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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

¡Oh!

Pero no me voy a quedar mucho tiempo.

Mira, Valentín,

la 'Ndrangheta está llegando al límite de su paciencia,

así que de ahora en adelante haremos las cosas a nuestro modo.

Eh, Piero, tienes que entender...

Yo te voy a decir lo que va a pasar.

En un rato nos vamos a ver con Miguel en mi hotel,

tú le vas a decir que lleve la efilina para que yo la pruebe,

como él había propuesto.

Si la tomas, no hay vuelta atrás.

Es que no vamos a llegar a eso, lo mataremos antes.

Piero, con todo el respeto,

pero no podéis subestimar a Miguel, es un samurái.

Irá acompañado de Ishiro, su hombre de confianza,

y te recuerdo que los tuyos no pudieron controlar al japonés.

Ellos ya pagaron por ese error con su vida.

Esta vez las cosas van a ser diferentes.

Dame un segundo.

Hola.

A que no vas a creer lo que tengo en mis manos ahorita mismo.

Chisca, ¿qué es?

Tengo el prototipo de la efilina.

¿Puedes repetir eso otra vez?

Que tengo el prototipo de la efilina.

¿Te he dicho últimamente cómo te amo?

Sí, pero nunca es de más repetirlo, así que, por favor, una vez más.

Pues que te quede bien claro, te amo.

Yo también te amo.

Entonces ¿qué? ¿Voy para allá o vienes para acá? ¿Cómo le hacemos?

Es mejor que nos veamos en mi departamento,

así tendremos más privacidad.

Me parece perfecto.

O me la puedo meter ya, ahorita.

No, mi amor, no.

No me dejes fuera del juego.

Vamos a disfrutar tanto de esa sustancia

como de nuestros cuerpos.

No, bueno, entonces así sí me tienes ganada, ¿verdad?

Va a ser un día inolvidable.

Voy para allá.

Bravo.

Bravo, muchacho.

- ¿Bueno? - ¿Alguna novedad?

No.

Eh, me estaba hasta quedando dormida. Aquí no ha pasado absolutamente nada.

Oye, ¿y si vamos considerando la opción de que el plan no funcionó?

Son dos días enteros ahí y no hemos conseguido nada, Claudia.

Digo, igual y esta idea mía de volver al inicio

no fue la mejor después de todo.

No, mejor quédate.

Hay que ser un poco más pacientes.

Y espérame, ya no tardo, voy a relevarte.

Bueno, aquí te veo. Un beso.

Está bien, ya quedamos, entonces.

Mientras tú vas por la efilina,

yo me ocupo de preparar todo para nuestro escape.

Piero, hay que darse prisa, ahora el tiempo juega en nuestra contra.

En cuanto Miguel llegue, va a ir a por la efilina...

Yo lo sé.

Por eso tenemos que estar preparados para lo que sea.

Nos vemos después.

¿Ya se ha ido?

Sí, y yo me tengo que ir también, ¿vale?

Necesito que estés preparada cuando venga por ti.

Ok.

Valentín, ten mucho cuidado, por favor.

Sí.

Ay, ¿qué me trajiste?

Café y donas.

Ay, ¡qué cliché!

O sea, tú quieres que nos parezcamos a la típica pareja de policías gringos.

Ok.

Mira, no lo había pensado, pero sí.

Bueno, gracias.

Oye, Héctor, ¿y esto?

Claudia, tenemos que ser pacientes.

Vele el lado bueno a las cosas.

Mira, estamos acostumbrados a alternar roles,

cuando yo estoy mal, tú me levantas, y ahora al revés.

Pues, como cualquier pareja, supongo.

Perdón, no me refería a nada malo, me estaba refiriendo

a cualquier pareja de policías por lo que estábamos hablando.

Claudia, no quiero que malinterpretes las cosas, ¿sí?

No.

Yo estoy muy contento trabajando contigo, somos un gran equipo,

hemos logrado cosas importantes,

pero sabes que estoy casado, tengo una hija...

Yo sé perfectamente lo que sientes por tu mujer, Héctor,

y créeme que no me atrevería a volver a traicionar su confianza.

Pero tú también me tienes que entender a mí.

Yo no puedo dejar de sentir esto que siento.

¿Por qué no te vas a descansar?

Al menos nos podemos tomar el café juntos, ¿no?

Así me cuentas qué ha pasado afuera, que créeme que aquí no ha pasado nada.

- ¿Me das una dona? - Ok.

¿Cuál quieres?

- Ya está configurado. - Gracias.

Me da gusto verte, Ishiro.

Trataron de comunicarse contigo desde México.

Sí, lo sé. Ya hablé.

Pasaron cosas muy graves y tengo que regresar cuanto antes,

pero no puedo irme hasta que cierre el negocio que vine a hacer.

Necesito que me lleves al hotel del socio de Valentín.

¿Todo bien?

Miguel,

¿confías plenamente en Valentín?

Sí, es como un hermano para mí.

¿Por qué lo preguntas?

Nada. Te llevo.

¿Hay algo que deba saber, Ishiro?

No, nada.

Primero pasemos por el prototipo.

Gracias por el café y las donas.

¿Qué pasó?

¿Esta que acaba de llegar no es la esposa de Braulio?

Creo que sí.

No, sí, sí es.

- Sí es, ¿no? - Hay que averiguar a qué viene.

- No me voy a ir. - No, sí te vas a ir.

No voy a discutir, ¿sí?

Los niños están bien. Te extrañan, pero van muy bien.

Bueno, Bruno va retrasado en la escuela,

pero la maestra dice que es normal a su edad.

¿Y tú? ¿Cómo estás?

¿Yo?

Pues, me mantengo ocupada para no estar pensando todo el día en ti.

¿Por qué me ves así?

Me dijeron que estás enferma.

¿Enferma?

¿Quién te dijo?

¿Es verdad?

No.

¡Sin tocarse!

¡Sin tocarse, dije!

¿Cómo lo supiste?

Eso no importa, lo que importa es que te pongas bien.

No desesperes, voy a salir de aquí y vamos a buscar tratamiento.

No, no te arriesgues.

Recuerda el trato que hiciste.

Eso déjamelo a mí.

Tengo visita.

- ¿La tienes? - Obvio.

¿Y dónde estaba finalmente?

Es que está muy loco, ¿sabes?

Tuve muchas pesadillas anoche,

y luego empecé a tener unos sueños muy extraños

sobre Ciudad Jiménez,

y luego soñé con Miguel.

- ¿No me digas que eso te dio la pista? - ¡Espérate!

- Déjame contarte. - Vale, soy todo oídos.

Miguel y yo de chiquitos escondíamos cosas en el clóset.

No, ¿y sigue haciendo lo mismo?

Eso es lo que soñé.

Aparte sigo haciendo lo mismo, no sé por qué nunca se me ocurrió.

- Qué loco, ¿no? - ¿Y qué sabemos del chinito?

Se fue por Miguel al aeropuerto.

O sea que no te ha seguido nadie.

¡Nadie!

Nadie.

Chisca, dame la pastilla.

Ay, ¡qué seriedad! "Chisca, dame la pastilla".

Te ordeno que me la des.

Oh, pues, ¿y si no te la quie...?

Valentín, no me gustan este tipo de juegos.

Es que no es un juego, mi niña.

Dame la efilina, por favor.

Valentín.

No...

¡Valentín!

¿Hola?

Shiro, ¡me dispararon!

Chisca, ¿qué pasó?

Valentín me disparó.

¿Qué? ¿Dónde estás?

En su apartamento.

¡Chisca!

Necesito hablar con usted, patrón.

Es urgente.

Tranquilo, Braulio.

¿Y ahora qué mosca te picó?

No estoy jugando.

¿Cuántas veces le he pedido algo desde que estoy aquí?

No, pues ninguna.

Entonces, por lo menos merezco que me tome en serio, ¿no?

Está bueno.

Cuando tenga chance voy para allá.

No, necesito verlo ahorita. Me tragué todos estos años sin quejarme.

Mira, cálmate, no vayas a decir nada de lo que te puedas arrepentir, hombre.

Por favor.

Está bueno, voy para allá.

Gracias.

Que viene para acá.

Ese güey es muy poderoso.

Si de verdad viene y da la orden, sales de aquí porque sales de aquí.

Muévanse.

¡Chisca!

Chisca.

Chisca.

¿Me escuchas? Chisca.

¡Llama una ambulancia! ¡Una ambulancia ya!

Chisca, aguanta, ya viene la ambulancia.

Fue Valentín.

Fue Valentín.

Tranquila.

Me pidió que robara la efilina y la robé.

- No hables, guarda tus fuerzas. - Y se la di y se la robó.

Tranquila, no es tu culpa.

Aguanta.

Ya viene la ambulancia.

Sigues guardando las cosas donde siempre.

Chisca.

Chisca, ¿me escuchas?

- ¡Dónde está la ambulancia! - Ya va a venir.

Aguanta. Chisca, aquí estoy, tranquila.

Aquí estoy.

Aguanta...

¿Qué ha pasado? ¿Todo bien?

Nos vamos.

¿Ahora?

Tu permiso de circulación.

- Tu pasaporte. - ¿Pasaporte?

¿Quién es Amalia Mármol, Valentín?

- Tú, Isabel, tú. - ¿Yo? ¿De qué estás hablando?

Isabel, no tengo tiempo para esto, ¿vale?

Ah, ¿y dónde vamos a ir?

- Eso no importa ahora, ya lo verás. - Voy a hacer una maleta.

No.

Coge solo lo que te acabo de dar, es lo único importante.

Valentín, pero ¿dónde vamos a ir?

Te he dicho que eso no importa ahora, por favor.

Ay, Dios, me estás asustando, ¿eh? Valentín.

Sabías que nos íbamos a ir de aquí en algún momento.

Sí lo sabía, pero no sabía que así, de este modo, sin nada.

- ¿Dónde vamos? - Te he dicho que eso ahora no importa.

Guárdate esto, por favor.

- Tengo el prototipo. - Perfecto.

Tienes ya el acceso asignado en la pista de aterrizaje

del aeropuerto Madrid-Cuatro Vientos.

Ahí te espero.

Hangar C. De acuerdo, ahí nos vemos.

- Vamos para allá. - ¿Vamos?

Mi mujer viene conmigo.

Estás bromeando, espero.

Recoge todas las joyas de la recámara.

- Pero ¿dónde las meto? - En el bolso mismo, por favor.

Piero, Isabel viene conmigo.

Bueno, pues te lo estoy diciendo ahora.

Si no viene Isabel, no hay efilina.

¡No me jodas!

¡No me amenaces, Valentín!

No te estoy amenazando y no hace falta alterarse.

El plan está saliendo como pensábamos.

Es que no queremos tener otra complicación,

y si las cosas se ponen demasiado difíciles,

más vale que estés dispuesto a deshacerte de ella.

Claro que estaría dispuesto a deshacerme de ella

y de quien sea con tal de que esto funcione.

Y antes de venir destruye tu teléfono,

Miguel ya se habrá enterado del robo del prototipo.

Seguramente intentará rastrearte.

De acuerdo, eso haré.

Nos vemos allí.

Vale.

Tranquila.

Miguel, hay cosas que te tengo que decir, por si me muero.

No, no digas eso, Chisca. No te vas a morir.

Valentín abusó de mí...

...hace años.

Cuando vivíamos en España.

¿Te acuerdas cuando lo conocí?

Tú te ibas a ir...

- Te lo juro. - No, imposible.

Y querías que yo fuera contigo.

No, deja que se quede un rato conmigo, ¿vale?

La llevo a la residencia, no te preocupes.

- ¿Seguro? - Sí, ve al aeropuerto, claro.

Bueno, ahí te la encargo, ¿eh? Con cuidado.

Él dijo que me iba a...

...que me iba a cuidar.

No me cuidó.

Ahí usé droga por primera vez. Y luego él quería...

Yo no quería, yo no sabía...

Yo no sabía, Miguel.

No te preocupes,

yo voy a hacer que Valentín pague por todo lo que ha hecho.

Ahora lo importante es que estés bien.

No dejes que se salga con la suya.

No lo haré, yo iré por él, no te preocupes.

No, no te vayas, por favor...

Miguel...

No me dejes sola.

Voy a morir y no quiero morir sola.

Por favor.

Yo voy a ir por Valentín.

No, Shiro.

Shiro.

Escúchame,

no importa dónde esté,

no importa dónde se esconda,

yo lo voy a encontrar.

Así será.

Flaco, soy Ishiro.

Miguel necesita que rastreen

el celular de Valentín Soria. Es urgente.

Ya estoy en eso.

¿Está todo bien, Ishiro?

No hay tiempo de explicaciones.

Lo tengo.

Calle Martínez Campos número 44.

¡Isabel!

Ya casi termino.

Deja las joyas. Toma, guarda esto ahí.

- Pero... - Guarda esto.

No he terminado, Valentín. ¡Que no he terminado!

- Le pido máxima discreción en este caso. - Déjenos hacer nuestro trabajo.

Que no corra peligro bajo ninguna circunstancia.

Le pido que se retire. Esto es un hospital serio.

Doctor, no me está entendiendo.

No quiero a nadie en este piso ni cerca de mi hermana.

Quiero máxima privacidad.

Entienda que no puedo hacer...

Póngale el precio que sea y haga lo que le pido.

No quiero que nadie se entere de este caso, ¿quedó claro?

Ahora sálvela.

Haga lo que esté en sus manos, doctor.

Escúcheme, no se preocupe,

el señor Garza será muy generoso con usted y con quien haga falta.

Él es un hombre muy poderoso, ¿comprende?

Sí, entiendo.

Ishiro, confío en ti.

Encuéntralo, recupera el prototipo y mátalo.

Valentín.

¡Valentín!

Que dónde vamos a ir.

Te he dicho que eso no es importante ahora.

- Ya está, ya lo entendí, no llevo nada. - No, nada no.

Tu documentación.

Mi documentación no, la de Amalia no sé qué que me has dado.

Isabel, ¡por favor!

Pónmelo fácil y haz lo que te digo.

Si me has dicho que vaya por las joyas, luego que las deje, aclárate tú.

¿Quieres venir conmigo o no? ¿Estás a mi lado?

A tu lado, como siempre.

Valentín, tú nunca dejarías que me hicieran daño, ¿verdad?

Deja de preguntarme tonterías, no tenemos tiempo para lloriqueos.

- Vámonos. - Ay, ya, pero es que...

- Ey. - ¿Qué fue eso?

- ¿Dónde está Valentín? - Lo perdimos.

¿Cómo que lo perdimos? Miguel está contando con eso.

Habrá roto el celular, no hay rastro de él.

¿Qué está pasando? ¿Por qué tanta urgencia?

Ishiro, lo perdimos, perdimos a Valentín.

Sí, claro, entiendo.

Sí...

Ishiro, ¿me puedes explicar, por favor, qué está pasando?

¿Miguel está bien? Nos tienen muy preocupados a todos.

Adela, escúchame, Miguel está bien, nuestra prioridad es encontrar a Valentín.

Ok, pero dime, por favor, qué está pasando.

Ese tono no me gusta nada.

Tendrás que esperar a hablar con Miguel.

¡Maldita sea!

Ishiro, confío en ti.

Encuéntralo, recupera el prototipo y mátalo.

Ya te dije que no sé. Me colgó, no me dijo nada.

Pero ¿qué hacemos entonces?

A mí me dijo que habían llegado a la dirección que le habíamos enviado.

Si no encuentra a Valentín ahí, ¿cómo le va a hacer?

No lo sé.

¿Bueno?

Adela, soy yo.

Miguel, ¡por Dios! Qué bueno que llamas. ¿Qué está pasando?

¿Estás en altavoz?

No.

Escúchame bien entonces.

Yo estoy bien, pero tenemos una situación con Valentín.

No alarmes a nadie, actúa como si todo estuviera bien.

Ok.

No puedo explicarte ahora, pero debes confiar en mí.

Diles a todos que no pasa nada.

Está bien.

Oye, pero ¿es algo pasajero o es algo un poco más...?

Adela, si me amas como dices, no me preguntes más y haz lo que te digo.

Está bien.

Pues, que está todo bien, que en realidad no era nada.

¿Cómo?

Digo, o sea, sí hubo un percance, pero ya lo tienen todo bajo control.

Ya saben cómo es Miguel, que le encanta alarmar a la gente.

O sea que no era para tanto.

Ajá, exacto.

Bueno, ya solamente hay que esperar instrucciones.

De vuelta a la chamba.

¿Tanto escándalo para nada?

Bueno, está mejor que ya todo esté bien, ¿no?

Jugamos a ver a quién le da el primer paro cardiaco o qué.

Flaco, a estas alturas del partido ya deberías de entender

que para Miguel todo es una urgencia.

Sí, ya no hay nadie en la casa.

No, revisé todo.

Parece que fue una salida rápida.

Sí.

Hay joyas de mujer,

cosas de Valentín.

Hay ropa de mujer, y no es de Chisca.

Por lo visto, seguía viviendo con Isabel.

Espere.

Encontré un celular.

Está desbloqueado, creo que es de la esposa de Valentín.

¿Crees que se le haya caído?

No, no se le cayó.

Tiene un mensaje escrito hace una hora.

"Miguel, aeropuerto Cuatro Vientos, Hangar C. Madrid".

Ve para allá, Ishiro, no hay tiempo que perder.

- Adela. - ¿Eh?

¿Qué pasa, eh?

¿De qué o qué?

No te hagas, no te creí ni una sola palabra de lo que dijiste ahí.

Digo, puede que ellos no te conozcan, pero yo sí, ¿eh?

Tenías que ser tú.

Me tienen muy preocupado.

- ¿Dónde está Miguel? - No sé.

- ¿Puedes no decirme mentiras? - Te juro que es verdad.

Me dijo que él está bien, pero que algo está pasando con Valentín,

y para como lo escuché, no creo que sea nada bueno.

- ¿Y ahora? - ¡Pues no sé, Jorge! No sé.

Él me dijo que no nos estresemos.

Pero creo que no está funcionando, ¿verdad?

Buenas, jefe.

Deme dos de papa y uno de frijol, por favor.

Deme un segundo.

¡Abran!

Claudia, acaba de pasar la puerta del penal Epigmenio Moncada

en una camioneta.

Pues a lo mejor ya no le importas, compadre.

No, mi patrón es diferente.

¿Qué va a ser?

Se olvidan de uno cuando nos encierran aquí adentro.

Braulio, te buscan.

¡Achis!

¿A poco sí se te va a hacer?

Tienes visitas, dizque es urgente.

Te dije, es él.

¿Qué?

¿Te sientes importante?

Pues sí, ¿cómo la ves?

Nada más.

Tu visita ha de ser alguien importante. Digo, para que entre así como así.

Les dije, mi patrón es diferente.

Ándale, vamos.

Pero mira nada más qué bien te ves, se nota que te están tratando muy bien.

Si ya hasta barriga tienes, hombre. Mírate nada más.

La verdad, no me puedo quejar, patrón.

Pues eso me da gusto, que aquí traten bien a mi gente.

Sí.

Aunque no te voy a mentir, la verdad es que me sorprende que...

que me hayas llamado así como así,

que tengas el valor de tratar conmigo de tú por tú.

Perdón, patrón. Lo que pasa es que me siento desesperado.

Pero de verdad me siento muy honrado de que haya venido hasta aquí.

¿Y de qué se trata todo esto?

Pues, la bronca es que mi esposa está muy mala.

A ver, ¿qué es lo que quieres, Braulio?

Necesito salir de aquí para encargarme de mi familia.

De mi caso ya nadie se acuerda, a lo mejor usted podría inventar algo,

lo que sea para que yo pueda irme con ellos.

No, pues...

Pues lo que me estás pidiendo sí está redifícil.

Yo sé, patrón, pero usted es don Epigmenio.

Mi vieja se está muriendo.

Pues está bueno.

Déjame pensarlo, déjame ver qué es lo que podemos hacer.

Sí, patrón. Lo que usted diga.

Pues, lo que sí estamos seguros es que era alguien importante, ¿eh?

¿Y eso cómo lo saben?

Ese tipo de visitas entra cuando quiere.

¿Y a quién habrá venido a visitar o qué?

A Braulio López.

¿Lo ubica?

Es la información que necesitaba, gracias.

Aquí estamos, cuando guste.

¿Cómo te atreviste a presentarte así en el penal?

¿Sabes qué? A veces no me gusta mucho ese tonito con el que me hablas.

Dime, ¿cómo quieres que te hable?

Andas pavoneándote cual padrote, ¿para qué?

¿Para que te maten?

Nadie me va a hacer nada, hombre.

Cuando Miguel se entere que mataste a Zaragoza,

va a liquidarte como a un gusano.

Bueno, ya bájale, ¿no? Bájale.

¿Que no me crees?

Mira, a mí el japonés me tiene sin cuidado.

Sí, porque está fuera del país.

Bueno, ya estuvo, ¿no?

Ya estuvo.

Yo no vine aquí a escuchar sermones.

Bueno, si vas a seguir llamando la atención de esa forma,

no te quiero cerca de mí.

Quiero que saques a Braulio de la cárcel.

- Nada más eso me faltaba. - Tú puedes hacerlo.

Sí, claro que puedo, pero no voy a soltar a alguien que puede comprometernos.

- Hasta ahorita ha estado bien calladito. - Qué bueno, que siga así, mejor.

Si está bien, ¿para qué quieres que lo saque?

Bueno, pues porque su vieja está bien mala

y, si ahorita le damos la espalda, pues tarde o temprano,

de todas maneras, dentro o fuera de la cárcel va a hablar, ¿no?

Pues entonces no queda de otra que matarlo.

Mira nada más, que ya te estás volviendo uno de los míos.

¿Tú le ves otra salida?

Tenemos que quitarlo del camino.

- ¿Todo preparado? - Todavía no.

El helicóptero está retrasado.

¿Cómo que retrasado? Tenía que estar aquí ya.

¡Tuvimos complicaciones!

¿Qué quieres que haga?

- No eres el único que quiere partir. - Sería mejor que nos vayamos.

A ver, tranquilos. Serán dos, dos minutos nada más.

¡Cállate, Isabel, por favor! ¡Cállate!

Los socios tienen el laboratorio listo para cuando lleguemos con la muestra.

Hay que iniciar el proceso. ¿Quién estará a cargo?

No te preocupes, tenemos uno de los químicos más renombrados de Italia.

No habrá ningún problema.

Me gusta escuchar eso.

- Dame la efilina. - No, amigo.

La efilina se queda conmigo hasta llegar.

Ah, mira.

Qué desconfiados son todos los traidores, ¿no?

Nunca se es demasiado cuidadoso.

No, tranquilo.

Ya veo con quién estoy tratando.

- Piero. - Está bien, ¿sí?

Llama a la pista.

Valentín, escúchame, ¿vale?

Mírame.

He pensado que lo mejor es que me quede aquí.

Yo me quedo aquí, tú haz tu trabajo... Escúchame.

Tú haz tu trabajo y después vienes a por mí

y seguimos juntos y todo bien,

pero por favor, déjame quedarme.

Por favor.

Demasiado tarde, cariño.

¡No, por favor, no!

¡No quiero!

Tenemos que detener la hemorragia.

Gasas.

Doctor, está en choque hipovolémico. La presión sigue por debajo.

- Ponle paquete globular. - Sí.

Retractor.

¿Hay orificio de salida?

No, la bala sigue ahí dentro.

¡Ya, Valentín!

¡Isabel! ¡Súbete al puto helicóptero!

- ¡Ya, Valentín! ¡Ven aquí! - ¡Sube!

¡Sube al puto helicóptero!

Vamos, vamos, vamos.

¡Valentín!

¡Aquí está Ishiro!

¡No!

¡Álzalo!

- ¡Valentín! - ¡No!

¡Valentín!

¡Déjame salir! ¡No!

¡No!

¡Vámonos!

¡Piero! ¡No! ¡Ey!

¡Ey!

¡Vamos! ¡Vamos!

Miguel confió en ti.

No te preocupes, él siempre lo ha tenido todo.

Abusaste de una niña.

¿Abusar?

¿Tú crees?

¿Quieres que le dé algún mensaje a Chisca de tu parte, chinito?

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