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Zulu
¿Adela?
¿Estás bien?
Adela.
¡Adela!
Enfermera, carro de choque, ¡rápido!
- Yo me encargo. - ¡Sí, doctor!
Carga 150.
Cargado, doctor.
¡Descarga!
¡Carga a 200!
¡Descarga!
¡Latidos estables!
60 latidos por minuto.
Golpe precordial.
Hace años que no veía eso.
Lo único que le estoy pidiendo es una orden de cateo, su señoría.
No insista, procuradora.
No interferiremos en nada con el trabajo de los forenses.
- No. - Trabajaremos en conjunto.
Dije que no.
¿No se da cuenta?
A lo mejor en la documentación o en las computadoras de Naga Company
encontramos indicios de quién puso la bomba.
Es por el bien de la víctima.
Justamente, Naga Company es la víctima y no voy a investigar a la víctima.
Su tarea es encontrar al culpable.
- Pero, su señoría, la... - No.
A ver, entiéndame.
Entendido.
Muchas gracias.
No sé.
La verdad es que me acuerdo más del uniforme que de la cara.
¿Tú, Trejo?
¿No tienes una imagen mejor?
Esta es la mejorcita que traigo.
¿No te acuerdas de la altura?
Este...
Un poquito más alto que yo, creo.
Yo me tengo que ir.
Ah, ¿sí? ¿Adónde?
Digo, porque no puedes ir a tu casa,
no puedes caminar ni mucho menos subir escaleras.
Tengo unos softwares en casa de reconocimiento facial
para ver quién nos hizo este regalito.
Seguro.
Bueno, está bueno, pues.
Ah, sirve que voy a ver a Jorge.
Flaco, ¿dónde vives?
En la Escandón, ¿por?
Paso por ahí,
¿quieres que te lleve a tu departamento?
No, me pido un taxi. Gracias.
- ¿Seguro? - Sí, seguro.
Bien, como quieras.
Yo sí me voy a mi casa a descansar.
Sí, yo también ya me tengo que ir.
De hecho, todos deberíamos descansar, ha sido una noche muy larga.
Bueno, pues, te acompaño.
Confío en que seguimos en lo dicho.
Así es.
No le di la orden de cateo, pero esa mujer es muy insistente.
Sí, lo sé.
Tarde o temprano va a encontrar otro juez que sí le firme la orden,
y si no lo hace,
entonces va a recurrir al mismísimo procurador general.
Gracias por avisarme.
Me debes una, ¿eh?
Gracias.
¿Gracias?
Gracias por vivir.
Si te hubiera pasado algo...
Te escuché.
¿De verdad me amas?
Sí.
Ya habrá tiempo de hablar de eso,
ahora tienes que recuperarte.
¿Te vas?
Iba a comer algo mientras descansas.
Miguel, tengo algo muy importante que decirte.
Tienes que descansar.
Sea lo que sea que me tengas que decir,
- luego lo platicamos. - No, escúchame.
Es lo que te iba a decir antes de que explotara la bomba.
No te preocupes,
no te esfuerces.
¿Conoces a un tipo al que le dicen el Gato?
¿Quién es?
Estuvo rondando varios días afuera de la oficina
y afuera de la casa...
...hasta que lo enfrenté.
¿Que hiciste qué, Adela?
No me gusta que te pongas en riesgo así.
Miguel...
Me dijo algo horrible.
Me dijo que él fue el que mató a tus papás.
Me dijo que lo hizo por orden de Epigmenio Moncada...
Lo único que está buscando es dinero.
No quiero que te vuelvas a acercar a ese hombre, ¿de acuerdo?
Prométemelo.
¿Escuchaste lo que te dije?
Yo me voy a encargar de eso.
Si vuelves a ver a ese tal Gato,
me avisas de inmediato, ¿de acuerdo?
¿Hice bien en decirte?
Sí, todo lo que tú haces está bien.
¡Ey! No puede pasar.
Discúlpeme, ¿qué pasó aquí?
Hubo una explosión.
¿Y todos están bien?
¿Para qué quiere saber eso?
Bueno, es que, discúlpeme,
pero aquí había una señorita que luego me daba de comer.
¿Está bien?
Hubo muchos heridos, se los llevaron al Hospital Universidad.
Miguel.
Me lo crucé en la entrada.
¿Cómo te sientes?
Mejor.
Quise acompañarte toda la noche, pero estaba Miguel.
La verdad, no sé cómo le hizo para estar aquí.
¿Pasaste aquí toda la noche?
Me tenías muy preocupado.
- Quería decirte... - Quería decirte...
Tú primero.
Adela, estuve pensando toda la noche.
Y al salir de aquí, me gustaría que renunciaras a Naga Company.
Ya sé que es algo que hemos hablado antes,
pero después de todo lo que pasó, es lo más correcto, ¿no crees?
Víctor,
¿por qué no hablamos de todo eso cuando salga de aquí?
Sí.
¿Qué era lo que me querías decir?
Nada, no importa.
Sí. Hola, procuradora.
Le ofrezco una disculpa, pero perdí mi celular en el incidente
y hasta ahora me lo repusieron.
Sí, claro.
En cuanto pueda paso a verla.
Miguel.
¿Cómo va todo?
Bien.
¿Cómo dormiste?
Pues... como pude.
¿Adela?
Ya está fuera de peligro.
¿Y qué piensas hacer?
En cuanto a ella, me refiero.
¿En cuanto a qué?
Mira, Miguel,
yo estoy dispuesta a aceptar una relación sin compromiso,
pero definitivamente no voy a ser el segundo plato de nadie,
y mucho menos siendo Adela el primero.
Fue una noche muy larga, ¿por qué mejor no lo hablamos después?
No voy a cambiar de opinión después.
Lo entiendo, pero no estoy listo para contestarte,
la procuradora quiere verme.
¿Te volvió a citar?
Lleva la investigación del atentado.
Digamos que me pidió amablemente si podía pasar a verla.
Permiso.
Siéntese.
Usted es un hombre sensato, señor Garza.
Por eso le he pedido que volvamos a vernos.
Pues, aquí me tiene.
Después del atentado, se ha convertido en un problema de seguridad pública.
Creo que está exagerando.
Una mujer inocente ha muerto.
Lo de Miriam ha sido un gran golpe,
una pérdida lamentable.
Pudieron haber sido muchas más las víctimas.
Mire, Miguel,
el fantasma del tráfico lo seguirá adonde quiera que vaya.
No sé de qué me está hablando.
De verdad quiero que lleguemos a un acuerdo, yo puedo ayudarle.
- ¿Qué clase de acuerdo? - Colaboración.
Usted tiene información:
fechas, nombres, cuentas bancarias,
todo eso es oro puro para esta procuraduría.
De verdad, no sé de qué me está hablando.
De su futuro y de su seguridad.
¿Y qué sacaría yo a cambio de esa colaboración que usted sugiere?
Tranquilidad.
Inmunidad.
Eso no puedo prometérselo,
lo que le puedo ofrecer es cierta protección
ante cualquier situación como la que pasó.
No, gracias.
Sé cuidarme solo.
¿De verdad? Porque no parece.
Pues, me queda claro que en este momento
usted me necesita mucho más de lo que yo la necesito a usted.
En este momento puede ser que así sea,
pero la vida da muchas vueltas, señor Garza,
y si usted no coopera, tarde o temprano voy a conseguir
una orden para incautar toda la información de su oficina.
Pues hasta que sea así,
por favor, no vuelva a pedirme que venga a escuchar amenazas privadas.
Seguramente no le molestará que interroguemos
al personal de su empresa.
¿Y para qué necesita esos testimonios?
Para encontrar un culpable.
Si usted está tan limpio como dice,
no creo que deba preocuparse de nada.
Haga lo que le parezca.
¡Adri!
¿Qué onda?
Pensé que venías a las 6:00.
Pues no, estoy viniendo más temprano.
Sí, ya me di cuenta.
¿Y qué onda? ¿Cómo has estado?
¡Adri! ¡Ey!
¿Qué pasa, amiga?
No me pasa nada, Chisca.
No, es que solo me buscas cuando me necesitas
o cuando estás aburrida, amiga.
Y yo ya me cansé.
¡Ey!
Oye, yo no sé qué te está pasando,
pero yo no soy la que se está portando mal aquí, ¿eh?
Tuve problemas ahora que regresé de España,
- por eso no te he ni buscado. - Pues, ahorita estás en el gym, ¿no?
No parece que tengas tantos problemas.
¡Me enteré que fuiste tú la que le dijo a Ángel que yo estaba en Madrid! ¿Eh?
Gracias por eso.
¿No debería ser yo la que esté molesta?
No, bueno.
O sea, ¿ahora también te tengo que agradecer?
No dije eso.
Pues sí.
Sí fui yo, yo le dije a Ángel
porque no tengo por qué estar cubriendo tus mentiras
para que lo lastimes más.
No, es que no sabía que tú eras el protector de Ángel.
Yo no soy protectora de nadie, Chisca.
Simplemente tengo sentido común, cosa que parece que a ti se te resbala.
¡Adri! Espera, ey, ¡ya!
Adri. ¡Tranquilízate!
¿Podemos volver a empezar?
No sé por qué te estás peleando conmigo, no sé.
No, pues obvio que no sabes, Chisca.
Porque para ti todo gira alrededor de Chisca Garza,
y yo ya estoy cansada, de verdad, de vivir en ese mundo.
Bye.
Te juro que ese Miguel Garza se va a arrepentir de no colaborar.
¿Y esto?
Nuestro infiltrado, ya tenemos información.
¿Tan rápido?
Él es el mensajero que entregó el paquete con la bomba.
Buen trabajo, Gary.
Ahora solo falta encontrarlo e interrogarlo.
Eso no va a ser posible.
¿Por qué?
Pues, apenas recibí la foto, lo comencé a buscar.
Sí apareció, pero estaba muerto.
Eso no puede ser una casualidad.
Yo pienso igual que tú y el forense también.
De hecho, me dijo que había sido asesinado horas después del atentado.
¿Y qué dicen en la compañía de mensajeros?
Que no es suyo.
Yo creo que lo suplantaron.
Lo que es muy raro
es que el mensajero original no aparece por ningún lado.
Si me preguntas a mí,
lo asesinaron también.
Es posible,
no quieren dejar cabos sueltos.
- ¿Dónde lo encontraron? - En una zanja,
en la carretera que va para Cuernavaca.
Parece que el culpable no está dejando cabos sueltos.
- Epigmenio. - No cabe duda que fue él.
Hay que sacar la información que haya quedado en la oficina.
Discos duros, computadoras, documentos,
todo lo que nos pueda implicar a nosotros y a nuestros socios.
Es cuestión de horas para que la procuradora consiga la orden de un juez.
Así se hará, patrón.
¿Adónde llevamos lo que encontramos?
Vamos a trabajar desde la casa hasta que se reorganice la oficina.
Bueno, pues vámonos.
Con su permiso.
¿Bueno?
Sí, soy yo. ¿Quién habla?
No, yo no te...
¿Dónde y cuándo?
Sí, sí conozco.
Nos vemos allá.
Habla rápido que no tengo tiempo.
Tanto tiempo, Dora.
Mírate, todavía te ves muy bien.
¿Qué quieres?
Pues yo siempre he dicho que las penas se sobrellevan mejor contándolas,
lo mismo digo de los secretos.
¿Qué secretos?
Pues el de don Lamberto, que en paz descanse,
que nos está viendo desde el cielo.
No sé de qué secreto me hablas.
Pues de la muerte de mi mejor amigo, de Roberto.
Ah.
Solo los dos sabemos que don Lamberto mandó a matar a su hijo.
Lo que yo te quiero pedir es muy sencillo, Dora.
Si Miguel atenta contra mí,
vivo o muerto yo me voy a encargar de que sepa toda la verdad
y no nada más de palabras, porque tengo mucha evidencia.
No te puedo garantizar nada.
Si lo dejaras en paz.
No, sí puedes, Dora.
Sí puedes.
¿Puedo pasar?
¿Qué tienes, Jorge?
¿Quieres hablar de lo que pasó?
Igual te sirve de algo.
¿De qué?
¿De que tuviste que arrastrarme en la explosión como si fuera una carga?
A ver, Jorge, tú no eres ninguna carga.
Todos reaccionamos diferente cuando estamos en peligro
y no pasa nada.
Yo debí haberte llevado a ti, no al revés.
Por eso es que estás así conmigo, ¿verdad?
A ver, Jorge, has pasado por cosas horribles
y es normal que hayas reaccionado así en medio de una explosión.
Te lo juro.
Ha evolucionado bastante bien, señorita Cruz.
Es hora de trasladarla a una habitación.
Gracias, doctor.
- Con permiso. - Gracias, doctor.
¿Te quedas o te tienes que ir a trabajar?
Me quedo aquí hasta que estés bien.
Uy, entonces voy a fingir que no me recupero.
En cuanto te den de alta, tengo que salir de viaje.
¿Adónde?
Necesito avanzar con el negocio y...
...tomar distancia de todo esto.
¿Te refieres a tomar distancia de mí?
¿Sabes qué, Miguel?
Cuando te pones esa máscara impenetrable, te odio.
Cuando te la quitas, te amo.
Muchas gracias por haber venido, doctor.
Para nada, no se preocupe.
Estaba declarando aquí y, bueno, aquí estamos pues.
No pasa nada.
¿Y pudo terminar la autopsia del mensajero que entregó la bomba?
Sí, este es el informe.
Gracias.
Y estas son las fotografías.
Como puede ver, fue agredido por arma de fuego,
muy cercana,
nueve milímetros.
Fíjese,
no hay signos de lucha ni de violencia.
Es posible que la víctima conociera a su atacante.
O que lo sorprendieran, cualquiera es posible,
pero lo interesante para mí es esto también.
Piénsale.
¿Y este cuerpo?
Lo encontramos muy cerca de donde estaba la otra víctima.
Bala, forma, mismo modus operandi.
Criminalística cree que es la misma arma.
¿Y sabemos quién es? ¿Qué tipo de arma estamos buscando?
Probablemente una semiautomática,
un revólver, Beretta quizá.
Otro detalle importante,
la distancia de tiempo entre ellos es muy cercana.
¿Qué tan cercana?
Una hora a lo mucho.
Oye, amor,
¿y si te vas con Emilia?
No, estoy bien, de verdad.
Además, ya te dije, no te pienso dejar.
Si quieres, me podría ir con ustedes.
Nos vamos lejos y nos olvidamos de todo.
¿Es en serio?
- Sí. - ¿Es una broma?
No, es en serio.
Pues, cuéntame más de este plan.
Pues,
con todo esto que está pasando, no sé,
no me puedo quitar de la cabeza
esa idea de que sería estúpido pensar que un periodista como yo
pueda cambiar las cosas en este país,
que pueda frenar la corrupción y...
...y no es justo, Ana.
No es justo que por mis sueños guajiros yo me lleve de calle a ti y a Emilia,
cuando lo único que ustedes se merecen es una familia más sólida
y una vida más normal.
Todos sabemos que lo que te mantiene aquí no son tus sueños guajiros,
yo sé que es tu hermana
y lo entiendo perfecto.
Entiendo que quieres justicia.
¿Quién te dijo semejante cosa?
Un tal Gato se lo dijo a Adela.
No me sorprendería que Epigmenio haya planeado el asesinato de mis padres.
¿Qué?
- Chisca. - ¿Qué dijiste?
¿Qué acabas de decir?
¿Epigmenio mató a mis papás?
Eso es imposible, pero ¿cómo Adela le va a creer a un desconocido?
- Tienes que matar a Epigmenio. - ¡De ninguna manera!
Yo no mato por matar, Chisca.
No lo conviertas en un asesino.
Perdón, ¿de qué estamos hablando?
¡Son mis papás! ¡Son nuestros papás!
Vas a tener que matarlo de cualquier forma.
Sabemos bien quién metió la bomba en tu oficina, ¿no?
Tu hermano dejó bien en claro que él no es como Epigmenio.
Además, ¿qué quieres? ¿Que lo metan preso?
Si hace las cosas bien...
La procuradora está tras de nuestra espalda
y, además, tu abuelo no trajo a tu hermano de Japón
para que acabara en la cárcel.
Ah, ok, perfecto, dejamos las cosas así, ¿no?
Entonces, ¿que se salga con la suya?
Mira, tu abuelo buscó por cielo, mar y tierra al culpable,
ahora resulta que cae del cielo.
No me la creo.
- ¿Mi abuelo no sospechó de nadie? - Si lo hubiera hecho,
él mismo lo hubiera matado con sus propias manos.
Cuando Adela se recupere voy a hablar con ella.
En eso sí tienes razón.
O sea, si mi abuelo hubiera sabido que era Epigmenio, lo mata.
¡Claro!
Ese pobre infeliz lo único que quiere es dinero.
Sí, bastante estúpido tendría que ser para decir que es él, ¿no?
Pues sí. ¿Qué te digo, hijo?
No te desgates en un callejón sin salida.
Como sea, voy a llegar al fondo de este asunto.
Si existe la posibilidad de averiguar quién mató a nuestros padres,
debemos intentarlo.
¿Edna?
Veo que estás entretenida.
Gary, dime que me traes buenas noticias.
Pudimos identificar el otro cuerpo,
Enzo Rodríguez.
- ¿Traficante? - Traficante.
Era de esperarse.
Lo interesante de este tipo es que era un especialista en explosivos.
¿Te das cuenta?
Estamos frente al creador de la bomba.
Tú lo has dicho.
Esto lo confirma todo.
Ya no queda ninguna duda de que fue un narcoatentado.
Ahora, la pregunta es quién lo hizo y por qué.
Rápido, que no tenemos tiempo.
¿Mi amor?
¿Qué pasa, mi amor?
¿Piensas seguir en esto toda la noche?
- Un rato más. - Un rato más.
Un rato más.
- Qué rico. - Eso es.
- ¿Te gusta? - Ajá.
Es que estás supertensa. Mira, aquí está una contractura.
- Oye. - ¿Ah?
¿Y no se te antoja un vino?
Una lasaña a los tres quesos.
- ¡Mmm! - ¿Te gustaría?
Sí, me conoces bien.
¿Espárragos con parmesano?
Ajá.
Anda.
Anda, ve a refrescarte que te ves agotada.
- Párese. - Está bien, no tardo.
No pasa nada.
Te ves cansada, amor.
Hoy lo estoy.
- Tenemos que irnos. - Quiero chequear que no haya nada.
No tenemos tiempo. Ahora.
Está bueno, pues.
Sí, ahora vamos a dar un...
¡Ey! ¡Detengan el elevador!
¿Quién está ahí? ¡Abran la puerta!
Venga para acá.
Sí, buenas noches, oficial. ¿Pasa algo?
- ¿Qué hace aquí? - Ah, no, es que aquí trabajo.
Esta es un área restringida.
Ah, no, pues no sabía, oficial. ¿Es que sabe?
Se me perdieron las llaves y, pues, vine a buscarlas.
- Dese la vuelta. - ¿Eh?
- Que se dé la vuelta. - Ah, no, pues está bien,
oiga, pero pues, ¿sabe?
Es que las llaves no las encontré
y yo creo que quién sabe dónde las dejaría.
Eso no puede ser verdad.
Lo sé,
pero ahora que vas a ser mi esposa,
quiero que conozcas lo que fui,
quién soy.
Pero ¿por qué mataste a tu hijo?
Me traicionó.
¿Y por qué me dices esto a mí?
Porque te amo más que a nadie en el mundo
y quiero saber si quieres ser mi esposa
a pesar de saber que yo maté a mi propia descendencia.
Yo estoy segura que no fue una decisión fácil,
pero que fue lo mejor.
No lo sé,
pero ya está hecho.
Esto no lo pueden saber mis nietos nunca, nunca.
No lo harán.
No. Ahora están morritos,
pero cuando sean adultos van a querer escarbar la historia.
Para ese entonces, ya habrá pasado mucho tiempo.
Pero te va a tocar a ti,
yo para ese entonces ya no voy a estar.
No te preocupes,
ese secreto se va a ir conmigo a la tumba.
Te lo prometo.
¿Me quieres a pesar de saber todo esto?
Te amo con toda el alma.
Y quédate tranquilo,
nunca olvidaré esta promesa que te hago hoy.
Tengo la orden del juez en mis manos,
así que les voy a pedir que sean minuciosos.
Cualquier disco duro o computadora que encuentren, lo quiero en mi oficina.
Procuradora, tenemos un problema.
¿De qué está hablando?
No hay nada.
¿Es una broma?
Buscamos en cada una de las oficinas, se lo llevaron todo.
A Miguel Garza le gusta jugar con fuego.
Bien, a mí me encanta jugar con fuego.
¿Por qué no terminas con Miguel de una buena vez?
Mira nada más cómo es la vida,
si tú lo defendías como si fuera tu familia.
¡Ay, por favor! No digas estupideces.
No, si no lo son.
Mil veces impediste que lo matara.
Eso es el pasado.
Ah, sí, ¿y en el presente?
Miguel ya no me sirve.
Ah.
Más bien, ¿no será que te da miedo
que la cazatraficantes te encuentre empiernadito con él?
¿De qué me estás hablando?
¿Para qué te haces tonto, Carlos?
¿Cuándo me ibas a decir que la procuradora
nos está pisando los talones?
¿Qué querías?
Era de esperarse, ya sabes cómo es esa vieja.
Si hubiéramos hecho las cosas a mi manera, otra cosa sería.
- ¿A tu manera? - Ajá.
¿A tu manera?
Esa bomba debió acabar con Miguel Garza.
Pues a ti no te vi mover un dedo.
No era mi responsabilidad.
¿No entiendes?
Edna está encima de la oficina de Miguel
y puede encontrar cualquier cosa que lo relacione conmigo.
Te dije muchas veces que tu amiguito nos iba a causar problemas,
debí haberlo matado cuando tuve la oportunidad.
Pues entonces, ¿por qué no lo haces ahora?
Pero sin fallar.
Porque no quiero arriesgarme a matar a una mujer
- que tiene más pelotas que tú. - Ten cuidado con lo que dices,
no se te olvide que me debes mucho.
Pues no voy a arriesgarme, Carlos.
Yo tengo un imperio que cuidar.
Esa mujer me puede fundir en la cárcel si descubre algo,
y no pienso pasarme el resto de mi vida tras las rejas por matar al japonés.
Tener a Edna encima...
...va a ser un problema.
Sí.
Maldito taka-taka.
- ¿Sí lograron sacar las cosas? - Sí, así es.
Bien hecho.
- Gracias. - Hola, Miguel.
Sí, estamos aquí todos, en la casa de Coyoacán.
Acaba de llegar Peligros e Ishiro.
Un momento.
¿Cómo resultó todo, Ishiro?
Todo está a salvo, Miguel.
Gracias.
Peligros, haz de anfitrión y ubica a todos en el área de trabajo,
no podemos detenernos.
Sí, patrón.
Miguel, estamos todos citados con la procuradora.
¿Ahora?
Sí. Ella tampoco piensa detenerse.
Por cierto, ¿quieres que le digamos algo en particular en la entrevista?
Apéguense a la versión oficial.
¿Y qué vamos a decir de la bomba?
Una bomba puede provenir de muchos lados,
un socio fastidiado o un cliente que ha perdido dinero o lo que sea.
No tenemos por qué saberlo.
Cuento con ustedes.
No, eso no va a estar tan fácil como Miguel piensa.
Yo ya supe quién es la procuradora Edna González.
¿Y esa vieja qué o qué?
Digamos que tiene su fama.
¿Me está diciendo que en Naga Company solo manejan fondos de inversión?
Así de sencillo, licenciada,
y también contamos con una amplia cartera de clientes.
¿Y pensó que algo como esto podría llegar a pasar?
Somos conscientes de los riesgos de manejar fuertes sumas de dinero.
Cuénteme de su trabajo.
¿Qué tarea desempeña dentro de la estructura de la empresa?
Estoy frente a la computadora todo el día, si a eso se refiere.
Jefe de informática.
¿Y de dónde obtuvieron referencias para contratarlo?
Solo llegué un día y ya.
Conteste a mi pregunta.
Pero es que yo no sé nada de eso.
No le estoy pidiendo un veredicto, le estoy pidiendo su opinión.
¿Cree que la bomba haya sido puesta por traficantes?
Ya le dije que no.
¿Y por qué lo veo tan nervioso?
Porque no me gusta estar en este lugar.
Usted es un Garza, señor.
Debe estar al tanto de los vínculos de su hermano.
No,
yo soy el tonto de la familia.
A mí nadie me cuenta nada.
Yo tengo muchos problemas, si quiere usted puede preguntar
para que vea que es cierto.
Usted no tiene un pelo de tonto.
Bueno, ¿al menos puede decirme algo sobre la fallecida?
No, pues, la verdad no. La conocía muy poco.
Miriam era muy reservada.
¿Y tiene idea de por qué?
Finalmente, fue ella quien dejó pasar la bomba al edificio.
Bueno, sí, pero pues,
ella no sabía que la bomba estaba en ese paquete.
¿Y cómo puede asegurar eso si no la conocía muy bien?
¿Qué sabe usted de sus intenciones?
Si me pregunta, mi respuesta es no.
¿Seguro?
¿Usted nunca ha escuchado que Miguel Garza
tenga nexos con el tráfico de sustancias ilegales?
Nunca.
Aunque confío que siendo su brazo derecho,
no me confesaría lo contrario, ¿correcto?
Mire, yo a la ley no le miento.
Dependiendo quién sea la ley para usted, señor.
Entonces, ¿no va a aceptarlo?
Estoy segura que tomó algo importante de la oficina de Miguel
justo en mis narices.
No.
¿Cuánto tiempo lleva en el país, señor Ishiro?
Poco.
Puedo notarlo.
Le falta aprender a mentir como lo hacemos nosotros.
Eso fue un ataque a la yugular,
¿no es que las víctimas somos nosotros?
Mejor que te enfríes, por el bien de todos.
- ¿Que me enfríe? - Por favor.
¡Casi explotamos como palomitas! ¿Que me enfríe?
Y, al parecer, los únicos sospechosos somos nosotros.
Eso es lo que quieren. Ponernos nerviosos.
Pues vaya que no lo hace nada mal.
¿Podrían calmarse?
- ¿Ya? - Pues depende,
¿cuáles son las probabilidades de volver al tambo?
¡Exacto! ¡No me pidan que me calme!
A ver, a ninguno nos conviene que nos investiguen, ¿eh?
- ¿Y como por qué harían eso, eh? - Todos tenemos cola que nos pisen.
Tenemos que hablar con Miguel, él nos va a decir cómo seguir.
No, lo dudo mucho.
A Miguel solo le preocupa Adela.
¿Cómo te sientes?
Todo está bien.
Quédate.
Aquí voy a estar.
Gracias, Miguel.
¡No me dejes, mi amor!
- ¡No me dejes! - Miguel...
Que Miguel no lo sepa.
¡No entiendo!
Que Miguel no sepa...
Te lo juro, amor.
Nunca se va a enterar, te lo juro.
Mi amor.
¡No!
¿Va a salir, señora?
- Sí. - ¿Y adónde quiere que la lleve?
A ninguna parte, Peligros. Yo voy sola.
¿Te puedo hacer una pregunta?
Usted dirá.
¿Qué harías si alguien que quieres,
alguien cercano, representa una amenaza para ti?
Lo mato.
Ni siquiera lo pensaste.
Es que no hay nada que pensar, doña.
Gracias.
¿Por qué no has bajado?
Estamos todos trabajando, menos tú.
- No hago falta. - Ay, Jorge.
Claro que haces falta. Eres parte del equipo, te necesitamos.
No, no creo.
Bueno, yo sí.
¿Por qué tienen que ser así las cosas?
¿Por qué siempre tenemos que estar en riesgo? ¿Qué caso tiene?
Esto es lo que somos, Jorge.
Podemos elegir ser diferentes, pero juntos.
Ojalá se pudiera.
¿Quieres casarte conmigo?
¿Qué?
Sí, podemos irnos lejos para siempre.
¿Qué dices?
¿Te vas conmigo?
Héctor.
- Ajá, dime. - Héctor, tienes que ver esto.
¿Cuáles son las armas más comunes entre los delincuentes?
Son las cuerno de chivo.
Ajá, pero acabo de encontrar un documento
que arroja un resultado diferente.
Mira, esta es la autopsia del mensajero de la bomba
y esta del fabricante, de Enzo Rodríguez.
Los dos fueron fusilados con una Beretta nueve milímetros.
Ajá.
Además, es un arma que ya hemos escuchado antes.
Con una igual mataron a mi hermana Helena.
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