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- No, es que te juro que ya no sé qué hacer.
Haga lo que haga, igual, sin respuesta de tu parte.
- Lo que deberías de hacer es irte de esta casa, Roberto.
Regrésate a tu departamento. Es lo mejor.
- No me voy a divorciar si es lo que estás sugiriendo.
- Vamos a separarnos un tiempo y vemos qué pasa.
Está claro que lo nuestro no va a funcionar en este momento.
- Solo me pidió, muy amablemente,
que me largue de la casa y se fue Dios sabe donde.
- ¿Tan fácil te vas a rendir?
- ¿Y qué quieres que haga, Fernanda?
¿Que me quede?
No lo voy a hacer.
Vivir a su lado ha sido un suplicio.
Siempre una cara larga, una indiferencia.
- Bueno, bueno, espérate hablar con Alfredo.
- Está bien, el lunes hablo con él.
- Mira, yo te prometo volver a interceder con Elisa.
Ahora, eso sí.
Si se separan, sería tirarlo todo a la basura.
- Espero que ahora que esté en mi departamento
me vayas a visitar.
- Ay, lo siento mucho. No se va a poder.
Es que, ya sabes, Alfredo últimamente está muy intenso,
está celoso y me va a estar vigilando.
- ¿Y tiene razón de sentir celos del tal Emilio Montenegro?
- No, hombre, ¿cómo crees? Claro que no.
- No te lo tomes tan a pecho.
- Lo dijo para molestarme,
como si no se me notara en el cambio.
- Sígale la corriente y ya, no más corajes.
- Nunca había conocido alguien que me cayera tan mal
como Fernanda.
Es la mujer más odiosa y repulsiva
que he conocido en mi vida.
[***]
* Playa y sol y arena, con botellas... *
- Ay, qué calor tan bravo, ¿no?
- Deja, más tarde pedimos unos tequilitas
y se nos va a bajar.
- ¡Eso!
Bueno, lo importante es que se animaron a venir.
- ¿Sí, eh?
- Ay, tenía muchas ganas de verte personalmente
para agradecerte por todo lo que hiciste por nosotros.
- No tienen nada que agradecer.
Es más, ya me contó este hombre que va a ser padre,
que quieren tener un bebé.
Marcelo: ¡Qué bueno!
- Este sí está listo.
- Claro que estoy listo. Estamos listos.
- Pos ya me dejé de cuidar, y lo que Dios quiera, ¿no?
Marcelo: Claro.
- Y espero que no se me junte
porque estuve hablando con Elisa y...
- Ahora sí ya vamos a poder empezar a planear
todo lo de la escuela.
- ¿Va en serio?
- Claro que va en serio.
Solo que el presupuesto no va a poder ser mucho.
Las finanzas de la constructora no van muy bien
y mi papá solo autorizó una parte del dinero.
Pero con algo se empieza, ¿no?
- Ahí me encantaría ayudar,
apoyar en lo que pueda, en verdad.
- Ay, eso estaría genial pero sí te tocaría hablar con Elisa
porque todo se va a hacer a través de su fundación.
- Ok, sí, no hay problema.
- No hay problema.
- Salud.
- Salud. - Salucita.
- Sí, ¿eh?
- Y las tequilas que vas a pedir ¿qué?
- No, estamos en la playa.
- Es de Monterrey.
- No, no, no, perdón.
Quien encontró el testamento que escribió tu padre fui yo
porque tú decías que estaba desaparecido.
- Si piensas que voy a creer en esas estupideces que tú dices...
por favor.
- No, no son estupideces.
¿Tú te acuerdas de aquel abogadito
que trabajaba conmigo durante muchos años?
Bueno, pues ese señor guardó copias de todos
y cada uno de los documentos.
Luego fue ir donde estaba la viuda, hablar con ella,
convencerla, dejarle caer algunos dolaritos
para que me lo entregara todo.
- Tú sigue jugando con fuego y te vas a quemar.
- Ya tengo casi localizado a Eugenio Beltrán
y no sé, pero tengo la corazonada de que él y yo
vamos a ser muy buenos amigos
y que se pondrá muy contento cuando vuelva a verte.
Pero esta vez, será en la corte.
[***]
[***]
* Con botellas y no falta un limón *
* Aquí estoy... *
- ¿En serio hay una playa nudista más para allá?
- Sí, ¿quieres ir?
- No, hombre, no.
No me atrevo andar enseñando credenciales.
- Peluchita, pero ¿por qué tan tímida?,
si mira el cuerpazo que tienes.
En dado caso, andarías presumiendo.
Sabes que la mayoría de gente que va ahí
son viejitos que lo que enseña es... perezas.
- ¿Y tú has ido?
- Claro.
- ¿Y te encueraste?
- Lo que conoce Dios que lo conozca todo el mundo.
Oye, peluchita, ¿por qué no vamos
y yo te enseño mis credenciales y tú me enseñas las tuyas, ah?
- ¡Ay, Miguel!
- Hm, ¿no te parece?
[***]
- Espero que Roberto sí se vaya de la casa.
Yo ya no puedo seguir durmiendo con él en la misma cama.
- Se me hace que ya pusiste los ojos en alguien más.
- Ay, ¿en quién?
- ¿Hasta me lo preguntas?
¡En Emilio, por supuesto!
Desde que lo conociste empezaste a desvariar.
- Me gusta mucho. A ti no te lo puedo negar.
- Sí, yo solamente quería pasar a saludarte
antes de ver a los demás.
¿No vienes?
- No, no creo que les haga falta.
* Me dicen que eres prohibida y que me olvide... *
Emilio me hace sentir cosas que jamás pensé
que volvería sentir.
Y creo que yo también le gusto a él.
* Que esta locura es imposible, irresponsable,*
* incomprensible.*
- Mi hermana Pati se ha vuelta muy llena de cuentos.
No sé qué le pasa.
- Ah, no te preocupes.
Ya le va a tocar bajarse de esa nube.
- Oye, me da curiosidad conocer el cabaret
que tienen tú y Rafita.
En serio, ¿no se vale ir a ver?
- No, peluchita, ¿cómo crees?
Después te confunde con una bailarina con ese cuerpazo.
No, no, no.
No va.
Ahora, si te atreves y vas, serías el bum del lugar.
Estás requetechula y ganarías mucho dinero, ¿hm?
- No te daría celos?
- No, para nada.
Sabría que ese cuerpazo que se mueve allá arriba...
ese monumento es solo para mí.
[***]
¡Vamos al agua!
[Gritos]
- Creí que ibas a regresar mucho más tarde.
[Suspiro] - El viejo ese, cara de mandril de Adalberto
me arruinó el día, ¿puedes creer?
- ¿Para qué te pones hacerle caso?
- ¿Sabes con lo que me salió?
Dice que tiene una copia del testamento que hizo mi padre,
ese en el que le dejaba la mitad al bastardo hijo ese
de la secretaria.
- ¿Y de qué le podría servir?
- Está localizando Eugenio para traerlo
y para que me amargue la existencia, ¡eso es!
- Alfredo está que no lo calienta ni el sol.
Si supiera que Eugenio nunca va a aparecer
para darle problemas...
- Bueno, si el consuegro lo sigue buscando,
se va a enterar que está muerto.
- No, yo dudo mucho que Adalberto Ferrero
le diga la verdad.
Digo, cuando la averigüe.
Ay, Alfredo, no te amargues la existencia
por lo que diga Adalberto.
A mí se me hace que solo lo está haciendo para molestarte.
- Ah, sí, ¿y si fuera verdad?
- Tal vez tu medio hermano ni siquiera está vivo.
¿Hace cuanto tiempo no sabes nada de él?
Tal vez no volvió a aparecer porque ya no existe.
[***]
- Y si firman con el papá de Brenda,
¿qué va a pasar con los Del Pino?
- Bueno, todo depende de la oferta que nos haga.
- ¿Y cuándo van a saber?
- Bueno, alrededor de una semana ya tenemos la respuesta.
- Si la oferta es buena, firmamos.
Y si no es buena...
- No se firma.
- No firmamos.
[***]
- Una vela por Ana, esperando que donde sea que ella esté
haya encontrado la paz.
- Y otro por el hijo que nunca voy a tener.
Espero que me perdone por lo que hice.
- Tani, si empiezas a arrepentirte
por haber interrumpido tu embarazo
después va a ser peor.
- No, yo sé que fue lo mejor.
Alonso es de esos
que nunca deberían de tener descendencia.
- Hoy firman la sociedad mi papá y los mexicanos.
- ¿No deberías de estar ahí?
- Supuestamente sí pero yo preferí venir contigo
a prender esta velita.
[***]
- Bueno, oficialmente somos socios.
- Bueno, como quien dice, la ocasión amerita un brindis.
¡Salud!
- Salud.
- Espero que esta sociedad sea lo que ustedes esperen y más.
- Así es, y ya está lista la oficina
que vas a ocupar aquí en la empresa.
Si quieres, hoy mismo puedes tomar posesión.
- Muchísimas gracias. Gracias en verdad.
Ya Marcelo se encarga
de transferir el dinero a su cuenta hoy mismo.
Empezamos cuanto antes, ¿no?
- Brenda, la esperaba hace dos semanas.
- Ay, ya sé, doctor, pero se me complicó todo.
Necesito que me diga exactamente cuando podemos
volver a venir Gabriel y yo.
- Primero pase para que la revise.
- Entendido. Gracias.
- Sigan, sigan, por acá.
Alonso, Alonso, ushe, ushe, ushe.
Emilio, bienvenido a tu oficina.
- ¿Me permites?
Estoy terminando de guardar mis cosas y ya me voy.
- ¿Adónde? - ¿Adónde?
- Mi casa.
Voy a hacer el trabajo a distancia
como si estuviéramos en pandemia.
- Lo siento. No sabía.
- No, era la única disponible.
Además que Alonso solo utiliza esta oficina
para dormir y perder el tiempo.
Alonso, vamos. Vamos, vamos, vamos.
[***]
- No, yo prefiero quedarme en la tienda.
Ir a la constructora sería arriesgarme
a toparme con...
- No, Tani, tarde o temprano
tienes que encontrarte con Alonso.
Es tu prueba de fuego.
Esconder no es ninguna solución.
- Y seguramente también va a estar ahí Marcelo.
- Y te mueres de ganas de verlo, no te hagas.
Ya, Tania, es momento de que tomes al toro por los cuernos,
y no te permito un "pero" más.
[Suena celular]
- Bueno.
- Vaya, por fin contesta.
- Perdón, estaba en una junta.
- Le tengo una buena noticia.
Encontré a Ana Del Pino.
[***]
musical *]
* En un mundo de sombra*
* donde el silencio grita,*
* cada palabra es un eco*
* de promesas marchitas.*
* Sed de venganza, con fuego en la piel,*
* buscando la verdad en un mundo cruel,*
* lealtades rotas, *
* corazones de fiera en esta selva de cemento,*
* sálvese quien pueda.*
* En la sombra de la noche miradas de seda,*
* dos familias en lucha, tu legado está en juego,*
* juramentos que se quiebran, secretos por saber,*
* cada momento es un recuerdo, un pasado por volver.*
* Sed de venganza con fuego en la piel,*
* buscando la verdad en un mundo cruel.*
Como usted misma dijo, sería muy difícil encontrar
a una paciente con esos antecedentes.
Esta estuvo diez años drogada.
- ¿En dónde está?
- Está internada en una clínica en Delray Beach.
Justamente el día que secuestraron a su hijastra
la internaron en esa clínica.
Si fuera otra persona, fuera mucha casualidad, ¿no cree?
- Deme los datos.
- Fue registrada bajo el nombre de Sandra Montaño.
- Y no te tiene que importar lo que piense
el estúpido ese de Alonso.
Ya escuchaste lo que dijo Gabriel.
Aquí no estaba haciendo nada.
- Pues sí, tienes razón.
¿Sí te diste cuenta?
Elisa no fue a la firma.
- Hm. Bueno, ya vas a tener tiempo para estar con ella
y con Fernanda.
- Bueno, tampoco es que me la voy a pasar aquí
encerrado todo el día.
Además, falta mucho para que empiece el proyecto.
- Ujum, ya estás aquí, en la cueva del lobo.
Que Dios te proteja.
- No. No, no.
Nos proteja.
[***]
- ¿Cómo? ¿Está seguro?
- Sí, completamente.
Está usted embarazada.
Su marido pudo hacerlo y de forma natural.
- No, es que ese es el problema.
No fue mi marido.
Yo necesito que usted me ayude a que parezca que sí.
- ¿Y, cómo vamos?
- Aquí, lista para recibir a mi primer cliente cuando llegue.
Por el momento no se han parado ni las moscas.
- Ya vendrán, vas a ver.
Cuando conozcan a la agente de ventas más bonita de todo Miami,
no, hombre, se van a vender así los departamentos,
como pan caliente.
- Ajá.
- Tengo unos asuntos que resolver.
Me comunico contigo más tarde.
- Me parece perfecto.
- Tengo muchas ganas de besarte, de morderte, de olerte
cada centímetro de tu cuerpo.
Quiero hacerte el amor una y otra vez.
Y otra vez.
Ah, y otra vez.
Hasta cansarte.
- Claro que sí, señora Del Pino.
Fue un gusto verla.
[Sonido al abrir la puerta]
- Dígame, don Alfredo.
- Mira, ¿cómo estás?
- Bien.
- ¿Bien?
Estaba viendo la hora y creo que es hora
de que hagas feliz a papá.
¿Qué te parece?
Ya sabes qué hacer.
Cierra.
[***]
[***]
- Bienvenidos a la compañía.
Cualquier cosa que se les ofrezca,
por favor no duden en decírmelo.
- Sí, sí, gracias. Igualmente.
¿Y por qué no fuiste a la firma?
- Lo que pasa es que yo estoy en recursos humanos.
De los negocios se encargan los demás.
Marcelo, qué bueno verte.
Tania justo supo que venías y quiso pasar a saludarte.
- Qué bueno. ¿Cómo te ha ido, Tania?
- Más a menos bien.
[***]
- Amor, el doctor piensa que estamos en el momento justo
para volverlo a intentar.
Así que tenemos que ir mañana a su consultorio.
- Por supuesto vamos a ir.
Ahora sí nos urge que quedes embarazada, mi amor.
- Ni me lo digas.
Además, tengo el presentimiento de que ahora sí
va a funcionar.
- Así va a ser.
Así va a ser.
[***]
- Mana.
¡Mana!
- ¡Ay, ¿qué?!
¿Qué pasó?
- Adivina.
- ¿Qué pasó?
- Vas a ser tía.
- No.
- ¿Cómo te quedó el ojo?
- No, no manches. ¿Ya le contaste a Fermín?
- ¿Cómo? ¿Pues no me la acabo de hacer?
No seas mensa.
- Ay, manita, se va a poner bien contento el cuñis.
- Pero cállate el hocico. No le vayas a decir nada.
- No.
- Que esta noche le voy a decir que es el primero en saberlo.
- Felicidades, manita.
[***]
- Bueno, que conste que fue Elisa la que insistió.
Yo no quiero que tú te sientas...
- Marcelo, me da gusto estar contigo.
- ¿O sea que viniste con Elisa solo para verme?
- ¿Para qué otra cosa iba a venir?
- No sé.
A mí estos juegos no me gustan.
- Mira, la última vez que hablamos
te dije que necesitaba un poco de tiempo para mí.
No estaba bien, Marcelo.
Tenía que poner muchas cosas en orden.
Creo que ya pasó la tormenta y, si quieres,
¿podemos empezar de cero?
* Juro que no te ama como te amo yo.*
- ¿Cómo está?
- Bien, gracias.
- Así veo.
¿Ya lista para que nos vayamos?
- Sí, lista.
Imagínaselo.
- El departamento que le conseguí es muy bonito
y creo que va a estar muy cómoda.
- Cualquier lugar va a ser mejor que una clínica.
- Emilio pensó que no era conveniente
instalarla en un lugar muy lujoso
para evitar que se encuentre con gente del círculo
en donde usted acostumbra moverse.
- Honestamente, ¿usted cree que a estas alturas
alguien va a reconocerme?
Pero bueno, sí, yo sé que lo mejor es permanecer alejada
en el anonimato.
[***]
[* Tema musical *]
¡Es Fernanda!
[***]
[***]
- No se preocupe, no se preocupe que ya entró a la clínica.
- Vamos, por favor.
Por favor, vámonos.
[***]
- Vengo a ver una paciente que está hospedada aquí:
Sandra Montaño.
- Ella ya no está aquí. Hoy le dieron de alta.
Justo hace un momento vinieron por ella.
Se han de haber cruzado cuando usted entró.
[***]
- No puede ser, no puede ser, no puede ser.
¿Cómo me encontró?
- No se preocupe de más, por favor.
Gracias a Dios no nos vio y salimos antes
de que ella llegara.
- Sí, me salvé por nada.
Pero ahora usted va a estar en peligro.
- ¿Yo por qué?
- Porque me registró en la clínica
como si fuera su hermana.
¿Usted cree que Fernanda no va a averiguar dónde está?
¿Cree que se va a quedar tranquila
sabiendo que yo no estoy allá?
[***]
- Tú sabes que a mí siempre me has parecido
una mujer espectacular,
pero ese rollo que tienes con Alonso me tiene harto.
- Mira, ahora sí tienes que creerme.
Alonso es cosa del pasado.
Que ya entendí que el solo jugó conmigo
y pisoteó me autoestima.
- Ok, eso lo entiendo y lo comparto también
y me alegra mucho que ya no te quieras ver con él.
Pero eso no quiere decir que sientes algo por mí.
- Marcelo, nunca nadie me había interesado tanto como tú.
Pero si tu prefieres que mantengamos distancia,
lo entiendo y...
- ¿Tú me podrías repetir eso que me estás diciendo?
- No, no tienes que darme explicaciones de nada,
por favor.
Es obvio que Mónica malinterpretó las cosas.
Pero te juro que no lo hizo con mal intención.
- Sí, pero igual estuvo a punto de echar a la borda
esta sociedad.
- Pero Fernanda sería incapaz de ponerle el cuerno a mi papá
y mucho menos contigo.
[***]
Eh, bueno, Emilio, no quisiera correrte
pero yo tengo muchísimo trabajo y... nos estamos viendo.
- Los problemas entre tu papá y el mío están a la orden del día.
- Pero dijimos que no nos íbamos a meter.
- Si va en serio con sus amenazas
y el medio hermano de mi papá aparece
con la copia del testamento que tu papá, don Adalberto,
dice tener, vamos a perder gran parte de nuestro patrimonio.
Y no lo digo por mí ni por ti.
Lo digo por él, por nuestro hijo que vamos a tener.
¿Sí?
- Claro, mi amor.
- Alfredo, aquí voy a estar más que bien.
Voy a estar perfecto.
- Bueno, muy bien. Me alegro.
Ponte cómodo.
Por cierto, tenemos una plática pendiente sobre Fernanda.
- No, Alfredo, yo creo que es...
- No te tengo que decir. Es obvio.
Es obvio que ella es mucha más joven que yo,
que es muy guapa y que en algún momento llegué a tener celos.
- Pues, yo sería incapaz.
- Sí, sí, sí, no te preocupes. Yo sé que sí.
Son celos completamente infundados.
[***]
- ¿Y cómo quieres que esté si estoy más solo que un perro?
- Diciéndome esas cosas
solo haces que me sienta mal, Roberto.
- Si te sintieras bien me acabarías de matar, Elisa.
Amor, eres lo que más amo en esta vida
y sin ti te juro que prefiero estar muerto.
- Mira, tienes que chantajearla emocionalmente.
Elisa es tan estúpida que se va a sentir de la patada.
- Yo siempre le digo que estoy triste, que la amo, que...
- No, no, no. No, mi rey, no.
Con estar triste no es suficiente.
Tienes que estar más que triste,
estar al borde del suicidio.
Sí, muy infeliz.
Y si puedes echarte una lagrimita, una cosita,
un sentimiento, aún mejor.
Si eso no te funciona, no, mejor vete y tírate de un puente.
- A ver, Roberto, ven.
Deja de decir tonterías, por favor.
El suicidio es para gente cobarde.
- ¿Ya no me quieres?
¿Ni un poquito?
- Claro que te quiero y por eso mismo no quiero lastimarte.
- Ábreme tu corazón y deja que regrese a tu lado.
Esta semana sin ti ha sido un infierno, Elisa.
Deja que regrese a tu lado, por favor,
o de plano me meto un balazo entre ceja y ceja,
pero no me sigas castigando así.
[***]
[***]
[Suena celular]
- Sí, sí, Fernanda.
- Se acaba de ir justo antes de que yo llegara a la clínica.
- Ah, eso es tener mala suerte.
- ¿Dónde está? ¿Por qué tanto ruido?
- Un negocio que tengo.
- Pues yo necesito que usted averigüe
dónde fue que se la llevaron y, por favor,
no venga esperar a que yo compruebe que es Ana.
Encuéntrela y mátela de una vez.
[***]
[* Tema musical *]
- Luego de mucho buscar, logré localizar una enfermera
que asistió en su parto.
Al parecer, Eugenio Beltrán la sobornó
para que la pareja de adultos mayores
lograra sacar a su hija del hospital.
- ¿Y qué más averiguaste de ellos?
- Solo que eran de Boston.
Lamentablemente, la enfermera no sabía el nombre ni nada más.
Sin embargo, tengo un contacto que está tratando
de localizar a la encargada del cunero,
que al parecer ahora vive en Nuevo México.
Por eso voy a necesitar más dinero,
para poder pagarle y, bueno, y por supuesto
para poder cubrir mis gastos y mis honorarios.
[***]
- Aquí vas a estar segura e Ignacio va a estar preparado
si alguien llegue a interrogarlo.
- Yo estoy segura que Fernanda me iba a matar.
Estoy segura que me iba a matar.
- Ana, ¿estás cien porciento segura de que era ella?
- Por favor, como si no la conociera.
- Es que, no se, a mí nunca me dijo que te estuviera buscando.
- Pues, no, porque contigo ha estado jugando el papel
de la que no mata una mosca, tamaña hipócrita.
- Me dijo un pajarito que estabas de regreso.
- Sí, tu hermana y yo decidimos darnos una nueva oportunidad.
- Espero que esta vez ahora sí vayan en serio, eh, cuñadito.
- Me enteré que ya no vas a ir a la oficina.
- No, me corrieron como un gato, ¿lo puedes creer?
Pero bueno, sabes que lo que necesites
y en lo que yo te pueda asesorar,
cuentas conmigo.
- No sé si fue la mejor decisión
pero no podía decirle que "no" a Roberto.
Estaba muy deprimido.
- Ay, no es para menos, Elisa.
Tú eres todo para él.
- Lo voy a intentar.
Te prometo que ya me lo propuse.
- Me alegro mucho por los dos.
Hacen una pareja tan bonita.
- ¿Y esto a qué se debe?
Ni en mi cumpleaños me celebras así.
- Ay, para que veas.
A lo mejor estamos celebrando tu no cumpleaños.
- Ja, ya se te botó la canica, flaca.
- Ah, pues esa se botó hace rato.
Mira.
- ¿Y esto qué?
- Ábrelo.
- ¿Y esto?
No me digas...
Es el mejor regalo que me puedes haber dado.
* Cuando no estás, quisiera estar entre tus brazos. *
- Ignacio se encargó de dejar cosas en le alacena
y en el refrigerador
pero, pues, necesitas dinero contigo para cualquier cosa
que aparezca.
- Gracias.
Sí, Ignacio me dio un celular
y me explicó cómo usar la aplicación de taxis
para movilizarme acá.
La casa queda un poco retirada, ¿no?
- Sí, es lo mejor.
Te explicó todo, ¿verdad?
¿Entendiste todo?
No pasó nada por alto, ¿sí?
- Sí.
Todo a cambiado mucho en los últimos diez años, ¿no?
Siento como si hubiera viajado en el tiempo.
- No te preocupes. Ya te vas a acostumbrar.
Ana, lo más importante es que tú estés bien,
que estés tranquila, ¿sí?
La verdad, a mí no me gusta que te quedes sola.
- Pues mientras Fernanda no me encuentre
no va a haber problema.
- La casa está a nombre de un desconocido.
Ni tú, ni Ignacio, ni nadie aparece por ningún lado, ¿sí?
Quédate tranquila.
[***]
- No hay ningún motivo para que tu matrimonio no funcione.
Digo, lo entendería si hubiera algún tercero en discordia
pero ese no es el caso.
- ¿Y si ese fuera el caso?
- ¿Cómo?
¿Te has estado viendo con alguien más?
Elisa, si vas a volver hablar de Francisco,
yo en lo personal...
- No, no es él.
Pero sí hay alguien más que me gusta.
- ¿Y quién es? Digo, si se puede saber, ¿no?
- Emilio Montenegro.
Y creo que yo también le gusto a él.
[***]
sical *]
- Elisa, no digas tonterías, por favor.
¿Cómo vas a poner los ojos en Emilio?
Digo, estás casada con un hombre mucho más guapo,
un hombre que te adora, que te quiere mucho,
que es maravilloso.
- Yo sé, pero estas cosas no se pueden evitar.
Cuando estoy con él, me pongo muy nerviosa.
- Porque tal vez te hiciste ideas que no son.
- No.
- No lo pienses más. Emilio no es el hombre para ti.
[***]
- Siento que estoy viviendo como en un sueño.
- Yo también.
Hace un par de horas pensé que te iba a perder para siempre.
- Y yo ni se diga.
Pensé que nunca más ibas a volver
estar interesado en mí.
- ¿Cómo crees?
- Aquí estoy. - Ujú.
Prométeme algo.
- ¿Qué?
- Pase lo que pase, no me vas a dejar.
- Te lo juro.
* Uhhh, mi universo entero es tu amor,*
* tu amor que quiero.*
- Muerto el perro se acabó la rabia.
Es lo que tendría que haber hecho con Eugenio
hace más de 40 años.
Desaparecerlo.
- Seguramente tienes toda la razón.
- A ver, hijo.
Mañana mismo quiero que contrates
al mejor detective que encuentres
y págale lo que sea.
Págale lo que sea para que dé con él.
Yo te voy a mandar un mensaje con toda la información
que pueda necesitar.
Su nombre, el nombre de la piruja que tenía por madre,
todo eso.
[***]
- ¿Qué pasó, mi reina?
¿Cómo está el bebé?
- Deja el fastidio, Alonso, ¿sí?
No sé de donde sacas que no estoy embarazada
y que solo hay aire en mi pancita.
- Ay, ya, ya, ya.
Ahora me vas a salir con que sí hubo un milagro, ¿no?,
y que sí estás embarazada, ¿no?
- A ver, te mentí, te mentí.
Sí estoy embarazada.
- Ay, sí.
- Cuando te vengas a dar cuenta,
vas a tener a tu primer sobrino, Alonso.
¿No te da ilusión?
[***]
- Sí, estoy muy contenta en el trabajo.
- Ay, me da tanto gusto.
Bueno, veo que estás brindando.
¿Eso significa que vendiste muchos departamentos hoy, no?
- No, ninguno, pero hoy llegó un cliente
que se veía muy interesado.
- Paciencia. Es mucho dinero que tiene que invertir.
No cualquiera puede.
- Mira, tranquila, no te preocupes.
Si no logras vender nada, repitas el curso que tomaste,
o te metes en uno de ventas.
Lo importante siempre en esta vida es nunca rendirse.
¡Salud!
[***]
- En pocas palabras me dijo que era una imbécil
y que no aprendí nada.
- Yo no la vi con mala intención.
- Con ella tienes que aprender leer entre líneas.
Suelta el venenito muy disimuladamente.
- ¿Y te vas a amargar por culpa de Fernanda?
- No, pero, a ver, sí me da rabia
esa tirria que me agarró.
En mala hora hice el comentario de Emilio
y ¿sabes qué es lo peor?
Que de seguro algo se trae con él.
Si no fuera así, no se hubiera molestado tanto.
[***]
[***]
- No, no, no, eso sí que tira por la borda
todos los méritos que hizo Fernanda.
- Es que cuando siento que estoy así de cerca
de descubrirle la verdad,
¡pasa esto!
No entiendo.
- Oye, pero yo no sé cómo hizo para saber
donde estaba Ana y por qué fue a buscarla.
- No sé, pero voy a descubrir toda la verdad, Marcelo,
te lo juro.
- Hermano, tienes que irte con mucho cuidado, en serio.
Por favor.
- Qué diferencia.
Esto estaba en un estado deplorable.
- Bueno, nada que con un poco de pintura no se puede arreglar.
Así estamos muy bien pa empezar.
- Sí, aunque ya te había dicho que el presupuesto
está un poco limitado pero con eso va a ser suficiente
para empezar a arreglar el salón que están construyendo
allá arriba.
Podemos comprar pizarrones, mesas,
para empezar con las clases de inglés.
Lo importante es que demos el primer paso.
- Sí, qué emoción.
- Sí.
- Y si el resultado por fin fuera satisfactorio,
¿cuándo se podría saber?
- Se podría saber en... en unos días.
- Ay, doctor, Gabriel y yo estamos tan ilusionados.
Sé que no podríamos estar en mejores manos que las suyas.
Ay, mi amor.
[***]
- Es que si tanto te preocupa Ana,
consíguela una empleada que esté con ella.
- No quiere.
- Es que no se trata de que quiera o no quiera.
Es lo mejor para ella.
- La cosa sería encontrar la persona correcta.
- Mi hermano, me encantaría quedarme contigo
pero me tengo que regresar a Monterrey.
Me encantaría estar acá apoyándote y...
- ¿Y?
- Pues...
- ¿Y? ¿Pues?
- Estar con Tania, obviamente.
- Por Tania.
Me alegra que se hayan arreglado, en verdad.
No sé, tengo un presentimiento como de que
ese va a ser el romance de la década, ¿que no?
- Eso espero.
Y espero que no me diga mentiras porque te lo juro
que esta vez sí no se lo perdono.
- No, no, no, tú estás muertita de celos, Fernanda.
- Pues es que es inevitable, Mirna.
Cuando Elisa me dijo que le gustaba Emilio,
sentí que me tiraban un balde de agua fría encima.
- ¿Y te has puesto a pensar
que tal si a él le gusta ella también?
- No. ¿Cómo crees?
Teniendo este semejante mujerón a un lado.
¿Sí has visto a Elisa?
Es la mujer más gris e insignificante
que he visto en toda mi vida.
Lo bueno es que ya se contentó con Roberto.
Ahora lo que tengo que lograr es que él la embarace
porque solo embarazándola la puede amarrar, ¿verdad?
- Verdad.
[***]
- No he podido hablar con Tania
pero como supe que se fue a comer con Marcelo,
supongo que todo debe de ir muy bien.
- Pues sí espero que esta vez vaya en serio.
- Ojalá que sí. Hacen una pareja increíble.
- ¿Y tú?
¿Cómo va tu matrimonio?
- Bien.
Eh, ¿te ofrezco algo de tomar?
- Es que había escuchado que estaban separados.
- Sí, pero ya estamos viviendo juntos otra vez.
Hablamos y vamos a poner lo mejor de nuestra parte
para que nuestro matrimonio funcione.
* Somos imanes en polos opuestos,*
* inseparables aunque estemos lejos.*
* Puedo ser,*
* yo puedo ser,*
* la razón,*
* la razón,*
* de poder dejar a todo el mundo atrás.*
* Yo te doy la razón para poder ser libres*
* y tengo fe que existe pa los dos.*
* Pa los dos, bebé, esta razón.*
CC: TELEMUNDO NETWORK captioning@telemundo.com
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