a su habitación.
¿Qué coño significa esto?
Me dijeron que esto era una reunión sin armas.
Nadie tiene armas, ni siquiera yo.
¿Y ellos?
Yo vine sin guardaespaldas.
Si prefiere, puedo trasladarlo a otra parte del complejo.
Puedo encargarme personalmente de su seguridad,
así no le quitaría la vista de encima.
Qué gentil, pero no, gracias.
Prefiero que me traslades a otra sección.
Tranquilo.
¿Todo va bien?
Si Epigmenio no llega, no sé qué vaya a pasar con los demás.
Jimena. Bienvenida.
Hola, Miguel.
Hola, Adela.
¿Qué tal el transporte?
Sí, todo perfecto, gracias.
Vine directo desde las oficinas de Pídenos.
Todo va como lo platicamos.
No esperaba menos.
Aprovecharé para hablar con el Flaco en cuanto tenga la oportunidad.
Perfecto.
Bueno, los dejo.
Me voy a instalar.
- Permiso. - Propio.
¿Me puedes explicar qué fue eso?
Ella está trabajando con nosotros.
- Dijiste que había renunciado. - Tranquila.
No te conté porque necesitaba que creyeran que se había ido,
- era parte del plan. - Yo no soy todos.
- ¿Hasta cuándo lo vas a entender? - No te lo tomes personal.
No, sí me lo tomo personal porque no confías en mí.
- Claro que confío en ti. - No parece.
A ver, por favor, tranquilízate.
¿Sabes qué? Olvídalo.
Tengo que ir a arreglar los asuntos del señor.
Hablamos luego.
Flaco, habilítame la línea.
En dos segundos, carnal.
Uy, y con limoncito, ¡mmm!
¿Sí, patrón? Dígame.
Peligros, ¿cómo está todo?
- ¿Alguna novedad? - No, nada, todo en orden.
Dile que no le pude poner sus sábanas de seda
porque la lavadora me las arruinó todas...
- Cállate, Rosario. - Dile.
¿Alguna novedad sobre Epigmenio?
- ¿Cómo? ¿No llegó a la reunión? - No.
No ha llegado y tenemos que empezar en unos minutos.
Mantente alerta, cualquier novedad me avisas.
Ya yo le voy a decir al Flaco que mantenga la línea abierta.
Sí, patrón, delo por hecho.
¿Todo bien, Adela?
Todo bien, Jimena.
¿Por qué?
No sé, te veo un poco tensa.
¿Qué quieres?
La verdad, no estoy de humor para fingir que me caes bien.
Supongo que Miguel no te dijo que seguíamos trabajando juntos, ¿verdad?
No, no me dijo.
¿Contenta?
Aunque te sorprenda, yo no gano nada si te enojas.
Lo que sí es que te voy a dar un consejo.
Vete acostumbrando porque Miguel es así.
¿Sabes? Con cada día que pasa,
me alegro más de haber terminado nuestra relación.
Ay, Jimena,
tú te puedes decir todas las mentiras que quieras solita,
la realidad, todos la sabemos,
te mandaron a volar porque esa relación,
por así llamarla, porque siempre te tuvo escondida,
la terminó él, no tú.
Y por mí, no, hombre, ni te preocupes.
Si vieras que cada día que pasa me gusta más la forma de ser de Miguel,
en todos los sentidos.
Señor Kuang, es un placer verlo.
Igualmente, Tadamichi.
Oye, pero ¿ella qué hace aquí? ¡Es de la KGB!
- Tranquilos. - Pero eso es una locura,
Karina Grishenko viene conmigo.
Está bien, querido Sergei, puedo defenderme sola.
Esta acusación no tiene ningún fundamento.
No hay necesidad de hacer ningún escándalo.
Pero tu padre fue un agente de la KGB.
- Kuang, ¿cierto? - Ajá.
Mi padre fue agente de la KGB,
eso no significa que yo también deba serlo.
Oye, pero ¿cómo podríamos confiar en ella?
Yo respondo por ella.
Señores, ahora, por favor, acompáñenme al salón.
Bienvenidos todos.
Para encontrar sus lugares, lo único que tienen que hacer
es encontrar el licor que representa a cada uno de sus países.
Tenemos sake para Japón.
Rakia para los serbios.
Desde Italia tenemos un Vecchio Amaro de Calabria.
Vodka para los rusos.
Aguardiente desde Colombia.
Gracias.
Un baijiu para China.
Y claro, tequila para el país anfitrión.
Gracias.
Sean bienvenidos.
Si les parece bien, podemos comenzar.
Discúlpame, Miguel,
pero por qué no hay ningún representante del Grupo del Valle.
Todos sabemos que Epigmenio está muerto, desaparecido, pero...
- ¿Quién está a cargo? - Hermano.
Usted por qué no se calla mejor, ¿sí?
Si vamos a hablar de desacuerdos,
¿por qué no hablamos de la metanfetamina que le envié y que desapareció?
Pero ¿qué estás insinuando, que te lo robé?
- A ver, ¿yo dije eso? - Orden, por favor.
- ¿Yo dije que usted me lo robó? - Silencio.
Perdón, Miguel.
Tenemos que dejar en el pasado los problemas que hay entre nosotros
si es que queremos hacer nuevos negocios.
Y para eso estamos aquí hoy.
Es cierto, no hay representación del Grupo del Valle,
pero México está representado por Sandro Ochoa y por mí,
como cabeza del Grupo del Salado.
Esto está muy tenso.
Así no vamos a distribuir la efilina nunca.
Oigan, ¡aquí! ¡Mira aquí!
No.
Aguas.
¿Qué tal?
¿Tú qué estás haciendo aquí, Castro?
Pues, los Guachos somos los encargados de la seguridad de este evento, ¿cómo ven?
Así es que todos me van a tener que dejar sus armas y sus celulares.
Estaría idiota sin entro desarmado
en un evento organizado por Miguel Garza, hombre.
Pues, así son las reglas, señor.
Y si no les gusta, pueden regresar por donde llegaron.
No puedo creer que haya llegado.
Es increíble, ¿no?
¿Creen que le quiera entrar al negocio?
Por supuesto, sino, ¿a qué vino?
Bueno, señoras y señores, va a empezar el show.
Yo voy al baño.
Te vas a perder lo mejor, ¿eh?
¿Cuánto quieres para que se armen los trancazos? ¿Cinco minutos?
- Apuesto siete. - ¿Diez?
- Siete. - Seis y medio.
- ¿Quieres? - No, gracias.
¿No?
Aguados.
¿Y ahora qué pasó?
Si hasta parece que vieron un muerto.
Mil disculpas por llegar tarde,
es que había mucho tráfico.
Ahora sí...
¿En qué íbamos, Miguelito?
Bienvenido, Epigmenio.
Estábamos a punto de empezar.
Pueden abrir sus cajas.
Cuidado...
... no vaya a ser la caja de Pandora.
Los he reunido aquí para invitarlos a sumarse
al mejor negocio del siglo
y así dejen de esconderse de la ley como si fueran ratas.
Les quiero ofrecer que seamos los dueños del mundo.
¿Ninguna novedad fuera del salón principal?
Sin movimientos.
Todo en orden.
Flaco, muéstrame el corredor.
Corredor vacío.
Claro, todos están en la reunión.
¿Saben los trillones de dólares que vale este salón ahorita?
- Flaco, ojos al monitor, por favor. - Perdón, ya estaba viendo, ya.
Muéstrame la cocina.
Cocina en orden.
Si les pregunto qué tienen en común
la rueda, el arado, la imprenta,
la máquina de vapor y la efilina,
¿cuál sería su respuesta?
¿Ya vas a empezar con tus adivinanzas?
Son cosas que han cambiado al mundo para siempre.
Señores, están frente a la efilina
y los invito a formar parte de este acontecimiento histórico.
Esta pequeña dosis sublingual tiene los mismos beneficios,
sin ninguna desventaja de las cuales solemos conocer.
Es una pastilla altamente placentera,
inofensiva para quien la consume
y económicamente accesible,
además es fácil de transportar.
¿Y cómo puedes estar tan seguro de eso?
Está en todas partes.
Ustedes ya lo han visto.
Es una realidad.
La era de la efilina ya ha comenzado
y yo los he invitado aquí para ofrecerles ser parte de este negocio.
¿Y qué diferencia hay entre esta efilina
y otros fármacos sintéticos en el mercado?
Simple.
No mata a quien la consume.
Además, muy pronto estaremos vendiéndola en los supermercados y las tiendas.
Sí, claro.
O sea, ¿que tú dices que esto se va a vender en los supermercados?
Exactamente eso dije.
¿Y por qué se produce en Nepal?
Eso no es beneficio para nosotros.
Si ustedes se unen a este negocio, podríamos fabricarla en donde les plazca.
Será tanta la demanda
que tendremos que duplicar la producción en distintas partes del planeta.
A ver, Miguel, cuéntanos una cosa.
¿Y de dónde la sacaste?
Es una fórmula secreta.
¿Tan secreto que no puede compartir con nosotros?
No necesitan saberla.
A ver...
A mí esto me huele a que tú lo quieres controlar todo.
Epigmenio, si yo quisiera controlarlo todo,
no estarían aquí reunidos.
¿Podremos tomar un receso?
Es información que debo procesar.
¿Están todos de acuerdo?
Muy bien, tomemos un receso de 15 minutos y continuamos.
Sí, ¿bueno?
Llamo para avisarte que Epigmenio está aquí.
Pueden quedarse tranquilos.
Hecho, aquí estamos al pendiente.
- ¿Es Miguel? - Sí.
Para avisarme que ya Epigmenio está con ellos.
Ok.
Bueno, mínimo, podemos estar un poquito más tranquilas.
¿Tranquilas?
¿Que no ves que Miguel sigue haciendo pactos con el enemigo?
Hasta que no mate a alguien de la familia,
Miguel va a seguir dándole oportunidad.
Bueno, pero él no nos va a meter en peligro.
¿No?
Yo lo que creo es que el patrón está haciendo
lo que él cree que es correcto para la familia.
Sí, pienso lo mismo.
Bueno, me voy a distraer.
Ya no puedo estar aquí.
No lo defiendas, Peligros.
Es que no puedo no hacerlo, doña.
Ay, yo no sé cómo Sandro Ochoa no le reventó la cabeza.
Oiga, y a todo esto, ¿cómo encontró a Epigmenio?
Miguel no es el único que tiene contactos.
Bueno, eso me queda claro.
Pues, lo hice igual que lo hubiera hecho mi marido.
Fui a la cárcel, le ofrecí mucho dinero a Tacho
y abrió la boca.
¿Y recuerda la ubicación?
Sí, ¿por?
Pues, estaría bueno revisar donde se esconde esa rata.
¿Para qué?
Siempre es bueno saber dónde se encuentra
la familia del enemigo, doña.
Mira, eso no lo había pensado.
- ¿Qué es eso? - Tenemos una señal.
- ¿De dónde viene? - ¿Podemos saber su ubicación?
¿La identifica, teniente?
- Recibo las coordenadas. - Bien.
Esa es mi chica.
¡Tenemos una fuga!
- ¿Cómo? - Tenemos una fuga.
Hay una señal en la isla.
Una fisura del sistema.
- ¿Puedes arreglarlo? - Lo puedo arreglar,
pero hay alguien jugando con nosotros.
A ver, ¿qué quieres decir?
¡Hay una señal en la isla, Trejo!
- ¿Dónde están? No lo veo. - Restablezca la señal.
Eso intento, señor.
Ishiro, tenemos una fuga.
Hay una alerta. Alguien...
alguien trata de comunicarse con el exterior.
Hay una fuga.
Negativo, señor.
- No tengo acceso a las coordenadas. - No puede ser.
- Inténtelo otra vez. - Desapareció la señal.
¿Por qué apagó la señal, Gary?
Seguramente la descubrieron.
Sí, enterado.
Sí, cambio y fuera.
Debemos encontrar al que está transmitiendo, divídanse.
Quiero que me vigilen toda la isla. ¡Órale!
No.
No.
En el sector cuatro todo en orden.
¿Qué onda? ¿No tienen hambre?
- Sí. - Yo ya estoy comiendo.
Tú te perdiste el mejor momento.
¿Por qué? ¿Qué pasó?
Alguien quiso entrar al sistema.
¿Cómo crees?
Se quiso pasar de lanza.
- ¿Y qué hiciste? - Se topó con el Flaco.
Tú no puedes elegir un mejor momento para ir al baño.
Ay, bueno, perdón.
Sí, me sacó un sustote,
pero como siempre, el Flaco salvando el día.
Sí, muy bien, Flaco.
Órale, ponte a trabajar.
- Hay que poner todo en orden otra vez. - Ahí voy.
Flaco detectó la filtración inmediatamente.
- ¿Y pudo controlarlo? - Sin problema.
Pero es muy probable que vuelvan a intentarlo.
- ¿Idea de quien pudo haber sido? - No.
Necesitamos hacer una revisión completa.
Bien, pero no quiero generar pánico. Esto podría arruinar la reunión.
Me encargaré de que sea rápido y discreto.
Pudo haber sido cualquiera.
No te preocupes,
encontraré al culpable y dejará de ser tu invitado.
No, no me refiero solo a mis invitados, me refiero a todos.
¿Entramos?
Cambio de planes.
Ahora que estamos todos de regreso,
haremos una rápida revisión de seguridad como parte del protocolo.
¿Qué? ¿Otra vez?
Esto ya me está incomodando, pensé que estábamos limpios.
Yo pienso que esto va más allá...
Tú nunca vas a poder confiar en nosotros.
Durante el receso hubo una pequeña filtración en el sistema,
aunque todavía no sabemos bien de quién se trataba.
Hombre.
Un aplauso por la tecnología de punta.
Mi prioridad es garantizar su seguridad
y mantener la privacidad de esta reunión.
Correcto.
Hagamos lo necesario para establecer el orden nuevamente.
Muy bien.
Continuaremos con la revisión uno por uno.
Por favor, quítense todas las cosas de metal y pónganlas en la mesa.
¿Es neta?
Sí, ya revisamos sus habitaciones y ahora continuaremos con ustedes.
Flaco, ponte de pie, por favor.
Ah, no, esto es increíble.
O sea, yo pongo la seguridad y es al primero que revisan, órale.
O sea, no, imagínate la situación: "Tenemos un infiltrado".
Ah, no, soy yo, qué güey.
¿Qué es eso?
Flaco, levántate la playera.
- Qué asco, Flaco, neta. - No, un piercing. Por favor.
¿Cuánto tiempo más tienen que ver mi pezón? Tú dime.
Lo siento, hemos configurado el escáner
para detectar el más mínimo objeto o dispositivo,
está en el grado máximo de sensibilidad.
- Siéntate, estás limpio. - Obviamente que estoy limpio.
No manches.
¿Quién es el siguiente?
Quien no la debe, no la teme.
Ya.
Adelante, Trejo, estás limpio.
Kenia, por favor.
¿Es neta? ¿Me tienes que tocar, Ishiro?
Lo siento, Kenia, es parte del protocolo.
Pues, por encimita, ¿eh?
Gracias por su cooperación.
El que sigue. Adelante.
Adelante.
Adelante.
Adelante.
¡No entiendo por qué me tienes que revisar a mí!
- Estamos revisando a todos. - Ya nadie confía en nadie.
Lo siento, se hará una revisión las veces que sean necesarias.
¿A todo el personal?
Pues, yo no veo Adela por ningún lado.
Adela será revisada en su momento, ahora está en mi habitación.
Bueno, entonces, habría que considerar
que tu habitación es el único lugar que no tiene cámaras.
Bastante conveniente, ¿no?
¡Conveniente o no, te van a revisar ahora mismo!
Ishiro.
Jimena.
¡No me toques!
Yo que tú no confiaba tanto en ella, samurái,
porque cuando las emociones se meten en el camino
sueles cometer errores,
¿o qué me dices de Valentín?
No me importa lo que hagas o lo que digas, ¡no voy a cambiar de opinión!
Te van a revisar exhaustivamente.
Jimena.
¿Qué pasó? ¿Ya acabó todo tan rápido?
¿Qué pasó?
Te amo tanto.
No sé qué haría sin ti.
Me vuelvo loco de solo pensarlo.
Perdóname por no haberte dicho lo de Jimena.
Está bien, pero ¿viniste hasta acá solo para decirme todo eso?
A veces me da miedo en lo que me estoy convirtiendo, Adela.
Para eso me tienes a mí,
para recordarte quién eres todos los días de tu vida.
¡Más despacio, coño!
Ahora resulta que por ir al baño, soy el principal sospechoso.
- Revisamos a todos por igual. - Está limpio.
Esto es una pérdida de tiempo.
Bueno, ahora sigo yo.
Dale, búscale, que aquí no vas a encontrar nada,
salvo alguna balita que se haya quedado perdida por ahí.
Debo confesar que contigo no me negaría a una revisión completa.
Algo tienen los samurái que me ponen de rodillas.
Espero que entiendas lo que significa eso.
Ah.
Te han entrenado tan bien que es una lástima.
Está limpio.
¿Quién sigue?
¿Qué va a pasar si no encuentras al culpable?
Lo encontraré.
¿Ya podemos continuar con la reunión?
Castro está revisando al último invitado.
- En cuanto terminemos con la revisión... - ¡Ey! ¡Alto!
- ¿Qué pasa? - ¡No, no es nada!
- ¿Qué tiene? - ¡Hay un explosivo!
¡Atrás todos!
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