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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Te amo.
- ¿Qué dijiste? - Que te amo.
Ey. Vine tan rápido como pude.
¿Y por qué estás así?
Apareció.
- ¿Quién? - Él.
¿Christian?
No, no puede ser.
¿Segura que es él? A lo mejor...
- Sí, Pilar, sí es él. - Ok.
¿Cómo dio contigo y qué es lo que quiere?
- No sé, pero no tiene dónde quedarse... - No, a ver, tú no lo puedes esconder.
¿Y qué otra opción tengo, eh? Dime.
Sabe perfectamente donde vivo,
sabe cómo manipularme.
No, pero no lo puedes permitir.
Mira, dile la verdad, dile que tú estás fuera de todo eso.
No va a dejar que le diga que no.
Bueno, entonces, vete tú.
- No puedo. - No, sí puedes.
Si lo hiciste antes, lo puedes volver a hacer.
Pero antes era diferente.
Ahora está Jorge.
¿Neta vas a arriesgar tu vida por Jorge?
¿También lo vas a arriesgar a él?
Ay, Pilar, es Jorge.
Cada vez son más preguntas, cada se complica más todo.
¿Y qué vamos a hacer?
No sé.
No sé.
- Compadre, ¿cómo estás? - Cácaro.
Nada más me llevo la charolita y ya los dejo en paz.
No te preocupes, Rosario,
está bastante aburrida la película.
Bueno, pero parece que aquí al señor Shiro le gusta mucho.
La única que me puede decir Shiro es ella.
De acuerdo, Ishiro-san. Pero qué carácter, ¿eh?
Oye, ¿has podido hablar con Dora?
Ay, sí, fíjate que hablé con ella, pero me quedé más o menos en las mismas.
- ¿Por qué? - Mira, ella siguió mi consejo.
Yo le dije: "Váyase a la playa a descansar con unas amigas", y se fue.
¿Y se fue, así nada más?
Ajá. Yo le dije que al menos se despidiera de ustedes.
- Eso está muy raro. - Rarísimo.
Imagínate, Jorgito, su consentido, ya no vive aquí.
Y Zaragoza que, al final, no sé si...
¿Miguel? ¿Dónde está Miguel?
Miguel está bien.
Sí, yo supongo que ya con tanto preparativo significa que se decidió.
¿Preparativo de qué?
¿De qué está hablando? ¿De qué me perdí?
- No... - Shiro.
No escuché la pregunta.
¿Preparativo de qué? ¿Neta?
Se supone que esto debería de ser vestida de novia.
Digamos que estamos practicando.
¿Tienes idea de cuánto tiempo he esperado para esto?
Todo llega a su debido momento.
Desde que te vi.
Miguel, te juro que esta es la noche más feliz de toda mi vida.
Y apenas es la primera de muchas noches y muchos días.
Te amo.
¿Qué dijiste?
Que te amo.
No, es que no, no te escuché bien.
¿Qué?
¡Que te amo!
A ver, ahora dilo en japonés.
Te amo.
- Ahora dilo sin bata. - ¿Qué?
¿Dónde estabas? Te estuve llamando todo el día.
Le dije a Patricia que te avisara que fui al doctor.
¿Al doctor? ¿Doctor de qué?
Bueno, me sentí mal y me fui a la clínica.
Pero, pues, ¿qué te dolía o qué? No entiendo.
La cabeza, Jorge.
Tenía punzaditas y me tuvieron en observación toda la tarde.
Ah, sí, ahora cuéntame una de vaqueros, ¿no?
- ¿Sabes qué? - A ver, me estás mintiendo.
Jorge, no quiero discutir a esta hora, por favor.
Pues no discutamos, solo dime la verdad y ya.
¿Qué pasa, Kenia?
No te reconozco.
Bueno, siempre he sido rara, no sé qué te sorprende.
Estuviste tomando.
¿También eso te lo recetó el doctor?
¡Bueno, ya estuvo bueno, Jorge!
Ya te dije que me quiero dormir.
- Estuviste con otro. - Por favor, no digas tonterías, ¿sí?
Ya te dije que estoy cansada.
No le puedo asegurar si vivirá o no.
Tampoco estamos seguros si saldrá del coma.
Gracias, doctor. Manténgame al tanto.
Escúchame bien.
Braulio simplemente se enfrentó a una pelea de reos y punto.
¿Estamos claros?
Está bien, señor.
¿Qué pasó? ¿Qué le dijeron?
Más información.
¿Qué fue lo que le informaron?
Pues eso te va a salir más caro.
Súbase, pues.
- ¿Está bien? - Sí.
Intentaron matar a su hombre.
¿Quién?
Lo único que yo sé es que lo quieren hacer pasar como una pelea de presos.
Entonces, la orden tiene que haber venido de fuera, ¿no?
De seguro.
¿Y Braulio?
En la enfermería, todo conectado.
¿Conectado? Pero ¿por qué conectado?
Pues sí, es que él está en coma.
Y, la verdad, quién sabe si la vaya a librar.
Mi amor...
tienes que aceptar que te equivocaste con Miguel.
No, no es que sea un mal chico, no.
Pero ¿sabes? No ve el mundo como nosotros, es...
No sé, como nunca fue pobre, no sabe lo que es eso.
Tampoco entiende lo que somos los Garza para Ciudad Jiménez.
La gente depende de nosotros.
Hasta medicinas les hemos dado.
Yo sé que eso no es lo que tú querías.
Ya estoy aquí de regreso, mi amor.
Yo te prometo que yo voy a hacer todo lo que esté en mis manos
para cumplir tu voluntad.
El Salado volverá a ser lo que fue antes,
y yo voy a sacar personalmente a Epigmenio de Ciudad Jiménez.
Te lo prometo.
Te lo prometo.
No, Claudia, no, date cuenta.
Sin Braulio vamos a tener que empezar de cero, Claudia.
Bueno, entonces, nos calmamos
y esperamos a ver si el tipo se despierta antes o...
Espera, ¿es en serio?
Date cuenta que, si está en coma, es por mi culpa.
Tú no te puedes echar la culpa de esto, Héctor.
Seguramente Braulio le habló a Epigmenio, le contó todo
y Epigmenio lo mandó a matar.
Ana tiene razón.
Para lo único que sirvo es para causarle muerte a los que me rodean.
Héctor, ¿a quién le vas a marcar? A Ana no le puedes marcar.
- No, sí puedo. - No le puedes marcar en este momento.
Abre los ojos. ¿No te das cuenta? ¿Estás ciega o qué?
¡Toda la desgracia que hay a mi alrededor es por mi culpa!
Date cuenta, por favor.
Si algo me llega a pasar...
No digas eso, compadre.
Déjame hablar.
Esa grabación tiene que terminar en las manos de Héctor Bernal.
¿Es el periodista que me contaste?
Ese mero.
Por favor, compadre, hazlo por mi familia.
¿Qué? ¿No vas a ir a trabajar?
Sí, al rato me lanzo a la oficina, es que no dormí muy bien.
Ya.
Sigues enferma.
Perdóname, Jorge, es que no he estado muy bien últimamente.
Ya lo sé.
Son cosas mías.
Eso también lo sé.
No entiendo por qué no tienes la confianza de decirme las cosas.
No es que no te tenga la confianza,
- es que... - A ver, no voy a juzgarte.
Créeme que nunca lo haría, ¿eh?
Ayer me vi con Pilar.
Ok, ¿y?
¿Cómo que, y? ¿No te molesta?
No, pues si son amigas.
O a menos de que estén saliendo otra vez...
No, claro que no.
Bueno, entonces, ¿por qué habría de molestarme?
Ay, Jorge, no sé, es mi ex novia.
Lo que sí me lastima
es que me sigas tratando como un niño.
Si tienes algo que decirme,
nada más dímelo y ya, no importa lo que sea.
Pero no me digas mentiras, por favor.
Gracias.
¿Qué haces aquí?
Buenos días, Trejo, ¿cómo amaneces?
¿Cómo estás, Jimena? Bien, ¿y tú?
¿Dónde está Miguel?
Sigue descansando.
Me pidió que tomara su lugar.
Sí, ya veo, su lugar.
¿Y qué estás haciendo?
Cerrando la compra de un hotel.
¿Hotel Burdeos? ¿En serio?
Sí sabes que estás cometiendo un error, ¿no?
Ese hotel es demasiado fino y prestigioso,
no nos va a servir para lavar dinero.
A ver, ¿y quién te dijo que lo quería para lavar dinero?
Entonces, ¿para qué lo quiere Miguel?
Digamos que es un asunto confidencial.
Ah.
Trejo,
¿para qué lo quiere?
Ah, caray.
Bueno.
Eh, es para su uso personal.
Ajá.
Bueno, al final de cuentas, es dinero de Miguel
y él puede hacer con su dinero lo que se le dé la gana.
Y con quien le dé la gana.
- Ay. - Flaco.
Don Flaco para ti.
Ahora que soy oficialmente millonario.
¿Dónde está Adela?
Ah, Chihuahua, ¿yo qué sé?
¿Supiste si llevó los documentos al refugio de Jin o no?
Si tú tuvieras que invertir entre estas dos empresas,
- ¿cuál elegirías? - A ver, Flaco.
- Ay, tranquilízate, ¿no? - Te estoy hablando. ¿Vino Adela o no?
Bueno, ya te dije que no. No la vi ayer, no la vi hoy.
No la he visto a Adela aquí en la oficina. ¿Por qué?
¿Eh?
Si la ves de fiesta, dile que invite, ¿no?
Qué gusto que esté por acá.
Les va a dar mucho gusto a los trabajadores verla.
- ¿Cómo han estado las cosas? - La verdad, mal.
Todos están muy preocupados, se sienten sin jefe
y por si fuera poco, hay mucho miedo de Epigmenio.
Me lo imagino.
Por eso vine, para poner orden.
Les va a dar mucho gusto saber de usted.
Prepárame una reunión secreta con Sandro Ochoa.
Claro que sí, señora.
Pero antes vamos a pasar a la empresa, quiero hablar con todos.
- Ok. - Quiero que sepan que no están solos.
- Me encargo de avisarles, señora. - Vaya.
Lo siento, señorita, el hotel está cerrado.
Sí, ya lo sé, fue comprado por Miguel Garza.
Yo necesito hablar con él. Con permiso.
Lo siento, el señor Garza dijo que no quiere ser molestado.
Yo trabajo con él, soy su mano derecha.
Dijo que por nadie.
¿Está con ella?
Ay...
...voy a tener que hablar con su jefe para que le den un aumento.
Ay, esas manos valen oro.
Yo creo que es la clienta la que hace la diferencia.
Oh, y eso vale por triple aumento.
O por cuádruple. Ay, qué delicia.
Contesta, ándale.
- No, no es necesario. - Contesta, no te hagas.
- ¿Colgaste? - Sí, estoy en medio de un gran negocio.
¿Y qué tipo de gran negocio?
Porque Miguel Garza tiene un mejor negocio cada día.
Nunca lo había visto de esa manera.
Espero que yo no pase de moda.
No, eso nunca.
La orden era matarlo.
Lo sé, patrón, pero aunque Braulio no está muerto, está en coma.
Chuy cumplió con lo que se le pidió.
¿Y nadie sospechó nada?
No, nadie,
todos piensan que Braulio tuvo la mala suerte de estar en una pelea de cárcel.
Está bueno, buen trabajo, Lobito.
Buenas.
Qué gusto verte por aquí, Lobito.
- Patrona. - ¿Ya te ofrecieron algo de tomar?
- No, estoy bien. - A ver.
¿Qué estás haciendo tú aquí enseñando todo el chicharrón?
- Ay, no seas grosero. - No, grosera tú.
Te le vienes a ofrecer aquí al señor.
¿Que le vas a dar leche o qué?
- Ay, ya párale, ¿sí? - Mira, fuera de aquí.
Fuera de aquí, ¡que sea la última vez que le dices Lobito!
¡Oye!
¿Qué pasó, Carlos?
Ya quedó todo arreglado como quedamos.
Sí, ya lo sé, ya me pusieron al tanto de todo.
Te voy a pedir que, por favor, no vuelvas a acercarte a la cárcel.
Bueno, ya sabes.
Si Braulio llega a abrir los ojos o dar alguna muestra de vida, me avisas.
Ya sé. Quédate tranquilo.
- Te aviso inmediatamente. - Gracias.
Mi vieja, ¿dónde te habías metido?
Hijo.
Llévalo al periódico Sucesos con Héctor Bernal.
Eh, sin contacto, separados.
Perdón. Siéntese, mamá.
Ay, ¿cómo estás, hijo?
Bien. Pues, ahí voy, mamá.
- Te encargo, ¿eh? - Sí, señor.
Oye, JJ, ¿dónde están todos?
Eh, creo que se fueron...
Bueno, no importa. Eh, tráeme efectivo, por favor.
- ¿De la caja chica? - Sí.
Va.
Hola, Lobito.
Ah, pero cómo es terca usted.
Pues es que a mí me gusta que me maltraten.
Ay, mire que qué suertudote el patrón de tenerla a su lado.
Con tremendo bombonazo, uno ha de dormir como sedita.
Bueno, pues... pues no creas que yo duermo mucho.
Ay. Pues ya sabe, mi Carmen, lo que necesite, aquí estoy.
Ya sea de día, de noche o de madrugada.
Pero yo tengo un marido muy celoso.
Mmm, lo que pasa es que él no es tan creativo como usted, mi reina.
Eso sí.
No sabes el gusto que me dio que suplieran a Tacho.
Era tan feo.
Ya somos dos los afortunados.
Pero, bueno, mi señora, me retiro.
Adiós, Lobito.
¿Está bien con esto, patrón?
- Perfecto. Te encargo, ¿eh? - Sí, señor.
¿Entonces? ¿Qué te parece?
Perfecto. Es un plan perfecto, o sea, no suena nada mal.
Digo, la mejor forma de recuperar a un hombre
es siempre demostrándole lo importante que eres para él.
Entonces,
¿puedo besarte ahora?
A ver,
solo vamos a pretender ser pareja, no te lo tomes tan en serio.
Sí, claro, pues pretendemos, pero digo, esto tiene que tener sus ventajas, ¿no?
Mientras más practiquemos...
...más real parece, ¿no?
Solo es actuación.
Actuemos entonces.
¿Esperas a alguien?
A ti.
Sigues siendo la misma chica lista que conocí.
¿No me vas a saludar?
Sabía que podía contar contigo,
Tahiya.
¿Qué quieres de mí?
Héctor.
Eh, te buscan.
- ¿Sí? - Buenas tardes.
¿Héctor Bernal?
Sí, soy yo.
Buenas tardes, ¿en qué puedo servirle?
Mucho gusto, soy Magdalena, la mamá de Gualterio Rodríguez.
Perdón, señora, pero no creo conocer a su hijo.
No, pero tal vez a su compañero de celda sí.
Gualterio es el compañero de celda de Braulio López en el penal.
Ah... Sí, claro.
- A ver, sígame por acá, por favor. - Sí.
- ¿Quiere tomarse algo? ¿Un café? - No, estoy muy bien, gracias.
- ¿Segura? - Sí, estoy bien.
Bien, pues tome asiento, por favor, y cuénteme.
La cuestión es que mi hijo me pidió, por favor, que le trajera esto,
que se lo entregara en sus manos y que viera el video que viene ahí.
Mi nombre es Braulio López
y esto lo hago por voluntad propia, por mi seguridad.
Lo que voy a decir es testimonio verdadero.
Shiro.
¿Cómo te sientes?
Dice la enfermera que ya estoy casi normal, ¿no?
Bueno, yo dije: "Tu presión está casi normal",
pero aún falta toda tu rehabilitación y eso va a empezar...
Hoy.
Tu rehabilitación va a empezar hoy.
No, bueno.
Aún necesita pasar una serie de pruebas que el doctor tiene que autorizar.
Oiga, disculpe.
Oiga, ¿qué está haciendo, eh?
Señor, no puede hacer eso.
Oiga, ella está delicada aún, señor.
Si te sigues juntando conmigo, te voy a convertir en todo un mexicano.
Al contrario,
yo te voy a enseñar la mesura y prudencia japonesas.
¿Es un reto?
¡Esto es increíble, Claudia!
¿Sabes lo que esto significa, eh?
Que lo tenemos.
Sí, esta es la prueba que hemos necesitado todos estos meses.
Señora, su hijo es un héroe.
- ¿Mi hijo, en serio? - Sí.
Héctor, ahora sí es evidente que Epigmenio escondió la muerte de Naty
por favor a Carlos, ¿no?
Claro, y es por eso que Carlos lo ha estado ayudando todo este tiempo.
Es que ahora todo sí empieza a hacer sentido, ¿ves?
Aunque no tenemos una prueba de que Braulio conozca a Carlos.
No, y probablemente ni lo conozca,
pero Braulio dice que se llevaron el cuerpo de Naty
del departamento en la Colonia Renacimiento.
El departamento de Carlos.
Señora, muchísimas gracias.
De verdad, no tiene idea lo que esto significa para nosotros.
Yo solo traje el teléfono.
Bueno, la próxima vez que vea a su hijo,
dígale que me dio el teléfono y que hizo bien.
Pero...
A ver, usted me asegura
que mi hijo no va a tener ningún tipo de problema con esto, ¿verdad?
Señora, todo va a estar bien.
En serio, yo le prometo
que de nuestra parte no va a salir información.
Nosotros no vamos a decir dónde conseguimos esto.
No te estoy pidiendo demasiado, ¿o sí?
Solo puedo darte hasta mañana.
Voy a necesitar más tiempo.
Me estás poniendo en riesgo.
Tengo amigos, tengo un trabajo, tengo una vida.
La Tahiya Mussen que recuerdo es muy ingeniosa, ¿no?
Algo se te va a ocurrir para inventarles.
No me llames así, me llamo Kenia.
Está bien.
Kenia.
Algo se te va a ocurrir.
Christian.
Perdón, Abdul, perdón.
Tu suerte y la mía van juntas, te guste o no.
Pues será en otra vida, porque yo soy otra persona.
Me estás lastimando.
¿Sabes cuál es el problema?
El pasado que dejas sin resolver, tarde o temprano regresa por ti.
Yo me voy a quedar el tiempo que sea necesario,
tú haz lo tengas que hacer.
Así,
siente como tus pulmones se llenan por completo.
La vitalidad del aire se expande dentro de ti.
Shiro, yo no siento nada.
Aparte, yo ya sé cómo respirar,
o sea que no entiendo por qué estamos haciendo esto.
Siéntelo.
Cierra los ojos.
Chisca, cierra los ojos.
- ¿Lo sientes? - ¿Por qué te tomas tiempo conmigo?
Porque me gustan los retos.
Vamos, cierra los ojos.
Yo sé que hemos estado muy ausentes de Ciudad Jiménez
y que ustedes se han sentido inseguros,
pero quiero que sepan que estoy aquí porque voy a cuidar de ustedes,
de sus familias
y del negocio.
Con todo respeto,
lo que nos tiene inquietos no es que estén lejos, doña Dora,
sino que hayan matado a Zaragoza
y que a ustedes no les haya importado mucho que digamos.
El patrón no se ha aparecido para nada, ni para decirnos nada, pues.
Miguel ya no es el patrón, por eso estoy aquí.
- Ah, ¿no? - ¿No?
No.
Ahora la patrona soy yo, ¿quedó claro?
Está bien, patrona.
- ¿Quedó claro? - Sí, patrona.
Hola.
Ana.
¿Qué estás haciendo aquí?
Vine por tu llamada.
Claro, sí. Pasa, siéntate.
Mira, estoy escribiendo algo que quiero publicar,
entonces te lo voy a leer
y al final tú me puedes dar tus impresiones, ¿sí?
¿Y no me vas a saludar antes?
Sí, claro.
Siéntate, ponte cómoda. Anda.
¿Estás lista?
Sí.
"Fuentes reservadas afirmarían que Braulio López no fue el responsable
de la muerte de Natalia Ríos, la secretaria de Carlos Duarte,
sino que López habría aceptado hacerse cargo del delito
a cambio de dinero".
Héctor, ¿qué es esto?
Es lo que voy a publicar. Pero viene lo mejor, escucha.
"Según la fuente, Braulio López y Epigmenio Moncada
sacaron el cuerpo sin vida de Natalia Ríos
del departamento en la calle 12 de la Colonia Renacimiento,
en la Ciudad de México,
presunta propiedad del Secretario de Gobernación".
"No quedan claras todavía las circunstancias de su muerte,
pero sería evidente que no se trató de un caso de bala perdida del narco".
- Ya, para. - "Desde este medio
instamos al juez a que reabra el caso e investigue más a fondo,
pero sobre todo, que proteja a Braulio López,
- quien se encuentra en coma...". - ¡Ya!
Vine aquí porque sonabas desalentado, triste,
¿y en serio me vas a hablar de Duarte otra vez?
Ana...
¿Es que no te das cuenta?
Y si metes a Duarte en la cárcel,
viene otro y otro y otro y otro
hasta que te maten, ¿no lo ves?
Amor, por favor, entiende, abre tu mente.
Entiende, esto significa mucho para mí, es una prueba muy importante.
¡Me importa un rábano tu prueba!
¡Me importa un rábano! Así te lo digo.
¿Qué quieres? ¿Me olvido de la prueba?
¿Eso es lo que quieres, eh?
¿Es que no te das cuenta que casi te matan por esto?
Esto, date cuenta, es más importante que la vida de un periodista, Ana.
Haz lo que te dé la gana,
lo que tú quieras,
pero si vas a seguir por este camino, a mí no me vuelvas a llamar nunca.
Nunca.
¡Llegó la cena!
Y te traje tu favorito, el pato laqueado.
¿Kenia?
A ver...
Kenia, que te traje tu favorito, el pato.
¿Kenia?
¿Kenia?
¿Qué pasó? Pensé que no me oías.
No, sí.
Te extrañamos en la oficina.
No es lo mismo aguantar las órdenes del Flaco
sin tu comentario sarcástico típico.
- ¿Quieres algo de tomar? - Jorge.
Manzana y mango con manzana.
¿Qué prefieres?
Mango, ¿verdad? Sí.
Jorge, no puedo.
¿No puedes qué?
Que ya no puedo con esto.
¿Quieres que pida otra cosa de cenar?
Cállate y escúchame.
Fue un error pedirte que vinieras a vivir conmigo,
no tiene caso seguir fingiendo que las cosas están funcionando,
porque no lo están.
Necesito que te vayas.
¿De qué hablas?
De esto, de ti, de tu intensidad,
de traerme de cenar, de decirme que me extrañas.
Era justo lo que no quería.
Yo pensé que nos queríamos, que querías que estuviéramos juntos.
Ese es el problema,
que tú nada más piensas y no te das cuenta de las cosas.
La culpa es mía por no decirte lo que siento, porque yo, la verdad,
necesito estar con un hombre,
no un niño como tú.
Y la verdad es que todo este tiempo estuve contigo por lástima.
No...
No, no es cierto.
¿No qué? ¿No es cierto qué? Sí, es cierto, ¿ves?
Ni siquiera puedes tener una discusión como una persona normal.
Ni hacer el amor sabes.
Y sí, empecé contigo por lástima y por acomodarme por el jefe,
pero ya no te soporto más, así que vete.
Hiciste lo que tenías que hacer.
Usted sabe, mi señora, que los Guachos están con el Salado.
Vamos a hacer todo lo posible por seguir cuidando sus intereses.
Pues no fueron de mucha utilidad cuidando nuestros intereses
cuando Epigmenio mató a Zaragoza, Sandro.
Sí, la muerte de Zaragoza simplemente
fue porque bajamos nuestra guardia, y asumo mi responsabilidad.
Y eso no va a volver a pasar.
Más vale que hagan algo para resarcir el daño,
porque Miguel está muy enojado con ustedes.
Miguel sabe que somos hombres de palabra.
¿Qué tenemos que hacer para solucionar esto?
Matar a Epigmenio Moncada.
Pero eso tiene que quedar entre tú y yo, y tiene que ser un trabajo muy limpio.
Por eso me mandó Miguel,
para no despertar sospechas viniendo aquí.
Está bien, pero empezamos a investigar y Epigmenio no está en Ciudad Jiménez.
No te preocupes, yo te consigo los datos de dónde poder encontrarlo.
Está bien.
Esto es entre tú y yo.
Sí, señora.
"Carlos Duarte y Epigmenio Moncada
estarían involucrados en un asesinato.
Hace poco más de dos años,
Natalia Ríos fue encontrada muerta en medio de la calle.
Aparentemente, se encontró en medio de una balacera
que se daba entre dos bandas de narcos
y una bala perdida le atravesó la cabeza.
O al menos eso decía la versión oficial,
cuando el sicario Braulio López se declaró culpable,
pero ¿qué hacía Natalia Ríos en esa colonia que no solía frecuentar?
¿Por qué solo atraparon a Braulio López?
No hay respuestas para estas preguntas
porque sencillamente las cosas no ocurrieron como se dijo.
Braulio López habría sido llamado por su entonces jefe,
Epigmenio Moncada...
¿Todo bien, papito?
...para realizar un trabajito.
Braulio debía sacar a Natalia Ríos, ya fallecida,
de un apartamento que presuntamente sería propiedad
del Secretario de Gobernación,
llevarla al lugar de los hechos, dispararle en la cabeza
y fraguar que había muerto en un enfrentamiento entre narcos
a causa de una bala perdida.
Por ello, Braulio López habría recibido una fuerte suma de dinero
y la promesa de que a su familia no le faltaría nada.
Días atrás intentaron asesinar a López
en la cárcel donde está detenido desde su confesión.
¿Quién querría silenciarlo?".
¿Qué vamos a hacer?
Ya emití un comunicado informando que ese departamento no me pertenece,
de hecho, ni siquiera está a mi nombre.
Pero ese periodista, Héctor Bernal,
ya me tiene cansado.
Sí, a mí también.
Creo que deberíamos terminar con él de una vez por todas, ¿no crees?
- ¿Qué pasó con Christian? - Sigue en mi casa, Pilar.
- Tienes que deshacerte de él. - No, necesito tiempo para pensar.
No, no tienes que pensar nada, tienes que deshacerte de él.
No puedes seguir con esa vida, Kenia.
¿Sigue diciendo que se llama Abdul?
Pues con más razón te tienes que deshacer de él, es muy peligroso.
Esos terroristas le lavaron el cerebro.
Yo también estuve en su lugar.
Pero porque él te puso ahí.
Tú ya no eres esa mujer.
Yo ya no sé ni quién soy.
Eres Gabriela. No eres ni Kenia ni Tahiya Mussen.
Eres Gabriela, entiéndelo.
Te puedes poner los nombres que quieras,
pero tú y yo sabemos que en el fondo sigues siendo tú.
Hice cosas horribles, Pilar.
¿Ya se te olvidó lo del atentado en Tennessee?
No, no se me olvidó,
pero todos cometemos errores.
Pero no ese tipo de errores.
No cualquiera se involucra en el asesinato
de unos marine del ejército de Estados Unidos.
- Tú no disparaste. - Pero yo armé la logística, Pilar.
Yo fui parte de todo eso.
Tienes que parar de culparte por las cosas que te obligaron a hacer.
Esa fue mi responsabilidad.
Mira.
Pilar, no me llames, ¿sí?
No sé cuánto tiempo esté en el departamento
- y no te quiero poner en riesgo. - ¿Y cómo te localizo?
Yo te busco.
¿Qué? ¿Qué me ves?
Ay, "qué me ves".
¿Me vas a dejar con la intriga o qué?
Yo no sé de qué me hablas.
¿Por qué mejor no me preparas algo de comer?
Ay, ¿"de qué me hablas"?
El señor Miguel me pidió que mudara todas sus cosas a su habitación,
y que yo sepa, no estamos en remodelación, así que...
Pues, dos más dos...
¡Maldita! Me tienes que contar todo, con lujo de detalle.
Ya sé, me urge, pero al rato.
Primero quiero ir a ver cómo está Jorge.
Ay, sabes que llegó anoche bien tarde y se fue derechito para su habitación.
Estaba como consternado,
no quise hablarle para no molestarlo, pero...
Pues voy a ver qué me dice.
Oye, una cosita nada más.
¿Te puedo seguir diciendo Adela o te hablo como a la señora de la casa?
Señora Adela, pues eso es lo que soy, ¿no?
Ajá. Sí, señora Adela, a sus órdenes.
¡Ay! ¡No seas payaso!
- ¡Ay! - ¡Ridículo!
Oye, tienes la mano pesada, ¿eh?
¡Ay, esta!
George, soy Adela, ¿puedo pasar?
Bueno, voy a pasar, ¿eh?
¿Qué onda tú?
¿Qué tienes?
¿Estás bien?
Bueno, si tú no quieres hablar, pues me suelto yo.
Fíjate nada más que Miguel ya tiene novia.
Adivina quién soy,
empieza con a y termina con dela, cuñado.
Ahora sí ya somos familia, oficialmente.
Yo sabía que a ti te iba a dar gusto.
Ahora tú cuéntame qué tienes.
Ya me dijo Rosario que llegaste anoche bien tarde.
¿No puedes hablar?
¿Ya leyó esto?
Si te refieres a la nota que escribió Héctor, sí, ya la leí.
¿Y qué opinión tiene, patrón?
Espero que no le traiga consecuencias.
¿Qué me querías decir?
Que la señora Dora está en Ciudad Jiménez,
se fue sin decirle nada a nadie.
Qué extraño que se haya ido sin decirme nada.
Sí,
pero eso no es lo peor.
Lo peor es que nos mintió,
nos dijo que se iba a la playa con unas amigas, que a descansar.
Tiene que haber alguna explicación.
- ¿Bueno? ¿Miguel? - Hola, Dora.
Acabo de llegar a la casa
y Rosario me dijo que te fuiste de viaje a la playa.
Ah, sí.
Es que para mí la Ciudad de México es muy rápida, por eso.
Sí, entiendo. Entonces, ¿todo bien?
Sí, todo perfecto.
¿Te fuiste sola?
No, me vine con unas amigas aquí, a Cancún.
Necesitaba descansar un poco, tomar un poco de sol.
Dora, sé que estás en Ciudad Jiménez, ¿por qué me mientes?
¿Qué? ¿Comidita corrida?
Sí, ¿no? Vamos al vegano de la esquina.
- ¿Vegano? - Sí.
- Claudia. - Espérame.
No traje... Dejé mi celular.
- No. - Ya regreso.
Claudia, tengo hambre, no te tardes, por favor.
¡No! ¡No!
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