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Original subtitles

En la cima del amor Sacrificio y dolor

Cierran tu corazón

Como siempre

Se deslumbra el sol con tu voz

Y una llama enciende la ilusión

El amor es maravilloso

Y el poder es peligroso

Y voy con la misión

Defender tu corazón

Y pelear como un guerrero

¡Y yo sin condición!

Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo

El último dragón

El último dragón

- No hay signos vitales. - Pero ¿qué es esto? ¿Qué pasó?

Estábamos teniendo una fiesta y cuando regresé la encontré así.

¡A ti te voy a denunciar por asesinato!

¡Escuche! Ya le dije que esto no es culpa de Chisca.

Ah, ¿no?

Mi hija me escribió, ¿eh?

Que estaba en el rancho Garza en una fiesta.

¡En Ciudad Jiménez!

¡Me oíste!

Tú la mataste.

Señora, por favor.

¡Fuiste tú! ¡Tenemos las pruebas!

Aquí están.

Aquí están todos los mensajes que ella nos mandó.

Mi hija nos escribió cuando iba llegado a Ciudad Jiménez que iba a una fiesta.

Todo esto es una farsa, ¡incluso ustedes!

No creo que sean paramédicos.

Exijo en este momento sus credenciales.

Señor, le pido que piense bien lo que va a hacer.

¡Yo no tengo que pensar nada!

¡Asesinos!

¡Tú sabes que mi hija murió en el rancho!

¡Todo esto es una farsa!

- ¡Contéstame! - ¡Suéltala!

¡Eh! ¡Paren! ¡Ya! Acuérdense que hay algo más importante.

Tenemos una víctima.

Son una vergüenza.

¡Tú, tus hermanos y toda tu familia!

Yo nunca quise que Adri se juntara contigo.

- Perdón, yo no quise que esto pasara. - ¿Qué dices?

- No, que esto es un accidente... - ¡Chisca!

Quieres decir que estaba en Ciudad Jiménez.

Vámonos, Chisca. No tienes nada que hacer aquí. Vamos.

Oye, ¿adónde van?

¡Te estoy hablando!

¡Ey!

Les suplico que no nos sigan.

Ya sufrieron bastante con la pérdida de su hija.

Chisca.

Mi amor.

Ay.

¿En qué estabas pensando?

Volviste a exponerte.

A ti y a tu familia.

Esta vez fue tu amiga, pero pudiste ser tú.

Miguel.

No lo entiendo. A ver, explícame, ¿qué te pasa?

Para ti es muy fácil juzgar a todos.

No, a todos no, a ti, Chisca.

¡A ti!

Explícame, ¿cómo no juzgar a una niña que está tan ensimismada

que no se da cuenta que pone en riesgo a los demás?

¿Tenías que ir al rancho?

¿Justo cuando una procuradora nos tiene en la mira a todos?

Es que es eso. Es eso, ¿verdad, Miguel?

Lo único que te importa, tu negocio.

¿Para qué haces el teatrito de que te importamos, de tu familia?

¡Te importas tú!

- Chisca... - Yo perdí...

¡Hoy perdí a la única amiga que tenía!

A mi mejor...

A mi mejor amiga.

Y aunque tú no lo creas, yo no la maté.

Y me parte el alma...

- Yo no la maté, te lo juro que no. - No, claro que no.

Ya.

Ay, Dora.

Siempre se lo advertí.

Le dije que esa niña Garza era una mala compañía.

¡Es una adicta!

Una ladrona.

Salió en todos los medios robando,

pero, claro, como tiene familia poderosa, pues, le tapa todo.

Mire, abogado, en este país todo es así.

¡Por eso la corrupción está acabando con todo!

Tranquilos.

Por ahora lo importante es tener las pruebas concretas

que responsabilicen a Chisca

o a quien haya sido el responsable de la muerte de Adri.

Lo primero que hay que hacer es esperar la pericia,

saber cuál fue la causa de muerte para poder empezar investigaciones.

Por el momento,

los mensajes en sus celulares son pruebas muy importantes

para determinar si pudo haber dolo,

que Adri no murió donde la encontraron.

Eso implicaría conspiración para ocultar evidencia

y, probablemente, para cometer asesinato.

Dependiendo de cómo avance la causa,

podríamos ir pensando en hacer una demanda contra la familia Garza.

¿Una demanda?

¡Hay que denunciarlos y meterlos a la cárcel!

- ¿Cómo que...? - Sí, podemos hacer la denuncia,

pero los mensajes solo son pruebas circunstanciales.

No nos ayudarían a conseguir un juicio o una condena.

Mire, escúcheme bien,

a mí no me importan los obstáculos que me pueda poner el sistema,

¡vamos contra ellos!

Por eso debemos pensar en la demanda.

Conseguir, por lo menos, la satisfacción de conseguir una compensación económica.

¡Ay, pero si no queremos dinero!

Queremos que paguen esos desgraciados

y que esa niña pase el resto de sus días...

- Ya. - Eso queremos, en la cárcel.

Ya.

Mismo calibre, misma pistola.

Es imposible que sea casualidad.

Es evidente que Epigmenio está detrás de todo esto, ¿no?

El problema es que otra vez va a ser solo mi palabra.

Bueno, ¿y no podemos pedir una copia de los análisis?

No, el forense se negó a darme

una copia de los análisis de balística del caso de mi hermana Helena.

¿Sí ves?

Todos tienen miedo.

¿Sabes qué tenemos que hacer, Héctor?

Actuar como ellos.

¿A qué te refieres?

Pues, a que si no podemos obtener las copias legalmente,

eh, nada, hay que darle la vuelta.

¿Robar los análisis de balística?

¿Te volviste loca o qué, Claudia? ¿Eh?

Nosotros no podemos entrar a ese sitio sin que nos atrapen.

Héctor, yo tengo alguien que nos puede ayudar.

- Tienes que ayudarnos, Marcos. - No, no sé. No lo sé.

¿Por qué no?

Marcos, imagínate lo que podría significar para ti

ser la persona que ayudó a arrestar a Epigmenio Moncada.

Claudia, me estás pidiendo algo ilegal y lo sabes.

Además, la gente puede hablar y, es más, mi carrera estaría en riesgo.

No, ¿sabes qué? Ya, déjalo. Déjalo.

Esto del valor de verdad tiene que ser algo personal.

Tiene que tener prioridad, ¿sí?

Te estamos pidiendo que nos ayudes a resolver una injusticia

que, además, tú sabes que tiene remedio.

Si no jugamos de la misma manera, nunca los vamos a poder vencer.

Además, la procuradora Edna González

es la que está llevando el caso del atentado a la oficina de Miguel Garza.

¿Edna González?

¿La cazadora de traficantes?

Ella es la única que puede hacer justicia,

pero nosotros le tenemos que dar las pruebas

para poder hundir a Epigmenio Moncada de una buena vez.

Marcos, te lo voy a pedir, por favor.

Ayúdame a conseguir justicia para mi hermana.

Esta oportunidad no la vamos a volver a tener, te lo aseguro.

¿Qué dices?

Tenemos que conseguir el teléfono de Adri y su padre

antes de que los entreguen a la policía.

Si esto pasa a mayores, Chisca podría terminar presa.

- Yo me encargo. - Con su permiso, patrón.

Peligros, ¿cómo dejaste todo en el rancho?

En el rancho todo bien, patrón, solo quiero mostrarle algo.

Es de la misma calidad de la de nosotros, la que transportamos.

¿Quién se la dio?

Pues estuve averiguando sin decirles nada directamente

y, la mera verdad, no creo que ninguno de nuestros hombres

le haya dado algo a la señorita Chisca.

¿Estás seguro?

Sí, los muchachos le tienen mucho respeto

y no son tan tontos para torcer una orden suya,

y menos tratándose de su hermana.

Sabe que no meto las manos al fuego por nadie,

pero en esta ocasión, patrón, estoy completamente seguro.

Entonces, se la robó.

Sin afán de ofender, patrón,

y perdone que me meta en lo que no me importa...

Ya habla. ¿Qué es lo que tienes en mente?

Pues, es que es de la misma partida que le dimos a la señorita Jimena,

la que nos pidió para su cliente ese, para persuadirlo.

Gracias. Pueden irse.

- ¿De dónde la sacaste? - ¿Que no sabes tocar? ¡Salte!

¿De dónde sacaste este producto, Chisca?

Me lo dio un amigo, ¿ok?

- No puedes parar de mentir, ¿verdad? - ¡No es una mentira!

Y sigues. Otra mentira.

Esta calidad solo la transportamos nosotros,

nadie más lo hace.

Esta droga la tomaste de nuestras bodegas.

¿No te das cuenta que estoy tratando de protegerte?

- ¿Por qué eres tan tonta? - ¿Tonta?

¿Yo soy la tonta?

¿Sabes qué? Tienes razón. Yo no sé quién es más tonto de los dos.

El samurái, yo creo.

El que no puede ver más allá de sus narices.

¿No te has puesto a pensar por un segundo, Miguel,

que la misma persona con la que te estás acostando

es la persona que me dio eso?

Piénsalo.

- ¿Qué dices? - Lárgate.

- ¿Esto te lo dio Jimena? - ¡Lárgate!

¡Lárgate!

¡Salte, por favor!

Pero eso es ilegal.

Amor.

Oye, ¿no fuiste tú la que me insistió

y me dijo que hiciera hasta lo imposible por traer justicia para Helena?

- Sí, pero... - Pues, es lo único que debo hacer.

Ya no hay otro camino.

No sé, tiene que haber otra forma.

No, no hay otra forma, es la única forma.

¿Eh?

Oye.

Ey, necesito que estés conmigo.

¿No te das cuenta que esta puede ser la punta del iceberg

para terminar de hundir a Carlos, eh?

Y que podamos volver a dormir tranquilos...

...y llevar una vida normal los tres juntos.

Oye, ¿quieres decirles a tus papás que lleven a Emilia a la frontera?

¿Amor?

Sí.

Está bien.

Gracias.

Entiendo.

Yo me comunico más tarde.

Gracias por la información.

Ya terminó la autopsia.

El forense confirmó que la causa de muerte

fue por sobredosis de benzoilmetilecgonina.

Es un producto de una pureza muy alta.

No me extraña.

El abuelo de Chisca era traficante.

O algo tenía que ver con ese delito.

¿Y por qué cuando te enteraste de eso no me dijiste?

Ay, por estúpida.

Eran rumores, pues, nunca lo tomé en serio.

Creo que ese es el origen de la fortuna familiar.

Debí haberla alejado de ella.

Nunca me lo voy a perdonar.

Si lo que dice es cierto, la causa será mucho más grave.

Y no involucraría solo a Chisca, sino a toda la familia Garza.

Pues, que así sea.

Señores, tengo que informarles

que una denuncia como esta sería muy peligrosa.

¿Ya se está echando para atrás?

Pero si usted dijo que los teléfonos eran una prueba muy importante.

Ahora que tenemos la evidencia

de que nuestra hija murió por consumir esa porquería

que seguramente esos malnacidos venden,

podemos denunciarlos a todos.

Procedamos.

De acuerdo.

- Dame dos minutos. - Órale.

Solo dímelo.

Fuiste tú quien le dio eso a Chisca, ¿sí o no?

¿Cómo puedes creer algo así de mí, Miguel?

No es lo que quiera creer, es lo que dice Chisca.

- ¿Es mentira? - Pero claro que es mentira.

¿No te das cuenta que Chisca sabe perfecto cómo sacarte de quicio?

¿Por qué tendría que creerte a ti?

Me duele que dudes así de mí, Miguel.

Ahora mismo siento que no estás siendo totalmente sincera conmigo.

Y tú estás buscando una excusa para dejarme.

- ¿Qué? - Porque si viniste hasta aquí

para decirme todas estas cosas

es porque, más bien, estás buscando la mejor manera

para terminar con lo nuestro.

No tiene nada que ver.

Tú lo que quieres es correr a los brazos de Adela, ¿no es cierto?

Y la mentira de Chisca te vino como anillo al dedo.

No metas a Adela en todo esto.

Miguel, soy yo, Jimena.

¿Todavía no me conoces?

¿De verdad me crees capaz de hacerle daño a la hermana del hombre al que amo?

Sí, aunque te moleste oírlo...

...yo te amo.

Jimena, no vine a hablar de nuestra situación.

Mira, si quieres, en este momento renuncio y desaparezco de tu vida,

pero al menos sé honesto.

Yo... ¿Qué dices? No necesito una excusa para terminar con esto.

Perdón. No, no debí decir eso.

No, fuiste muy claro con lo que quisiste decir.

Tal vez no fue la mejor manera de decirlo,

pero quizás es un buen momento para terminar con nuestra situación.

Por fin te decides a hablar con la verdad.

No te ensañes conmigo, Miguel, porque eso no es justo.

Y ahora, por favor, vete y déjame sola.

Pues a lo que viniste, Peligros.

Debemos ser cuidadosos con los documentos.

- En cuanto los tengan, los firman. - No se preocupe.

Ah, chocó una camioneta. Voy a ver qué pasó.

- Tengan cuidado. - Sí.

No salgas.

Eh, señor, ¿está bien?

- ¿Está bien? - ¿Qué pasó?

- Se estrelló. - Voy a llamar a una ambulancia.

No, jefe, no, no es necesario. Estoy bien, de verdad.

- Por favor, tranquilo. Ahí quédese. - No, yo les pago todos los daños.

No, hombre, olvídese de los daños.

- Nada más, está bien. - ¿Le duele el cuello?

- Cuidado. - Sí, pero está bien, ¿eh?

- ¿Seguro? - Todo está bien.

Sí, de verdad, todo está bien.

Todo está bien, ¿eh?

- No, estoy bien. - ¿Seguro?

- Estoy bien. - No se arriesgue.

- Llamo a la ambulancia y llegan... - No, jefe, no es necesario, de verdad.

Más bien, discúlpenme por todos los daños que les causé.

No, no te preocupes.

Pues, para compensar,

aquí les voy a dejar mi teléfono de celular

para que se comunique conmigo,

pues, para poderles pagar todo lo que les hice aquí de daños, ¿no?

No, no hay ningún problema. No es necesario.

No, de verdad, mil disculpas, y gracias por sus atenciones.

- ¿Está bien? - Gracias.

- Sí, estoy bien. Gracias. - ¿Seguro?

Con permiso.

Pero con cuidado, por favor.

Sí, señor, muchas gracias.

- Hasta luego. Gracias. - Hasta luego.

¿Todo bien?

Sí, fue de lo más extraño.

Nos dio la tarjeta, pero no quiso ayuda.

Cualquiera podría reaccionar así.

Entiendo.

Si quieren, llamen a ver si les reembolsan los daños.

No hay problema, fueron unos botes de basura nada más.

No pasa nada.

- Igual, cualquier problema me llaman. - Gracias.

Por lo pronto, tengo mucho trabajo que hacer.

Si hoy logro presentar todo, mañana pueden hacer el velorio.

- Gracias, abogado. - Con permiso.

¿Y esto?

¿Y los teléfonos?

- Estaban aquí. - ¿Nos robaron?

Nos quedamos sin evidencia.

Chisca estaba mucho más controlada.

No entiendo cómo pudo pasar otra vez.

De hecho, estaba feliz de trabajar con nosotros en la oficina.

Se veía contenta.

Hemos hecho hasta lo imposible por ayudarla,

ya no sabemos qué hacer.

Ella también lo ha intentado todo.

No creo que la esté pasando bien.

Algo debe de estar causando esto en ella que...

...que, no sé.

Pues, pueden ser muchas cosas.

No...

No debimos de descuidarla de esa manera.

Tampoco es una niña.

Ya ninguno somos niños, Dora.

Y míranos, no somos el mejor ejemplo que digamos.

No.

Chisca tiene una adicción y cualquier cosa la desestabiliza.

Esta vez no sé...

...no sé qué pudo haberla causado.

Perdón, ya sé que soy muy sensible

y a veces digo puras tonterías.

Al contrario, mi vida,

son las palabras más sabias que he escuchado este día.

Estamos cerca, Gary, puedo sentirlo.

Y eso que recién comenzamos con todo esto.

Tenemos que encontrar el arma y al asesino de esos dos tipos.

Si encontramos al culpable,

vamos a encontrar al que implantó las bombas en las oficinas.

Nadie le pone una bomba a un hombre de negocios así porque sí.

No es cualquier hombre de negocios.

Miguel no es tonto, Edna.

¿Y qué crees?

Que yo tampoco.

No me digas, Miguel, es...

...es que eso es terrible.

Fue una situación muy delicada.

Chisca llegó a su límite.

No me lo puedo creer.

Pensaba que eso estaba controlado ya.

A veces siento que no la conozco.

Valentín, ¿qué es lo que sucede entre tú y Chisca?

A ver, Miguel, tú y yo siempre hemos hablado con sinceridad, ya lo sabes,

y, mira,

sabe que no puedo acelerar el proceso de divorcio con Isabel.

¿Eso es lo que la tiene tan alterada?

Sí, yo creo que sí. Bueno, no sé, yo acabo de volver de Italia y...

me acaban de confirmar que el divorcio va más lento de lo que a mí me gustaría.

¿Qué pasa con Isabel?

¿No pueden solucionar las cosas como dos adultos?

Pues ya te lo dije, Miguel, sí, es que Isabel está mal, ¿sabes?

Me chantajea continuamente con hacerse daño.

¿Isabel?

Nunca me imaginé que fuera una mujer inestable.

Dímelo a mí.

Nunca conoces a alguien hasta que convives con él.

No me digas que no te pasó eso a ti con Chisca.

Sí, tienes razón.

Tú lo sabes, Miguel, Isabel es...

...es una mujer a la que yo alguna vez quise y no...

...es que no puedo descartarla como un objeto, no se lo merece.

Sí, te entiendo, pero me preocupa mi hermana.

No, y a mí, a mí me preocupa más.

Porque me siento culpable, me siento culpable.

Me encantaría estar ahí para ella.

No sé si Chisca pueda soportar la espera por mucho tiempo.

Hablaré con ella.

No, por favor, Miguel, por favor.

Déjame que hable yo. ¿Vale?

Es a mí a quien necesita y no pienso dejarla ir.

Gracias.

Vamos.

Es aquí. Aquí es donde guarda los archivos.

- Aquí no hay nada. - No, ¿cómo que no?

Yo vi que de ahí los sacó. Te juro que de ahí los sacó.

Ya.

Ya. Órale.

- Yo voy a revisar el de abajo. - Sí.

Ah. Es esta.

Ya está.

Sí.

Podría hacer el amor contigo todo el día.

Yo también.

Como que aprendes muy rápido, ¿no?

Pues, si tengo a la mejor maestra, ¿cómo no?

Antes pensaba que era bueno que yo fuera tu primera mujer,

- pero como que ya no me está gustando. - ¿Cómo que ya no?

- No, ya no. - ¿Por qué no?

¿Qué tal que luego quieres estar con otra?

Ah, entonces, estás celosa.

- No estoy celosa. - Estás celosa.

Jorge, no estoy celosa.

Pero si estás con otra te mato.

Mira, yo siempre he dicho que...

...que lo importante no es ser la primera, sino la última.

- ¿Qué? - ¿De dónde sacaste eso?

- No. - O sea, entonces, soy como...

...como dos en uno.

Exactamente.

- Ay, sí. - Como las pizzas.

Ay, sí, como las pizzas.

Con permisito.

- ¿Qué me trajiste? - Tamalitos.

¿Tamales?

No, pues qué bomba, me quieres hacer explotar, Rosario.

Ay, ¿por qué? Son de dulce, ni cuentan.

No, pues, peor tantito.

¿Cómo crees?

- ¿Cómo te sientes? - Bien.

Digo, como piñata, pero todavía no empiezo a comer.

Bueno, pues entonces, dale y no pierdas el tino.

¿Pudiste dormir algo?

Más o menos, la verdad.

¿Por qué?

No he podido dejar de pensar en Miriam.

Ella no tuvo la misma suerte que nosotros.

Sí, a mí también me pesa.

Me acuerdo que la última vez que hablé con ella

dijo que necesitaba dinero.

Creo que su familia tiene problemas económicos o algo así.

¿Y por qué no me dijo nada?

Chance no se atrevió.

Miguel, la verdad, no eres la persona más fácil de abordar que digamos.

Sí, es verdad.

Tendré que poner atención en ese detalle.

Que aunque, chance, no es demasiado tarde, pues todavía los podrías ayudar.

Sí. Sí, me voy a hacer cargo de la familia de Miriam.

Estoy segura que desde el Cielo te lo va a agradecer.

¿Quieres un tamalito?

Ay, es que le quedan rebuenos.

- Ándale, engorda conmigo. - Vamos a probar.

Mira nada más. Huele.

¿Funcionó?

Sí, ya se confiscaron todos los teléfonos

y el Flaco, pues, va a borrar todas las evidencias.

Eso no nos puede pasar.

Nos puede llevar a la ruina.

Sí, estuvimos cerca.

Bueno, doña, yo nada más quería mantenerla informada.

- Descanse. - Peligros.

- Dígame. - Quiero pedirte otra cosa.

Quiero que vigiles a Adela.

¿A Adela?

¿Qué pasa con ella?

Nada.

Lo que pasa es que se ha vuelto una mujer muy importante en la vida de Miguel

y quiero estar tranquila, nada más.

Oiga, doña, me estoy acordando de la plática que tuvimos el otro día

y de lo que me preguntó.

¿Tiene que ver con este asunto?

- No. - Bueno.

Yo nada más quiero que a usted no se lo olvide lo que le contesté.

Si alguien se mete con esta familia, lo mato,

sea quien sea, ¿me oyó?

Gracias, Peligros.

Si lo necesito, te lo hago saber.

Buenas noches, doña.

Buenas noches.

Ay, gracias por ayudarme, Miguel.

Esta es tu casa, Adela.

No, a acabarme el último tamal, digo.

- Ah. - Digo, mínimo ya compartimos algo, ¿no?

Ya vamos avanzando.

Adela, si quieres invitar a Víctor a la casa,

yo no me voy a oponer.

- Miguel, Víctor y yo ya terminamos. - ¿Terminaron?

No lo sabía.

- Bueno, pues ya lo sabes. - ¿Y cómo fue?

Si no te molesta contarlo.

Fue difícil, la verdad,

pero fue sincero, eso sí.

Jimena y yo también terminamos.

Bueno, mínimo, eso supera el tamal, ¿no?

- ¿Mamá? - Vamos a ver.

¿Dónde está?

Ya bajará.

Vamos a ver.

- ¡Mamá! - Hija.

Ay.

¿Cómo estás?

Mira, la mamá.

Mi amor.

- Suegra hermosa. - ¿Cómo estás?

- Bien, gracias. Gracias por todo, ¿eh? - Qué guapa estás.

No, mi amor.

Hola, mi chiquitina.

- Qué hermosa, mi amor. - Mira qué grande está.

- Pero ¿qué le da de comer? - Qué regordeta.

Está preciosa, enorme.

Mi vida...

Mira a papá.

- ¿Cómo se porta, mamá? - Bien.

- ¿Y come bien? - Bien.

- ¿Cómo está papá? - Los extrañamos mucho.

- Mucho. - Y yo, mamá.

Ay, suegra, no tengo palabras para agradecerle

todo lo que han hecho por nosotros, por la nena.

No.

Son nuestra familia.

Gracias.

Ey.

¿Qué pasa, guapa?

Oye.

Amor, yo creo que deberías de irte con Emilia y con tus papás, ¿sí?

- Yo puedo seguir solo. - No.

- Te juro que voy a estar bien. - No, mi amor.

Amor, no quiero discutir. Te lo juro.

- No. - Voy a estar bien.

- No, ya hemos hablado de esto. No. - Pero, Ana...

Vamos a ir juntos hasta el final y cuando terminemos,

vamos a agarrar a esta pelotita y va a ir a casa con nosotros, ¿verdad?

- No. - Ay, amor.

Ay, no llores, mi amor.

- ¿Quieres con papá? - Ven.

- ¿Con papá? - Ven, mi bebecita hermosa.

Eres enorme, no manches.

- Eres enorme. - Oye, qué tripita.

Primero que nada, vengo en representación de la familia Garza

a darles el pésame por el fallecimiento de su hija

y, pues, para ponerme a su disposición.

Supe que habían perdido estas pertenencias y vine personalmente a dárselas.

Y también a decirles que cualquier cosa que necesiten,

no duden en llamar a la familia Garza.

Nada más a ellos.

¿Estamos?

Con su permiso.

Esto es más complicado de lo creí, ¿eh?

Ahorita sí, carnal, pero nos va a facilitar muchísimas cosas.

Oye, ¿y por qué es tan increíble eso del Alpha Matrix?

- ¿Qué? - No grites.

Pues si no hay nadie.

Nunca te fíes de las mañas de un albañil.

Y luego dices que yo soy el paranoico, ¿no?

Es para que no rastreen nada de lo que hacemos en la web.

Oye, ¿y tú sabes usarlo?

- ¿Qué me preguntas? - Por aquí.

Un par de sillas frente a estos monitores.

Si quieres, tú ve colocando eso allá. Ahí lo vemos.

Maestro, chéqueme las tomas en el cuarto de máquinas, por favor.

No lo puedo creer, me vendiste con la mano en la cintura.

- No dije nada, Jimena. - No te creo.

A ver, no dije nada, pero tampoco lo negué.

No tengo que darte explicaciones.

Tengo una cantidad de problemas, no tengo por qué tener esta conversación.

No, claro que me tienes que dar explicaciones

porque tú y yo teníamos un trato.

Un trato que no valió para nada, ¿no?

No, claro,

ya te veo llorando por las calles consiguiendo cualquier porquería barata.

Más bien, la que no sirvió de nada fuiste tú.

A ver, Jimena, ¿sabes qué?

Esa chofer tenía amarrado a Miguel desde un principio.

- No hay nada que puedas hacer... ni yo. - Chisca, no seas tonta.

Yo soy importante para Miguel.

Ay, Jimena, por Dios, abre los ojos.

No eres importante para Miguel, se acostaron una vez.

No, no te confundas, yo he estado con él varias veces.

Ok, déjame corregir.

Estuviste con él varias veces, eres oficialmente su amante.

No me hables así.

No te permito que estés en mi casa, ¿cómo la ves? Lárgate.

¡Lárgate, Jimena!

¿Alguna sensación que te pareciera desagradable?

No, ninguna sensación desagradable.

Yo la describiría como placentera y muy real.

¿Recuerdas sentirte desorientado,

- perdido? - Para nada.

¿Has logrado recordar todo lo que te sucedió

después de terminado el efecto?

Cada detalle.

Es una de las bondades de la efilina.

Bueno, aunque solo estuve expuesto a una sola dosis.

No hay razón para pensar que con mayor dosis sea distinto.

Mira.

Ellas están felices.

Y se las ve muy sanas.

El manejo de las proporciones es la clave.

Ha llegado el momento de empezar a producirla a gran escala.

Aquí tienes.

Toda la fórmula de la efilina está ahí.

Y esto, el prototipo.

Gracias, Alí.

Empiecen a juntar sus cosas.

En unos días comenzaremos con el operativo de su traslado.

Gracias a ti, Miguel, por cumplir tu palabra.

Un hombre sin palabra no es nada.

Prepárate para cambiar al mundo.

Hay un hombre afuera.

Ay, sí, normalmente cuando tocan el timbre es que alguien lo ha tocado.

- Nunca lo había visto. - Bueno, ahora se lo presento.

- ¿Cómo está? - Rosario. ¿Qué tal? ¿Bien?

- ¿Está Miguel en casa? - No está. ¿Qué necesita?

- ¿Y este quién es? - ¿Qué busca?

Mire, aquí todos nos llevamos bien sin violencias.

- Voy a estar en la sala, ¿vale? - Le hice una pregunta. ¿Qué busca?

Mejor los presento, ¿sí?

Ishiro, Valentín. Valentín, Ishiro.

¿Por qué no te quitas de mi camino?

¿Está Miguel en casa?

- Voy a estar en la sala. - Le hice una pregunta.

¿Valentín?

- Eso me preguntaba yo. - Valentín.

¿Valentín?

Chisca.

¿Qué tal, mi amor?

- Hola. - ¿Cómo estás?

Pero ¿qué haces ahí parado? Pasa, por favor, pasa.

Eso me preguntaba yo, qué hacía ahí parado.

Ven a ver.

Ishiro, nosotros nos vamos a ver si ya puso la marrana, ¿eh?

- Por aquí, Ishiro, mira. - Ya.

¿Y el chinito quién es? ¿Guardaespaldas?

Es japonés.

Se llama Ishiro. Es el...

...el guardaespaldas que te conté.

¿Y qué se cree ese cretino que es?

Valentín, ya, déjalo. A ver, habla conmigo aquí.

¿Qué haces aquí, así, sin anunciar?

Vine a darte una sorpresa.

Funcionó.

¡Mi amor!

Ey.

¿Qué pasa? ¿Y esos ojitos?

¿Estás bien o qué?

Más o menos.

¿Cómo más o menos? ¿Qué pasa?

Falleció mi mejor amiga.

No, mi amor, ¿y eso?

¿Qué ha pasado?

Pues, no quiero...

La verdad, no quiero hablar de eso.

Ya estás tú aquí y quiero enfocarme en esto.

¿Por eso no me contestabas las llamadas?

Estaba preocupado, te marqué un montón de veces y tú nada.

No, no es por eso.

Entonces, ¿por qué?

A ver, ¿quieres entrar en detalle ahorita?

Claro, Chisca, no sé, necesito entender qué pasa.

Te vi por tu computadora.

¿Cómo que me viste por mi computadora? ¿Qué quieres decir?

¿Me estabas...?

¿Me estabas investigando?

Sí, ya sé que está mal.

Está muy mal.

- Pero necesitaba respuestas. - ¿Respuestas a qué?

Sé que me estás mintiendo. Sé que sigues con tu mujer.

Ah.

¿Te parece chistoso?

Hay que ver las conclusiones que sacas por una cámara.

¿Te parece poco?

A ver, yo sé que sigues con ella, yo sé que la sigues queriendo, ¿no?

¿De verdad me vas a hacer esa pregunta?

Estoy harta de tus mentiras.

¿Quieres saber la verdad, Chisca?

- Sí. - ¿La verdad?

- Sí. - ¿Sin mentiras?

Sí.

Muy bien.

¿Sabes qué he venido a hacer aquí?

No sé.

La verdad es que tenía pensado algo más...

...romántico.

Pero ya que esto es así, pues...

Va.

Chisca Garza...

¿te quieres casar conmigo?

- No. - ¿No?

No, sí. No, sí. Sí.

- ¿Sí o no? ¿Sí o no? - Sí.

- Sí. - ¿Sí?

Te quiero.

¡Sí!

Dice que se trata de su hermana.

Así es.

Todo sucedió en un antro de Ciudad Jiménez.

Y lo ha investigado desde entonces.

Todo el tiempo.

Esa es la verdadera bala con la que mataron a mi hermana Helena.

Y esa es la misma arma con la que mataron a los dos hombres

que estuvieron involucrados en el atentado en contra de Miguel Garza.

¿Y cómo consiguieron todo esto?

No de una manera muy legal, procuradora.

Estoy seguro que usted puede apoyarnos, procuradora.

Lo único que estoy buscando es que los asesinos de mi hermana

paguen por lo que hicieron.

Sí. Necesitamos que se haga justicia.

Y yo quiero saber quién puso la bomba en Naga Company.

Así que cuando ocurrió lo de su hermana, nadie investigó de quién era el arma.

Bueno, sí hubo una investigación.

Entonces empiece a hablar de lo que me interesa, señor.

Me parece que ninguno de los dos estamos dispuestos a perder más tiempo.

- No, lo que quieras. - No tiene que ser tan grande.

Valentín, ¿qué haces aquí?

Escucha esto.

Hermano, qué gusto verte.

- ¿Qué pasa? - Eh...

Voy.

Señor Garza,

estoy enamorado de su hermana.

Y he venido a decirle que me quiero casar.

¿Y...? A ver, espera, ¿y qué pasó con lo...?

No, nada, ya está.

Ya está, presioné, estaba ya harto y lo conseguí.

Me faltan dos firmas, pero estoy prácticamente divorciado.

Amo a Chisca.

Y es lo único que me importa en este mundo.

Mi amor.

Está bien.

Yo sé de quién es el arma, pero no solamente eso,

también sé de todo el circo que armaron alrededor.

Bien, lo escucho.

Mintieron. Dijeron que a mi hermana la mataron con una cuerno de chivo

y no es verdad, como podemos ver.

¿Y por qué harían eso?

Pues, porque Carlos Duarte está protegiendo a ese criminal.

- No, pero... - ¿El secretario de gobernación?

Sí, él mismo dio la orden para que se detuviera

la investigación en el antro.

¿De quién estamos hablando?

Pues, de...

Mire, yo sé de quién se trata porque fui a hablar con el dueño de...

Nombres, Bernal, quiero nombres.

Hombres de confianza de Epigmenio Moncada.

Su mano derecha, Tacho Guadaña fue el que mató a mi hermana.

- ¿Tacho es el dueño del arma? - Sí,

y el mismo que mató a las demás personas también.

Bien.

Haré todo lo que esté en mi poder para detenerlo.

Y ustedes dos serán pieza clave en todo esto.

Está bien.

Sabía que podíamos confiar en usted.

Gracias, procuradora.

No hay nada que agradecer, es mi trabajo.

Es grato encontrarse con gente tan honesta en este sistema, señor Bernal.

Y que tanta falta nos hace, ¿no?

Y por eso le pregunto ahora,

¿dónde encaja Miguel Garza en todo esto?

¿Quién?

Miguel Garza.

Sé que lo conoce.

Hagamos justicia, señor Bernal.

Tanta falta que nos hace, ¿no es cierto?

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