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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

¿Por qué no probamos la efilina de Miguel?

- ¡De qué me hablas! - Chisca, escúchame.

¿Qué me dices?

¿Y si mejor conseguimos un poco de lo de siempre?

- ¿No sería más fácil? - Ya te dije que no.

Ándale, sería un poco.

Chisca, las cosas se dejan de una vez,

no poco a poco con cuentagotas.

No tienes por qué hablarme así.

No te rasques, que te vas a hacer daño.

Bueno, perdóname, venga.

Yo también estoy como tú.

Por eso quiero que probemos la efilina de Miguel.

Nos quitará esta sensación y no nos hará mal.

Sí, pero yo no quiero que Miguel se enoje conmigo.

No se va a enojar contigo.

No se tiene que enterar que has sido tú.

Venga, no te preocupes.

Además, él puede hacer otro prototipo cuando quiera.

Seguro que no ha traído más de uno por no arriesgarse

hasta que tenga la producción hecha.

Bueno, eso sí.

Hace uno más y ya, ¿no?

- Sí. - Y seguro que lo tiene en su habitación.

¿Para qué pedir una habitación separada si no?

- ¿Tú crees? - Claro, obvio, lo tiene ahí.

Lo primero que tenemos que hacer es conseguir una llave.

- ¿No? - Esa es mi niña.

Ay.

¿Sí nos va a ayudar esto?

¿Que si nos va a ayudar?

Esto nos va a cambiar la vida, Chisca, pero no solo a nosotros, también a Miguel.

Vamos a poder demostrar que ese producto es un éxito seguro.

Buenos días. ¿Sangría?

Nunca rechazo una copa de una mujer hermosa

y mucho menos con este calor.

Me da gusto que hayas venido solo.

A mí también.

¿Y pensaste en mi propuesta?

Es poco amable de tu parte hablar directamente de trabajo

cuando lo único que te he ofrecido es placer.

Tienes toda la razón, discúlpame.

Y sí, la pensé,

pero mi respuesta va a ser: "Depende de cómo te portes hoy".

- Ah, ¿vamos a pasar el día juntos? - ¿Tienes algo mejor que hacer?

- En absoluto. - Ok.

Además, tu amigo te dejó aquí abandonado

y no tienes forma de irte aunque quieras.

Podría tomar prestada aquella camioneta.

Tiene la batería rota desde hace años.

Algún alma caritativa me llevaría en la carretera.

No pasan almas caritativas por este lugar.

Entonces, no me quedará otra más que quedarme aquí para siempre.

Bueno, vamos por pasos.

Primero, bebamos.

Salud.

Salud.

Lo único que falta es que firmes unas formas

para que ya nos podamos ir a descansar.

Gracias.

No tienes nada que agradecer.

Acuérdate que hay que hacer siempre lo mejor para los chiquillos.

Mira, ya están aquí.

Listo, Lily. Solo necesito que me firmes en la parte de abajo.

En la tercera hoja y en las últimas dos, y con eso estamos.

Aquí van a estar muy bien, vas a ver.

La señorita Adela ha hecho maravillas con este lugar.

Aquí de lo que se trata es que pagues con favores

a la siguiente mujer que veas en tu misma situación.

- ¿Sabes por qué lo dice? - No.

Ahí donde me ves, yo también pasé por lo que estás pasando.

- ¿De verdad? - Sí, sé cómo te sientes.

Bueno, yo me voy a descansar

que fue un día bastante largo para todas.

Gracias.

Lily, lo que necesites, lo que sea se lo puedes pedir a Rita

o me hablas a mí directo, ya tienes mi teléfono.

- Muchas gracias. - Van a estar muy bien, vas a ver.

- Gracias. - Sí.

Bueno, despierta a tus niños para que los llevemos a sus camas.

¿Y dónde te irías si me vendieras tu viñedo?

No lo sé, todavía no lo he pensado.

Podrías pensarlo ahora.

Bueno, igual, me puedo quedar contigo,

¿o tienes compromiso?

No, soy un hombre libre.

Lo eras...

hasta que me conociste.

Buenos días, patrón.

¿Qué hubo, Lobo?

Ándale, vente, tómate una cerveza aquí conmigo.

Bueno, patrón, es que me da pena...

Que no te dé pena.

Si te estoy invitando, es para que te la tomes.

- Ándale. - Órale pues.

¿Sabes qué es lo que me gusta del fútbol?

La gente cree que son 22 idiotas corriendo detrás de una pelota

que quieren meter en la portería del equipo contrario,

pero no es así,

es un juego de técnica, estrategia, de planeación.

Ellos saben quién puede cruzar la línea de medio campo y quiénes se quedan atrás.

Así mismo es la planeación del negocio,

si no, te lleva la fregada.

Yo por eso estoy buscando una mano derecha nueva,

para que no me vayan a meter gol.

Ahora...

si vienes a esta hora,

es porque o te estás acostando con quien no debes

o me traes información valiosa de la estrategia que tenemos.

¿Cuál de las dos va a serlo?

La segunda, patrón, la segunda.

Está bueno.

Entonces, desembucha.

Zaragoza compró aviones para transportar metanfetamina.

Y están preparando un cargamento importante.

¡Órale! Para lo que los traje.

- ¿Dónde tienen los aviones? - En un hangar.

A las afueras de la ciudad.

¿Cuándo cargarán?

En la noche planean partir al otro lado.

¿Averiguaste el nombre del cliente?

Simón, patrón.

Es un gringo que se llama Jackson.

Y hoy Zaragoza va a estar ahí al pendiente antes de que salgan los aviones.

Muy bien, Lobito, bien.

Si sigues así vas a ver cómo nos vamos a divertir. Salud.

Salud, patrón.

Le repito que el señor Garza dejó instrucciones claras

de que nadie podía entrar a su habitación en su ausencia,

a excepción del señor Tanaka.

Yo no soy cualquier vieja, ¿sale? Soy su hermana.

Sí, yo sé que es así, pero yo no puedo hacer nada por usted.

Pongamos las cosas claras.

Soy su hermana y estoy pidiendo la llave de su cuarto

porque tengo ahí mi pasaporte.

- Señorita, yo no puedo hacer nada. - Dejé mi pasaporte ahí, ¿vale?

Hoy tengo que volar a Italia.

Pero no pasa nada, si Miguel se entera de que yo no me subí a ese vuelo,

te va a ir peor a ti que a mí, así de sencillo, ¿sale?

No, mira, mejor le llamamos.

Él está de viaje, no le gusta que le marque en sus viajes,

mucho menos si es de trabajo, pero, bueno, vamos a marcarle.

No se preocupe, conseguiré su llave.

- Espéreme, por favor. - Gracias.

Chisca.

- ¿Adónde vas? - A mi cuarto.

Presionaste el piso de la habitación de Miguel.

No te voy a decir Shiro, ya te voy a empezar a decir Sombra,

ya que me sigues a todos lados.

Bueno.

Muchas gracias por llevarme a mi cuarto.

¿Sabes qué es chistoso?

Tú siempre estás de ese lado y yo siempre de este,

como si fueras perro guardián.

Bueno, bye.

¿Cómo te fue?

- Bien. - ¿Tienes la llave?

Pero tengo un problema.

- ¿Qué pasa? - Ishiro está afuera

y no me dejó entrar al cuarto de Miguel.

Eso déjamelo a mí.

- Sé cómo te lo puedo quitar de encima. - Ah, ¿sí?

¿Y cómo vas a hacer eso?

Tengo un plan.

Ay, ¡eres lo máximo!

- Vas. Ahí. - No, tú.

Ay, Jorge, te dije.

Ay.

- ¿Otro? - No, no manches,

ve la hora que es y en unas horas nos tenemos que ir a la oficina.

Uno más, uno menos, ¿qué tiene de malo? Rápido.

Pero ¿te digo algo?

Jorge, me gusta estar mucho contigo.

Cuando estamos juntos, se me olvidan todos mis problemas.

¿Cuáles problemas?

No, bueno, es un decir.

¿Segura?

Sí, digo.

¿Qué problemas puedo tener yo?

A mí también me gustar estar contigo,

pero bueno, si ya no vamos a jugar otro,

entonces, mejor me voy a bañar porque tenemos que ir a trabajar.

No, no te vayas, mejor báñate aquí.

¿Aquí? No, pero...

...no tengo mi ropa, no tengo...

Ahora te compro algo, hay una tienda ahí abajo.

No.

No, mira, a mí me gusta usar mi ropa, la que ya conozco, la que yo compré.

¿Sabes? No...

Oye, ¿y si te traes tus cosas y te quedas aquí?

¿Qué? ¿Ahorita?

O sea, ¿hoy?

Y mañana y pasado y siempre.

Pero yo creí que tú no querías casarte.

Bueno, casarme no, pero eso no significa

que no podamos vivir juntos, ya sabes, compartir gastos y todo eso.

¿Y no es lo mismo que estar casados?

No, porque si esto no funciona, cada quien se va por su lado y ya está.

¿Qué dices?

- Va. - ¿Va?

Va.

Y al final pudimos convencerla.

Por fin ya pasó la noche con sus hijos en la fundación.

Y mira nada más, tantas mujeres en esa situación y una ni se entera.

- Más de las que te imaginas, Dora. - Ay, pues, qué bueno que estés ahí.

Oye, ¿y has sabido algo del Gato?

No. No, ¿y sabes qué?

Que ya con todo esto de la fundación se me borró el casete de todo eso.

Qué bueno. Te hace mucho bien esa fundación.

Sí.

Sí, la verdad sí.

Panecito recién horneado, ¿eh? A la mantequilla.

- Ah, qué rico. - Una delicia.

Qué rico.

Gracias, Rosarito.

Joven Jorge, ¿le preparo algo de desayunar?

¿Unas quesadillas, un...?

Gracias, Rosario, ya voy tarde para el trabajo.

- Pero... - Debes desayunar, no te puedes ir así.

Mínimo échate un cafecito, mi George.

No, de veras, no puedo. Pero, Rosario, voy a necesitar tu ayuda.

- Claro. - Mira, necesito que juntes

toda mi ropa y me la pongas en una maleta.

No me cupo todo aquí.

Pues, ¿adónde vas a ir?

Decidimos Kenia y yo que nos íbamos a ir a vivir juntos,

a su departamento.

¿Y con permiso de quién?

Mejor me voy antes de que arda Troya. Permiso.

Dora, perdóname que me meta,

pero, digo, velo, ya está bastante peludito

como para andar pidiendo permiso, ¿no?

Sí, ya tengo 25 años. De hecho, me había tardado ya.

Ay, ya me creció el niño.

Ay, para mí siempre vas a estar chiquito.

Pero no te preocupes, puedo venir a visitarte,

es más, venir a comer de vez en cuando para que no te sientas sola.

Mira nada más, Chisca a punto de casarse,

Miguel siempre está de viaje, ahora tú te vas a mudar.

No, si yo no sé por qué me vine a vivir a esta ciudad.

- Mejor me hubiera quedado en el rancho. - Dora, no te tires para que te levanten.

Hombre, mírame, todavía me tienes a mí.

Hablando de dramas, yo me tengo que ir.

Mi George, te voy a extrañar, pero qué gusto me da, de veras.

Ya te habías tardado, papacito.

- Gracias, Adela. - Adiós, Dora.

Adiós.

Ay, mi vida.

Siéntate.

- De veras me tengo... - Siéntate a desayunar. Siéntate.

En lo que hace la maleta Rosario, pero...

- Ándale. - De verdad no tengo tiempo.

A ver, ¿panecito?

Pero ¿por qué te robaron?

Anoche, allá adonde fui a hacer la chambita.

Lily, perdóname, por favor.

Mira, yo sé que te lastimé, pero...

De verdad que nunca más te vuelvo a poner la mano encima.

Tú y los niños son lo más importante para mí.

No te creo.

Entiéndeme.

No es fácil andar de aquí para allá juntando lana para mantenerlos.

A veces se me van las cabras.

Pero te juro por esta que nunca más vuelve a pasar.

No sé, Rubén, siempre me dices lo mismo.

Mira cómo me dejaste la otra vez.

Lily, por favor, no quiebres a la familia.

- ¿Yo estoy quebrando a la familia? - Los niños...

Los niños necesitan a su papá, ¿que no?

¿Me puedes explicar cómo le hizo este imbécil para encontrarla?

Lily le dio la dirección.

Dijo que su hijo, el mayor, preguntaba por su papá y se la dio.

Le voy a pedir, por favor, que se retire.

Buenos días. ¿Así es como saludan a las visitas aquí?

Se lo estoy pidiendo de la mejor manera.

Si no se va, voy a tener que llamar a la policía.

Lo único que quieren es separar a mi familia, ¿verdad?

¿Por qué no nos dejan resolver nuestros problemas en privado?

Está muy equivocado.

Nuestra intención no es separar familias,

nuestra intención es defender a las mujeres

que sufren violencia doméstica, como Lily.

Sí, mi mujer y yo tenemos problemas, como todos,

pero yo no soy una mala persona.

Ya le pedí perdón.

Y es decisión de ella lo que quiera hacer.

¿Qué quieres hacer, Lily?

- No sé... - Lily, no le hagas caso.

Todos dicen lo mismo y nunca cambian.

Lily, por favor, mi amor,

regrésate a la casa con los niños.

- Lily. - Ya tomó su decisión, déjela en paz.

Ahí está la salida, lo acompaño.

Miguel Garza, eres todo un casanova.

Solo cuando de eso depende lo que quiero.

Y lo que quieres es esta finca.

Pues te propongo un trato.

- Lo que sea. - ¿Lo que sea?

Pruébame.

Pues te vendo mi casa conmigo adentro.

- Mejor para mí. - ¿Sí?

Pero esto merece un brindis.

He guardado una botella especial para esta ocasión.

Un brindis por los nuevos comienzos.

Domaine Leroy, de Côte de Nuits.

Conoces tu propio vino.

El roble se percibe casi de inmediato.

Esta botella debe estar abierta hace horas.

Hace tres, aproximadamente.

Entonces, tenías la decisión tomada.

Pues sí, desde el primer día en que te vi.

- ¿Es la esposa? - Sí.

Se llama Verónica.

A esta hora lleva a los niños a la escuela todos los días.

Vamos, ¿no?

- Se portan bien, ¿eh? - Sí, bye.

Te comes tu almuerzo.

- Sí. - Corran.

¿Será que está enferma o qué?

No sé, pero en todo caso tendremos que esperar, ¿no crees?

Bueno, sí, Héctor, pero ¿cuánto tiempo?

Oye, Claudia, si tienes algo que hacer, está bien, ya te puedes ir.

Me quedo haciendo guardia, quién sabe a qué hora va a salir.

¿Sí? ¿No te importa?

- No. - Solo tengo que terminar una nota

- y te llamo. - Está bien.

¿Sí? Ay, va, gracias.

- Te llamo. - Pide un taxi, ¿eh?

Sí, te llamo. Bye.

Gracias.

Veo que has progresado.

Sí, no me puedo quejar.

¿Qué te pareció mi actuación con tu jefe?

Brillante.

Debería dedicarme a la actuación.

Cuando inicie el negocio de la efilina,

yo me encargaré de que tengas tu tajada.

Ok.

¿Sabes? Me dejaste intrigado.

¿Por qué me llamaste a mí específicamente para hacer esa jugada?

Porque te conozco muy bien.

Dudo que sea el primer cliente de Naga Company que disfrute

de ciertos gustos ilegales,

así que si tengo que jugar un juego,

yo primero necesito saber todas sus reglas.

Está bien.

Miguel Garza y yo estuvimos saliendo.

- Por ahí va la cosa. - Sí.

Pero ahora él ya no confía en mí.

Supongo que tendrá una razón.

Me cambió por su chofer.

Y eso te cayó a ti en la punta del hígado.

¿Sabes? Yo no entiendo a los hombres.

De verdad, les entregas todo y se van con la primera que se les pone enfrente.

¿Por qué te quedaste en la empresa?

Porque gano demasiado bien haciendo lo que me gusta,

pero sobre todo porque yo no me voy a conformar

con haber perdido a Miguel así.

Siempre me ha gustado tu honestidad, Jimena.

Y creo que eres una mujer demasiado inteligente

como para no buscar la manera de recuperarlo.

Así que si necesitas mi ayuda,

y me puedo llevar una rebanada del pastel en el proceso,

aquí estoy, cuenta conmigo.

Muy bien.

No encontró nada detrás de los aviones.

Howard siguió el rastro hasta Panamá,

pero ahí se perdieron las pistas como por arte de magia.

O sea, que Miguel Garza tiene contactos muy arriba,

con el Gobierno y las autoridades panameñas.

Mucho dinero, buenos contactos.

Y lo más interesante han sido los movimientos del señor Garza

en los últimos días.

Primero estuvo en Miami,

después voló directo a España sin pasar por México.

- Se está moviendo mucho. - Quisiera saber qué fue a hacer a España.

Seguramente su equipo debe saber algo.

Pregúntale a tu contacto dentro de las oficinas de Naga Company.

Quiero saber todo sobre sus viajes.

Creo que ya he bebido suficiente.

No, nunca es suficiente.

Perdón, pero tengo que regresar a Madrid.

No.

Sí. Me tardé mucho y tengo negocios pendientes.

Todavía tenemos que cerrar este negocio con broche de oro.

Bueno, ya es muy tarde, María.

No, y además, mira, estás muy mareado.

Es cierto.

Y este vino tiene muchos secretos.

Demasiados.

Lo que tú quieres es emborracharme.

¿Cómo adivinaste?

Mira, vamos a hacer una cosa.

Vamos a cerrar este negocio como se debe.

Ven aquí.

Y después, lo que quieras.

A ver, no le veo la necesidad,

nuestra vida privada es nuestra y nada más.

Ya de por sí le dijiste a toda tu familia.

Y ni modo que no les dijera. ¿Y qué? ¿Nada más no llego a dormir o qué?

Bueno, ya está, nada más que no entiendo

por qué lo quieres gritar a los cuatro vientos.

Traje papitas, refresco.

- Gracias. - Gracias.

¿Qué pasó aquí? ¿Está muy tenso el ambiente?

Nada, Flaco.

Estábamos discutiendo para ver si les decíamos o no

- que nos vamos a ir a vivir juntos... - Jorge, ¿es neta?

Supongo que ganó el decirnos, ¿no?

Te dije que te callaras.

¿Es neta?

Sí.

Chido, carnal, que les vaya muy bien.

Gracias.

¿Bueno?

- Claro que sí. - Trejo. ¿No has visto a Kenia?

No, no la he visto.

Gracias.

Patricia, ¿no sabes si salió Kenia o algo así?

Sí, acaba de salir. Iba hablando por teléfono.

Ah, perfecto. Muchas gracias, ¿eh?

Necesito saber qué hizo Miguel Garza en Miami y en Madrid.

Ok, entiendo que no puedas hablar ahora.

Solo escúchame,

si no les dejó una nota de lo que iba a hacer él allá,

sí les dijo que tenían que hacer ustedes aquí.

Dame cualquier dato, alguna pista que nos ayude a ver

sus actividades en Miami y en Madrid.

Ok, espero la información pronto.

Peligros.

- ¿Pasa algo, Adela? - Acompáñame, por favor.

¿Adónde?

Lily desapareció del refugio con sus hijos.

Vamos.

- Señorita, buenos días. - Sí, buenos días.

Le va a parecer un poco extraño lo que le voy a decir, pero...

la señora que acaba de salir es mi hermana, Verónica.

Sí, la señora Santos.

Sí, ella misma.

Eh, mire, me pidió que la trajera aquí al hospital

y me quedé afuera esperándola,

pero ahora que salió la vi muy afectada, señorita.

- Mire. - Quiero ayudarla.

No le puedo dar ningún tipo de información,

no estoy autorizada para eso.

No, yo sé, pero, mire, escúcheme, por favor, perdón.

Perdón, escúcheme.

Mire, póngase en mis zapatos, se lo suplico,

es mi única hermana

y no tengo otra forma de ayudarla, señorita, por favor.

- Ayúdeme. - Ok,

lo único que puedo hacer es que puede usted platicar con el doctor Galván,

- él es el que está llevando su caso. - Está bien.

Sígame.

Adelante, ahorita el doctor viene con usted.

- Sí, gracias. - Permiso.

- ¡Dime con quién te vas! - ¡Con nadie!

Por favor, tranquilízate, necesito que te tranquilices.

¡Ya me di cuenta!

Y me vas a decir en este momento...

Suéltala, imbécil.

Órale, atrás.

¡Aléjate! Camínale.

Órale.

- ¿Estás bien? ¿Te pegó? - Perdón.

- ¿Segura? - Perdón, tenías razón.

Tranquila, ni me digas eso ahorita, lo importante es irnos.

Abre los ojos, nos tenemos que ir ya, ¿sí?

Vámonos, ven.

Mira, si te vas, no vas a poder regresar a esta casa, ¿oíste?

No te voy a mantener, morirás de hambre.

¡Cállate el hocico! ¿Eh?

- Adela, tráiganse a los niños y váyanse. - Sí. Niños, vámonos.

Todo está bien.

¡Nadie te va a querer!

- ¡No vales nada! - ¡Cállate!

Vale mucho más que tú, asqueroso.

Muy machito, ¿no?

Te les vuelves a acercar

y te juro que te mato, ¿entendiste?

Cobarde.

Shiro, voy a estar aquí un rato, así que, si quieres, te puedes ir.

Voy a estar un rato aquí, te puedes ir.

Lo siento, tengo instrucciones de estar contigo, Chisca.

"Instrucciones de estar contigo". ¿No sabes decirme otra cosa?

Mira, aunque quisieras entrar, este spa es solamente para mujeres,

así que te esperas acá afuera.

- Buenas tardes, tengo cita. - Hola, buenas tardes.

- ¿A nombre de? - Chisca Garza.

Aquí estás, muy bien.

Adelante.

Gracias.

Mi amor, ¿estás bien?

Ya empecé con las contracciones.

- ¿Ya viene el bebé? - Sí, ya.

Tranquila, vamos a que te sientes. Tranquila, mi amor.

Respira.

Tranquila.

- Ay, amor. - Respira. Tranquila.

Perdón, se me olvidó todo. Ya repasamos esto miles de veces.

Tranquilo, amor, no te pongas más nervioso que yo.

Agarra mis cosas, las llaves del coche y vámonos a la clínica, ¿sí?

Sí, mi amor. Sí.

Ay, Dios.

Ay. ¡Amor!

Voy, amor.

¿Todo bien?

Se quedó esperando afuera del spa.

Ah, perfecto.

- ¿Quieren ir a los juegos? - ¡Sí!

- ¿Te los llevas? Gracias. - Perfecto. Vámonos.

Lily, tú tienes que comer, ¿eh?

Estoy muy avergonzada contigo, Adela.

No tienes por qué sentirte avergonzada.

Es completamente normal que hayas querido volver con tu marido.

¿Es normal querer regresar con un tipo

que a la primera oportunidad que tiene te maltrata?

Ajá.

Y justamente eso es lo más difícil de todo este asunto.

¿Y qué voy a hacer?

Por lo pronto, quedarte aquí.

- Sí, pero ¿cuánto tiempo? - El que necesites.

- Lily, no es nada fácil empezar de nuevo. - De verdad, no hay prisa de nada.

Para eso es esta fundación.

Sí, pero esto no es eterno.

¿A qué te refieres?

Que yo no sé trabajar, no tengo familia.

Lo único que sé hacer es limpiar casas, cocinar.

Bueno, pues, ya aprenderás.

Aquí se trata de echarle ganas, de intentarlo.

Bueno, ¿y si consigo algo? ¿Con quién voy a dejar a mis hijos?

Yo no puedo pagarle a una niñera.

Eso es lo que le ha pasado a muchas de las chicas

que hemos tratado de ayudar.

Regresan con sus maridos porque no tienen cómo mantenerse.

Yo te voy a ayudar, te lo prometo.

Gracias.

Disculpe.

Disculpe, señor.

Disculpe. No puede entrar aquí, este es un lugar exclusivo para mujeres.

Lo siento, pero estoy buscando a alguien.

Bueno, si me da su nombre, yo puedo buscarla por usted.

Prevenidos, viene bajando.

Copiado.

Prevenidos.

¿Listos? ¡Van!

¡Allá, mira...!

¡Ándate por allá!

¡Por allá, mira!

Vamos.

¡Zaragoza, sal con las manos en alto!

¿Qué demonios es esto?

¿Qué quieren?

¿Quiénes...? ¡Ah!

Ok.

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¿Por qué no?

No digo que no, Adela, nada más digo que no es tan sencillo.

A ver, no podemos emplear gente así como así en las empresas.

Claro que sí, Trejo.

Mira, entre las pizzerías, los autolavados,

todos los negocios que tenemos,

podemos acomodar a estas señoras en cualquier trabajo.

Lo que sea antes de que tengan que volver con sus esposos golpeadores.

- Entiendo tu punto... - ¿Ahora qué quieres, Adela?

¿Tú nada más no entiendes a qué nos dedicamos en este lugar, verdad?

Estoy hablando con el encargado del circo cuando no está Miguel,

no con los animales.

Perdón, niña, estoy tratando de ser amable contigo,

pero es evidente que no se puede con la gente que no tiene

ni la más mínima educación.

Si esa educación de la que hablas se encarga de formar

a viejas amargadas y sin corazón como tú, así estoy bien, gracias.

A ver, Adela, entiende una cosa,

aquí no podemos contratar a cualquier persona

solamente porque a ti te da lástima.

Pero claro, tú no te das cuenta de nada

porque no tienes idea de cómo funcionan las cosas,

solamente el motor de tu carro.

Oigan, ya, suficiente.

¿Por qué mejor no esperamos a ver qué opina Miguel?

- No estará de acuerdo esta vez. - ¿Tú qué sabes, por Dios?

Porque lo conozco y lo conozco bastante bien.

- Ajá, sí. - Pero, bueno,

si con eso vas a dejar de molestar, le preguntaré.

No, no te preocupes,

yo puedo comunicarme con Miguel cuando yo quiera.

¿Y yo qué hice?

¿Qué quieren?

¿Quiénes son ustedes?

¿Para quién trabajan, eh?

¿Qué quieren de mí?

¿Ah?

Escúchenme.

Todos.

Lo que les paguen se los pago yo,

al doble, al triple, les pago mejor, vénganse a trabajar conmigo.

Ah.

Sí.

¿Eh?

¿Qué vas a hacer con eso? ¿Eh?

¿Qué demonios haces con eso?

¡No lo hagas!

No lo hagas, por favor. No lo hagas.

¡Imbéciles!

¡No saben con quién se están metiendo! ¡No sabes con...!

¡No sabes con quién te estás metiendo, desgraciado!

¿Qué haces en el cuarto de Miguel?

Eh...

Edna.

Mira, nuestro infiltrado nos entregó su tarea

antes de lo que pensábamos.

"Un químico está escondido en el pueblo de Xico, Veracruz.

Su nombre es Alí Farchala,

aunque ahora usa la identidad de Facundo Portillo.

Si lo interrogan, tendrán información sobre el accionar de nuestro amigo".

Alí Farchala. ¿Por qué me suena ese nombre?

"Alí Farchala, químico destacado de Cambridge, muere en choque".

Pues, aparentemente, no murió.

¿Y para qué querría un químico Miguel Garza?

El negocio de estupefacientes.

Es hora de que hagas un viaje a Xico, Veracruz.

Tenías que ser tú.

Debí suponerlo.

¿Qué quieres de mí, hombre?

¿Ah?

Tanto tiempo de conocernos, ¿y tú me vas a venir a hablar así?

¿Cómo quieres que te hable? Mira cómo me tienes, desgraciado.

¡Desgraciado!

Ah.

La verdad es que nunca he entendido esa insistencia con el inglés

si eres más mexicano que el frijol, hombre.

Tienes el taco marcado en la frente.

Usas botas, sombrero, te gustan los gallos,

yo no sé para qué quieres que la gente crea que eres gringo.

Ay, ya.

Mucho ruido y pocas nueces.

¿Qué vas a hacer conmigo, eh?

Ya, tranquilo, ya.

Si nada más...

Nada más vamos a jugar un poquito de béisbol.

Epigmenio...

Epigmenio, no.

- No. - A ver dónde la lanza el pícher.

¿Será aquí?

¿O acá arriba?

Ah.

Ay, mi amor.

Ay, es bellísima.

Ay, bella, te amo.

- Sí. Amor. - ¿Sí?

Tengo que ir a firmar unos papeles del seguro.

- Ahora vuelvo, ¿sí? - Va.

No te tardes, ¿no?

Ahorita viene tu papá.

Hola, mi amor, soy tu mamá.

Ay.

Ay, te amo.

- ¿Bueno? - Hola. ¿Mamá?

Soy yo, Tania.

Hija.

Mamá, perdóname, no te podía llamar antes, es por seguridad.

Lo sé.

- No digas nada. - Mami, hay...

...hay alguien que quiero que saludes, ¿eh?

Saluda a tu abuelita.

Salúdala.

Se llama Paloma como tú.

Ay, mi amor, Dios bendiga a tu hija, a ti y a tu marido.

Mamá...

...te extraño muchísimo.

No sé cuándo pueda volver a hablarte.

Ay, lo sé, yo también te extraño.

Ay, por favor, cuídate mucho, Tania.

Pídele a Dios que te proteja.

Así lo haré, mami, así lo haré.

Cuídate mucho, mamá. Te amo, ¿eh?

Te amo mucho, un beso.

Yo también te quiero mucho.

Mi amor,

te preparé un café con unas pastas para la resaca,

por si te apetece.

Yo creo que necesitas fuerzas.

Ay, qué tonta, ¿cómo me vas a contestar así?

A ver, con cuidado.

Ahí, muy bien.

¿Para quién trabajas? ¿Qué buscas?

Tranquilo, yo solo voy a cuidarte.

Te eché una de azúcar.

Toma.

- ¿No te gusta el café? - Pero ¿qué es esto? ¿Qué haces?

Tranquilo, come algo.

Aquí estoy.

No te voy a dejar que te vayas nunca.

Recuerda que tú dijiste que te querías quedar aquí,

yo solo te estoy haciendo caso.

¿Y sabes qué?

Que ahora eres mío, solo mío.

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