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LA DAMA DE LAS CAMELIAS
Todo es c�lculo y previsi�n.
No te preguntan qu� fuerza tiene el amor, ni a qu� sonetos ardientes
puede empujar a dos seres.
Yo amo por primera vez.
Y que sea su hijo, me tortura.
Solo puedo ceder a esta inclinaci�n.
No puedo reprimir la fuerza de lo que siento.
Por otra parte, �me creer�ais?
No teng�is miedo de mi. Soy una leal enemiga.
S� que aqu� hay algo m�s importante que la felicidad sensata
y razonable que usted me describe.
Y existe esta uni�n profunda, cualquiera que sea el precio,
con el objeto de su pasi�n.
Temo que su hijo caiga en una cruel desesperaci�n.
Reconf�rtelo.
Sea bueno con �l.
Nacemos, Morimos, Vivimos.
Retomemos toda la escena, por favor. �Listos?
Marguerite... No s� qu� influencia tendr� en mi vida,
pero lo que se, es que no hay mujer que ame m�s que a usted.
Estoy feliz.
Annette, un poco de agua...
No es nada, ahora se pasa Se lo ruego, vaya con I�.
Le alcanzo enseguida.
Perdone se�or Dumas, pero es necesario que esta mujer escupa los pulmones
- �Hasta el quinto acto? - No, se�orita. No es obligatorio.
Este fatigoso ejercicio sucede solo en el quinto acto.
Perdone, maestro, pero como no la he conocido, deber� preguntarle a usted.
No era una duquesa, se�orita.
Pero val�a m�s que el trabajo que desempe�aba.
La mujer que ha hecho de modelo de este personaje
se llamaba Alphonsine Plessis.
Nunca ha vivido estas aventuras pat�ticas. Las he inventado yo.
Pero habr�a querido vivirlas tanto.
Ah� est�. Usted.
Todos en posici�n, por favor. Empezamos desde el principio.
Todos en escena. Segundo cuadro, se�ores.
Gaston, te toca.
�Sabe que Armand est� loco de amor por usted?
- �De verdad? - La ama.
Se�ora, tengo hambre.
D�jame ver...
Bravo, Alphonsine.
Ah, pobre se�ora... !Cuando se est� enfermo!
!Y di que mi marido ya se ha ido!
�Est� en casa el se�or Plessis?
- Alphonsine, �est� tu padre? - Est� ocupado.
Conoces a Madeleine. Le ha dado un frasco.
Tambi�n yo necesitar�a uno.
Si. Ven.
- �Est� mal? - No, est� muy bien.
- Son pastillas para la tos -� Para la tos?
Si. A veces me da tambi�n a m�, cuando en casa no hay nada de comer.
Hacen pasar el hambre y la sed.
Se siente m�s contento.
2 francos
Sabe, cuando es la hora, yo puedo decir que no a mi marido, pero me golpea.
Cuando te rondan alrededor, deberemos ser nosotros quienes decidamos,
de otro modo habr�a que hacerlo as�
Escucha,
el se�or Bernier te ofrece estar con �l.
Al menos resolver� nuestros peque�os problemas.
- �Y t�? - Yo...
Yo ir� a verte todos los d�as.
�Cu�ndo tendr� que irme?
Ya, si quieres. Esta all� fuera.
Valor.
�Eres tu Plessis? Ven.
Alphonsine no se siente bien.
�Que tiene?
No lo s�. Se ha quejado todo el d�a y se ha ido a la cama.
- �Duerme? - Eso creo.
Quiz� no se encuentra bien en su casa. Quiz�...
me ver� obligado a devolverla a casa.
Plessis, �quieres aumentar el precio?
Es mi hija. Puedo llev�rmela cuando quiera.
- Querr�a una l�mpara. - �Para hacer qu�?
Quiero volver arriba. Quiero una l�mpara.
�Qu� tienes?
- Dime - No, d�jame.
- �Quieres que te acompa�e? - No, gracias.
No me toques.
Plessis.
No debes llorar, ni tener miedo. No hay motivo.
Le sucede a todas las mujeres.
Normalmente es una amiga quien lo explica,
le sucede a todas las mujeres, cuando se convierten en mujeres.
Despu�s pasa,
luego vuelve.
Cuando le suced�a a tu madre,
se prend�a en el vestido
una bella flor roja.
As�. Y entonces yo lo entend�a.
Y levaba anclas.
Y despu�s ha habido un periodo en que no he visto m�s la flor roja
y despu�s de nueve meses has nacido tu �Entiendes ahora?
Vamos, coge una. Tendr�s bellos sue�os.
!Pero, m�rala! !Se ha puesto unas flores rojas a prop�sito!
!Mandadla a casa! !Mandadla con Bernier!
!Echadla!
- !Vete! - !Dame mi corona!
!Pero o�dla! !Es una verg�enza!
�Segu�s la procesi�n para tomarla con una inocente?
�Sin la religi�n cristiana, que seri�is?
!Dec�dselo! Sois vosotras las vergonzosas.
�Y os�is rezar? Ven
Vamos en procesi�n para honrar al Se�or,
no para desafiarlo con una corona de geranios rojos.
Si la gente la toma contigo, quiz� eres t� la que les das una buena raz�n.
- �Haciendo qu�? - �Haciendo qu�?�No lo sabes?
�Y el se�or Bernier? Puedes irte a la cama, Delphine.
- No he acabado. - Nunca he visto la cocina tan limpia.
Buenas noches.
Si no quieres hablar de este se�or Bernier, no puedo obligarte.
- El se�or Bernier... - Si?
Me quiere desnudar,
y despu�s me mira.
Me mira.
Pero acaba casi siempre por dormirse.
El se�or Bernier es muy rico.
�Y si no fuese rico?
Si no lo fuese, no podr�a pagar a mi padre por mi compa��a.
Desde esta noche no iras m�s a su casa.
- �Quiere que vuelva con mi padre? - �No te gustar�a?
Si. Con mi padre estoy bien.
A los hombres no les gusta, la toman con �l,
pero las mujeres le van detr�s hasta a casa.
Y yo me escondo y miro.
Le hablar�. Le dir� lo que haces.
Pero ya se ha dado cuenta.
�Y entonces?
Bien, nada. Ha continuado como si no pasase nada.
Ten�a puestos los calzones.
No hab�a visto nunca como estaba hecho un hombre.
Y luego me ha pegado. Pero enseguida hemos hecho las paces.
Esta noche no iras a casa de Bernier.
Te quedaras aqu�. Dormir�s con Delphine.
- Despu�s veremos. �Vienes? - Si.
Mira, dormir�s all�.
Te traigo un colch�n de paja y una manta.
- Delphine. - �Si?
- Alphonsine dormir� aqu�. - Bien.
Ven.
�Es el libro que lees en la iglesia los domingos?
�Me lees lo que est� escrito?
Que bella eres, amiga m�a. !Que bella eres!
Tus cabellos son como un reba�o de cabras.
Tus ojos son palomas
y tus labios cintas escarlata
Tu mejilla es como una granada
tus senos son como dos cervatillos, como dos gacelas gemelas
que pasan entre los lirios,
tu amor es m�s suave que el vino,
tus labios destilan miel,
y bajo tu lengua hay leche y miel.
Alphonsine,
�Qu� te ha pasado?
�Qu� te ha pasado?
- Debemos irnos. -�Por qu�?
- �Por qu�? - Est� llegando la polic�a.
- Me buscan. Debemos irnos - Vamos. Ven
C�brete, Anya.
�Tambi�n ustedes van a la feria de Avalon?
No lo s�. Vamos sin una meta.
Ella es mi hija.
Estaba cansada de caminar, y hemos tomado el barco.
Un padre todav�a joven.
Por nuestra parte, debemos apresurarnos.
En efecto �Por qu� perder tiempo? �un puro?
�Y qu� hay en Avalon?
Hay mucha gente.
Mucho movimiento.
Siempre he hecho �ptimos negocios en la feria.
La gente hace cola para comprar mi az�car hilado
�Hay una farmacia en Avalon?
��Por qu�? �Necesita algo?
Si, unas p�ldoras que alegran la vida, cuando no lo es.
Tengo algo mejor.
- �Quiere probar? - Si
- �De verdad? - Si
Toma, tesoro. Come. Come, por favor.
Ten
Ten
Gracias
D�jalo, querida. D�jalo
Anya, tesoro, c�lmate. Vamos.
�Ha pasado?
�Cu�ntos a�os tienes?
�C�mo te llamas?
Alphonsine.
Alphonsine, c�brete.
No solo tienes los mismos ojos, si no tambi�n la misma inicial que Anya.
Te dejo con �l. Es una buena persona.
Te ense�ar� un oficio y te dar� tambi�n un salario.
Pero no los primeros meses Ya he cogido yo el sueldo.
No te enfades. Veras. Este chico te dejar� en paz.
Y te llevar� a Paris
Adi�s.
!Las ultimas, se�ores! !Las ultimas! !C�mprenlas!
Compren piruletas. !Animo! Se�ores !C�mprenlas!
Las ultimas, se�ores! Las ultimas! C�mprenlas!
- Una piruleta. - Si se�ora
Una piruleta. Tenga.
Las delicias de Maxence.
�Qui�n las quiere se�ores? �Qui�n quiere mis delicias?
-�Quiere una? - !Idiota!
�No puedes estar atenta?
No es grave. Ahora lo arreglamos.
�Ve mi remedio? Es bueno.
�Est� tambi�n cubierto de az�car ardiente?
Es dulce de por s�.
- �Quien es aquella muchacha? - No tiene ninguna importancia
!Presenten armas! Reposo.
�A qui�n obedecer�s bello zuavo? �A una rubia o a una morena?
!No la escuches! !Se le sube a la cabeza!
�Est�s segura?
�Y tienes miedo?
No, tengo miedo de acabar en el hospital
Mira.
Debo encontrar un cliente ahora,
o la ni�era dejar� a mi hijo en la acera esta noche
- Pero no debes. Estas enferma. - �Quien quieres que se d� cuenta?
De noche, de prisa, de pie y contra un muro
- Se dar�n cuenta despu�s. - Acabareis todas enfermas.
Yo mis noches las paso en el teatro.
Cuando quieras venir, ser�s siempre bienvenida.
Es diferente de hacer la puta. Vamos, ven.
El segundo de la izquierda, el conde Olympio Aguado,
Marques de Las Marismas, se hace mantener por las mujeres.
- �El rubio? - Es el conde Agenor de Guiche.
Los dos hermanos di Montjoyeux,
dos gemelos, grandes cazadores de jabal�s y de chicas menores.
Lord Suitton, comedor y fumador de opio.
Y all�, las tres v�rgenes m�s ricas de Francia.
- Se�orita - !Se�orita de Valnoble!
!R�pido! !R�pido!
- Tenga. - Gracias.
La se�orita de Valnoble, ex lechera, alg�n a�o de prisi�n...
!Nunca he sabido su verdadero nombre!
!Sufre de c�licos, pobrecita!
�Qu� miras?
��l? Es el conde de Perregaux.
No se sabe que le gusta de verdad. Pasa todos los inviernos en Argel.
Es una persona interesante
ALPHONSINE PLESSIS - MUERTA A LOS 23 A�OS
Todas las formalidades para el traslado del cad�ver
han sido terminadas pero esperamos que usted identifique el cuerpo.
Conde de Perregaux, �es su mujer?
Cubridla.
- Oh, se�orita. - Buenas noches.
Gracias
�Ves? no hace falta andar con los zuavos para redondear la paga.
Oh, ha acabado.
No has respondido
No me has dicho si quer�as venir a mi casa.
Es all� donde quiero estar.
No aqu�.
Me ha gustado hacer el amor contigo.
- �Cu�ntos a�os tienes? - 21 a�os.
Pero la mayor parte del tiempo cien.
Tienes los pies sucios
Si no te gustan las mujeres con los pies sucios,
no vayas a buscarlas a les Halles.
!Alphonsine!
- Buenas noches. - Si�ntate. �Quieres un poco de menestra?
- �Me das un poco? - Si.
Gracias.
!Que afortunada!
Creo que la se�orita se quedar� algunos d�as.
- Se�orita... - �Quiere que encienda el fuego?
Bien.
- �Es tu habitaci�n? - Es la de mi madre.
Vive en el campo. Viene solo una vez al a�o
�Te gusta la gente del pueblo, Agenor?
Como pocas cosas en el mundo, con tal de que contin�en siendo del pueblo.
!Sin embargo ya me has cambiado!
Desde que te conozco he aprendido a lavarme los pies.
Me he dado cuenta. Comes con la boca cerrada,
y usas el cuchillo para el pescado.
Y hago algo peor. Estoy aprendiendo a escribir.
�No te has dado cuenta de que te robaba dinero?
Se lo doy a la persona que me ense�a.
Que me robabas dinero, me hab�a dado cuenta. Y me gustaba.
Ahora que conozco el motivo,
adem�s de ser elegante, ser�s...
inteligente, y te volver�s aburrida.
La vida muerde, Alphonsine.
La vida marchita.
Es m�s culpa m�a que tuya
Las mujeres que vienen aqu� son todas decrepitas.
Incluso las m�s bellas y las m�s j�venes
yo las observo cuando vienen a los bailes de mi madre, cargadas de oro,
mientras, en la escalinata, caen bajo el peso de los collares.
Esta noche quiero verte sin nada.
Me parecer� ver la vida.
Ven
Ven
Quer�a presentarte a mis amigos
Visto que un d�a u otro acabar� en la cama de todos estos se�ores,
me parece justo.
Christian,
�ve aquella se�ora?
D�gale que la invito.
No ten�a que levantarse,
iba a ir hacia usted.
Desde la �ltima vez que la he visto, sus vestidos no est�n tan gastados.
�Es as� como me hab�a visto?
Not� solo los ojos de mi hija.
Es una sorpresa verla aqu�
Los hoteles est�n llenos de gente que viene a gastar su dinero.
Y nosotras venimos detr�s.
�Donde se aloja?
- En una habitaci�n aqu� detr�s. - Tengo una suite aqu� en el hotel.
La que tomo desde hace a�os cuando ven�a aqu�,
cuando mi hija estaba todav�a viva.
Ahora es demasiado grande para mi,
demasiado vac�a
Estar�a feliz de ofrecerle mi hospitalidad
�Mis vestidos no son demasiado vistosos?
-Los cambiaremos. - �Y despu�s que deber� cambiar?
No quiero hacer promesas.
Ni quiero aprovecharme de un hombre al que traicionar�.
Me contentar� con su presencia, que me fascinar�,
y de las horas que pasar� en mi compa��a. Si se aburre, saldr�
y no me contar� nada
Yo no le pedir� nada.
Las mujeres pueden hacerlo todo, si saben c�mo hacerlo.
!Ah! !Su Excelencia!
- �Ha acabado? - Falta solo alg�n retoque.
Atenci�n.
La se�orita Alphonsine... No sab�a si aceptar o no.
Ha querido la capa de terciopelo forrada de marta,
y los manguitos de armi�o.
Habr�a querido pedir primero la aprobaci�n de su Excelencia.
�Su Excelencia quiere verlo?
No, no.
Dejemos a la se�orita Alphonsine el placer de abrir las cajas
en las que se esconden estos tesoros.
La Plessis... Es la protegida del Conde Stackelberg.
Sabe d�nde est� el dinero.
- �Quiere que continuemos la lectura? - Si.
Hab�amos llegado a un pasaje que gustaba mucho a mi hija.
No se cansaba nunca de o�rlo.
"Lanzo una mirada a su alrededor
con un sentimiento de terror
que muchas personas m�s ancianas que �l comprender�n f�cilmente.
Un ata�d todav�a sin acabar, apoyado en unos caballetes negros
en medio del negocio,
ten�a un aspecto tan l�gubre y macabro,
que sus ojos se giraban hacia ese siniestro objeto
del cual casi se esperaba
que saliese lentamente una cabeza espeluznante
que lo habr�a vuelto loco de terror.
Y justo en aquel momento Oliver Twist... "
Serge...
- �Si? - No tengo dinero
Si lo s�. Ayer me diste 30.000 francos,
pero hoy he gastado 5.000 para comprar dos caballos irlandeses.
Etienne no quer�a conducir una carroza con un solo caballo.
Usted es tan rico... Y adem�s sabe,
no le pido que me crea.
�C�mo puede creer a una persona a la que da 50.000 francos?
Al mes...
Pero sabe, podr�a amarle
por todas estas cosas que me ha dado.
Pero no lo sabr� nunca
�C�mo se llaman los caballos que ha comprado?
Adorable y Crinito.
Le aseguro que incluso usted no habr�a podido resistir la tentaci�n.
"Ha entrado en la tienda,
una larga fila de mesas estaban alineadas a lo largo del muro,
todas cortadas por la misma medida y en la penumbra.
- Con las manos en el bolsillo... " - Serge, estoy muy cansada.
Hasta ma�ana, amiga m�a.
�Est� bien as�?
Demasiado alto. Deje que el hombre se incline.
Soy el Conde Edouard di Perregaux.
Perdone se�orita, pero no he podido impedir entrar al se�or
No importa. Puede retirarse.
Ha o�do lo que he dicho a mi protector,
- �Conde Perregaux? - Si. No pod�a ser de otro modo.
Era principalmente a usted a quien hablaba.
Quer�a solo hacerle saber que pese a la generosidad del Conde,
consigo de todos modos endeudarme.
Eso no me asusta.
Su dinero no ser� mal gastado.
Los hombres que vienen a la cama conmigo se divierten mucho.
�Sabe por qu�?
Porque yendo a la cama con ellos, yo me divierto mucho.
�Y la se�ora?
Iba a avisar al se�or conde que la se�ora ha dejado una carta.
Ha decidido consultar a un gran especialista y ha partido.
Bien, Clotilde.
Querr�a algo caliente.
Claro, se�or Conde. Vuelvo enseguida.
�D�nde vamos?
Volvemos a Paris.
�Y d�nde est�bamos?
En Inglaterra. �No recuerda nada?
Espere...
- Si, hab�a un embarcadero... - Si...
Usted me llevaba en brazos. Cre�a que era un sue�o...
No, no era un sue�o. �Y luego?
Est�bamos en una habitaci�n...
Si, �y luego?
Luego me preguntan algo que no entiendo...
Le preguntan en ingles: "�Quiere tomar a este hombre aqu� presente
como su legitimo esposo?"
- �Y yo he respondido que si? - Ha respondido: "Si".
Ha respondido: "Si".
Condesa de Perregaux.
�No le gustar�a ver Argel? �La de verdad?
Hay bellos jardines.
Y el cielo es casi siempre azul.
Me embarco en unos d�as, Alphonsine.
�No me pide que le siga?
No, no se lo pido.
Pero tiene obligaciones hacia m�.
- Lo s�. - Soy su mujer desde hace unos d�as.
Aunque esto le parecer� extra�o, le pido que me deje.
Si no quiere seguirme, dejarme vivir mi vida,
como he hecho siempre. Entonces le pido que me deje libre.
Pero tengo muchas exigencias. No puede decir que no le hab�a avisado
Es su sinceridad la que me ha conquistado.
Mi escritura no es muy buena todav�a,
pero creo que la idea est� clara.
Quiero decir por escrito que usted es libre,
se lo he dicho de palabra y se lo repito.
Firmado: Alphonsine.
- �Y las condiciones? - Usar� solo su titulo.
Usted continuar� haciendo su vida y yo la m�a.
De ahora en adelante,
los hombres que quieran mostrarse en el teatro o en las carreras,
con una condesa en el ojal, deber�n pagar m�s.
Solo eso
Deber�s encontrarme otro nombre...
Condesa Alphonsine De Plessis...
Condesa de.. Es "Alphonsine" lo que no funciona
�No cree?
Har�a falta otro nombre... no se...
Har�a falta otro nombre...
No se...
Probemos...
Condesa.. Marie...
Alphonsine...
�Qui�n es?
Marie De Plessis. La dama de las camelias.
�La conoces?
Ahora es la Condesa de Perregaux.
Y la divina Marie.
Ag�nor, �me la puedes presentar?
�Era bello, no?
Estoy contento de que te guste tanto el teatro.
�S�?
- �Vienes a ayudarme? - Si.
Me pongo c�moda y estoy enseguida contigo.
- Morin, �sirve de beber al Conde? - Claro.
Di a Clotilde que prepare la cena para cuatro.
- �Quien viene? - Cl�mence, con dos caballeros.
- Ay�dame - �Y �l?
Lo hago irse.
Estas contenta esta noche.
Uno de los dos es el hijo de la Dejazet.
Parece que es una gran actriz. El otro es el hijo de Dumas.
Habr�as hecho mejor en invitar al padre.
Hoy ha habido un verdadero desfile de acreedores.
Solo de Champagne tenemos una cuenta de...
!Basta! !No me pondr�s de mal humor!
�Cu�l de los dos te gusta?
�Y si amase a uno?
�Sabes en que se reconoce a una mantenida de �xito?
No cuentan tanto el palco, o los diamantes, las carrozas y los caballos,
sino un amante, muy joven,
que esconder, enamorado y sin voluntad.
Un amante que te roba todo el dinero.
!Por como lo trabajo!
- !D�jame ver que hay debajo! - !D�jame en paz! !Para!
- !Quiero ver! - !Para! !Para!
De verdad, !Para! !Me haces cosquillas!
!Para!
Di en cocina que no abran a nadie si llama alguien.
Si, se�ora.
- �Le ha gustado como he tocado? - �Quien le ha ense�ado esta aria?
Las Ursulinas.
�Que m�s ha aprendido de las hermanas?
A estudiar las manos de un hombre, sus dedos y sus mu�ecas.
!Ahora basta! !No, no, no!
!Vamos!
!Alexandre, coraje!
Ha re�do demasiado.
- Vamos, ven - D�jala en paz.
Escupe sangre. Le sucede a menudo. Esta mal del pecho.
- Vuelva a divertirse con los otros. - �Est� cansada?
�Que mira?
Mi madre en un tiempo era bordadora.
�La mujer del gran Alexandre Dumas?
No es su mujer. No se ha casado nunca. Soy un bastardo.
Y yo una puta
Una puta
que escupe sangre
Gasto cien mil francos al a�o.
Soy buena solo para un viejo como el Conde de Stackelberg.
La prueba es que todos los amantes j�venes que he tenido,
antes o despu�s, me han dejado.
No entiendo porque no se cuida.
�Cuidarme?
Si me cuidase morir�a,
sobre todo con la vida que hago.
Perm�tame decirle una cosa. No me creer�, pero es cierta.
Y no se la dir� nunca m�s.
�Qu� es?
Hace dos a�os, me acuerdo,,
La he observado desde la vitrina de un negocio mientras hac�a compras.
Y cuando he preguntado al vendedor quien era, me ha respondido:
"Una prostituta".
Esta noche Cl�mence me ha dicho que estaba muy enferma.
Su poder sobre mi aumenta d�a a d�a y..
creo que era mi destino el amarla.
-�Qu� debo hacer? - Debe amarme un poco.
Si promete hacer todo lo que le digo sin protestar o hacer preguntas
- entonces yo tambi�n te amar�. - Te lo prometo.
Sue�o un amante sin voluntad, sin sospechas ni pretensiones.
Acepto todo.
Un amante sin derechos
Sin derechos.
Pero sabe, a mi me gusta esta vida infernal.
Me da placeres que t� no puedes entender.
Esta ma�ana, hace falta que el se�or nos haga el honor.
Mi buena Clotilde.
Aqu�.
Buen provecho.
Ten, bebe esto.
Me amas como ning�n otro.
Dilo otra vez
Entre, se lo ruego. Si�ntese, aviso a la se�ora.
�Se siente seguro de si? Claro es que la comparaci�n...
es a su favor.
Se�or, no le he preguntado nada.
Igualmente se lo digo.
No tome este asunto demasiado en serio.
Ser�a un desastre para ambos.
Ella se arriesga a arruinar un excelente acuerdo
que da a la Condesa dinero y felicidad.
Dos cosas que usted nunca podr� darle.
Usted conseguir� solo acelerar su muerte.
�Pero qu� cree? Las prostitutas en Paris
consiguen mantener su ritmo de vida solo con 3 o 4 amantes.
Y usted con su renta apenas conseguir�a darle una carroza.
hecho.
- Papa �te molesto? - No importa. Entra.
- �Trabajas? - Es un pasaje muy delicado.
D'Artagnan vuelve r�pido y con furia a Paris para llevar las monedas
- a la reina. - Una admiradora tuya me ha pedido
una dedicatoria tuya en un libro.
Conoce muy bien todas tus obras.
�No me preguntas para qui�n es?
Para la Condesa Marie De Plessis de parte de Alexandre Dumas
feliz de que haya reconocido en su hijo su obra m�s completa.
- �Pero t� sabes...? - Lo s� todo.
Sobre todo lo que es un secreto solo de Pulcinella.
Querr�a que la conocieses. Acomp��ame a su casa esta noche.
�Y el Conde Stackelberg?
- No sabe nada. - Sabe todo. Todo.
Solo cuando se es viejo, se es sabio
Lo experimentaras tambi�n tu, amigo m�o.
Cuando se envejece, es mejor comer un pastel acompa�ado,
que una mierda solo.
La se�ora condesa est� mal. No recibe a nadie.
Perdone, Diane.
�Quiere un dulce?
Esta caja le ha sido regalada por su cumplea�os
Los dulces a las nueces est�n envueltos en billetes de 1.000 Fr.
Y los de menta...
en billetes de 100 francos.
Aqu� est� el libro de mi padre que deseaba.
Est� formado por simples p�ginas.
Si alguna vez me volviese rico, har�a imprimir de nuevo
los 33 tomos de la enciclopedia.
En billetes de banco.
Deb�a impedirle venir.
Te hab�a dado una nota para �l. �Qu� has hecho?
La he quemado.
Es bonito. Has hecho bien en traerme aqu�
- �Te gusta? - Si.
Ha simulado no verme, �lo has notado?
- �Quien era esa chica? - �C�mo quieres que lo sepa?
Para ser bonita...
Es bonita.
�Por qu� no das una cena en la "Moschea"? �En el restaurante �rabe?
- �A qui�n debo invitar? - No se...
Dejazet, por ejemplo.
Y Alexandre.
Ten, toma. Bastar�
�Entonces nos dej�is solos? �Abandon�is la compa��a?
- Vamos. - Si, vamos.
- �Vendr�? - Si, pero ha querido saber si venias.
- �Que le has dicho? - Que no. Obviamente.
Visto que lo quer�as tanto, no he querido arriesgarme
- a perder al invitado de honor. - Bien. As� ver� la sorpresa
- !Haces las cosas a lo grande! -!Nos faltaras!
- !No especulo nunca sobre tus cenas! - Eres una amiga. Te har� un regalo.
Ah� est�.
Querido Alexandre. Bienvenido.
Es Constance. Le hab�a dicho que no habr�a venido solo.
�Me lo ha dicho? No me acordaba.
Tienes buen gusto. Tu amiga es guapa.
�Quieres que la deje?
Responde.
�Quieres venir conmigo? �Quieres hacer el amor?
R�pido.
Soy el conde de Perregaux.
�La se�ora condesa est� en casa?
- No, lo siento. - �Puedo saber d�nde est�?
Est� en el campo, para cuidarse
O al menos es lo que ha dicho antes de partir.
�Usted qui�n es?
Soy su hombre de confianza Desde hace a�os
�Sabe su direcci�n?
�Querr�a...ir a buscarla?
Le aconsejo avisarla, porque no est� sola.
Para ser un hombre de confianza, usted es un poco indiscreto.
Y usted que es su marido, se ocupa bien poco de ella.
�Sabe que est� enferma? �Quer�a su direcci�n?
90, Hotel de Bon R�veil.
Sabes, quiz� hacemos demasiado el amor
Tienes ojeras
- Estas aqu� para curarte, para recuperarte. - La enfermedad es cruel conmigo,
pero puede matar tambi�n a aquellos que viven a mi lado.
Soy contagiosa �lo sabes?
Alphonsine!
Aqu� nadie puede vernos
Normalmente son los amantes quienes toman este tipo de precauciones
Esta vez, es el marido.
�Pero qu� haces aqu�?
Infravaloras mi devoci�n, Alphonsine.
�Estoy muy cambiada?
No has envejecido ni un d�a desde que te conozco.
Excepto quiz�...
Tus ojos . Tienen otra luz.
tus bellos ojos grises...
soy m�s consciente.
Entiendo que han visto muchas cosas.
En tu casa, en Paris un hombre arrogante e indiscreto
me ha puesto en guardia dici�ndome que estabas en buena compa��a.
- �Estas desilusionado? - Acepto esta segunda desilusi�n.
Si eso significa que estas feliz y amada.
Si es as�, �por cu�nto tiempo todav�a lo amaras?
Quieres decir por cu�nto tiempo todav�a me amar� �l.
Parte conmigo, Alphonsine.
Si tuviese que amar a alguien en mi vida, lo elegir�a a �l.
Entonces has elegido a otro.
No, no quiero amar a Alexandre para toda la vida.
Es demasiado ambicioso.
Creo que est� escribiendo nuestra historia.
Me pregunto que encontrar� para el final.
Quiz� se lo sugerir� yo misma.
Se�or Dumas, �Baila?
Encantado
Una persona desea verla.
Me ha pedido no hacerme notar.
�Cu�nto tiempo te quedaras todav�a aqu�, de vacaciones?
�Y qu� se yo?
- Despu�s de todo la cosa te incumbe. - Hasta que quiera.
Los acreedores hacen cola para hacerse pagar.
Pagar� a mi vuelta.
No. A tu vuelta encontrar�s a los oficiales judiciales.
Bien, hazte dar dinero de Stackelberg.
Stackelberg te lo da a ti, no a m�.
! No querr�s hacerme creer que te gusta estar aqu� en este agujero perdido!
�Has olvidado ya que en un tiempo, si hubiesen podido,
nos habr�an quemado vivos?
- Quiero quedarme con Alexandre. - !No es posible!
Escucha, Alphonsine...
Si los acreedores se quedan la casa, todo, y adem�s pierdes a Stackelberg...
Franz Liszt acaba de llegar a Paris y quiere verte.
Esto te permitir�a hacer otras vacaciones eh?
Vuelve a Paris.
Es una carta para mi banco. La direcci�n es...
Plaza Dauphine. Ya he estado.
Ah ya. Lo hab�a olvidado.
Ya eres una "habitu�e" de mi banco.
Tendr�s curiosidad por saber que ya he debido ceder alguna de mis propiedades.
Tierras, bosques.
Mi capital en la Banca Dauphine casi est� agotado.
�Le cuesto tanto?
Si.
Deber�a saber que dilapidar una fortuna por alguien
significa sentirse vivo.
D�jame a m� este genero de razonamiento.
Apres�rese, porque de sus tierras, de sus bosques,
dentro de poco no tendremos necesidad ni yo, ni usted
Ambos estamos cercanos a la muerte.
Gracias.
!Marie, Marie! Mira lo que te he tra�do.
Es maravillosos. De parte de Liszt. Te espera en su concierto.
La se�ora Condesa no est� en casa.
Pasa la noche en casa del Conde de Stackelberg.
Esta enfermo. �No lo sab�a?
Estoy tan furioso ante la idea de que un hombre tan famoso quiera verte solo a ti.
�No est�s contenta?
�Qu� tienes?
Vamos, Marie, apresur�monos. Llegaremos tarde.
Le he dicho que no estabas en casa y se ha ido.
�Quer�as verlo?
"Mi querida Marie, no soy lo bastante rico para amarte como querr�a,
ni suficientemente pobre para ser amado como tu querr�as.
Olvidemos, por tanto, ambos, tu y yo,
tu un nombre que ya te ser� indiferente, y yo una felicidad
que se ha convertido imposible.
Me voy. Necesito estar solo. Irme lejos de Paris,
Trabajar, olvidarte. Alexandre".
Cuando has partido para el campo cre�a que volver�as recuperada.
No tanto por los beneficios de una vida regular y del aire puro,
si no porque sab�a que estabas en buena compa��a.
Un verdadero sentimiento puro puede ayudar a vivir.
Es un invento de quien goza de buena salud.
En cualquier caso, la vida que llevas te est� matando.
�Qu� me aconseja dado que est� tan bien informado?
�Cree que amar verdaderamente a alguien puede parar una hemorragia?
La enfermedad es sucia, es s�rdida y tiene mal olor.
No se puede mezclar con los sentimientos.
Alphonsine, usted me habla con rencor,
pero s� lo que me reprocha.
No es culpa m�a si pese a todos los a�os que llevo fatigosamente ,
estoy vivo todav�a.
A menudo he deseado lo contrario.
Cr�ame.
Adi�s. No volver� m�s.
No quiero ver morir a mi hija una segunda vez.
Tengo ya las cartas de cr�dito para los bancos de Argel y de T�nez.
�Todav�a la amas?
Siento piedad.
�Ha hecho los vahos?
De l�quenes de Irlanda, si. Como hab�a prescrito.
Entre toses y vahos, es un milagro que no me haya asfixiado.
- �Y ahora como se siente? - Como siempre.
Si no est� satisfecha con mis curas,
nada le impide consultar a uno de mis colegas.
Los enfermos son una raza odiosa, deber�a saberlo.
Debe descansar. No debe salir. Hasta nueva orden.
Hace falta mucha paciencia.
Gracias
Dame dos pastillas. Las tuyas.
Son las �nicas que me han dado alivio.
Al menos estas de buen humor por una hora o dos.
Di a Etienne que prepare la carroza. Querr�a salir.
�No has o�do lo que ha dicho?
Me ha dicho que tenga paciencia.
�T� la tendr�as?
�De verdad tiene que salir hoy?
Esta noche la han tra�do aqu� medio muerta y hoy ha tosido,
- ha escupido sangre todo el d�a. - �Est� acabado?
Ya.
Te hab�a dicho el rojo.
El rojo se lo ha llevado la modista. Ha dicho que...
que no hab�amos acabado de pagarlo.
Siempre he pagado. Siempre he pagado todos los vestidos que me ha tra�do.
Es porque en mi ya no causan efecto.
Pero mejorar�.
Hace once noches que no duermo.
Me sofoco a cada momento Me parece morir.
Saldr� viva de esta habitaci�n.
- Deje que la acompa�e. - �Que quiere?
Quiero ayudarla.
No necesito a nadie para morir.
Me ahogo...
Me ahogo...
!Marguerite! !Vivir�s!
Marguerite, vivir�s
Perdonadme, soy el padre.
Se�or Alexandre.
Bravo. Es soberbio. !Que bella pieza ha escrito!
Nos preguntamos que habr� pensado Alphonsine vi�ndose imitada as�,
como la ha imitado usted.
Solo a mi... solo a mi no me ha puesto dentro,
porque habr�a desentonado en una pieza tan magn�fica.
Cuando pienso que habr�a podido contar tantas cosas...
como ha muerto...
Una muerte horrible...
No pensaba que la enfermedad pudiese hacer sufrir tanto a alguien.
Y hoy...
de ella no queda ya nada.
Ha sido vendido todo, incluso sus cartas de amor,
sus notas. !Han vendido todo!
Incluso mechones de su cabello.
Sus bellos cabellos...
Todo esto es incre�blemente triste, se�or. !Eh vamos!
Pero ahora pertenece al pasado, �no es as�?
- Te lo ruego, pap�, d�jalo. - !Ah, se�or Alexandre!
Digamos que es nuestra se�ora de las camelias. !Que bello titulo!
Con esto, estar� seguro de alcanzar cualquier tipo de p�blico,
y adem�s ganara bastante dinero.
Yo desgraciadamente lo he gastado todo por ella.
Desde que me dej�, hace cinco a�os, no tengo dinero.
Gracias.
Alexandre.
Alexandre, el publico te llama.
Ha sido un triunfo, un gran �xito.
Cierto, un gran �xito. Un grand�simo �xito.
!Vea, se�or Dumas, son nuestros hijos!
Eh si, !nuestros hijos!
Mi coraz�n est� cercano al suyo, mi querido amigo.
�Sabe que me ha dicho mi Alphonsine antes de morir?
"No me resignar� jam�s a dejar este mundo
de bandidos
y prostitutas".
De bandidos
y prostitutas.
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