Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
En la cima del amor Sacrificio y dolor
Cierran tu corazón
Como siempre
Se deslumbra el sol con tu voz
Y una llama enciende la ilusión
El amor es maravilloso
Y el poder es peligroso
Y voy con la misión
Defender tu corazón
Y pelear como un guerrero
¡Y yo sin condición!
Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo
El último dragón
El último dragón
Paco, cariño, has venido por más vino, yo lo sé que te gusto.
Dame un beso.
Ya me gustaría decirte que sí, María, pero no, vengo buscando a Miguel.
¡Paco!
No te vas a quedar a emborracharte aquí todo el día.
- Vamos. - Un momento...
Paco, que yo tengo cosas que hacer, venga.
María, ¿estás sola?
Claro, ¿con quién voy a estar?
No sé, es que me ha parecido oír como...
como un grito.
- ¿Un grito? - Un grito.
Paco, serán los perros que tengo por ahí, no te preocupes.
Ah, vale.
Oye, no me vas a negar tu visita cuando venga Miguel, por favor.
- Eso sería un pecado. - ¿No?
Eso.
Gracias por venir.
- Nos vemos. - Nos vemos.
- Chao. - Chao.
¿Jimena?
Hola, soy Tania.
Tania, ¿qué está...?
A ver, tranquilízate.
Cálmate, que no te estoy entendiendo nada.
Lo mataron, Jimena.
Mataron a mi marido.
Van a venir a matarnos a nosotras también.
¿Qué? No, no puede ser.
Lo mataron, Jimena. Por favor, ayúdame.
A ver. A ver, Tania, ¿dónde estás?
En una cafetería en el centro, en la avenida Morelos.
No te muevas de ahí y no hables con nadie más.
¿Qué vas a hacer?
Iremos por ti.
Ok, gracias.
Ya, mi amor, ya.
Por favor.
Contesta, Miguel.
El número que usted marcó no está disponible.
Es que no puede ser.
¿Dónde estás, Miguel?
¿Qué pretendes llamando la atención como un niño caprichoso?
Eres un malagradecido. ¿Qué quieres?
¿Largarte con tu amigo a pesar de mi amor y mi cariño?
Todos los hombres son iguales.
¿Sabes qué?
¡Grita! ¡Ahora grita!
¡Porque no te van a escuchar a millones de kilómetros!
¡Grita como yo lo hago! ¡Grita!
¿Tú qué traes?
Mataron a Farchala.
- ¿Eh? - ¿Qué?
No. No, a ver, espérate, ¿cómo que...? No, no puede ser, Jimena.
Esto es algo malo.
- Muy malo. - Pero ¿quién fue?
No sé nada.
Me habló Tania y me dijo que lo mataron
- y ella está aterrada. - ¿Y su hija?
Con ella.
- ¿Y Miguel ya sabe de esto? - No, Miguel no contesta.
Flaco, por favor, ¿puedes rastrear el celular de Miguel?
No hay manera de rastrear su celular,
es el celular más seguro que hay.
O sea, hazle como puedas.
Tenemos que hablar con él, esto es urgente.
Deja ver qué puedo hacer.
No es posible, ¿no viste nada?
Ya te dije, llegué tarde, el científico estaba muerto en el piso.
¡No tenemos más que dudas!
¿Quién lo mató? ¿Gente de Miguel Garza?
No lo sé, y no te lo puedo asegurar.
Miguel pudo haber descubierto que teníamos al científico en la mira.
Tal vez descubrieron a nuestro infiltrado.
Son solo teorías, Edna.
¡Esas teorías no me sirven, Gary!
¿Qué pasó?
Tenemos un retrato hablado del supuesto asesino de Paloma Hidalgo,
la madre de Tania Farchala.
¿Esta cara de dónde la sacaste?
Una testigo identificó al hombre.
Mándalo a los periódicos, a los portales de noticias,
a las redes sociales, a todos lados.
Quiero la identidad de ese hombre, podría estar en cualquier lado.
Tenemos que hacer algo por Tania.
Sí, ya sé, precisamente por eso estoy tratando de comunicarme con Miguel,
pero es que no contesta.
- ¿Tú has podido hablar con él? - No.
¿A ti tampoco te contesta?
Ni a mí ni a Dora ni a Ishiro.
¿Ni a Ishiro le contesta?
Jimena, tú también lo sientes, ¿verdad?
Tú y yo sabemos que Miguel está en peligro.
¿Qué pasa, Miguel?
No puedo avanzar.
Controla tus emociones.
Es imposible.
Entonces, no solamente no estás avanzando,
sino estás retrocediendo.
Recuerda que el hombre que se enoja se derrota a sí mismo en el combate,
lo mismo que en la vida.
Es que no soy tan fuerte.
Nada tiene que ver la fuerza.
La suavidad puede controlar la dureza,
la delicadeza puede vencer al enemigo más terrible.
¿Qué debo hacer, entonces?
Cambia tu estrategia.
María, perdóname.
Ah, tú no tienes por qué soportar esto.
¿Y ese cambio de actitud?
Estuve pensando y...
ah, siento que me equivoqué.
¿Pretendes que te crea?
No, por supuesto que no.
Pero aun así, te debo mis disculpas.
¿No te gustaría platicar conmigo un rato?
Extraño conversar contigo.
Sin discusiones.
Puedo ser una chica buena si tú me lo permitieras.
Claro. Eso quiero.
Si voy a estar aquí contigo para siempre,
¿qué caso tiene estar como perros y gatos?
¿Qué te causa tanta gracia?
Es que me acabo de acordar cómo me deshice de Paco.
No tenía por qué venir.
No, la verdad no.
Y estamos aquí, tú y yo, no es tan aburrido mi plan.
Bueno, depende.
¿De qué?
Si me vas a tener así para siempre,
pues, no te voy a poder tocar y no sé si lo voy a poder resistir.
Bueno, pero tengo tu boca en libertad.
Entonces, bésame.
Miguel no aparece y la situación de Farchala ha puesto todo de cabeza.
Lo primero que tenemos que hacer es ir por esa mujer y protegerla.
- Hay que decirle a Peligros que vaya. - Sí, yo iré con él.
Me parece bien porque ella confía mucho en ti.
¿Y qué hacemos con respecto a lo de Miguel?
- Hay que seguirle marcando. - Pues sí, en eso estoy.
El número que usted marcó no está disponible.
No, no contesta.
Ay, a ver, dejen le marco a Chisca, ¿no?
Dividámonos el trabajo y esperemos lo mejor.
¿Tú sí crees que a Braulio le interesa la enfermedad de su mujer?
Pues, yo creo que sí. Es su mujer, ¿no?
Pues sí, ya sé, pero...
...lleva tanto años en prisión, Héctor, que ya no sé.
Es lo único que tenemos.
Supongo que debemos intentarlo, ¿no crees?
Papeles.
- No me tardo. - Bueno.
¿Qué pasó?
Ishiro dice que Miguel iba a encontrarse con un contacto
que le dio una persona en Miami o algo así.
Ese tiene que ser Edgar.
- ¿Tú tienes su teléfono? - Sí.
¿Aló? ¿Adela? Sí.
Oye, ese es un contacto de un amigo de Samuel.
Sí. Se llama Paco Chiclana.
Pero si me das cinco minutos, yo te lo paso a tu celular.
Siempre he pensado que me iba a quedar sola.
¿Por qué?
Pues no sé.
Porque soy diferente, como tú.
Sí, yo también soy diferente.
Y eso me gusta.
¿Qué tienes? ¿Qué te pasa?
No, nada, me gustaría poder cambiar de posición, pero no importa.
No insistas, no te voy a soltar.
No, no te he pedido eso.
Voy a traerte un poco de agua.
¿Y si te pido otra cosa?
- ¿Qué? - Que no me dejes,
que te quedes aquí conmigo.
Ven.
Pues, si eso quieres, aquí estoy...
... contigo.
Esto no me gusta nada, Flaco, nada.
- ¿Resulta que es mi culpa? - No dije eso.
Te di la chamba en este lugar.
Sí, una chamba bien peligrosa, por cierto.
- Te dije que era riesgoso. - Riesgoso que nos bloqueen,
- no que nos maten en nuestras narices. - A ver, ya cálmate.
- Lamentamos la muerte de Farchala... - ¡Tenía una bebé recién nacida, Flaco!
Chale.
¿Quién diablos habrá sido?
¿Ya vieron esto?
Lo buscan como sospechoso de matar a la mamá de Tania.
Es Hans Pritken.
Tenemos que avisarles a todos.
Otra vez tú.
No contestaré ninguna de tus preguntas.
No, a ver, Braulio, no te voy a preguntar nada.
Guardia, sácame de aquí.
Braulio, traigo información importante.
Que me saques de aquí.
Escúchame, tu mujer está enferma.
¿Qué dijiste?
Tiene leucemia.
Tú no sabes nada de eso.
Aquí está toda la información.
Revísala por ti mismo.
No sabías nada, ¿verdad?
Braulio, deja de encubrir al verdadero asesino.
Tu mujer te necesita.
No sabía que te gustaba la novela erótica.
No, hay muchas cosas de mí que no sabes.
¿Qué tienes?
Estoy mareado.
Seguro que te vas a poner mejor.
Tal vez estoy enfermo.
No lo creo.
Mira, tú lo que tienes que hacer es portarte bien conmigo
y te vas a sentir mejor poco a poco.
Es extraño.
¿Qué cosa?
Yo lo que quería era portarme mal contigo.
Juntos.
Cuéntame más.
Ya no tiene caso. No lo voy a poder hacer realidad.
Al menos lo imaginamos.
Temo que tengo una amplia imaginación.
¿Cómo te fue?
Evidentemente le importa su esposa.
Se sorprendió mucho con la noticia.
¿Ah, sí?
¿Y cómo reaccionó?
¿Dijo algo?
No, no dijo nada,
pero estoy seguro que no va a tardar en hacer algo
con la información que le di.
¿Y nosotros qué vamos a hacer? ¿Esperar?
Si hubieras visto su expresión en la cara
después de que le di la noticia,
te darías cuenta que no va a tardar en quebrarse.
Bueno, si es así, entonces, nos tocará turnarnos hasta que alguien caiga, ¿no?
Tania.
Jimena.
Es él. Es él.
Él mató a mi madre, Jimena.
No puedo más.
No puedo más.
Ay.
Tania, te vamos a cuidar a ti y vamos a cuidar a tu bebé.
¿Ah, sí? ¿Como me cuidaron hasta ahora?
¿O como cuidaron a mi pobre Alí, a mi madre?
Ya, mi amor, ya.
Ay, Dios, nunca debí llamarla.
Ya, Paloma, ya, bebé.
Ya, mi amor.
Tania, ¿llamaste a tu mamá?
Yo...
¿Hiciste eso?
Tania, te dije que no lo hicieras.
Lo siento. De verdad lo siento.
Vámonos.
- Vamos. - Vámonos.
Lo único que te digo
es que la paciencia se nos está agotando a todos, Valentín,
incluyéndome.
No voy a quedar mal ni contigo ni con nadie, Piero,
¿o es que no me conoces?
Ahí los tienes.
Seguro que son ellos y ya la tienen.
¿Bueno?
Perdón, ¿cómo?
¿Están seguros?
¿Qué pasa?
Está bien.
Te llamo si llego a necesitarlos.
¿Y?
La efilina no está en el cuarto de Miguel.
- Tus hombres buscaron mal. - Esto se está volviendo muy cansado.
¿No piensas?
Miguel trajo la efilina a Madrid.
¡Ah, qué bueno!
Entonces, dime tú qué debemos hacer ahora.
¿Puedes hablar en silencio? Por favor, baja la voz.
Déjame pensar.
A mí se me hace que tal vez Miguel tenga sus propios planes
y tú no estás en ellos.
¿Perdona? Soy el mejor amigo de Miguel.
¿No se te ocurre ni por un segundo
que tal vez él podría traicionarte primero?
Se fía de mí con los ojos cerrados.
Eso espero.
Porque a mis socios no les gustan esas cosas.
Yo les dije que todo sería tan fácil como tú me lo planteaste.
Y así va a ser, Piero.
Dime qué quieres hacerme.
Quiero desvestirte,
quitarte la ropa y sentir tu cuerpo desnudo.
Déjame hacerlo a mí, déjame hacerlo a mí.
Ven. Déjame que te ayude.
Ah.
¿Cómo ha llegado esto ahí, eh?
- ¿Qué es eso? - Mi medalla.
No, ¿qué medalla? No sé.
Esta.
No sé, no tengo idea.
¿Crees que soy idiota o qué?
¿Por qué? No, ven, acércate, sigamos en lo que estábamos.
Me la querías robar.
¿Cómo voy a robarte? ¿No ves que estoy esposado?
De esto se ha tratado el tiempo.
¿Qué? Por favor, ¿de qué hablas?
Que yo te doy mi cariño y tú lo único que quieres es robarme
mi finca y mis tesoros.
María...
Pensaba que podía confiar en ti, pero ya veo que no.
María, acércate, ven.
No, no te vayas, María.
María.
Oiga, dígale que se apure, pues necesitamos irnos ya de aquí.
Es que...
Peligros, ¿no viste lo mal que esta?
Pero si la están persiguiendo podría estar peor, que llore después.
Bueno, tienes razón.
Voy a ver. Tú espérame aquí en el coche.
- Toma. - ¿Qué?
- ¿Yo qué voy a hacer con esto? - Sabes llevar un arma,
¿y no puedes llevar una bebé?
Eso es.
Ay, mire nomás en lo que me mete, señorita Jimena.
Con cuidado.
Ya, morrita, ya.
Morrita, ya, morrita, ahorita va a venir su jefa.
Todo va estar bien, ¿eh?
Usted tranquila.
¿Qué hubo?
¿Qué hubo?
¿Haciéndola de mami?
Te ves bien.
Mira, bato, yo que tú mejor seguía el camino, ¿eh?
¿Y cómo perderme el espectáculo?
Sh.
A ver, sácate una chichi.
No, no me voy a sacar la chichi, mire,
lo que se me está antojando es darte unos tiros, ¿cómo ves?
- Órale. - Bueno, ya.
- Ya, tranquilo. - Órale.
Ya. Mira.
El juguetito. Mira.
Sh. Mira.
Tania.
Ven.
¿Ya estás mejor?
No.
Lo único que quiero es morirme.
No, claro que no.
Sí así fuera, no me habrías llamado.
Sí, pero...
¿qué sentido tiene seguir viviendo?
Tu hija.
¿Te parece poco?
Pero ¿qué le voy a decir cuando crezca?
¿Qué le voy a decir cuando me pregunte por su papá?
Mira, yo estoy segura que vas a salir adelante, ¿sí?
Pero para eso primero tenemos que salir de aquí.
Ay, contesta, por favor.
El número que usted marcó no está disponible.
Y lo único que nos habían metido en un...
Espérate, porque es que esto...
Ay, perdóname un segundo, a ver.
Me cago en la leche.
- ¿Sí? ¿Quién es? - Hola, Paco.
Soy Adela Cruz, te llamo de México.
¿Qué? Óyeme, perdóname, bonita.
Háblame un poquito más fuerte, hija, que no te oigo.
Que soy Adela Cruz, te llamo de México, soy amiga de Miguel Garza.
No. Miguel. Yo no... no sé dónde está.
Me ha llamado, pero yo no sé...
De hecho, lo he llamado yo y no ha quedado.
Mira que tengo una fiesta aquí montada que te encantaría, seguro.
Cuando vengas para España, te voy a presentar a unos amigos,
pero no, en realidad, de hecho, digo yo, se habrá vuelto a México.
¿Qué? No, no ha vuelto.
Justamente por eso te estoy llamando porque yo pensé que sabías algo de él.
Que no está aquí conmigo, que yo que sé, que, mira, vamos a ver,
nosotros estábamos en Sevilla, después, eh, pues, de unos asuntos de negocio,
unas historias, en fin, eso, otro, eso no, tampoco te compete,
pero estará en Madrid
o en México, no sé, ya conmigo no está.
Ya.
Entonces, ¿tú no sabes nada?
Que te estoy diciendo que no sé dónde está, hija, no sé dónde está.
No sé dónde está.
De todas maneras, con lo golfo que es y lo que le gusta la huelga,
pues, se habrá liado por ahí y estará en algún sitio o algo.
Bueno, gracias, Paco.
No, gracias a ti, gracia es la que usted a mí, Adela, ole.
Ole al arte, qué maravilla.
Qué cosa más extraña. Que me gusta la vida, ¡vamos!
¡Vamos! ¡Vamos a brindar!
¿Nada?
Bueno, Peligros y Jimena ya vienen de regreso con Tania,
pero tenemos otro problema.
¿Ahora qué?
Cuando tomamos las nuevas medidas de seguridad,
desactivamos las pocas casa seguras que teníamos.
Ahora sí que no hay dónde hospedarla.
Bueno, eso no es problema. Podemos hospedarla en el refugio.
Está bien.
¿Qué pasa, güerita? ¿Dónde te metiste?
No estoy de humor, Gato, estoy ocupada.
Ey. Si yo nada más vengo a darte buenas noticias, güerita.
- ¿Ya quieres saber dónde encontrar...? - No tengo dinero,
vuelve en unos días, por favor.
Ay, güerita, pero si vuelvo en unos días,
el tiempo se va a pasar y la información ya no va a ser la misma.
Mira, no estoy para jueguitos tontos ni amenazas, de verdad.
Sabes que necesitas el dinero
y que nadie más te va a pagar por esa información,
conmigo no te hagas el mosca muerta
y vuelve en dos días, ¿estamos?
¿Cómo se llama?
Está preciosa.
Paloma.
Ay, qué bonito nombre.
Como mi mamá.
Tania...
te prometo que aquí las vamos a cuidar muy bien.
A las dos.
Mira, ella es Rita.
Rita ya les preparó un cuarto
para que puedan tener privacidad y estén tranquilas.
Vente, Tania. Yo soy Rita, acompáñame.
Gracias.
Pobre mujer.
¿Ya pudiste comunicarte con el patrón?
No, Peligros.
Ay, te juro que yo ya no sé qué pensar.
Quisiera confiar en ti, Miguel.
- Mmm. - Pero no me has dado razones
- para hacerlo. - María...
Lo siento mucho.
- ¿Lo sientes? - Sí.
La verdad es que sí quise robarte la medalla
y desde que llegué lo único que me importó
fue quedarme con tu finca,
tu viñedo y con todo.
Al menos lo admites.
Déjame terminar.
Es importante que te diga todo lo que pienso.
Sé que hice mal.
Desde que llegué,
no has hecho más que portarte bien conmigo
y yo no supe apreciarlo.
Es por eso que me tienes aquí atrapado, ¿cierto?
Si te soy sincero,
tú no te mereces que te trate así.
Por lo menos te das cuenta.
La verdad es que yo siempre fui así.
- ¿Cómo? - Parco.
Siempre me costó mucho trabajo mostrar mis sentimientos.
Así fui con mis padres cuando era pequeño.
Luego, con mi abuelo cuando murieron mis padres
y ahora con mis hermanos.
Hay algo más que me gustaría decirte.
¿Qué?
Nunca se lo he dicho a nadie, pero...
...me avergüenza.
¿Qué?
Te va a parecer tonto, pero...
...siento que si lo digo en voz alta,
alguien más lo puede escuchar.
¿Quieres decímelo en secreto?
Sí.
Ah.
¡Quieto, eres mío!
¡Quieto, tienes que quedarte aquí!
¡No!
¡No!
¡Suéltame!
¡No!
¡Suéltame!
¡No!
¿Tú tampoco puedes dormir?
¿Un té?
Por favor.
¿Qué hora será en Madrid?
Las nueve de la mañana.
¿Y si le vuelvo a hablar a Paco?
Por favor.
- ¿Sí? - Hola, Paco.
Soy Adela, ¿te acuerdas de mí? Te llamé ayer.
Ah, sí, Adela, la amiga de Miguel, ¿no?
Sí, soy yo.
Oye, ¿de casualidad, no has sabido nada de él?
Pero ¿tanto tiempo lleva desaparecido?
No, llevamos ya dos días sin saber nada de él.
- ¿Ni en Madrid? - No, no está en Madrid con su hermana,
tampoco ha vuelto a México,
te juro que ya estamos demasiado preocupados.
Pero yo, pues, la verdad que no tenía ni idea
de que llevaba tanto tiempo desaparecido, la verdad.
Sí. Paco, mira,
lo que sea que te acuerdes que te haya dicho la última vez,
lo que hayas escuchado, de verdad,
cualquier cosita nos puede ayudar a encontrarlo.
Yo sé, lo único que se me ocurre es volver a la finca.
¿A la finca que iba a comprar?
Sí, voy a ir para allá y hablar con la dueña a ver si sabe algo.
Mira, hacemos una cosa, te guardo el móvil tuyo en la memoria, ¿eh?
Y cuando me entere de algo te llamo, ¿vale?
Por favor, te lo superencargo. Gracias.
Venga. Adiós.
Ah.
Venga, Miguel, contesta, tío.
El número que usted marcó...
- ¡Ah! - ...no está disponible.
¡Miguel! ¡Miguel!
Pero ¿qué le ha pasado a este hombre, por Dios?
Ah.
Miguel.
Ah, Paco.
¿Qué pasó?
Es una historia demasiado larga.
No te preocupes, tengo todo el tiempo del mundo.
¿Cómo me has encontrado?
Adela me ha estado llamando, están muy preocupados.
He venido a la finca a buscar información.
- ¿Adela? - Adela.
Ojo, Miguel,
si llego a saber que la María esta está tan loca,
no te dejo allí con ella.
Ahora lo importante es avisarle a algún familiar
para que vayan por ella.
¿Que vayan a por ella cómo?
Ah, es que la dejé esposada en la misma cama que me tenía.
¿Eso qué fue?
¿Para que no te siguiera o para darle de su propia medicina?
Bueno, un poquito de las dos.
Venga, pues, no te preocupes,
que yo hablo con la hermana para que vaya por ella, ¿vale?
Oye, gracias por regresar por mí.
Eh, qué gracias ni gracias me vas a dar.
Yo te lo dije la noche que nos conocimos, compadre,
esto hasta la muerte, ¿vale?
Descansa. Luego te llamo.
Es de España.
- ¿Bueno? - Hola. ¿Adela?
Miguel, ¡gracias a Dios que estás bien!
¿En dónde estás? ¿Qué te pasó?
¿Por qué no contestas el teléfono?
Ah. Es una historia complicada, ya te contaré.
Hablé con un conocido tuyo, con Paco.
Sí, él fue quien me encontró.
Muchas gracias.
Solo te llamaba para que supieras que estoy bien.
¿En dónde estás?
En Sevilla, en un hotel.
¿Y tú? ¿Cómo estás?
¿Cómo está todo en México?
Miguel, tienes que regresar.
No tienes ni idea de todo lo que ha pasado aquí.
- ¿Qué pasó? - Mataron a Farchala y a Zaragoza.
¿Cómo? A ver, tranquila.
Cuéntame paso a paso qué fue lo que pasó.
Buenos días. Hola, Patricia, ¿cómo estás?
Buenos días. Bien, señor Trejo.
Óyeme, necesito un favor.
Que me guardes mi caja de té en la alacena.
Sí, con mucho gusto.
Y con mucho cuidado, ¿eh?
Que me acaba de llegar de Japón y es una delicia.
Nada más lo vas a probar tú.
Muchas gracias.
Óyeme, ¿sabes si pudieron comunicar con Miguel?
Sí, sí hablaron con él. De hecho, están todos reunidos ya.
Gracias.
EL ASESINO ES HANS PRITKEN. ATRÁPALO.
Te amo. ¿Sí sabías que te amo?
Un café, por favor.
Buenas tardes.
Solicitamos su ayuda para localizar
al presunto culpable de varios asesinatos.
A continuación, aparecerán sus características en pantalla.
Es un hombre caucásico, con ojos azules,
aproximadamente de 1,80 de estatura, con 45 años de edad.
Si cuentan con alguna información,
favor de comunicarse a los teléfonos que aparecerán en pantalla.
Gracias.
Qué susto me metiste.
Perdón.
- Perdón. - Gracias.
La conciencia.
¿Novedades?
Nada.
No he visto a nadie que conozcamos, ni siquiera a la esposa de Braulio.
Bueno, a lo mejor, lo quiere proteger, ¿no?
Mmm.
Mmm.
Bueno, pues, te voy a relevar, ¿ok?
Al menos hasta que termine el horario de visitas.
Ok.
Yo vuelvo a final de la tarde o en la noche, ¿ok?
- Va. Ajá. - Estamos en contacto.
Gracias por el café.
- Con cuidado. - Sí.
Bye.
En unas horas estaré allá.
- Qué locura lo que me cuentas. - Así es, casi me mata.
¿Y qué pasó con la chica esta, María, dijiste que se llama?
María. Su hermana la internó en un neuropsiquiátrico,
no es la primera vez que tiene problemas.
Por lo menos, dejaste todo eso arreglado, lo de la finca.
Sí. Ahora los abogados se encargarán del papeleo, pero yo ya hice la compra.
Me alegro.
Voy a tener que viajar a México de urgencia.
Voy a estar poco tiempo en Madrid.
¿Por qué con urgencia? ¿Pasó algo?
Ah, es un tema delicado.
Ya sabes que puedes confiar en mí, de verdad.
Si te puedo ayudar en algo.
No, por el momento no, gracias.
Eh, pero podrías organizar una reunión con Piero para cerrar el negocio.
Sí, claro, claro que sí, por supuesto.
Voy a llevar el prototipo para que lo pruebe.
Esto acelerará las cosas, no puede pasar de mañana en la mañana.
Vale, perfecto. Pues mira, si quieres, hago una cosa,
le localizo y te confirmo, ¿te parece?
- Te veo, bye. - Vale, perfecto, cuídate.
Espero que me tengas buenas noticias.
Miguel quiere verte mañana temprano. Tendrá que ser en algún lugar privado.
Sí, claro. Por eso no habrá problema.
¿Algún avance con el prototipo?
Lo va a llevar a la reunión.
Perfecto.
Todo está resuelto.
Me lleva el prototipo, duplicamos la fórmula
y no tenemos que ver a tu amigo nunca más.
No es tan sencillo, Piero.
Miguel va a hacer que pruebes el prototipo delante de él,
no va a dejar que te lo lleves.
¡Carajo!
Estoy cansado de estos juegos.
Más vale que pienses en algo y rápido.
No quieres estar del lado equivocado del camino con la 'Ndrangueta.
¿Comprendes?
Por favor, para de insistir con lo de la efilina,
no lo vamos a encontrar. Entiéndelo, Valentín.
Tiene que estar en algún sitio cerca,
¿no te das cuenta, joder?
Perdona, amor. Perdóname, de verdad.
Es que... es la abstinencia, joder, que me tiene muy mal,
lo siento, no te debí gritar.
Está bien, yo estoy igual.
Tenemos que pensar. Tenemos que pensar, eh,
Miguel dijo que la traía para acá, ¿no?
Miguel no se la debe haber llevado a Sevilla.
Sería demasiado arriesgado, eh,
le podría parar la policía, no sé, la podría perder.
Ishiro.
- Ishiro seguramente sabe dónde está. - Ishiro.
- Él es la persona en la que más confía. - Sí, claro.
Ay, pero no nos lo va a decir así porque sí, sin más.
No.
Ey.
¿Y por qué no lo seduces?
¿Quieres que me le aviente a Ishiro?
No, perdón.
Perdona, cariño, perdona. Es que la...
Es el mono este que me tiene...
...que me tiene mal, perdona, no, no sé lo que digo.
De verdad, lo siento. Disculpa, ¿vale?
Olvídalo.
Olvídalo, ¿eh?
Sí, me duele la cabeza, me voy a ir a la cama ya.
Claro. Vale.
Ey, espera.
Sabes que te quiero, ¿no? ¿Eh?
- ¿Sabes que te quiero? - Sí.
¿Sí? Descansa, ¿vale?
Descansa.
Mira, Chisca, ven.
Hice este escondite para que pudiéramos guardar nuestros tesoros
sin que nadie se diera cuenta.
Ve.
¿Te gustan?
A ver, las voy a poner aquí, ¿está bien?
Ajá.
No le digas a nadie, ¿eh?
Ah.
Ah.
Me acordé.
Oh.
Ishiro, me asustaste.
- Buenos días. - ¿Cómo estás?
Bien, ¿y tú?
Soñé con Miguel.
¿Cómo está?
Miguel está bien.
- ¿Sí? - Viene llegando de Sevilla.
De hecho, vengo a avisarte que voy por él al aeropuerto, ¿necesitas algo?
- No tardo. - Qué bueno.
No, voy a regresar a dormir.
- ¿Todo bien? - Sí, estoy cansada.
- Descansa. - Gracias.
Bye.
Oh.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.