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INSPECTORA MARLEAU
LA FINCA DE LAS HERMANAS MEYER
- No entiendo, ¿cambiaste de parecer? - No, opino Io mismo.
Sólo creo que tú y tu marido os precipitáis un poco.
No, Franz, pero no negaré que era el mejor momento para vender.
¿Por qué?
Pero si la cervecería nunca fue mejor.
Por eso mismo, podemos negociar mejor.
Y el comprador se quedó prendado. Hemos vendido por encima del precio.
Yo no soy como vosotros.
No soy una caja registradora.
Estáis hablando de toda mi vida.
Lo sabemos, papá...
Rodolphe no quería decir eso.
Veo que la diversión ha empezado sin mí.
Llegas una hora tarde.
Tengo menos prisa que tú en dilapidar el legado de papá.
No me Io creo, está borracha.
- Es la una. - No hay hora para los valientes.
- Deja que Io haga yo, mamá. - No, Io serviré yo.
Como siempre he hecho.
¡No Io hice a propósito!
- ¿Crees que me habrá oído? - ¿Quién? ¿Bénédicte Hartmann?
Se fue hace años.
¿Ah, sí? ¿Y por qué no me Io dijo nadie?
Por eso vienen a comprar la cervecería.
No me gusta ese tipo.
- Bienvenido a la cervecería. - Gracias.
- ¿Ha tenido buen viaje, Dimitri? - Sí.
¿Es el gran día?
Entre, por favor.
Le presento a mi padre, Don Franz Meyer.
Encantado. Dimitri Nobécourt.
- ¿Nos conocemos? - No Io creo, señor.
Pero...
Su cara me resulta familiar.
Sus ojos.
Sí.
¿De dónde es usted?
De Baja Normandía.
Leblanc se retrasa, disculpe.
- Así podré enseñarle la nueva gama. - Con mucho gusto.
Metemos el cereal en un gran horno, el kiln,
el tostado vuelve nuestra cebada más o menos ámbar.
Estas son algunas cubas.
Se calienta a muy alta temperatura y, cuanto más se tuesta,
más oscura es la cerveza.
Le llevaré a ver la maltería.
El compromiso de venta
- dice que nació usted en Estrasburgo. - Pero nunca viví allí.
Mis padres se mudaron tras nacer yo. Esta es una vuelta a mis raíces.
Ahora entraremos en el semillero, donde almacenamos el grano.
La sala debe tener una humedad alta
y una temperatura de entre 12 y 15 °C.
Me parece que la compra está en peligro, joven.
Ah, sí.
- ¿Qué pasa? - Robert Marmande ha muerto.
- La policía está al caer. - ¿Y la venta?
Hola, Inspectora Marleau.
- ¿Le conocían ustedes? - Sí.
Es Robert Marmande.
El contable de la cervecería.
- ¿Y quién es usted? - Dimitri Nobécourt.
El futuro comprador.
Íbamos a firmar la escritura de venta y verificar las cuentas.
Mierda, qué mal. Esto retrasará la venta, mala suerte.
- Adiós. - Queda a disposición de la policía.
Vale.
¿Alguien le tenía ganas a su contable?
- ¿No Io cree un suicidio? - No creo nada.
Mi abuela decía: "Abajo el clero". ¿Tenía algún enemigo?
No creo, aparte de sí mismo.
Su hijo vive en Londres.
Su mujer Io dejó por un fontanero.
¿Hace mucho?
Pues...
...unos cuatro años, creo.
Cuatro años es tiempo suficiente para digerir unos cuernos.
¿Hay algo más que le hubiese podido empujar al suicidio?
¿No?
¿Sabe por qué dicen que soy una mosca cojonera?
- ¿Cómo dice? - ¿Por qué me llaman mosca cojonera?
Porque de cerca, me parezco a una.
- No entiendo. - ¿Ah, no?
Sí. Porque es muy difícil deshacerse de mí.
Le aconsejo que me diga todo Io que sepa. Si no me dice nada,
no le dejaré en paz.
Creo que estaba enamorado de mi hija.
Pero Clara ni le miraba.
Le parecerá muy retrógrado,
pero mi hija está loca por su marido.
- Ah. - Sí, es así.
- De acuerdo, bueno. - Sí.
Escuche, me gustaría ver sus números, sus cuentas,
- que quizás hablen más que usted. - Pierde su tiempo.
Nunca fueron muy buenas.
Legué a mi hija una pequeña empresa
familiar.
Ella la convirtió en éxito internacional.
Acaba de meter nuestra cerveza en el mercado chino y japonés.
Supongo que la crisis no nos afecta a todos.
Ya.
- Dicho esto. - ¿Dicho esto qué?
El cadáver de su contable no parecía tan entusiasta como usted.
Disculpe que Io diga.
Un poquito menos.
Hola.
Tengo una habitación reservada a nombre de Dimitri Nobécourt.
- Sí, la 220, segunda planta. - Gracias.
Que me traigan una botella de su mejor vino, por favor.
Adelante.
Tiene una nota, señor.
Gracias.
DIMITRI NOBÉCOURT.
Bueno, tampoco es que esto sea el Festival de Cannes.
No exageremos.
¿Qué tal, compañero?
Oscar Langevin, jefe del grupo IJ. Técnico de huellas dactilares.
Marleau, inspectora. Me acaban de transferir, soy nueva en la zona.
Seguro que nos entenderemos bien. Los pelirrojos me caen bien.
- Si usted Io dice. - ¿Quién es el cliente?
Franz Meyer, 75 años. Esta mañana su hija informó de su desaparición.
Ya veo. Muéstraselo a tu inspectora.
Aquí está.
- Hematomas en el parietal izquierdo. - Ah, sí.
Tú Io has dicho. ¿A qué hora pasaría?
Sabremos más tras analizar las larvas,
pero diría que hacia la medianoche.
¿Qué son estos arañazos? ¿Un posible agresor?
No, es cosa de roedores. Dada la forma de los mordiscos,
diría que Mircoti agrestes.
Dejé el latín en la primaria.
Si quieres trabajar conmigo, háblame en cristiano.
Creo que se trata de topillos agrestes.
Una rata común. Son unos trastos.
Déjalo. ¿Has encontrado residuos orgánicos?
No, el agresor llegó por detrás. No se pudo defender.
Hay una huella, veremos si es suya.
¿Huella de pasos o ruedas de coche?
No, huellas de neumáticos no. Sólo podemos usar la tierra.
Y eso ya es muy complicado,
no ignorará la variedad geológica del terreno.
Yo no ignoro nada, querido amigo.
Vamos a analizar las muestras, hemos encontrado margas del Mioceno,
arenas del Plioceno y el Cuaternario,
aluviones del Rin,
y como no estamos bajo un puente, formaciones turbosas
y quizás algunas bolsas arcillosas, pero...
...también encontré esto.
Siempre hay un "pero". ¿Y esto qué es?
Creo que esta pequeña muestra nos dará mucha información.
El laboratorio dirá.
¿Doña Meyer? La inspectora Marleau.
Lo lamento, hemos encontrado el cuerpo de su marido.
¿Mi marido?
¿Le has visto?
Lo espero desde hace dos horas. Debe de estar en la cervecería.
Yo también debo darme prisa, si no, la jefa se enfadará.
No es de trato fácil, ¿sabes? Tú la conoces.
Doña Meyer, su marido ha muerto.
Tengo que irme.
Perdón, inspectora. Mi madre no está en sus cabales. ¿Qué ha pasado?
Recibió un fuerte golpe en la cabeza.
¿Franz? ¿Estás ahí?
Aquí hay dinero.
Una decoración un poco a Io Hitchcock, ¿no?
- ¿Puede hablarme de su padre? - Mis padres estaban...
Se conocieron hace 50 años. Trabajaban aquí.
Él era cervecero, ella servía a los clientes.
¡Sucia zorra!
No, está hablando de su antigua jefa, Bénédicte Hartmann.
Le hizo un gran favor. Gracias a ella, heredaron esto.
¿Era su jefa y les cedió su empresa? Eso es poco común.
No, un día se fue de la región. Dejó todos sus bienes a una vieja tía
quien los vendió.
¡Qué suerte tuvo su padre! Dio el golpe, desde luego.
Cuando se jubilaron, dividimos la actividad en tres.
Petra se ocupa de recoger la cebada. Yo gestiono la maltería
- y Clara, la cervecería. - ¿Conoce a mi hija Clara?
No, aún no he tenido el placer.
- La chica transforma el plomo en oro. - Sí, es verdad.
Mi hermana renovó la marca totalmente.
Le dio una imagen más joven, más "pop", como dice ella.
Qué rabia da la gente que Io consigue todo en la vida.
- Me pone de los nervios. - Pero Augustine
se burla del éxito. No le interesa.
Ya tiene un pie en el cielo, ¿sabe?
- Mamá. - Pero si es verdad, cariño.
Eres prácticamente un ángel.
¿Su tercera hija también es un ángel?
Petra, eso es otra historia...
El cielo le importa tanto como su primer diente de leche.
Si estuviéramos muertas, bailaría sobre nuestras tumbas.
"Escupir sobre sus tumbas", como decía Boris Vian, es más eficaz.
- Vaya. - Aparte de su hija, ¿hay alguien más
que escupiría sobre la tumba de su marido
y de su contable?
Está ese chico,
que no se sabe de dónde viene ni para qué.
Sin duda habrá roto corazones con sus bonitos ojos.
Vamos allá.
Dimitri Nobécourt firmó un compromiso de venta, llegó ayer
para verificar las cuentas.
- ¿Con Robert Marmande? - Sí.
Marmande suena a fruta, ¿no?
¿Cree que las cuentas están bien? ¿No cree que ocultara algo?
No, al contario.
- ¿Usted no creerá que...? - Yo no creo nada.
De hecho, yo observo y espero. La gente está tan loca...
Algunos responden a preguntas que ni siquiera les he hecho.
Tienen un despiste...
Señor.
Policía Nacional, inspectora Marleau.
- No hay mucha gente por aquí, ¿no? - Ni Io mencione, esto está muerto.
Muerto y enterrado. Pero usted sabe quién entra
- y quién sale del hotel, ¿verdad? - ¿Tiene alguna pregunta?
Por ejemplo, ayer llegó un hombre: Dimitri Nobécourt.
- ¿Sabe si salió anoche? - A eso de las 23:00.
A eso de las 23:00. De acuerdo.
Está bien eso.
¿Nadie más, aparte de él?
- Recibió una nota sobre las 18:00. - ¿No sabe de quién?
- De Franz. - ¿Franz Meyer?
Esto es pequeño y nos conocemos.
- ¿Por qué me pregunta todo esto? - Por nada.
Me gustan los chismes.
Las habladurías en general.
¿Sabe si Don Nobécourt está en su habitación?
No, acaba de salir.
Yo también me voy. Gracias, señor.
- No hay de qué. - Que tenga un buen día.
- Hola, inspectora. - Hola.
¿Me acompaña?
Cuidado con Io que dice, en mi pueblo eso significa salir juntos.
- Empecemos por pasear. - De acuerdo.
Bonito día.
Están pasando cosas.
¿Como qué?
El contable de la cervecería Meyer se ha suicidado,
supuestamente. Y poco después, el jefe, Franz Meyer,
aparece muerto. ¿No es raro? ¿Cree que está relacionado?
No sé nada, usted es la policía. Yo acabo de llegar.
¿Y por qué ha decidido instalarse en la región?
- ¿Quién ha dicho que me instalo? - No sé.
- ¿Es usted de por aquí? - No.
Digamos que me va bien en la vida. Lo hago sobre todo por mi madre.
Cuando murió, quise cambiar de aires. Vi el anuncio y pensé, ¿por qué no?
¿Tiene usted un vínculo especial con la familia Meyer?
¿Qué vínculo podría tener?
Conocí a Clara hace dos meses.
¿Y por qué esta cervecería y no otra?
¿Por qué le gustó?
Soy un hombre de negocios y este es un buen negocio.
Un buen negocio.
Es curioso que sea un buen negocio
- y que aun así Io quieran vender. - Eso debe preguntárselo a ellos.
Sí.
Otra cosa. ¿Qué hizo ayer por la noche?
Una coartada.
Estuve en mi hotel, deshaciendo la maleta.
- Después, salí a dar un paseo. - ¿Usted solo?
Conque un paseo.
Pues qué curioso que tenga los zapatos tan limpios.
Mi madre decía que se debe tener manos limpias
y los zapatos encerados siempre.
Y mi abuela, "buena fama, hurto encubre".
¿Sabía que soy coleccionista?
Necesito su ADN para añadirlo a mi colección.
Abra la boca. Listo.
- ¡Gracias! - Que tenga un buen día.
¡Un momento! No hemos terminado.
Sus huellas también.
Allá vamos.
Compañeros.
Déjenlo así.
COMISARÍA
¡Oscar!
¿Entonces?
- Robert Marmande, 44 años. Suicidio. - ¿Suicidio?
¿Estás seguro?
Del todo. Impacto de la boca de la pistola
y restos de pólvora en la mano.
Bueno, bueno. ¿Y el otro cliente, Franz Meyer?
Homicidio, como esperábamos. Hora de la muerte: 22:30-23:30.
El humus aceleró la descomposición.
¿Esto es tuyo?
No eres tan tímido como pareces.
Bueno, ¿y qué nos dicen las huellas?
Las huellas.
No son las de la víctima, pero no están en nuestro archivo.
Habrá que tomar las huellas de toda la familia para compararlas.
Bien, pues tienes que añadir estas a la lista.
Es el ADN de Dimitri Nobécourt.
El tipo que compró la cervecería.
El día que el contable se suicidó. No está mal.
Todo un engreído.
¿Has analizado la tierra? ¿Qué resultados tenemos?
Sí, hemos analizado las muestras.
Encontramos humus bruto.
Es normal en un pinar donde el suelo es ácido,
pobre en nitrógeno y minerales.
Pero hay más.
También...
...encontramos aluviones antiguos arenosos.
De este tipo. Es decir,
pedregosos, de este tipo,
debidos a los saltos de agua
- de las areniscas de los Vosgos. - Vale.
¿Escogiste la optativa de cine en la academia de policía?
Porque se te da bien el suspense.
Precisamente, también encontramos
- polen. - ¿Esa es tu gran revelación?
No Io entiende.
Es polen de Calluna vulgaris.
En otras palabras, de brezo común.
Ergo, el asesino estaba cubierto de polen.
Ergo procede de un lugar donde hay brezos...
rosa. ¿Le dice algo, inspectora?
¡Claro!
No soy tan tonta como parezco.
Pero viene usted de lejos.
Bonita flor.
Sin espinas.
- Papá adoraba los brezos. - ¿Ah, sí?
Al parecer, estaba
usted totalmente en contra de la venta de la cervecería.
¿Es cierto eso?
Pasé aquí mi infancia.
Creo que los lugares tienen alma y la mía no se vende.
- Hola, Petra. - ¿Qué tal? ¿Todo bien?
- Todo bien, ¿y tú? - Sí.
Noticias: Franz Meyer fue asesinado en el bosque de Hagueneau.
El notable alsaciano era conocido en la región por su cerveza,
la Bénédicte. Sin transición, pasamos enseguida a...
Más esto, ¿cuánto es?
Por tres.
Mierda, sus idioteces no funcionan.
Entonces, ¿cuánto?
Venga, di. No es eso.
Por tres.
Por Dios, no recuerdo nada. Joder, me estalla la cabeza.
¿Dónde está?
¿Oscar?
Hola, soy Marleau.
¿Sabes de contabilidad? ¿Puedes echarme...?
¿Cómo?
Son las... espera.
Las 3 y diez de la mañana. ¿Por qué?
No, no estoy borracha.
Eh...
¿Qué significa eso? Estás muy equivocado.
Yo también tengo una vida.
¿Puedes ayudarnos?
Me dirás que Io hago mal.
"No, Petra, así no. Saca las pepitas de los tomates".
- No hago nada bien. - Porque te apresuras.
A la gente no le importa si el tomate tiene pepitas.
- Olvídalo, no me ayudes. - Basta. ¿No os da vergüenza?
Parecéis dos niñas.
Tienes razón.
Perdón, Clara.
Es sólo...
Imagino a papá, muriendo solo.
Atraparemos a ese cabrón.
- No debería tardar mucho más. - ¿Rodolphe?
Sí, llega tarde.
¡No! Digo Franz.
¿Qué pasa?
¿Por qué estáis tan tristes?
¿Os han hecho daño?
¡Mis hijitas!
... de dejar esta tierra en paz.
Tú, Cristo nuestro Señor,
que eres rey por la eternidad y más allá.
Y que, por misericordia, haces
mucho más de Io que pedimos.
- ¿Dónde estabas? - Aparcando.
- Llevo rato esperando. - ¿Y los niños?
Aquí. Sólo faltas tú, podrías hacer un esfuerzo.
Un mínimo.
Mis condolencias.
Bonito entierro. Muchos asistentes.
Estaba hablando con su hermana Augustine,
y me dijo que su padre
estuvo raro cuando conoció a Dimitri Nobécourt. ¿Es eso cierto?
Sí, Io es.
Pareció reconocerle aunque nunca le había visto.
Hasta ahora, sólo yo había tratado con Dimitri.
Y Dimitri, ¿cómo se comportó?
También un poco turbado, no sé por qué.
¡Señor!
¿Por qué cree que se suicidó el contable?
No es ningún secreto que estaba enamorado hasta las trancas de Clara.
Debió molestarle que se deshiciera de la cervecería.
Porque no la iba a ver más.
- ¿Es eso verdad? - No Io sé, puede ser.
De acuerdo.
Bueno, me voy.
Aunque tenía otra pregunta para usted.
¿Cómo es que Dimitri Nobécourt quiere comprar la cervecería a ese precio?
- Pasta. - ¿Cómo?
What else?
Conque pasta.
La cervecería es valiosa.
¿Y por qué quieren venderla si les reporta tantos beneficios?
Llevamos la empresa a Io más alto y no había más retos.
Tenía ganas de una nueva aventura.
Por ejemplo, coaching empresarial.
Ah, sí, eso del coaching...
Personalmente, prefiero la cerveza,
porque el coaching, francamente...
Queríamos vender para hacer algo distinto.
Intente no justificarse, eso es cosa de mentirosos. No Io digo por usted.
Me voy. Buen viaje.
Tome.
Esto le hará bien.
Bénédicte Hartmann.
¿La conocía?
Pues claro que la conozco.
Es mi jefa.
- ¿Por qué la busca? - Hábleme de ella.
Es un ogro.
Un día nos vio a Franz y a mí cerca del Iago.
Qué hombre, siempre me ha vuelto loca.
Cuando nos vio, le dio uno de sus ataques de ira.
¿Por qué pregunta?
Por nada.
¿Qué pasó con esa mujer?
Se fue.
Con un cliente, de un día para otro. Dejó todo: la finca, la cervecería.
- Es una mujer imposible. - ¿No tenía hijos?
Una hija, creo.
Se la llevó.
- ¿Y el padre? - Chico, no entiendes nada de nada.
Es una mujer que hace Io que quiere cuando quiere.
Dice que los hombres son bellacos, buenos para nada
que sólo saben beber cerveza pero no ayudar a fabricarla.
¿Entiende?
¿Sabe a dónde fueron
- ella y su hija? - Ni idea.
No tenía costumbre de dejar una nota.
Franz adoraba esta cervecería.
No puedo ni imaginarme esas cubas vacías.
El horno apagado, el bar en silencio.
Es todo Io que queda.
Mis padres inventaron las cervezas Bénédicte.
Rubias, negras, ámbar.
En homenaje a la antigua dueña.
¿A la que su madre llama zorra?
Qué gracia.
¿Sabe que alterar las cuentas no puede llevar muy lejos?
Y puede costar muy caro.
Se atrapa tanto a pobres como a ricos.
Los jefes traviesos, por ejemplo. ¿Entiende Io que digo?
Sabemos tirar del hilo si queremos.
Me encanta, es una de mis aficiones.
Tome.
Dejemos de contar mentiras, ¿de acuerdo?
¿Por qué se suicidó su contable?
Porque llevaba dos años falsificando las cuentas para usted.
Estaban al borde de la bancarrota.
¡Por eso! Y él había jodido su carrera.
Está rica.
Me encanta el primer sorbo. Siempre es el mejor.
Con el segundo nunca tengo la misma sensación.
Como los símbolos del dinero. Sí, están bien, pero...
No es para mí.
¿Qué piensa usted?
- ¿Tiene usted hermanos? - No.
Después de tenerme, mis padres se hartaron y adoptaron un perro.
- ¿Sabe cómo es ser el ojito derecho? - No.
Preferían al perro.
Yo siempre fui la hija preferida.
La más buena, la más amable.
Mi hermana Petra me llama doña perfecta.
Viniendo de ella, no es ningún cumplido.
Siempre fui la mejor de clase.
Mientras Augustine se dedicaba a la religión y Petra a los hombres,
yo me sumergí en mis estudios:
la Escuela de comercio, un MBA.
- Mi padre depositó su fe en mí. - Y usted metió la pata.
Al contrario de Io que él esperaba.
Las existencias, los proveedores, la gestión de clientes,
- no supe hacerme cargo. - Y dígame...
...su pareja tampoco parece ir muy bien.
Sopa fría todas las noches.
Rodolphe comienza a fijarse en otras mujeres.
Estoy muy enamorada.
Le gustan los coches.
Intento darle gusto,
- tenerle contento. - ¿Falsificando las cuentas?
¿No?
Un asunto espinoso. ¿Su marido Io sabe?
No, en absoluto.
Y el pobre Dimitri paga el pato.
Cree comprar un negocio de oro cuando es una mierda.
No es así. Cuando Dimitri se interesó yo no quise darle falsas ilusiones.
Le dije la verdad.
Le hice prometer no contarlo.
- ¿Cómo es eso? ¿Estaba al tanto? - Sí.
¿Y por qué compró la empresa por esa suma?
Qué raro.
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
SECRETARÍA
¿Clara? ¡Clara!
- Mamá ha desaparecido. - ¡Joder! ¿Has avisado a Petra?
- Sí, la busca en el campo de lúpulos. - Buscaré en el bosque.
- ¿Vas a la ciudad? - Sí, de acuerdo.
Unas zapatillas de seda que me cosía
Mi madre
Al son de mis pasos
Escuchaba su bonito rumor
La, la, la, la...
¡Franz!
¡Franz!
¡Franz!
Soy yo, señora Meyer.
¡Franz, llegas tarde!
Señora Meyer.
¿Qué haces aquí?
Tengo una cita con mi Franz.
¡Ay! Está usted loca.
Si me tocas,
te arrepentirás. ¡Te arrepentirás!
Sus hijas están preocupadas, la llevaré a casa, señora Meyer.
- ¿Mis hijas? - Sí.
¿Mis hijas?
- Ah, sí, ¿va todo bien? - Sí, todo va bien.
No soportaría que les pasase algo a mis pequeñas.
No les pasará nada.
La llevaré a su casa. Todo saldrá bien, ¿vale?
Bueno, ya pasó.
Cuidado.
Escuche, ya respondí a su pregunta.
No sé nada más. Le llamaré después.
El escalón.
Oh, mamá.
Cuidado, ¡me haces daño!
- ¿Dónde estaba? - Por allí.
- Junto al Iago. - Gracias por traerla a casa.
¿A casa? ¡Es mi casa!
¡No es tu casa ni la suya!
¡Es mi casa!
- Oh, hola, Clara. - Mamá.
Vamos a que entres en calor.
- Sí. - Discúlpela, gracias.
Espere un segundo, tengo que hablar con usted.
- ¿Sabe que la Meyer no vale nada? - No.
Está usted muy equivocada, nunca ha ido mejor.
¿Ir mejor? La empresa está completamente hundida.
Y cuando Dimitri Io verifique, entrará en liquidación judicial.
¡Ah!
- Clara no nos ha dicho nada. - Ya entiendo, pobrecita.
Es verdad. Quizás no quisiera
romper su imagen de hijita modelo.
Me pregunto otra cosa.
¿Por qué querría Dimitri comprar una empresa en bancarrota?
¡Y a ese precio! ¿Tiene alguna idea?
No Io sé y no me importa.
Muy amable, gracias por su ayuda.
¡Que le den!
Hola, padre.
Hijo mío.
Bénédicte Hartmann.
¿La conoció usted?
No le puedo ser de gran ayuda.
Venía poco por esta iglesia.
¿Tenía hijos?
Sí, recuerdo que tenía un niñito.
¿Un niño?
- ¿Y qué fue de él? - Pobre pequeño.
Una noche, su madre Io abandonó en mi iglesia.
Los Hartmann se avergonzaban de él y no quisieron criarlo.
Los servicios sociales se ocuparon.
¿Eso es todo?
¿Y ella no dejó nada?
Nada.
¿Cree usted que
Katel y Augustine Meyer estaban al corriente?
Fue la primera persona a quién fui a ver.
Augustine era la niñera del chico.
Le cuidaba al mismo tiempo que a su hermana Clara.
¿Cómo se llamaba el niño?
Mathis Hartmann.
¡Adelante!
- Ah, le esperaba. - Pues aquí estoy.
Tenía razón, la huella en el cadáver
es de Dimitri Nobécourt.
No estoy segura
de que eso me alegre porque es raro. El tipo Io deja todo
de golpe. Viene a un pueblucho
donde dice que nunca había estado. Conoce a una familia
a la que supuestamente no conocía y, esa misma noche, hay un asesinato.
Algo no me encaja.
Al mismo tiempo, su huella aparece en el cadáver.
A mí sí me encaja.
Sí, ¿sabes qué es eso? Tu mente cuadriculada.
No eres Io bastante creativo, amigo.
¿Qué bebes?
- Se te da bien hablar con mujeres. - Depende. ¿Y bien?
- Vodka. - Camarero, un vodka, por favor.
Sé que no debería estar aquí pero necesitaba despejarme.
Me quedo la botella.
Por papá.
- ¿A qué te dedicas? - A los negocios. ¿Y tú?
A poca cosa.
Los campesinos trabajan.
- Yo veo la cebada crecer y espero. - ¿Algo mejor?
No sé. Me gustaría abrir un bar.
Pondría una terraza donde todo el mundo se reuniría.
¿Por qué no?
Mis hermanas no escuchan.
No tengo ni voz ni voto.
Eso es el pasado, ahora es tu cervecería.
Y necesitaré una socia para la cervecería.
Piénsatelo.
No entiendes nada.
En mi familia, cada uno tiene un papel.
Yo soy la mala.
¿Y si me gustan las malas?
He dicho "socia".
Sí, el imbécil de Franz se dejó seducir por esa pelandusca.
Se daba muchos aires, pero no me llegaba a la suela del zapato.
Quedaban en la maltería, por las noches,
a veces incluso en plena tarde.
Por eso la maté.
Siempre estás donde menos Io espero. ¿A qué estás jugando?
Vine a ver a tu madre.
¿A pedirle mi mano?
No exactamente.
¡No me dejan tranquila!
¿Diga? ¿Qué?
Llegaré enseguida.
- ¿Qué ha pasado? - Escuché gritos,
era la voz de mamá, llorando, suplicando.
Después escuché un alarido,
- una caída y después, nada. - ¿Viste al agresor?
No, pero reconocí su voz, era la de Dimitri Nobécourt.
No me sorprende. Bueno, vamos.
Debemos acordonar la zona y llamar al IJ.
¡Y no toquen nada!
Es una bonita escena del crimen...
O quizás no, no se sabe.
POLICÍA NACIONAL PROHIBIDO
¿Cómo va?
- Inspectora. - No le había reconocido.
¿A qué están esperando? Vamos, en marcha.
¡Tenemos trabajo que hacer!
No les pagan por descansar.
Cómo se pasan.
¡Policía!
Está bien, ya voy.
¿No la habré despertado?
Por una vez no pasa nada por ver amanecer.
Noche en blanco.
- No más de Io normal. - Noche mágica...
- Tampoco más de Io normal. - ¿Pero en compañía?
- ¿No? - No. Lo lamento.
Está mintiendo, ¿es que Dimitri Nobécourt no cuenta?
- ¿Me está espiando? - No.
Los policías no espiamos, nosotros investigamos.
Además, tiene suerte, porque no soy retorcida.
Porque... Después de usted.
¿Sabe qué habría pensado una persona retorcida?
Que son ustedes amantes y que se cargaron a su padre.
¿Qué piensa de todo esto?
Que por qué querría matar a mi padre. A mi madre, si me apura.
Precisamente, hablando de su madre,
sígame, ha habido un problemilla.
Por aquí.
Gracias.
Oscar Langevin.
- Petra Meyer. - Señorita.
¿Y bien?
¿Cómo crees que pasó?
Aquí tenemos una zona de cristales rotos.
Indicios de lucha. Sangre que ha sido limpiada,
pero quedan salpicaduras aquí.
Ya está.
¿Cómo pasó exactamente? Eso es Io que quiero saber.
- Venga, atácame. - ¿Disculpe?
¡Atácame! Es una orden.
Es para recrearlo, no para...
Yo hago de ella y tú de él. Me escapo, ¿vale?
Me escapo.
No pudo caerse así.
De caer de boca, habría puesto las manos y habría huellas.
Muy listo.
- ¿Y entonces cómo cayó? - No Io sé.
Si hubiera caído de espaldas, habría cabellos en la sangre.
¿Así?
Permítame.
Es un reflejo, al caer de boca, extendemos las manos para frenarlo.
- Danke schön. - A su disposición.
¿En qué piensa?
En nada. Me cuesta entender. No me resulta fácil.
Arréstelo antes de que mate a toda la familia.
Yo veré Io que hago, no eres mi madre.
Soy corredora de fondo.
No tengo prisa. Arresto al sospechoso cuando tengo todas las cartas.
No me gustan los cadáveres.
¿Crees que mató a mamá?
No Io sé.
¿Y tú dónde estabas anoche?
No te importa.
¿Estabas con él?
- No sé por qué, me inspira confianza. - Como todos los hombres.
- Ya estamos. ¿Estás celosa? - ¿Celosa de qué, Petra? Mírate.
Cada noche con uno pero te sientes sola.
No me trago Io de la pareja modelo.
¿Crees que no sé que Rodolphe te ha dejado?
¿Cuándo nos ibas a decir que la cervecería está en bancarrota?
La hija perfecta.
No vale más que nadie.
Perdona, Clara.
Piensa en mí de vez en cuando.
Y no te preocupes.
Mi pequeño Mathis estará bien.
NECESITO REFUERZOS EN LA CERVECERÍA.
Está despierta.
Me Io agradecerá siempre.
Sin mí, estaría contando nubes con San Pedro.
¿Qué pasó?
Fui a su encuentro, como me pidió, y...
Mi llegada hizo escapar a su agresor, la encontré ahogándose en sangre.
¿Atraparon a Dimitri Nobécourt?
No, no sabemos dónde está. ¿Qué hacía allí?
Le seguí hasta la cervecería,
donde empezó a cavar un hoyo. Quería ver qué enterraba.
Fue una estupidez. No recuerdo qué pasó después.
- ¡No debe moverse! - ¿Por qué?
El doctor quiere dejarla en observación.
Apártese.
¡Oscar! ¡Coge mis cosas!
Venga, vamos.
¡Ay, joder!
Maldita sea.
No, no estamos juntos, casi no la conozco.
- ¡Oscar! - ¿Dónde estará esta idiota?
¡Inspectora!
¿Nobécourt?
Se ha marchado.
¿Hay alguien?
Ah, es usted.
¡Halo!
- Wie geht's, Herr Doktor? - ¿Está usted bien?
- Hemoglobina. - Lo que tú digas.
No pueden ser salpicaduras de sangre.
No pueden haber matado a Katel aquí y en el salón al mismo tiempo.
Sólo en el cine se muere dos veces.
Si las conclusiones no casan con la realidad, plantéese el razonamiento.
Porque la realidad no cambia.
Y, le guste o no, esto es sangre.
Ten cuidado.
Me encanta la panceta, pero también como cochinillo.
Y la diferencia de edad no me asusta.
Él había visto en el cine
el trigo en flor.
¿Y usted? ¿Ha visto esto?
¿Eso qué es?
Un trozo de tela que encontramos en el suelo.
Perdón.
Sí. Marleau.
¿Qué?
¿Es en serio? ¿Le han localizado? Genial, voy para allá.
Hasta luego, cariñín.
Hasta luego.
Compañeros.
¿Cómo se va sin despedirse?
Tampoco tenía por qué machacarme la cabeza.
- No sé de qué me habla. - ¿Ah, no?
Vamos a dar una vuelta por la cárcel.
Eso siempre refresca la memoria.
Let's go.
Dígame, ¿cómo es que el pasado invierno decidió
venir aquí? ¿Qué es Io que pasó?
Mi madre adoptiva sucumbió a una grave enfermedad.
Y, justo antes de morir...
¿Le dijo quiénes eran sus padres biológicos?
Me contó Io que sabía, que no era mucho.
Y eso me llevó a la cervecería de los Meyer.
Gracias.
Me queda muy poco.
Tú y yo Io sabemos.
No voy a andarme con rodeos.
Para mí,
la genética...
...todo eso, son...
...tonterías.
Eres mi hijo.
Más que el de la mujer que te trajo al mundo.
Lo sé, mamá.
Puede que Io que te voy a contar no te guste.
Te mentí.
Lo hice por tu bien.
Para que no te comieras la cabeza buscando a tu madre para nada.
Pero, como sabes, querer hacer el bien
es la forma más segura de arruinarle la vida a alguien.
Yo...
Yo no sé nada de tu nacimiento.
Muy poca cosa.
Un cura
te encontró en el atrio de una iglesia.
Fue en... Haguenau.
En Alsacia.
Me dijiste que...
Ya Io sé, Io sé, te dije que naciste
en el anonimato.
Padres desconocidos.
Fin de la historia.
Pero no es verdad.
Te Io dije para que pudieras vivir tu vida.
No quería que te perdieras nada por dedicarte
a buscar a alguien a quien nunca encontrarías.
Porque...
...no tengo mucho más que contarte, no gran cosa.
Dime Io que sea.
Por favor, dímelo.
Según el cura, tenías un pendiente
en la mano
y una toalla
con un escudo.
Está ahí. En el cajón.
Mi pequeño.
Mi hijo.
Murió poco después.
Pero, poco a poco, Io que me dijo empezó a comerme vivo.
Literalmente.
No pensaba en nada más.
Cuando vi que la cervecería estaba en venta, decidí ir.
Perdón.
¿Sí?
Ya voy. ¿Carpentier?
Sí, inspectora.
Haz guardia en la puerta. Que no salga.
- ¿Qué pasa? - Le estaba esperando, mire.
Sí.
Y ahora esto.
De acuerdo.
La sangre que encontramos en la maltería no es la de Katel.
Alguien fue asesinado allí, pero hace 40 años.
¿Hace 40 años?
Falta Io mejor.
Según el análisis de ADN, Dimitri Nobécourt
y ella son parientes.
¿De verdad? ¿Era su madre?
Es verdad. Cómo se le parece.
Según el análisis craneal, murió por una conmoción cerebral
debida a un golpe violento.
Eso significa que, en realidad,
la madre de Dimitri no Io abandonó.
Estaba muerta.
Aún hay más.
Hay otra coincidencia con el ADN de Nobécourt.
Bueno.
No cabe duda,
sabemos quién es la mujer enterrada en el granero.
Es su madre biológica.
Gracias.
Lo lamento.
No pasa nada.
También hemos descubierto quién era su verdadero padre.
Es mi día de suerte.
Le escucho.
Es Franz Meyer, aunque creo que ya Io sabía.
Tenía mis sospechas.
Me citó esa noche.
Pensaba que quería contármelo.
Era el perfecto sospechoso.
Mi única opción era cortar lazos con la familia.
Así, no tendría móvil.
Pero, ¿por qué no se marchó mientras podía?
¿Y que me acusaran?
Quería saber qué había pasado con mi madre.
Y entonces fue a preguntar a doña Meyer en plena noche.
Le contó sus sospechas, etc. Pero ella no es de trato fácil.
- ¿La abuelita se defendió? - Tuve que defenderme yo.
Por eso la maté.
Él era mío.
Mío.
Usted dedujo que
doña Meyer, un día en la cervecería, los pilló a los dos
en pleno acto...
...y mató a su madre biológica.
Y se le cruzó un cable.
La levantó, la tiró
contra un mueble...
- Y la mató. - De hecho, la solté.
Me fui.
Al salir, me crucé con Petra. Le dije que fuera a ver su madre.
Ella puede testificar que seguía viva.
Lo siento, señora. Es una velada privada.
- ¿Privada? - Márchese.
- Yo soy más de fiestas públicas. - De acuerdo.
- Me parece bien. - Te da miedo, ¿no?
¿Me saca a bailar, inspectora?
No me gusta bailar. Vamos.
¡Abran paso!
Apesta.
¡Qué mierda de música!
Me pone un café, por favor.
Bébaselo, le sentará bien.
La noche que su madre desapareció,
Dimitri fue a verla. ¿Seguía con vida cuando se marchó?
- ¿Quién le dijo que vi a Dimitri? - Él, ¿quién si no?
- Miente. - ¿Miente?
Le explicaré una cosa. Si usted no testifica,
irá derecho a prisión, ¿entiende?
¿Y bien?
Es verdad, me Io crucé.
Pero no sé si mi madre seguía viva.
Pero él dice que, cuando la vio, usted se dirigía a la casa.
¿Qué pasó? ¿Cambió de parecer?
Te diré algo, pequeña.
Lo que ha pasado es serio.
No me importan tus problemas de burguesita.
Si quieres desperdiciar tu vida, hazlo.
Pero, si no hablas,
pasará 15 años en la cárcel. ¿Sabes Io que eso significa?
¿Verstanden? 15 años de cárcel.
¿Estás protegiendo a alguien?
¿A quién proteges?
Te escucho.
Tras hablar con Dimitri, me fumé un cigarro.
Tenía que hablar con mi madre.
Quería pedirle dinero.
Tardé un poco.
¿Y entonces?
No se escuchaba nada.
Pero la luz estaba encendida.
No sé, tuve un mal presentimiento
y, en vez de entrar, miré por la ventana.
Hay una explicación.
Claro.
- Bueno, me voy. - ¿Nos vamos juntas?
¿Cómo?
Sí, claro. Ahí tienes.
Estás borracha, cuídate.
Nos vemos.
¡Abran paso, policía nacional!
Nada de menores. Y no está prohibido fumar aquí.
¡Señorita!
Augustine Meyer, son las 9:20 y queda bajo custodia por doble asesinato
de sus padres. Tiene derecho a un abogado mientras esté detenida.
No hace falta.
Sí, tiene derecho a ser defendida.
No quiero, soy culpable.
Pasó la noche que llegó Dimitri. Papá dijo que le había citado.
Lo entendí todo.
Ese hombre, Dimitri Nobécourt,
es Mathis.
Sí, el hijo de Bénédicte.
Tiene sus mismos ojos.
Puede que tenga los ojos de Bénédicte,
pero tiene tu sonrisa. ¿Crees que estoy ciega, Franz?
¿Que no sé quién es su padre?
- ¿Siempre Io has sabido? - ¿Lo vuestro?
Lo sé desde la semana pasada cuando os sorprendí en la maltería...
...rodando por la cebada.
¿Qué hiciste, Katel?
¿Qué hiciste?
¿Qué le hiciste a Bénédicte?
No respondía y él estaba más y más nervioso.
Él iba a hacerle daño y yo Io impedí.
Llegué por detrás y le golpeé con una figura de bronce.
Y se inventó una puesta en escena
para que Dimitri pareciera culpable.
Es usted maléfica, Augustine.
Sabía...
...que papá había citado a Dimitri en la entrada de la finca,
así que llevé el cuerpo hasta allí.
Sabía que tarde o temprano acusarían a Dimitri.
Tenía el móvil perfecto. Sólo faltaban pruebas materiales.
Sí.
Lo admito.
Pero...
...no tenía por qué matar a su madre.
Con su enfermedad, acabaría por soltarlo todo.
Sobre todo tras encontrar el cuerpo de Bénédicte.
¿Fue usted quién me golpeó?
¡Gracias!
Es usted realmente diabólica, Augustine.
- Temía que hablara y la maté. - De acuerdo.
La mató.
¿Me va a explicar cómo mató a su madre?
- ¿Qué importancia tiene? - Mucha.
Me gusta saberlo todo, por principio. Le escucho.
Nos peleamos y la empujé contra la mesa.
¿Cayó de frente o de espaldas?
¿De cabeza? ¿Con la nuca? ¿Cómo?
No Io sé.
¿No Io sabe? ¿Qué hizo con el cuerpo de su madre?
Lo tiré en el Iago.
En el Iago, como un accidente. "La tiré al Iago".
¿Y también la cubrió de hormigón?
Venga, déjese de tonterías. Vuelva a contarlo desde el principio.
Usted ve mucho la tele. Le escucho.
Augustine ha confesado.
Dice que fue ella quien mató a sus padres, queda usted libre.
- ¿Augustine? - Sí.
Me gustaría recuperar el cuerpo de mi madre.
- Yo me encargo. Venga. - Gracias.
Muy bien.
- ¿Ha llegado la inspectora? - No.
- Pero no tardará. - Pues a esperar.
- Sí. - Vale.
Bueno...
Como no encontramos nada, creo que no tardaremos.
Cuando llegue la inspectora, recogemos todo.
¿Y bien?
¿Qué pasó?
Drenamos el Iago, como quedamos.
No encontramos mucho.
Unas braguitas, una caja de puros y una estatuilla de ninfa.
Muy bonito.
Pero no hay ningún cuerpo, Io siento.
Me parece raro.
¿Piensas como yo?
No estaría mal, pero si Augustine no mató a su madre,
no se acusa por gusto, encubre a alguien.
Alguien, nobody. No hay cadáver.
Una escena del crimen distinta.
Esto huele a chamusquina.
¡Tú eres el que debe pasar la noche en la cárcel!
No mi Augustine, ¡maldito!
Mírame.
¡No!
¿Qué quiere?
Déjala en paz.
Déjala...
¿No crees que esto significa algo?
¿Qué quiere decir aparte de...?
¿Y?
Me conoces. Sabes que no es así.
¿Qué pasa? Estoy en pleno drama familiar, déjame en paz.
No estoy con Alyson, fue sólo un beso.
¿Cómo?
No pudiste contenerte...
Segunda planta.
¿Doña Meyer?
Oh, el pequeño Mathis.
¿Y usted quién es?
Hola.
Venga, doña Meyer.
¿Y ahora? ¿Recuerda algo?
Dile a esta mujer que me deje en paz.
Con la excusa del Alzheimer...
O sea que protegía a su madre.
Un podrido secreto familiar.
De niña presenció un asesinato, ¿no es así, Augustine?
Nadie me vio. Por entonces, no era nuestra casa.
Era su casa, la de Bénédicte Hartmann.
Pero yo iba y venía cuando quería porque cuidaba de su hijo.
Él me quería.
Pero, ese día, alguien entró. Y yo Io vi todo.
Eran mamá y Bénédicte, discutían.
Dímelo aquí, no delante de todos.
- Sé que me quiere dejar por ti. - ¿Qué dices?
¿Crees que no Io veo? Las miradas que te echa.
Las notas para citarte.
- Si Io sabes, ¿por qué has callado? - Porque le quiero.
No soportaría que me dejase.
- Me quiere dejar por ti, Io sé. - Pobre Katel, no quiero nada de él.
Ni de nadie, si no, ya me habría casado.
El matrimonio es una cárcel y yo quiero ser libre.
Quiero estar con quién quiera y cuándo quiera.
Todos mis amantes tienen fecha de caducidad.
Tu marido es otro más. No es nada.
No significa nada.
Mamá hizo correr el rumor
de que Bénédicte se había marchado
con un cliente. La casa se vendió
y adoptaron a su hijo.
Por eso su madre la compró.
Para evitar que otra persona desenterrara el secreto familiar.
No sólo por eso.
Mamá quería venganza.
Bénédicte la había humillado.
- A veces, escuchaba a mamá hablarle. - No presumas tanto.
Diez años humillándome y dándome órdenes.
Mandándome a la compra para hacérselo con mi marido.
¡Sucia zorra!
Su marido, vuestro padre.
Era muy infeliz pero...
...acabó por olvidar.
Hasta que regresó el pequeño Mathis,
que ahora es Dimitri, ¿me equivoco?
Se dio cuenta de que mamá mentía
y de que
Bénédicte no se fue con el niño.
¿Qué le hiciste, Katel?
¿Qué le hiciste a Bénédicte?
Es usted un ángel diabólico.
Porque hacernos creer que su madre había muerto para que fuera inocente
es un gran plan.
Mamá.
No te preocupes, mamá.
Tómate esto, es por tu bien.
Pasarás la noche fuera. Lo tengo planeado, ya verás.
Confía en mí, mamá.
No pasa nada.
Todo va bien.
Sabes, mamá,
Bénédicte aún no estaba del todo muerta.
Nos miró mucho tiempo.
Una larga mirada de reproche. ¿Te acuerdas?
No, te equivocas.
Ella miraba a su hijo, el pequeño Mathis.
Le sonreía.
Sueño con su cara todas las noches. ¿Tú no?
Sí, sueño con ella todo el tiempo.
Rodando por el suelo con mi Franz y...
riendo, riendo.
Me acerco, me inclino sobre ella y la golpeo,
la golpeo con las manos y los pies.
¡Que se calle!
¡Que deje de reírse!
Ningún remordimiento,
- ni siquiera por el niño. - Llego tarde, la jefa se enfadará.
¡Déjame!
¡Me va a caer una bronca!
- ¡Los clientes esperan! - Oh, mamá.
No, pero...
...¿quién eres tú?
Tengo que irme, mi Franz me espera.
- Se preguntará qué ha pasado. - ¡Mamá, no puedes salir!
¡Franz! ¡Franz!
Quieren impedirme verte.
Hice todo esto por ella y ni siquiera me reconoce.
Oh...
Oh...
No, no estés triste.
No Io hice a propósito.
Te pido perdón.
No volveré a hacerlo, mamita.
¿Bien?
INSPECTORA MARLEAU
- ¿Qué quiere decir "Happy Hours"? - Que es más barato.
Genial. Bueno, asamblea general.
- Buenos días. - Hola.
- ¿Quiere beber algo? - Sí, una cerveza, por favor.
¿Qué tal?
Hola.
¡Inspectora!
Le traigo un recuerdo.
Muy amable, gracias.
- ¿Qué es? - Si se Io digo no es sorpresa.
¡Vaya!
Gracias. Siempre que oiga una vaca, me acordaré de usted.
¡Happy Hours!
¡Happy Hours!
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