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Original subtitles

- Llévame al séptimo cielo. - De acuerdo.

Tienes que controlar bien tu trayectoria.

Y mira bien dónde están los demás, no estás sola.

Si en plena secuencia llegas a quedar debajo de tu compañero, así,

él se te podría caer encima. Sería tonto morir a tu edad.

- ¡Venga, Carlos! Estamos esperando. - ¡Ya voy!

- ¿Tienes todo? - Sí, vais a estar estupendos.

INSPECTORA MARLEAU

125, 126, 127, 128,

129, 130, 131, 132...

¿Está contando las nubes?

138, 139, 140.

¡Sí! ¡Lo sabía!

¿Qué? ¿Declararon la guerra?

¿Vio qué bonito?

Esa silueta, esas líneas... Es sublime.

Sí, es un avión.

¿Bromea? Es mucho más que eso.

Es un ángel del cielo.

Aposté a que daría la vuelta al valle en 140 segundos.

Siempre gano mis apuestas.

Suertuda.

Detesto a los suertudos. Es algo personal.

No es suerte, es una cuestión de inteligencia.

Justamente, es "más peor", como dicen los niños.

- Adiós, señora. - Adiós.

A CIELO ABIERTO

¡Venga, chicos! Llegó el momento.

Yo salto primero.

Agárrate bien.

Llévame al séptimo cielo.

Solo tiene un ala. ¿Dónde está la otra?

Hay alguien en el suelo. Alexandrine.

Mierda.

Aquí llega la inspectora.

Compañeros...

Gracias.

¿Y bien?

A simple vista, sufrió múltiples fracturas y lesiones internas

causadas por la velocidad de la caída, a 4000 m,

pero opuesta al principio de Arquímedes,

no superó los 195 km/h.

Para. Tengo fobia a las alturas, voy a vomitar.

Alexandrine Raguenès, miembro de Alas Grandes,

club de paracaidismo. Veintitrés años, soltera.

Pobre chica...

Llame a la inspectora.

Inspectora, la busca el especialista del Regimiento de Paracaidistas.

¿Un militar? Espero que no haya traído la picana.

¿Qué le parece?

Un sabotaje, inspectora.

No se abrieron la campana principal ni la de reserva

y la anilla no está en su bolsillo.

Los mandos estaban trabados y falló el pilotillo.

Jeannette, ve a buscarme un traductor.

¿Un traductor de qué?

Un traductor tierra-cielo. ¡Vamos!

Y la boba va...

Jeannette, ¿por qué te vas? Ven aquí.

Bijart nos traducirá.

La anilla sirve para extraer el pilotillo extractor.

El paracaidista tira de la anilla, salta,

las cintas dan un tirón y el paracaídas se abre.

¡Paf! Y en este caso, no se abrió.

- ¡Qué horror! - Sí, es un horror.

El trabajo de un profesional.

Cortó la cinta con tijera

y habrá hecho Io mismo con la campana de reserva

porque tampoco se abrió.

Sabotaje significa premeditación, Io cual equivale a asesinato.

Llama al fiscal, Jeannette.

Nuestro equipo tampoco saldrá campeón este año.

¿Qué quieres?

¿Quieres ir con total tranquilidad?

¿Hacer un minuto de silencio y fingir que no pasó nada?

Faltan tres meses...

¡Olvídalo! No iremos. Y deja de beber, te haces daño.

Dile a tu marido que me deje en paz.

No es momento. Hoy no.

Discúlpame. Si me pongo pesado, es porque te quiero.

Vale, vale.

Y tienes razón, hoy es un día para beber.

Elvira, otra ronda para todos.

Sí.

Toma.

Gracias.

Por Alexandrine.

Buenas noches, señores.

La Gendarmería Nacional les presenta su más sentido pésame.

¡Vaya! Veo que están empinando el codo.

Tengan cuidado.

Mis compañeros los esperan fuera para hacerlos soplar.

Son unos bromistas.

Dígame, ¿cuál es su apuesta esta vez?

¿Accidente o sabotaje?

Nunca bromeo con la muerte, inspectora.

Yo tampoco. Además, sería hacer trampa,

porque me han confirmado que alguien saboteó el paracaídas de Alexandrine.

Señoras y señores,

la inspectora Marleau y los agentes

van a proceder a tomar sus declaraciones,

sus huellas dactilares, y a raspar el interior de sus mejillas

con ayuda de un bastoncillo colocado debajo de sus asientos.

Gracias por escoger Marleau Airlines.

Compañeros, adelante.

Ya verán, es divertido, hace cosquillas.

Cien contra uno a que el asesino es uno de ustedes. ¿Apostamos?

¿Es una manía?

Quizá le sorprenda, pero no apuesto ni sobre muertes ni sobre crímenes.

Es una pena, me haría ganar tiempo.

Se equivoca, inspectora. Todos apreciábamos a Alexandrine.

Justamente. El amor es como un niño gitano, y no sabe de leyes.

Eso debe resultar en un buen crimen. Y si te gusta el crimen:

¡ten cuidado! ¡Oiga!

¿Qué tal, Churchill?

Me llamo Clémence Dos Santos.

Encantada. ¿Tiene algún vínculo con la víctima?

Mi marido Carlos es monitor y saltó con ella.

¿Por eso miraba hacia el cielo?

- ¿Me vio? - Sí.

Disculpe, no la reconocí.

¡Fue esta mañana!

No tengo buena memoria para los rostros.

¿No? ¿Y el rostro de la víctima tampoco le dice nada?

No, nada. Carlos quedó en estado de shock tras el accidente,

pero yo no la conocía, jamás la había visto.

Bueno, ahora grábese bien mi cara,

porque presiento que volveremos a vernos pronto.

Es una mujer extraña.

Consígueme información sobre ella: Clémence Dos Santos.

Nos vimos esta mañana y no se acuerda. Me ofende.

- ¿En serio? - Sí.

- Qué raro. - Sí, es raro.

Alexandrine aparece en esta foto.

Hizo el curso de verano hace dos años. Era muy apasionada.

Se esforzaba mucho. La entrenaba para el diploma B2.

Con eso, podría integrarse a nuestro grupo de vuelo relativo.

¿Qué es el vuelo relativo? ¿Lo contrario del vuelo absoluto?

No, es una especie de deporte colectivo.

Pero un error puede costar muy caro.

¿Un error carnal también?

Eso no tiene nada que ver. Era mi alumna, nada más.

¿Y qué pasó allí arriba, exactamente?

Nada fuera de Io normal.

Era nuestro primer salto del día.

Hicimos varias figuras. Está grabado. Puede ver el vídeo.

Luego nos fuimos, cada uno en su dirección,

para evitar chocarnos en la apertura.

Yo abrí mi paracaídas y...

...no vi el de Alexandrine.

Ya no estaba.

¡Buenos días!

Cállate. Cállate, Barbare.

Quieto, Barbare.

- Buenos días. - Buenos días. Elvira Chastagne.

Soy la encargada de regular el tráfico en esta base,

y él es Barbare.

Marleau, gendarmería.

- Encantada. - Sí.

La llaman.

Elvira, ¿qué hacemos con el cliente?

Hoy no podrá ser,

han cerrado la pista

y no sé hasta cuándo estará cerrada.

Hasta mañana... o un poco más.

Un beso, hasta luego.

Están generando un caos, la verdad.

- Lo siento. - Es un horror.

Sí, es un horror.

¿Quién habrá sido?

Justamente, quería preguntárselo a Ud.

Quizá el lobo está dentro del redil, ¿no cree?

Un lobo que sabe de paracaidismo.

He montado mi tienda al final de la pista. ¿No molesta?

No, en absoluto.

Si me busca, vivo en esa pequeña casa de ahí,

con las macetas de flores.

Y estoy allí las 24 horas.

La ley del trabajo. Es terrible. Bueno, gracias.

Hasta pronto.

Adiós, Babar. Su perro no tiene cara de elefante.

Gracias, eres un amor.

¡Ah! ¿Ahora me reconoce?

Sí, tampoco estoy loca.

No sé, ayer no me reconoció.

No sé de qué habla, pero la recuerdo muy bien.

De acuerdo. ¿Y no está con su marido?

¿Quién?

Su marido, Carlos Dos Santos.

- No es mi marido, es mi exmarido. - Ah, vale.

Y jamás volvería con ese cabrón mujeriego,

no soy masoquista.

Entonces, ¿cree que es posible que se haya acostado con Alexandrine?

No sé quién es ella,

pero le apuesto a que sí.

Y siempre gano mis apuestas. Adiós, inspectora.

Apostemos...

Lo siento.

Jeannette.

¿Ves cómo ordena? ¿Ordenas así en tu casa?

- Eh... no. - Yo tampoco.

- Señor... - ¿Sí?

¿Dónde guardan los paracaídas luego de doblarlos?

- Allí. - ¿Quién tiene la llave?

Todos tenemos la llave. Todos los miembros del equipo.

¿Y quién controla los paracaídas?

Por ejemplo, el de Alexandrine.

Ella misma. Y cuando partieron, Carlos,

su monitor. Se controlaron mutuamente y saltaron juntos.

Carlos, vaya... Qué casualidad.

Carlos es un buen hombre, incapaz de hacerle daño a alguien.

Incentivaba a Alexandrine,

quería que saltara en el campeonato antes de fin de año.

Y luego esto...

Sí, pero no se cayó sola.

Es increíble el silencio que hay aquí.

Parece una catedral.

Señor... ¿Cómo es su nombre?

- Thibault Le Preux. - Vale.

Ud. llegó primero al lugar.

Sí, se murió en mis brazos.

Fui soldado durante 20 años, pero nunca fui a un campo de batalla.

Es la primera vez que miro la muerte a los ojos.

¿Qué le dijo?

Llamó a Carlos.

¡Vaya! ¡Es una casa de arquitecto!

¡Es un bosque de verdad!

¡No me digas! Puedo ver que no es un barrio de viviendas sociales.

¡Señor!

- Buenos días. - Buenos días.

¡Qué belleza!

Es tan bonito por dentro como por fuera. ¡Mira esta vista!

Gracias, es mi trabajo. Soy paisajista.

¿Paisajista?

¿Usted puso aquellos árboles? Es increíble, parecen de verdad.

¡Es espectacular! Se ve que el paracaidismo es rentable.

No, Io pago yo.

Gano más que mi marido, ¿le molesta?

No. Si yo fuera paisajista, también ganaría más que mi marido.

Pero no tengo. Como usted, porque está divorciada.

- ¿De quién? - Del señor Carlos.

¿Quién le ha dicho eso?

Usted, hace un rato, pero no importa.

¿Dónde está él?

Aún no ha regresado. Está conmocionado.

Imagínese, una alumna murió en sus brazos.

Me apostó diez contra uno a que era su amante.

No habló conmigo, inspectora, sino con mi hermana gemela, Clara.

¿Su hermana?

Ya veo. Entonces, cuando fuma esos cigarros horribles

y apuesta, ¿no es usted, sino su hermana?

Así es.

¿Y ella estuvo casada con su marido?

Es su exesposa, en efecto.

De acuerdo.

¿O sea que, de cierta forma, usted es su propia cuñada?

No entiendo nada.

¿Les apetece un té?

¿Es cierto que su marido fue piloto de guerra?

Durante 20 años, con Thibault Le Preux.

Seguro se cruzó con él.

Era su mecánico. Son inseparables.

Como Tanguy y Laverdure. Me encantaba mirar eso por la tele.

¿Y a usted le gusta el pilotaje, el paracaidismo?

¿Es Io suyo?

- Financio el club, pero odio volar. - ¿Lo financia a fondo perdido?

Mis padres tenían muchos proyectos

que siempre posponían.

Querían ir a Oceanía, a Borneo, a ver el amanecer.

Pero murieron en un accidente de avión.

¡Dios mío!

Por eso odio las alturas e intento disfrutar de la vida.

Comprendo.

¿Y cómo se enteró de la muerte de la joven? ¿Se Io dijo Carlos?

Sí, inmediatamente.

Me dijo que iba a dejar de volar.

Entonces, fui a buscarlo al club, le dije que no podía renunciar,

que Io quería vivo y de pie.

"Amémonos en vida, la muerte llegará algún día".

Es de St François Valéry. Anótalo.

Vamos, anótalo.

¿Y qué le respondió su marido?

Nada. Fue su última palabra.

- Hablando de Roma... - El burro se asoma.

Señor Carlos, ¿podríamos hablar? Tengo unas preguntas para hacerle.

No tengo nada que esconder, y menos a mi esposa.

¿No?

¿Está seguro?

Porque Alexandrine, justo antes de morir,

pronunció un nombre: Carlos.

Y luego murió, como en Batman.

¿Quién le dijo eso?

Dios. Chateamos hace un rato por Internet, pero se cortó.

La cobertura no es buena.

De nuevo estas migrañas... No hay que envejecer, Ismaël.

¿Por qué quieres parar?

No dije que quisiera parar,

dije que no estaría la semana próxima.

¿Bromeas? Estoy en serios problemas.

Haz tu trabajo. Punto.

Estamos rodeados de policías, es peligroso.

Esperemos un poco, no llamemos la atención.

Esto no es un juego.

Necesito mi dinero. Ahora.

De acuerdo. Me las voy a arreglar.

Soy tu amigo, Ismaël. Nunca Io olvides.

¿Vamos, señor?

Lo siento, señor Raguenès,

pero necesito saber quién era su hija.

No la conocía tan bien.

Ni siquiera sabía que era paracaidista.

Soy agricultor, corro contra el tiempo.

¿Y su madre?

Hace 15 años que soy viudo.

Crié a mi hija como pude.

¿Qué clase de chica era Alexandrine?

No necesitaba a nadie.

Cuando cumplió once años, quiso marcharse a un internado.

Le gustaba mucho estudiar.

¿Cuándo fue la última vez que hablaron?

En Navidad.

Los vecinos nos avisaron que habían roto los precintados.

Yo dejé entrar al técnico, pero tal vez fue un error.

Tendría que haber congelado la escena hasta que usted regresara.

Pero como no contestaba el teléfono...

¡Basta!

¡Para ya con la culpa! Pareces una jesuita.

Sí, inspectora.

Para con eso también. Me harta.

¿Has tomado muestras o algo?

El técnico se llevó algunas muestras.

Bulbos de pelo atascados en el sifón de la ducha.

Y parece que los bulbos pueden hablar.

¿Qué idioma? No digas "portugués".

¡Qué disparate! Pelos que hablan...

¿Te imaginas el aliento que tendrían?

Bueno, ¿has encontrado huellas?

No. Quienes entraron borraron todas las huellas.

¿La dueña de casa se habrá robado algo?

No sabría decirle. Pero tenemos el ordenador.

Los que pusieron los precintados se Io llevaron al laboratorio.

Esa es una buena noticia.

Siempre se empieza por ahí, si no ¿cómo quieres que avancemos?

¡Sí, inspectora!

¡Testa dura! Ven, vamos.

¿Qué haces en la oscuridad? Ven a acostarte.

Dime la verdad, ¿tú y esa joven...?

¿Alexandrine?

Me apreciaba mucho,

era un poco como un padre para ella.

¿Por qué nunca me la presentaste?

Te habrías aburrido con ella.

Mientes, Carlos. Es vulgar de tu parte.

¡Clémence! No hubo entre nada Alexandrine y yo.

¡Te Io juro!

Estaba por cerrar.

Ya Io ves, ni siquiera Barbare me quiere.

Sírveme algo.

Lo de siempre.

Sí, Io de siempre.

- Ten. - Gracias.

Me sirvo uno para mí.

Cántame mi canción.

¿Tu canción? ¡Ah!

Quisiera que alguien me eligiera Que alguien me amara

Antes de que me marchite Que un chico valeroso

Lleve a cabo esa proeza

La de desearme

Chinchín.

Buenas noches, mamá.

Hoy tuve un día genial.

Estoy feliz.

Aunque te sigo extrañando.

A pesar de los años.

Claro que Io amo.

Es fuerte, es gracioso.

¿Y quién es?

Es dulce.

Díselo a Marleau.

No está libre.

Pero Io quiero así. Se llama Carlos.

¿Carlos? Espera, ¿cuál es el timecode...?

05:50:12.

Moriría por él.

Ni que Io digas, preciosa.

¡Quieto ahí!

¡Quieto!

¿Cómo era que se llamaba? Tranquilo, Scooby Doo.

Se llama Carlos.

Moriría por él.

Es cierto. Teníamos una aventura.

Me mintió. Eso no está bien.

Además, ayer, fue a limpiar su apartamento.

Lo sé. No Io niegue.

Me Io confirmó el laboratorio.

Era un secreto. Y quiero que siga siéndolo.

Un secreto que ella quería contarle a su esposa.

Antes de morir, además.

Y cuando se tiene una esposa rica como la suya,

es un buen móvil.

Yo no la maté.

¿Quién fue, entonces? ¿Algún conocido? ¿Su mujer?

No. Ella no.

No por esto.

Somos una pareja libre. ¿Le sorprende?

En absoluto.

Me sorprende tan poco que se Io diré a su esposa.

No haga eso.

¡Claro que sí!

No se Io permitiré.

¿Si no qué? ¿Usará el método de Pinochet

y me arrojará desde su avión?

Sí, es una buena idea.

Fascista.

¡Qué frío!

Me han dicho que ha acampado en la pista.

No es muy prudente.

No hay peligro. El perro me escoltó toda la noche.

¿Es cierto que habló con Alexandrine justo antes de que muriera?

Sí, así es.

¿Me toma por idiota?

Sé que mi cara no ayuda, pero vamos...

Hablé con el forense.

Alexandrine murió antes de tocar el suelo.

No pudo hablar con ella.

Le juro que oí su voz. No estoy loco.

¿Sabía que salía con Carlos?

No. Bueno, sí.

Me Io dijo él luego de la caída.

Se echó a llorar. Es extraño...

Solíamos contarnos todo, pero no me había dicho nada.

¿Conoce a De Seyne y Vladimir?

De Seyne era piloto y Vladimir, su mecánico.

De Seyne se negó a saltar de su Yak en llamas

porque Vladimir estaba a bordo y no tenía paracaídas.

Intentaron aterrizar dos veces y terminaron estrellándose.

Los enterraron juntos. Pues fíjese, señora,

que Carlos y yo somos iguales.

Muy bonito. ¿Son los Montaigne y La Boétie de la aviación?

¿Me permite?

Por favor.

Gracias. Es muy amable.

Es extraño que no le haya dicho

que tenía una aventura con ella desde hacía un año.

Tal vez no quería lastimarme.

Antes de casarse con Clémence, Carlos estuvo casado con Clara.

De un día para otro, la dejó, se divorció

y se casó con la otra.

Clémence me agrada, pero déjeme decirle

que con Clara era otra cosa. Ella es como nosotros,

es una amante de los aviones.

Por supuesto, las dos hermanas se enfadaron

y yo tuve que elegir un bando.

Elige tu bando, camarada.

Usted eligió el de Carlos, como Alexandrine.

Al final, no fue tan buena idea. Venga, adiós.

Buenos días.

Entre rápido. Estoy haciendo un fuego.

La caldera se averió

y el técnico que debía venir me dejó plantada.

La casa está helada. Écheme una mano.

Estoy haciendo una investigación, ¿sabe?

Sobre Alexandrine Raguenès. Bueno, sobre su asesinato.

Sí que me interesa. Más si mi hermana está involucrada.

Ah, ¿sí?

Así va a estar mejor.

¡Calienta!

¿Hace kayak? Es un remo gigante.

- Es una hélice de avión. - ¿En serio?

Esta es mi oficina, mi lugar de trabajo.

En general, prefiero trabajar a oscuras,

me ayuda a concentrarme. Escribo.

¿Qué escribe? ¿Una novela?

Soy historiadora.

Estudio la función catártica de los suplicios romanos.

La cruz, la rueda, las fieras...

Las cruces de fuego son muy gore.

¿Y arrojar muchachas al vacío figura en la lista de suplicios?

Así es. Arrojaban a gente desde la Roca Tarpeya,

pero eso era en la República. Yo me especializo en el Imperio.

¿Napoleone?

No exactamente.

¿Y qué hizo Napoleone la noche del jueves al viernes?

Estuve aquí, en este sillón. Trabajé hasta el alba.

De acuerdo.

¿Le apetece un té, inspectora? No, bromeo.

¿Qué quiere? ¿Vodka, coñac, Bourbon?

Me da igual. Bebo Io que sea local.

Cerveza, vino... Lo que usted quiera.

Su casa es muy bonita.

Lástima que no se pueda fumar.

Ah, no, es cierto. Usted fuma cigarros.

¿Hay algún testigo de la famosa noche?

Vivo sola.

Es usted una mujer refinada.

No es por elección.

Cuando tu marido se va con tu gemela, puedes desarrollar cierta amargura.

Comprendo.

Entonces, cuando se enteró de que su exmarido

le ponía los cuernos a su hermana,

¿se sintió más bien "sí" o más bien "oh"?

¿Qué le importa?

Me importa porque, por ejemplo,

si en un ataque de ira

usted se hubiese vengado de Alexandrine,

mi investigación estaría resuelta

y podría irme a casa.

Si hubiese sido yo, no la habría matado a ella,

sino al cabrón de Carlos.

Yo no hice nada.

Yo tampoco.

¿Es tan molesto como dicen?

Un día, me pidió el divorcio.

Ese mismo día, descubrí que tenía una amante desde hacía meses.

Era mi hermana.

- ¿Qué me dice? - Está claro que no despierta empatía.

Entonces, Io intenté todo: quise vengarme, llevarlo a la ruina.

Recibí una compensación descomunal.

A que no adivina: pagó mi hermana.

Cuando los vi en el tribunal,

¿sabe qué me dijo? "Quedamos a mano".

¿A mano?

Sabe, yo creo que el odio y el rencor son un fastidio.

Prefiero un buen baño de espuma.

Pero a usted no se la ve cansada.

Con esos bracitos, es capaz de defenderse

si alguien se interpone en su camino.

No se imagina a qué punto.

En la época de Calígula, el suplicio para los hombres como él

era damnatio ad bestias.

¿Qué es eso?

Se los arrojaba vivos a las fieras.

¡Qué horror! Pobres animales.

- Buenos días. - Buenos días.

- Buenos días. - Buenos días.

¿Y bien?

Está bien, pero si movemos la pérgola

más cerca del estanque,

¿qué te parece?

Un momento, ya vuelvo.

¿Clara?

Los gendarmes han venido a interrogarme acerca de Carlos.

¿Mató a su amante?

¿Qué dices?

Nada. Solo quiero que sepas

que te exprimirá y luego te abandonará.

Y morirás sola.

¿Y Carlos? No contesta el teléfono.

No sé.

¿Tú Io sabías? ¿Hace cuánto que Io cubres?

Lo siento, Clémence, es mi amigo.

Y yo no te agrado, Io sé.

¿Por qué dices eso? No es cierto.

Pues tú tampoco me agradas.

¿Esta?

No, aquella, la de la izquierda.

Ah, sí. Espere. Ya casi la tengo.

No.

¿Esta?

¿Qué demonios es esto?

¡Me asustó, inspectora!

Eso espero. ¿Qué hacéis vosotros aquí?

Usted autorizó al señor Dos Santos a ver el paracaídas de Alexandrine.

¿Yo? Yo no autoricé nada.

Y menos que un testigo se pasee por la sala de pruebas.

¿Estás loca?

Creí que obraba bien.

Además, el Sr. Dos Santos me aseguró que Ud. estaba de acuerdo.

Búscate un silbato y ve a dirigir el tránsito.

Ya no quiero verte. ¡Largo!

Habrase visto...

A ella la comprendo, no es muy lista, ¿pero cuál es su excusa?

Necesito ver el paracaídas.

El tipo de sabotaje será como su firma.

¿Sí? El paracaídas no está aquí.

Está en el despacho del juez. ¿Quiere jugar al perito?

Juegue con él. ¿Qué hora es? Las 15:27.

A partir de ahora, queda detenido.

¡Pero qué son estos modales!

Lo suyo es grave.

Entra al apartamento de la víctima,

intenta robar pruebas

delante de mis narices, nada discretas,

se casa con dos hermanas gemelas y les pone los cuernos a las dos...

En suma, le miente a todo el mundo.

Es un poco mucho, ¿no?

Pues...

Ya ha visto a Clara. Está totalmente loca.

Comprendo. Yo tengo un amigo,

el día de su boda, su mejor amigo y su mujer le pusieron los cuernos.

Eso Io enloqueció.

Supongo que ser engañada con tu propia hermana gemela

debe de sentirse fatal.

Sí. Primero me equivoqué de hermana.

Y luego pasé muchos años con una muerta en vida.

Pero un día decidí poner fin a eso,

porque la vida es corta.

Así que, sí, la vivo a pleno, me aferro a ella, la devoro.

Veo que usted no es el príncipe azul, es el ogro.

Pero ¿qué hay del hombre lobo?

Yo no fui.

Jamás haría algo que pudiera

confinarme a un agujero de 7 m2

e impedirme volar. Jamás.

¿Y quién fue?

Clara.

Le confieso que Io pensé, pero necesitaría un móvil.

- El odio. - Sí, muy astuto.

Además, hace una hora, amenazó con arrojarlo a las fieras.

No sé exactamente qué fieras, pero dudo que sean vegetarianas.

Habría que reemplazar esos escalones por una rampa para discapacitados.

Vale.

¡Hola!

¿Quién es?

Gendarmería.

¿Qué pasa? ¿No ve que estamos trabajando?

¿Crees que nosotros estamos jugando?

Espere un momento. Olvidé mis cigarrillos. ¿Me permite?

¿"Cigarrillos"? ¿No te da vergüenza fumar a tu edad?

A ver.

"Fumar mata". Ve a provocarte un cáncer fuera.

Vià.

- Buenos días, señora. - Inspectora.

Tengo una orden de registro firmada por el juez

y quería informarle que su esposo está en prisión provisional.

Eso es.

Te Io juro, es impresionante. Son al menos veinte.

Sí, muy agresivos. Por la paracaidista, sin duda.

Es pura acción. Espera, te mando una foto.

No se puede tomar fotos.

Inspectora.

No toque eso. Es personal.

No se ponga nerviosa, señora.

Si no nos sirve, volveremos a ponerlo en su sitio.

Son cartas de mi abuela,

no veo para qué podrían servirles. ¿Qué buscan, exactamente?

Todo tipo de cosas: tijeras, tenazas,

tijeras de podar, pinzas de depilar...

Objetos cortantes. No soy muy divertida.

¡Vaya! Venga a ver esto, inspectora.

Es una Beretta 9 mm.

¿Le gustan las fiestas de disfraces?

Es de Carlos, era su arma de servicio.

¿Sí? ¿Y tiene el permiso?

Supongo que estará aquí, en algún lado.

¿También tiene las municiones?

Aquí nunca hubo municiones y, de hecho, jamás utilizó el arma.

El permiso. Está en regla.

Vaya... Está enfadada.

Cuando uno hunde así la cabeza, es que está enfadado.

Se ve igualita a su hermana cuando se enfada.

¿La envió Clara?

¿Cuándo se enteró del romance entre Alexandrine y Carlos?

Hace poco.

Supongo que se habrá molestado, pero ¿a qué punto?

Al punto de matarla. Bromeo, inspectora.

Hay bromas y bromas.

Gendarmería.

- ¿Me devuelve la Beretta? - Forzosamente.

No la mató un arma, sino un paracaídas.

Además, su permiso está en regla.

¿Y Carlos?

Seguirá detenido.

No se puede tener todo, señora.

Vamos, muchachos. Decid adiós a la señora.

- Adiós, señora. - Adiós, señora.

Tienes suerte de que no me gusten las sanciones.

Gracias, inspectora.

Juguemos a algo. Coge mi teléfono.

Te apuesto a que, en menos de un minuto,

me llama el fiscal. Te apuesto una cerveza.

¿Sabes por qué? Porque no somos todos iguales ante la justicia.

Algunos dicen que sí,

pero unos son más iguales que otros.

Mira.

¿Y?

Me debes una cerveza.

- Pásamelo, - Contesto.

¿Diga? ¡Señor fiscal, vaya!

¡Qué bonita sorpresa!

Qué alegría... Sí, desde luego.

Vamos a tratarla bien.

¿El jefe de Gabinete? ¡No me diga!

De acuerdo, muy bien.

No hay problema. Adiós, señor fiscal.

Adiós.

Ya puedes cortar. ¿Has visto? Te Io dije.

¿Y qué hacemos? ¿Dejamos de interrogar a Clémence Dos Santos.

¿Estás loca? ¿Por qué haríamos eso?

Le dijo al fiscal que íbamos a tratarla bien.

¿Sabes una cosa?

A veces, la gente cree que quiere algo,

pero quiere Io contrario. ¿Capisce?

¿Me invitas una copa?

No ese té insípido que tomas.

Oí por la radio que detuvieron a tu marido.

Yo también pasé muchas noches esperándolo.

Siempre regresaba con la boca llena de mentiras.

¿Tú mataste a esa chica?

¿Y tú?

No la habría matado así, no sé nada de paracaidismo.

Pero tú...

No me da miedo saltar al vacío, y matar tampoco, creo.

Pero no tenía motivos para matarla. Al contrario.

Me alegra que te haga sufrir.

Y espero que pases las de Caín.

Aunque Io que vas a vivir no tiene nada que ver con Io que yo viví.

Porque enfrentarte a una amante anónima

y a tu hermana gemela no es Io mismo.

Te pedí perdón mil veces, Clara. Lo amaba y Io amo.

Yo también.

No la habría matado a ella.

Pero, a él, tal vez sí. Si tuviera la ocasión.

No me Io quites.

¿Cuánto apostamos?

¿Tres contra uno? ¿Quince contra uno?

Esos juegos ya no me hacen gracia.

A mí, sí.

Robármelo te costó caro,

pero ahora te está destruyendo.

No es tan difícil librarse de él.

Puedo hacerlo.

Vete.

Señor Dos Santos, queda usted en libertad.

This way, please.

Se Io ve muy contento.

¿Qué es esto?

Quiero que te marches, que salgas de mi vida.

Espera, estoy extenuado...

No me importa. No quiero oírte más. Lárgate.

Es Clara, ¿verdad? Vino a verte.

¡Lo sabía!

Clémence, no dejes que nos separe. Tu hermana está loca.

Te amo. Clémence, eres Io único que tengo.

Yo no maté a esa chica ni me acosté con ella.

Estaba enamorada, dijo cualquier cosa.

Se había montado una película.

Cuando tenía 14 años, tenía un novio, Julien.

Un día, salí con otro chico y se Io conté.

Él enfermó y sus padres Io cambiaron de escuela.

Mi padre me regañó, me dijo que nunca había que confesar

porque es causar daño en vano.

Pero ya no tengo 14 años, y quiero escuchar la verdad.

No quiero que me protejas.

Déjame abrazarte.

Déjame abrazarte, te digo.

- ¿No te ha seguido nadie? - ¿Aún te interesa?

Sí. ¿Crees que me hace gracia robar

y que esto no me mete en un lío?

Tienes suerte de que sea amable.

Desapareció. ¡Se esfumó!

Estoy segura de que tuviste muchas amantes, papá.

¿Cómo Io sé?

Olfato. Sin embargo, nunca dejaste a mamá.

¿Interrumpo?

Sabía que estarías aquí.

Déjanos en paz, Clara.

Aléjate de tu hermana. Le haces daño.

¡Déjanos en paz!

¿Tú Io dices?

¿Quién la engaña y le chupa todo su dinero? ¿Quién le miente?

¿Yo, acaso?

¡No me toques!

Tranquilos, familia Adams.

Esto no es Drácula, pero muerde. Cuidado.

No hace falta que exageres, Sor Sonrisa.

Me las vas a pagar.

Lo lamento, pero voy a tener que arrestarlo de nuevo.

Sí, pero antes quisiera enseñarle algo.

¿Qué?

Ya entregaron el cuerpo de Alexandrine a sus padres.

El martes es el funeral. Yo voy a ir.

Iré contigo.

¿Y tú?

Yo también.

Estupendo.

Yo también iré.

¿Y Carlos qué hace?

Carlos hace Io que puede.

Mira, está despegando.

Es pequeño. Muy pequeño.

¿Hemos despegado?

¡Nos vamos a caer!

Nos vamos a estrellar, Io sabía.

¡Lo sabía!

¡Pare!

¡Tengo miedo! Me caí de una escalera cuando era pequeña.

Tengo fobia a las alturas.

Sabe algo, los temores que vienen de la infancia,

como el miedo a las arañas, no hay que superarlos.

Eso Io dice usted.

Es renunciar al niño que hay en uno.

Llegamos. Esto era Io que quería mostrarle.

Esto compartía con Alexandrine.

Y compartir esto es muy fuerte.

¿Sí?

Yo conocí a un tipo que se llamaba Babacar.

Se acercó demasiado al sol y se derritió.

Volar es uno de los grandes sueños del hombre.

¿Qué es ese camino? ¿A dónde conduce?

Despacio.

Al final, me ha gustado.

No puso el intermitente.

Cuidado, ahí están mis colegas. Lo van a arrestar.

Venga, baje.

Al fin...

Su avión es demasiado pequeño para piernas como las mías.

La próxima, saltamos en paracaídas.

A mí, nadie me dice cómo divertirme,

se Io advierto.

Ah, cierto, tal vez pueda ayudarme con algo.

Recibí el informe del perito sobre el paracaídas de Alexandrine.

En suma, dice que la persona que Io saboteó, el asesino,

cortó la cinta de los dos paracaídas, el principal y el de reserva.

¿Qué opina?

Era inevitable.

Inevitable... ¿No podía darse cuenta?

En el control previo o antes de saltar.

Cuando controlas un paracaídas antes de saltar, buscas un error,

no un acto de mala fe.

Sí. Bueno, buena suerte.

No, la investigación no está en punto muerto, pero cuesta avanzar.

Es un trabajo complicado.

Me encantan los policiales.

Tiene suerte.

¿Puedo invitarla a cenar? Así me cuenta.

No, eso no va a ser posible,

porque tú eres un sospechoso, en una palabra,

y nosotras somos investigadoras.

No hay que mezclar churras con merinas.

Vale.

Cuando haya terminado, la llevaré a cenar.

Se Io prometo.

Adiós, señoras.

Estás enamorada.

En absoluto, inspectora. Solo estábamos conversando.

¡Está enamorada!

Ojo, porque nosotras somos como las prostitutas.

- Con los clientes, no se puede. - ¡Por supuesto! No soy idiota.

¿Te rebelas? Muy bien. Ya era hora.

Vamos a jugar con los perros de rastreo.

Agárrate fuerte.

¡Qué bucólico! Me encanta.

Mire, inspectora, hay huellas.

Es Io que vi desde el avión.

Y como dice mi amigo Jean-Louis: las huellas abren caminos.

Mira, continúan.

Es como un camino.

Pero ¿cómo hace un vehículo para pasar?

Hace como las vacas. Empuja la puerta.

¿Qué carretera es esta?

Fíjate en el GPS.

Espere.

¡Cuántos pozos!

Es la D191 que lleva a Étampes.

Étampes, que bella estampa...

¿Luego vienen Orleans y La Rochelle?

Sí.

Parece una cabaña de caza abandonada.

Cuando hay casas como esta, es que no hay presas.

Veamos qué hay dentro.

Tu cabaña no está tan abandonada como pensábamos.

Mira, el candado es nuevo. ¿Lo hacemos a la antigua?

Venga. ¡Uno, dos y... tres!

No hay nada.

Está muy limpio. Demasiado limpio.

Significa que alguien pasó la escoba.

¿Tienes tu equipo de química, Marie Curie?

Sí, inspectora.

Entonces, vas a tomar antes de que anochezca

las pequeñas huellas que hay en el candado. ¿De acuerdo?

De acuerdo.

Eres demasiado buena.

No conocía ese paso.

Nunca voy hasta el final del terreno. De hecho, nadie va allí.

Me sorprendería... El césped está cortado.

¿Verdad? O sea que está mantenido.

Hay un campesino que trabaja para nosotros,

y también está Ismaël.

Porque Ismaël está pelado,

entonces le pagamos ocho horas de trabajo semanales.

Son muy amables.

¿Entonces es Ismaël quien se encarga de las alambradas?

Sí, es él. ¿Por qué?

Se ve que usted no es policía.

Es un poco ingenua, ¿no es cierto, Jeannette?

Llama al laboratorio y diles que comparen las huellas de Ismaël

con las del candado.

- Vale. - Gracias.

Hice tilt.

Gracias.

¡Es impresionante cuánto come un Doberman!

Lo he cronometrado: tarda nueve segundos en comer.

Es una locura.

"Fumar mata". ¿Estuvo en España?

No, me los consigue Ismaël.

Vale... De nuevo Ismaël.

Pues es una pésima idea.

Los cigarrillos son muy malos para la salud.

Hablé con el laboratorio. Las huellas son las de Ismaël.

Ya ves. ¿Qué otra cosa podría tener en su cabaña,

aparte de vodka y cigarrillos?

Y todo eso pasa por su pista.

Un aeródromo también sirve para eso.

No puede ser.

Yo veo todo, sé todo, armo los planes de vuelo

y...

¿No se le escapa nada?

Nada.

Entonces, es cómplice.

Y su perro también.

Usted irá a la cárcel y él, a la perrera.

- No... - No, bromeo.

¿Y dónde podemos encontrar al rey de los cigarrillos?

Huele horrible.

Son dos.

- ¿Quién es? - No tengo idea.

Gendarmería.

- ¿Olaf Longstrump? - Sí.

Qué nombre más bobo. Inspectora Marleau, déjame pasar.

¿Es la última de Tarkovski? Ya la vi. Él muere al final.

Aquí huele a maría.

Bueno,

busco a un tal Ismaël Diallo.

¿Lo conoce?

Ya no vive aquí.

Como estoy con ella, le pedí que se marchara.

Ah, ¿sí? ¿Y sabes dónde encontrarlo?

No, ni idea.

Ya le he dicho todo. ¿Podemos terminar la película?

¿Sabes qué? Creo que mientes, Pinocho.

Volveré más tarde.

¿Qué ha dicho?

La señora dice que volverá. Arrivederci.

Jeannette, ¿vienes o no?

Adiós.

¿Y?

Debemos avisar a Ismaël que Io están buscando.

No nos incumbe.

Se metió solo en este lío.

Si ha cometido un crimen, no quiero tener nada que ver.

¿Vamos a regresar?

No. Les enviaremos a la Brigada de Estupefacientes.

- Pero... - ¿Qué?

Esta noche, enviamos una patrulla al aeródromo

por si llega a regresar. Así Io atrapamos.

¿Diga? Sí.

¿Qué?

Compañeros...

¿Y? ¿Qué tenemos?

La bala le dio en el medio del pecho.

Murió entre las 23 h y las dos de la mañana.

¿Hay rastros de lucha?

Eso parece.

Tuvo que haber habido una pelea. Mire este desorden. Ahí, ahí...

Tal vez solo se debatió para defenderse.

¿Quizá había descubierto el tráfico de Ismaël?

Lo mismo con Alexandrine.

Ahora sí que está en el cielo.

¿Y la viuda?

En su oficina.

Gracias.

¿Señora?

No oí nada. Duermo con tapones de oídos.

¿No le preocupó que anoche no regresara?

Dormíamos en cuartos separados.

A las cuatro, pasé por el cuarto de huéspedes,

la puerta estaba abierta y él no estaba.

Vi luz en el salón, entré...

Y Io encontró.

Las cuatro de la mañana es un poco temprano.

Iba a tomar agua.

A tomar agua...

¿Y el arma del crimen?

¿La encontró?

¿Y la Beretta de su marido?

No entiendo. Estaba ahí.

¿Y las municiones?

Hubo un disparo.

No sé.

No sabe, no sabe...

¿Recibió visitas anoche?

¿Alguien sabía dónde estaba guardada el arma?

No, nadie.

¿De qué calibre era la bala que Io mató?

Apostaría a que fue una 9 mm.

- ¿Una Beretta 9 mm? - Tengo que ver la bala.

Sí, claro. Gracias.

Jeannette, ¿vamos o qué?

- Inspectora, quieren verla. - ¿Quién?

- Raphaël. - ¿Qué encontró?

¿Qué pasa?

Debajo de la rueda de repuesto de la esposa, estaba la pistola.

No hay huellas. Las limpiaron.

Hay una caja de municiones empezada y esta cinta.

La misma cinta que la del paracaídas de Alexandrine.

¿Cree que su esposa los mató a los dos por celos?

Parece decepcionada.

Llamaré al fiscal.

¿Vienes? ¡Deja de coquetear!

Entonces, ¿quién saboteó el paracaídas por encargo suyo?

¿Fue un amigo o le pagó a alguien?

Claro que me dolió que Carlos tuviera una aventura con esa joven.

Pero soy incapaz de matar.

Y no sé nada de paracaidismo.

Usted no, pero su hermana, sí.

Es una aficionada de la aviación, ¿verdad?

- Podría ser su cómplice. - No tengo relación con Clara.

Me odia por robarle a Carlos.

Es comprensible.

No puede entender.

Mire, no soy Noam Chomsky,

pero a veces tengo destellos de inteligencia. Explíqueme.

Aunque seamos físicamente idénticas,

somos totalmente diferentes.

Toda la vida, la gente nos ha comparado.

Pero Clara salía ganando en todas las comparaciones.

Era más graciosa, más inteligente, más espiritual. Era mejor en todo.

Comprendo, porque si yo tuviese una hermana gemela,

la pobre también se las habría visto negras.

Yo era más seria, más estudiosa,

pero no muy divertida, está claro.

Mis padres nunca ocultaron su preferencia por mi hermana.

Entonces, cuando Carlos

me dijo que siempre me había preferido a ella,

me conmovió y no pude resistirme.

¿Sabe que su hermana y su marido tuvieron una discusión ayer?

Tuve que separarlos.

Ella casi me muerde.

Él no me dijo nada.

Como siempre.

Bueno, estoy muy contrariada, señora Clémence,

porque tengo muchas pruebas contra usted.

Demasiadas para mi gusto.

Entonces, se Io voy a preguntar por última vez:

¿su hermana sabía dónde guardaba esta arma?

Hace dos años que no veo a Clara.

No tenía idea de dónde estaba el arma.

¿Qué hace aquí? ¿Cómo salió?

¿Atravesó la pared?

Es una brujería...

No, pura genética. Busco a la inspectora Marleau.

Al final del pasillo.

Gracias.

¿Dónde está?

Cálmese, tranquila. Tome una silla y siéntese, por favor.

¿Y mi hermana?

Ayer, su hermana le importaba un bledo.

¿Usted qué sabe?

Soy una persona muy curiosa,

así que explíqueme. La escucho.

Cuando estamos juntas, nada puede detenernos.

Pero cuando la vida nos separa, todo se trastoca.

¡Qué bonito! Pobre niña rica... Mientras tanto, en Siria...

Pare.

¿Qué hizo anoche, sobre las doce?

Jugué al póquer donde Réjane.

Gané mucho dinero, Io recordarán.

De acuerdo. Vamos a verificarlo.

En Io que respecta a su hermana, la decisión la tiene el juez.

Para los romanos, la justicia es hija de Júpiter.

Lleva los ojos vendados como señal de imparcialidad.

Y usted, inspectora, ¿está segura de ser imparcial?

No sé, pero apuesto a que usted me Io va a decir.

Creo que mi hermana le desagrada profundamente:

es guapa, rica, educada

y demasiado reservada para su gusto.

Suele causar una mala impresión. Pero ella no mató a Carlos.

¿Y usted?

Me habría encantado, pero no fui yo.

Jamás le hubiera sacado al hombre que ama.

¡Qué bonito, el amor entre hermanas! Es muy conmovedor.

Es otra hermana, ¿verdad?

¿Qué pared va a atravesar?

Saldré por la puerta. Tras siete horas de detención,

me parece bien. ¿Me daría mi bolso?

Yo sabía que iba a atravesar la pared.

¿Qué hace, inspectora? Ese es su informe.

Sí. Clara fue exonerada.

A la hora del crimen, jugaba a las cartas con el hijo del fiscal,

un tal Jérôme Léglise. Y Io desplumó, figúrate.

¿Y su hermana?

También la liberaron. Pero no importa,

la vamos a vigilar y ya veremos adónde nos conduce.

¿Y si intercambiaron sus crímenes?

Me hubiera encantado esa versión,

pero tienes que saber que la gente

no tiene la misma imaginación que tú.

Admitamos que, si fuese así, Clémence sería una verdadera idiota

por dejar el arma y las cintas debajo del coche.

¿Quieres té o café?

Un chocolate.

Vale. Porque el arma debajo de la rueda de repuesto, ya...

Pero ¿y la cinta? ¿Qué demonios hacía ahí?

¿Por qué no la tiró?

¿Pensaba llevarla a su casa

para que la encontrásemos?

Es ilógico.

Tiene razón, no es para nada lógico.

Estoy de acuerdo.

Busco a Ismaël Diallo. ¿Dónde puedo encontrarlo?

¿A Ismaël? ¿Por qué?

Porque sí.

Lo vi entrar en el hangar hace un rato.

- ¿Aquel hangar? - Sí.

Ven. Vamos a pie.

Aquí no está todo. Me estás timando.

Es un adelanto. No puedo hacer otra cosa.

Tendrás que poder, o si no te liquido,

te mato. ¿Me oyes?

Estás jodido, amigo. Mira.

¿Ismaël?

¡Ismaël! ¿Dónde está ese idiota?

¡Eh, inspectora!

¿Ismaël?

No está muerto, el imbécil.

¿Ismaël?

¡Atrápalo!

¡Atrápalo!

Entonces, tenemos un teléfono,

un paquete de cigarrillos "fumar mata".

¿Hablas español o te Io traduzco?

Son una porquería.

Y un pequeño fajo de billetes.

¿Cuánto habrá aquí? Al menos, 500 euros.

Para ser un tipo que no tiene dinero, estás forrado.

Ojalá encuentren a Le Preux,

porque, si no, vas a pagar por los dos.

Y ya hay dos cadáveres... ¿Cuánto es dos más dos?

- ¿Treinta años? - Sí. Te darán cadena perpetua.

Yo no maté a nadie, ni a Alexandrine ni a Carlos.

Solo monté un negocio para salir adelante.

Jueves por medio,

Le Preux conduce a un hombre a un castillo en los Pirineos.

Es un ricachón

que va a jugar al bridge y regresa por la tarde.

Durante el día,

Le Preux carga la mercancía que viene de España.

La propiedad está en la frontera.

¿Todo bien?

El viejo no ve nada.

Solo le interesa el juego.

Por la tarde, recojo la mercancía,

la almaceno y luego la vendo.

¿Y esta llave?

Apuesto a que abre el candado de la cabaña.

Sí, es cierto.

Me llevé la mercancía para que no nos descubrieran.

Tengo una hija pequeña, sabe.

Es un angelito.

Si no pago la pensión, no puedo verla.

Y mi Chloé es todo Io que tengo.

Hice muchas tonterías, estoy lleno de deudas.

Necesito dinero, necesito ver a mi hija.

Pero no maté a nadie. A nadie.

No llores, Jeannette.

¿Cómo haces para reconocer los paracaídas?

Son todos iguales, ¿no?

Tienen los colores del club,

pero llevan un número aquí.

Ah, vale. Pero ¿Alexandrine pudo confundir su paracaídas

con el de Carlos?

No. Se habrían dado cuenta. Carlos veía todo.

Ah, veía todo. ¿Y vio el tráfico de cigarrillos?

Entonces, Le Preux Io quiso liquidar.

Vino aquí una noche, pero estaba oscuro

y no quiso encender la luz para que no Io atacara el perro,

entonces los palpó y se equivocó de paracaídas.

Jamás le habría hecho daño a Carlos, eran como hermanos.

La Biblia está llena de hermanos que se matan entre sí.

- ¿Inspectora? - ¿Qué pasa, Jeannette?

Ismaël me dijo adónde iba Le Preux, el sitio donde está la mercancía.

Ven, vamos.

Estoy segura de que está aquí.

Le Preux. Mierda, está cerrado.

¿Problema? Tengo la solución.

Aquí está.

- ¿Esto es legal? - No.

¿Miras por ahí?

¡Qué bonito avión!

¿Has visto algo? ¿Nada?

¡Mira!

¡Qué hélice más grande!

Parecen los cosos de las góndolas... los remos.

La última vez que vi una fue en Venecia.

No, la última vez que vi una así fue en el castillo de Campbell,

como la sopa.

- Venga a ver esto, inspectora. - ¿Qué pasa?

Toma, con esto harás más deprisa. ¿Tú no fumas?

- No. - Muy bien.

Embarguemos todo.

¿Y esto qué es?

¿Trafica con laboratorios o qué?

Ya sé quién puede decirme qué es esto.

Habla Marleau. ¿Podría ayudarme?

Ya sabe que me encanta ayudarla.

Si te digo Betaxol,

Durétine 500 y...

Transopilarine 3,75, ¿qué me dices?

Que esa persona tiene un corazón muy enfermo.

¿A qué se dedica su paciente?

Repara aviones soviéticos o algo así.

Y también hace paracaidismo.

¡Me sorprendería!

Con esa medicación, su delincuente

tiene prohibido volar. No hay ninguna duda.

Marleau, tengo un amigo,

el doctor Perrotin.

Sí, trabaja como médico en la aviación civil. Llámelo.

Es muy bueno.

Le beso las manos.

- Adiós. - Adiós, Marleau.

¿Gendarmes?

¡Ah! De parte de Léopold Salaun, de acuerdo.

¿El profesor Perottin? Sí, ya se Io busco.

- ¿Profesor Perottin? - ¿Sí?

Ya la comunico. Profesor, es una gendarme.

¿Pero inapto... totalmente?

Gracias.

¡Vaya!

¿Y bien?

Figúrate que Le Preux tiene prohibido pilotar aviones.

¿Y sabes quién Io denunció a las autoridades sanitarias? Carlos.

¿Para vengarse?

Es un móvil bastante ingenioso. ¿No te agrada?

Prefería el intercambio.

¿El intercambio? Diablilla...

Pensaba que Io tuyo era el sadomasoquismo.

¿Qué haces aquí?

¿Qué quieres?

¿Sí?

¿Qué haces, Thibault?

¡Clémence!

No tiene sentido que grites, estamos solos.

Pero no tengas miedo, Clara.

Carlos está muerto y pagó por todos sus errores.

Antes de morir, me suplicó,

me pidió... No, "nos" pidió perdón.

Contesta. Yo estoy conduciendo, no puedo.

Gracias. ¿Diga?

¿Inspectora Marleau? Mi hermana está en peligro.

Sí. ¿Está con Thibault Le Preux?

Sí.

Pues ya Io sé. De acuerdo, le envío un patrullero.

Sí. Corta. Pon la luz giratoria.

No me mires de esa forma.

¿Tú mataste a la muchacha?

Murió, sí. Pero no fue intencional.

Había bebido y me equivoqué. Carlos debía morir.

¿Y como viste que habías fallado Io reprogramaste? ¡Qué constancia!

Porque había leído el informe del perito, sabía que había sido yo.

¿Por qué querías matarlo?

Porque tengo un problema cardiaco

y Carlos se enteró. Ya no quería cubrirme,

quería impedir que volara. ¿Puedes entenderlo?

Es cruel. ¡Más que cruel, es inhumano!

Thibault, estás enfermo.

Hace tiempo que Io sé. Hasta ahora te he cubierto...

Pero ya no puedo hacerlo. No puedo correr ese riesgo.

Si me impides volar, me mato.

Para, no digas eso.

Mira, Isidore va a pilotar en tu lugar.

Lo siento, viejo.

No es contra ti,

es realmente muy peligroso.

Y también estabas tú.

¿Yo qué?

Te amo, Clara. Siempre te he amado.

Pero tú elegiste a Carlos.

¿Y ahora qué?

Nos marcharemos juntos.

Te llevaré muy lejos de aquí,

lejos de tu hermana, lejos de toda esta mierda.

Te amo, ¿sabes? Sí, te amo.

Y me hace mucho bien poder decírtelo.

Bésame, mi amor. Bésa...

Inspectora, es la única pieza del castillo iluminada,

las otras están apagadas. Tienen que estar ahí.

De acuerdo. Vamos a ver.

¿Qué hace usted aquí?

¡Voy con Ud.!

¿Qué dice? Es muy peligroso, quédese aquí. ¡Está loca!

¿Y yo qué hago?

Quédate junto a la ventana. Quédate con los muchachos.

Tranquila, todo irá bien.

¿Qué hace?

Regrese con Jeannette.

Está totalmente loca. ¿Estáis listos?

Sí.

- ¡Quieto! - ¡No te muevas!

Retrocedan. Déjennos marcharnos.

- Suéltala. - ¡Clara!

¡Váyase, Clémence! ¡Lárguese de aquí!

No te muevas.

¡Largo, Clémence! Salga de aquí.

¡No te acerques, Clémence!

Tú, no te muevas. ¡Vamos, muchachos!

Largo.

Carlos se irá a las nubes, como él habría deseado.

Bueno, eso creo.

Nunca habíamos hablado de la muerte, la inmovilidad.

Nos creíamos invencibles. Sobre todo él.

Creía que frecuentar el cielo

tal vez Io volvería inmortal.

Venga, llora. Hace bien.

Me hubiera gustado tener una hermana gemela.

Un bonito espécimen, como yo.

Y tanta belleza en una misma familia habría sido más elegante.

Subtítulos: Hiventy

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