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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Solo una cosa.
Afuera hay una persona que insiste en verlo.
Ya te puedes marchar, gracias.
Buenas noches, Carlos.
Tú y yo tenemos que hablar.
- Edna. - ¿No esperabas verme por aquí?
Todo lo contrario, te conozco muy bien.
Entonces, quisiera saber de antemano si eres culpable de algo.
Me ahorrarías mucho tiempo, Carlos.
¿Por qué no tomas asiento? ¿Quieres tomar algo?
No, gracias, no vengo a socializar.
Ay, vamos, Edna.
¿Hace cuántos años nos conocemos?
Por eso vengo personalmente.
Te aconsejo que hagas una declaración voluntaria
para poder ofrecer buenas condiciones de juicio y condena.
Ni siquiera tomas asiento y ya me estás metiendo en la cárcel.
No soy culpable de nada, Edna.
Yo no conozco a Epigmenio Moncada
y ese departamento que menciona Héctor Bernal ni siquiera es mío.
Quisiera creerte, Carlos, pero tengo mis dudas respecto a ti.
Bueno, eso no es ninguna novedad.
Siempre las has tenido.
Dime una cosa, ¿qué te ha hecho ese periodista Bernal
para que le creas todo lo que te dice?
- Tiene evidencias concretas. - ¿Y qué, yo no?
El tipo me ha venido siguiendo como su enemigo personal.
Se presenta borracho a mi oficina, intenta agredirme,
dice cosas que no son ciertas.
Es evidente que es un operador político.
¿Es una acusación formal?
Digo, ¿sospechas de alguien en particular?
Prefiero dejarlo así, no quiero meterme en problemas.
Como prefieras. ¿Y qué me dices de Braulio López?
Según yo sé, pues, es el asesino de mi secretaria,
bueno, de mi exsecretaria.
¿Por qué no te creo nada, Carlos?
Ay, Edna, ese tipo es un sicario.
Todo lo que ha declarado en la prensa
ha sido en contra de Epigmenio Moncada, ¿eso qué tiene que ver conmigo?
No sé, tal vez Natalia Ríos.
Edna,
yo sé que no te gusta acabar con las manos vacías,
pero conmigo te estás equivocando.
Piensa en mi oferta, Carlos.
La próxima vez que venga, no seré tan amigable.
Con permiso.
Aquí estará seguro.
Este lugar es una porquería.
Sí, patrón, yo sé, pero aquí solo permanecerá unos cuantos días.
Es por acá.
Esa maldita vieja no me va a dejar en paz.
Me va a estar buscando por todos lados.
Pues no le dé el gusto de encontrarlo.
Ya sabe cómo es la cazadora de traficantes.
Oiga, patrón,
¿no cree que Duarte pueda esconderlo bien?
No.
Carlos no va a hacer nada para ayudarme.
Más bien, hay que conseguir otros contactos
para que me saquen del país.
Nosotros nos quedaremos al pendiente.
Pues muy abusados porque si vienen por mí,
- también van a venir por ustedes. - No se preocupe, patrón.
Nos andaremos con cuidado.
Bien alerta, Lobo.
- Cualquier cosa me avisas luego. - Sí, patrón.
Quiero saber si cuento con ustedes.
Hasta la pregunta ofende, patrón.
Yo, la verdad, no creo que sea tan sencillo
parar dentro de una cárcel, Miguel.
No, bueno, porque no estás en tu terreno, bato,
pero pues el que le sabe le sabe.
- No se trata de... - Se lo prometí a Héctor
y lo voy a cumplir.
Como tú digas, Miguel.
Necesito que encuentren la manera de proteger a Braulio dentro del penal.
Ah, eso déjelo en mis manos, para eso me pinto solo.
- Te lo encargo entonces. - Por supuesto, patrón, delo por hecho.
¿Dónde le firmo?
Es importante, Mauricio. Por eso necesito que hagas algo.
Bueno, voy a tratar de averiguar algo, pero pues no te prometo nada.
Es que no, no me estás entendiendo, Mauricio.
Necesito que lo hagas,
con esa evidencia, tu mujer puede aplastarme con un dedo.
Edna no se hubiera presentado a mi oficina
si no supiera que tiene las de ganar.
Mira, si tuviera algo concreto, no te hubiera dejado ir solo.
Pues no falta mucho para eso.
Está bien, voy a tratar de averiguar qué es lo que contiene el video de Braulio.
Gracias, Mauricio.
Es que necesito saber qué clase de juego me está proponiendo Edna.
No sé si realmente tiene algo contra mí o...
...o me está mintiendo para hacerme caer.
Tal vez las dos.
Mauricio, por favor.
Por favor, ayúdame.
Cuando sea presidente, sabré agradecértelo.
Eso espero.
Te tengo que dejar, ya está llegando Edna.
Bye.
Hola, mi amor. ¿Dónde te habías metido a estas horas?
En todos lados, estoy agotada.
Me imagino.
Es que eres la mujer del momento.
Tengo que agradecer que,
a pesar de todas las múltiples ocupaciones que tienes,
hayas decidido venir aquí.
Calla.
Si por mí fuera, no saldría en meses.
Lo sé.
¿Tenemos buenas noticias?
Todavía no, pronto quizás.
Muy bien.
Entonces, cuéntame.
Ay, no, es demasiado aburrido.
¿Ah, sí?
La prensa dice todo lo contrario, que es muy interesante.
Pues fui a ver a Carlos.
Vaya.
¿Te recibió bien?
Más bien, no le pregunté.
- ¿Discutieron? - No.
Yo no le llamaría a eso discutir,
pero no te puedo negar que siento que ese hombre esconde algo.
¿Algo como qué?
Pues, tú debes de saber más que yo.
¿Yo?
Ah, a ver, no.
A ver, tú me dijiste
que me mantuviese distante de él.
Lo hice. Además, cada vez que lo voy a ver,
él tiene mucho más cuidado.
¿Sabes por qué?
Porque él sabe perfectamente bien que entre tú y yo no hay secretos.
Sí, supongo que tienes razón.
Dame tu pie.
Relájate un poco, ¿sí?
Y...
...de plano, ¿es muy bueno ese video?
No seas curioso.
No puedo evitarlo.
Toda la gente habla de ese video.
Ah.
¿Quieres verlo?
Obvio.
Pues, tus deseos son órdenes.
¿Lo tienes aquí?
Una mujer guarda mil secretos en su bolsa.
No lo puedo creer.
¿En verdad?
Esto es demasiado valioso como para dejarlo en la procuraduría.
He de confesar que nunca dejas de sorprenderme.
Mira nada más qué maravilla.
A ver.
Esto no lo hago con nadie más que contigo, ¿eh?
Yo lo sé, mi amor.
Bueno, algún beneficio debe tener estar casado con la procuradora.
Te juro que no puedo creer que estoy aquí contigo en tu cuarto.
Eso es porque oficialmente ya eres mi mujer.
¿Y ya le dijiste a todos?
Ay, no hace falta decirlo, ¿o sí?
Bueno, no, creo que no.
Ahora vamos a compartir mucho más que solamente una habitación.
Qué bonito suena eso.
Vamos a compartir la vida.
Los dolores, las tristezas, las alegrías.
El papel de baño, la pasta de dientes, el jabón de barrita.
- Ay, la cama. - Ajá.
No sé por qué siento que esto va a ser muy divertido.
Así es.
Oye, no tienes cámaras aquí, ¿verdad?
¿Cómo que cámaras?
Bueno, Miguel, contigo ya no se sabe.
Claro que no.
Imagínate que el Flaco me vea encuerada
- en uno de sus monitores. - ¿Qué dices?
No me lo voy a poder quitar de encima, ¿eh?
Jorge.
¡Jorge!
Jorge, despierta, tranquilo.
¡Jorge!
Jorge, tranquilo.
Todo está bien, ¿eh? ¿Fue la misma pesadilla de siempre?
Jorge, ¿puedes hablar?
¿Qué hacemos?
A ver.
Sea lo que sea, lo vamos a solucionar juntos, como familia que somos.
Tranquilo.
Tranquilo.
- Yo solo soy un médico, no... - Sh. Silencio, que te calles.
Órale.
- Por favor. - Aquí está.
Doctorcito.
Buenos días.
Quiero proponerle un negocio.
¿Quién es usted?
Eso no es importante.
Lo importante es que proteja a Braulio López.
¿A Braulio?
Pues, yo no puedo hacer eso.
Claro que puede.
Lo que necesito es que me mantenga informado acerca de su estado.
Pues, está en coma.
Ese es su estado y no creo que vaya a despertar.
Entiendo.
¿Cuento con su ayuda?
Pues, ¿tengo opción?
Opción no...
recompensa sí.
Mire, no sé si pueda...
¿Qué le parece un millón de dólares?
¿Y saldré limpio de esto?
Limpio y millonario.
Mauricio.
- Qué gusto verte. - ¿Cómo estás?
- Qué gusto. - Muy bien.
Vengo rápido, ¿eh?
Solo te digo que no tienes de qué preocuparte.
- ¿Está seguro? - Sí, vi todo el video.
Ah.
No hay nada que te involucre, solo el departamento.
No, bueno, eso ya está resuelto.
Perfecto. Entonces, puedes respirar tranquilo.
Qué bueno.
Sí. De todas maneras, el video estuvo hecho a las carreras,
muy mal...
¿Qué quieres decir con eso?
Quiero decir que no sé qué tanto haya confesado Braulio,
si es que estuvo sentado en frente de mi mujer.
No quiero ni pensarlo, ¿no?
Ella es capaz de exprimirle todo, hasta el último detalle.
Si es así, no creo que te libres.
Me tengo que ir, que estés muy bien.
No es bueno que nos vean juntos.
Bye. Hasta luego.
Bye.
Minuto tres, penalti y gol y se acabó el partido.
Miren nada más,
Noé se dignó a visitar a sus animalitos.
Hola, Flaco, Trejo. Tenemos mucho trabajo.
Qué bueno tenerte de regreso.
Tú dirás por qué empezamos.
Organiza una reunión con todos, tengo mucho que contarles.
Te veo luego.
¡Ay, cochinota, se te dio!
Óyeme...
Más respeto, por favor.
¡Flaco!
Permiso.
Oh-oh.
¿Interrumpo?
No, hombre. ¿Tú?
Nunca.
Solo venía a felicitarte.
Tengo que aceptar que fuiste una buena rival.
- ¿Rival? - Ajá.
¿Te refieres a mi relación con Miguel?
Si no, ¿en qué más podrías vencerme, Adela?
Tan encantadora tú, como siempre.
Te deseo un hombre que te aguante, Jimena.
Gracias. De hecho, ya estoy en una relación.
Órale, un valiente.
Ajá, se llama Emmanuel.
Es uno de nuestros clientes.
Pues, que Dios bendiga a Emmanuel.
Bueno, ahora que Miguel está fuera de nuestro camino,
espero que podamos convivir en paz.
Fuera de tu camino dirás,
porque ahora yo me lo encuentro hasta en la cama.
No sé ni para qué me esfuerzo en hacer las paces contigo.
Ya no será necesario.
¿Qué alcanzas a ver?
Por su actitud,
ese debe de ser uno de los hombres de confianza de Epigmenio.
Sigamos atentos, entonces.
Ok.
Pues, ahora sí parece que ya va a entrar.
Sí, ¿no?
Sí.
- Entró, ¿no? - Sí, ya.
Y aquí le traje este dinero de parte del patrón.
¿Y Epigmenio dónde está?
No, mejor ni pregunte. Mientras menos sepa, mejor.
Ay, qué lindo, Lobito, me estás cuidando.
Cómo no.
Ven, déjame te invito algo.
Te veo seco y hace mucho calor.
¿Cerveza?
Hombre, pues se lo agradezco,
pero lo que pasa es que si el patrón supiera...
Pero no va a saber, ¿o sí?
No, pues, no.
Ay, Lobito, si supieras lo solita que me siento en esta casota.
Gracias.
Pero tiene a sus hijos, ¿que no?
Bueno, sí, pero eso no cuenta,
estoy hablando de un hombre,
alguien con quien platicar cosas de adultos, ya sabes.
Pues, yo puedo hacerle compañía si se siente solita.
Mira qué casualidad,
ahorita me siento muy solita.
- ¿Ahorita? - ¿Cómo ves?
Saori te puede explicar mejor eso...
Ahora que estoy de regreso, tengo varios puntos importantes que comentarles.
El primero, Jimena ya no trabaja para nosotros.
- ¿Qué? - ¿Cómo?
- ¿Así nada más? - ¿Es neta?
El tema de Farchala parece que fue demasiado
como para soportar seguir aquí.
El tema de Farchala, ¿o el tema de Adelita?
Flaco, te pido respeto, por favor.
A ver, ¿ahora quién va a hacer el trabajo de Jimena?
Ya encontraremos a alguien, nadie es indispensable.
Así estamos hoy.
Tenemos una estructura de 80 sociedades
con más de 300 empresas fantasmas en paraísos fiscales.
Y muchas aventuras incluidas.
La neta, no puedo creer que crecimos tan rápido en tan poco tiempo.
Ay, si éramos unos chiquillos, lo recuerdo como si fuera ayer.
Tenemos un capital líquido de más de 1500 millones de dólares.
La empresa comienza una nueva etapa.
Ya tengo toda la logística armada, la distribución, el traslado, todo.
Quienes quieran quedarse aquí,
tendrán la posibilidad de ganar grandes sumas de dinero
por a la importancia del proyecto.
A partir de hoy comienza la era de la efilina,
el invento que cambiará el mundo.
¿Lo ve, doctor?
Responde a los estímulos, tiene movimiento ocular.
Está mejorando, ¿verdad?
¿Y bien?
Nada, sigue igual.
Bien.
Te pido que sigas atento. Cualquier novedad me avisas.
Si Braulio despierta yo quiero ser el primero en saberlo.
Eh, señor.
Yo debería de ser el primero en saberlo porque...
Esto es un penal, no es una clínica privada.
Con permiso.
Ahí van, patrón.
Kenia. ¿Puedo hablar contigo un minuto?
- Sí. - Mira.
Mira, perdón, ya sé que ya te pregunté,
pero ¿estás segura que no pasó nada más con Jorge como para que se pusiera así?
A ver, ya te dije que nos peleamos como cualquier pareja, nada más.
Perdóname, pero no te creo.
Bueno, ¿qué quieres?
¿Que esté diciendo punto por punto exactamente lo que pasó?
Pues, sí. Pues, sí, si eso nos ayuda a entender
qué le está pasando a Jorge, podrías decírmelo.
Pero ya te dije qué fue lo que pasó, tampoco tengo por qué ventilar
nuestros problemas como unos adolescentes.
No porque sea el hermano del jefe tengo que andarte diciendo
- todo lo que hacíamos, es privado. - Sí, está bien, perdón, tienes razón.
Te juro que estamos muy preocupados.
Y yo también, créeme,
pero ni tú ni yo podemos hacer nada.
- Ya, vete a trabajar, no te enojes. - No me enojo.
Habla el médico del penal.
¿Qué pasa, doctor?
Braulio está mejorando.
¿Abrió los ojos?
Todavía no, pero pronto lo hará.
Muy bien. Encárguese de que nadie lo vea.
Tienen que darse prisa. Hagan algo.
En cuanto el director del penal se entere...
No sé, no me da buena espina.
No sé cuánto tiempo más pueda protegerlo aquí.
Sí.
Perdón. ¿Podemos hablar?
Eh, dame un segundo.
Gracias por avisarme,
te mantendré al tanto de todo lo que haremos.
¿Qué fue todo lo de Jimena?
¿Qué hay con eso?
Ay, Miguel, no te hagas.
No vas a creer que me tragué eso que la dejaste ir así como así, ¿verdad?
Mira, yo...
creo que es lo mejor para todos, en especial para nosotros.
¿Podemos hablar después? Tengo que ir a ver a Héctor.
Pues, ya qué.
¿Qué pasa que...?
No, no siento las piernas.
No entiendo.
Mi vida, ya te dijo el doctor, tienes que tener paciencia y no moverte.
No.
No, esto no es para mí, lo siento.
Agradece que estás vivo, ¿no?
Miguel.
Oye, voy a aprovechar a... a tomar un café, ¿sí?
- Sí, claro. - A ver si lo animas.
Ay.
- ¿Quieren algo? - No, nada.
No, gracias.
Ve.
¿Cómo te sientes?
Me voy a sentir mejor, pero si me traes buenas noticias.
Presta atención porque vengo a hablar de Braulio.
Tenemos que estar de acuerdo con lo que haremos.
¿Y ahora qué pasó?
¡Lobo!
¿Qué pasó con la luz, Lobo?
Aquí estamos, patrón.
No sabemos, podría ser un apagón, pero a mí esto no me huele bien.
Lo mejor sería revisar la casa.
Pues, órale.
Usted quédese aquí por su seguridad. Vamos.
- Maldita casa vieja. - Todos los demás alerta.
¿Ustedes qué están viendo? Órale, a revisar.
Adelante, rojo uno.
Adelante, rojo uno.
Juan. Juan.
Está muerto.
Nos emboscaron. ¡Nos emboscaron!
¡Vámonos, patrón!
Rápido, el patrón.
Está vivo.
¡Está vivo! Rápido.
Hay que llevarlo, antes de que llegue la policía.
Sh.
¿Todo bien, doctor?
Sí, todo bien.
Si quieres seguir con vida,
cierra los ojos y no hables.
¡Lo plomearon!
- Sí, pónganlo aquí. - ¡Lo plomearon!
- Levanta las piernas. - Eso es.
Jálalo más al centro.
Eso es. Ahí está.
- ¿Saben cuántos disparos fueron? - ¡A ver, no sabemos!
Haga su trabajo.
Muy bien. Tiene dos impactos en la caja torácica y uno en el hombro izquierdo.
Si siguen las ojivas ahí, va a ser muy difícil que se salve.
Pues, más le vale que haga su mejor esfuerzo,
porque si al patrón le pasa algo y se nos va,
usted se va con él, ¿entendió?
Como te digo, por el momento no hay cambio.
Braulio sigue igual.
Lo mejor será terminar con la agonía de ese pobre hombre.
¿Entiendes?
Entiendo.
Su fallecimiento debe ser por causas naturales,
producto del coma en el que ha estado.
Nada de violencia.
Cuenta con ello.
Doctor, necesito hablar con usted.
Sí.
Debemos terminar con esto.
¿A qué se refiere con esto?
No tenemos los fondos necesarios para mantener a ese reo en coma,
así que debemos tomar las medidas necesarias para se vaya en paz.
¿Ya me expliqué bien?
Pero, señor director...
Esto no es un debate, es una orden que viene desde arriba.
Debe parecer que fue a causa del coma.
Necesito saber que me entiende.
Bien, hágalo cuanto antes.
Señor, no puedo hacerlo así de rápido,
necesito encontrar la droga precisa
para que no sea rastreable y durante la autopsia...
¿Cuánto tiempo?
Depende de la disponibilidad, los proveedores...
¿Cuánto tiempo?
Un par de días.
Tiene hasta mañana.
Oye, ¿me puedes hacer un favor?
Llama a los hospitales que vengan por todas sus cosas,
ya me está deprimiendo voltearlas a ver.
¿Y a mí?
¿Tampoco me necesitas más?
Yo no dije eso, Shiro.
Pero si vas a tener tanto tiempo libre, puedes ayudarme a doblar mi ropa,
ya que Rosario está muy ocupado.
Están limpios.
Ay, Shiro, eres tan decente y tan lindo.
Me dan unas ganas, a veces, te lo juro, de...
Ishiro, tengo que hablar contigo, te espero,
es urgente.
Estoy empezando a pensar que los japoneses besan con reverencia.
¿Qué pasa?
Hay que sacar a Braulio de la cárcel.
- ¿Ahora? - Sí, no hay tiempo.
Si lo dejamos un día más, lo matan.
Bien. ¿Miguel te dijo cuál es el plan?
No, yo se lo dije a él.
El plan es mío, ¿cómo ves?
Mira, pues, no me veas con esa cara, bato.
Yo conozco el penal mejor que nadie.
Órale, vámonos, en el camino te lo explico.
- ¿Cenaste? - No.
Ah.
No, pues, ahí en la camioneta traigo unos cacahuetes japoneses.
Órale, vámonos.
Así que ya, Naga Company ya fue para mí, ahora a otra cosa.
Jimena, pero ¿qué estás buscando?
Digo, después de trabajar en Naga,
como que no hay mucho lugar hacia dónde crecer, ¿estás de acuerdo?
Ajá. Precisamente por eso ahora estoy buscando invertir
en mis propios desafíos.
Ya sabes, empresas jóvenes, talentos nuevos.
Ah, muy bien.
Mira, Guido está muy calladito,
pero bien que escucha todo, ¿verdad?
No, digo, está interesante la postura de Jimena.
Ojalá haya más inversionistas profesionales que pensaran así.
Guido es hermano de un gran amigo mío y es desarrollador.
Y armó una app de servicios que está muy padre.
Ah, mira.
Entonces, qué bueno que vine
porque estaba a punto de quedarme en la casa,
pero Emmanuel me convenció.
Qué bueno que viniste.
No, y yo pienso que ustedes dos deberían intercambiar datos, no sé.
Claro, me encantaría platicarte sobre nuestra herramienta.
¿Por qué no?
Es más, deberías de pasarle tu contacto a Emmanuel
y así nos ponemos de acuerdo. ¿Qué te parece?
De acuerdo.
No, bueno, ya, ¿no?
Nos vamos a poner celosos los demás
de que estén haciendo negocios en frente de nosotros.
Salud.
- Brindemos. - Salud.
Es más, y otra ronda, por favor.
Yo quiero un güisqui, por favor. Gracias.
Mi Guido.
Oye, Guido, y dime una cosa, ¿cuánto tiempo llevas en ese ramo?
Pues, mira, ya llevamos unos añitos, ¿eh?
Excelente.
Encontré a mi socio.
Brindemos.
¿No que ya lo habías apagado?
Eh, bueno, dije que lo iba a poner en vibrar,
- pero parece que no lo hice bien. - Ajá.
En realidad, estaba esperando un último mensaje.
A ver, cuando aceptaste estar conmigo fue con todo el paquete, ¿no?
Sí, hombre, ándale. Contesta, pero rápido, ¿eh?
Que tienes otros asuntitos pendientes.
No me tardo.
Listo. ¿En qué estábamos?
¿Te acuerdas de las comidas de los domingos con tu abuelo?
Nadie hacía los frijoles mejor que él.
Qué felices éramos viviendo en ese rancho.
Claro, a nuestra manera.
Esos tiempos van a volver, ya verás.
Nos vamos a regresar a vivir al rancho,
a ocuparnos de nuestra gente
y a alejarnos de este mundo que nos ha envenenado tanto el alma.
Descansa, mi amor.
Ayúdame, por favor.
¿Aquí?
- ¿Ahí? - Abajo.
Abajo, a la izquierda.
Ana, a la izquierda, por favor.
- Perdóname. ¿Aquí? - Ana.
¿Qué pasa?
Porque este berrinche no es por una almohada.
Braulio López se va a escapar hoy de la cárcel.
¿Cómo que se va a escapar?
¿Y por qué lo sabes tú?
Porque lo van a matar si se queda ahí.
¿Y por eso vino Miguel?
Sí, Miguel se va a encargar de todo.
Sí, sus métodos sí, sí son correctos cuando a ti te viene te bien.
Es la vida de una persona, Ana, por favor.
Sí, pero es que ahora tú le debes un favor a él.
No, es que no me lo va a cobrar.
- Pues, claro que sí. - No, no me lo va a cobrar.
El caso de Braulio está relacionado directamente con Epigmenio Moncada,
su principal enemigo.
Si no se escapa de la cárcel, lo van a matar
y habrá sido por mi culpa,
porque si no hubiera publicado esa maldita nota,
- si no hubiera ido a visitarlo... - Mi amor.
Mi amor, estabas haciendo tu trabajo.
- Sí. - Nada malo.
Lo sé. Pero tal vez él pueda salvarse, Ana.
Buenos días, patrón.
Peligros, ¿ya tienen todo listo con lo que les pedí?
- Todo listo. - Falta el chofer.
¿El chofer?
Ah. Pues, es que necesitamos a alguien
- que maneje muy bien el volante. - Pensamos que Adela sería la indicada.
- ¿No quedamos en que yo le diría? - Es más eficiente hablar de frente,
- ¿para qué perder tiempo? - Ahí vas con tus dichos.
Es una forma de actuar.
Me da igual cómo quieran manejar las cosas entre ustedes,
pero Adela no es parte del plan.
¿Estás contento?
Este, usted disculpe, patrón, pero, pues,
es que Adela es la mera, es la buena, yo...
Ya dije que no, Peligros, no voy a exponer a mi mujer de esa manera.
¿Que me exponga a qué?
- A nada, Adela. - Dime, Peligros.
Es que vamos a hacer un trabajo y, pues,
necesitamos a alguien que maneje bien y yo...
- Cuenten conmigo. - No, Adela.
Miguel, no, no empieces, por favor.
No creas que ahora porque estamos juntos
voy a ser la típica novia que se quede tirada viendo la novela.
Puedo grabarla y verla después.
Es una operación peligrosa.
Me queda claro.
Sí, ¿por qué crees que me están buscando a mí, no?
Tú también aceptaste el paquete completo
cuando me pediste que estuviéramos juntos, ¿o no?
Entro con una condición.
No pueden haber muertos.
Hagan lo que tengan que hacer
para que todo salga bien, pero sin muertos, ¿estamos?
Estamos.
¿A dónde tan peinados, compa?
¿Eh?
Órale. Listo, vámonos.
- Buenas. - Buenas.
Orden de registro.
Aquí está, oficial.
Adelante.
- Buen día. - Buen día.
Buen día.
Abran la puerta.
Orden de entrega.
Aquí tiene, jefe.
Abre esta.
Adelante.
Gracias, jefe.
- Buenas. - Hola, ¿qué tal?
Son todos los insumos, ¿verdad?
Así es, doctor, sí.
Eh, señorita, ¿puede ver al paciente de la cama tres?
Le molestaba lo de la sonda que le pusimos.
Si ya acabaron es hora de irse.
Sí, patrón.
¿Y a este qué le pasa?
Ah, es que este bato no sabe cuándo reírse y cuándo no, entiéndalo.
Ya, vámonos.
Quieto. Quieto ahí.
No te muevas.
Bueno, doctor, pues le pido disculpas, pues de antemano,
pero, pues tengo que dormirlo para que parezca real, ¿eh?
Vamos.
Tranquilo, carnal.
Vengo de parte de Héctor Bernal, ¿eh?
Te vamos a sacar de aquí. Órale, vámonos.
Quítate eso. Con cuidado, agárrate.
Vamos.
Eso, aguanta.
Ya casi llegamos.
Eso.
Órale.
Ishiro, vete.
Vete para la lavandería y allá agarras otro carrito, órale.
Vamos. Órale.
Eso.
Te vas a ir por aquí, ¿eh?
Órale, ahorita nos vemos.
Allá está Ishiro esperándote. Va.
Vamos.
Fierro.
¿Doctor?
¿Doctor?
Aquí, seguridad. Hubo una filtración en la entrada sur,
el reo Braulio López no está.
Cierren las puertas y activen las alarmas.
¡Bajen con las manos en alto!
Despacio.
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