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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

Aquí seguridad,

hubo una filtración en la entrada sur.

El reo Braulio López no está.

¡Bajen con las manos en alto!

¡Ahora!

Tú, abre la puerta lateral.

¡Rápido!

Ey, vigílalo.

Y tú.

Abre la cajuela, vamos a revisar la camioneta.

Nunca nos habían hecho esto, oficial.

No es pregunta.

Eh, cuidado.

Súbete.

Abre esas gavetas.

¿Qué hay ahí?

Puras cajitas.

Y vacías.

Como ve, nosotros todo en orden, oficial.

Uno nada más está trabajando.

¿Ya nos podemos ir?

Estaba buscando un preso que se nos acaba de escapar.

¡Ey! Ábrele, déjalos ir ya.

¿Y a nosotros qué nos importa ese preso?

Lo que necesitamos es regresar a la bodega,

estamos perdiendo tiempo y dinero, y eso usted no nos lo va a pagar.

Sí, aquí afuera no hay ningún peligro.

Entendido.

Estén alerta, no se puede escapar, cambio.

¿Dónde están los tipos de Santa Rita?

- Se acaban de ir. - ¿Los dejaron ir?

Revisamos la camioneta, estaba vacía.

¡No puede ser! ¡No lo puedo creer!

Señor, le juro que revisé bien, no había nadie más ahí.

Pues obviamente no revisaste bien,

¡esos tipos dejaron inconscientes a nuestros guardias

y se llevaron a Braulio López!

- Señor, pero... - ¡Cállate ya y pide refuerzos!

Vamos tras esa camioneta.

Sí, señor. Solicito refuerzos en la entrada principal.

Repito, solicito refuerzos en la entrada principal.

- ¿Cómo estás, carnal? - Un poco débil, pero bien.

Vamos, eso.

- Nos descubrieron. - ¡Rápido!

¡Rápido! ¡Vámonos!

Eso.

- Vámonos. - Vamos.

- El helicóptero aún nos sigue. - No por mucho tiempo.

Tengo una idea.

¿Qué pasó, Adela? ¿Pues adónde vamos o qué?

Tranquilo, hombre. Confía en mí.

Contigo puras sorpresas, ¿eh?

Para que veas.

Adela, ¿estás segura?

Segurísima, Peligros. Segurísima.

A ver, ¿cuándo te he quedado mal?

No, pues eso nunca pues, hombre, pero...

Tú tranquilo, tú flojito y cooperando.

Nada más conque no nos alcancen.

No, hombre. ¿Con quién crees que vienes?

Pero es que no entiendo qué haces, hombre.

Ten paciencia,

unos segunditos.

¿Qué tal este azulito, Peligros?

Ah, no, hombre, pues si no tienes mal gusto, ¿eh?

¿Verdad qué no?

¿Lo tomamos prestado o qué?

¿Pues por qué no? A ver.

Este sí es de los míos.

- ¡Listo! ¡Vámonos! - ¡Vámonos!

- Órale. - Vámonos.

El helicóptero se quedó arriba del estacionamiento.

Ustedes júntense conmigo.

Vayan a saludar a su papá, niños.

Los extrañé mucho.

Espérennos en la camioneta.

Mira, estas personas te salvaron,

dijeron que si no te sacaban de la cárcel, te iban a matar.

Y tienen razón.

Mi nombre es Ishiro,

trabajamos para Miguel Garza, amigo de Héctor Bernal.

Muchas gracias, Ishiro.

Esto es un buscador.

Uno de los choferes los sacarán del país y les darán dinero.

Pero ¿para qué es esta pulsera?

- ¿Dónde está Héctor? - Tranquilos,

estamos aquí para ayudarlos.

Héctor no pudo estar aquí,

después de lo que pasó contigo,

él sufrió un atentado contra su vida, está en el hospital.

Pero fue él quien nos pidió ayuda a nuestro jefe

para sacarlo de la cárcel.

Lo único que pide a cambio es, cuando necesite su testimonio,

usted pueda darlo.

- Claro. - Para eso es la pulsera,

es una garantía de cuando necesitemos buscarte,

sepamos dónde encontrarte.

¿Y se puede quitar fácilmente?

Se necesita más que un cerrajero para eso.

Aun así, tenemos otros métodos para encontrarlos,

les sugiero que no lo intenten.

De todas formas, yo estoy dispuesto a declarar cuando quieran.

Ustedes salvaron mi vida

y me están dando la oportunidad de estar con mi familia otra vez.

Lo sé. Aun así, la pulsera se queda con usted.

A donde van recibirán atención médica y se encargarán de atender a su esposa.

No sé cómo agradecerles todo esto.

No es necesario,

agradézcaselo al señor Bernal cuando necesite de su ayuda.

Gracias.

Muchas gracias.

- Vamos. - Fierro, ¿no? ¿Quieres unos tequilas?

Es evidente que hubo un enfrentamiento.

¿El ingreso?

Por la parte de atrás.

Ven, te quiero mostrar algo.

Como te dije, los agarraron por sorpresa.

Así es.

No hay cartera ni identificaciones.

¿Lo investigaste?

Busqué la fecha,

es el nacimiento de Epigmenio Moncada.

Buen trabajo, Gary.

Solo que...

checa esto.

Las botas, toda la ropa.

¿Que salió desnudo de aquí?

O en ropa interior.

Pero la cama está tendida.

O sea, vamos a suponer, Moncada estaba aquí,

llegan los intrusos, no le dio tiempo ni siquiera de acostarse.

Sale descalzo,

con ropa interior,

empieza la balacera, lo hieren, empieza a sangrar.

Pero aquí no se ve...

No se ven las patitas cuando huye.

A menos que...

¿Estás pensando lo mismo que yo?

Que no haya salido con vida de aquí.

Yo lo que aquí veo es...

que hay un tercero

que arrastró un cuerpo que ya estaba en el piso.

Salió herido o muerto, pero no salió por su propio pie.

Claudia, ¿cómo estás?

Marcos. Qué sorpresa, ¿qué estás haciendo por acá?

Es que te llamé a tu celular, pero no me daba la llamada.

Entonces, decidí venir a ver si te encontraba.

Sí, me quedé sin batería y no lo he puesto a cargar.

Pero ¿qué es tan importante que te hizo darte la vuelta hasta por estos lados?

¿Estás lista?

Es que te traigo una noticia que te puede interesar.

Ok, ¿tanto misterio por?

Un amigo forense lo escuchó de la boca

de la mismísima procuradora Edna González.

Ok.

¿De qué se trata?

Epigmenio Moncada podría estar muerto.

Gracias, Sandro.

Se hizo justicia.

No se hubiera tenido que hacer nada

si no hubiéramos fallado nuestras responsabilidades.

Y le pido perdón por eso, doña Dora.

Agua pasada.

Además, con esto se reivindicaron con nosotros.

Pues, estamos a la orden para Miguel en lo que él necesite.

Sí, gracias.

Por cierto, me pidió que lo disculpara por no haber venido,

pero tenía un viaje a Oriente, por eso vine yo.

Yo sé que Miguel es un hombre muy ocupado.

Así es.

Nos vemos en Ciudad Jiménez, voy a ir reorganizar el Salado.

Estamos a su orden, doña Dora.

Llegó el contrabando.

¡Ay! Qué bien, gracias.

Te va a parecer cliché, pero sí, la comida de hospital es muy feíta.

Espero que no me delates.

No, ¿cómo crees?

Oye, gracias por lo de Braulio,

te debo una.

Para eso estamos los amigos.

¿Y qué sigue?

- ¿Conmigo? - Claro.

Por lo pronto, tengo que ir a Oriente, voy con Adela.

¿Con Adela?

¿Y eso?

Le pedí oficialmente que sea mi novia.

Ay, qué guardadito te lo tenías, samurái.

Tampoco estabas muy disponible que digamos.

Oye, entonces, ¿están juntos?

Quiero darme una oportunidad y lo estoy intentando con ella.

Debe ser difícil después de lo que viviste, ¿no?

Nunca pensé que volvería a sentir lo que sentí por Asya, pero...

no lo pude evitar,

me enamoré de Adela.

Es una gran mujer, ¿cierto?

Sí, lo es.

El samurái enamorado.

Me da mucho gusto.

Gracias, amigo.

Oye, aprovechando que estás aquí, ayúdame a levantarme, ¿no?

Es que todavía tengo el cuerpo dormido por la operación

y Ana ni siquiera me pudo cargar, estoy bien pesado.

- Buenas, ¿cómo están? - Hola, Claudia.

¿Cómo van?

Oye, ¿me trajiste la laptop?

- Aquí está todo. Está todo. - ¿Lo traes?

Y además te traje una noticia.

¿Qué pasó?

Que creo que a ti también te va a interesar.

Hay sospechas de que Epigmenio Moncada está muerto.

Esta es el área técnica.

Es en donde trabajamos en las actualizaciones de la aplicación.

¿Y cuántos restaurantes tienen dados de alta?

No, Pídenos no funciona así.

¿Cómo? ¿Acaso no necesitan...?

Bueno, nuestra aplicación no tiene un límite de lugares

en donde el usuario pueda pedir su comida,

- esa es nuestra diferencia. - Ajá.

Puedes pedir desde donde sea, incluso tiendas de autoservicio.

O sea, no necesitas tener dado de alta el restaurante para pedir de él.

No, puedes pedir desde donde sea.

Impresionante.

¿Y cómo manejan el tema de las distancias?

Ah, la distancia no es ningún problema.

Podemos llevarte cualquier tipo de comida de cualquier restaurante en la ciudad

hasta la comodidad de tu casa.

¿Y cuántos usuarios tienen activos?

El último conteo fueron de 18 000 activos

solamente aquí, en la ciudad.

Ajá, son bastantes, pero todavía podemos traer más.

Lo malo es que nuestra aceleradora solo invirtió en nosotros para abrir aquí,

en la Ciudad de México.

No, eso es muy poco.

Me imagino que ustedes son más ambiciosos que eso.

Sí.

Queremos llevar nuestra app a todo el país.

Eventualmente, a algunos países de Latinoamérica.

O el mundo, ¿no?

Bueno, digo, no...

Somos ambiciosos, pero no llegamos a tanto.

Pues yo sí, y tengo contactos en varias empresas internacionales

que no dudarían en invertir si saben que yo estoy involucrada.

Guido, estás a punto de entrar a una nueva dimensión del negocio,

¿estás dispuesto?

Este, bueno...

Por mí sí,

pero déjame platicárselo a mi socio, ¿no?

Ajá, sí, claro.

Platícalo, pero más vale que te apures,

créeme que hay una fila de empresas que darían cualquier cosa

por tener mi respaldo

y yo no tengo mucha paciencia.

Bueno, pues, tal como lo esperaba,

los análisis de Jorge salieron perfectamente.

¿Cómo? ¿Y eso qué significa?

- Que Jorge está bien físicamente, ¿no? - Muy bien.

No cabe duda que su problema es psicológico emocional.

Entonces, ¿qué nos recomiendas?

Definitivamente tiene que ver a un psiquiatra.

Aquí tengo uno que es de mi absoluta confianza.

Doctor, ¿tú crees que ese psiquiatra va a poder curarlo?

Antes que nada, habría que hacer una valoración

para detectar realmente qué es lo que sucede.

Claro, además no perdemos nada.

A lo mejor lo puede sacar de las pesadillas

que tiene todo el tiempo.

- ¿Tiene pesadillas recurrentes? - Ay, doctor.

Todo el tiempo sueña con su abuelo, pero la verdad no tenemos idea de qué.

¿Alguien ha visto a Miguel?

Sí, fue a ver a Héctor, pero no ha regresado.

Las pericias dejan en claro que el prófugo Epigmenio Moncada,

una de las figuras más buscadas del tráfico de estupefacientes en México,

se encontraba en el lugar de los hechos y resultó herido.

Los forenses continúan investigando,

pero es aún muy pronto para saber si salió con vida del altercado

o falleció en la escena,

aunque por la cantidad de sangre encontrada,

es muy poco probable que haya sobrevivido.

¿Y tú quién crees que haya sido?

Pues, puede haber sido cualquiera.

Un mafioso de ese nivel tiene muchísimos enemigos.

¿Carlos Duarte?

Yo también lo pensé,

pero la verdad es que a estas alturas pudo haber sido cualquier persona.

Pues sí.

Lo que pensemos no van a ser más que especulaciones.

Si Epigmenio está muerto, está muerto y ya está.

De todas formas, nos van a seguir vigilando de cerca

y nos conviene que no pueda hablar, ¿no?

No, Carlos.

El problema no es que Epigmenio esté muerto,

sino que no tenemos una idea de dónde carajos está Braulio López.

- Tampoco sabemos en qué estado está. - ¿A qué te refieres?

Si está prófugo,

no va a aparecer a declarar aunque estuviera consciente.

Braulio López es una bomba de tiempo

que en cualquier momento te va a explotar en las manos.

¿Y crees que no lo sé?

Mira los errores que has cometido y las metidas de pata.

Es algo que ya nadie va a poder arreglar.

Perdiste el control, Carlos,

y si este tiro nos sale por la culata,

nos va a llevar a la fregada a todos.

¿Vas a algún lado?

Me imagino que ya te enteraste de lo de Epigmenio.

Sí, está en todas partes.

Voy a Ciudad Jiménez a recuperar a los hombres de Coyote y Zaragoza,

hay que aprovechar el momento para rearmar el Salado

y no quería irme sin verte.

Hiciste bien.

Es que no quería dejar las cosas así.

Bueno, para empezar,

no sabemos si Epigmenio está muerto o no,

son solo suposiciones.

Por favor, si estuviera vivo, ya lo sabríamos.

¿Qué? ¿Qué me ves?

Te veo muy entusiasmada.

Hace poco me pediste que no matara a Epigmenio

y ahora parece la mejor noticia que te han dado.

Te pedí que no lo mataras tú para que no te mancharas.

De cualquier manera, Epigmenio ya se merecía la muerte.

Y, de todas maneras, tú vas a ir a Asia a ver lo de la efilina, ¿no?

Alguien tiene que ir a Ciudad Jiménez.

Le pediré a Peligros que te acompañe.

No hace falta, yo me puedo cuidar sola.

No es pregunta.

Ahí está,

tómese otro para que se le baje el susto.

Pues, para andar parejos.

Carmen, usted no se preocupe,

yo me voy a hacer cargo de todos los negocios de su marido.

¿Y de mí? ¿De mí quién se va a encargar?

Pues quién más.

- ¿Me mandaste llamar, Miguel? - Sí, pasa. Siéntate, por favor.

Ishiro, ya tienes que acostumbrarte a las costumbres mexicanas.

No es que no me acostumbre, Miguel,

simplemente que hay costumbres japonesas

que siempre preferiré.

Entiendo.

Te mandé llamar porque necesito que encuentres un lugar seguro,

aislado y alejado para una reunión grande y privada.

- ¿Qué tan privada? - Muy.

Quiero que sea una fortaleza

que cuente con helipuerto y varias vías de escape.

- Absoluta discreción, por favor. - Entendido.

Necesito que cuides a mis hermanos mientras yo no estoy.

Claro que sí.

Aunque sé que, cuando me refiero a Chisca, no hace falta pedírtelo.

¿Me he comportado mal con Chisca, Miguel?

Si consideras que no debo de estar cerca de ella,

yo por supuesto...

Solo quiero ayudarla a dejar sus vicios y que...

Al contrario.

Me da mucho gusto que pasen tiempo juntos.

Con permiso.

Este te va a encantar, vas a ver. Rico.

¿Estás bien? ¿Te pasa algo?

Epigmenio Moncada muerto y Braulio López en fuga.

Todo mi caso parece estarse derrumbando.

No, no te atormentes.

Siempre es así en tu trabajo, ¿no?

Ya vendrá algo mejor.

Mi amor,

tú sabes que nunca te he pedido nada.

- ¿Pero? - Pero tú eres amigo de Carlos.

Bueno, no.

Bueno, sí es mi amigo, pero tú me pediste que tomara distancia con él, ¿cierto?

Así lo hice.

¿Y te molestaría si te pido lo contrario?

No, pero ¿qué quieres? ¿Que me acerque a él?

¿Que averigüe algo?

Yo sé que no es lo más ético del mundo, pero...

si llegaras a saber algo, ¿me lo contarías?

Amor,

entre nosotros no hay secretos, ¿cierto?

Así como tú confías en mi discreción,

yo te garantizo que te voy a contar cualquier cosa

que te pueda ayudar en tu caso.

¿Está bien?

Gracias, mi amor. De verdad, eres de gran ayuda.

No, mi vida. Te amo, con mucho gusto.

Así que ahora relajémonos, ¿te parece?

Hola, Tahiya.

¿Qué haces?

Te estoy hablando, ¿qué haces?

¿Lo estás haciendo para irritarme?

Para.

Está prohibido para los musulmanes beber.

No te confundas,

no me vuelvas a tocar, ¿me entendiste?

Te mato.

¿En qué piensas?

No, nada importante.

Vamos, te conozco.

La verdad, estaba pensando en Epigmenio.

No es un pensamiento muy agradable que digamos.

No, ya lo sé, pero...

¿Te has puesto a pensar que se murió con todos sus secretos?

Y mira que sabía muchas cosas.

Sí, así es.

Ya no vamos a saber si él mató a tus papás o no.

¿Tú sabías que Epigmenio y tu papá eran amigos?

¿Íntimos amigos?

Olvídalo, para que hablamos de eso ahorita.

Ya, cambio de tema.

Tú puedes hablar conmigo de lo que sea.

La verdad es que casi no me acuerdo de eso,

pero ahora que lo mencionas.

¡No! No, ese tipo tiene dos patas izquierdas.

No, déjate de eso compadre. Le pagan una millonada en la liguilla.

Lo que no entiendo es para qué lo meten de delantero entonces.

No, de haber sabido,

nos metíamos a entrenar desde morros ahí fútbol,

- en vez de estar acá. - Pues sí,

nosotros preocupados por la chamba

cuando podríamos haber estado pateando pelotitas.

Mira, en una de esas, Miguel nos sale campeón goleador.

- ¡Ah! - Sí.

Ándese. Llévele la comida a su jefa.

No, compadre.

Mejor que sea arquitecto o ingeniero,

o como mi vieja, que quiere ser dentista.

¿A poco la comadre quiere ser dentista?

Pues sí, ya verás. ¡Vieja!

Tú que quieres ser dentista,

lánzate a la cocina y tráete un diente de ajo

para condimentar la carne, ¿no?

Perdón.

Dentista, diente de ajo, ¿eh?

- De verdad, compadre. - ¿No lo entendiste?

- Pues obvio que sí. - Está bueno, ¿eh?

- ¿Cómo vas a querer tu carne? - Rojita.

Tengo algunos recuerdos, pero son muy pocos.

Bueno, pues chance está mejor así.

¿Cómo puede alguien traicionar una amistad así?

No me lo explico, yo no podría.

No, ni nunca te lo vas a explicar porque tú no eres así,

porque tú eres un amigo de verdad,

que está en las buenas, en las malas, como debe ser.

Yo no podría hacerle algo así a un amigo,

te lo juro.

Yo sé que no.

¿Y cómo sabías que Epigmenio y mi padre eran amigos?

Me dijo Peligros.

- ¿La regó? - No.

Amor, ¿tú de verdad quieres saber qué pasó con tus papás?

¿O esa es una herida que ya está sanada?

Daría todo lo que tengo por saberlo,

sin importar si fue Epigmenio o quien fuera.

Pero tengo que seguir viviendo con esa duda,

no me queda de otra.

Tadamichi San.

Bienvenido, Miguel San.

¿Y quién es esta encantadora mujer que te acompaña?

Ella es mi mujer, Adela Cruz.

Encantada.

El gusto es mío, Adela.

Veo que Miguel ha elegido a una mujer con el corazón,

puedo verlo en sus ojos y eso me alegra.

Muchas gracias.

Aunque tengo que admitir que, digo, no es nada fácil el muchacho, ¿eh?

La verdad.

En la vida nada que valga la pena es fácil de obtener.

Eso me ha dicho mi abuela toda la vida,

pero yo prefiero dejarlo en sus palabras.

¿Me acompañan a recorrer el laboratorio?

Quiero que conozcan a Emilio Varela.

- Por supuesto. - Por aquí.

- Miguel, Adela, él es Emilio Varela. - Señor.

- Mucho gusto. - Igualmente.

- Bienvenida. - Mucho gusto.

Con él continuarán el recorrido.

Por aquí, por favor.

Todo está hecho con base en la fórmula de Farchala

y estamos en condiciones de fabricar 200 millones de pastillas por mes.

Para empezar está bien, pero vamos a necesitar más.

¿Tanto?

La demanda va a ser muy grande.

Quédese tranquilo, lo tenemos contemplado.

¿Y las pruebas?

La última fase fue la de testeo y fue todo un éxito.

Tengo que admitir que el químico Alí Farchala

era un verdadero genio.

Sí, lo fue. Su nombre quedará en la historia.

Esta es solamente la primera parte del proceso,

si me acompañan, les puedo mostrar la cadena de producción.

- Muy bien. - Por aquí, por favor.

Adelante.

- Adelante. - Gracias.

Aquí tenemos el producto compactado.

Es tan chiquitita.

Solamente que no está terminada.

Por aquí.

Este es el producto terminado.

Miguel, ¿qué es esto?

Todo mundo va a saber que eres tú.

- No, no lo creo. - Claro que sí.

Es como si le pusieran Miguel Garza a cada pastilla.

Mucha gente tiene tatuado un dragón.

Además, si lo piensan, está muy difícil comprobarlo.

Si tú lo dices.

- Qué impresionante trabajo. - Un placer.

Y no solo he venido a cumplir con mi palabra,

sino con la de don Lamberto, que en paz descanse,

que tanto cariño y respeto les tenía.

Y quiero que sepan que el Salado ya no teme más a Epigmenio Moncada,

porque es y siempre será de la familia Garza.

¡Bravo!

¡Bravo!

Buenas.

No, ¿cómo no le vamos a estar agradecidos, señora?

Si usted está de vuelta para respaldarnos.

Y no pienso moverme ni un centímetro del lugar que me corresponde.

¿Y qué va a pasar con el nieto de don Lamberto?

A ver, el joven Miguel sigue siendo el patrón

y él está al tanto de todo.

Para eso me tienen a mí

y no voy a permitir que nadie eche a perder nuestro legado.

¿Es verdad que Epigmenio está muerto, señora?

Está donde debe estar,

bajo tierra.

Ha llegado el momento, Miguel San.

Lo sé.

Has trabajado duro

y es hora de ver los resultados.

También cree que la efilina va a cambiarlo todo, ¿no es cierto?

He creído en ti desde el día en que te conocí.

Esto es algo grande y me da gusto ser parte de ello.

Pues llegó la hora.

Esto es lo que tenemos armado.

Cruzaremos por Nepal,

luego cruzaremos hasta el puerto de Gioia Tauro.

Una vez ahí, se fracciona

y el producto llegará por vía marítima hasta Sevilla.

Vamos, señores, vamos, que no tenemos todo el día.

Venga.

Paco Chiclana será el encargado del almacenaje del producto.

Contamos con bodegas refrigeradas y aisladas

para conservar la pureza de la efilina...

Bien, pues ya está.

Va el último cargamento en camino.

...para después distribuirse por toda Europa.

Yo me encargaré de su distribución por Asia,

donde repartiré el mismo modelo.

América no será la excepción, yo tomaré las riendas de su colocación,

al igual que el resto de los continentes.

Solo tú eres capaz de una cosa así.

Gracias, Tadamichi San, pero esto apenas es el comienzo.

Y lo sé.

Pues, la verdad, no sé mucho.

Pues todo mundo habla de eso,

aunque puede ser una moda nada más.

Sabemos que todos hoy en día quieren probar lo que sea.

Pues mira, si es una moda pasajera, está bien,

pero en este momento, esa pastilla está en boca de todos.

Ya sabemos cómo son los jóvenes,

basta que la compre el primero para que todos los demás lo sigan.

Eso sí.

La llaman el Dragón.

- ¿De dónde viene? - No sé,

yo estoy investigando y, al parecer, nadie sabe de dónde viene.

Supongo que es una estrategia de ventas, ¿no?

Bueno, si es así, les está funcionando muy bien.

Sí, bueno, sí, pero no puede ser.

Está dominando México

y no tenemos ni pista de cuál es su procedencia.

Sabes muy poco de eso, Carlos.

La efilina la consigues en cualquier parte,

no solo en México.

Además, me informaron que causa una gran euforia

y no genera adicción.

MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS

Eso sí, todo el que la prueba, siempre quiere más.

Y algo muy importante, no deja rastros en la sangre.

Pues eso suena muy interesante.

Como negocio, digo.

Claro, ya sabes, Carlos,

con dinero baila el perro.

Sí, pero no vas a bailar ni con la más fea si te dejan fuera,

y si todo lo que sabemos lo hemos investigado nosotros,

eso quiere decir que no nos están extendiendo

una invitación a la fiesta.

Voy a averiguar de qué se trata.

¿Efilina?

¿Un dragón?

Muy bien, la escucho, señora procuradora.

Dígame de frente lo que me quiere decir.

¿Qué pasó con Epigmenio?

¿Miguel ya lo puso en su lugar?

No, le volvió a ofrecer ser parte del negocio.

La única manera de tener controlada

a esa maldita sabandija ya sabemos cuál es.

¿Eso es todo?

Y ahora la efilina está en boca de todo mundo.

¿Qué te parece si la titulamos algo así como

"El nuevo veneno que matará a cientos de jóvenes mexicanos"?

¿No?

Si te parece.

Digo, es que nos urge poner la noticia afuera.

¿Sí has visto que el número de usuarios ha subido como...?

Héctor, ¿me estás escuchando?

Sí, sí te estoy escuchando.

Termina de redactar la nota y...

después me mandas el borrador, y...

aquí lo pulimos para publicarlo.

Ok.

¿Tú estás bien?

Han pasado semanas.

¿Semanas de?

Ningún médico me ha dado un diagnóstico certero

y yo sigo sin poder sentir las piernas, Claudia.

¿Por qué no siento las piernas?

¿Tú sabes algo que yo no sepa?

¿De qué estás hablando?

Si apenas ayer te hicieron un montón de estudios, ¿no?

Es que ese es precisamente el problema,

que llevan semanas haciéndome estudios

y no pasa nada.

Pues sí.

Es un proceso lento, ya lo sabíamos.

Sufriste un atentado, ¿cómo quieres estar? ¿Como si nada?

Estoy seguro que algo está mal, lo estoy presintiendo, ¿sí?

Ningún médico quiere hablar conmigo,

todos hablan nada más con Ana y a mí me ignoran.

Solo tenemos que tener paciencia.

Paciencia.

Tú estuviste en el mismo atentado que yo,

a cinco minutos de diferencia.

¿Qué pasaría si fueras tú la que estuviera sentada en esta silla?

¿Qué pasa, Claudia?

¿Que no trabajamos en un lugar donde tenemos que decir la verdad, eh?

¿Ya vieron las noticias?

Sí.

Lo de la efilina está en todos lados, ¿no?

Sí, no se habla de otra cosa.

Toma.

Gracias.

¿En qué puedo servirte, Carlos?

No tengo mucho tiempo.

Siéntate, por favor, Miguel.

Miguel...

Bueno, quiero que platiquemos sobre este revuelo

que nos ha tomado por sorpresa a todos.

Al grano, ¿de qué quieres hablar?

¿Cómo de qué quiero hablar?

De la efilina, por supuesto.

¿Qué tiene la efilina?

Miguel, no nos hagamos tontos.

Quiero saber si tú estás involucrado directamente con eso.

Eso no es de tu interés.

Pero por supuesto que es de mi interés,

porque si es así, yo debo saberlo. Soy tu socio, ¿no?

De mi parte no vas a obtener ninguna información,

búscala por otro lado.

Miguel, espérate.

Cuéntame qué está pasando,

porque yo siento como si mi amistad contigo

comienza a importarte un carajo.

No te equivoques, tú y yo nunca fuimos amigos.

Yo estoy cumpliendo al pie de la letra el trato que hicimos,

tus ganancias en la bolsa de valores van más allá de tus habilidades.

Pues yo no creo que nos convenga estar en lados opuestos.

A mí no me importa lo que a ti te convenga.

Ya no me sirves, Carlos,

el que me necesita ahora eres tú.

No me digas.

Así que ahora así están las cosas.

Si algún día quieres ser presidente, espero no estorbes.

Si te portas bien,

seré yo mismo el que te ponga en ese lugar.

¿Qué te parece el lugar para la reunión, Miguel?

El mejor.

Quiero absoluta discreción con la ubicación.

Así será.

Ahora, ponte en contacto con cada uno de ellos,

quiero a los hombres más poderosos del negocio presentes.

Será una reunión interesante.

Seguro.

Tendrán en sus manos el poder que nunca antes nadie les ha ofrecido.

Nadie, solo tú.

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