All language subtitles for El.Dragon.Return.of.a.Warrior.S02E05.1080p.NF.WEB-DL.DDP2.0.x264-MZABI_track4_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

¿Dónde encaja Miguel Garza en todo esto?

¿Quién?

Miguel Garza.

Sé que lo conoce.

Hagamos justicia, señor Bernal.

Miguel Garza no tiene nada que ver en esto, procuradora.

No lo creo.

A ver, se lo voy a explicar de esta manera.

Miguel y yo somos amigos desde la infancia.

Él me ha ayudado mucho en mis investigaciones.

- ¿Y qué con eso? - Que lo conozco muy bien.

¿Ahora me dirá que tiene las manos limpias?

- No podría decirle lo contrario. - ¿Y por qué le pusieron una bomba?

No tengo la menor idea.

Le puedo asegurar es que eso no lo hace un criminal.

Pide mucho y coopera poco, señor Bernal.

¿Poco?

¿Le parece poco que le traiga pruebas que incriminan

al secretario de gobernación y a toda su gente, procuradora?

Está bien.

Hagámoslo a su manera.

Empecemos a cortar las cabezas que usted propone.

Está bien.

Pero debe saber que una vez iniciada la guerra, no hay marcha atrás.

Eso espero, procuradora.

¿Y qué es eso de pedir sin anillo? Yo sí quiero mi anillo.

No, pero...

- Chisca. - ¿Qué?

No le quiero causar una mala impresión a tu hermano.

Ya es demasiado tarde.

Oye, qué malo.

- No. - ¿Qué pasa?

Me acaban de pedir matrimonio.

¡Ay, qué bueno!

Muchas felicidades, Valentín.

Gracias, Dora.

El afortunado soy yo

porque miren a qué familia me vine a meter.

- Bienvenido oficialmente. - Ay, hermano.

Tengo que hablar mil cosas contigo. Mil.

Vente.

Jorge.

Gracias, Valentín.

¿Gracias?

Si esto es algo que queríamos hacer hace mucho tiempo.

Lo sé, pero quería agradecerte por resolverlo lo antes posible.

¿Y tú estás bien?

Más o menos.

Un poco preocupado.

Por el incidente de la oficina, ¿no? Me contó algo Chisca.

Sí, un atentado.

¿Qué tipo de atentado?

- Una bomba. - ¿Una bomba, Miguel?

No sabía que fuera tan grave.

Destruyeron gran parte de la oficina y mi secretaria, Miriam, falleció.

¿Sabes quién ha sido?

Tengo mis sospechas, pero no quiero hablar de eso ahora.

De verdad que te admiro, hermano, no sé cómo haces para seguir en pie.

Son estas visitas las que me hacen soportarlo.

Me da gusto verte, hermano.

Cuñado, querrás decir.

Cuñado.

Le agradecería que me informe de la investigación.

No se preocupe, no pienso perderlo de vista.

- Con permiso. - Propio.

Permiso.

Tengo curiosidad.

Dígame.

Usted también navega con bandera de justiciero, ¿no es cierto?

- Hago lo que puedo. - Me gustaría que halle a Tacho Guadaña.

Su gente lo puede localizar, procuradora.

Usted es un policía de investigación

que, por lo visto, no teme hacer las cosas a su manera.

Tacho es un simple pirata, pero él nos llevará al tesoro.

- Pienso lo mismo. - ¿No le gustaría ser parte de esto?

- Claro que sí. - Sabía que podía contar con usted.

Gracias.

- Hasta luego. - Hasta luego.

¿Guardaste el USB y el prototipo de la efilina?

Sí, Miguel, la guardé en una de nuestras cajas de seguridad.

Muy bien. Ni una palabra de esto a nadie, por favor.

No sé, yo estaba pensando en algo más chiquito, íntimo.

Ay, vas a asustar a tu novio con tus planes de boda, mi amor.

No se preocupe, Dora, que ya sé la percha que me estoy llevando a casa.

Jorge, puedes venir cuando quieras,

que no vas a perder una hermana, vas a ganar un hermano.

Gracias.

- Despacio. - Ah, sí.

Eh, disculpen ustedes la facha en este momento.

Adela.

- Hola. - ¿Cómo estás? Bienvenida.

Pues, estamos, que ya es ganancia.

- Se está recuperando muy bien. - Gracias.

Muy bien. Cuánto me alegro.

Sí, pero bueno,

esto no se trata de mí, se trata de los novios. Felicidades.

Ya me dijeron que se casan.

Sí, muchas gracias.

- Sí, estamos muy contentos, gracias. - Pues, ¿cómo no?

¿Me ayudas a servir?

Pásame los... las copas, por favor.

Te debo mucho.

- ¿A mí? - Sí. Me hiciste tomar conciencia,

estaba tan metido con el tema del divorcio que desatendí a Chisca.

Y la verdad, me siento muy mal por no haber estado aquí para...

evitar que volviera a consumir.

Estoy seguro que Chisca será muy feliz a tu lado.

- ¿Y tú qué? - ¿Yo qué?

¿Qué tal Adela?

¿Qué pasa con Adela?

Miguel, por favor,

se te nota que estás enamorado hasta los huesos.

No es tan fácil para mí.

¿Qué pasa? ¿Que no te vas a decidir a vivir lo que sientes por ella o qué?

Hola, ¿me puedes regresar a mi novio?

Prometido suena mejor, ¿no?

- ¿Prometido? - A mi prometido.

Pues, aprovechemos para proponer un brindis

por la felicidad y el amor de esta nueva pareja.

- Salud. - Salud.

Salud.

- Salud. - Salud.

Bueno, yo quiero hacer otro.

Por...

por todos los hijos que nos mande Dios.

Dios mío.

Salud por eso.

- Guapa. - Te quiero.

¿Qué pasa, amor?

¿Estás bien? ¿Por qué estás tan callada?

¿No te gustó la cena?

No, no es eso.

Hay algo que me preocupa.

- ¿Qué pasa? - No sé si deba decírtelo.

Por favor, dímelo.

Soy tu marido, cuéntame lo que quieras, ¿sí?

Puedes confiar en mí.

- Se trata de un amigo tuyo. - Ajá.

Un amigo cercano.

- ¿Quién es? - Carlos.

¿Carlos? Bueno, eso es cosa de todos los días, ¿no?

Esto es diferente, Mauricio.

¿Por qué?

Tengo pruebas contra él relacionadas con el atentado a Miguel Garza.

Es delicado.

Mauricio, nunca me han gustado los modos de Carlos

y jamás me he metido con el tema de tus amistades,

pero no puedes verlo por ahora.

Está bien, pero ¿qué es lo que te preocupa?

Tú eres un hombre honesto

y tenerlo de amigo puede arruinar tu carrera política.

Mira, jamás haría algo que pusiera en riesgo mi carrera.

- Nada. - Lo voy a hacer caer.

Haz lo que tengas que hacer. Si él tiene que caer, que caiga.

Él es responsable de sus actos, ¿no?

No se lo digas, ¿sí?

- Es un proyecto muy ambicioso. - Sí, lo sé.

- Ahora hace falta que funcione. - Yo mismo la he probado.

¿Tú mismo la has...? ¿Y qué tal?

No he sentido más que placer.

Joder, es increíble, Miguel.

- ¿Y cuándo la sacas a producción? - Pronto.

- ¿Pronto cuándo? - No comas ansias.

- Presumes, pero no ofreces. - Ya llegará el momento.

- ¿Y quién la diseñó? - No puedo darte tantos detalles.

Perdón, no quise preguntar demasiado. Perdón.

No, no tienes por qué disculparte.

Sabes que tengo los contactos de la 'Ndrangheta en Italia.

Controlan Gioia Tauro. Por ahí entra la mercancía a Europa.

- Si vas a querer... - Si llego a necesitarlo, te avisaré.

Oye, eh, ¿fue Jimena al final quien le dio la droga a Chisca?

No sé, no me lo dijo Chisca directamente.

Ya sabes cómo es.

Es capaz de cualquier cosa con tal de lastimarme.

Si quieres que yo pregunte y...

- Gracias. - ...me entere de lo que pasó.

No, no te preocupes, de eso me encargo yo.

¿Y qué vas a hacer?

Mantener a Jimena vigilada.

Espero que, por su bien, no sea verdad.

Mi amor.

- ¿Vas a ir a correr ahorita? - Sí, así es, no tardo.

Finalmente, te afectó lo que te dije, no debí haberte dicho nada.

No. No, hiciste bien en hacerlo.

Lo que pasa es que si no hago ejercicio,

después me duermo tenso, no puedo dormir y nada más ronco.

- ¿Seguro? - Seguro.

Bye.

Ay, ya cálmate. Me estás poniendo histérica.

No, es que no sabes lo que esto podría significar.

Sí, mi vida, pero, pues, hay que estar tranquilos,

tomarlo con calma, ya veremos qué pasa.

Por fin voy a poder meter a la cárcel a esos delincuentes.

Helena estaría muy orgullosa de ti.

Esto está a punto de terminarse.

Cuando este tipo esté en la cárcel,

no va a pasar mucho tiempo cuando empiece a echar de cabeza a Epigmenio,

después a Carlos y así sucesivamente.

- Ojalá. - ¿Ojalá?

No, sí va a pasar.

Edna le va a ofrecer inmunidad a cambio de información.

No puede fallar.

Y cuando todo esto haya explotado,

Emilia, tú y yo

nos vamos a poder ir muy lejos.

Para siempre.

- ¿Sí? - Sí.

- ¿Me lo prometes? - Te lo prometo.

No, Mauricio, tienes que detenerla.

No puedo, Carlos.

- Ya sabes cómo es Edna. - Bueno, invéntate algo.

- Dale una pista falsa, lo que sea. - A ver.

Con todo el respeto para el señor aquí presente.

Pero la caza traficantes es una piola,

no podemos estarle dando atole con el dedo.

Bueno, ¿qué propones?

Mis socios me están pidiendo una solución.

- Pues, dáselas. - No.

No es cosa tan fácil eso.

Yo tengo la carnada perfecta.

- ¿Cuál? - Tacho Guadaña.

Lo podemos entregar.

¿Y quién es él?

¿Quién es? Su esclavo.

Apenas ponga el pie en el bote, va a hablar.

- Tacho no va a decir nada. - ¿Cómo sabes?

Lo sé porque lo digo yo.

Vamos a dejar que las pirañas se lo coman vivo.

Aunque él no diga nada,

Edna lo va a relacionar contigo en menos de un minuto.

Exactamente.

Esperen. Ya sé.

Puedo decirle a los de Servicio de Inteligencia

que armen un historial para que parezca que trabaja solo.

Pues, eso es suficiente, ¿no?

- Sí, suena convincente. - Claro.

- Para mí es perfecto. - Bien.

Bueno, pues entonces, yo me tengo que ir, tengo que correr,

sudar antes de llegar a casa, no quiero que Edna sospeche nada.

No, es lo último que necesitamos.

Bueno, por favor, mantenme informado.

Y gracias por tu ayuda. Te necesito.

Hecho.

¿Qué? ¿Yo qué?

A mí también con un gracias me basta, ¿eh?

Gracias.

¿Dónde te habías metido, Jimena?

Porque, desafortunadamente, en mi cama no fue.

Sé que me extrañas, Emmanuel. Y por eso no dudé en llamarte.

Desde que abandonaste la otra compañía,

nada ha sido lo mismo.

Me imagino.

Cuéntame, ¿para qué querías verme?

Tengo un negocio que ofrecerte.

Ya sabes que yo nunca olvido a los buenos clientes.

Bueno, preciosa, háblame de dinero y sexo

y sabrás cómo tenerme a tus pies.

¿Y qué me dices del polvo blanco?

¿Ese ya lo dejaste?

Vaya, Jimena,

no recordaba que fueras tan directa.

Tal vez nunca me conociste en realidad, Emmanuel,

pero, en fin, puedo hacerte entrar al negocio de tu vida.

Mmm. ¿Ah, sí?

Convénceme.

Un nuevo producto.

Se llama efilina.

Nunca ha existido nada parecido antes y ya está listo para su producción.

Qué tentador.

¿A cambio de qué sería?

Un simple favor.

Jimena, contigo nada es simple.

Pero, a ver, te escucho.

- Órale. - ¡Venga, ya, hombre!

- ¡Órale! - ¡Patrón, hombre, escúcheme!

¡Escúcheme!

Mire,

- yo no voy a ir a la cárcel. - Si no te estoy preguntando.

- Pero ¿qué fue lo que hice? - ¡Nada!

¡Eres tan inútil que ni siquiera pudiste matar al japonés!

- ¿Por qué me quiere mandar a la cárcel? - ¡Tú harás lo que yo te diga!

Pues, no, señor. La cárcel no es lo mío, mande a alguien más.

Mira, Tachito,

tú no estás para dar órdenes, estás para obedecer.

Por eso, no lo haga, patrón.

Y a tu patrón lo vas a respetar, ¿entendiste?

Es más, debería ser un orgullo para ti hacer lo que yo te mando.

Por eso.

Pero la cárcel es otra cosa, le pido, por favor, que mande a alguien más.

Dije que tú y punto. ¡Y ya cállate!

¡Bueno, dije que no! ¡Y si lo tengo que matar, lo mato aquí!

¿Qué fue lo que dijiste?

- Por eso, patrón. - ¿Qué fue lo que dijiste?

Córrele.

Para eso me gustabas, Tacho.

Toma, te traje tus conchas que tanto te gustan.

Gracias, mujer.

- ¿Quién? - Buenas tardes, doña.

Mire, lo que pasa es que su hijo me mandó a traerle un dinero.

Sí, ya le abro.

¡Mire, corazón!

¡No, cálmese! ¡No, por favor!

¡Nosotros no tenemos nada!

- Por favor, no. - Tranquila, mujer, tranquila.

- No tenemos nada. - Tranquilos, por favor.

Tranquilos. Tranquila, mujer, tranquila.

Es como las películas, ¿no?

Es más seguro que la huella dactilar.

Es un detector de iris.

Adelante.

Hola. ¿Y tú eres?

Ah, Patricia, la nueva recepcionista.

- Mucho gusto. - No es millennial.

No le haga caso.

Bienvenidos una vez más.

Jefe.

Oye, sí lo reconstruyeron muy rápido, ¿no?

Rapidísimo.

¿Pudiste hablar con los padres de Miriam?

Ya está todo arreglado.

Bien.

- Patricia. - ¿Sí?

Te presento al resto del equipo.

Kenia, Flaco, Trejo y Jorge.

- Mucho gusto. - ¿Supiste algo de Jimena?

No, todavía no me contesta.

Sigue intentándolo, necesito hablar con ella.

Me da mucho gusto que estemos de nuevo aquí.

Ahora a trabajar.

A darle pues.

Pues muy bien, ¿eh? Qué buen trabajo.

- Muy rápido. - Sí.

Y ahora sí con más seguridad.

Todos nos tenemos que registrar en lo del iris.

Si no, no nos va a poder captar a cada quien.

Guau.

Hogar, dulce...

Ay, hogar.

Pues, no quedó nada mal.

¿Qué pasó, mamá?

Mi hijo. Mi hijo, nos tienen aquí.

Amarrados, a punta de pistola. Dicen que nos van a matar.

Tacho, por favor, ven por nosotros, hijo.

Hijito, no sé qué está pasando, por favor, ven por nosotros.

Déjenlos en paz, ¿eh? ¿Qué quieren?

¿Qué?

Mamita, no...

...no está pasando nada, ¿sí?

Yo voy para allá. Tranquila.

Jimena.

Vine a firmar mi renuncia.

¿Esta es tu última decisión?

No, no es mi decisión, más bien,

eres tú el que se niega a creerme y yo no puedo trabajar así.

- Quiero la verdad. - Está bien.

Entonces, quiero que lo veas con tus propios ojos.

- Emmanuel. - ¿Eh?

- Pasa, por favor. - Permiso. Vaya.

Pensé que se trataba de alguien con más canas que yo.

- Mucho gusto, Emmanuel Fuentes. - Igualmente.

¿Puedo?

Emmanuel es el cliente del que te hablé.

No me digas.

¿Ya soy famoso entre ustedes?

No, qué alegría.

En realidad, se lo debes todo a esta hermosa mujer, ¿eh?

No fue fácil cambiar de bróker financiero

y convencerme fue muy difícil.

Pero si Jimena ve una oportunidad, hay que tomarla, ¿me entiendes?

Sí, te entiendo.

Y tengo que admitir que se lo debo a esos hermosos ojos

o a sus regalos de la más alta calidad y pureza.

Sea lo que sea, aquí estoy, quiero invertir en grande.

Jimena me dice que tú eres la persona correcta.

Eso depende de lo que necesites.

Tranquilo.

Mi dinero es tan blanco como los regalos de Jimena.

Gracias por depositar tu confianza en nosotros.

No, agradécele a ella.

Yo solo soy, digamos, un tipo con suerte.

Aquí está, patrón.

Espera, que es el último penal.

Toma carrera y chuta.

Ah, qué bruto eres, hombre.

¿Cómo fallas eso? Qué malos son.

¿Qué hubo, Tachito?

Pues, ¿dónde andabas? Que no te encontrábamos.

- ¿Qué pasa? No entiendo. - Mira, cállate y tráele limonadas aquí

a los muchachos.

Entonces, ¿qué, Tacho?

¿Ahora sí vas a jugar bien

o igual de mal que el que falló el penal?

Escúchame bien,

si tú quieres volver a ver a tus jefes con vida,

vas a hacer exactamente lo que yo te diga, ¿estamos?

Ahí viene.

¿Qué hubo? ¿A cuántos juntaste?

Somos cinco, pero seguro lo encontramos.

¿Cómo dijo que se llama?

Tacho Guadaña.

¿Dónde está Jimena?

Siempre trato con ella estos temas.

Tranquilo, no se preocupe, soy el hombre de confianza de Miguel.

Será de Miguel, pero yo no lo conozco.

Pues, lamentablemente, en este momento, Jimena no está disponible.

¿Por qué? ¿Dónde está?

Digamos que está atendiendo unos asuntos personales.

Miguel pensó que no habría ningún problema si yo...

Pero sí lo hay. No es nada contra usted,

no lo tome a mal,

pero no me iré de aquí hasta que no sea con alguien que conozcamos.

- Mi amor, ¿quieres un té? - Amor.

Ay, perdón, ¿eh?

Todo bien.

Bien, por lo que entiendo, entonces, quieren a Jimena.

Confiamos en ella.

Acompañó a mi mujer a hacerse el último eco

y todo salió bien.

Bueno, pues, voy a hablar con Miguel a ver qué solución encontramos.

Gracias. Disculpe las inconveniencias.

No, no hay de qué. Hasta luego, señora.

Hasta luego.

- ¿Todo bien? - Todo bien, amor.

- ¿Seguro? - De verdad.

Ok. ¿Quieres un té?

Gracias.

¡Quieto! ¡Arriba las manos!

Quieto.

Tacho Guadaña, queda usted arrestado por presunto homicidio.

Proceda. ¡Quieto!

¡Tiene derecho a guardar silencio!

¡Vamos! ¡Vamos, ya! ¡Vamos!

¡Arriba! ¡Arriba, no se resista, arriba!

- ¡Que me sueltes! - ¡Vámonos!

Ilario Rincón Villafuerte, alias Tacho Guadaña.

Treinta y cinco años.

Originario de Ciudad Jiménez.

Ándale, pon tus huellas. Ya sabes el procedimiento.

Pulgar derecho primero.

Tus pertenencias.

Un cinturón.

Una cartera con 200 pesos.

Una cadena con un crucifijo.

Un anillo de plata.

Celular.

Reloj.

Licencia para conducir.

Credencial de INE.

Y unas pastillas para el aliento.

Estas te hubieran hecho paro adentro con tus nuevos compas.

Llévatelo.

¿Se puede?

Debo admitir que fue una buena jugada eso de traer a un cliente nuevo.

¿Emmanuel Fuentes se llama?

No, no fue una jugada, Miguel.

Fue para demostrar que realmente estaba diciendo la verdad.

Miguel, yo jamás sería tan estúpida como para traicionar tu confianza

y ni siquiera porque te amo,

sino porque te conozco.

Sé el tipo de persona que eres y sé que jamás perdonarías una traición así.

¿No vas a decir nada?

Las personas que no tienen nada que ocultar

normalmente hablan poco, ¿sabías eso?

Lo que dices suena sensato,

pero hay algo que no me permite creerte por completo.

De todas maneras, no quiero que renuncies.

Desde que trabajas aquí has tenido acceso a información un poco delicada.

Y si te fueras, podrías convertirte en un peligro para el negocio

y, por el momento, es un riesgo que no quiero correr.

Entiende que no puedo confiar en ti,

pero tú decides.

Está bien.

Lo tomaré como una oportunidad para recuperar tu confianza.

No va a ser fácil, pero espero que lo logres.

Otra cosa,

te sugiero que te mantengas alejada de mi casa y de mi familia.

Esta de la derecha es la bala que encontramos

en el cadáver del experto de explosivos.

Esta de la izquierda es la que obtuvimos con la prueba de la Beretta

incautada a Ilario Rincón,

alias Tacho Guadaña.

No hay dudas.

Son idénticas.

Felicidades.

Tiene usted el arma homicida que buscaba.

Puerta.

Órale.

Pásale, ándale.

Silencio, perros, ¡silencio!

¡Silencio, perros!

Órale.

Órale.

Vámonos.

Bueno, ya les llegó la comida.

Ahí te ves.

Vámonos.

Puerta.

¿Lo tenemos?

¿Tenemos a Tacho?

Lo tenemos.

Marcos se encargó de conseguir todas las pruebas, pero, pues,

tú fuiste el que conectó todos los puntos.

Sí.

¿Sabes lo que tenemos que hacer ahora?

Tenemos que escribir una nota para terminar de fulminarlos a todos

y no se va a salvar nadie, te lo prometo.

¿Qué te pasa?

Miguel va a terminar siendo perjudicado con todo esto.

Bueno, y yo pensé que tú no estabas de acuerdo

en nada de lo que Miguel representara.

Sí, tienes razón, pero eso no quita que él sea mi amigo desde la infancia

y que se haya preocupado por mí ahora que me secuestraron.

Entiendo, pero eso no lo hace inocente, Héctor.

¿Adónde vas?

¿Héctor?

¿Adónde vas?

Te traje un té.

Gracias.

- ¿Cómo te sientes? - Muy bien.

Estoy feliz de estar de vuelta.

La verdad es que siento que este es el único lugar en México

en el que me siento como en casa.

Me da mucho gusto.

Vino a verme el doctor.

¿Ah, sí? ¿Qué te dijo?

Ajá.

Dijo que si quiero recuperarme pronto,

tengo que tener mucho sexo.

¿Cómo?

Tranquilo, no te pongas nervioso, es broma.

Veo que recobraste muy rápido tu sentido del humor.

Bueno, ese sí nunca lo perdí.

Sí, es cierto.

No, me dijo que estoy muy bien.

Me estoy recuperando antes de lo que pensaba.

Es la mejor noticia que he escuchado en el día.

Perdón que interrumpa. Señor Miguel, es que lo buscan.

Ah, ahora vengo.

Héctor.

Qué sorpresa que vengas a visitarme.

¿Te ofrezco algo de tomar?

Eh, no. No, no vine a tomar nada, Miguel.

Bueno, toma asiento. ¿Qué pasa?

Eh...

Vengo a advertirte que tienes que tomar precauciones.

¿A qué te refieres?

Acaban de aprehender a Tacho.

¿Qué? ¿Cómo sabes?

Yo mismo puse la denuncia.

Él fue el que mató a mi hermana, Miguel,

y también a los que fabricaron y pusieron la bomba.

Y, pues, pensé que era buena idea venir a decírtelo

antes de que una cosa lleve a la otra...

¿Antes, Héctor? ¿Antes?

Si de verdad querías advertirme,

tendrías que haberme buscado antes de hacerlo.

Sabes perfectamente que ahora Tacho puede mandar a la procuradora

- directo contra mí. - ¿Y tú qué crees?

¿Que no sabía eso? ¿Eh?

Por eso estoy aquí.

Si te lo hubiera dicho antes, habrías hecho hasta lo imposible

- para que no lo detuvieran. - Justamente.

¿Y, entonces, hubieras dejado libre al asesino de mi hermana?

Miguel.

Cuando Tacho Guadaña hable, entonces, la verdad va a salir a la luz, Miguel.

Epigmenio Moncada estará al descubierto igual que Carlos Duarte.

Así que te sugiero que, entonces,

veas la manera de que todo esto te afecte lo menos posible.

Ah, otra cosa.

Yo no tengo la culpa de que tú te pongas a hacer negocios

con los asesinos de mi hermana.

Si vine a decirte todo esto es porque todavía,

aunque no lo creas, te considero mi amigo.

Esto no puede ser.

- ¿Qué dice? - La información no concuerda

con lo que nos dijo Héctor Bernal.

A ver.

"Ilario Rincón Villafuerte, alias Tacho Guadaña".

¿"Narcomenudista independiente"?

"¿Contacto con delincuentes de bajo nivel?".

Esto no es verdad.

Esta información lo pinta como un criminal cualquiera.

Exactamente.

Algo está mal.

- Vamos. - ¿Adónde?

No hay mejor fuente de información que él mismo.

Vamos.

Tenemos que limpiar la empresa de transporte ya.

Si Tacho habla, lo primero que harán...

Es mandar un operativo a Ciudad Jiménez.

Entonces, necesitamos avisarle a don Zaragoza

- para que suspendan todo. - Eso no le va a gustar.

Menos le gustará que lo sorprenda la policía.

¿Y los policías de la nómina? ¿Les pedimos tiempo?

No hay nómina que nos pueda salvar. Tenemos que actuar rápido.

En qué problemón nos metió tu amiguito.

Está haciendo lo que le parece mejor para él,

al menos vino a advertirnos.

Peligros, vete a Ciudad Jiménez a arreglar todo.

- ¿Usted no va? - No, iré alertando a Zaragoza.

Está bien, patrón. Con su permiso.

¿Qué?

¿Ya estás pensando en desmantelar el Salado?

No tenemos ninguna necesidad de esto, Dora.

Estamos arriesgando todo por...

Por el legado de tu abuelo.

Él siempre tuvo problemas y siempre los enfrentó con hombría.

Jamás hubiera pensado desmantelar el negocio.

A lo mejor, el que no está a la altura eres tú.

Suéltame.

Pies al frente.

¡Ándele, pies al frente!

- Manos. - Manos al frente.

Manos al frente, te estoy diciendo.

¿Quién pidió mariachi? ¿Que no puedes solo o qué?

Payasos.

¿Eh?

Ah, gripa.

- Señor Rincón. - Tacho.

Me llamo Tacho.

Soy Edna González, procuradora de la PGJ.

Yo sé quién es usted.

Tacho,

antes de que lo interrogue,

es necesario que le ofrezca los servicios de un abogado,

en caso de que no cuente con uno.

No necesito abogado.

¿Está dispuesto a que le interrogue sin asesoría legal?

Necesito que lo diga para que quede asentado en las grabaciones.

Es lo que dicta la ley y yo siempre me baso en ella.

Puedo hablar sin abogado.

El CISEN me dio mucha información sobre usted.

Su situación es muy complicada.

Puede pasar muchos años en la cárcel.

¿Esta es su arma?

Está chula, ¿no?

Se hicieron pruebas y encontramos que al menos tres asesinatos

se cometieron con esa pistola, entre ellos,

dos vinculados a la explosión que hubo en las oficinas de Naga Company.

¿Qué es eso?

Las oficinas de Miguel Garza.

Ah, bueno, si me habla usted directo, pues, nos entendemos mejor, ¿no?

- ¿Por qué puso esa bomba? - Por venganza.

¿Puede ser más específico, por favor?

Pues, mire,

yo quise poner dinero en el fondo de Miguel Garza y él se negó.

- ¿Usted quería invertir en la bolsa? - Ajá, sí.

Pero él dijo que, pues, que no se mezclaba con dinero sucio.

A ver.

¿Usted puso una bomba en las oficinas de Miguel Garza

porque él no quiso aceptarlo en su negocio?

Tú eres muy inteligente, ¿verdad?

¿Ya vio cómo nos entendemos mejor?

Eh... pero, a ver, Miguel.

Cálmate.

¿Cómo que frenar todo?

Como lo oyes.

No podemos correr el riesgo hasta que la situación esté controlada.

Pero, a ver, Miguel, yo tengo gente que ya salió,

clientes que están esperando su mercancía.

No es tan fácil, ¿sabes?

No, no podemos frenar todo así como así.

Si no frenamos ahora,

puede ser que no tengamos otro compromiso que cumplir,

¿me entiendes?

A ver, Miguel.

Cálmate, hombre. Escúchame.

Creo que esta no es una buena idea, Miguel.

No, no es una pregunta, es una orden.

Peligros ya se fue para allá.

¿Bueno? ¿Hola?

¿Miguel?

¡Maldita sea!

- ¿Cómo que no? - Sí, te lo juro.

Ey, ¿van de salida? ¿Todo bien?

Nada que no pueda resolver.

Dile a Jorge que no vaya a la oficina hasta nuevo aviso.

- Tú tampoco lo hagas. - Ok.

Suenas preocupado.

No tengo tiempo para explicaciones. Haz lo que te digo, por favor.

- Si necesitas que haga algo por ti. - En esta ocasión no.

Eso no suena bien.

No, no suena bien, ¿no?

Hay que evitar que Tacho declare.

Bueno, eso es imposible.

En este momento debe estar declarando.

¿Te sirvo, no?

¿Sabes lo que puede pasar si me involucra?

Tú también quedarías expuesto.

Sí, bueno, lo sé.

Lo sé, pero no te preocupes,

ya nos encargamos de eso.

Tacho no va a decir nada.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Quiero agua, tengo sed.

¡Agua, hombre, tengo sed!

Deja, voy a darle agua a ver si suelta la lengua.

Yo voy.

Ya era hora, ¿cómo es posible?

Vaya.

Si quiere que lo trate mejor, señor Rincón,

vaya cooperando más.

Mire,

yo ya le dije todo lo que sé.

Es de Ciudad Jiménez, ¿sí o no?

Ay, eso lo sabe cualquiera, señorita.

¿Ahí conoció a Epigmenio Moncada?

¿Eh?

¿A quién me dijo?

Vamos a hacer un trato.

Si le hago otra pregunta y usted contesta con evasivas,

lo más probable es que permanezca en una celda

de la que no va a salir nunca.

Pero si usted coopera, le ofrezco protección,

una nueva identidad y todos los que quieren que permanezca

con la boca cerrada se van a ir a la cárcel de por vida.

¡A ver, órale, compas, recio! ¡Era para ayer!

¡No quiero nada de merca tirada!

¿Eh? ¡Rapidito, recojan todo!

¡Oso, Lobo, que guarden las armas, no quiero ver ni un arma!

¡Guárdenlas todos! ¡Nos dieron un pitazo, así que rapidito!

¡Muévanse! ¡Rápido!

¡Toditos, órale, a trabajar!

¡Vamos!

¿Así que ahora tienen que desmantelar todo?

Si la procuradora sigue la pista de Tacho,

no va a tardar en llegar a la empresa de transportes.

- Claro. - Tenemos que limpiar el lugar.

Dora, ¿y no nos podrías decir eso en un lugar más privado?

Jorge lleva razón. Yo voy al baño un momentito.

- Mi amor. - No, en serio, no pasa nada.

Se nota que tienen muchas cosas que hablar.

Yo voy al baño un segundito.

Permiso.

- Jorge. - ¿Qué?

Digo, tampoco se tiene que enterar de todo, ¿no?

Va a ser mi esposo. Nos vamos a casar.

O sea, mejor que se entere desde ahorita de todo, ¿no?

Miguel conoce a Valentín desde hace muchos años.

Es un buen hombre, Jorge.

Ajá. Sí.

Procuradora, hay una situación.

Perdón, ahora le llamo.

- ¿Qué pasa? - Acabo de recibir una llamada.

Una denuncia anónima sobre la empresa de transportes Garza.

Solicitemos al juez una orden de allanamiento.

Comunícame con el juez, por favor.

¡Órale, compas! Pues, ¿qué tanto están esperando o qué?

Ya es tarde.

Fierro, hay que llegar. Mira, Orozo, tú te me vas con todos.

No vayas...

Buenas tardes.

Tenemos una orden del juez para revisar estos vehículos.

Dígales que se bajen, por favor.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.