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BASADA EN LA NOVELA DE ARTHUR PHILLIPS
¡Angelica!
¡Bravo!
¡Bravo!
¡Bravo!
¡Bravo, Angelica!
¡Por favor, ángel!
Tu madre me envió. Ella quiere verte.
¡Bravo!
Entonces, ¿te ha gustado la obra?
Es una tontería melodramática,
y las provincias son tediosas,
pero vale la pena.
Y hay algunos hombres, incluso por aquí.
¿Todos casados?
Una sólo puede asumirlo.
Bueno, ya sabes lo que el doctor Freud...
...tendría que decir sobre eso.
Sí, bueno, eso resultó muy bien, ¿no?
Si papá no hubiera huido, nunca te habría dejado...
...que fueras mi tía.
Como una madre, en realidad.
Mi ángel.
Y una de lo más entretenida.
No, no.
No la conociste a ella, de antes.
Vamos, vamos.
Se van a morir en el frío.
Lo siento mucho, querida.
No es noche para viajar, lo sé, pero...
...tu madre simplemente no pudo ser disuadida.
Tenía que ver a su Angelica de inmediato.
¿Y cómo está ella, Nora?
Nunca la he visto en ese estado.
¿Por qué no nos preparas una buena taza de té?
Cierto.
Ya va señora, ya sube.
Angelica, espera, ángel.
Ángel...
Su mente no es lo que era.
No, no, escucha, se ha vuelto más problemática.
Con el pasado y sus imaginaciones.
Me estoy muriendo, Angelica.
No, no lo haces.
Mamá, aún eres joven y estás sana.
Debo decirte que debo de despejar mi conciencia.
Constance, es más de medianoche.
¿No puede tu conciencia esperar hasta la mañana?
No viviré para ver salir el sol.
Le traeré un trago para dormir.
Me quedaré esta noche, mamá, y todo el día de mañana.
Ahora, duérmete.
Es sobre tu padre.
No nos abandonó, no desapareció.
No es precisamente como siempre te lo he contado.
Te amo más que a la vida, Angelica.
Lo sé.
Si dejaste de quererme, debo de decírtelo todo.
Vamos, mamá, vamos.
El día que conocí a tu padre, yo era tan joven, muy joven.
Señor Bartone, bienvenido.
Es Barton ahora, Pendleton, oficialmente.
Y me gustaría que lo reflejara un papelógrafo.
Por supuesto.
También requiero plumas, tinta y...
Eres nueva aquí.
Lo soy, señor.
Bueno, entonces, felicitaciones...
...de uno de los clientes del señor Pendleton...
...eres una presencia muy bienvenida.
Constance, ayuda al señor Barton, por favor.
Por supuesto.
¿El señor Pendleton le debe entregar su papelería, cuando esté lista?
No, vendré yo mismo por ella.
No puede ser.
Verdad absoluta.
Pero el libro que me hiciste leer, el naturalista,
el tipo bien suspicaz, dice que: "Somos simios bien educados".
Fuiste tú quien lo creyó y ahora me dices lo contrario.
No digo lo contrario.
Sólo señalo sus límites.
Así como comemos más que plátanos,
dicho de otra manera, claramente no somos simios.
Y de esto, así es como se le llama a...
...la distribución del deseo, que nosotros, los británicos, a diferencia de...
...los franceses, que salvo por ello, los asemeja tanto a nosotros.
Pero tú eres italiano.
Británico, querida, tanto como tú.
Somos británicos por nuestra forma de actuar,
por la manera en que templamos nuestros apetitos.
Bienvenidos al mayor y más divertido Circo de Clark.
Vengan a ver curiosidades de todos los rincones del mundo.
La encantadora de serpientes, Eve.
Puede consortar con la más baja...
...y abominable criatura de la Tierra.
El joven Maharajá del Punjab, cada centímetro de él...
...está dolorosamente tatuado, un marido de 50 esposas.
- ¡Ha engendrado a 100 hijos! - ¿Cómo te atreves?
Krao, el eslabón perdido, mitad simio y mitad hombre.
¿No te provocan escalofríos?
Sí, cuando pienso en los tontos que creen en esas cosas.
Ahí está, señor Barton, eso es una fotografía.
Puede creer lo que ve con sus propios ojos, ¿no?
Creo lo que veo en usted señorita Douglas, querida,
su dulce belleza y noble sencillez.
Debería habértelo dicho, soy una huérfana.
Primero, mis hermanos.
Lo desperdiciaron todo y...
Finalmente, ser una madre es ser sentenciada simplemente...
...a sólo mirar y a nunca prevenir, a sólo poder esperar...
...que algo horrible le ocurra a tu hijo.
Uno tras otro se fueron alejando de ella y ella...
...y luego ella también fue llevada y luego papá...
Todos se durmieron profundamente.
Todos ellos.
Estos son tus enemigos.
Estas son las bestias que roban vidas.
¿Estos?
¿Las roban todas?
Eso supongo.
¿Cómo se espera que los doctores...
...atrapen a demonios tan pequeños, como estos?
No pueden ser atrapados.
Uno sólo puede negarles las condiciones,
que favorezcan su reproducción.
¿Podrían descubrir el final para toda enfermedad?
Podríamos hacerlo.
Es muy posible que sí.
Entonces, ¿qué haríamos?
¿Viviríamos todos para siempre?
Señorita Douglas,
no tienes ningún protector, ninguno en lo absoluto.
¿Me aceptarías como tu protector?
¿Lo harías?
¿Me enseñarías tu lugar de trabajo?
El laboratorio no es lugar para una mujer, Con.
¿Algún día?
Algún día, tal vez.
Será la aventura de mi vida.
Es un hombre, Connie.
La mayoría no esconden más misterio en ellos, que esa silla.
La aventura de mi vida.
Entra, querida.
¿Tienes miedo de tu Joseph?
Eres tan encantadora.
Constance.
¿Quién es una chica encantadora, mi querida?
Amor mío.
Detente ya.
Detente aquí.
Tranquilo, ahora.
Ahí estás, chico, detente.
Por favor, baja.
Vamos.
Joseph.
¿No ha hecho Nora un buen trabajo,
de hacer un hogar, mientras hemos estado fuera?
Supongo que ahora querrás darte un placer.
Sólo hazlo y termina ya con esto.
O me perseguirás hasta que caiga la noche.
Y otra vez, después de oscurecer,
perturbando mi sueño a mitad de la noche.
No es de extrañar que esté de ociosa todo el día.
Nora me encontrará como una inútil.
No hablemos de Nora.
Me buscan en el laboratorio, mi amor.
Harás que la vida sea segura para nuestros hijos.
Lo sé.
Ciertamente.
Ese es nuestro único objetivo.
Pero, ¿tú no eres... Por supuesto que lo eres.
Eres la chica de Pendleton.
Eres exquisita.
Pero, nunca perdonaré a James Pendleton,
sí te ha reducido a sólo hacer entregas.
No, no, ahora yo vivo aquí.
Me casé con el señor Joseph Barton.
Ciertamente.
Trepadora social.
Entonces, es verdad. Podrías haber aspirado a algo mejor.
¿Sabes por qué me casé contigo, Con?
Por la misma razón por la que espero que tú te hayas casado conmigo.
Por amor.
Como en los cuentos de hadas.
Como en los cuentos de hadas, querida.
Tienes que pujar ahora, tienes que pujar.
Sin embargo, algo está mal.
Tú puedes hacerlo.
A un lado.
Pujar ya no servirá.
Por el amor de Dios, cúbrela.
Ya no te necesitamos a ti. Tráenos un poco de té.
Sí, doctor.
Trae más toallas para absorber la sangre.
No puedo garantizar la vida de la madre o del hijo.
No se rinda, señora, no se rinda.
Te casarás de nuevo, con una mujer de constitución fuerte.
Y con rectitud moral.
No tiene nada que ver con la moralidad.
Por el amor de Dios, ¿no tienes Cloroformo?
Por supuesto que no, señor.
Es una barbaridad.
Puje señora, ¡puje, puje, puje!
Lo ha hecho, señora, lo ha hecho ya, es una niña.
Señora, es una niña.
Eres muy afortunada de estar viva,
ambos, tú y tu hijo.
Dios no quiere que todas las mujeres sean madres.
No debes arriesgarte de nuevo.
¿Cómo de qué no?
Tendrás que desistir por completo.
Encuentra tu placer en otra parte.
No es culpa tuya.
Cariño...
Mi amorcito.
Ven, cariño.
Vamos a darle un descanso a tu dulce madre.
Nora, déjala aquí, Nora.
¿Sabes quién te extraña?
Tu muñeca.
Nena.
Mamá.
Ven aquí, nena, estoy aquí.
Era la hora de un bocado.
El lobo saltó y se mojó los labios...
...y gruñó desde lo profundo de su garganta.
Hora de dormir, querida.
Angelica, ven conmigo, por favor.
Obedece a tu papá.
Hora de ir a la cama, gracias.
Con cuidado.
Acuéstate.
La bebé.
El doctor nos dijo que no lo hiciéramos.
No te preocupes.
No lo haré, no lo haré.
Perdóname, no lo sé.
Angelica.
Es hora de irse a casa.
Nora nos ha prometido un...
¡Dios!
¿Deseas que tu hija superviviente sea huérfana de madre?
Pero, ¿qué puedo hacer?
Se lo dije en el nacimiento de la niña.
Debes hacer de ti misma...
...un jardín cerrado, ¿entiendes?
Al menos que te parezca un gran problema...
...ante una voluntad lasciva e intempestiva.
Dios, no.
Si persigues tu propio deseo es a expensas de tu familia.
Pero mi marido...
Hablaré con el señor Barton.
Buenas noches, señor.
Su esposa vivirá por la gracia de Dios.
Ahora, puede tomar varios meses...
...antes de que la esposa recupere la salud.
¿Cómo está Angelica?
Bien, Con, con Nora.
Tráemela.
Tu fuerza, querida.
Angelica es mi fuerza.
¿Dónde está Nora?
Es su día libre mensual, mi amor.
Parece que pasa casi todas las semanas.
¡Angelica, eso no es un juguete!
Tu padre luchó muy valientemente en el África más oscura.
Se le otorgó esto, por su valentía.
Lo siento, mamá.
Tienes una expresión más malhumorada de lo normal.
No te cansaré con mis cargas domésticas.
¿Joe?
Ella me rechaza.
Entonces, ¿con qué frecuencia llamas a nuestras tiernas amigas?
- Absolutamente. - ¿De verdad?
Yo no las apruebo y tú tampoco deberías.
Vamos, ahora.
Me dices que tu mujer se niega a participar...
...en una expectativa contractual razonable...
Ella ha estado...
Lo sé.
Lo sé, su salud.
Razón de más para no hacerte el Santo.
En una búsqueda indigna y brutal...
...de un placer muy fugaz.
¿Conoces de otros tipos?
He sufrido este insulto demasiado tiempo.
Angelica dormirá en su habitación esta noche.
El joven se subió a la espalda del cisne,
entonces el cisne extendió, sus grandiosas...
...alas azules y voló hacia el cielo...
...y nunca regresaron a la Tierra.
Y el travieso artesano nunca volvió a ver a su familia.
Ves, ahí está.
El joven está volando.
Lo veo.
¿Me quedo contigo, paloma mía?
¿Hasta qué te duermas?
No, gracias, mamá.
La Princesa desea su soledad.
Muy bien, mi amor.
¿Dejo la puerta abierta?
No, gracias, mamá.
Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá.
Dormiste aquí conmigo. En la silla.
Lo hice.
Estabas dormida y te desperté.
Calla ratoncilla, despertarás a papá.
¿O sí queremos despertarlo?
No, no. Solo mamá y la bebé.
Fuiste con ella. Dormiste allí toda la noche.
Ella me gritó.
Y cuando no te presentes,
aprenderá a consolarse a sí misma.
¿Consolarse?
No recuerdo haber abierto un debate sobre este punto.
Allí.
Lo sé, mamá.
¿Qué clase de bienvenida es esa?
- Un mono. - No lo toques.
Papá, ¿es nuestro?
No, sólo ha venido para una visita breve.
¿Es bastante dócil?
Incluso amistoso.
Es gentil.
Hola, pequeño señor.
Es muy gracioso, papá.
¿Dónde lo encontraste, en el Zoológico de Londres?
No, no.
Un colega.
Hola, pequeño señor.
Es bastante lindo.
¿Cuál es su nombre?
No lo sé.
¿No podemos quedárnoslo?
No, querida, como has oído, ya tiene su propia casa.
Y debe volver a ella.
Debe visitarnos de nuevo muy pronto.
Mi querido.
Mi amor.
Vuelve a dormirte.
Querida Con.
Hemos sido despedazados por los doctores y el miedo y...
...esa no es forma de vivir para nosotros.
Vete, te libero...
...para que busques en otro lugar, lo que debas.
No, Con, no.
Hay soluciones para nuestro problema, otras soluciones.
No permitiré que te hagas daño, lo sabes.
Hay otras formas en que un hombre y una mujer, pueden reparar esta brecha.
Hay, por ejemplo...
...esto.
...con la lengua, Con, y tus labios.
No hay peligro, no hay peligro en esto.
Eres mi única Con.
Y tú lengua.
Sí, así.
Hemos sido puestos a prueba, los dos.
Cuando estamos separados en nuestros corazones...
...el espacio está lleno de pensamientos oscuros y fríos.
¿Oyes?
¿No oyes?
Cariño, mi amor.
¿Qué pasa?
Nena.
Cariño, te estás ahogando.
Te estás ahogando.
Hora de la medicina.
Eso no es posible.
Eso no es posible.
Un desayuno encantador, Princesa.
Prueba un poco de esto.
¿Alguna vez has desayunado mejor, Princesa?
¿Incluso en tu Palacio?
Siempre debemos usar nuestro...
¿Papá es un marinero?
No, una vez fue soldado, pero ahora trabaja.
¿Qué es trabajar?
El trabajo es lo que todo hombre debe hacer.
¿Qué debe hacer papá?
Él debe cuidarnos y protegernos.
Debe curar enfermedades.
¿Te gustaría visitar el laboratorio de papá?
Tal vez podríamos ir a visitarlo algún día.
¿El doctor Joseph Barton?
Sí, justo ahí abajo.
¿El laboratorio del doctor Barton?
La entrada de los doctores está por el pasillo de la derecha.
ENTRADA DE DOCTORES MANTÉNGALA DESPEJADA EN TODO MOMENTO
¿Señora?
¿Es el laboratorio del doctor Barton?
Generalmente no se permiten visitas.
Es mi marido y es un hombre importante.
...para la exploración. El instrumento va a...
Somos capaces de detectar...
...29 funciones diferentes a través de la corteza.
¿Qué demonios te ha traído aquí?
Es una sorpresa.
Puede que al principio no lo entiendas.
No lo entiendo.
Pensé que...
Esto es todo...
Todo este tiempo me lo has ocultado.
No están sufriendo, no son capaces.
¿No puedes verlo con tus propios ojos?
Hoy en día hay viruela que ya no amenaza a Angelica...
¡No menciones su nombre en esta habitación!
Constance, Constance, vuelve.
¿Cómo lo soportas?
No es una carga el producir los beneficios de la ciencia.
Sé cómo lo llaman.
Esto es, esto es...
Vete a casa, Constance.
¿No se te rompe el corazón?
¿Nada en lo absoluto?
¿Angelica?
No debes dormir así, mi amor.
No debes hacerlo. No debes dejarme.
Me has asustado.
No estabas respirando.
Sostén a tu mamá.
Lo siento, mamá.
Joseph, Joseph.
He visto algo en la guardería.
Ven, por favor.
Estaba justo ahí.
Parecía estar mirándola directamente a ella.
Pero luego se metió en el armario.
Aquí.
Y aquí.
Todavía está húmedo.
Estaba mojado.
¿Qué se supone que era?
No puedo decirlo.
Una forma,
una enfermedad,
volando.
- Constance. - Una enfermedad voladora...
Ven a la cama, antes de que despiertes a la niña.
¿Y dejarla expuesta?
No hay nada aquí en este momento, ¿no te parece?
Angelica está a salvo, querida.
Ven.
Ven a la cama.
¿Cómo dormiste, Angelica?
Bien, papá.
¿Nada de visitas por la noche?
Anoche, sólo hubo una.
Mamá.
Ella estuvo parte de la noche, pero...
...luego se fue a su propia cama, creo.
Ella te visita en la noche,
porque está preocupada por ti.
Necesitas que mamá se preocupe, ¿no Angelica?
Creo que está bien que se preocupe.
Es lo que hacen las madres.
¡No hagas eso!
No hagas eso, no hagas eso.
¡Mamá, estás aquí!
A veces no estás aquí.
Lo siento por esas veces.
¿Podemos caminar por el parque hoy?
Si te parece bien.
Hoy correremos en el parque.
¿Mamá?
¿Viste al hombre volador?
Creo que lo hice.
¿Me hablarías de él?
A veces es rosa y a veces azul.
¿Te ha hecho daño?
¿Crees que lo hará?
No, no, nunca te hará daño, porque yo te protegeré.
Te quiero tanto, déjame ver tu hermosa cara.
Juro que lo haré.
¿Cuál es el problema ahora?
Apenas se puede respirar en esta casa.
Pareces empeñada en mantener el caos.
Yo lo ví.
¿Tú no has visto nada?
¿No se siente nada fuera de balance?
Dudo en responder.
Sospecho que no apreciarás ni mis palabras, ni mi tono.
Anoche volví a verla con algo encima de ella.
Ella también lo ha visto.
Flotando, una corriente de luz azul, una aparición.
Pretendía hacer un daño masculino específico, visiblemente.
Dios mío, ¿le has metido en la cabeza esta idea?
No, no hice nada de eso.
Me quedé callada y ella me dijo que...
...había visto con claridad y precisión lo que yo había visto.
¿Así que confirmó tu fantasía infantil?
¿Te gustaría si las dos no lo hubiéramos visto?
¿De verdad tú no lo has hecho?
¿Has visto luces azules?
¿Sobrevolando con peligros masculinos?
Dices puras tonterías y ella te imita.
Y tomas su mimetismo como sabiduría.
Dios, haz que la Dra. Willette te dé algo para dormir.
Señora.
Señora, lo siento mucho.
Por favor, ¿necesita un pañuelo?
Si puedo ser de ayuda.
Lo sé, sé que no es mi lugar, por supuesto.
Nora, por favor, siéntate aquí a mi lado.
Señora, si hay algo en mi poder...
Algo le ha hecho daño a Angelica.
Anoche lo ví de nuevo allí, tan claro como te veo ahora.
Es indecible lo que quiere.
Señora.
Temo hablar, pero...
¿Conoces a alguien?
Nora.
Esta mujer, ella entiende a todas esas cosas oscuras.
Pero es tan valiente como cualquier hombre.
Podría ir a buscarla.
Por favor, sí.
Ve a decirle que estoy desesperadamente necesitada.
Tráela aquí de inmediato.
Y si el señor Barton pregunta...
Sólo, no sé, sólo dile... No le digas nada.
Los términos habituales, por supuesto, Annie.
¿Cuál es exactamente la perturbación?
No lo sé.
Luz azul, un hombre flotante, yo nunca lo he visto.
¿Como sea... A ti que te importa?
La mujer tiene banshees.
Vienes y haces todo tu acto ese.
Y eso es todo, ¿no es así?
Y yo me quedo con mi 20%
¿Sabes que los cocodrilos se ven hoy día...
...como eran los dinosaurios, cuando pisaron la Tierra?
Hay que considerar que otros animales se han transformado...
...para ser apenas reconocibles.
El hombre, por ejemplo.
¿El hombre es un animal?
El hombre y la mujer, ambos.
Éramos animales, ahora somos algo más elevado, más noble.
¿Por qué lloran los cocodrilos?
Ellos no lloran.
Es una creencia popular.
Perdonen por las chuletas.
Me temo que he perdido mi toque, después de tantos años de...
...poca práctica.
Es perfectamente comestible, querida.
Nora estará curada para la hora del desayuno.
Señora, me ha asustado.
Bueno, esta es la señora Montague, tal como la describí.
¿Y usted es la señora Barton?
Por supuesto que sí.
Pobre criatura encantadora.
Estoy agradecida por su...
¿No estás durmiendo bien, querida?
Debo verme horrible.
Por el contrario, sólo un poco fatigada.
Debe perdonar mi comentario personal.
Me resulta muy difícil ocultar...
...mis sentimientos a la gente que me agrada.
¿Me conoce ya tan pronto?
Venga.
Deme su mano.
Bueno, por favor, pase.
Tome mi mano y guíeme señora Barton.
El mal que aflige a su hogar...
...debe ver que yo soy su invitada.
Estoy tan aliviada de tener su consejo.
Precisamente.
Dos mujeres juntas podrán soportar cualquier cosa.
Es muy atractivo.
Sí.
¿Y su profesión?
Su casa es muy elegante y envidiable.
Gracias, señora Montague.
Es un científico.
Busca encontrar la causa de la enfermedad en los animales.
¿Un veterinario?
No.
Quiero decir.
Mira adentro de los animales...
...para encontrar la causa de todas las enfermedades.
¿Un viviseccionista?
Tiene argumentos para defender sus acciones.
Los hombres no pueden evitar su naturaleza, señora Barton.
No debemos culparlos.
Nora, déjanos.
Ahora, sus paredes retumban con lo invisible.
Estoy a su servicio.
Señora Barton, he oído toda clase de horrores...
...en mis años ayudando a mujeres como usted.
No se me puede sorprender.
Y también quiero dejar esto claro en todos los sentidos,
no soy cómo un hombre.
No pienso como un hombre y tampoco deseo hacerlo.
Así que no me diga lo que sabe o lo que puede probar.
Dígame lo que siente, desde el principio.
Parece que algo se ha roto,
fracturado, en él.
Sus apetitos, sus deseos, parecen...
Hay grietas por toda la casa.
Aquí, en este plato.
Y allí, y allí, y aquí.
Ahí es por donde huye esa cosa impía.
¿Lo ven? ¿Lo ves?
Traté de complacerlo...
...a un costo que nunca podré perdonar.
Bueno, por supuesto que lo perdonarás,
eres una mujer y una esposa.
Mi hija sufre dolor, en el momento preciso.
Soy sumisa a mi marido.
¿Me entiende?
Lo hago.
¿La obliga, entonces?
No, él,
me obliga a obligarme a mí misma.
O lo obligo a que me obligue a mí y a...
...a una parte de mí.
Eso está fuera de mi control.
Y no tengo poder para resistir y...
...mi hija se pone a gritar.
Señora Barton, señora Barton.
Eres una chica valiente y buena.
Y despejaremos estos aires nocivos...
...de su hermosa casa y que todo quede bien, se lo prometo.
Annie, es justo como dije.
No es como dijiste.
¿Qué quieres decir?
Deberías considerarte afortunada...
...de estar al servicio de una dama tan fina.
Valor, querida, y sobre todo,
fe en tu propia inocencia pura.
Está bien, está bien.
Querida Angelica.
Saluda a la amable dama.
¿Mamá?
Continúa.
Es fiel a su nombre.
Walter...
¡Walter!
La noche transcurrió sin incidentes.
Me siento aliviada más allá de toda duda.
Sus hechizos y protecciones han tenido éxito.
Le pagaré sus honorarios, señora Montague, por...
Señora Barton.
Querida, sólo acabamos de empezar.
El respiro de las últimas noches puede...
...significar que estemos en el camino correcto...
...o puede que no signifique nada en lo absoluto.
Y tratas de atraparme.
Tiene una responsabilidad con su marido,
pero no es dar a luz hijo tras hijo,
y tampoco es complacer sus caprichos a cada hora.
Como una pobre esclava en el harén de un Jeque.
Los maridos no están hechos para arder como los jóvenes,
profanando sus alrededores, con sus sed sin fondo.
No, no, queremos que nuestros hombres desempeñen,
con prisa, mucha modestia...
...y la vergüenza que puedan reunir,
para esa clase de inclinaciones, sólo un par de veces,
para la multiplicación de nuestra raza,
y luego los domamos.
Es muy bien hablada, señora Montague.
¿Dónde aprendió tal elocuencia?
Mi educación fue en el Teatro.
Una actriz.
Por un tiempo.
¿Lo desaprueba?
Mamá, mamá, mamá, el hombre volador está en el bosque.
Voló sobre la espalda de un cisne.
Me persiguieron, pero se quedaron atrapados en la rama de un árbol.
Nunca debes mentir, niña.
Así es, pero de nuevo...
...nunca debes temer a decir la verdad.
Ahora, querida.
Discutamos esto, como tres damas.
¿De verdad lo viste en los árboles hace un momento?
No me gusta cuando tienes miedo.
Supongo que eso no te gustará.
¿Nos protegerá a mamá y a mí?
Por supuesto que lo haré.
Me voy a York a pasar la noche, señora Barton.
Amo a papá.
Él también te ama, querida.
No dudo de ello.
Está bien dormida.
Querida, qué mesa tan espléndida.
Venga a sentarse.
No debemos dejar que la sopa de Nora se enfríe.
Esto es magnífico.
¿Sería cangrejo?
Me trata como a una de la Realeza.
Como a una amiga querida.
¿Alguna vez se ha preguntado por qué...
...las mujeres parecen deslizarse?
Es muy sencillo, en realidad.
Verá, si nos deslizamos, entonces no tenemos piernas.
Y si no tenemos piernas, entonces los hombres no necesitan...
...ser atormentados por el pensamiento de nuestras piernas.
Pero aquí, entre nosotras...
En cualquier lugar donde las mujeres vivan libres de hombres...
...vivirán con piernas.
Que el Señor tenga piedad.
¿Qué diablos...?
Bueno, yo, damas, pensé que les gustaría...
...un sorbo del vino de Oporto del Amo, para acompañar al queso.
¿No detectará que lo habremos tomado?
Nunca lo ha hecho antes, señora.
¡Dios!
De acuerdo.
Mañana regresa.
¿Si la noche transcurre sin incidentes...
...no probará eso su culpa?
Bueno, tal vez no.
Ciertamente la cosa no es el cuerpo de su marido.
Verá, el mal puede ser proyectado sin...
...voluntad o incluso sin conocimiento.
Duerme, querida, lo necesitas bastante.
Yo vigilaré, tenlo por seguro.
Dormiré.
Que Dios te bendiga.
¿Cariño?
Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre...
Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad...
...en la Tierra, como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día...
...y perdona nuestras ofensas, como nosotros...
...perdonamos a los que nos ofenden...
...y no nos dejes caer en la tentación.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre...
Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad...
...en la Tierra, como en el Cielo.
Y perdona nuestras ofensas, como nosotros...
...perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Has permitido que esta crisis se enconara más allá de todos los límites.
Ahora hablas de nervios destrozados,
el tedio, la neurastenia y las alucinaciones.
A decir verdad, nada de esto es terriblemente raro,
Barton, en las mujeres de la clase de tu esposa.
Ahora, en tu lamentable caso, tu esposa está determinada...
...a dejarse llevar, parece.
Y con esa entrega de carácter...
...te ha expuesto a ti, a tu casa y a tu hija...
...a una grave infección.
Y me temo que hemos pasado el punto de un tratamiento fácil.
Señora.
¿Se me permite salir de mi propia casa, querida Nora?
El señor fue muy claro sobre su necesidad de paz. Descanse hoy.
¿Puedes traerme a Annie?
Por favor, no me pida que haga lo que no puedo.
Podría hacer tu trabajo, mientras me la traes.
No hace falta que él lo sepa.
Por favor, señora.
Ya veo.
¡Mamá, debo concentrarme! Absoluta concentración.
Señora.
Fuera de aquí.
Por favor, señora.
Esto calmará sus nervios, como pidió el señor.
Bébetelo tú.
Te mereces el descanso, desgraciada.
Si al menos pudiera informar al señor Barton...
...que se lo dí, señora, por favor.
De acuerdo.
Dámelo entonces.
¡Aléjate!
¡No!
Aquí,
tómame a mí.
¿No soy de tu agrado?
Sí, aquí.
Sí, ahora.
No, no, no, no, no.
¡Nora, Nora!
Nora, dime, ¿dónde está?
Por favor, dime dónde vive, por favor, sólo dímelo.
Está bien, está bien.
Señora, ¿qué le ha pasado, por el amor de Dios?
- ¿Qué ha pasado? - Por favor, Nora.
¿Quién?
Te lo pagaré.
Te lo pagaré, por favor, no le digas a él adónde he ido.
¡Por favor!
No se vaya, no se vaya, no se vaya.
¡Su dirección ahora!
¡Carruaje!
¡Carruaje!
No puedo, no puedo, es sólo que...
No lo entiende, ¡Dios mío!
Sigue viniendo por ella...
...y seguirá viniendo por ella una y otra vez.
Y una y otra vez.
Anne, si me suicidara, ¿se terminará?
No, no, sé que no lo hará,
porque sigue viniendo por ella.
Anne, por favor, por favor, él nunca nos encontrará aquí.
Por supuesto que lo hará.
Por favor, te prometo que no podrá encontrarnos.
Nos quedaremos y viviremos juntas.
¡Por favor!
Mi querida. Terminaremos con esto, lo haremos.
Esto debe terminar. Debe de ser así.
¿Constance, Constance?
Esto es lo que soñé.
El despertar en tus brazos.
Sólo tienes unos minutos.
Hay un carruaje esperando afuera.
¿Dónde?
No, no, sabes que debes hacerlo.
No puedo.
¡Debes hacerlo!
¿Y si él se despierta y descubre que has huido?
Él te rastreará.
Se llevará a Angelica.
Lo más probable es que te mande al Manicomio.
Constance, debes regresar a casa y debes desempeñar tu parte.
Yo iré a ti.
No te dejará entrar por la puerta.
Encontraré una manera. Destruiremos a este demonio juntas.
Y le devolveremos la paz a su hogar.
Es demasiado tarde para eso.
¿Recuerdas la ternura con la que...
...me mostraste su aspecto, aquí en tu relicario?
¿Lo recuerdas?
Lo amé mucho una vez.
Y lo harás de nuevo, pero hasta entonces, debes tener valor.
Debes ser audaz y no temer.
Haré que te sientas orgullosa.
Haré que te sientas orgullosa.
Calma.
De nuevo te has agotado.
Dormida en la silla.
Me llamó en la noche.
Debí haber vuelto a ti, lo sé.
Deberías haberlo hecho,
pero como dices, la niña te necesitaba.
Así es.
¿Y pasaste toda la noche en esta silla?
Sí.
¿Aquí?
¿Dónde está Angelica?
Está con Nora.
Tuvo sueños muy extraños.
Se adaptará con el tiempo, como dices.
Al menos querrás otros días de descanso.
Instruiré a Nora.
¡Mamá!
Cielos, ¡Dios mío!
Señora, se ve tan encantadora.
Ven mamá, siéntate con nosotras.
Siento llegar tarde al té.
¿Crees que la Princesa Isabel esté muy ofendida?
Constance, aquí hay un colega que hace tiempo tengo la intención...
...de que conozcas, el doctor Douglas Miles.
Encantada de conocerlo, doctor Miles.
Querido, es un placer tenerte en casa tan temprano.
Nora, llévate a la niña y trae té para nuestro invitado.
Enseguida, señora.
Debo felicitarla, señora Barton.
Por su sentido de la decoración.
Constance, por favor, haz que el doctor Miles esté cómodo.
Desafortunadamente me he olvidado de... Mis disculpas.
Pobre querido.
Espero que disculpe la curiosidad de un viejo.
Bueno, la curiosidad de un amigo.
Espero que me vea como a un amigo.
Por supuesto.
Ahora la mayoría de las esposas,
tienen alguna queja permisible que hacer...
...y por favor, tenga la seguridad de mi absoluta discreción.
Bueno, sí tengo una queja.
Joseph trabaja demasiadas horas.
No tengo el suficiente placer de su compañía.
¿Tiene alguna preocupación?
¿Le tiene miedo?
Qué pregunta tan graciosa.
¿Por qué debería tener miedo a...?
El señor Barton me dijo que usted vio su trabajo.
¿Eso la perturbó?
Puede desorientar a uno.
¿Parezco "desorientada", doctor Miles?
El trabajo de Joseph es de vital importancia.
Pero no puede pedirme que se lo explique muy bien.
Sólo sé lo orgullosa que estoy de sus esfuerzos.
¿Quiere otro trozo de pastel, doctor?
Sí, gracias.
Es usted la Reina de las artes domésticas.
Me pregunto qué habrá olvidado.
Sabe, hay veces en las que puede excusarse...
...por requerir un descanso.
Sé muy bien cómo trabajan las mujeres en nuestro nombre.
Bajo cargas emocionales que nos son desconocidas.
Un tiempo lejos para refrescar los espíritus...
...podría arreglarse en un santiamén, sólo con pedirlo.
¿Un descanso?
¿Qué mujer inglesa podría aceptar una caridad tan inmerecida...
...cuando nuestros maridos han resistido...
...los sufrimientos que las mujeres blandas no hemos tenido?
Anhelar descansar, me parecerá una vergüenza.
Si se me permite hablar claramente como amiga, doctor.
¿Cree que podría hablar con su hija?
Sería un honor...
...permitir su conversación.
Realmente eres la perfección, Angelica Barton.
Un pequeño duplicado de tu gentil madre.
Gracias, señor.
Mamá es muy encantadora.
Sí. Creo que tengo, déjame ver, sí, eso creo.
Tengo un trozo de regaliz muy especial...
...para la niñita, que pueda decirme...
...¿cómo fue que tu habitación se incendió?
Cuando causamos accidentes, confesamos con prontitud.
Mamá se tropezó con mi muñeca y yo realmente lo siento, señor.
Una niña sabia.
Y usted, señora Barton, es una anfitriona encantadora.
Y me temo que ya les he quitado demasiado tiempo.
No puedo imaginarme qué lo demora.
No importa.
Señora Barton, usted tiene un marido...
...que se preocupa por su salud.
Vámonos, es todo aquí.
Sé valiente...
...y el hombre te será devuelto.
Coraje.
Coraje.
Mi ángel.
No más miedo.
Voy a restaurar a papá.
Y todo estará bien por la mañana.
¿Con?
Constance, estás tan encantadora.
He esperado tanto tiempo, tanto tiempo por esto.
¡Dios mío!
Amore, mio.
Sí.
¡No!
No.
No.
¡No!
¡Dios mío!
¡Querido mío!
Mi amor.
Mi único amor.
Sé que la condenación me espera por lo que he hecho.
Por lo que te he hecho creer y estoy preparada para ello.
Ojalá me perdones, Angelica.
Ángel, ángel, su mente no es lo que...
No sé en qué creer.
Perdóname, Angelica.
Anne, Nora.
Está bien, señora.
Angelica, ángel, no está en sus cabales.
La perdí.
Esto es diferente, Anne.
Si me acuerdo del incendio.
Y de ese hombre del regaliz.
Tu padre si desapareció, como siempre te hemos dicho.
Annie, échanos una mano, ¿quieres?
Vamos a sacarla de la cama ahora.
¡Annie!
- La he perdido. - No, no, no, vamos a...
Constance, mira cómo te has puesto.
Vamos, querida.
Jesús, de acuerdo, tómalo de los pies.
Está bien.
¡Dios mío! ¡Jesús!
¡Dios mío!
Muy bien, vamos.
Lo sacaremos, por ahí.
Vamos, querida, ya.
Constance.
Esa es una buena chica.
Annie.
Suavemente.
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