Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
INSPECTORA MARLEAU
LOS MISTERIOS DE LA FE
- Hola, hija. - Hola, hermana.
¿Puedo ayudarle?
Vengo a alojarme en su casa de huéspedes.
¿Ha llamado antes?
No.
Sabrá que nuestras normas son muy estrictas.
Somos muy exigentes.
Sí, Io sé. También son muy generosas.
Por supuesto.
Pero es mi deber recordarle que este...
...que este lugar es un lugar de silencio.
No diré ni una palabra. Lo prometo.
También les pedimos a los huéspedes
que participen en las oraciones de la comunidad
y un mínimo de asistencia a los oficios.
He hecho un largo viaje, hermana.
Yo...
Avisaré a la madre superiora.
Es la madre Louise, ¿no?
¿La conoce?
Todavía no.
Pero tenemos un amigo en común. Vengo de parte de Carlos Iniesta.
No creo haber oído hablar nunca de ese hombre,
señorita.
Puede que Io haya borrado de su memoria,
pero Carlos Iniesta no la ha olvidado.
No ha olvidado quién es usted,
ni al error que cometió.
¿Qué quiere?
Entenderá que este no es el lugar apropiado, señorita.
Es usted quien no Io entiende.
Carlos no le deja opción.
No cedo ante el chantaje, jovencita.
Esta es la casa de Dios.
Créeme cuando le digo, hermana Louise,
que no me iré.
¿Prefieres que hable con la comunidad?
Podría decirles por qué te hiciste monja.
Adelante.
Discúlpeme, madre.
No sabía que estaba ocupada.
Hermana Maryse,
tenga la amabilidad de llevar a esta joven con Françoise,
para alojarla en la casa de huéspedes.
Muy bien, madre.
Por cierto, me llamo Manuela.
Bienvenida.
¿Qué?
¿Qué quiere?
Nada, madre.
"Yo soy el alfa y la omega,
el primero y el último, el principio y el fin.
Bienaventurados los que lavan sus túnicas...".
Tiene que comer, madre. Apenas ha tocado el plato.
"...y entrar por las puertas de la ciudad.
Afuera están los perros,
los hechiceros...".
Siga con la lectura, hermana Maryse. Siga.
Y terminemos de comer en silencio, hermanas.
Parece que la hermana Maryse no puede separarse de la madre superiora.
A veces hasta parece que esté enamorada de ella.
En cualquier caso, no dejaré sin más que ocupe ese puesto.
Después de todo,
llevo aquí más que ella.
Si tengo ocasión de ponerle la zancadilla, la aprovecharé.
"Yo, Jesús,
he enviado a mi ángel
para dar fe de estas cosas en las iglesias".
No la dejes caer,
que es muy frágil. Ser una poli liberada,
no es fácil, ¿sabes?
Buenas noches.
Buenas noches.
- ¿Me pondría un café, por favor? - Claro.
¿La gendarmería de Ostwald queda muy lejos de aquí?
No, a unos treinta minutos como mucho.
Me pregunto si lleva ropa interior bajo la falda.
Seguramente hará como los escoceses con su kilt.
- Con todo el tema al aire. - Espera, que se Io pregunto.
Pare.
- No me parece muy buena idea, amigo. - ¿Qué?
No te metas, Davy Crockett.
Gendarmería Nacional.
Con esas caras de borrachos, ¿qué hago?
¿Les hago soplar o me los llevo directamente?
- Espere, no estaba siendo grosero. - Claro que no.
Es que las tías como ella piden que las violen.
¿Ven esas mesas? Recójanlas y límpienlas todas,
y luego le piden disculpas a la señorita.
¡Vamos!
¡Hay que mover esa celulitis!
Como diría Marguerite Croton,
mi profesora en el CM2, "no desesperes con los idiotas".
GENDARMERÍA
Baje del vehículo. Documentación.
No sea tan bruto.
- Menudo despertar... - Esto no es un camping, ¿sabe?
No grite, que no estoy muerta.
¿Le han bautizado con pis?
Salga. Está en el aparcamiento de la gendarmería.
Abra la puerta.
Menudo tocapelotas.
¡Ay!
¡La puerta!
Siento mucho este malentendido, capitana.
Tranquilo. Estoy acostumbrada a que no me reconozcan.
Adelante.
Ah, ahí está.
Un cafecito
y un dulce, así es como hay que despertar a la gente.
El cabo Brière la acompañará al cuartel.
- Le enseñará su piso asignado. - No se moleste.
¿Perdón?
Prefiero algo autóctono.
¿No hay albergues o pensiones familiares por aquí?
- Es decir... - Es decir, que les dan igual
mis caprichos, casi los promueven. Así que tranquilo, comandante.
Brière, búsquele a la capitana una pensión familiar en el pueblo...
...y acompáñela.
Pero si ya soy mayor.
Sé hacer pipí sola, ¿saben?
No la esperábamos hasta mañana,
pero ¿quiere que le enseñe la brigada?
Le agradezco su respeto olfativo, comandante,
pero me vendría bien una buena ducha.
Sí, pase.
Hola, comandante.
Hay una intervención en el centro.
Han visto a una chica tirarse por la ventana.
- Brière, usted y García se encargan. - García no está, comandante.
Vieron al motero loco en la N83.
¿El motero loco? ¿Y eso qué es?
Un listillo que lleva dos semanas batiendo récords de velocidad.
Y le encanta provocar a nuestras patrullas.
Nadie se aburre en este pueblucho, ¿eh?
Pues voy con Brière.
¿Eh, Brière?
- Comandante. - Capitana.
¡Oh!
Señores, circulen.
Esto no es el circo.
Oh...
Es muy jovencita. Pobre pequeñaja.
- Señora. - Hola.
¿Ha visto algo?
Iba a entrar en casa y...
...escuché un grito mientras buscaba mis llaves en el bolso.
Me giré y ella cayó, así.
- ¿Escuchó un grito? - Sí.
Un gritó muy fuerte, por eso me di la vuelta.
Y se cayó delante de mí.
¿No vio a nadie más?
No, a nadie.
- Gracias, señora. La llamaremos. - De nada.
¡Ah! Qué raro que huele aquí.
¡Es horrendo!
"Hotel de las cigüeñas".
Es un nombre un tanto premonitorio.
El vuelo de las cigüeñas, como la chica, que ha...
Mejor Io dejo estar.
¿Hay alguien aquí o qué?
No puede ser.
Pues sí.
No.
Ya. Mi psicóloga se llama Olga, son 50 euros, ¿le doy su número?
¿En qué habitación se alojaba la difunta?
En el cuarto, bajo el tejado.
Vale, acompáñeme.
¿Y quién es usted?
La caballería.
Venga, querido, suba.
Pero...
- ¿No hay ascensor? - Está averiado.
- Pues suba usted primero - Tengo problemas de corazón.
Se me acelera el pulso.
Ya veo...
¿Cuál es el número de la habitación?
- Los tulipanes. - ¿Estaba en los tulipanes?
- Estaba en los tulipanes. - Pues ahora en las malvas.
¡Brière!
Los tulipanes están en el 4°.
Ya voy, capitana.
¿Qué querían?
No Io sé, pero es la pequeña.
Para ser su primer día, ¡menudo caso!
Yo no he saltado.
Ya Io sé, en fin, quería decir... Ya me entiende.
Debería salir, necesito estar sola para reflexionar un poco.
¿Sobre qué?
No creo que haya que reflexionar mucho sobre esto.
Eso es Io que nos diferencia, Brière.
Esa tía se ha tirado por la ventana. Vale, es triste, pero...
Pero...
La puerta.
Estaba abierta cuando he llegado.
¿Y?
Cuando uno quiere suicidarse, deja la puerta cerrada.
Es un principio básico.
Bueno, cambiemos de táctica.
Primero precinte todo esto y luego hay que identificar a la víctima.
Y necesito la autopsia de esa tía cuanto antes.
Como desee.
¿Qué horas son estas de llegar?
- Vamos todo Io rápido que podemos. - Ya.
¡Bonita Francia!
Madre, por favor.
Tengo que hablarle de las cuentas.
- ¿Las cuentas, Sor Béatrice? - Sí, madre, es importante.
- ¿No tocan vísperas? - Sí, pero...
- Las cuentas pueden esperar. - Eso significa que...
La oración vespertina culmina con la de la Virgen María.
No debemos llegar tarde.
En resumen: se llamaba Manuela,
tenía acento español,
reservó dos noches por adelantado y le pagó en metálico, ¿no?
- Sí. - Ya.
No le pidió el carnet y no sabemos su apellido.
Porque prefería no declararla y evitarse la tasa de estancia.
No, se Io aseguro...
Por desgracia, nadie va a la cárcel por eso.
Entonces me ha dicho que aún tiene dos clientes.
Pero ¿qué estaba usted haciendo justo cuando la chiquilla saltó?
Estaba en el bar de la esquina, allí, porque...
- Mi mujer me dejó hace cinco años. - Ya.
- Increíble. - Así es como paso el rato.
Entonces, ¿está usted solo a cargo de este magnífico palacio?
Más o menos.
Una mujer de la limpieza viene unas tres o cuatro horas
- para ayudarme un poco. - Una limpiadora. Vale.
Dígame, ¿cómo se llama la habitación frente a la de los tulipanes?
- Los girasoles. - Los girasoles.
No es tan malo como los crisantemos.
¿No le hace gracia? No pasa nada.
Pues me quedaré con los girasoles, porque me gusta Van Gogh.
Venga, le daré la llave.
- Solo me quedaré dos o tres noches. - Está bien.
Bonitas cortinas.
Las eligió mi mujer. Tenía buen gusto, ¿sabe?
A los girasoles, entonces.
- Sí. - Buena habitación.
Muy amable.
El ascensor, averiado.
Dios mío, qué habitación más fea.
Qué bajón...
¿Y ese tío quién es?
Parece un turista...
¿Pero de qué va?
Señora.
¿Está buscando algo?
Sí, un poco de sentido.
Capitana Marleau.
Tengo que hacerle un par de preguntas místico-judiciales para usted.
Sígame, por favor.
Es curioso, no tiene mucha pinta de cura pueblerino.
Pues usted tampoco tiene pinta de policía.
El hábito tampoco hace al poli.
Esto es muy bonito.
Tiene clase.
¡Oh!
¿Duerme usted aquí?
Sí.
Llegué a la parroquia hace mes y medio,
pero aún no estoy instalado del todo.
¿No le gusta el alojamiento que le asignan?
Mi predecesor es un anciano. Le dejo tiempo para mudarse.
¿Y qué hacía en el hotel hace un rato?
Ducharme.
La casa de Dios es maravillosa, pero no tiene aseo.
El director tuvo la cortesía de dejarme entrar.
Es muy amable.
¿Y por qué no duerme allí?
Aquí me siento mejor.
Las paredes tienen una historia. Me gusta hablar con ellas.
¿Con la pared?
La Inquisición quemaba a la gente por mucho menos.
¿Solía hablar con la joven que ha muerto?
No.
¿Nunca se la cruzó?
Ni sabía que estaba en el hotel.
¡Ah!
Entonces, ¿por qué se ha detenido en el lugar donde cayó?
Rezaba por ella.
No creo que le sirva de mucho ahora.
Al Señor poco le importa nuestro aspecto.
¿Quién sabe?
Quizá ahora la acoja con más alegría.
Dígale eso a su fiambre y le dará con el ataúd.
Creer en la sociedad de consumo es más absurdo que creer en Dios, ¿no?
¡Vaya! Es la primera vez que estoy de acuerdo con un cura.
Va a acabar convirtiéndome.
¿Y ustedes cómo ven el suicidio?
- Como un acto condenable. - ¿Por qué?
El destino del hombre es de Dios.
El suicidio es una ruptura de su relación con él.
Entonces, cuando estamos mal,
hay que aguantarse.
Como un contrato indefinido que no se puede romper, ¿no?
Muy bien.
¿Sabe quién es este hombre?
Claro, es San Benito.
Pues...
¿Dónde estaba cuando su pecadora cayó desde el cuarto piso?
Con mi predecesor, el abad Grégoire.
San Benito fue un sacerdote
que fundó su monasterio en Cassin, en el 530.
Ah.
Decretó unos preceptos y normas de vida
que todavía se siguen.
¿Como cuál, por ejemplo?
El monasterio de los Récollets
tiene la tradición de acoger a huéspedes y a pobres.
Las hermanas les reciben
con respeto
y humanidad.
¡Ah, la humanidad! ¡Jaurès estaría orgulloso!
- Gracias por su cooperación. - De nada, hija mía.
¡Ah!
Perdone, no quiero ser pesada,
pero ¿está totalmente seguro
de que Vincent no fue a verle antes de ayer?
Mire,
la vejez y sus achaques me están causando estragos poco a poco,
pero la memoria todavía no me falla.
No quería ofenderle. Entschuldigung.
Todavía estoy con las cajas de la mudanza.
No me he movido de aquí en tres días.
Está bien.
No parece que limpien mucho aquí.
Vaya...
Una pequeña fortuna: una gran coartada.
No Io entiendo, madre.
Revisé las cuentas varias veces.
El dinero no desaparece así como así, Sor Béatrice.
Lo he comprobado, se Io aseguro.
Faltan unos 3000 euros.
Como dice la Madre Louise, el dinero no se volatiliza.
Habrá cometido un error.
Deje de ponerse de esa manera, Sor Béatrice.
Discúlpeme, madre, pero estoy bastante segura.
Déjeme los libros de cuentas y la llave de la caja fuerte.
Volveré a revisarlo, si le parece bien.
Lo haré yo.
Déjeme hacerlo, por favor.
He dicho que yo me encargo.
Sor Maryse, acompañe a la hermana.
Muy bien, madre.
Sabe que puede contar conmigo, madre, no Io dude.
Yo me ocupo de esto.
¡Déjeme en paz!
Necesito estar sola.
¿Me ha entendido?
Nadie robaría a la comunidad.
No dije eso.
No, pero Io has insinuado.
Y ya sé en quién piensas.
Jean. Y seguro que es porque no Io aguantas.
Y eso es porque, aunque eres joven, no te mira. Eso es vanidad.
INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL
- Hola, capitana Marleau. - Hola.
Busco a la doctora Gravos.
Al fondo a la izquierda.
Gracias.
A la izquierda. Gravos.
A la izquierda, Gravos.
¿Doctora Gravos?
Tiene unos 25 años.
Es de tipo europeo.
Diría que sus orígenes
podrían proceder del sur de Europa.
Yo creo que de España.
¿Y por qué Io cree?
Pelo moreno largo,
piel morena,
rasgos y nariz bien definidos...
Puede parecer un poco prototípico,
pero tiene pinta de andaluza.
Ya veo.
Yo, por ejemplo, soy del norte.
¿Cómo podría adivinarlo?
Por su ligero acento.
Qué graciosa. Me refiero a físicamente.
Seguramente...
...por sus bonitos ojos grises y verdes.
- Son preciosos. - Gracias.
Agradablemente arrugados.
Es característico en las personas que sonríen mucho.
Y los del norte sonríen mucho, ¿no?
Eso es un cliché.
Sonreímos mucho, somos alcohólicos y consanguíneos.
¿Y los barbudos son terroristas? Es un método algo limitado, ¿no?
- Volvamos a la española. - Sí.
No cabe duda de que su muerte
y la del bebé que llevaba dentro
son consecuencia de la caída.
¿Bebé, qué bebé? ¿Tenía bombo?
Sí, estaba embarazada de tres meses y medio.
Joder.
Exacto.
Ah, y una cosa más.
Mire.
¿Ve algo en los brazos?
Tiene hematomas muy recientes.
Las personas que la agarraron de los brazos
le apretaron hasta hacerle mucho daño.
¿Como si hubieran contribuido al gran salto?
Dios sabrá.
Ya, bueno. Si tiene su dirección, envíemela para citarle en comisaría.
Tendré los resultados toxicológicos y genéticos en dos días.
Muy bien.
Estupendo.
También hay fotos. Qué guay.
- ¿Un cigarro? - No, yo soy más de porros.
- Está bien. - Sí.
En cualquier caso, si los análisis llegan antes
puede buscarme, estoy en el hotel Les Cigognes.
¿Se aloja ahí? Veo que no es supersticiosa.
No, eso trae mala suerte.
Es mejor estar ahí por si a los asesinos les da por volver.
- Bueno, hasta pronto. - Adiós.
Es curioso,
porque en Alsacia
la cigüeña es un pájaro de buen agüero.
Se asocia a los nacimientos.
Pues sus cigüeñas estarían de baja
cuando la chiquilla cayó por la ventana con un bebé.
- Es muy triste. - Sí, es triste.
Por cierto, ¿cuánto medía la chica?
- Más o menos 1,65. - ¿Ah, sí?
Bueno, muy bien. Hasta luego.
Adiós.
Buenas.
¿Podría darme mi llave? Girasoles.
- ¿Eh? - Girasoles.
¿Lleva mucho aquí?
Dos años. Hago tres horas por las mañanas.
¿Ah, sí? ¿Y cómo es el jefe?
Es un holgazán.
Desde que su mujer se largó,
prefiere estar en el café.
- Ya veo. - Sí.
- Le dejó. - Sí.
¿Y no tiene las manos un poco largas?
¿Está de coña?
Aparte de su mal aliento y de su holgazanería,
no hay mucho que reprocharle.
- ¿Y usted cuánto mide? - ¿Perdón?
Que cuánto mide.
¿Mido 1,65, por qué?
¡Anda! Póngase ahí, en el fondo.
¿Me enseña sus zapatos?
No están mal.
- Están bien, ¿no? - Sí.
Venga conmigo.
¡Venga!
- ¿Para hacer qué? - Ya verá, es divertido.
Venga a ver esto.
Haga como si fuera a saltar por la ventana.
- ¿Que yo salte? - Imagínese que quiere saltar.
Intente subir.
No puede, no sale. Pero si yo le...
Entonces muere inmediatamente.
Hace "chof".
Como una sandía.
- ¿Como una...? - Sandía.
Señores, señoras.
Hola.
Anda, mira qué bien.
Me dijeron que podría encontrarle aquí.
La mala reputación se labra rápido aquí.
Aunque no le haría daño a nadie.
Llevo una vida tranquila.
Brassens, pinball... perfecto, salvo por un defecto: es cura.
Imaginaba que diría eso.
Hágase a un lado, que me toca a mí.
Déjeselo al artista.
¿Sabe cómo me llamaban en Douai? El terror de los bares.
- ¿Y usted, padre? Hábleme de usted. - ¿De mí?
- ¿Qué quiere saber? - Todo.
Sobre todo.
Quiero saberlo todo.
La Iglesia es un misterio.
Que no siempre tiene respuestas.
Me contento con servir y obedecer.
La desobediencia, padre, la desobediencia...
Como decía Howard Zinn, es la única religión.
¡Toma ya! He ganado tres partidas.
No se le da mal, no.
- Hola, hermana. - Hola, padre.
- Disculpe, no pueden entrar aquí. - Hermana.
- Perdone, no le había reconocido. - Tranquila.
Estaba rezando.
¿Puedo ayudarles?
Soy la capitana Marleau. Querría hablar con su jefa.
Con la madre.
La madre superiora.
Tranquila, hermana.
La capitana es un poco peculiar, pero también muy sensata.
- La madre... - Y, si le parece bien,
acompáñeme a la capilla.
Deseo orar.
- Avise de la misa. - Vale, padre.
Creo que ha preguntado por mí.
Perdón.
Estaba comunicándome con los peces dorados.
No se preocupe. Al contrario, me alegra
que la serenidad del lugar le atraiga.
Capitana Marleau.
Tengo las manos frías.
¿Cómo puedo ayudarle?
No le quitaré mucho tiempo, querría hacerle un par de preguntas.
¿Podríamos andar mientras?
Ah, espere.
Debo enseñarle algo.
¿Dónde Io he metido?
¿Le suena?
Sí, es una representación de San Benito.
La vendemos en algunas librerías de la región.
- Las hacen aquí. - Eso es.
Hacemos varios objetos artesanales
para satisfacer las necesidades del monasterio.
¿Usted no tiene algo de española?
Habré pasado 30 años aquí,
pero me sigue delatando mi acento.
- ¿Sí? - Mí.
Chtimi, soy del norte de la Francia. Big accent.
You know what I mean.
Es curioso.
Otra cosa curiosa es que el marcapáginas que le enseñé
también perteneció a una española.
- ¿Perteneció? - Perteneció.
Ha fallecido.
Se cayó. Cuarto piso. Paf. Kaput.
Santa María...
Madre de Dios.
¿Por qué la has abandonado?
¿Por qué?
¿Está bien?
¿Seguro?
Gracias.
La chica de la que hablamos,
¿es esta?
Sí.
Es ella, estoy segura.
La acogimos
en la casa de huéspedes.
¿Cuánto tiempo se quedó?
No estoy segura.
Puede que una,
- o dos semanas. - ¿Dos semanas?
Sí.
¿Qué ha pasado?
No Io sé. En cualquier caso, no fue un accidente.
Ella se...
¿Ella se qué? ¿Si se suicidó?
¿Es la palabra que busca?
Eso me gustaría saber.
También querría saber qué hace una chica así en un convento.
¿Eh?
El monasterio es un lugar donde acudimos al silencio
para abrir el alma a un encuentro con Dios.
Pues ella parece haberse encontrado con Dios.
¿Conocía a la chica?
Creo que se llamaba Ma...
- ...Manuela. - ¿Manuela qué?
A nuestros huéspedes no les pedimos su carnet, capitana.
La acogida monástica no es como la turística.
Lo entiendo, pero...
Yo, por ejemplo, soy de Roubaix.
Si me cruzo con un norteño, pues nos saludamos
y hablamos de nuestro hogar.
¿No?
A quienes se alojan se les invita a la oración.
Pero como le he dicho, capitana,
este no es un lugar de intercambio,
sino de recogimiento.
No parece un lugar librecambista,
pero ¿nunca ha intentado
hablar un poco en español con ella, por diversión?
Nuestra vida aquí está dedicada a la búsqueda de la unión con Dios.
El único idioma en el que hablo
es el de Dios.
¿Y el Señor habla español o francés?
Nuestras oraciones son en francés.
Aunque suelo hablarle en español.
Bueno,
¿quién fue la última persona con la que pudo hablar la chica?
Imagino que Jean.
Lleva a los huéspedes al pueblo cuando no tienen medio de transporte.
Jean.
¿Y quién es?
Es nuestro jardinero y manitas.
Es nuestro enlace con el exterior.
¿Dónde puedo encontrar a ese famoso enlace con el exterior?
Ahora mismo debería estar cuidando los árboles del jardín.
Le pido que me disculpe, capitana,
pero esta noticia me ha afectado mucho.
Me gustaría organizar una misa por la muchacha.
Gracias, señora.
Gracias.
¿Qué tal, Juanito?
¿Perdone?
- ¿Nos conocemos? - Todavía no.
Soy la capitana Marleau.
¿Capitana de qué?
¿Es que tengo un barco detrás? No.
Lo pone aquí.
¿Qué le parece?
¿Qué quiere de mí?
Baje y se Io diré.
- ¡Que bajes, Juanito! - Tranquila. Ya voy.
Muy bien.
Qué cabezón.
Sí, una joven bonita, pero no hablaba mucho.
¿Dónde la dejó hace cuatro días?
Me dijo que quería ir a Ámsterdam.
Esa semana. Así que la dejé en Les Cigognes mientras esperaba.
¿A Ámsterdam?
Sí, Ámsterdam.
¿Y se quedó mucho tiempo aquí?
No sé, creo que un mes.
¿Está seguro?
Sí.
Es la única que no llevaba velo, así que no costaba identificarla
en el sector.
¿Identificarla?
¿Qué hacía usted antes de ayer por la mañana?
Estaba en el pueblo, en el vivero.
¿En el vivero?
Pues claro. No sé si Io sabe, pero los jardineros
van a los viveros.
Así es como funciona.
Igual que los polis van a los sitios de polis.
Como sea,
no debe de ser fácil para un hetero estar rodeado de tantas mujeres.
Ya, pero yo no vivo aquí.
Vivo en el pueblo.
Ya, pero con tantos vestidos revoloteando a su alrededor
y la danza de velos...
¿No le tienta un poquito?
Como la española.
Nunca ha querido manosearla.
Empieza a cabrearme.
Soy una chica de Barcelona...
¡Ole! ¿A que sí?
¿No se cansa de sus estúpidas preguntas? Porque yo tengo trabajo.
No parece que le haya afectado su muerte.
¿Qué quiere que le diga?
¿Quiere que Iloriquee para contentarla?
Es triste, sí.
Pero yo tengo trabajo.
Aquí, en el jardín.
- Ya. - Debo irme.
El jardín, la naturaleza divina, ¿verdad?
Es mucho más importante que la muerte de una chica, claro.
¡Cuánta santurronería!
¡No puede ser, joder!
¿Nos vamos?
Está en todas partes, Sor Françoise.
Tiene el don de la ubicuidad.
Capitana.
Entonces, capitana, esta visita ¿le guía por el buen camino?
Todos llevan a los hombres.
- O a Roma. - Sí.
¿Ni siquiera se ha planteado la idea de llevar el velo?
¿El velo?
Un velo contra una crisis de fe. Eso le gustaría, ¿verdad, señor cura?
Nada me gustaría más.
Para eso haría falta que algunas personas
siguieran el camino de la verdad.
¿Qué quiere decir?
Me he informado. No fue a ver al abad Grégoire.
El día en que la joven saltó.
- Ah. - ¿Cómo que "ah"?
Estaba con una examante, capitana.
¿Una amante?
¡Mira por dónde!
Mi opinión de usted va mejorando.
¿Podría ver a esa mujer? Tendría que interrogarla también.
No tendrá mucho que decir.
Pero tengo que hacerlo
si quiere que seamos amigos.
Si no, tendré que invitarles a los dos a la gendarmería.
No será necesario.
- Iré a verla con ella. - Vale. ¿Y cómo es?
- Negra. - Interesante.
Ya está.
- Hola, panda de idiotas. - Capitana.
¿Qué tienen?
Está listo.
Vigier, con "R".
- Ah, sí, perdón. - Sí.
- Ya está. - ¿Cuándo Io sabremos?
¡Que cuándo
- Io sabremos! - Si está fichado, en dos minutos.
Qué guay. Me recuerda a mi primer microondas.
HUELLAS
- A ver... - Menuda pinta tienen.
¡Mira, es él!
"Jean Vigier,
27 de marzo de 1960 en Estrasburgo".
Al parecer,
ya le ficharon
como delincuente sexual.
Lo arrestaron en 1985 por intento de violación.
Como decía mi tía Nicole, "hablando del rey de Roma"...
Lo sabía.
Pasó cinco años en prisión
y no volvió a vérselas con la justicia.
Hay que citar a ese hombrecillo.
En plan entrevista informal.
¿Me oye, Brière?
Mañana por la mañana, irá a buscar al jardinero a su casa.
- Muy bien. - Cancele su partido de squash.
Hala, adiós.
Increíble.
¡Guten Abend!
¿No hay nadie?
No contestéis que es malo.
Girasoles.
Será mejor que llame a esa vieja marmota.
Ya ha dormido bastante.
Esto es el origen de la guerra.
La palabra del Señor.
¿Y esto qué es?
Isa... Isabel...
Judo...
Isabella Jura... Jurado.
Madre, soy yo, Sor Maryse.
Necesito hablar con usted.
Necesito que me ayude a ver con claridad.
Ábrame, se Io suplico.
Sabe Io mucho que sus palabras significan para mí.
Mea culpa, mea culpa.
Mea culpa.
Danke schön.
Qué peste a porro.
Hola, soldado.
¿Qué tal, muchacha?
Hola.
Puede dejarnos a solas.
Muy bien, capitana.
Cuando pienso en Éléonore, Dios mío...
Brassens, Io escuché toda mi infancia y no Io soporto.
Entonces...
¿Cómo está Juanito esta mañana?
Pues...
Perdone pero, ¿qué hago aquí exactamente?
Eso dígamelo usted.
¿No se imagina por qué?
No, no tengo ni puta idea.
¿Puta?
Es curioso que esa palabra salga de su boca.
Si no tiene ni "puta" idea,
¿por qué ha huido cuando hemos ido a por usted?
Digamos que tengo alergia a los polis. ¿Le vale?
Un anarquista católico integrista.
¡Oh, my god! ¡Qué miedo!
Pues como bien sabrá, estimado señor,
cuando uno huye sin razón, es porque tiene algo que ocultar.
- Eso Io dice usted. - No.
Yo Io que digo es que, visto su magnífico pasado,
he pensado que...
...podríamos profundizar, sin dobles sentidos, en nuestra
relación.
Ya estamos otra vez...
Si le parece bien, me gustaría aclarar las cosas.
No tengo nada que ver con la muerte de esa chica, Io siento.
Hice muchas tonterías cuando era joven,
pero ya pagué mi deuda, querida.
Solucioné mis problemas.
Y desde entonces Dios, y solo Él, guía mis pasos.
Dios, que guía tus pasos...
Sin embargo, mientras Dios
guiaba los pasos de la chica hacia el vacío,
a la hora a la que saltó, usted estaba en el vivero, ¿no?
- Eso es. - Exacto.
¿Y qué hora?
En serio...
¿Intenta darle la vuelta a todo?
Madre.
¿No se encuentra bien?
- ¿Qué? - No se encuentra bien.
Discúlpeme, madre, pero...
...creo que está herida.
La espalda de su túnica tiene sangre.
Ah, ya. No es nada.
Me hice un rasguño hoy.
- ¿Se Io miro? - No.
Le digo que no es nada.
¿Qué es Io que pasa, madre?
No estoy a la altura.
- No Io consigo. - Tranquilícese.
Se Io ruego.
No soy digna de este cargo.
No soy digna de la mirada de nuestro Señor.
Por supuesto que Io es.
Es...
...una madre excepcional
para todas nosotras.
Para mí.
No.
El Señor sabe quién soy.
Y pronto me Io recordará.
Estoy aquí, madre.
Estoy aquí,
velando por usted.
Sean cuales sean sus errores, siempre estaré ahí.
Sabe Io mucho que la quiero.
No quiero su amor.
No puedo.
Usted no puede entenderlo.
Nadie puede.
Me preocupa la madre Louise.
Defenderme de los enemigos...
...ahora y en la hora de la muerte.
Su coartada es sólida.
Los tres empleados del vivero la confirman, estaba ahí.
Ah.
¿Y la identificación de la chica? ¿No tenemos nada?
Menuda mierda.
¿No puedes buscar algo en tu cosa mágica?
Busca a Isabel Jurado, o Jugado, o algo así.
Mire.
¿Ve estos diagramas y esta columna?
En resumen, esto corresponde con el ADN de la chica.
Ah, vale.
Y en esta página...
...aparece el ADN del bebé.
Vale.
Indica claramente que el bebé no tenía nada en común con ella.
¿Qué significa? No Io entiendo.
Era un vientre de alquiler.
Llevaba dentro el hijo de una pareja que puso los embriones.
Pero ella no contribuyó genéticamente.
Vale, ¿y eso está permitido en España?
No. Tampoco en Francia.
¿Y en Holanda?
No, en Holanda tampoco.
- ¿Entonces? - En estos temas, la ley es igual.
Excepto por el aborto.
¿El aborto?
Sí, es el único país de Europa en el que
está autorizado hasta 24 semanas después de la última regla.
Ah, ¿ya se marcha?
Yo sí. ¿Y usted qué hace aquí?
Veo que ya no tiene problemas de corazón.
Va y viene.
Ya veo.
Seguro que también puede subir por las escaleras.
¿Cómo está, señorita?
Quería decírselo la última vez.
¿Estaban los dos juntos
cuando la chica saltó?
No estaba en el bar, me he informado.
Es cierto, estábamos los dos aquí, pero ni vimos ni oímos nada.
¿En serio?
¿Está contenta?
Sí...
Pues les devuelvo la llave.
- Gracias. - Que les vaya bien.
Pues ya está todo.
¡Eh!
Pero ¿qué le pasa?
¡Está mal de la cabeza!
Reconocí su coche.
Menudas pintas lleva.
Con eso parece un poco sadomaso.
Le presento a mi examante, capitana.
Mi coartada.
Ya veo.
Menudo pivonazo. Ya sabrá que los policías irán detrás de ella.
Es mi debilidad.
¿Sabe cuánto le puede costar el capricho?
- Multas, retirada del carnet... - ¿En serio?
- Pues sí. - ¿Y su investigación?
La investigación está en punto muerto.
Voy a largarme a meditar un poco, en un lugar más apropiado.
¿Espera encontrar un remanso de paz?
Adivine.
Bueno, me piro.
Hasta pronto.
Tenga cuidado en la carretera. No puedo cancelar las multas.
Gracias, señora.
Hola.
Hola.
¿Qué puedo hacer por usted?
Usted...
que viene a pasar unas horas, tal vez días al cobijo
de nuestra abadía,
sepa que desde este instante es nuestra huésped.
La adoptamos.
¿Usted llamó antes?
Sí, fui yo. Bonito, ¿eh? Un homenaje a Barbara.
Espere aquí. Voy a avisar a la madre superiora.
Muy bien.
No le ocultaré, capitana,
que me sorprende mucho su repentino deseo
de quedarse con nosotras.
¿Ah, sí?
¿Y por qué?
Porque el recogimiento y la soledad
buscan silencio.
- ¿Qué está buscando? - La verdad.
¿Qué verdad?
Un monasterio es el lugar propicio
para buscar la verdad, todas las verdades, y solo verdades.
Entonces, ¿por qué me miente?
¿Disculpe?
Me dijo que Manuela se quedó dos semanas aquí.
No es cierto. Se quedó un mes.
Mentir es pecado, madre.
Aquí pasamos los días rezando.
Todos los días se acaban pareciendo.
A veces no sé qué día es.
¿Hasta ese punto?
Si quiere interrogarme,
¿no era más sencillo citarme en la gendarmería?
Claro que sí.
Habría podido hacerlo, pero luego pensé:
"mejor voy directa al monasterio", es el lugar ideal para una confesión.
¿No?
Sea bienvenida.
Gracias.
Sor Françoise, la hermana hotelera, la acompañará y ayudará a instalarse.
Debo pedirle que se adapte a nuestras normas.
Buenas noches, capitana.
Haría bien en no desangrarse.
¿Perdón?
Digo que no me sé persignar.
Buenas noches, Madre.
¡Te pillé!
No está bien espiar. Se Io contaré a San Benito.
No espiaba.
Estoy de broma. No tengo su número de teléfono.
Todas las comidas serán en el refectorio.
El desayuno se sirve a las ocho.
La comida, a las doce.
Y la cena, a las seis.
Vale.
También tendrá
que participar en las tareas diarias: poner los platos,
recogerlos y fregarlos.
Pues están de suerte, soy la reina de la plancha.
Bueno, pues este es...
...su cuarto. Las sábanas están en el armario.
Estupendo.
También se espera que participe en los oficios.
Yo paso de rezar, se Io aseguro. ¡Ouala!
Gracias.
¿Qué?
Ya sé que está feo.
Abre la boca y cierra los ojos.
¿Y esto qué es?
Perdóname, muchacha.
Qué fácil.
Señor, Señor...
Limpia mi iniquidad del todo.
Lávame de mi pecado,
ya que te he faltado.
Tengo siempre mi pecado ante mí.
He pecado, he pecado.
He pecado contra ti,
pero solo contra ti,
de modo que serás justo al hablar
y no habrá reproches
cuando me juzgues.
Cuando me juzgues.
¿Qué tenemos aquí?
Jurado, Isabel.
Gracias, querida.
Jurado Isabel.
Será mentirosa. No está bien mentir así.
Vamos.
Esto así, y esto también.
Gracias, muchacha.
- Buenas noches, hermana. - Que Jesús ilumine su camino.
Desde que la conocí,
usted iluminó mi camino.
Que sean como polvo en el viento.
Que su camino sea tortuoso y el Ángel del Señor les persiga.
Hasta mañana, hermano.
Hermana.
¡Aquí tiene, hermana!
La madre pasa mucho tiempo con ella, claro está.
Es ella quien la introdujo a la comunidad, es normal.
Y la lengua de Cervantes les une.
¿Cómo era Manuela?
Al principio parecía que algo la atormentaba.
Pero parece que su estancia aquí le ayudó.
La madre se preocupó mucho por ella. Hubo una transformación.
Hasta terminó asistiendo a los oficios.
Debo pedirle que respete nuestras normas, capitana.
Las tareas cotidianas deben hacerse en silencio.
Las hermanas deberían darle ejemplo.
La mariscala no parece contenta.
Busca ganarse los favores de la madre
mostrándose irreprensible.
Corríjanme si me equivoco, pero
la envidia es uno de los siete pecados capitales, ¿no?
Venga, creo que está por aquí.
¡Hola!
¿Qué tal?
Hola, capitana.
No imaginaba que le gustase la jardinería.
In vino veritas.
Tenga.
Ya la han identificado.
¿Ah, sí?
El nombre completo de Manuela es Manuela Iniesta López.
Sobrina de Carlos Iniesta, un miserable delincuente español,
que participó en asuntos turbios.
Manuela López.
Yo conozco a una López.
Ficharon a Manuela por prostitución y posesión de drogas.
Una puta toxicómana, qué original.
- No es un camino muy católico. - No, no Io es.
- Ah, y otra cosa, capitana. - ¿Qué?
La Guardia Civil encontró el cuerpo de Carlos Iniesta en un estanque,
a unos diez kilómetros de Madrid.
Siempre Io he dicho: la natación
es un deporte peligroso.
Será mejor que no Io haga.
Es especialmente difícil con las manos atadas a la espalda.
Qué graciosillo está, Brière.
Bueno, lárguese.
- Manténgame al tanto. - Si puedo, tengo yoga a las diez.
Tomar una copita está bien.
¿Les molesto?
Su presencia aquí no es tan discreta como nos gustaría, capitana.
Bueno, no todos tienen la capacidad de desaparecer de Isabel Jurado.
¿O cómo se pronuncia en español? Marcando la jota, ¿no?
Ya veo.
Déjenos, por favor.
- Pero, madre... - Déjenos solas, Sor Maryse.
La capitana y yo
tenemos cosas de qué hablar.
Está bien, madre.
¿Dónde quiere que hablemos?
Me da igual, solo quiero la verdad.
Aunque imagino que para usted será como una confesión, ¿no?
Nunca había visto a Manuela antes de que viniera aquí.
Con ella, apareció una vieja sombra
que me trajo recuerdos.
¿Una sombra o un hombre? ¿Carlos Iniesta?
Ella se escondía por él, por Io del vientre de alquiler, ¿no?
Ella robó al bebé que llevaba dentro.
¿Que Io robó?
¿Cómo que Io robó?
Una pareja le dio mucho dinero para que tuviera a su hijo.
Pero para Carlos, no era suficiente.
Entonces, para hacerles cantar, hizo desaparecer a la embarazada.
¿Es eso?
Sí.
Fue Carlos...
...quien la puso en contacto con ellos.
Son gente poco recomendable.
La chica tenía mucho miedo.
- Esto es suyo, ¿no? - Sí.
¿Usted se Io dio?
¿O Io robó ella?
No, fui yo.
¿Sabe?, los últimos días que pasó aquí,
estaba totalmente aterrorizada.
No podía volver a ver a Carlos.
Quería huir.
¿A Ámsterdam?
Buscaba un modo para ponerle fin a todo esto.
Ser libre.
¿Un medio? ¿Qué medio?
El aborto.
Traté de disuadirla.
De hacerle comprender
el camino del amor y la razón.
Pero...
Pero no pudo evitarlo y le dio la pasta, ¿verdad?
Y mi biblia.
¿Qué otra cosa podía hacer?
Aparte de rezar por ella...
Rezar por que se quedara con el bebé.
Pero...
¿Por qué aceptó?
¿Por qué aceptó esconderla en el monasterio?
Creía que así me redimiría.
Que expiaría una falta cometida hace...
Hace 30 años.
Estaba lejos de pensar que mi vida pertenecía a Dios.
Era guapa, creo,
despreocupada e inconsciente.
En esa época empecé a salir con Carlos.
Entonces ya era un maleante. Pero era muy...
Era muy guapo.
Carlos me amenazó
con denunciarme por asesinato.
Así que me subí
a un tren con destino a Francia.
Lo primero que hice fue empujar la puerta de una iglesia.
Entonces,
no volví a salir.
¡Señor!
¡Señor!
¿Podrás perdonarme alguna vez?
"Sabemos, porque conocemos a Jesús,
y que el Padre y el Hijo son uno solo.
Lo conocemos por la fe,
que nos da una fiel garantía.
Ya que, más tarde, te conoceríamos por la vista.
Dejaos invadir por el Espíritu Santo".
- Hola, Séverine. - Hola.
Cómo llueve, joder.
Anda, no está aquí.
- ¿Has visto al cura? - No, hoy no.
Ah, vale.
¡Hasta luego!
Adiós.
"Gracias te sean dadas,
por condenar a la luz a brillar en el seno de las tinieblas
e iluminar nuestros corazones,
para darnos esta ciencia que lleva al conocimiento del rostro
de Cristo Jesús.
La luz verdadera,
mejor aún, la vida eterna, consiste en conocerte,
a ti, el único Dios verdadero,
y al que nos enviaste, Jesucristo.
Te conocemos, porque...".
He tomado una decisión, hermanas.
Acabo de hablar por teléfono con el obispo.
Me recibirá esta noche en Estrasburgo.
Madre,
estoy segura de que, sea cual sea la falta que cometiera,
el Señor la cuidará.
Pido humildemente perdón,
a todas.
Hermanas,
les pido humildemente perdón.
- Lo siento. - Pero ¿cómo puede dejarnos?
¿Cómo puede dejarnos?
No les abandono, se Io prometo.
Pero las mentiras que me acompañaban tanto tiempo como cristiana
al fin han salido a la luz.
Hoy, es mi deber,
asumirlas ante la Santa Iglesia
y sus representantes.
Hermanas,
mis queridas hermanas,
les dejo en manos de la sabiduría
de Sor Célestine.
¿Cree que esa pareja eliminó a Carlos
y luego le siguió el rastro a Manuela?
Lo de Carlos, sí. Lo de Manuela, no.
No iban a cargarse a la tía que llevaba a su hijo dentro.
El mundo es un asco, hay que conservar esperanzas.
Es una frase un poco ridícula.
¿Eso cree?
Hablando de eso,
¿las hermanas pueden recibir a gente en sus habitaciones?
Aparte de las monjas, no.
¿Ah, no?
¿Y pueden irse del convento?
Sin el consentimiento del obispo y la abadesa, no.
Un poco como en la cárcel.
Bueno, la comida es mucho mejor.
- ¿Ha tenido una revelación? - ¿No Io ve?
- ¿Su corcel está cerca? - Justo allí.
Oigo una especie de voz
que me dice:
"Es nuestro enlace con el exterior".
Puede ser un acufeno.
Bueno, Iléveme. ¡Rápido!
¡Mire!
Lo que yo decía. Tenía razón.
Estaba segura de que le encontraría aquí.
No es muy difícil.
¿A qué hora estuvo aquí?
Ya Io sé, Io comprobamos. Bueno...
No vengo por eso.
Mejor, porque no tengo nada que decirle.
Yo sí, y es que no estaba solo ese día.
Estaba con una de las hermanas.
Hizo las veces de taxista.
Salió temprano del monasterio con ella y la trajo discretamente.
Vino a hacer sus compras de siempre y la recogió por la noche
para llevarla al monasterio, ¿verdad?
Escúcheme bien,
ellas no pueden salir del monasterio, y yo presté juramento.
Deje de burlarse de mí.
- Le vi anoche. - ¿Qué?
Sí, acababa de salir del cuarto de una de las monjas.
¿De quién, por cierto?
¿Eh? ¿Con quién tiene una relación?
Hable, Jean.
Solo puede decir la verdad.
Sor Maryse, era Sor Maryse. Pero no es Io que piensa.
Ella me reconcilia con la fe.
¿Con la fe?
Pues su fe es muy guapa.
¿Fue Maryse quien le pidió que la dejara en la ciudad?
Sí.
Lo que yo decía.
¿Cómo se atreve?
¿Cómo se atreve a renunciar a sus votos?
No haga que esta tarea
sea más difícil.
¿Cómo puede abandonarme?
La joven española la embrujó, ella es quien la alejó de mí.
¿Cómo pudo aconsejarle que abortara?
Pero ¿qué dice?
¡Nunca le dije nada parecido! ¡Nunca!
- El aborto es un crimen. - Tranquilícese, Sor Maryse.
Por favor.
Traiciona todo Io que somos.
- No. - ¿Cómo ha podido...
...darle el dinero de nuestro trabajo?
Yo...
El dinero de nuestro Señor... para un pecado tan grande.
¿Y quería que la viera hundirse sin hacer nada?
Solo Dios es amor.
Solo Dios es amor.
Le ordeno que abra la puerta.
¡Por el amor de Dios, abra la puerta!
No le permitiré
que me abandone.
Le ordeno que abra la puerta.
Solo Dios es amor.
¡Solo Dios es amor!
¡Abra, por amor de Dios, abra!
Es horrible, padre,
no quiere abrir la puerta y no para de gritar. ¡Es horrible!
Ya no se oye nada, ni un sonido.
Me temo que haya pasado algo horrible.
- Llévese al rebaño a la capilla... - Hermanas, por favor, vengan conmigo.
La capitana y las hermanas necesitan orar.
Y no poco, ya se Io digo.
¡Maryse! ¿Me oye? Soy Marleau.
¿Maryse? Voy a entrar, ¿de acuerdo?
Así podremos hablar.
Si no eres solo de escayola, podrías echarme una mano.
Bendito sea Dios
Bendito sea Dios
Bendito sea Dios
Quédese donde está.
No se mueva, ¿me oye?
No se mueva.
Maryse, tiene que dejar que la madre venga conmigo.
Si la madre me abandona, me degollaré.
No puede acabar así, Maryse, Io sabe bien.
Mire a su Cristo, ¿no ha sufrido bastante?
Sufre por gente como usted. Porque usted empujó a la chica.
¿Verdad?
Si me hubiese escuchado, no habría pasado esto.
No quería escuchar la voluntad de Dios.
Quería abortar, ¿entiende?
Lo sé, Maryse, Io sé.
Le dije que el dinero de la comunidad
no era para tal pecado, que escuchase al Señor.
Pero se burló de mí y del amor que siento por la madre Louise.
Por favor, Sor Maryse.
Entonces la levanté,
porque una fuerza divina guio mi brazo.
La empujé, no pudo ni gritar.
Haga tu voluntad...
...La alabanza de la santa cruz.
Los que han avanzado llevados por el vicio
Ah, la alabanza...
Dios mío, ¿qué he hecho?
¿Qué he hecho?
Dios, ten piedad.
Ten piedad.
Bendito sea Dios
Nos ha bendecido Nos ha bendecido
Nos ha bendecido
en Cristo
Tranquilos, ¿vale?
No somos cow-boys, vendrá por su propio pie.
Ni somos los SWAT.
Todo irá bien, tranquilo.
Déjeme acompañarla, por favor.
Vale, vamos.
Vamos.
Hermanas, recemos por sus almas.
Líbrame, Señor, de la muerte eterna en el día en el que cielo y tierra
se junten y pruebes al mundo con el fuego.
Heme aquí, temerosa ante el juicio que se acerca,
y la cólera que ha de venir.
¿Puedo?
Vaya con dios.
Gracias.
No Ilore.
ESTACIÓN DE SAVERNE
Entonces, ¿se quitará el velo?
Por supuesto.
He fracasado en mi misión.
Una abadesa debe velar por sus hermanas.
No supe ver que sufría,
que perdía el juicio.
Bueno, puede ser.
En cualquier caso, hoy es el gran día en el que afrontará la verdad, ¿vale?
- El cuento ha terminado. - Sí.
Es fuerte. Sé que podrá hacerlo. Ya verá.
Gracias, capitana.
Es gracias a usted
que me he mostrado tal y como soy ante nuestro Señor.
Ahora debo acudir a mi cita con el arzobispo de Estrasburgo.
Debo contarle la verdad.
Ya que saca el tema, tengo que darle algo.
Es el informe de una gendarmería.
- Pero... - Sí, la Guardia Civil.
Pero, es que...
- ¿Me va a detener? - No, no la voy a detener.
En 1985, empujó a un hombre.
Murió, pero no por su culpa.
¿Perdón?
Un par de días después, unos paseantes encontraron el cuerpo
con el cráneo hundido por golpes con una piedra.
Imagino que Io hizo Carlos.
- ¿Qué? - ¿Qué voy a hacer?
¿Capitana?
Deténgame, por favor.
No tengo a dónde ir. Me encontrará. No quiero acabar como Manuela.
Tengo una buena noticia.
Carlos está muerte.
- ¿Muerto? - Sí.
Lo encontramos ahogado con las manos en la espalda.
Que su alma descanse en paz.
Alabado sea Dios, capitana.
- Tengo que irme. - Váyase o perderá el tren.
Ah, Isabel, ¿cómo se desea buena suerte en español?
¡No es una reliquia sagrada!
¡Gracias, esto Io cambia todo!
¿Algún problema, capitana?
- ¿Ha venido? - Sí.
Es la cosa esa, que no funciona. Me pone de los nervios.
Las máquinas, como las almas, a veces son caprichosas.
- ¿Quiere que la lleve? - Sí, aunque quería preguntarle algo.
Tener fe, ¿qué cambia?
Todo y nada a la vez.
Pues para decir eso, mejor cierre el pico.
La fe no impide flaquear.
Pero estás seguro de que quien te espera al final del camino te ama.
¿Nos echamos un pinball, mejor?
Vamos.
Vamos.
¡Yallah! Hasta luego, pequeña.
Vuelve, Jesús, Vuelve, Jesús,
Vuelve, Jesús, entre sus semejantes
Desde Io alto de la cruz Indícanos el camino
Tú que Io conoces bien
Dice Jesús que vayas a la izquierda.
Subtítulos: Hiventy
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.