All language subtitles for Captain Marleau - 01x06 - Night of the Red Moon_track10_[spa]

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Original subtitles

Espejito, bello espejito,

¿quién es la más fea de toda la gendarmería?

¿Quién?

¡La inspectora Marleau!

INSPECTORA MARLEAU

¡Vaya por donde quiera...! Como si fuera su casa.

Ah...

¿Usted es el sátiro del bosque?

Soy el propietario.

Vaya vulgaridad...

El camino autorizado es por allí.

Aquí es mi propiedad, no se puede pasar.

Me encantan los senderos prohibidos.

Es la ley.

¿La ley del más tonto es la mejor? Entonces tengo mi oportunidad.

Perdón, una emergencia, debo dejarlo.

Es una lástima.

¡Por ahí, no!

¡Sí!

¡Imbécil! ¡Ya verás!

La noche de la luna de sangre

GENDARMERÍA

¿Y?

Lo siento, se terminó.

El próximo episodio es a la madrugada.

¡No puede ser! ¡Podrían volver a pasarlo! ¡Qué rabia!

La luna de sangre es la más bonita.

Pues en el más bello cielo aparece esa inmortal.

Tengo sed de sangre, guapo mortal.

Mi caperucita roja, te comeré toda.

¡Cállense!

En serio, Léonard, no vinimos a divertirnos.

Manon, espera en el coche.

- ¡Lo prometiste! - Y tú prometiste cerrar el pico.

Ve allí, por si algo sale mal.

- ¿Qué podría salir mal? - Sí, ¿qué?

Chalard contrató a un guardia.

Tal vez sea un rumor, pero nunca se sabe.

Anda, Julien, ven. Tomémonos un selfie.

- De recuerdo. - Anda.

¿Listos?

¡Sonrían!

Luego me voy con vosotros.

Luego nos separamos como Io planeamos, ¿sí?

Se cree la mano derecha de Dios.

No digas eso, pobre mortal. Es Dios.

Amén.

NO AL GOLF

Sí, está muy bien.

¡Malditos!

Ya verán cómo haré que se larguen de aquí.

- ¡Vete! - ¡Léonard!

¡Léonard!

¡Julien!

¡Julien!

¡Julien!

¡Julien!

Mi amor,

- debo contarte un secreto terrible. - ¿Qué secreto, mamá?

Alexis no es quien crees. Alexis es tu...

¿Tu qué...? ¿Tu hermano? ¿Tu asesino?

¿Tu padre? ¡Diablos!

¿Dónde está el disyuntor?

¡Caray!

Habla Alain Peras, hay un gran corte de luz.

Por favor, envíen a los técnicos.

Más arriba la linterna.

¿Qué dijeron?

No atienden. Ya van tres veces este año.

Tendré que ponerme a atender el teléfono.

No respondas.

No es tu culpa, es un desperfecto.

No puedo dejar a la gente a oscuras.

Es decir, no puedes dejarlos a oscuras

a un mes de las elecciones...

¿Temes que voten por Chalard por venganza?

Nunca se sabe con esos ingratos.

Pásame el martillo.

No arranca.

Le falta un toque femenino.

Y Jeanne dijo: "Que se haga la luz".

Y se hizo la luz.

Huraña y cruel,

dejó que se marchara a oscuras y bajo la lluvia.

Él soñaba con roncar a su lado hasta el alba.

Pues ella estimaba que el infierno puede esperar.

¿Te Io has pensado?

Mira, Alain...

Te quiero, tú me quieres, nos queremos...

No dejemos que un trámite Io arruine todo.

¿Y si es importante para mí?

Pero, ¿por qué? Dime...

¿Por qué ahora?

Llevamos tres años juntos.

- ¿Qué cambiaría? - A ti tal vez te dé igual,

para mí, casarse legalmente significa algo.

Sí, tienes razón.

No me importa el matrimonio ni la ley.

¿Manon? Manon, ¿qué haces aquí?

¿Qué te sucede?

Queríamos colocar una pancarta contra el golf...

- Y murió... - ¿Quién murió?

- ¿Chalard? - No.

Léonard.

Jeanne, Léonard murió en mis brazos.

Y otro también, pero no sé quién es.

Pero también murió.

Adiós, Jeanne.

Piensa en mí de tanto en tanto.

Tranquila, todo irá bien.

Ya...

- Inspectora, ¿qué tal? - Hola, Brière.

Qué frío hace hoy.

Buen día, inspectora.

- Camarada... - Gracias.

Bien, ¿dónde está Oscar?

- Con el cuerpo. - Ah...

- ¿Me traerías un café? - Claro.

¡Oscar! ¡Qué gusto me da verte! Un beso...

Es una gran alegría, inspectora.

Siempre igual de cohibido.

"Fue el mayordomo".

- ¿Y? - Helo aquí.

Pobre pichón...

Debería estar prohibido morir a esa edad.

Cayó de allí arriba.

Es una caída de unos cinco metros y medio.

Cayó de cabeza,

Io cual produjo una compresión de la médula,

que podría haberlo dejado tetrapléjico.

Pero no murió por eso.

Murió por crisis cardíaca luego de parálisis muscular,

por eso el cuerpo está crispado.

Hora del deceso: 2:08.

- ¿2:08? Vaya precisión... - De relojero. El reloj

se detuvo en ese momento, fulminado por un rayo.

¿Tenía documentos?

No. Pero allí está el alcalde,

debe de saber quién es.

Un rayo a las dos de la mañana mata a un chico disfrazado de Zorro.

Después dicen que se ocupan de la juventud...

Ya empezamos.

Lo veía con jóvenes en el café Milles Sources.

Son algo escandalosos, pero no son malos.

Disculpe.

Una o dos veces al año se corta la luz, y creen que soy Dios.

¿Sí, Geneviève?

Tráeme otro café, este está horrible.

Gracias. Adiós.

De todos modos, murió un chico...

Pero yo no soy el alcalde.

Un alcalde debe ocuparse de grandes dramas y de pequeños problemas.

- ¿Todavía me necesita? - No.

¡Ah, sí! Ayer me crucé con el dueño de la zona,

y fue amor a primera vista.

Me gustaría volver a verlo, ¿quién es?

Michel Chalard. Un ejecutivo oriundo de Entzheim.

Hizo carrera en Burdeos y heredó ese terreno.

Está construyendo algo grande. Una cancha de golf y demás.

Es bueno para su campaña electoral.

Primero: genera empleo. Segundo: genera empleo.

Tercero: genera empleo.

Lo hace por sí mismo, es mi rival...

¡Inspectora!

Hay otro cadáver.

¡No puede ser! ¿Tienen un microclima aquí?

Cartucho Mauser 1943,

disparado recientemente.

Ah, estás allí.

No hay herida de bala. ¿De qué murió?

Hay muertos por todas partes aquí.

¿Qué tenemos?

La única herida

es un golpe en el hueso parietal izquierdo.

Un solo golpe violento.

Es decir, ¿hubo un disparo,

pero este murió noqueado?

Oye, no tuvo suerte.

Su color es el negro, y su número, el cero.

Dada la herida, diría la culata de un Mauser 43.

- Por eso hay un casquillo. - Por eso...

¿Y cómo se llama este?

Robert Perdriel, vigilante de todo tipo.

Vivía solo con su gato. Conozco el estilo.

¿Qué podía ocultar aquí

aparte de árboles y ortigas?

Cuando llegué, vi huellas de neumáticos.

Como si llevaran prisa.

- Para mí, eran al menos tres. - ¿Por qué crees eso?

Hay huellas de pasos cerca del árbol.

Y encontré esto.

Un trozo de tela sintética negra,

un poco quemada por una plancha apoyada con fuerza.

- Un trozo de la capa del Zorro. - ¿Sí?

Oye, a veces me dan ganas de darte un beso en la boca.

Pero tu aliento me retiene.

Con su permiso, vuelvo con mis muertos.

¡Inspectora! Mire Io que encontré.

¿Sigues fumando porros a tu edad?

- Hallé esto cerca del muerto. - ¿Cuál? Hay un montón.

El segundo.

- ¿El gordo del gato? - Sí.

Muy bien.

- ¿Usted qué encontró? - Algo del Zorro.

A la izquierda, está Entzheim a unos diez kilómetros.

A la derecha, está el zoológico de la novia

del alcalde.

¿Y suele treparse a los árboles disfrazada de Zorro, la señora?

Sí, de alguna manera... Pero, al mismo tiempo, no.

- ¿Entiende? - No.

No soy muy perspicaz. Soy medio dura de entendederas.

Mire esto, inspectora.

Pero, ¿qué haces? Pareces un perro de caza.

Tenemos suerte.

¡Un conejito de Barbie!

¡Cuántas cosas hay en este bosque! Toma.

Busca mi auto, y nos vemos en casa de Dewaere, ¿sí?

- Yo preferiría ir con usted. - No.

Las parejas unidas como el jazz fusión me repatean.

Un conejo mató a un cazador...

Era un conejo

que tenía un fusil.

EL VALLE DE LOS LOBOS ZOOLÓGICO DE STE CROIX

El auto del novio de Dewaere se fue a las 3:00.

Y el perro ladró a las 3:30.

No sé por qué.

¿No oyó una detonación?

Tal vez hubo una detonación.

Como no había luz, pensé que habían saltado los fusibles.

¿Dispararon?

Sí, provenía del bosque de Michel Chalard.

Un tiro de fusil de 1943.

- Un Mauser. - ¿Un Mauser 43?

Son fusiles de la guerra.

¿Quién tiene uno?

- Creí que usted Io sabría. - No, Io siento,

un fusil como ese, Io habría notado.

- Pues gracias. - De nada.

Ah, señor Gabriel,

le mostraré algo... En fin, si logro encontrarlo.

Un pañuelo del concierto de Renaud. Da igual.

¿Sabe de quién es esto?

No, no Io sé.

No es mío.

Muy bien.

Qué bien se está aquí...

Me gusta Alsacia, vengo a menudo.

Sinceramente, es muy bonita.

Sí, sí... ¿Hay una sola entrada para acceder al zoológico?

Sí, es la entrada principal.

Pero la gente va y viene como quiere.

- Llamaré a mi patrona. - Bien.

- No le gustan las fuerzas del orden. - No es la única.

Las relaciones peligrosas mantienen la pasión viva, como dijo

Malkovich o Werther.

Arriba. Está la policía.

De prisa, debes explicarles todo. Levántate.

Jeanne, no me hagas esto. El juez se me echará encima.

Se aprovechará.

No me hagas esto, me estoy esforzando, Jeanne.

Son seis años de prisión.

No Io soportaré, prefiero morir.

Eres muy difícil.

Y yo soy una estúpida.

Anda, ven.

Te busco cuando se hayan marchado.

Espera, Jeanne, no encuentro mi teléfono.

Lo buscaré en el cuarto.

Quédate aquí.

Qué calor hace aquí.

Les Bidochons, me encanta.

- Siéntanse como en su casa. - Gracias.

- ¿Es su hijo? - No, para nada.

Arthur Lerois, un guardia.

Qué raro que crea que es mi hijo, teníamos la misma edad.

Murió hace quince años.

Pues no ha envejecido.

- Pero yo sí. - Pues sí.

Tomé su cuarto y no cambié la decoración.

Tengo gustos sencillos. Soy medio viejo.

- Ah, disculpe. - Faltaba más.

¿Hola?

Sí.

Sí, se Io diré.

- Muy bien. - Pobre pichón.

Adiós.

Dice que vaya usted, si le parece.

Es brusca, pero con corazón de oro.

Sí, ya veo.

¿Vivirás en pantuflas,

sin salir de casa?

¿Sabes Io que es la adrenalina?

¿El riesgo?

¿La vida en juego?

En diez minutos, sientes el efecto.

Es mejor que las drogas.

¿Qué hay? ¿Tienes miedo?

Sí, tengo miedo.

Pero me gusta.

Ya voy.

Este café está hervido.

Café hervido, café perdido.

¿Sería posible otra taza? ¿No?

Usted es muy negativa.

¿Quiere preguntarme algo más?

Sí, quería saber si vio pasar a un testigo,

porque al parecer uno se escondió en su finca.

¿Qué testigo?

Un testigo de Jehová.

Un testigo de doble homicidio.

¿Quién murió?

¿Sucedió por aquí?

¡Mira! Allí viene. ¿Todo bien, amigo?

¿No hay cerdos por aquí? Amo los cerdos.

Esto no es una granja.

Y a las dos de la mañana, ¿no escuchó disparos?

Usted no dormía.

¿Cuándo se produjo el desperfecto?

Los hombres sufren desperfectos, beben de noche.

No, cuando se cortó la luz.

No, solo encendí el generador.

Habría oído un disparo de fusil.

Todo se escucha aquí.

Quería mostrarle algo.

No sé dónde Io metí. Aquí hay algo...

Como viajo mucho, llevo todo en los bolsillos.

Aquí está.

¿Le dice algo esto?

¿Es el arma?

Podría ser, pues es muy feo.

Si el dueño de este móvil

tiene más de nueve años, Io envío a prisión.

Buenas noticias, no es mío.

No debe apresarme.

- Parece de la nobleza, ¿sabe? - Me Io han dicho.

¿Conoce gente que coleccione cosas viejas?

Pero no bicicletas, más bien armas de la guerra del 40,

Mauser... ¿Usted, por ejemplo?

No, no es Io mío.

Las armas son de peor gusto que los teléfonos rosas.

Es verdad.

También tengo caramelos.

Un regalo. ¿Quiere?

No, gracias.

Caray.

- Solo faltaba él. - ¿Quién es?

- Michel Chalard. - Ah... El propietario.

¿Inspector Marleau?

Inspectora. Ya que no tenemos igualdad salarial,

¿puedes feminizar la profesión?

¿Cómo está?

Alsacia es pequeña para quienes se aman tanto como nosotros.

¿Se conocen?

Solo estamos en preliminares.

Pero es la mejor parte.

No tuvimos oportunidad de presentarnos.

Michel Chalard, propietario del terreno

donde fue el drama.

Y candidato a alcalde.

¿Dos por uno?

Contraté a un guardia para vigilar.

Esos jóvenes Io asesinaron.

¿Por qué dice "esos jóvenes"?

¿Cómo sabe que eran muchos? ¿Es vidente?

¿O acaso los vio?

Son una banda.

Hicieron pintadas en mi propiedad

y lanzaron difamaciones por Internet.

Hice la denuncia, pero no sirvió de nada.

- Entonces conoce sus nombres. - Pues no, figúrese.

Es todo anónimo.

Firman con una "Z".

Y yo soy el malvado.

Solo trato de promover la actividad en mi región de origen.

- Es el sospechoso ideal, el Zorro. - Los Zorros

tal vez desconfían del nuevo Robin Hood...

Los malvados Robin Hood,

que dicen generar empleo, desde Samsonite y Goodyear.

A mí, me parece que esos muchachos

se pasearon por el camino prohibido, llegaron al claro

y ¿qué vieron?

¡Oh! Una obra no autorizada.

Eso no es muy republicano.

Su guardia, ¿protegía ese secreto?

Es verdad, las autorizaciones están en trámite.

Pero como sé que las tendré, anticipé el inicio.

Como los grandes hombres: Angela Davis, Marie Curie, etc.

Este claro siempre atrajo a toda clase de estúpidos.

Antes venían a hacer cochinadas,

ahora vienen a fumar porros.

Por eso contraté a un guardia,

Robert Perdriel, un gran hombre.

¿Y andaba con dinamita?

¿Armado? No, no Io creo.

No...

Quería mostrarle algo. ¿Conoce este teléfono?

Hablando de teléfonos... Discúlpeme.

Sí... Sí, ¿me dolerá mucho?

Será extraordinario.

Sí.

No parece ser muy amiga de Chalard, usted.

Mi relación con él no tiene que ver con el caso.

Oiga...

Los caminos de señores territoriales son interpenetrables.

Como su propiedad, que es penetrable.

Al parecer, su guardia escuchó a un perro ladrando anoche.

Voy a verificar que no haya intrusos con los osos.

Si le sucede algo, me cargarán con la culpa.

Sé defenderme sola.

- No necesito a nadie. - ¿No?

¿Tiene una orden de allanamiento?

Sí, siempre llevo una conmigo.

¡Osito! ¡Osito!

No, creo que la olvidé en casa.

Vuelva cuando la encuentre.

Bien. ¿Qué hora es?

¡Hola! Ya llegó la tía Marleau.

- Diez menos dos. - ¿Menos dos?

Enséñeme. Vaya precisión la de los relojes de bolsillo.

Mi abuela tenía uno.

Lo deben de haber empeñado, porque... Bueno, qué más da.

¿Cuánto cuesta la entrada?

Cinco euros, está marcado.

¿Sí? No sé si tengo esa suma, es importante.

¿Hay descuento para funcionarios,

desempleados, indigentes, todo eso?

Porque será difícil.

¡Oye, viejo! ¿Qué no daría uno por ver un oso como tú?

Ven aquí.

Bueno, me voy.

Hasta luego.

¡Eh, señor Chalard!

¿Vio los osos? Voy a ver los lobos, ¿viene?

Sí, ¿por qué no?

"Auuuu", decía el lobo.

Yo soy una lengua viperina.

Parece que tiene un problema con la señora Dewaere.

¿Por el golf? Sí, le cae muy mal.

Es la brutalidad rural.

Jeanne Dewaere no es una mujer conciliadora.

Sí, me di cuenta. ¿Qué relación tiene con el golf?

Mire esta casa.

Es ideal para un restaurante panorámico.

Agrandando la terraza, hay capacidad para ochenta personas.

Tengo una idea: usted hace habitaciones para los golfistas,

así pueden hacer dieciocho hoyos.

- Usted tiene visión. - Sí, claro.

¿Y Jeanne dormiría en una tienda en medio de los lobos?

Puedo acondicionarle el granero.

Vive sola, ¿sabe?

- Es un desperdicio de espacio. - Es Io que pensaba.

- Apuesto a que se negó. - Sí.

- Sí, es típico de ella. - La respeto como mujer.

- Pero tiene mucho carácter. - Sí, ¿cómo podría describirse?

- Difícil. - Difícil.

Económicamente, le habría venido bien.

Sí, pero así son los pobres.

Por suerte hay gente como usted para pensar por ellos.

- ¡Inspectora! - ¿Qué?

Disculpe, señor Chalard.

Estoy a su entera disposición.

Me siento un poco responsable.

¿Por qué responsable?

¿Mató al guardia?

¡Es broma, señor Chalard!

- ¿Y? - Envié al laboratorio la colilla

y el cartucho. El trozo de tela del bosque,

como supuso el forense, corresponde a la capa del Zorro.

El guardia, Robert Perdriel, vive... En fin, vivía solo.

No quería armas,

porque decía que quien tiene un arma acaba usándola.

- Es verdad. - Es todo.

El cartucho, por el momento,

no tiene nada que ver con el caso, aunque sí...

- Bueno, no sabemos. - No entiendo nada de Io que dices.

Voy a correr un poco para aclararme las ideas, pues tú...

¿No fui muy claro?

Sí, sí. ¡Vamos!

¡Sí, sí!

¡Oh, los bichitos!

Yo también soy pelirroja. Mira, soy pelirroja.

Ven a darme un besito.

¿No me das un besito?

Pues entonces me marcho.

Buen día, Michel. Qué gusto verte.

- ¿Cómo estás, Gabriel? - Bien.

Un poco conmocionado, como todo el mundo.

- Debes sentir mucho Io del guardia. - Tú Io has dicho.

Y no es bueno para las elecciones.

Sí. Todo esto trae malos recuerdos.

¿El antiguo guardia? ¿Cómo se llamaba?

Arthur Lerois.

Lo mataron en el mismo lugar.

Pero esto no fue un accidente, fue un homicidio.

Tendría 45 años ahora.

Es raro envejecer.

Los muertos... Siguen para siempre jóvenes.

¿Sabes algo al respecto?

Como siempre digo, el hombre más informado de Entzheim es Gabriel.

Sabes que no me gustan los líos.

No sé si hablar con la inspectora.

Hallé cosas en la basura de la patrona.

Eso me interesa.

Sin contar el perro que ladró como loco a las 3:30 horas.

Aquí está.

Encontré esto.

Vamos, perritos.

Brière, te escucho.

Sí. No, pero no está lejos. Sí.

Sí. Sí, genial.

Muchas gracias. Sí, enseguida voy.

El teléfono rosa no es el estilo de la patrona.

Y, como vio, no es posible que haya intrusos en el zoo.

Virgile reacciona de inmediato.

- Incluso de lejos. - ¿Sí?

Sin embargo, parece que ladró.

¿Virgile? No, no Io creo.

- Lo habría escuchado. - Ah... Muy bien.

¿Usted cuánto aprecia a la señora Dewaere?

¿Un poco? ¿Mucho? ¿Locamente?

Le debo todo.

¿Conoce a muchas

que contraten a expresidiarios sin cuestionarlos?

En verdad, no. No es banal.

"No es banal" rima con "leal".

Leal como para mentirle a la policía.

¿Hay muchos expresidiarios que la cubran así?

¿Cubrirla?

Sí, ayuda a todos los que puede.

Le diré algo:

cuando tomó el zoológico,

Arthur Lerois, el guardia,

acababa de recibir seis meses por pelea.

Ella no Io echó.

No es banal.

Inspectora.

Hemos identificado a la víctima. Es Léonard Vincenne.

Estaba de vacaciones en casa de su amigo Julien Redon.

La casa es en St-George-les-Mines.

Muy bien. ¿Y el cartucho?

El cartucho es de un Mauser 43.

Fue disparado recientemente. Mire... Tenga.

Oh, un permiso de Mauser.

Jean-Marie Chalard. ¿No es el padre

- del tal Michel? - Sí.

- ¿Dónde pusiste mi abrigo? - Allí.

Vamos a buscarlo.

¿Escuchaste?

El Mauser era de Chalard.

Tal vez él mató al guardia.

No me asombraría. Nunca me gustó ese tipo.

No, te equivocas.

Chalard y yo crecimos juntos.

No mataría ni a una mosca.

Eres muy ingenuo, Gabriel.

Siempre ves todo positivo.

Allí está mi abrigo.

- Sí, ¿por qué Io dejaste allí? - Lo siento.

Oye, mira esto... Tengo mis caramelos aquí.

Bueno, ya.

Pasa primero y ten cuidado con los lobos.

Fue el último selfie con Léonard.

Razón de más para borrarla.

Eres totalmente inconsciente.

Un arma, un homicidio. No es Io que me contaste.

Oh, sí, el disparo...

- Lo había olvidado. - ¿Cómo pudiste olvidarlo?

Mírame y respóndeme con franqueza.

¿Tuviste algo que ver con la muerte del guardia?

Jeanne, ¡ni siquiera sabía que estaba allí!

¿Y Julien? ¿Se esfumó?

No sé, no tengo noticias.

Tranquila.

La policía no puede dar contigo.

Al menos no pueden probar nada.

Debes volver al trabajo, como de costumbre.

Jeanne, ¡jamás podría hacerlo!

Claro que podrás.

Eres muy dura conmigo.

Sí, claro, soy dura.

Por eso me arriesgo para salvarte el pellejo.

¡Estúpida!

No, Jeanne, espera.

Perdón.

Perdón, no quise decir eso. Lo siento mucho.

Esa es la casa de J. Redon.

- ¿Estás seguro? - Sí, creo que sí.

¿Qué sucede?

Es el escuadrón de gendarmería.

¿Se creen en la guerra del Golfo?

Ya verás Io que hago con el escuadrón.

Cuanto más locos, más graciosos.

- Pero no creo que tengan humor. - Yo tampoco.

Camaradas. ¿Qué sucede?

Julien Redon estaba en la mira desde hace tiempo.

Seguridad detectó mensajes de Internet, llamados a la rebelión.

El caso es nuestro ahora.

Órdenes del juez, pero viene de más arriba.

Pues si viene de más arriba...

¿Él es Julien Redon?

Sí.

Confesó la muerte del guardia.

Dice que fue un accidente.

Con su amigo Léonard, querían joder a un tal Michel Chalard.

Querían colgar una pancarta del árbol.

¿Joder? Qué manera de hablar, la gendarmería.

¿Redon dijo que eran tres?

No, eran solo dos. Él y Vincenne.

Lo siento, tenemos trabajo.

Sí, claro. En cambio, nosotros...

Joder a jodidos no es joder.

Si estos son terroristas, yo soy la actriz Béatrice Dalle.

Inspectora, no nos demos por vencidos.

Ya los agarraremos, esto no es posible.

Dales esto, un hueso para roer.

¿Es broma? Yo encontré eso.

No estoy de acuerdo en facilitarles el trabajo. No, no...

Ah... Ocultamiento de pruebas.

¿Quieres enrolarte en la brigada roja?

¡Anarquista!

No, es broma. ¿Has visto?

Cuando dejaste mi abrigo,

alguien se aprovechó para birlarme el móvil.

Ya no tiene el chip.

¡Qué estúpido!

No soy bueno para este trabajo, mi padre tenía razón.

No, tu padre es un tonto.

Gracias a ti, nos encaminamos.

Si hallamos a quien robó el chip,

encontraremos a quien quiere tapar el asunto.

¿Entiendes, anarquista mío? Toma.

¿Qué hace aquí?

Al fin solos.

Supuse que apreciaría mi discreción.

Déjeme decirle que está en una situación delicada.

Obstaculizar un caso de terrorismo

está mal.

¿Qué dice?

- Su protegida corre riesgos. - ¿Quién?

Oh, Manon, la pequeña delincuente.

No quiero hundirla,

pero es terrible su gusto por los villanos.

Como Jean-Claude, el drogadicto peligroso.

- Ex. - Sí, exdrogadicto.

O Arthur, el antiguo guardia.

Era una escoria.

Seis meses por golpes.

Arthur es el tipo más adorable que conocí.

Lo agredieron, se defendió.

Pero la policía no quiso escucharlo.

Pero a usted le atraen los asuntos judiciales.

¿Pensó en psicoanalizarse?

¿Qué quiere?

Siempre Io mismo.

El acuerdo por el golf.

Váyase al diablo.

Sé que Io hace para ganar las elecciones.

Tengo pruebas de que Manon estuvo allí esa noche,

y que usted ocultó a la cómplice de un crimen terrorista.

Soy bueno y me he callado... Hasta ahora.

Mire mi nuevo proyecto.

Todos salimos ganando.

Felicitaciones.

Me convenció de no firmar.

No es una propuesta, es chantaje.

Ah, entiendo. Cree que miento.

- ¿Hola? - ¿Inspectora Marleau?

Soy Michel Chalard. Acabo de ver que tenía un documento

que podría serle útil.

- Transmítaselo a Brière. - No, quiero entregárselo en mano.

- ¿Dónde nos vemos? - En casa, a las tres.

Perfecto.

Tiene hasta las tres para firmar.

La jueza acepta que sigamos en el caso.

¿Realmente seguirá con esto del chip del móvil?

¡Por supuesto!

Por ejemplo, Jeanne Dewaere

estaba muy cerca de mi abrigo.

No me gusta que me toquen mis cosas sin pedir permiso.

- ¿Qué hacemos? - Qué hacer...

Vamos a examinar sus antecedentes penales.

Porque robarle a la policía bajo sus narices es de profesionales.

Esto no es obra de un aficionado. No, no...

Tal vez fue Jeanne Dewaere quien comandó a los Zorros.

¿Entiendes, Bernardo?

Temí que ya estuviera cerrado.

Quiero flores con muchas espinas.

Flores que parezcan látigos.

- ¿Tienes cita con él? - Sí.

No sé cómo haces.

Bajo esa apariencia brutal,

es muy sensual.

AYUNTAMIENTO DE ENTZHEIM

¿Y?

Le romperé la cara al cabrón de Chalard

y Io denunciaré por chantaje.

- ¿Y Manon? - ¿Y tú?

¿Sabes Io que hiciste?

Ayudé a una muchacha.

Y le robaste a una poli, conoces las consecuencias...

Y todo por una chica que se hace la víctima.

Todos esos descarriados te toman por tonta.

Nunca me dijiste algo así.

¿Eso piensas?

Manon debe hablar con los gendarmes.

No le vendrá mal decir la verdad.

- Tú mantente al margen. - Pueden castigarla.

Debe asumir la responsabilidad.

Nadie la obligó a hacer nada.

Pero se arruinará la vida.

Tiene tan solo veinte años.

Ya es mayor, que asuma sus actos.

¿Asumir?

¿Te das cuenta de Io que significa?

Por complicidad, puede ir presa diez años.

Y no solo pierde su libertad.

También la dignidad.

La alegría.

Estará siempre alerta.

Y ni hablar de la depresión.

La depresión que te carcome y te hace cruel.

Fleury-Mérogis.

¿Imaginas a una muchacha allí?

No, no me Io imagino.

¿Y tú?

Gracias a ti, ya sé qué debo hacer.

Patrick, habla Alain.

Necesito una información confidencial de una conocida.

Se llama Jeanne Dewaere.

NO AL GOLF

Sí.

¿Seguro es ella? Hay muchas Jeanne Dewaere.

¿Estás seguro?

¡Joder!

¡Señor Chalard!

Soy yo, Véronique.

¿Señor Chalard?

¡Señor Chalard!

No puedo creerlo, era simpático Léonard.

Era amable con todos, servicial.

Y toda la banda, Julien, Raoul, Frédéric.

Y la florista... Manon.

Les gustaba divertirse, venir a tomar algo.

El almacén fue bueno para el pueblo.

- Le dio vida. - Sí.

¿Terroristas peligrosos? ¡Vaya tontería!

Y un almacén genera contacto entre la gente.

Y a Jeanne Dewaere, ¿la conocen?

Reservada, discreta, buena mujer.

Ayuda a jóvenes en dificultades,

les busca trabajo, alojamiento.

Oh, sí, conozco a esa gente, todo Io hace mejor que los demás.

Bueno, le preparo algo de comer.

Ya verá cómo la revitaliza.

- Gracias. - Inspectora.

¿Y?

Tenía razón.

Lo sé, siempre tengo razón. Es mi trabajo.

Jeanne Dewaere de Ferrari

se casó hace veinte años con Marco Ferrari, un crápula.

La apresaron en un robo al correo.

Muere un policía y Marco. La condenan a doce años

y sale a los ocho años. Mire.

Juicio... Sí, Dewaere...

- No la hallábamos. - Sí.

"Epílogo de una epopeya sangrienta".

Te invito a almorzar, has hecho un buen trabajo.

No, está totalmente loco.

¿Sabes dónde estaban tus guantes?

¡En el invernadero!

El mínimo germen puede estropearlo todo.

¿Qué digo luego?

¿Que morirán los lobos por un bruto empleado?

¿Te das cuenta?

¿Qué quiere?

Qué guapa es cuando se enfada.

Menos que en fotos.

¿Vamos?

La sigo, estimada.

Señor...

¿Qué espera? ¿Que confiese todo?

"Yo, firmante, Jeanne Dewaere, cometí homicidio".

Sí, eso Io solucionaría todo.

Así es la policía:

quiere vernos reincidir.

Y los expresidiarios siempre dicen esas gansadas.

Todos los policías están obsesionados

por vernos caer.

Pues es así.

Pero como dice Didier Super:

"Hay presos buenos y policías buenos".

Yo creo Io que veo.

Pero está aquí.

Conoce mis antecedentes, por eso me cree culpable.

Ya, ese robo tampoco es el caso del siglo.

Ya...

Ahora me dirá, tranquilamente,

que usted sustrajo una prueba

y luego nos arreglamos.

- ¿Una prueba? - Sí.

El chip de un móvil.

¿Tiene pruebas?

No aquí, pero puedo hallarlas.

Pues regrese cuando las encuentre, ¿de acuerdo?

¡Vaya carácter podrido!

Yo también quiero a los jóvenes, pero no exageremos.

Le recuerdo que murieron dos personas.

Uno muy joven.

Otro joven está detenido y otro se ha fugado.

¿Qué quiere?

No son terroristas, son ladronzuelos.

¿Quiere Io peor?

Si quiere ayudarlos, deberá declarar.

Tiene que hablar, ¿está claro?

Disculpe, me llaman.

- Brière, ¿qué hay? - Chalard...

Articula. Cuando babeas, no entiendo nada.

Está muerto.

Joder. Sí, ya voy.

¿Qué es esto?

¡No al golf!

¡Abajo la explotación en los Emiratos!

¿Qué tal, camaradas?

Inspectora, la esperaba. Venga.

- Hola, hisopos. - Hola, inspectora.

Caray.

No se anda con chiquitas.

Una piscina.

Esto viene de las Islas Caimán.

¿Qué es esto?

¿Qué tienes? Estás pálido.

- ¿Y el cadáver? - Allí arriba.

¿Esto Io compró en una galería?

Parece una obra de M. Barney.

Anda, no te comerá.

¡Por Dios!

Pues...

Bonito claro de luna.

Buen día, amor.

¿Qué es esto?

Manon, florista.

Chalard.

¿Qué es esto?

Hongos.

Qué lujo...

Espere aquí.

- Inspectora. - Estoy aquí.

Deja de hacer eso, me fastidias.

Pones cara del mejor alumno.

El mundo no es de quienes tienen derecho al veto,

- sino de quienes desobedecen. - ¿No es muy libertino

- para un gendarme? - Una gendarme.

Desobedezcamos la gramática. ¿Qué hay?

La testigo que hizo la denuncia está aquí.

¿No podías decirlo?

¡Vaya por Dios! ¿Está muerto de verdad?

Muy perspicaz. ¿Quién es usted?

Su dama de confianza.

Y en el dialecto barrial, ¿significa empleada o gatita?

- Me ocupaba de la casa. - Una cosa no impide la otra.

- ¿Así Io encontró? - Sí, tal cual.

Primero llamé, pero no contestó.

No sonaba.

Además, estaba muerto, no podía atender.

Nunca se despegaba de su móvil.

El asesino debió tomarlo.

¿El asesino?

¿Quién habla de homicidio? Es cómico que Io describa así.

Su éxito despertó envidias.

Y los ligueros y las pantis de redecilla,

¿eran prendas de todos los días o para festejos?

Nunca los llevaba.

Si no, no seguiría trabajando aquí.

Tengo algo que le interesará.

¿Qué es?

Hay luna de sangre.

¿Lo dice por mi peluquero?

La luna de sangre invita a grandes revelaciones.

Verdad al desnudo.

La luna de sangre es para Pascuas.

Tres muertos en 24 horas nos dejan al desnudo.

¿Inspectora?

¿Qué hay?

Mire Io que hallé en las redes sociales.

El teléfono rosa de conejo.

Es de Manon Bechet, la florista.

¿No son muchas coincidencias para un pueblito?

Así es. Primer vínculo: las flores.

Pues las flores fueron compradas en la floristería de Manon.

¿Y sabes algo de Manon?

Forma parte de la banda Mil Millas.

Es un juego que me gustaba jugar de niña.

Bueno, Io dejo.

Adiós, señora.

- Voy a limpiar. - No, esto es una escena de crimen.

No puede tocar nada.

¿Sí, inspectora?

Sí, Oscar, habla Marleau. ¿Qué encontraste?

Mire, en principio, podría creerse

que fue un juego erótico solitario que salió mal

o un suicidio con una escenografía macabra.

Pero viendo la textura de la piel,

creo más bien en un envenenamiento.

¿En serio?

Un veneno de la familia del cianuro,

pero si hay acción atropínica,

sería digitoxina.

¿Entonces?

Los signos son contradictorios.

Sí, ¿y entonces?

Debo consultar con algún colega.

Oye, yo conozco a uno.

Sí, sí, es el Snowden de los venenos.

El Ricky Gervais del intestino.

- Genial. - Lo llamo.

Piscina...

Oh, piscina, ¿quién es la más bella de toda la gendarmería?

No soy yo.

Antecedentes de Manon Bechet.

¿Usted es Manon Bechet?

Gendarmería Nacional, inspectora Marleau.

Bechet... ¿Es de Australia? ¿Tiene familia en Sidney? ¿No?

Tengo una red para cazar ranas,

esperemos unos minutos.

Llama...

No.

Leí tus antecedentes penales.

Robaste botellas de alcohol.

Todos Io hemos hecho, no es algo grave hasta ahí.

Pero hay algo que me impactó.

Vendiste drogas a un tipo de la brigada antinarcóticos.

¿Y te concedieron circunstancias atenuantes

por esa estupidez?

¿Vino para burlarse de mí?

No nos pagan bien, debemos divertirnos.

También vi

que Jeanne Dewaere es tu referente.

¿Sabe de tu teléfono rosa con orejas de conejo?

A propósito...

Esta mañana, ¿alguien te compró rosas rojas?

¿Quién fue?

¿Rosas rojas?

Veintitrés, las conté.

Émilie Guingand, la peluquera.

- ¿La amante de Chalard? - ¿La amante?

Oiga, no sé de qué habla.

Solo puedo decir que Émilie es buena chica.

Buena... Buena no significa nada.

Sí, Brière, soy Marleau.

¿Puedes investigar

a la buena peluquera Émilie Guingand?

Sí, como la estación.

A cambio, te llevo a una buena florista.

Sí.

Vamos a retenerla, pero aún no Io sabe.

¡Carpentier!

¿Te ocupas de la detención de la señorita?

- ¿Y la programación de televisión? - No la tengo.

- ¿Qué haces aquí? - Estaba esperándola.

Mire esto: el periódico local publicó una foto de Chalard.

Conseguí un ejemplar de papel.

¡Diablos! ¿De dónde sacaron esto esos carroñeros?

No sé. Los llamé, pero las líneas están saturadas.

Y mire esto, examiné las cuentas de Chalard.

Mire Io que encontré.

No entiendo nada. Anda, explícame.

Michel Chalard tomaba préstamos muy arriesgados.

Sí...

Y se jugaba con las condiciones de acuerdos,

por ejemplo, con el zoológico de la señora Dewaere.

Estaba en aprietos económicos.

¿Aprietos? ¿Para qué matar a alguien apretado?

- Suele ser al revés, ¿no? - Sí, es verdad.

Además, era el dueño de la floristería de Manon Bechet.

Y quería convertirla en tienda de golf.

Ya había iniciado la expulsión de la florista.

No creo que Manon Bechet apreciara mucho a Chalard,

en mi opinión.

Muy bien, pequeño Hércules.

Ya puedes ir a ponerte tu sombrero.

Se refiere a Hércules Poirot.

- ¿Señor Gabriel? - Sí, aquí estoy.

Mire Io que encontré delante de su casa.

¿Sabe de hongos?

¿Yo? Humildemente, soy el rey de los hongos.

De todos modos, es muy sencillo, hay dos categorías:

basidiomicetos y ascomicetos.

¿Le dio algunos a Michel Chalard?

Sí, ayer, ¿por qué?

¿Podemos ver qué le dio?

Por supuesto, aquí tengo.

No se preocupe, son de ayer. Huela esto...

¡Dios, qué asco!

No me gustan las setas. Prefiero la música.

Daré un concierto en "re mayor",

para ranas moderato cantabile.

Estoy en la orquesta de Barbès,

pero... No, no suena.

Jamás me equivoco.

¿Qué ha sucedido?

Michel Chalard no murió ahorcado.

¿No?

¿Está segura?

Por la vida de mi madre...

que falleció.

¡Hola!

Adivine por qué vine.

- Ni idea. - Arriesgue.

No ganará, si no juega.

- ¡Vamos! - No me gustan las adivinanzas.

¡Caray!

No estoy de humor para bromas, ¿entiende?

No es divertida.

¿Y esto?

Conozco sus métodos.

¿Quiere que reaccione? Conmigo, no va.

Pues ausencia de reacción es igual a reacción.

Mis métodos no son tan estúpidos al fin.

¿Quiere que le diga Io que pienso?

No me gustaba ese tipo.

No simularé estar conmocionada.

- ¿No verterá ni una lagrimita? - Ni una.

No merecía ni desprecio.

Mi tristeza...

Qué bello Io que dice, parece poesía de Rimbaud.

¿Puedo ayudarla a darles de comer?

¿No? La espero, entonces.

Luego conversamos.

Su protegida está detenida.

¿Sabía Io de Chalard?

Iba a echar a Manon de la floristería.

- Era un cerdo. - Mucho mejor...

Prefiero los insultos.

Está recuperando fuerzas.

Manon es una buena chica.

La ayudé a salir adelante.

Pero es muy vulnerable.

Chalard, expulsándola, la haría reincidir.

Para evitarlo,

¿decidió robar elementos probatorios?

Más que dedicación, es devoción Io suyo.

Usted la habría aniquilado.

Quise ayudarla.

¿Cómo? ¿Matando a Chalard?

Es raro... Me dirá que es coincidencia,

pero antes de que Io envenenaran, me dijo:

"Debo decirle algo sobre la señora Dewaere".

Raro, ¿verdad?

Si cree que soy culpable,

deténgame.

- ¿Tiene abogado? - Sí.

Pero no es ningún lumbrera.

No diré nada.

Como cualquier baboso.

Disculpe, me llaman... ¿Quién me llama?

¿Sí?

¿Ah, sí?

Qué bueno.

Hasta luego.

Disculpe, debo marcharme,

pues su protegida no es tan puntillosa.

Decidió contarlo todo. Qué bueno, ¿no?

Le juro que Manon no mató a Chalard.

Se Io juro.

Ya veremos... Insha'Allah.

Yo tengo una gran ventaja.

Como parezco medio tonta, la gente me tiene lástima

y terminan reconociendo cualquier cosa.

Está bien, ¿no? Hasta pronto.

Sabes que tienes suerte de que yo esté a cargo, ¿no?

No tengo marido.

No tengo novia, no tengo hijos.

Y no tengo gastroenteritis.

Así que tengo mucho tiempo.

Te escucho.

¿Qué hacías en casa de Chalard esa noche?

Queríamos protestar contra el golf.

Colgar una pancarta.

Vestidos del Zorro.

- Sí, nos parecía divertido. - Sí...

Pero cuando llegaron, alguien los esperaba.

Hubo un disparo.

Sí, disparó el guardia con el Mauser de Chalard.

Muy bien. ¿Y luego?

Me fui corriendo.

Fui a casa de Jeanne, y ella me ayudó.

Eso es todo.

Le juro que no sé nada más.

Espero, por ti,

que la amante de Chalard no te haya visto anoche.

- ¿Por qué? - Porque, en primer lugar,

en torno al cadáver había un ramo de rosas de tu floristería.

¿Sí?

Segundo: tienes un buen móvil,

porque tu amigo murió.

Y tercero, tienes antecedentes penales.

O Io mataste,

o tienes mucha mala suerte.

¿Me entiendes?

¿Y?

- ¿Está la amante de Chalard? - No.

Es raro que no esté a esta hora...

Además, está su auto.

Tal vez hallemos algo.

Sí.

¡Oye, no eres nada tonto! A fin de cuentas...

Gracias.

Gran cilindrada.

Veamos qué podemos hallar.

Si llamo a Chalard, ¿qué sucede?

Sí...

La llamada de la naturaleza.

¿Es el móvil de Chalard?

Sí, el Kama Sutra de las ranas.

- ¿Fue ella? - Pues, sí.

¿Cree que sea un crimen pasional?

¿Qué hay? Pareces decepcionado.

Un poco, sí.

Los asesinos son así.

Los crímenes son estúpidos,

los motivos, necios...

Te diré algo: a menudo, el asesino

es más animal que el ganado.

¡Hola!

Señora Guingand.

- ¡Qué horror! - Sí.

- ¿Subimos? - Sí.

¿Señora Guingand?

¿Señora Guingand?

¿Remordimientos? ¿Suicidio?

No, solo una siesta. Ve a hacer café.

¡Deja ya de mirarla!

Prepara café fuerte, negro, con sal para que vomite.

¿Qué es esto? ¡Es increíble!

Esto no es práctico.

¡Oh, pendientes!

Se Io pasaba bien, Chalard.

Es la cueva de Alí Babá.

Qué raros estos cepillos de pelo.

¡Ah! Orejitas de conejo.

Oye, cerdita.

¡Arriba!

Señora Boulier, qué gusto verla.

Gracias por venir. Tenga.

¿Nos vemos luego?

Buen día, señoras, ¿cómo están?

¿Todo va bien?

Que tengan buen día. Gracias.

Buenos días.

¿Qué es?

Cuento con usted.

- Gracias, señor alcalde. - Gracias.

Adiós.

¿Por qué no respondes?

Ayer te seguí cuando te fuiste.

Buen día, señora.

¿Cómo está? Que tenga un buen día.

Fuiste a casa de Chalard.

- ¿Crees que Io maté? - No sé, Jeanne. Dímelo tú.

- Buen día, señor alcalde. - Buen día.

- Espero su respuesta. - Pase por el ayuntamiento.

Adiós.

Lo odiabas por el golf y por Manon.

Fuiste a su casa y al rato está muerto.

¿Qué debería pensar?

¿Crees que yo Io maté?

Nunca respondes mis preguntas.

Porque no quieres saberlo.

- No te interesan mujeres sin pasado. - Te equivocas.

Investigué tu pasado y no me desilusionó.

Mira Io que encontré.

Ferrari. 12 años de prisión.

Ocho.

Claro, una expresidiaria siempre reincide.

Se la pasa disparándole a cuanto tonto se le cruza.

Si quieres denunciarme,

no te molestes, ya saben todo.

¿Por qué Io ocultaste?

Para no verte así.

Sientes que soy una desconocida.

Yo también.

No te reconozco.

Tu padre y yo te hemos hecho la cruz.

Ya no eres nuestra hija.

¿Quién es este trajeado que saluda a cualquiera?

¿Que distribuye volantes para las elecciones?

No Io conozco.

¡Vamos!

Era diversión.

Michel leyó que la asfixia incrementa el gozo.

Y quiso probar.

El sexo hace perder la cabeza, ya sabe.

No. ¿Y perdió tanto la cabeza que olvidó

el móvil de Chalard?

Nos filmamos.

No quería que difundiera el vídeo.

Algunos Io usan para ser famosos,

pero yo no Io necesito.

- La peluquería va bien. - Sí, claro.

Murió ante sus ojos.

Sí.

Le pasé el nudo,

Io apreté un poco.

Comenzó a toser,

a sentirse mal y Io aflojé.

Pero cada vez estaba peor. Desaté

la cuerda, pero seguía ahogándose.

Le juro que es verdad. Nunca le habría hecho daño.

Pero tuve tanto miedo...

Me marché enseguida

y tomé dos pastillas.

Quería aclararme las ideas.

Pero iba a venir a verla.

Claro... Tenía mucho miedo.

Entiendo.

Pero hay algo que no cuadra en su película,

que es corta pero fuerte.

El casting es bueno, no tengo nada para decir.

Pero el guion es medio torpe,

algo básico. Sin embargo,

para los acoplamientos, habrá que mejorar.

Michel no lleva pantis.

- ¿Pantis? - Sí, pantis,

que se ponen abajo las prostitutas y arriba los manifestantes.

Mire el periódico.

No quiero decir que los medios mientan.

Pero en el periódico, tiene pantis

y lápiz labial.

En su película, no. ¿Cómo puede ser?

Pregunte a Dewaere.

¿Por qué? ¿Estudió la carrera de pompas fúnebres?

Ella Io mató.

Michel estaba contento, me dijo que la tenía bajo control.

Que debía aceptar sus condiciones y propuestas.

- ¡Señora, cálmese! - ¡No es verdad!

Quiero ver a la inspectora Marleau, quiero confesar.

Dejen, muchachos, yo me ocupo.

¿Qué quiere Sarah Bernhardt?

No dejaré que acusen a una inocente.

Yo maté a Michel Chalard.

Maté al amor de mi vida.

Oiga, no soy psicóloga, siéntese.

Así se ahorrará 50 euros.

La escucho, ¿qué sucede?

No soportaba sus costumbres disipadas.

Puse hierba de San Juan en su té.

Una buena dosis para que se durmiera con su amante en lugar de...

- Ya sabe... - No.

No quería que muriera.

No sabía que era peligroso.

Señor...

Brière, libera a Manon Bechet.

- ¿Y el escuadrón especial? - Al diablo.

Que no fastidien.

Nosotros no fastidiamos si van al Golfo.

Me gusta Zorro.

Tú, y tu cara de Bernardo no mudo. Anda, ve.

Y usted... Detenida.

Reposo.

Catalina de Médicis.

Tal vez no era la única, pero yo Io quería a Michel.

¿Cómo se Io digo ahora?

Hierba de San Juan... ¡Por Dios!

Yo le daría diez años por estupidez agravada.

Todo nos lleva a la señora Dewaere.

¿Qué haces aquí?

Anda, vete. ¡Márchate!

Ah... Perdón.

¿Hola, Léopold?

Sí, soy yo. Sí.

No, no, enseguida voy.

Sí, estoy sola.

¿Nos vemos luego?

¿Puedes entender Io que sentí?

Ponte en mi lugar, joder.

Mi ángel resultó ser una diabla.

Dame tiempo para digerirlo.

¿Y?

Las elecciones son importantes.

Seré sincero.

Yo no pude estudiar, me siento bien cuando me dicen "alcalde".

Creí que estabas detenida.

Lo estaba.

Con esa extraña gendarme.

Me pregunto si se hace la tonta o si es una perra.

Tal vez sea buena persona.

Sería la primera gendarme buena.

Oye, a mí me creyó.

No sabes qué alivio siento.

Es extraña, pero amable.

Sí, es muy rara, en eso estamos de acuerdo.

- ¿Quieres un café? - Sí, gracias.

Oye, Jeanne, en la muerte de Chalard

eres la principal sospechosa.

Tengo miedo, Jeanne.

Esta vez, temo por ti.

¡Oscar! Aquí está el gran Léopold.

Léopold, te presento a Oscar, alias Nonos.

Aunque no parece, le das un trozo de asado frío,

y se le abren todos los chakras.

Este es Léopold, alias Popol,

el Stradivarius de las vísceras,

el Eric Clapton de los intestinos, el amante de la toxicología

- y de otras cosas. - Gracias, mi querida.

Los amigos de mi amiga son mis amigos.

Y, claro está, si son forenses,

mucho mejor.

Léopold,

siento mucho hacerte trabajar en la clandestinidad.

¡Al contrario!

Me recuerda mis años de estudiante,

cuando robábamos manos de cadáveres

para ponerlos en los bolsillos de las chicas.

Yo ponía intestinos llenos de agua sobre la puerta.

Mi madre caía siempre en la trampa.

Ese truco funciona siempre.

¿Qué son estas vísceras?

Es Chalard. ¡Léopold, aquí está!

Me recuerda una famosa receta de tripas.

Las tripas bien preparadas

son un viaje directo al paraíso.

Es raro. Es algo muy raro...

Y, como todo Io raro,

lleva tiempo

e infinita delicadeza.

Nos llevará tiempo.

Los dejo, amigos, con sus alegrías intestinales.

Tengo trabajo.

Vuelva pronto, la extrañaremos.

- Por nosotros dos. - Por los tres.

- ¿Inspectora? - Estoy aquí.

- Tengo los resultados de laboratorio. - Bien.

Trabajaron bien.

Me alegra, porque los presioné.

Bravo, mi pollo. Muy bien.

La foto de Chalard fue tomada

con una Leica de 1956, de doble mira.

Es una máquina increíble. Inmortaliza una gota de rocío.

Prefiero el blanco.

Y el revelado es casero.

Muy bien.

- ¿Y usted? - ¿No se ve? Estoy trabajando.

El asesino no siempre vive en el apartamento 21.

Pero siempre vuelve al lugar del crimen.

Por eso, Io espero.

¿Ves? Está bueno el libro.

El guardia no contó cualquier cosa.

Los hongos eran comestibles.

¿Dormirá aquí?

Te dije que espero a alguien.

No me gustan los triángulos, vete pues.

- Adiós, inspectora. - Chao, mi pollo.

A ver estos hongos inocybes... ¿Qué es esto?

¿Alguien perdió un arete?

Ayer vine a ver a Chalard.

Y, como usted dijo, sabía que expulsaría a Manon.

Vine a pedirle por ella.

¿Y?

Cuando llegué, estaba muerto.

¿Chalard?

¿Chalard?

¿Chalard?

¿Recuerda qué hora era?

- Las 14:15 horas. - Claro.

El famoso reloj de bolsillo.

Es preciso. ¡Qué bueno!

Y, dejando de lado el chucrut,

¿conoce a alguien que tenga un laboratorio fotográfico?

Alguien que haga retratos algo picantes.

¿Por qué?

No es para mí, prefiero los vídeos.

No, porque hay un fotógrafo

que inmortalizó a Chalard con una Leica.

Me gustaría hablar con él de fotografía argéntica.

¿No sabe de nadie?

No sé. Yo, no tengo.

Bien, puede marcharse.

¿Es broma?

Usted es totalmente paranoica. ¡No puede ser!

Me quedo con el pendiente, usted se va a casa.

¿Quiere dormir conmigo? Le advierto que ronco.

¿No le molesta?

Buona notte.

¿Ha visto qué bellezas?

Ven, debemos hablar.

¿Por qué?

La gendarme me habló de una Leica con la que fotografiaron al muerto.

Sé que tienes una.

¿Por qué?

Por Arthur.

¿Qué tiene que ver?

Cuando Io mataron,

en el supuesto accidente de caza,

estábamos juntos

en el claro

de Chalard.

¡Vayan a hacer cochinadas a otro lado, putos!

Arthur...

¡Arthur!

¡Arthur!

La gendarmería investigó,

pero no encontró al tirador.

Y cerraron el caso.

¿Y no hablaste?

Fue mi venganza.

Nunca vi su rostro.

Nunca supe quién tiró.

Pero juré que un día Io sabría.

¿Por qué ahora?

Solo sabía que habían matado a Arthur con un Mauser 43.

Cuando la gendarme habló, entendí.

¡No se vaya!

- ¿Qué pasa? - Usted también tiene su parte.

La clave es suya.

¿No adivina cómo murió Chalard?

¿La clave que permite curar el morbillivirus?

El haba de Calabar.

¿Sabe quién mató a Chalard? Usted.

Nadie le creerá.

- ¡Sí, sí! - No tengo motivos.

Quería curar...

- Quiso vengar... - No.

...a sus protegidos Léonard y Manon.

Usted tiene debilidad por los delincuentes.

Y esa debilidad la perdió.

Sabes que siempre intenté ayudarlos.

Si me hubieras contado Io de Arthur,

te habría ayudado con Chalard.

Aceptó la versión de los gendarmes.

Creyó en la teoría del accidente.

Arthur confiaba en usted, y usted Io abandonó.

Al igual que todos.

¡Déjame!

¡Déjame!

Estamos aquí, querida.

¿Vieron el periódico?

Menuda nota sobre Chalard.

"Golpe para un hombre elegante".

Ese es el epitafio.

1987. Léopold Salaun.

Forense del triple homicidio de Angoulême.

¿Me equivoco?

- Caray. - Cuéntenos la gran noche que pasó.

Primer punto:

Michel Chalard

murió entre las 12:30 y las 13:00.

- ¿Está seguro? - Soy categórico.

Yo diría 12:50, y Oscar, más bien...

12:42 o 12:43 como máximo.

Segundo: el arma del crimen

- es un haba africana. - ¿No?

- Physostigma. - ¿Sí?

Una planta que se usa para el exorcismo.

Y tiene una gran capacidad medicinal,

pero, como siempre,

su efecto es ambivalente.

Puede curar... o matar.

- Dosis letal: 0,2 miligramos. - ¿Se dan cuenta?

Molido, se disimula fácilmente en la comida

o puede inyectarse en un hongo.

Claro...

¿Quién tiene plantaciones?

Plantaciones para investigación clínica...

¿Quién tiene invernaderos cerrados?

¡Vamos, mi pollo!

Las llaves están puestas. No hay nada particular.

- No hallamos el coche de Dewaere. - Diablos.

Llamaré a Brière. Gracias.

Sí, soy yo.

¿Puedes lanzar la búsqueda de Jeanne Dewaere?

Sí... Y pon el número de matrícula.

Gracias.

- Hola. - Hola.

- ¿Todo bien? - Sí.

Se equivoca si sospecha de Dewaere.

Es una buena persona.

A mí, me dio trabajo.

¿Le dijo algo?

No, no la vi.

Escuché su coche, pero a las cinco estaba en la cama.

¡Inspectora!

¡Aquí estoy!

Hallé el arma del crimen.

Parecen mejillones.

No, no Io creo.

Muy bien.

Estaba elaborando un medicamento con habas, ¿no?

¿Así murió el pobre Michel?

¿Podría ver su casa, venerado maestro?

- Por supuesto. - Lo sigo.

- Sí. - Bien.

Quiero enseñarle algo. Venga.

Siempre fui leal a Dewaere.

Habría dado mi vida.

Pero confío en usted, no creo que haga acusaciones en vano.

No es mi estilo, no.

¿Dónde Io metí?

Ah, aquí está.

Michel quería que hablara.

¿Qué cosa?

Que encontré esto en la basura de Dewaere.

Antes de que pasara el basurero.

Oiga, ¿esto podría traerme problemas?

No Io sé.

¿Sabe? Michel era un buen tipo.

Crecimos juntos.

No es justo.

Oh, Gaby... Gaby, ¿quieres que te diga Io que decía mi madre?

Decía: "Los mejores mentirosos son los que saben callarse".

Hola, muchachos.

Debo ir al vertedero.

Abre un día a la semana.

- No, no puede marcharse. - ¿No?

No, pero está bien, ya revisamos todo.

- Vaya. - Gracias, señores.

- Buen día. - ¿Vienes?

- ¿Todo bien, señores? - Sí.

¿Cree que Jeanne pudo matar a Chalard?

No Io creo.

No Io cree... ¿No cree o está seguro?

¿Le habló de su pasado?

- Sí. - ¿Sí?

Le contó de la cárcel, de su ex,

de los robos... ¿Le dijo todo eso?

Jeanne nunca me mintió.

- Lo sé desde el principio. - Cuidado.

Un falso testimonio no mandará a paseo a un presidente,

pero sí a un candidato a intendente.

- ¿Mantiene Io que dice? - Sí, Io mantengo.

¿Sabe que el día que murió Chalard,

Jeanne estaba en su casa? Se dejó un pendiente.

Sí, Io sabía.

La seguí.

- ¿Qué hora era? - Las dos y pico.

- Realmente creo que Jeanne... - Ya está bien, le dio una coartada.

A las 14, Chalard ya estaba muerto.

Si Io mató ella,

no veo por qué habría de volver. Sería muy estúpido.

Y Jeanne no es tonta.

- No. - Pues no.

¿Para qué vino?

Porque quería saber algo:

El guardia... ¿Cómo se llamaba? Gabriel.

¿No tendrá una Leica?

- Esa vieja máquina de fotos. - Sí.

Pues muy bien.

Gracias, señor Alain.

Suerte en la campaña.

No se mueva. ¡No se mueva!

¿Dónde me llevas?

Bueno, ¿qué pasa?

Dijo que debía ir al vertedero.

Como inspeccionaron la camioneta...

Pero no está allí y no sabemos dónde está.

Bien, ¿qué más?

Hallamos el auto de Dewaere oculto en el bosque

con su cartera, su tarjeta, el permiso de conducir.

No parece una partida voluntaria.

Inspecciona el cuarto del guardia.

Y encuéntramelo a ese Gabriel.

¿Cuánto más me fastidiará ese?

¿Por qué viene otra vez aquí?

La encontraremos, tranquilo.

Y no se me pegue así, me fastidia.

Parece un pegamento.

- ¡Inspectora! - ¿Qué hay?

- Venga a ver. - ¿Qué sucede?

¿Y usted por qué se mete?

Aquí debía de estar la pobre.

¿Qué es esto?

Pues su amiga decía que jamás colaboraría con la policía.

Y nos dejó esto.

Pero no marca el destino.

- ¡Inspectora! - ¿Sí?

- Mire la Leica. - Sí.

La encontré aquí en medio.

Mire, un laboratorio fotográfico.

Oye, no entiendo nada.

Repasemos todo de cero, ¿sí?

Gabriel, el guardia del zoológico,

disfrazó el cadáver de Chalard

con pantis de redecilla, lápiz labial, etc.,

tomó una foto, la envió al periódico...

¿Conoce a su rebaño electoral?

- ¿Por qué haría esto? - Pues no Io sé.

Es raro travestirlo, pues Chalard era un reaccionario.

Las mujeres con vestidos y los hombres, hombres, decía.

Además, era homófobo.

Y Gabriel y Arthur

se conocían, ¿no?

Andaban siempre juntos.

- ¿Cómo murió Arthur? - Accidente de caza.

- ¿Dónde? - En la finca de Chalard.

En el claro.

Un claro para un homófobo...

¡Vamos, de prisa!

¡Anda, corre!

- ¿Dónde me llevas? - ¡Camine!

¡Ay! ¡Me lastimas!

¡Suéltame!

Reconozco haber matado a Michel Chalard pues me denunciaría.

Incapaz de tolerarlo,

decidí matarme,

del mismo modo en que Io liquidé a él.

Quédate quieto.

Maté a Michel Chalard

pues iba a denunciarme.

Incapaz de soportarlo,

decidí matarme, como Io liquidé a él.

Solo lamento

que nadie sabrá Io que el maldito le hizo a Arthur.

Tienes razón, Gabriel.

Todos deben saberlo.

No me mates.

¡No te muevas!

¿Está bien?

Gracias, Brière.

¡Déjenme!

¡Suéltenme, puercos!

¡Déjenme!

¿Qué haces? ¿Escribes tus memorias?

Lecciones de la Inspectora Marleau.

- Qué tontería. - ¿Me Io autografía?

¿No quieres un selfie? Anda, dame eso.

Y no olvides...

Primera lección: desobediencia cívica. Obligatoria.

Me conmueve, inspectora.

Sí, ¿qué creías? Bajo mi gorro, hay un corazón.

Debo decirte tres cosas.

Escúchame bien, no Io repetiré.

Uno: te amo toda, completa.

Con tu pasado, presente y futuro.

Dos: tengo un amigo que es muy buen penalista.

Te defenderá muy bien.

Tres: me gusta ser alcalde,

pero te amo más a ti.

Jeanne,

tengo el honor de no pedirte la mano.

No sellemos la unión con un trámite.

A mí, me gustaría.

Las tripas están servidas.

Gracias.

¡Tripas, tripas!

Promete, la muchacha.

Sí, estoy muy contento con ella.

Pero la señora Dewaere se la lleva.

Sí, necesito un nuevo guardia para el zoológico.

Manon se postuló.

Y fue muy convincente en la entrevista.

¿Le asombra?

Espero que sigas fastidiando a todos.

Y deja de colgar pancartas en los árboles. Haz pintadas.

Es menos peligroso.

Como recuerdo de una autopsia inolvidable,

tan precisa como usted, estimado amigo,

deliciosa como usted, querida.

Por la luna de sangre,

por todos los pelirrojos

y por todos los Zorros.

Por la gendarmería.

Subtítulos: Hiventy

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