All language subtitles for La vampira de Barcelona_track5_[spa]

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Original subtitles

Secuestradora de niños.

Bruja.

Sangre.

Hechicera.

Sangre.

Puta de Satanás.

Mala mujer.

Demonio.

Sangre.

Ogro chupasangre.

Asesina.

Una hiena.

Una bestia humana.

¿Tardarás mucho en morirte, bruja del diablo?

Un monstruo.

Sin entrañas.

La vampira de Barcelona.

Sí, lo dijo.

Sí, evidentemente.

Mirad quién ha venido.

¿Ya ha salido del manicomio?

¿Del manicomio? Creía que había dejado de ejercer.

Dicen que intentó asesinar a su padre.

Debe de estar loco.

¡Comes!

Ven, hombre, ven.

¿Qué tal? ¿Vuelves a escribir?

Eso parece.

¿Me podríais resumir de qué nos hablarán?

¿No lo sabes?

No.

No sé nada.

He estado...

viajando.

Niñas desaparecidas. Ese es el tema.

A ver qué mentira nos cuentan hoy.

Señores...

Si me lo permiten, les leeré la nota que me ha pasado

el excelentísimo gobernador de la ciudad.

¿Y Teresita Guitart?

Teresita Guitart es un caso aislado.

De todas formas, estamos siguiendo pistas sólidas

y pronto darán fruto.

Si quieren que colaboremos...

¡Comisario!

- No habrá más preguntas. - Una pregunta más.

No habrá más preguntas. No les podemos decir nada más.

Nos toman por idiotas.

- ¿Qué escribimos? - Lo mismo que ayer.

Que Teresita Guitart continúa sin aparecer.

La policía no sabe ni por dónde buscarla.

- ¿Cuánto hace que desapareció? - Dos semanas.

En Carnaval iba por la calle con su madre.

La madre se puso a hablar con una vecina y de pronto...

Escribe sobre eso porque a los padres de Teresita los conocen todos.

Tienen nombres y apellidos.

¿Pero y los niños de la calle? Desaparecen cada día.

- De esos no habla nadie. - ¿Son tantos?

El orfanato está lleno de niños. Y las calles también.

Son hijos de prostitutas, de matrimonios que no los quieren.

No parece que sus vidas tengan valor para nadie.

La gente dice que, por las noches, hay un carro rojo

que recorre la ciudad y recoge a los niños perdidos por la calle

y los lleva a un sitio extraño

donde les quitan el corazón y las entrañas.

Lo llaman "el carro de la sangre".

Niñas desaparecidas.

Ese es el tema.

El orfanato está lleno de niños.

Y las calles también.

Son hijos de prostitutas, de matrimonios que no los quieren.

No parece que sus vidas tengan valor para nadie.

Teresita Guitart es un caso aislado.

¡Quiero ir con mamá! ¡Con mamá!

Ahora sí.

Desde las alturas de Montjuïc, llega hoy aquí:

Vanessa, la santa.

Aún te acuerdas.

Y de muchas otras cosas.

¿Cuánto hace que no vienes a verme?

¿Un año, quizá?

¿Me has echado de menos?

Si eso te hace feliz...

te puedo decir que sí.

Me gustaría si fuese verdad.

¿Por qué no lo dejas y buscas un buen trabajo?

¿Quieres que deje de ser puta?

No eres el primero que me quiere camelar, ¿sabes?

Ya, ya. Me lo imagino.

Además, ya casi lo he dejado.

¿Cómo que "casi"?

Solo me veo con un señor.

Y ahora también contigo.

Pero he decidido cambiar de vida.

¿Y con quién te quedarás?

¿Conmigo?

¿O con el otro?

Ni contigo ni con nadie.

Quiero ser mi propia dueña.

¿Te he dicho que cantaré en el Liceu?

- No. - En un concurso para cantar ópera.

Me están haciendo un vestido precioso.

- Estoy ahorrando para pagarlo. - ¿Y qué cantas?

¡La donna è mobile!

Tú ríete.

Sé que puedo hacerlo.

Si cantas desnuda, ganarás seguro.

Puedo hacerlo y lo haré.

No pienso convertirme en una puta desdentada

que te la mama en la calle por un duro.

Amèlia...

Me ganaré la vida.

Cantaré y me iré a Italia.

¡Amèlia! Ven aquí, venga.

Lo siento.

¿Por qué no te quedas aquí esta noche?

Venga.

- No puedo. - Venga.

- Tengo que madrugar. - Va. Esta noche.

Tengo clase de canto y después iré a la modista.

¿Hace cuánto que te pinchas?

Me cuesta dormir.

Antes también y no te pinchabas.

Sí, pero cada vez es peor.

No me has dicho qué has hecho todos estos meses.

¿Por qué lo quieres saber?

¡Hombre!

Manguis te ha contado muchas cosas.

Otro día te lo cuento.

Cuando tú quieras.

Sí.

Otro día te lo cuento.

Que sueñes con los angelitos.

¡Ayúdame!

Laura.

¡Ayuda!

¡Laura!

¡Laura!

¡Ayúdame!

¡Laura!

¡Laura!

Buenos días.

Bien, ¿no?

Bien, sí, supongo.

No me gusta escribir sobre niñas desaparecidas.

Es lo que hay. Es la noticia de estos días.

Podrías entrevistar a los padres.

¿No podrías darme otra cosa?

¿Cómo que otra cosa?

¿Qué te pasa?

Te he guardado el puesto durante un año.

Me has hecho creer que estabas bien.

Lo estoy.

Pues no tienes muy buena cara.

¿Es por Laura?

¿He dicho algo de Laura?

¿Tengo razón o no?

Sí.

He soñado con ella.

Venga, Sebastià.

- Ya han pasado muchos años. - Para, tío.

Para.

- Ya tengo suficiente por hoy. - Espera, espera, Sebastià.

Escucha, Sebastià.

Eres un buen periodista.

Uno de los mejores.

No te destroces la vida.

¿Hablarás con el matrimonio Guitart?

¿Por qué nadie ha escrito nada?

¡No me toque!

Desaparece la hija del pastelero y todos se revolucionan.

La mía... ¡No me toque!

¿Quién me ayudará a encontrar a mi hija?

¿Quién?

Clàudia. Se llama Clàudia.

Tiene diez años.

Fui al hospicio

porque sé que a veces la policía recoge a los chavales que ve por la calle

y los lleva con las monjas.

Pero no la encontré.

Y me he gastado todo lo que tenía yendo a Francia,

a la fábrica de vidrio de Saint Dennis.

Me dijeron que tenían a chavales españoles trabajando.

¿Y es verdad?

Vi a alguno, sí.

Pero... no encontré a mi hija.

Si hubiese sabido lo que sé ahora, me lo habría ahorrado.

¿Qué quiere decir?

¿Qué sabe?

Que en esta ciudad hay gente muy mala, señor Comes.

Gente que paga lo que haga falta para satisfacer sus vicios.

No creen en Dios.

Ni en nada.

Solo disfrutan haciendo el mal.

Hay lugares adonde se llevan los chavales.

Y ahí los viciosos hacen lo que quieren.

Y a mí la poli no me escucha.

No puedo hacer nada. No me puedo ni acercar.

¿Por qué no?

¿Qué ha hecho?

Míreme. ¿Cómo quiere que me dejen entrar?

Venga, rápido. Escóndase.

Espere, espere, espere. Tenga cuidado.

¿La primera vez?

¿Cómo?

Que lo veo en mi casa. ¿Señor...?

Vila. Carles Vila.

Encantada.

Por cierto, ¿quién le ha hablado de nosotros?

Un amigo.

Un buen amigo, espero.

¿Le importaría decirme cómo se llama?

Para agradecérselo.

El señor Salvat.

- Abogado. - Muy buen cliente.

Creo que ha venido esta noche.

Luego lo saludaré.

No hace falta, señor Vila.

Pase por aquí.

Tenemos para todos los gustos.

Misteriosas.

Peligrosas.

Para los valientes.

Para los tímidos.

Tenemos de toda clase.

¿Quiere alguna?

¿Las quiere a todas?

Dígame cómo podemos complacerle.

Le presentaré a Marlene.

No tiene manías.

¡Marlene!

¡No!

Dígame qué quiere.

Lo que quiero es una niña.

Pequeña.

Es más caro.

¿Cuánto?

Setenta pesetas.

Bien.

Puedo pagar bien, sí.

Si no le importa...

Mire la princesita que le he traído.

Se llama Rosita.

¿Dónde están las demás?

¿Cómo?

¿Te ha puesto esta porquería?

- Deje a la niña. - ¡Porquerías en la boca!

¿Y las demás?

Deje a la niña.

¿Dónde están las demás niñas? ¿Dónde?

¡Deje a la niña!

¿Dónde están?

¡Teresita!

¡Clàudia!

- ¡La niña! - ¡Teresita!

Venga.

Tenemos que ir a comisaría.

- Vámonos de aquí. - Tenemos que ir a comisaría.

¿Qué coño te ha pasado?

Nada, lee.

A ver.

"Prostíbulos,

corrupción de menores,

y posible implicación de personalidades".

¿Quieres que lo publique?

Ayer por la noche fui al burdel de la calle Valldonzella.

Fui con aquel hombre, Fuster. El que busca a su hija.

Y te rompieron la cara.

Fui al burdel.

Pedí una niña y me la trajeron.

Hablaste con la policía, ¿no?

- ¿Y? - Nada.

Lo registraron y no encontraron nada.

Entonces, ¿qué tenemos?

He interpuesto una denuncia.

Doña Leonor, la madame que lo regenta, declarará delante de un juez.

No lo puedo publicar.

¿Cómo que no? ¿Por qué no?

Si hacemos bastante ruido,

podemos conseguir que cierren ese burdel para siempre.

¿Sabes quién es su cliente?

- No, no lo quiero saber. - Tu amigo.

El famoso abogado Andreu Salvat.

¿Lo quieres condenar por ir de putas?

¡Te digo que había niñas!

Algunas muy pequeñas. Es imposible que no sepa...

¡Escúchame!

No acusaremos a nadie de tráfico de menores

si no tenemos pruebas, ¿vale?

Este es el juego. ¡Pase!

Perdón, señor Méndez. Han encontrado a Teresita Guitart.

Está viva.

Gracias.

Escúchame.

Olvídate de prostíbulos y burdeles y ve a ver qué pasa.

Las niñas están bien.

Les han hecho una revisión médica y parece que no ha habido maltrato ni abusos.

¿Dónde las han encontrado?

En un piso de la calle Ponent. Una vecina nos ha avisado.

¿Y la otra niña quién es?

Angelita. La secuestradora dice que es su hija.

Pero es muy posible que sea otra niña secuestrada.

¿Ha dicho "secuestradora"?

¿Es una mujer?

Enriqueta Martí Ripoll.

Treinta y cinco años.

Los vecinos dicen que es arisca, seria, antipática, extraña...

Mendiga de oficio, prostituta y curandera.

Niega haber secuestrado a la niña.

Pero después de interrogarla,

la veo capaz de cometer crímenes horribles.

Tiene la maldad en los ojos.

¡Mala puta!

Disculpe el desorden.

No paran de llegar regalos para Teresita.

- ¿Me permite? - Sí, adelante.

Hola, Teresita.

Me llamo Sebastià.

¿Te importa que te haga unas preguntas?

¿Por qué te fuiste con la señora Enriqueta?

Fue culpa del gatito.

¿Cómo está su marido?

Ayer vino el médico.

Tuberculosis.

Ay, pobrecillo.

No sé cómo me las arreglaré.

Teresita, dile a tu padre que ahora voy.

¿Y usted cómo está?

Entre el dinero de la casa y los niños estoy muy preocupada.

No sé.

Mientras mi marido no trabaje, no sé cómo tiraremos adelante.

Si usted nos pudiese ayudar...

Y...

¿La señora Enriqueta te trató bien?

A veces me pegaba.

Y su hija también.

¿Angelita te pegaba?

Sí. Me decía que, si no me portaba bien,

su madre me arrancaría el corazón.

Como a Pepito.

¿Qué quieres decir?

¿Había otro niño en la casa?

Yo no lo vi.

Ya lo habían matado.

Niña.

Mira.

Las he hecho yo.

¿Te gustan?

Una es para ti.

Mira.

¿Sabes qué es esta mancha?

Es la sangre de Pepito.

El niño que jugaba conmigo antes que tú.

Mira. Aquí está su corazón.

Mamá se lo arrancó.

¡Ayuda!

¡Ayuda!

Que alguien me ayude, por favor.

Si tú te portas mal, te pasará lo mismo.

Mi madre es una bruja.

¿Una bruja?

¿Eso te dijo?

Sí.

Y que me arrancaría el corazón.

¡Sebastià!

¡Ven!

Sebastià Comes, mi sobrino y mi protegido.

En el periódico, se ocupa del caso de Teresita.

Sí, lo he leído.

El abogado Salvat.

Uno de los promotores de este homenaje.

Y de otros eventos culturales en Barcelona.

Sí, lo sé.

¿Qué piensa de los cambios que vive la ciudad?

Creo que estamos construyendo una ciudad moderna y muy bonita.

A pesar de las extravagancias de nuestros arquitectos.

¿Y el distrito del hospital?

No sé qué decirle. No conozco el barrio.

¿Será que pone en duda mi palabra?

No, es una forma de hablar.

Solo por dos reales.

Hoy dos funciones de prestidigitaciones,

fantasmagorías y fuentes maravillosas.

¡Tú!

¿Quién se atreve a entrar y hablar con los fantasmas?

Sebastià.

Ahora no.

¡Sebastià!

¡Ahora no, tío!

Ha venido el señor Fuster.

Quiere hablar contigo.

Hazme el favor.

¿Me puede acompañar al depósito de cadáveres?

La han lanzado al mar para deshacerse del cuerpo.

No ha muerto ahogada.

No es ella.

Gracias a Dios.

Mi hija está viva.

Está viva, ¿verdad que sí?

Mi hija está viva.

Mi hija está viva.

Comes, ¿le he dicho que le arrancaron el corazón?

Ayúdame.

¡Dejadme en paz!

¡Sebastià!

¡Laura!

¡Déjame, Laura!

¡Laura, no, vete!

¡Déjame en paz!

Ayuda.

No me dejes.

¿Le puedo ayudar en algo?

No. No, gracias.

Estoy bien.

Es que duermo poco.

Eso no está bien.

Tiene que descansar, Comes.

Sí, ya...

Ya lo sé.

¿Se ha fijado en esa niña?

Le cortaron el pelo. Como a Teresita Guitart.

Quiere decir que también es de familia de pobre.

Hace un año, en un pueblo de Almería,

un curandero secuestró a un niño y lo mató.

Después confesó que quería la sangre

para hacer un remedio contra la tuberculosis.

Lo degolló como a un cerdo.

¿De verdad cree que Enriqueta Martí es culpable de la muerte de esta niña?

Es curandera.

Y si lo que dice Angelita es verdad,

no sería la primera vez que le arranca el corazón a un niño.

¿Y ella?

¿Qué dice Enriqueta? ¿La han interrogado?

¿Les ha dicho por qué secuestró a Teresita?

Siempre que habla con el juez cuenta lo mismo.

Que se la encontró, que estaba perdida y que le dio pena.

¿Sabe una cosa?

No paro de pensar en eso.

¿Podría ser que las desapariciones de niños

estuvieran relacionadas con eso del burdel?

¿Lo investigan?

- No hay nada por investigar. - ¿Nada?

¿Nada?

Me ofrecieron una niña de seis años.

¡Seis!

- Había niñas más pequeñas. - Una puta es una puta.

Tenga seis años o cuarenta.

No pienso lo mismo.

Porque no conoce el barrio como yo.

A esas niñas las prostituyen sus madres.

Ya.

De todas formas, el burdel estará cerrado mientras duren las diligencias.

El juez citará a la madame cuando lo crea conveniente.

- Y a usted también. - Muy bien.

Y eso le dará la oportunidad de contar todo lo que ha visto.

Pero después, Comes...

todo seguirá igual.

No cambiará nada. Volverán a abrir.

Porque en este distrito las cosas funcionan así.

Claro.

Comes.

Mañana registraremos el piso de la secuestradora.

¿No lo registraron cuando encontraron a Teresita?

No se nos ocurrió buscar nada más,

pero ahora, con una niña muerta, las cosas cambian.

¿Quiere acompañarme?

¿Puedo?

No.

No puede, pero...

Si yo lo autorizo, no creo que nadie me contradiga.

¿Conoces el burdel de la calle Valldonzella?

Todos lo conocen.

¿Has trabajado ahí?

Solo trabajo para mí, ya lo sabes.

¿Qué ha pasado?

Nada.

Estuve ahí hace unos días.

Me ofrecieron a una niña.

Pues no lo sé.

¿Quieres ver el vestido nuevo?

Todavía no lo ha visto nadie.

¿No conoces a nadie que haya trabajado ahí?

No.

Necesito un testigo que confirme que doña Leonor prostituye niñas.

- ¿Qué te parece? - ¿Sabes lo del carro de la sangre?

¿Has venido aquí para verme o para qué coño has venido?

- No te enfades. - Me enfado si me da la gana.

- No sé. El vestido es precioso. - Lárgate.

Vete.

Aquí hay algo.

Parecen pelos de niña.

¡Comisario!

Hemos encontrado esto.

¿Y a qué coño espera? ¿A que lo haga yo?

¡Sebastià!

No deberías estar durmiendo.

Deberías estar trabajando. Arréglate un poco.

Todos los rotativos han recogido la rueda de prensa de ayer.

Todos, menos uno.

El nuestro.

¿Cómo venderemos periódicos?

Lo siento.

No pude terminar el artículo.

¿Por qué?

Da igual. No me lo digas.

Como veo que el tema te afecta tanto, se han terminado los sucesos.

Quiero que escribas sobre las obras de la ciudad.

¿Esta habitación no se puede ventilar?

Quiero entrevistar a la secuestradora.

No quieres hablar de niñas secuestradas, ¿pero quieres entrevistarla?

¿No te gustaría ser el primero en publicar su fotografía?

Te compensaré por lo de ayer.

Entendido.

Inténtalo.

No sé cómo puedes vivir así.

Mi ángel, mis sábanas y anhelos.

Mi ángel, yo nunca te dejaré.

Duerme, pequeño, esta noche.

Mamá ya está aquí.

La luna también ha salido.

¿Seguro que quiere entrar?

¿Enriqueta Martí?

Soy Sebastià Comes, periodista.

¿Qué quiere?

¿Me sacará de aquí?

No puedo hacer eso.

¿Pues qué coño quiere?

Quiero saber...

por qué secuestró a Teresita Guitart.

Yo no la secuestré.

Mira, mamá.

Mamá, mira.

¿Te has perdido?

¿Tienes hambre?

- Sí. - ¿Sí?

Ven. Te daremos comida.

Después iremos a buscar a tu madre, ¿vale?

Así que Teresita se había perdido.

¿Por qué no la llevó a comisaría?

Pensé que la llevarían con las monjas.

Las monjas son malas.

Pero usted le cortó el pelo.

Y le cambió el nombre.

Sí.

Es un nombre bonito, ¿no?

Sí.

Felicitat.

Es más bonito que "Teresa".

Si hubiese tenido otra hija, la habría llamado Felicitat.

¿Y los trapos llenos de sangre que la policía encontró en su casa?

La sangre es mía.

Sangro mucho por abajo. Estoy enferma.

¿Y el otro niño?

¿Quién?

¿Dónde está?

Angelita dice que antes de Teresita había otro niño en su casa.

A Angelita no le gusta estar sola.

Pepito viene mucho a casa para estar con ella.

Su hija dice que usted lo mató.

Se inventa historias.

Es muy fantasiosa.

Pepito vive en Sabadell con su madre.

Ya se lo he dicho.

Al juez y a la policía. No sé por qué no lo buscan.

¡Que lo busquen!

¿Y la niña del puerto?

Sí.

Sí.

A esta también la maté yo.

¡Y a veinte críos más!

¡Es mentira!

¡Es mentira!

¡Es mentira!

Desde aquí oigo lo que chillan por la calle.

Oigo al crío que da las noticias y las cosas horribles que dicen de mí.

Es mentira.

Me quiere fotografiar, ¿no?

¿Sí?

Me gustaría, sí.

Hágalo.

Hágalo. Hágalo.

Pero primero prométame que buscará a Pepito.

Pepito vive en Sabadell con su madre.

Busque la casa de Pepita. Es en la calle Rec.

Es la casa más bonita, la más nueva.

Tiene un gallo encima de la puerta.

Así se sabrá que Pepito está vivo y que no soy una asesina.

¿Me lo promete?

Se lo prometo.

¿Qué hacía en el burdel de la calle Valldonzella?

¿Cuándo? No...

Hace años que no voy a burdeles.

La vi.

Vi cómo le daba algo a doña Leonor.

Era un remedio.

Hace años que me los compra para ella y para sus clientes.

¿Un remedio para qué?

Un remedio para todo.

¿Quiere saber de qué están hechos mis remedios?

De sangre.

De grasa y de médula de bebé.

¡Hermana!

Usted tiene un secreto.

Se lo veo en los ojos.

Usted sufre, ¿a que sí?

¡Hermana, hermana!

¡No se vaya!

¡No se vaya!

¿Irá a ver a mi hija? Llévele chocolate.

Dígale que la extraño mucho.

A tu hija ya le están buscando una familia.

Nunca la volverás a ver.

No...

¡No!

¡No!

¡Hermana!

¡Hermana!

No me la podéis quitar.

A mi hija no.

¡Hermana!

¡Hermana!

Enriqueta.

Enriqueta, ¡pare!

Hermana, rápido, abra la puerta.

¡Abrid, rápido!

¡Abrid!

Hola, Angelita.

Me llamo Sebastià. Soy periodista.

¿Me puedo sentar?

Esta mañana he ido a ver a tu madre.

Está preocupada por ti. Te echa mucho de menos.

¿Te da igual que te eche de menos?

No lo sé.

Aquí me vienen a ver muchas señoras.

Y todas dicen que son mi madre.

Y que me echan de menos.

Seguramente ellas no te conocen tan bien como Enriqueta.

No lo sé.

Me ha dicho que te gusta mucho el chocolate.

Gracias.

Teresita también llevaba una medalla como esta.

La de Teresita es esta.

Me la devolvió.

¿La quiere?

¿Quieres contarme algo de la Teresita?

Esa niña es una idiota.

Ya estamos en casa. Levanta.

¡Me hace daño!

Y te haré más si no te estás quieta.

¡Quiero irme a mi casa con mi madre!

Cállate.

- ¡Calla! - ¿Qué pasa, mamá?

Trae un cuchillo.

¡No, no, no!

Ven aquí.

Por favor, no me haga daño.

Si te estás quieta...

no te haré nada.

¿Eh?

A partir de ahora, tu madre soy yo, ¿vale?

Ya no te llamas Teresita.

Ahora te llamas...

Felicitat.

Usted no es mi madre.

¿Cómo te llamas?

Teresita.

¿Cómo te llamas?

Felicitat.

Así me gusta, Felicitat.

Ya está, Felicitat.

Nadie puede saber que estás aquí.

¡Mamá!

No grites.

¡Mamá!

La mamá está aquí.

Ya está.

¿A que sí, Angelita? Dile que quedará muy guapa.

- ¡No! - ¡Que te calles!

Basta. Basta de llorar.

Basta de llorar.

¡Basta!

¡Basta!

Si no, te meteré en un cuarto que tengo muy oscuro.

Tu madre dice que todo eso de Pepito te lo has inventado.

Pues yo digo que lo mató en la mesa de la cocina.

No me dejes.

No me dejes.

¡Últimas noticias! ¡Últimas noticias!

Al final podemos ver la cara de la asesina.

Lean los crímenes de esta mujer malvada.

Enriqueta Martí es la vampira de Barcelona.

Una mujer tan sedienta de sangre que se muerde sus propias venas.

¡Últimas noticias!

¡Últimas noticias!

Haremos un brindis cuando estemos todos.

¿Podemos hablar?

Estamos de celebración.

Hemos agotado dos ediciones.

Las máquinas ya vuelven a estar en marcha.

Yo no escribí eso.

He querido poner un poquito de emoción.

No podíamos esperar a que el juez la condenase para dársela.

La gente es morbosa.

Esto es lo que gusta.

No entiendo por qué te preocupa.

Esa mujer es una asesina.

Ah, ¿sí?

¿Quién lo dice?

La policía, los forenses...

Su propia hija asegura que vio cómo mataba a un niño en la mesa de la cocina.

Tú lo escribiste.

También escribí que tengo mis dudas.

Más que una asesina, esa mujer parece una enferma mental.

Una histérica, una loca.

Y esto no aparece en el artículo.

¿Dónde vas? No me dejes con la palabra en la boca, ¡hostia!

Escúchame.

Lo importante es vender.

Vender, vender y vender.

¿Lo entiendes?

- Tengo que ir al juzgado. - Vale.

Quiero que vuelvas a prisión.

Habla con ella tanto como puedas. Que te cuente su vida, lo que sea.

Aprovecharemos este filón.

Volveré, pero no porque me lo pidas tú.

He hecho una promesa.

¿Una promesa?

¿Qué promesa?

¿Señor Comes?

Me alegra comunicarle que no habrá juicio.

Que yo sepa, el juez todavía no se ha pronunciado.

Yo ni siquiera he declarado.

Siempre será mi palabra contra la suya.

No tiene pruebas.

Yo llevo un control muy completo de todos mis clientes.

Y este registro...

me garantiza que no habrá juicio.

No abandonaré.

Sé perfectamente lo que vi.

No se canse.

Si quiere ver más cosas, puede venir a mi casa.

No le guardo ningún rencor.

¿Esta no es la puta esa...?

En fin.

Amèlia. ¡Espera!

¿Qué quieres?

Ha sido precioso.

No sabía que podías cantar así.

Esa soy yo. La puta que canta. Sí, señor.

Perdóname.

Perdóname.

Hace un par de noches que...

Llevo sin dormir un par de noches.

Al principio la morfina me ayudaba.

Me ayudaba a descansar.

Ya no...

No...

No paro de pensar en mi hermana.

Pienso y sueño con ella.

La veo por todos sitios.

Y ella me mira...

Me habla como...

Como si todavía me pudiese...

hablar y me pudiese mirar.

Hace veinte años que está muerta.

No me dejes solo esta noche.

Por favor.

Mi hermana se suicidó.

Porque mi padre abusaba de ella.

Me había pedido que no me fuera.

Que no la dejase sola.

Y yo me fui.

Y la dejé.

Y por eso se mató.

¿Cómo puedes estar tan seguro? Si tú no estabas ahí.

Mi padre me lo confesó.

Antes de morir.

¿Entonces fue cuando te perdí de vista?

Me volví...

Me volví loco.

Intenté...

Intenté matarlo.

Se estaba muriendo.

Intenté matarlo.

Sebastià Comes, periodista.

Perdone que me presente sin avisar.

Quería hacerle unas preguntas sobre Enriqueta Martí.

Se conocen, ¿no?

No tengo nada que decir.

Señora Subirats,

solo necesito saber si es verdad que Enriqueta cuidó de su hijo

poco antes de Carnaval.

Señora Subirats... ¿Dónde está su hijo? ¿Lo puedo ver?

Váyase.

Enriqueta podría terminar en el garrote siendo inocente.

Señora Subirats, no...

¡Por favor!

¡Por favor!

No se vaya.

¿Por eso quería hablar conmigo, cabrón?

No soy una bruja, pedazo de mierda.

No mato a niños.

No soy una vampira.

- Hermana, ¡la puerta! - No, ¡no se vaya!

No se vaya.

No he podido hablar con Pepita.

De hecho, no quiso ni abrirme la puerta.

¿Quién quiere que diga que conoce a la bruja?

¿Y Pepito?

Está vivo, ¿no?

- ¿Lo vio? - No...

No lo vi.

No lo maté.

Míreme a los ojos.

Míreme.

No tengo las manos manchadas de sangre.

¿Cómo quiere que les haga daño si a mí...?

A mí los críos me dan la vida.

A Angelita sí que la vi.

Mi hija.

- ¿Cómo está? - Bien.

¿Me echa de menos?

Sí, mucho.

No se preocupe. La cuidan muy bien.

Yo la echo mucho de menos.

Es lo único bueno que me ha pasado en la vida.

Angelita no es hija mía,

pero la he criado como tal.

¿Cómo que la ha criado?

¿Angelita no es hija suya?

Es de mi cuñada.

¿Por qué no lo ha dicho antes?

Si...

Si su cuñada lo confirma y podemos comprobar...

Nadie quiere ayudarme.

Ni mi marido ni mi cuñada.

Ni Pepita.

A mí me matarán o me darán garrote.

Qué soledad más triste.

Hágame otro favor.

Claro.

No tengo ropa limpia.

Y necesito sangre.

Me estoy vaciando entera.

Necesito sangre.

Necesita un médico y un abogado.

Nadie la quiere defender.

¿Cómo que no? ¿Por qué?

Porque no tiene defensa posible.

No hay nada probado.

¡Comes!

¡Abra los ojos! Esta puta de Satanás le tiene embrujado.

No debería hacerlo, ¿sabe?

Pero ya está.

Tenga. Es suyo. Léaselo.

Testigos, informes clínicos, declaraciones.

Lea y sabrá quién es de verdad Enriqueta Martí.

Y mañana me acompañará a otro registro.

¿Dónde?

El juez ha ordenado registrar los antiguos domicilios de Enriqueta.

Pero esta vez tendré que convocar a toda la prensa.

Sus compañeros se quejan de que lo consiento.

Le hicimos una exploración ginecológica completa.

El diagnóstico no puede ser más claro.

Tiene cáncer de útero.

Según mi opinión y la de mis colegas, no ha tenido nunca hijos.

Enriqueta nunca ha tenido hijos. Angelita es hija mía.

La mala bruja de Enriqueta me la robó.

Cuando oí llorar a la niña, miré por la ventana,

pero la que lloraba no era Angelita.

La que lloraba era la otra, la que tenía secuestrada.

Me dijo: "¿Quiere que la coja yo y así usted descansa?".

Yo le dije que sí porque estaba muy cansada.

Pero se la llevó.

Se llevó a mi niña.

¡Y venga a llorar!

Por eso hablé con el urbano.

Está loca. Completamente loca.

Enriqueta Martí es un caso de perversión... invencible.

Una criminal nata.

Es una bruja.

Y es mala como el demonio.

¿Las conoces?

¿De qué hablas?

¿Las conoces?

Conoces a Enriqueta y a doña Leonor.

Déjalo estar, anda.

¿No estuvimos bien el otro día?

He leído los informes de la policía.

Denunciaste a Enriqueta por corrupción de menores.

- Calla. - Viviste tres meses con ella.

¿No has entendido que quiero dejar atrás toda esa mierda?

Me podrías haber ayudado.

Habrías podido hablar con el juez y contarle lo que sabes del burdel.

¡No quiero hablar de eso ni de nada más! Ni de Enriqueta ni de Leonor.

¿Por qué me recuerdas lo que quiero olvidar?

Porque... pienso en mi padre.

Y pienso en mi hermana.

Y pienso en la niña del puerto.

Y necesito dormir.

Vete al coño de tu madre.

Déjala tranquila.

Necesito hablar con ella.

No quiere hablar contigo.

Y si Amèlia no quiere hablar contigo, no puedo dejar que lo hagas.

Si vuelves a molestarla,

te juro que te arranco los ojos.

Todos igual de hijos de puta.

Si encuentras algo, lo metes en la caja y tiras de la cuerda, ¿entendido?

¡Ve!

Sacadle.

¡Sacadle!

Ahora nadie podrá negar sus actos.

Esta bestia sedienta de sangre.

Este monstruo de maldad.

Nunca habría podido ser una madre.

¡Nunca!

Caridad, señores.

Caridad.

Caridad, señor.

Caridad.

¿Fuster?

Fuster, ¿es usted?

Sebastià Comes.

El gran periodista.

¿Quiere que le acompañe?

Cada día voy al juez para que me diga dónde está mi hija.

¡Cada día! Y nadie me hace caso.

Guárdese sus pesetas. Guárdeselas.

Creía que usted llegaría hasta al final.

Que lo explicaría todo sobre esta gente.

- Sobre este burdel. - Estuve en los registros.

Era un auténtico cementerio. Era horroroso.

Enriqueta Martí es culpable.

Quizá sí, quizá no.

No es la única culpable de esta historia.

Y usted lo sabe tan bien como yo.

¡Basta!

¡Basta!

No es tan fácil, ¿sabe?

¡Me he quedado solo!

¡No he podido demostrar nada!

Lo he perdido todo.

¡Nadie!

¡Nadie me puede reprochar nada!

¡Y usted menos que nadie!

¡La verdad!

Tenía que contar la verdad.

Pero la verdad es demasiado amarga.

¿La verdad?

¿La verdad?

¿A quién cojones le importa la verdad?

Pues ya está.

Podemos cerrar la historia.

Cuando empiece el juicio, la retomaremos.

Pero dejaremos que lo escriba otro.

Hola. ¿El señor Comes?

Descansas unos días y luego te pones en marcha...

con los anarquistas.

Puede usar lo que le cuente.

Pero le suplico que no escriba mi nombre ni se lo diga a nadie nunca.

¿Está bien?

Sí.

Si lo hace, mi vida y la de mis hijos estarán en peligro.

Ya lo entiendo.

¿Una niña?

Una niña, sí. Os pido una niña.

Es el capricho de un cliente. Tampoco es tan extraño.

No lo sé.

Creo que no lo podré hacer.

No lo puedes hacer.

¿No lo podéis hacer?

¡Miraos!

Os estáis haciendo viejas.

Los clientes quieren chicas jóvenes.

Y alguien las tiene que conseguir.

¿Qué queréis?

¡Os estoy haciendo un favor!

¿Queréis ser unas putas desdentadas

que hacen mamadas en la calle por dos reales?

¿Queréis morir de sífilis en un manicomio?

¿Caer muertas en cualquier portal o pudriros en la trena?

¡Venga, va!

Si siempre estáis rodeadas de criaturas.

A ver, Pepita.

¿Cuántos hijos tienes?

¿Los puedes alimentar a todos?

Deje en paz a mis niños.

¿Qué me dices de tu Angelita?

No.

No, mi hija no.

Pues buscad en las calles.

Están llenas de criaturas abandonadas.

Yo no sé si Enriqueta lo hizo, pero no es una asesina.

Eso sí que lo sé. Se lo puedo jurar.

Cuidó muchas veces de mi hijo y con mucho cariño.

Con mucho amor.

Mi hijo también la quiere mucho.

Y también a Angelita.

¡Guapetón! ¿A quién vienes a ver?

¿Es la niña del puerto?

Sí.

No la ha reclamado nadie y no puedo tenerla más aquí.

¿Dónde se la llevan?

A la escuela de medicina, supongo. No lo sé.

Aquí lo tiene todo. ¿Qué quiere saber?

Se podría haber equivocado con lo de los huesos, ¿no?

Sí.

Sí. Seguro que me equivoqué.

Ya ve en qué condiciones trabajamos.

Estoy harto de decirlo. No tengo laboratorio ni asignaciones.

Me faltan aparatos, medios de análisis.

Pero firmó el dictamen que tiene el juez.

Eso es.

El juez necesita un dictamen rápido.

Pues podemos estar meses.

Se lo diré de otro modo, doctor.

El juez está a punto de jubilarse, pero quiere cerrar esta instrucción.

Le aconsejo que no complique las cosas.

Esta mujer es una asesina.

Lo sabemos todos.

Esto, por ejemplo.

Parece un trozo de fémur, ¿no?

Fémur de niño.

¿No está de acuerdo?

Sí.

Supongo...

que podría ser.

Pues redacte el informe.

O sea que nadie puede asegurar que estos huesos sean de niño.

Mire.

Esto es de un cráneo de una oveja.

Trozo de cerámica.

Esto podría ser un hueso de perro y esto...

Esto es piel de conejo.

Del resto no le puedo decir mucha cosa.

Puede que sean restos humanos y puede que no.

- Pero da igual. - ¿Da igual?

Si la policía y la prensa lo dicen,

yo no pienso complicar las cosas.

Esa mujer es una asesina. Todos lo saben.

Y, por suerte, ya está muerta.

Claro.

He hablado con quien analizó los restos encontrados en casa de Enriqueta.

Ahora no.

La policía le presionó para que dijera que eran humanos.

¿Dices que todos han mentido?

Digo que hemos acusado a Enriqueta deliberadamente.

¿Quién?

¡Nosotros!

La gente que quiere echar tierra sobre el prostíbulo.

La policía, el abogado Salvat.

Doña Leonor y sus amigos jueces.

El gobernador.

Y nosotros somos cómplices.

Tenemos la obligación de contar la verdad.

El único delito probado de Enriqueta es que secuestró a Teresita.

¿Pero una docena de asesinatos? ¡Hostia! ¡No se lo cree nadie, tío!

A lo mejor tienes razón.

Pero no lo podemos contar.

Nos podemos inventar el cuento de la vampira,

¿pero no podemos decir la verdad?

Escúchame, Sebastià.

Las heridas de la Semana Trágica no se han cerrado.

Si ahora se extiende la idea

de que hay algunos personajes de la burguesía

involucrados en un tema de niños,

lo que habrá no será un escándalo,

sino una revuelta popular.

Volverán a quemar iglesias, explotarán bombas.

Nadie estará seguro.

Deja tranquila a Enriqueta.

Ya no podemos hacer nada por ella.

Podemos contar la verdad. Podemos hacer justicia.

Podemos enterrar a la niña del puerto.

Esa niña no es tu hermana.

Olvídalo.

Vuelve a empezar.

Me voy.

Me voy de aquí.

Y esta vez escribiré la verdad.

Escribiré la historia de Enriqueta Martí.

Y te juro que alguien la publicará.

Sebastià...

¡Sebastià!

¿Qué coño haces?

Se te ha acabado escribir mierda, hijo de puta.

¿Qué ha pasado?

No. No te muevas.

¿Qué haces aquí?

- ¿Quieres que pida un calmante? - No.

Quería despedirme.

Un vecino vio cómo te recogían y te llevaban al hospital.

- Llévame a casa. - No.

No te puedes mover. No podrás andar.

Acércame la ropa.

Sebastià, por favor.

La ropa.

¿De verdad te vas mañana?

Sí.

Me gustaría ir contigo.

O sea que era verdad que me querías quitar de puta.

No he estado nunca en Milán.

Yo tampoco.

¿Así estás bien?

Sí, Amèlia. Ven. Siéntate.

¿Te vas sola?

¿O tienes compañía?

No.

Nadie me acompaña.

Déjame ir contigo.

Muy bien.

Nos vamos los dos.

Pero antes...

tengo que escribir.

El último artículo.

¿Qué dices? ¿Cómo quieres escribir así?

Necesito que me ayudes.

Una hiena.

Una bestia humana.

Un monstruo sin entrañas.

La vampira de Barcelona.

Hemos... acusado...

a Enriqueta Martí...

de unos crímenes...

monstruosos.

Pero hemos visto...

crímenes...

donde solo...

había...

miseria y desesperación.

Y hemos contado...

las mentiras...

que otros...

querían...

que contáramos.

El monstruo...

no era ella.

Los monstruos...

somos nosotros.

¡Eras tú!

Sí.

La niña del puerto.

Fui yo.

Yo la llevé al burdel.

Disculpe la espera, pero valdrá la pena.

Me han dicho que es preciosa.

Buenas noches.

Buenas noches.

Pasad, bonitas.

Hola, bonita.

Ten.

¿Está bueno?

No me puedo imaginar qué pasó en esa habitación, pero...

no puedo pensar en lo que pasó después.

No sé quién la mató.

Ni quién le arrancó el corazón.

Ni cómo terminó en el mar.

- Ya está todo hecho, ¿no? - Sí.

Muy bien.

Ten.

Esto también es para ti.

Buen viaje.

Gracias.

¿Ya me puedo ir?

Que tengas mucha suerte.

¿Y si se arrepiente y lo cuenta todo?

No se arrepentirá.

¿No le habéis visto los ojos?

Ha llorado.

Sobredosis de morfina.

No tengo dudas.

Un suicidio, entonces.

¿Suicidio?

Habría dejado una nota.

Además, ¿desde cuándo las putas se suicidan?

Hágame caso. Es un suicidio. Escríbalo en el informe.

Entendido.

Entendido. Lo que usted diga.

¿Que no los ve?

Pero si parecen Romeo y Julieta.

La vampira de Barcelona.

La mujer monstruosa capaz de beberse su propia sangre.

Pasen y vean a la secuestradora de criaturas.

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