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En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Valentín abusó de mí.
Hace años.
Cuando vivíamos en España, ¿te acuerdas?
Encuéntralo, recupera el prototipo...
...y mátalo.
Chisca ya está fuera de peligro.
Ahora los médicos están viendo la posibilidad de trasladarla.
¿Seguro?
A ver, no la vayan a mover si no se puede, ¿eh?
Tranquilo, no voy a hacer nada que sea arriesgado.
¿Y no quieres que vaya para allá?
No. No, mejor espera que lleguemos ahí.
Va a ser necesario contratar a un doctor
y a un servicio privado de terapia intensiva.
A ver, permíteme.
Vamos a tener que armar un cuarto en la casa,
así que consigue a un doctor y paga lo que sea.
Ok. Y que sea él el que diga
qué es lo que se necesita para equipar el cuarto, ¿no?
Exacto, así no falta nada.
También tendremos que contratar a un servicio de enfermería
para que esté monitoreada día y noche.
Oye, ¿y no es más fácil que la internen en alguna clínica?
No, no podemos darnos el lujo de que la procuradora se entere.
Pues, no es necesario.
Podemos modificar el diagnóstico diciendo que tiene apendicitis.
No, no quiero correr el riesgo.
Está bien, yo me encargo.
Gracias. ¿Y tú? ¿Estás bien?
Estoy como puedo.
- ¿Por qué? - Porque me siento responsable.
Valentín nunca me cayó bien y, mira, si yo hubiera dicho algo...
No, no te sientas mal, Jorge.
Aquí el que tendría que haber visto algo soy yo.
Él era mi amigo
y me traicionó en mis propias narices.
Aquí el único culpable soy yo.
¿Me mandó a llamar, patrón?
Pásale, Lobo.
Te quiero encargar un trabajito muy importante.
Y si las cosas te salen como yo te las digo,
pues vas a asegurar tu lugar como mi mano derecha.
Así que pon mucha atención,
que solo te lo voy a repetir una sola vez
y no quiero fallas como las de Tacho.
Usted dirá, patrón.
Quiero que te encargues de Braulio.
- ¿El que fue a visitar a la cárcel? - Ese mero.
Pero que parezca una cosa interna, alguna pelea entre reos,
que nadie se entere que la orden vino de afuera.
Claro, delo por hecho.
Y acuérdate que si las cosas salen bien, no va a haber quién nos pare, ¿estamos?
- Sí, patrón. - Órale, vete.
- Buenas. - Buenas.
¿Y ese?
Es el Lobo, mi nuevo lugarteniente.
- ¿Y Tacho? - Ese idiota ya no es mi problema.
- ¿Por? - Porque se me pega la gana, Carmen.
Bueno, ya, perdón, solo preguntaba.
Solo preguntaba.
Si ya sabes tú que calladita te ves más bonita, mi reina,
véngase para acá.
Gracias, Ishiro.
Si Chisca no me hubiera pedido que me quedara,
lo hubiera hecho yo mismo.
Miguel,
tú siempre has dicho que matar no es la salida.
Haberlo hecho por venganza no habría estado bien,
habría sido un error.
Yo, en cambio, como yakuza,
he sido educado para matar.
Tú vas a empezar un negocio muy importante,
no puedes hacerlo cegado por la sangre.
Además,
estás enamorado.
¿Puedes abrazar a ese amor con las manos manchadas de sangre?
¿Y tú?
Yo...
...yo ya tengo las manos manchadas de sangre hace mucho tiempo, Miguel.
Te preguntaba otra cosa.
¿Tú estás enamorado de mi hermana?
No lo puedo creer.
Ya cálmate, Dora.
Chisca ya está fuera de peligro.
De hecho, nada más están viendo, pues, cuándo la pueden traer.
Pero ¿qué no se dan cuenta?
Mataron a Zaragoza,
al químico que trabajaba con ustedes,
casi matan a Chisca, ¿y Miguel dónde tiene la cabeza?
Oye, estas son circunstancias de la vida, no es culpa de Miguel.
Pero ¿no lo ven? ¿No lo ven?
A ver, yo creo que Adela tiene razón, ¿eh?
No es culpa de Miguel.
Por favor, Miguel nada más está pensando en sus objetivos,
mientras el mundo a su alrededor se derrumba.
Hay cosas que no dependen de él, Dora. Por Dios.
Eso no es lo que hubiera querido Lamberto.
¿De qué hablas?
Lamberto le heredó el Salado a Miguel con la única condición
de que Epigmenio nunca pusiera las manos ahí,
y eso es lo que está pasando.
Bueno, yo no sé qué hayan hablado Miguel y su abuelo en ese momento.
Lo único que sé es que Miguel no está haciendo cosas malas a propósito.
No, a propósito no,
pero Epigmenio puede destrozar Ciudad Jiménez.
La puede convertir en una ciudad peligrosa para toda la gente.
Ya, no creo que sea bueno estar discutiendo, ¿no?
Además, tú hablas así, ¿por qué?
¿Porque estás enamorada?
¿No puedes ver las cosas objetivamente?
¿Y tú no hacías lo mismo con Lamberto?
¿Que no se supone que así es cuando una está enamorada?
¿Me vas a decir que Lamberto siempre hizo todo bien?
¿Está seguro, doctor? No quisiera arriesgarla de más.
Chisca está estable y en condiciones de ir a México.
Durante el vuelo va a estar asistida por dos médicos y un enfermero.
Está todo bajo control.
Gracias.
Nunca olvidaré lo que hizo por mi hermana.
Es mi deber.
Con permiso.
Pues ya oíste al doctor.
Podemos irnos a casa.
Miguel,
¿recuperaste la efilina?
Sí, la tengo en mi poder.
¿Y Valentín?
Pasó lo que tenía que pasar.
Ishiro.
A Shiro nunca le cayó bien.
Y tenía razón.
Yo hasta pensaba que estaba celoso.
Te tenía que haber contado hace años lo que pasó.
Perdón, para una mujer es...
Lo entiendo.
Aparte, yo nunca supe si yo lo había... provocado.
O si era mi culpa, yo...
Yo pensé... yo...
Mírame.
No importa si lo provocaste o si te gustaba y se lo hiciste saber.
No existe ninguna posibilidad para que un hombre toque a una mujer
sin su consentimiento, ¿me entiendes?
Chisca, no fue tu culpa.
El que tendría que haber hecho algo fui yo,
y no lo vi.
Me equivoqué.
Perdóname.
No voy a volver a equivocarme así nunca más, te lo juro.
Chuy, tienes correo.
¿Por qué Epigmenio Moncada iría a visitar a Braulio López?
¿Qué relación tiene con él?
Nosotros vinculamos a Carlos Duarte con Braulio,
pero por la muerte de Natalia.
Y de Braulio sabemos que, seguramente,
solo se trata de un chivo expiatorio, nada más.
Pero, bueno, Epigmenio ¿qué tiene que ver?
Pues, quizás Braulio y Epigmenio se conocen por otra razón.
Tal vez.
¿Qué tipo de negocio tendrían estos dos
como para que Carlos le haga tantos favores a Epigmenio?
Y, además, ¿qué papel juega Braulio ahí, eh?
Estoy seguro que Braulio le llamó a Epigmenio
para pedirle algún tipo de favor,
pero ¿cuál?
¿Tal vez algo relacionado con la enfermedad de su esposa?
¿Dinero para su tratamiento?
Puede ser.
O que lo saque de la cárcel.
Shiro.
¿Y Miguel?
Está haciendo el papeleo para tu traslado en el avión sanitario.
Ok.
Oye, nunca...
...no tuve oportunidad de agradecerte
por haberme salvado.
Tantas veces que yo me quejaba que me seguías y cómo me molestaba,
pero si tu teléfono no hubiera sido el último número
en mi lista de llamadas,
pues, creo que no la libro.
Gracias, Shiro.
Tienes una linda sonrisa.
Deberías de enseñarla más seguido.
Buenas tardes, doctor.
Gracias por venir. Soy Adela Cruz.
- Mucho gusto. - Ella es mi colaboradora,
se hará cargo de las labores de enfermería.
- Perfecto. Pues, adelante. - ¿Qué tal?
- Pasen. - ¿Y la paciente?
La paciente viene en camino,
pero el cuarto que teníamos que adaptar ya está listo.
- Cualquier cosa que haga falta... - Lo revisamos sin problema.
Sí, nos avisan y aquí estamos.
Oye, ¿tú qué haces en mi sector del patio?
Eh, tranquilos.
Tranquilos.
Ey, ya, aguanta.
¿Qué quieres?
Eres un imbécil. No sabes quién soy yo, ¿verdad?
Nel, y la neta, me vale quien eres.
Te crees dueño de este chiquero, ¿no?
La neta sí, ¿y qué?
Pues yo ya tengo un lugar ganado aquí y tengo protección.
Así es que lárgate para otro lado si no quieres que te rompan el hocico.
¿Sabes qué, carnal?
Yo soy la nueva mamá de este lugar, ¿cómo la ves?
O le bajas,
o te voy a sacar a pedacitos, hombre.
Ya. Ya.
¿Cómo ves?
Ya vámonos. Vámonos.
Muévele.
Vámonos.
Pues ya, aguanta.
Listo, cualquier cosa, si le molesta, me avisan.
- Estoy aquí afuera. - Sí, gracias.
Me alegra mucho que estés bien, hija.
Tenía mucho miedo, Dora.
No es para menos, casi te mueres.
Aquí hay alguien que quiere verte.
Hola, menso.
Los dejo para que platiquen.
Hola, mensa.
Ven, siéntate.
Nos tenías muy preocupados.
Perdón.
- Ah, no, no tienes por qué. - Jorge, perdón.
Perdóname por todo, por drogarme, por todo esto que...
Esa porquería te está haciendo mucho daño, tienes que entender.
Ya sé. Voy a parar.
Tengo que...
Te creo, hermana.
Pero ahorita no te preocupes por eso.
Lo importante ahorita es que estés bien.
¿Cómo te sientes?
Bien.
Feliz de estar en la casa contigo.
Ya no vivo aquí.
- ¿Qué? - Sí.
¿Cómo? ¿Dónde vives?
¿En la oficina o qué? ¿Te tienen trabajando?
No.
- ¿Dónde vives? - Me fui a vivir con Kenia.
- ¿Qué? - Sí.
- ¿En serio? - En serio.
Ella me cae muy bien.
Sí, es a todo dar.
¿Estás contento?
Contento no, muy feliz.
¿Cuál es la diferencia?
- Hay mucha diferencia. - No hay ninguna.
La gente dice que es lo mismo...
Me estoy muriendo, ¿puedes nada más darme por mi lado?
No te estás muriendo, hermana.
Tu abuelo te pidió que mantuvieras a Epigmenio al margen del Salado.
Dora, tienes que entender que lo que estoy haciendo va más allá.
¿Más allá de la vida de Zaragoza?
Sí.
Lo que está haciendo Epigmenio no va a servir de nada.
Nosotros vamos a cambiar el mundo, el negocio dejará de ser igual.
En un par de años ya no va a existir ningún otro grupo.
¿Te estás escuchando?
Es que ya no te reconozco, Miguel.
A mí también me duele la muerte de Zaragoza,
pero si yo me detengo ahora,
lo único que te aseguro es que él habrá muerto en vano.
Tu abuelo te habló porque creía que ibas a respetar su herencia,
- no para que la destruyeras. - Dora,
tú no vas a entender, ¿sabes por qué?
Porque vives en el pasado.
¿Estás diciendo que mi mundo ya no existe?
Exactamente eso estoy diciendo.
Pues espero que tu mundo sea mejor que el mío,
pero hasta ahora yo no veo claro.
No es necesario que esté aquí.
Puedo cuidar a la señorita, usted debería de ir a descansar.
Señor, ¿habla español?
Yo que tú desistiría.
Él no se va a ir de aquí nunca.
Gracias, Shiro.
Gracias.
- ¿Servicio a domicilio? - Ay, Jorge, me espantaste.
Ah, yo también tenía ganas de verte.
Pensé que te ibas a quedar hoy con Chisca.
No, pues, fui un rato, pero ya mañana regreso.
¿No me vas a preguntar cómo está?
Sí, claro que sí, lo que pasa es que ni siquiera me diste tiempo
de preguntarte cómo está.
Bueno, pues, está un poco débil, pero pues, ya irá mejorando, ya sabes.
Qué bueno.
Oye, ¿y vas a salir?
No.
Bueno, sí, iba a ir por...
- ...por algo de cenar. - Pues, mira, te leí la mente.
Tarán.
¿Quieres un vaso?
Oye, ¿y por qué ibas a salir por la cena?
Digo, siempre la pides por el celular.
Bueno, lo que pasa es que hoy, pues no me sirve la aplicación.
Pues, qué raro, ¿no?
Ven. Acércate.
Acompáñame.
Mañana me espera un día complicado.
Miguel, antes de que te metas en todos tus negocios...
Me ocuparé personalmente de la mujer de Farchala, no te preocupes.
Gracias.
¿Me extrañaste?
Sí, te extrañé.
¿Cuánto?
Ya lo sabrás.
Pero para eso tendrás que esperar hasta mañana.
¿Miguel?
No, ¿es broma esto?
¿Qué le pasa?
Me dice que venga, me hinco, me enfrío, me quedo con él, se va...
...en su batita ridícula.
Y yo aquí como tonta, como siempre, esperándolo.
Pero mañana, ¿mañana qué?
¿Mañana qué?
¿Qué haces, Jorge?
¿Desde cuándo agarras mi computadora sin preguntarme?
No estaba haciendo nada malo,
solo que escuché un ruido y pues, quería saber qué era.
Sí, son alarmas para actualizar mis aplicaciones, nada más.
Ok, perdón.
No, perdóname tú a mí.
No me gusta que se metan en mis cosas.
Pues es lo que nos la vivimos haciendo nosotros.
No es lo mismo.
Sí, es lo mismo.
Jorge, ¿no entiendes que no es lo mismo?
A ver, ¿por qué has estado tan rara desde que llegué, eh?
Nada, tuve un mal día.
¿Me quieres contar?
Bueno, ¿entonces, cómo te ayudo?
¡Ya! ¡Sin tanto interrogatorio, por favor!
- Pues qué raro. - Pues sí, es raro.
Así es vivir con una mujer. ¿Quién dijo que iba a ser fácil?
Mi nombre es Braulio López
y esto lo hago por voluntad propia, por mi seguridad.
Lo que voy a decir es testimonio verdadero.
Hace dos años yo trabajaba para Epigmenio Moncada,
un jefe del Grupo del Salado.
Todo empezó cuando me citó en la colonia Renacimiento.
Voy a hacer una llamada anónima, va a venir la policía a buscarte.
Lo único que tienes que hacer es sorprenderte,
como si no supieras que van a venir por ti.
¿Y mi familia?
Tú échate la culpa de la muerte de esta niña
y por tu familia no te preocupes, que me encargo yo.
Pidió que me echara la culpa de la muerte de Natalia,
pero no tenía mucha opción, porque si no lo hacía,
Epigmenio era capaz de matarme.
¡Quieto!
Al día siguiente me arrestaron saliendo de un bar,
pues yo traía el arma con la que le disparé, pero ella ya estaba muerta.
Yo no sé quién mató a Natalia Ríos,
ella ya estaba muerta cuando Epigmenio Moncada me contactó.
Si algo me llega a pasar, por este medio lo responsabilizo a él.
¿Qué pasó, Braulio? No seas grosero.
¿Que no ves que Gualterio está primero?
Necesito ofrecerte una sincera disculpa después de todo lo que ha pasado.
Todo lo que le prometí a Alí lo cumpliré.
Es que a mí no me importa el dinero,
a mí me importaba él y mi madre, y ya no están.
No hablo solamente de dinero.
Yo siempre voy a tener miedo, por mi hija y por mí.
Por eso mismo te ofrezco mandarte lejos.
¿Qué rincón del país te parece que sería seguro?
No hablo de México, hablo de Japón.
¿Japón?
Es mi segundo hogar.
Ahí conozco gente que te puede hacer sentir como en casa.
Mírame.
Ahora tú y tu hija son mi absoluta responsabilidad.
Yo me voy a encargar de que nada les suceda.
Podrán vivir como reinas, rodeadas de todo lo que quieran,
pero sobre todo de paz y seguridad.
¿Tú crees que mi hija pueda ser feliz en Japón?
Yo ahí fui muy feliz.
Peligros.
Patrón.
- Protégelas hasta que lleguen a Japón. - Hecho.
- Vamos. - Gracias.
Mira nada más tú qué bien te ves, Lily.
Me siento muy bien, pero todo gracias a ti.
¡No, hombre! Qué gracias a mí.
Que no se te olvide que la única valiente en esta historia eres tú.
Bueno, pero te tengo que confesar que a veces sí me da el bajón.
Es normal, si no son enchiladas.
Yo sé.
Oye, ¿cómo van los niños?
Pues ahí van, poco a poco.
Al mayorcito le está costando un poquito de trabajo, pero va avanzando.
Bueno, es normal, está bastante radical el cambio que están teniendo.
Sí, pero él es muy fuerte.
¿Y la chamba?
Pues, no me lo vas a creer, pero va rebién...
esto del lavadero del coche.
- ¿De verdad? - Sí.
Estoy de cajera en el drive-through o como se diga.
Ya me alcanza para alquilar un cuartito.
¡Ah! Pues invita.
Cuando quieras, solo tengo que comprarme unas sillas.
- Conste. - ¡Sí!
Pero, Adela, de verdad, tú haces milagros con esta fundación.
No, hombre.
No soy nada más yo, Lily, hay un montón de gente atrás de todo esto.
Yo sé, pero te quiero agradecer de corazón todo lo que haces
por mujeres como yo, y que no lo dejes de hacer.
¿Qué hubo? ¿Adónde vas, compadre?
No tengo problemas contigo.
No, si no tenemos problemas, nada más queremos hablar.
Hasta ahorita.
No puedo darle más analgésicos.
¿Por qué no?
Apenas se lo di hace unas horas.
¡Por favor!
No, no puedo darle más...
Háblele al doctor. Él dijo que no me iba a doler.
- Le marcaré... - ¡Por favor!
Shiro, dile algo, por favor.
Dile algo, por favor. No me quiere dar más medicina.
Dile que traiga al doctor, por favor, dile.
- Sh. - Shiro.
Atención a todos, tenemos una situación en las regaderas.
El tema de Panamá y Aventour finalmente ya está controlado,
pero lamentablemente no hemos descifrado de dónde se coló la información.
Nos están observando muy de cerca.
Así es.
A partir de ahora, todos tendremos ojos hasta detrás de la cabeza.
En especial ahora que tengo a Howard encima. ¿Qué hay de Hans?
Ay, ese tipo me da escalofríos.
Sigue prófugo, pero la policía ya lo está buscando.
Hierba mala nunca muere.
Ojalá te equivoques.
Oiga, jefe, ¿y qué va a pasar con Tania y con su hija?
Justo les iba a hablar de ese asunto.
Quiero que les preparen una nueva identidad,
- se marcharán a Japón en mi avión. - Madres.
¿Algo más que deba saber?
Pues yo creo que por ahora lo podemos controlar todo desde aquí, pero ¿tú?
¿Cómo estás?
Pensamos que después de tantos días, vendrías a vernos.
Ahora estoy atendiendo unos asuntos personales,
y ya que preguntas,
les aviso a todos que me tomaré un par de días para descansar.
Ustedes continúen con lo que vienen haciendo.
No te preocupes, aquí estaremos.
Trejo, ¿puedo hablar contigo?
Sí, claro. Dime, aquí estoy.
En privado, llámame a mi celular en cinco minutos.
Ok.
Bien, chicos, el deber llama.
¿Y eso?
Eso se llama:
"Jimena se quedó picada y no va a dormir en toda la noche".
¿Por qué no te callas la boca?
Tranquila, güera.
¿Y ahora qué pasó?
- No lo sé. - Era el Braulio.
¿No nos dijeron que no nos metiéramos con él?
Pues alguien no escuchó.
- ¿Estará vivo? - Pues sepa, yo no lo sé.
Doña Dora, no me diga que se va.
¿Tú qué crees?
¿Y adónde, si se puede saber?
A Cancún con unas amigas.
¿Unas amigas? ¿Y conmigo cuántas seríamos?
Aquí nadie me necesita.
Pero ¿y qué pasó?
Eso es lo que pasa, nada.
Ahora sí que no entiendo nada.
Pues que aquí todo mundo se manda solo
y parezco yo un estorbo, por eso me voy lejos.
No, ¿cómo dice eso?
Los muchachos la necesitan.
¿Qué muchachos?
Chisca está bien atendida, Jorge ya no vive aquí
y Miguel se manda solo.
Ellos la van a extrañar porque la adoran.
Ay, pues cómo lo demuestran.
¿Y ya les dijo? ¿Al menos les va a avisar?
No, no quiero avisarles, Rosario.
¿Y yo qué hago? ¿Qué digo cuando pregunten?
Pues si eres bueno para inventar películas, les inventas una.
Le ayudo con la maleta.
Trae rueditas.
¿Qué? ¿Qué pasa?
¿Todo bien?
Sí, todo bien.
Lo que pasa es que no dejo de pensar en Tania y en su hija.
No he podido concentrarme, entonces.
Vas a ver que lo van a superar, todo es cuestión de tiempo, ¿no?
¿Quién es?
No, no sé.
Me ha estado llamando mucho este número.
Ahorita regreso.
Qué bonito se va a ver este número en mi cuenta.
En la tuya y en la de todos nosotros.
¿Qué vas a hacer con el dinero?
Pues obviamente invertirlos, ¿no?
Qué flojera, ¿neta?
¿Te cae?
¿Y qué vas a hacer tú?
Mejor ni te digo.
Paty, voy a salir un momentito.
¿Vas a regresar?
Yo creo que sí, nada más si pregunta Jorge,
¿le puedes decir que me sentí muy mal?
¿Y eso?
Ándale, nada más dile que fui al doctor.
- Está bien. - Gracias.
Ah, caray.
¿Qué es todo esto?
¡No!
No.
¿Qué?
¡Guau!
¡Ay! ¡No puede ser!
No puede ser.
"Te espero en el Hotel Bordeos a las 9:00 p.m.
Miguel".
¡Ay! ¡No puede ser!
¡No lo puedo creer!
- ¿Qué haces aquí? - ¡Sh!
Baja la voz.
¿Qué quieres?
Necesito un lugar para quedarme.
- No, yo no te puedo ayudar. - No, sí, claro que puedes.
¿Que no te quedó claro que yo ya me salí de todo eso?
Esto es para siempre.
No para mí.
Además, yo ya no me quiero andar metiendo en esos problemas.
Pues eso debiste haberlo pensando antes.
Nadie está fuera nunca, ¿entendiste?
Miguel.
Miguel.
Miguel, ¿estás aquí?
Estás preciosa.
Tú no te ves nada mal.
Y tengo que aceptar que tienes muy buen gusto.
Bueno, ¿y dónde están todos?
¿Todos quiénes?
Los huéspedes, la gente del hotel, ¿dónde están?
Solo somos tú y yo.
Estás loco, pues ni que fuera tuyo.
¿Sí es tuyo?
Me pareció mejor idea comprar el hotel que reservar todas las habitaciones.
Es muy buena idea,
sobre todo si tienes en mente que vamos a usar cada una de ellas.
Ya, me voy a callar.
Te prometo que hoy no voy a decir tanta tontería, me callo.
Hoy solamente quiero estar contigo.
Pues ya somos dos.
¿Me acompañas?
Te juro que me encantaría guardar este momento para siempre en mi mente.
No tiene por qué terminar.
Adela,
¿por qué te enamoraste de mí y no de Víctor?
Miguel, ¿qué preguntas son esas?
Quiero entender por qué.
Finalmente, Víctor era el hombre adecuado para ti.
¿Según quién?
Uno no escoge de quién se enamora.
O a ver,
¿por qué estoy yo aquí y no Jimena?
Tienes razón.
¿Conoces la leyenda del hilo rojo?
Cuenta la leyenda que las personas destinadas a conocerse
están unidas por un hilo rojo.
Este hilo nunca desaparece,
siempre está atado.
Puede pasar mucho tiempo para que estas personas se conozcan,
incluso puede existir una distancia enorme entre ellas.
Este hilo es infinito y nunca se rompe,
- ¿sabes por qué? - ¿Por qué?
Porque su dueño es el destino.
¿Y tú crees en el hilo rojo?
Sí.
Señores, la cena está servida.
Pasen, por favor.
Por favor.
¿Tacos?
Digo, yo sé que soy sencilla, pero tampoco es para tanto.
¿Por qué no los pruebas?
A ver.
- ¡Mmm! - ¿A qué saben?
A gloria.
No sabes hace cuánto no me echo unos buenos tacos.
- ¡Ey! - ¡Simba!
¿Cómo estás?
Ya decía yo que estos tacos eran únicos, caray.
¡Qué gusto verte!
Ay, igual. Pero mírate, mi chula.
¡Mira nada más! Estás de póster de taller mecánico.
Tú disculparás, pero en nuestro rancho ese es un piropo de primera, ¿verdad?
¿De verdad trajiste a Simba nada más para que nos hiciera unos tacos?
Claro, como los primeros tacos que nos comimos juntos el día que nos conocimos.
¿De verdad te acuerdas de eso?
Nunca olvido un momento contigo.
Gracias por una noche inolvidable, Miguel.
Aún hay algo que no te he dicho.
Ay, no.
No, no quiero saber, estoy muy bien así.
Necesitas saberlo.
¿Me vas a volver a romper el corazón?
Te amo.
¿Qué dijiste?
Que te amo y quiero intentarlo contigo,
porque eres la mujer que me ha vuelto a la vida.
Pues a ver si te pones trucha.
¿Trucha? ¿Qué significa eso?
Significa que hay un montón de condiciones para salir conmigo,
y conociéndote, ¡no, hombre!
Vas para atrás que vuelas.
Pruébame.
Créeme que sí, pero eso viene más al ratito.
Quiero decir inténtalo.
Número uno:
no pienso compartirte con ninguna mujer,
nada de que es una estrategia de trabajo ni que mis polainas con ninguna.
Está bien.
Dos:
me encantaría que formalizaras tu interés con mi abuelita.
La pobre tiene un San Antonio de cabeza desde que tengo memoria.
Encantado.
- Y tres... - ¿Otra más?
Algún día quisiera tener un hijo contigo.
Me encantaría ser mamá.
Acepto.
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