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¡Vamos, acelera!
INSPECTORA MARLEAU
¡Héloïse!
Yo soy Cécile.
Perdona...
Una pesadilla...
Dios mío. Oh, dios mío.
- ¿Quieres un café? - No.
Debo marcharme, tengo que hacer una entrega importante.
Son las cinco de la mañana.
Así es, sí.
De hecho, ya llego tarde.
- Da igual, nos vemos en tres meses. - Cécile...
Tú y yo...
Es por mi culpa.
- No debí hacerlo. - No digas nada.
Es mejor, Io comprendo.
¿Tienes un cigarrillo?
¿Fuego?
Me Io fumaré después. Déjame tu mano.
Oh, pobre...
Veo una calamidad. Llevas la desgracia en ti.
- Alguien te está rondando. - ¿Cómo?
- Alguien te ronda. - ¿Quién?
¿Quién? El diablo.
- ¿Lo entiendes? Es el diablo. - Déjame en paz.
- Debes marcharte. - No soy supersticioso.
- ¿No eres supersticioso? - ¡No!
INSPECTORA MARLEAU Philippe Muir
una película dirigida por Josée Dayan
Hola, soy Samuel. No estoy, como ya se habrá dado cuenta.
Deje un mensaje solo si se trata de una buena noticia.
Samuel, soy papá.
Llámame, por favor, es urgente.
¿Blanche?
Philippe, ¿qué haces aquí?
Busco a Samuel, ¿está aquí? ¿Lo has visto?
Anoche estaba en el almacén. ¿Por qué? ¿Qué ha ocurrido?
Manuela está muerta.
- ¿Cómo? - Sí.
La encontré en el despacho. La asesinaron.
Oh, no...
- ¿Y Samuel qué tiene que ver? - Por eso Io busco.
¿Dónde está?
- No tengo ni idea. - Necesito hablar con él.
Philippe...
Había muchos papeles en el suelo, junto a su cadáver.
¿Ves? Son entregas que se han hecho.
- Horarios, todo. - ¿Y qué?
Era su trabajo, Ella comprobaba todo eso.
¿Por qué cogiste estas hojas?
Entré en pánico y no Io cogí todo.
Vamos a tratar los problemas uno a uno.
Tú encuentra a Samuel y yo llamaré a los gendarmes.
- ¿Segura? - Por supuesto.
¿Qué te pasa?
¿Por qué no? No hay nada que ocultar.
- Salvo si... - ¿Qué?
Un momento...
¿Crees que tu hijo mató a Manuela?
No. Sinceramente, Blanche...
Nos hemos distanciado tanto, él y yo, que...
Estás desvariando totalmente.
Samuel no ha matado a nadie, ¿de acuerdo?
Y yo voy a llamar a la gendarmería.
OK. Tienes razón.
Lo hacemos así.
¿Sabes dónde está?
He intentado llamarle, pero salta el contestador.
No te preocupes, Philippe.
Todo irá bien.
- Todo irá bien, Philippe. - Sí.
GENDARMERÍA
¡Ya basta! ¡Soy una mujer pero no soy discapacitada!
Buenos días...
Inspectora Marleau.
- Blanche Muir. - No le doy la mano.
Si no, apestará a vaselina. ¿Sabe?
La he engrasado.
La vaselina está bien, es útil.
Pero apesta.
¿Entramos?
- Hola Gravos, ¿qué tal? - Buenos días.
- ¿Todo esto es suyo? - No, yo gestiono horarios y stocks.
La empresa pertenece a mi hermano Philippe.
- ¿Pero esto qué es? - Está totalmente loca.
- ¿Quién es esa tipa? - No Io sé.
Era nuestra contable.
Manuela Morales.
¿Y quién halló el cadáver?
Mi hermano, esta mañana.
¿Y dónde está? Porque necesito tomarle declaración.
Tenía que hacer un reparto urgente. Me ha pedido que le avisara.
¿Ah, sí?
¿Y usted, señorita?
¿No vio nada?
- No, nada. - Ah, bueno.
Bien, escúcheme. Va a llamar por teléfono a su hermano.
Va a decirle que hasta que no hayamos encontrado
al tipo que mató a esa mujer, ya no hay más repartos.
- ¿De acuerdo? - Sí, por supuesto.
Sí, por supuesto.
¿Tienes noticias de Samuel?
En cuanto oigas este mensaje, Ilámame.
Es urgente, la inspectora Marleau quiere tomarte declaración.
¿Esto qué es?
- ¿Es suyo? - No, puede ser de cualquiera.
Ah, sí. Pero...
¡Eh!
¿Lo llevas al laboratorio, por favor?
Nunca se sabe, ¿verdad?
Nadie sabe Io que podría...
Vuelva a llamar a su hermano.
Insista un poco. Solo tiene que pulsar en "rellamar".
Así es más rápido.
- Sigue saltando el contestador. - ¿Ah, sí?
Está en España, no tiene cobertura. Estará de vuelta sobre las 18 horas.
¿Te Io ha dicho su contestador? Es realmente increíble.
Las nuevas tecnologías, las nanotecnologías, todo eso...
Cuando yo llamo a mi hermano, me responde.
Si no me responde, insisto. Pero estos dicen...
...estoy muerto, estoy enfermo...
Recepción Salas de audiencia
¿Me das el expediente 23?
Pues que me Io traigan, ¿vale?
Tengo que hablar contigo.
Cécile CASTELNAU Juez de aplicación de las penas
Esta noche han matado a tu contable.
De acuerdo. Ya entiendo por qué has venido.
Tranquilo, le diré a la policía: "No ha podido matar a su empleada,
"estábamos jodiendo y me ha dejado".
Lo siento, no tengo excusa. Soy un imbécil, eso es todo.
No te guardo rencor, diré que estábamos juntos.
Te equivocas, Cécile. No he venido por mí.
No me importa Io que la policía diga de mí.
He venido por mi hijo. No sé dónde está.
¿Samuel? ¿Por qué?
Espero que no tenga nada que ver con esto.
¿Tú no sabes dónde está?
Resumiendo:
Me abandonas a las cinco de la mañana y a las ocho me pides que te ayude.
¿Qué te hace pensar que soy tan tonta como para ayudarte?
Tienes razón, discúlpame...
Estoy muy afectado, perdóname por molestarte.
Vuelve, Philippe.
Es tu día de suerte. Soy la reina de las tontas.
¿Pero qué está haciendo ese tipo?
¿Dónde se cree?
¿Llega a esta hora? ¿Quién es usted?
- Salaun, forense. - Pues...
¡Un momento!
Estoy leyéndole la mente.
"Este estúpido forense no tiene nada que hacer en mi escena del crimen".
¡Pues sí! ¡Porque a mí, la carne fría
me gusta verla cuando aún está caliente!
No sé si me entiende.
En su entorno natural.
¡Y ya está! Luego se lleva a la morgue,
la corto, la peso y la embalo.
Chicos, ¡no aprovechen que hablo con una mujer para vaguear!
¡Cómo me gusta picar a esos bastoncillos de oídos!
Es verdad que parecen bastoncillos para los oídos gigantes.
Inspectora Marleau, homicidios, me han trasladado a Perpiñán.
Encantado.
La mataron esta noche,
entre las cinco y las seis.
Se Io diré con precisión cuando la haya cortado.
- Tres impactos. Las balas son... - Son de una nueve milímetros, sí.
Con silenciador. El primer disparo fue a bocajarro.
¿Ah? Eso significa que conocía a su asesino.
Porque yo nunca dejo que se acerquen tanto a mí.
En todo caso, vendió cara su piel, se defendió.
Tenía ADN entre las uñas.
- Ah. - Aquí le dieron un golpe, ¿Io ve?
- Una gran bofetada. - Ah, sí.
- Esto es gracioso. - ¿Ah, sí?
- ¿Se Io parece? - Sí, porque...
Si usted fuera el asesino... Bueno, no tiene cara,
aunque se parece un poco a Landru...
Desea matar a esta chica porque no la quiere,
y casualmente, tiene una pistola en su casa, silenciosa, sólida,
disponible en varios colores...
¿Le daría varias bofetadas antes de matarla? No.
No sé. ¿Qué haría?
No Io sé.
Yo no me dedico a los sentimientos.
Mi trabajo se limita a la carne.
Quizá su novia sepa dónde está.
¿No sabías que tenía novia?
Oh...
Desde que murió su madre, él y yo...
- ¿Hace mucho tiempo? - Seis meses.
Se conocieron aquí, en mi despacho.
Y tu hijo no perdió el tiempo, la invitó a tomar una copa.
- Y ya está. - ¿También es toxicómana?
La condenaron a un año por tráfico de éxtasis.
Espera, debo de tener sus datos de contacto por aquí.
Salomé Delvigne.
Solo tengo la dirección del trabajo. Es camarera en el Villa Rouge.
- No sé cómo agradecértelo. - Lo hago por Samuel.
Ah...
Voy a buscarlo, gracias.
Philippe, es un bar nocturno, abre a las 22.
Nos vemos a las 22 allí. Te acompañaré.
Mi oficio consiste en ocuparme de tu hijo.
Gracias.
Cuidado con la cabeza.
Ya me dices, Laurence.
Eso es. Lo más rápido posible, ¿vale?
A usted quiero interrogarle Io antes posible.
A usted, aún no.
Si he entendido bien, su trabajo son los repartos,
controlar Io que entra y Io que sale. ¿No vio nada raro?
¿Algo en particular?
No.
La empresa va bien. No podemos quejarnos.
De acuerdo. Muir, Muir...
Muir Philippe, Blanche, Samuel... Así que es una empresa familiar.
Sí, pero aún hay más. También está Pierrot,
es camionero.
Jennifer Lavaux, la secretaria, y luego estaba Manuela.
Ah, sí.
Administración Manuela Morales, Blanche Muir
Recuerdo el día que Philippe me la presentó.
Fue el año pasado.
Llegó con un abrigo rosa, miró a su alrededor,
y con su voz dulce, dijo:
"Contrátame como contable y duplicaré tu cifra de negocios".
"Contrátame"...
Quizás no me crea, pero Io hizo.
Hizo unos recortes presupuestarios que mi hermano no imaginaba.
Empezó a controlar a los conductores, sus márgenes,
su kilometraje.
Bajó los salarios y aumentó las primas.
Eliminó la competencia.
- Y triplicó nuestro margen. - Ya.
Pues...
Es una bella oración fúnebre, realmente emocionante.
Era una persona encantadora.
Mientras tanto, me gustaría ver a Samuel. ¿Dónde está ese chico?
Está volviendo de un reparto, acabamos de avisarle.
Es molesto. Mientras esperamos, ¿podría ir a buscarme al señor...?
- Lacoudre, ¿puede ser? - ¿Pierrot?
- Sí, ahora Io llamo. - Así, hablo con él.
Es muy amable, señora. ¡Ah, señora Muir!
Ah, no. Es señorita, ¿no?
En realidad, usted es su hermana, ¿no?
- Señorita, sí. - Señorita Muir, de acuerdo.
- No se irá muy lejos, ¿verdad? - ¿Adónde quiere que vaya?
No me apetece que me digan que otro miembro de la familia Muir
- se ha esfumado. - Quédese tranquila.
Es muy amable.
¿Pierrot?
- Adelante. - Voy.
- Adelante, caballero. - Encantado.
- Jennifer, después le toca a usted. - Sí, sí.
Porque si se va, luego es mi culpa.
¿Qué ambiente de trabajo hay aquí? Es decir, antes de Io de esta mañana.
- Bueno, supongo. - ¿Ah, sí?
¿Incluso con Morales?
Porque esa chica parecía tener mano dura, ¿no?
Sí, tal vez era mejor antes, porque ella quería controlarlo todo.
Si llegábamos un minuto tarde, nos regañaba.
- ¿Y eso le gustaba a los camioneros? - No.
¿Y anoche, pasó algo destacable?
- No, nada extraño. - ¿Ah, no? Piénselo detenidamente.
No sé, una pelea, o bien...
¿Algún tipo con un comportamiento extraño?
¿O un camionero que se enfadó
porque Morales se metía demasiado en sus asuntos?
No, todo fue como siempre.
- Pero bueno. - Disculpe, un expediente.
¿Y qué relación hay entre usted y Blanche Muir?
- Es una colega. - Sí, claro. Les he visto.
Necesito una fotocopia.
No soy especialista en cortejos nupciales, pero tampoco estoy ciega.
- No hay nada. - Pero le gustaría...
...darle unos besitos, ¿verdad?
¿Qué tiene que ver con la muerte de Manuela?
Sí, yo se Io explicaré, caballero.
Si está enamorado, eso puede incitarle a no contármelo todo.
- Pero ella no ha hecho nada. - Pero ¿y su hermano? ¿Y su sobrino?
Solo seguiré hablando en presencia de mi abogado. Conozco mis derechos.
Se tienen derechos cuando se está detenido. Ese no es su caso.
Pero no se impaciente, podría ocurrirle. Le dejo.
¡Señorita Muir!
Si ve a su hermano,
si logra hacerse con él, dígale que le espero.
En la casa de la señora Morales.
Inspectora Marleau.
Philippe Muir.
¿Vivía sola?
¿Sin hijos, sin novio, sin novia?
¿Puede olerlo?
Apesta.
Esta casa apesta a soledad.
Apesta a bandejas de comida frente al televisor.
Apesta a tristeza.
Apesta a lágrimas que se secan.
A suspiros que nadie oye.
Pero... ¿Está seguro de que era soltera?
Si era soltera, ¿para quién se arreglaba tanto?
Era hermosa.
Su hermana me dijo que era viudo.
¿Jamás pensó en volver a casarse?
Es curioso porque...
...usted huele como ella.
Es el mismo olor.
La soledad huele muy fuerte.
Su olor no desaparece al lavar la ropa, por eso me preguntaba...
Bueno, ya sabe, si...
¿Nunca termina sus frases?
¿Manuela y usted eran amantes, señor Muir?
No.
Buscamos a Salomé Delvigne.
Quizás allí.
Odio a la gente de su edad.
No paran de hacer tonterías. Solo saben reírse.
Les da igual todo.
Los viejos no sabemos hacer nada más.
Nada más que esperarles y pasar miedo por ustedes.
¿Saben por qué?
Porque somos tan imbéciles que no logramos amarlos.
¡Fuera!
Mi hijo se llama Samuel.
Y su novia se llama Salomé.
Ella trabaja aquí, es una de las camareras.
Si alguno de ustedes sabe dónde puedo encontrarla
estaré allí, en la barra del bar.
Y voy a esperar toda la noche.
Y voy a pasar miedo. Voy a pasar miedo por él.
Porque soy un imbécil.
Entre.
Me obliga a hacer horas extraordinarias. Tenga.
Los vídeos de seguridad desde la semana pasada.
Muchas gracias.
Puede marcharse, me las arreglaré yo sola.
- Una cosa... - ¿Sí?
Usted no apreciaba mucho a Manuela, ¿verdad?
- Oh, sí. - ¿Sí? No...
Se está burlando de mí. Hasta luego.
Venga, adiós.
Aquí está...
Entonces...
El Óscar a la mejor película de empresa
es para...
Transportes Muir.
Diálogos de sordos.
Intuyo que va a ser aburrido.
Toma, está vacío.
¿Quieres otro?
Necesito animarme para decirte algo difícil.
Yo también me tomaré otro.
Por favor, ¿puede ponernos dos copas más?
Sin demasiada soda.
Espere, sin nada de soda, solo alcohol.
Gracias.
¿Entonces?
¿Sueles acostarte con mujeres y luego marcharte?
No. Me ocurre a veces, pero no a menudo.
Porque es la primera vez que me dejan plantada al amanecer.
¿Tan terrible soy?
Eres una mujer increíble.
Admirable.
Y muy hermosa.
Y brillante.
¿Me estás tomando el pelo?
He pasado el día esperando tu llamada.
Hace tres meses que nos vemos por Io de Samuel.
No sé. Me da la impresión de que hay algo entre nosotros.
- ¿Quieres decirme algo? - Es sobre Salomé.
Tenía que venir hoy, pero no ha aparecido y no logro localizarla.
Ya veo...
- ¿Desde cuándo? - Desde anoche.
Ah, esto es bueno.
Ah.
Mierda.
¡Héloïse!
- ¿De dónde vienes? - De Grenoble. Un reparto urgente.
¿Un reparto urgente en Grenoble? No tenía nada anotado.
¿Qué te ocurre, Pierrot?
- ¿Por qué estás aquí? - Quería verte.
¿Y finges cruzarte conmigo?
- Ven a verme directamente. - Nunca tienes tiempo.
Siempre pendiente de tu sobrino y de tu hermano.
Sé que no te cae bien.
Pero es buen tipo, te Io aseguro.
Si Io conocieras mejor...
Pues ese buen tipo me debe una.
La mañana del crimen estaba aquí.
Lo vi.
Y no dije nada.
Gracias Pierrot, gracias.
Cuando todo esto termine, podremos conocernos mejor,
tú y yo.
Iremos a cenar tú y yo solos.
Pero bueno.
¿Aún está aquí?
Sí. Y creo que aún voy a quedarme un tiempo.
En otra vida, seguro que fui un conejo.
Cada vez que estoy en un lugar, tengo que cavar mi madriguera.
Écheme una mano para levantarme.
Es estupendo que esté aquí,
quería mostrarle algo.
En este vídeo,
aparece un tipo que no sé quién es.
¿Es un empleado de la empresa o no? Mire.
Es Samuel, mi sobrino.
Ah, Io siento. Porque Io va a pasar mal.
Se Io aseguro. ¡Claro, es Samuel Muir!
¡Qué idiota soy! Pues mire esto.
¿Ve Io que dice?
¿No?
- No sé leer los labios. - Yo tampoco. Pero mire.
Cuando la agarra de los hombros le dice algo, fíjese.
Voy a matarte.
"Voy a matarte". Y unas horas más tarde... ¡paf!
Sí, fíjese. No pretendo hacer de detective Colombo,
pero esto parece una prueba.
¿Y tiene la grabación del asesinato?
Pues resulta que...
A partir de las 5:12, los archivos de vídeo se borraron, casualmente.
No es tonto, el asesino.
Lo siento por usted, inspectora.
De todas formas, anteayer Samuel cenó en mi casa.
Como había bebido, me negué a que se marchara en moto.
Allí tiene su habitación.
Es la casa de mis padres.
Cuando Philippe se marchó, alguien tenía que aguantar las paredes.
- Bueno, ¿me invita a un café? - Sí, al final del pasillo.
He dormido mal.
¿Sabe una cosa?
Es estupendo que usted sea su tía.
Así, va a poder llamarle
para decirle que le quiero ver de inmediato.
Soy una persona muy poco paciente.
No soy paciente, pero... Creo que debo ser bipolar.
Incluso los cajeros automáticos, cuando dicen "Espere su dinero",
¡Me pongo nerviosa! Me apetece golpearlos.
- ¿Lo quiere largo o corto? - Largo.
Tres de azúcar.
Hola, soy Samuel. No estoy, como ya habrá supuesto.
Deje un mensaje si es una buena noticia.
Samuel, soy papá.
Hace dos días que te busco, Ilámame, por favor.
- ¿Puedo ayudarle? - ¿Me podría invitar a un café?
Sírvase, está allí, acabo de hacerlo.
No tiene buena cara, hoy.
Usted tampoco.
Gracias. Es porque he estado chateando toda la noche
con unos jovencitos. Mayores de edad, ¿eh?
Y usted, ¿qué hizo? Es un soltero empedernido,
¿qué hace de noche?
Si usted supiera.
Prefiero no saberlo.
He traído el expediente de su hijo Samuel.
Es bastante largo. Vía de hecho...
agresión, consumo de crack, también.
No es para tanto, ¿sabe?
Nadie le obliga a hacerlo, señor Muir.
Tuvo una adolescencia dura.
Por favor. Eso son tonterías. ¿En serio?
Yo también tuve una adolescencia de mierda.
Un barrio pobre,
mi madre bebía alcohol de 90°.
Y yo torturaba a los insectos.
Y no por eso me convertí en asesina.
No, pero...
Su madre murió
en un accidente de camión, en España.
Él tenía diez años.
Lo crie como pude.
Pero aparentemente, no muy bien.
Menos mal que estaba mi hermana.
Creo que sin ella
no habría sabido qué hacer. Estaba deprimido, no salía de casa.
¿Sabe Io que es eso? No te apetece ver a nadie,
solo quieres dormir todo el día. Duró bastante tiempo.
Es largo.
Su casa es bonita.
- Es hermosa, ¿eh? - Sí.
A riesgo de preocuparle, toqué fondo.
Samuel perdió el norte.
No me di cuenta. Dejó de trabajar en la escuela.
Empezó a fumar hachís.
Luego fue la cocaína, luego la heroína,
luego el crack, rivotril, alcohol, luego...
Todo eso.
Y luego sufría delirios,
crisis de nervios.
Un infierno.
Logré salir del agujero
y Io puse a trabajar en el almacén.
Porque quería ayudarle. Había decidido salir de todo eso.
Iba a un psiquiatra.
Y tomaba medicamentos.
Y logró dejarlo.
Ese niño me Io hizo pasar muy mal.
Jamás vi a alguien con tan poca suerte como él.
Cada vez que ocurría algo grave, la culpa recaía sobre él.
Puedo decirle que, en el fondo,
es un buen chico.
Un buen chico...
Es una forma de hablar. Con todo, amenazó de muerte a una mujer.
Manuela Morales. Y unas horas más tarde...
- Estaba muerta. - No, eso no puedo creerlo.
Es algo que no puedo creer.
No me creo que hiciera algo semejante.
Una vez conocí a un tipo que se había metido crack.
Estaba completamente colocado.
Se peleaba con un machete, así.
Contra unas mazorcas de maíz. Creía que eran soldados afganos.
- Ya nada me extraña. - Sí...
Samuel no haría una cosa así.
Jamás habría hecho algo así.
Con la educación que recibió de su madre, es imposible.
Tengo la impresión de que usted cree que su hijo es culpable.
¿Me equivoco?
Tu hermana me dijo que estarías aquí.
Siento molestarte pero es importante.
Sé dónde podemos encontrar a la novia de Samuel.
No es que no te ame, Cécile.
Es que traigo mala suerte.
Es como una maldición.
Sé que es ridículo.
Yo mismo no me Io creo.
Pero es verdad.
Todas las mujeres que amé acabaron muriendo.
¿Y si solo me acosté una vez contigo cuenta?
Porque si es así, es mejor que aprovechemos.
A los 18 años tuve mi primera novia. Íbamos muy en serio.
Estaba enamorado de ella. Era mi primera vez.
Era mi gran amor.
Seis meses más tarde,
un coche la atropelló cuando iba en moto.
Murió en el acto.
Luego estuvo Héloïse.
La conocí en España.
Fue un flechazo.
Nos casamos.
Y tuvimos a Samuel.
Después volvimos a Francia.
Abrí mi propio negocio.
Pero Héloïse añoraba su país, entonces tratamos de arreglarnos.
Mi hermana continuaría el negocio aquí,
y yo me iría con ella allí.
No cambiaba gran cosa.
Preparamos un viaje de fin de semana
para ir a buscar una casa donde vivir allí.
Debíamos marcharnos, pero no pude ir con ella.
Entró un pedido en el último momento.
Tenía que hacer una entrega en Lille.
Se durmió al volante y se mató.
Dios mío.
Luego llegó Manuela.
Sabía que podían ocurrir cosas.
Pero...
Tenía miedo. Y un día me dejé llevar.
Le di un beso.
Y ya ves dónde está ahora.
Y ahora estás tú. Lo nuestro.
En cuanto te vi, me enamoré.
Me enamoré. Y no quiero que te ocurra nada malo.
Tengo miedo.
¿En serio? ¿De verdad crees que traes mala suerte?
¿Dónde encontraron a la novia de Samuel?
Médico Forense Léopold Salaun
¡Pero si soy yo!
Es muy valiente por venir a molestarme mientras trabajo.
Maté por menos.
Ya Io sé, habría hecho Io mismo. Lo siento mucho.
No, pero es un placer verle.
Aunque imagino que viene por ella y no por mis preciosos ojos.
- Oh, doctor. - Llámeme Léopold.
No, eso no podría hacerlo.
Lo siento inspectora, pero sin pretender ofenderle,
he conocido cadáveres mejores.
Algunos de ellos contaban historias increíbles.
Historias de amor pasional,
historias de venganzas espantosas, de secretos íntimos...
Disculpe, voy a detenerle. Voy a necesitar su ayuda
porque la policía científica es Io peor.
Solo han encontrado huellas de los empleados de la empresa.
Nada sospechoso. Así que le necesito.
Sus deseos son órdenes.
Manuela Morales murió en torno a las seis de la mañana.
Según su bolo alimenticio, había cenado diez horas antes.
En el menú: sushi.
Atún crudo, aguacate, camarones, salmón crudo...
¿Salmón? Con todo Io que hay en los océanos, es asqueroso.
Cangrejo, kiwi, bogavante...
- Da hambre, ¿no? - Siete euros cada uno.
¿Siete euros? Pues sí que gastaba dinero en cenar esta chica.
Los makis de kiwi y cangrejo
son una especialidad del chef Yannick Ménard.
Solo los venden en la casa Rashōmon.
- ¿Dónde? - ¡En Rashōmon!
La película de Kurosawa. Podría llevarle una noche de estas.
Bueno. Si no, tengo el ADN que había debajo de sus uñas.
¿Y de quién es ese ADN?
¡Hola!
¿Le molesto?
Debo terminar uno de los expedientes de Manuela. Pero si puedo ayudarle...
No, no.
Me las arreglaré, usted siga trabajando.
Buscaré yo sola, como una niña mayor.
Vaya, qué curioso.
¿Ha visto a su sobrino?
Consume más gasóleo que los demás transportistas.
Un tercio más. ¿Va muy lejos?
No Io sé.
Es fácil, está escrito. Mire. Los trayectos están marcados aquí.
Por ejemplo, la semana pasada fue a España.
Hizo Colliure-Cadaqués
para traer siete toneladas de fruta, como su padre el día antes.
Solo que su papá consumió 17 euros,
y él consumió 28 euros.
¿Sabe contar? Eso significa que fue dos veces más lejos.
¿Por qué? ¿Adónde fue?
- ¿No Io sabe? - No.
Le mostraré cómo se hace. Agarra un compás...
Esta separación corresponde a 28 euros.
Agarra un mapa.
Eso significa que fue hasta...
- Barcelona. - ¿Y eso qué demuestra?
No Io sé, señorita, pero eso demuestra que un chico como él
puede usar los camiones
para ir a ver a otros clientes y proporcionarles otra mercancía.
¡Sobre todo si es notorio que ese chico consume crack!
Samuel se desenganchó. Usted Io sabe perfectamente.
Eso es pura ficción.
Tal vez de momento, pero si vamos a su camión,
quizás deje de ser ficción.
No veo el vínculo con la muerte de Manuela.
Es simple, Manuela también fisgoneó por todas partes.
Subrayó esto. Encontró las mismas incoherencias que yo.
Demuestra que la curiosidad puede resultar fatal.
Samuel no pudo matar a Manuela.
- ¡Es imposible! - ¿Es imposible?
¿Entonces por qué le creó una coartada totalmente absurda?
¡Hace dos días que desapareció, desde la muerte de Morales!
El amor familiar es precioso. ¡Pero debe tener límites!
Ah, que no se Io he dicho.
Encontramos el ADN de su sobrino. ¿A que no sabe dónde?
En las uñas de Manuela.
Está mintiendo.
Aquí es.
Creo que trabajan los dos aquí.
¿Qué puede hacer ahí dentro?
Ser o no...
ser.
Esa es la cuestión.
¿Qué debe más dignamente optar el alma noble
entre sufrir
el porfiador rigor o rebelarse
contra un mar de desdichas y afrontándolo desaparecer con ellas?
Morir.
Dormir.
¿Dormir?
Tal vez soñar.
Perdón.
Buscamos a una mujer llamada Salomé.
Está interrumpiendo Hamlet y Shakespeare, señor.
¿Respeta a los actores?
Tal vez le molesto, pero es muy importante.
Es una cuestión de vida o muerte.
- Primera a la izquierda. - Gracias.
Retomamos.
¿Sabías que bailaba?
Su madre era profesora de danza. Sabía que ella Io llevaba, pero...
Pero no sabía que... No.
Te queda mucho que aprender sobre él.
- ¿Esa es su novia? - Sí, soy yo.
- No me esperaba verlo aquí. - Sin embargo, es nuestra casa.
¿Dónde está? Necesito hablar con él.
- No soy una soplona. - Tengo que verle.
- La policía quiere interrogarle. - ¿Qué quieren de él?
Ha habido un crimen y es sospechoso.
- No fue él. - Lo sé, esa no es la cuestión.
No hablará con ellos.
¿Lo amas?
Tal vez, sí.
Entonces convéncele de venir.
Nadie puede convencerle. Usted debería saberlo, ¿no?
Entonces dile simplemente
que tengo que verle.
Y dile también que estoy orgulloso de él.
Adiós, Blanche.
- Adiós, señora. - Adiós, Jennifer.
Es su camión.
Me gustaría ver...
Aquí está.
Ya sabemos por qué hacía más kilómetros que los demás.
Por esto.
- ¿Eso es tierra? - Tierra...
¿Su madre no le enseñó nada?
¿Tierra, esto?
No, esto es chocolate, hachís, una droga blanda...
pero ilegal. Su sobrino
traficaba entre Francia y España con los camiones.
Y Morales debió de pillarlo con su manía de verificarlo todo.
¿Qué habría hecho en su lugar?
- No Io sé. - Yo creo que Io habría despedido.
- ¿Despedir a mi sobrino? - Sí, darle una patada en el culo.
O no, eso es muy poco ambicioso.
Lo habría chantajeado.
Y al chico no debió de gustarle.
Es lógico, Io entiendo.
Bueno, ¿nos fumamos un porrito?
¡Estaba bromeando!
- Cuando la gendarmería... - Está totalmente loca.
Pirueta, cacahuete...
Érase una vez un hombrecillo
Pirueta, cacahuete
Érase una vez un hombrecillo
Que tenía una casa graciosa
Que tenía una casa graciosa
Su casa era de cartón
Pirueta, cacahuete
Su casa era de cartón
¡Estás loco! ¡Me has asustado!
Quería ser el primero.
- ¿El primero en qué? - En felicitarte por tu cumpleaños.
Pues has ganado, has sido el primero.
Toma.
No era necesario, Pierrot.
Me da vergüenza, ni siquiera sé cuándo es tu cumpleaños.
No importa, no estamos hablando de mí. Ábrelo.
¡Estás loco, Pierrot!
- Es demasiado. - ¿Te gusta?
Por supuesto.
- Lo elegí para ti. - Gracias.
¡El coche de papá! ¿Lo has recuperado?
Hice que Io repararan para ti.
Solo debes pasar la inspección técnica.
En serio.
¿Creías que iba a olvidar tu cumpleaños?
No.
Feliz cumpleaños.
Feliz cumpleaños, querida. Por nosotros.
- Y por Samuel. - Por nosotros.
Saldremos de esta, ¿sabes? Siempre Io hemos hecho.
Mira ese Iago. También es su aniversario.
Hace 27 años.
Hace 27 años que nuestros escondites están recubiertos por el agua.
¿Lo recuerdas? ¿Aquel pueblito?
De vez en cuando sobresale el campanario. Es extraño.
¿Lo recuerdas?
Claro que sí.
Uno no olvida nada.
Solo Io guarda en rincones secretos de la memoria.
- ¿Qué te has hecho? - ¿Esto? No es nada.
Me hice un rasguño saliendo de la camioneta.
Y esto, ¿Io recuerdas?
Sí, claro que Io recuerdo.
Decías que soplando se cicatrizaba.
Y así es.
- Blanche. - Hola Samuel, ¿qué tal, cariño?
- Querías verme. - Manuela fue asesinada.
La policía quiere interrogarte.
Creen que fuiste tú.
En un vídeo sales abofeteándola. ¿Por qué Io hiciste?
- Déjale el tiempo de asimilarlo. - Eso no te incumbe.
- Era algo entre ella y yo. - Sí, pero la asesinaron poco después.
- Yo no hice nada. - Pero eso ya Io sabemos, cariño.
Debes explicárselo a la policía.
¿Me crees capaz de algo así?
¡Por supuesto que no te cree capaz!
Lo veo en sus ojos.
¡Crees que tu hijo volvió a equivocarse! No confías en mí.
Me desenganché.
Dice que se desenganchó,
pero trafica hachís con el camión de su papá.
¡Eh, eh, eh!
Ni una sola tontería.
Vamos a la gendarmería, tranquilamente, y hablamos.
¡Me entregaste, cabrón!
- ¡Nunca volveré a confiar en ti! - Sí, ya se Io diremos. Vamos.
¿Entonces?
Es cierto, Manuela y yo discutimos.
¿Y por qué?
¿Se enfadó porque utilizabas sus camiones
- para traficar? - ¿Traficar?
¡Basta!
Hemos empezado mal. Me tomas por imbécil y eso no me gusta nada.
Pero bueno. ¿Esto qué es?
¿Esto qué es?
Yo también fui joven.
Fea, pero joven. Así que sé reconocer el buen material.
¿Te hace gracia? ¿Esto qué es?
No es tierra para plantar lechugas.
Es para autoconsumo.
Si es para autoconsumo, no necesitas ir hasta Barcelona.
A dos kilómetros de aquí, puedes comprar.
Puedes encontrar Io que quieras. ¿Y bien?
No eres un chico demasiado listo.
Sinceramente.
Cuando tienes unos antecedentes penales como los tuyos,
es mejor cerrar el pico.
Ir con cuidado. ¿No crees?
Bueno, te Io explicaré claramente. Tu querida tía, Blanche,
quiere salvar esa cara de imbécil que tienes.
¿Eh?
Pero su coartada es una auténtica mierda.
¿Sabes por qué? Porque tú
transportaste hachís, tu jefa te regañó por ello,
la abofeteaste y la mataste, ¡y punto final!
Siéntate rápidamente.
¿Dónde te crees?
Yo no soy tu madre.
Así que cálmate y cuéntame Io que pasó. Te escucho.
Transporté cannabis tres veces.
Quería hacerle un regalo de verdad a mi novia.
Y Manuela me pilló.
¿Por eso le pegaste una bofetada?
- ¡No fue por eso! - ¿Y entonces por qué fue?
No Io sé...
Le dije el motivo y se volvió loca.
Dijo que era como mi padre.
Un seductor, un perverso. Entonces, se me cruzaron los cables.
¿Un seductor, tu padre?
- Vive solo desde hace diez años. - No ha entendido nada.
Manuela amaba a mi padre.
Y él la desechó como un pañuelo.
¿Philippe?
¿Philippe?
Decidí venir, parecías nervioso.
Sí, Samuel está detenido. Necesito un abogado.
Llama a Dorisse. Es la mejor.
No sé cómo agradecértelo.
No sabes Io que quieres.
Sí. Es para protegerte.
Eso es demasiado fácil. Así te proteges a ti mismo.
¿Como traes mala suerte, no vives?
¿A quién quieres engañar a parte de a ti mismo?
¡Eres incapaz de amar a otra persona que no seas tú!
Espera.
Pero bueno, ¿qué les ocurre?
¿Por qué llora? ¿Philippe Muir le ha golpeado?
- No, no es eso. - ¿Entonces qué es?
¿Violencia psicológica? ¿Le ha maltratado?
No, tampoco. Simplemente es que no me quiere.
No se puede convencer.
Es un tipo curioso, ¿verdad?
Se siente culpable.
¿Culpable? ¿De qué?
No realmente culpable.
Piensa que todas las mujeres que ama mueren por su culpa.
Ah.
Eso es típico. He conocido a muchos asesinos
y depredadores así. En el trabajo, por supuesto.
Es extraño, pero cada vez,
se arrepienten de haber pasado al acto. En serio.
Sí, pero él no es así.
- Philippe Muir no es... - ¿No es qué?
¿Eh? ¿Hace cuánto que Io conoce?
Tres meses. Cuando empecé a hacer el seguimiento judicial de Samuel.
Y volvimos a vernos hace tres días.
Son amigos de toda la vida. Se conocen muy bien.
¿Qué insinúa?
Nada.
Si quiere acusarle del asesinato de Manuela Morales, es inútil.
Pasamos esa noche juntos.
Se marchó a las cinco.
Ah, pues resulta que...
Manuela Morales fue asesinada a las seis de la mañana.
¡Qué casualidad!
- Tu padre está aquí. - ¿Estás listo?
- ¿Cómo? ¿Me sueltan? - Alguien testificó a tu favor.
¡Salomé!
Ella confirmó que estaban juntos esa noche.
- Eres libre. - Gracias por avisarme.
- Pero mi padre... - Sí, vino a buscarme.
Me necesitabas.
¿Dónde fue?
Ya había venido al estudio, incluso vio una de tus actuaciones.
- ¿Me estás siguiendo? - ¡No!
- Yo le invité. - Nunca me dijiste que bailabas.
¿Y si te hubiera dicho que quería hacer danza?
Siempre quisiste Io mismo:
que fuera camionero y heredara todo.
Lo hice todo por ti.
- Para que no cayeras en el crack. - Pero odio los camiones.
Odio hasta los coches. Los motores, los neumáticos.
Las pastillas de freno, los kilómetros, todo eso.
Escucha Samuel,
no tengo muchas lecciones que darte.
Así que si quieres bailar y te hace feliz...
Lo acepto.
- Gracias por venir. - Gracias.
Gracias, papá.
¿Cómo? Carpentier.
¿Qué es esta locura?
¿Dejó que Samuel Muir se marchara?
Su novia testificó. A la hora del asesinato estaban en Marsella.
En una rave.
Llegaron a medianoche.
- ¿Y hay pruebas? - Los porteros los recuerdan bien.
Samuel estaba tan borracho que Io echaron a las 8 h.
- Es bonito ser joven. - ¿Usted cree?
No Io sé. Entre matar a un tipo y bailar techno durante ocho horas...
No creo que eligiera el techno. Ni estando colocada.
Su coartada la han confirmado sus amigos y los porteros.
¿Sí? OK.
¡Inspectora!
Blanche Muir ha sufrido un accidente.
Aún no han encontrado su cuerpo.
Mierda.
Lo que nos faltaba.
...un accidente de tráfico.
Gracias. ¿Qué tal?
- Buenos días. - Es por aquí.
- ¿Y el cuerpo? - Acabamos de hallarlo.
Logró saltar antes del impacto.
- Está ahí dentro. - ¿Ahí dentro?
- ¿Sobrevivirá? - Sí, con algunas heridas.
Tuvo muchos reflejos.
- ¿Y podría hablar con ella? - No, está en estado de shock.
Qué peligrosos son los coches, ¿verdad?
Los de Philippe Muir.
Buenos días.
Buenos días.
- ¿Está tomando muestras? - Sí.
No suelo hacer autopsias de coches, ya Io sabe. Eso es cosa suya.
Lo sé. Creía que había un cadáver en el coche.
¿Qué clase de información me dieron?
Discúlpeme. Le hice perder el tiempo para nada.
Si quiere, puedo hacer una autopsia del motor y de una rueda.
- No debe ser tan diferente. - ¿Haría eso por mí?
- Venga a ver esto. - Es muy amable.
Ayúdeme, doctor.
Gracias.
¿Ha visto esto?
Vaya, vaya...
- Eso está feo. - Muy feo.
¿Podría tomar las huellas dactilares?
- Me serían de gran ayuda. - Haré Io que pueda.
Al final, hizo bien en llamarme.
La conductora de este coche tendría que haber muerto.
Es Io que quería la persona que cortó el manguito del freno.
Es Io que pensaba hacer.
Bueno, ¿le dejo trabajar? Gracias.
- ¿Cómo se encuentra? - Muy bien.
Solo tengo unos rasguños.
Realmente, tuve mucha suerte.
Todo depende del punto de vista.
Está claro que el coche tuvo menos suerte.
Es una pena, era el coche de mi padre.
Philippe acababa de regalármelo para mi cumpleaños.
Dígame, la primera mujer de su hermano, Héloïse,
¿de qué murió exactamente?
- Sufrió un accidente de coche. - Ah, sí.
Igual que usted.
¿Estoy delirando o se está trazando un modus operandi?
¡Nada que ver! Ella se durmió al volante.
Tal vez la drogó alguien.
- A usted le cortaron los frenos. - No, fue a causa del desgaste.
- Era un coche viejo. - El desgaste, sí.
- Escuche, inspectora...
Mi hermano me quiere. Estamos el uno para el otro.
Él nunca querría matarme, nunca.
Precisamente.
Sospecho que mata a todas las mujeres que ama.
Como sabe, es Io que le ocurrió a su primera mujer, Héloïse.
A su contable Manuela. Y a usted, casi.
Si tengo razón, habrá que detenerle.
Porque si no, su nueva novia está en serio peligro.
¿Cómo? ¿No Io sabía? Tiene una nueva relación.
Ah, Philippe Muir.
Sígame.
- Philippe. - Sí.
Dice que tienes una nueva novia.
Está mintiendo, ¿verdad?
Esto...
Había olvidado decírtelo. Es Cécile Castelnau.
¿Quieres que haga algo?
Sí, si no vuelvo,
¿puedes avisarla?
Gracias.
Venga, vámonos.
Señor Muir, ¿acaso mata a todas las mujeres que ama?
Son las 17:23 h.
Procedo a detenerle.
Por el asesinato de Manuela Morales.
Vuelvo a empezar.
Pasó la noche en casa de Cécile Castelnau, ¿verdad?
Y luego, cito:
"Erré por las calles durante una hora".
A esa hora, evidentemente, nadie Io vio.
Sí.
Sí, había...
Había una caravana con una mujer anciana.
Me agarró la mano y me dio a entender que iba...
...a pasar un día terrible.
No se equivocaba.
¿Un día terrible?
Un día terrible...
Sin embargo, había pasado un buen rato
con Cécile justo antes. Un buen polvo.
Sin Io malo de la vida en pareja.
¿No es estupendo? Es como un sueño, ¿no?
Usted no entiende nada.
¿Ah, no?
Lo único que me apetecía era volver a la cama con Cécile.
Y dormir hasta el día siguiente.
Entonces no sé por qué no Io hizo.
Además, creo que con Cécile no le fue nada mal.
Ella estaba enamorada, ¿no?
¿Verdad?
- ¿No responde, señor Muir? - Usted no puede entenderlo.
En cuanto amo a una mujer, muere.
Es eso.
Sé que le parece ridículo, pero es así.
No, no es ridículo.
Hasta ahí, estamos de acuerdo.
Todas las mujeres que le rondan
tienen una tasa de mortalidad por encima de la media.
Una mortalidad prematura y más bien violenta.
¿Sabe?
Empezaremos por el principio.
Y me explicará cómo mata a esas mujeres, ¿de acuerdo?
Vamos, le escucho.
¿Ya has identificado las huellas?
Gracias, hermano.
Es un regalo para una persona que aprecio.
¿Qué ocurre? ¿Nunca has deseado complacer a una mujer?
Ahora vuelvo.
Sí. Ah, hola.
Ya Io tengo, querida amiga. Sé quién saboteó el coche.
¿Ah, sí? Pues vaya con cuidado.
Estoy a punto de proponerle matrimonio.
Dije poco.
¿Sabes de Blanche?
No, aún no ha llegado.
¿Qué hará?
Señor Lacoudre, ¿no se Io he dicho?
- Está arrestado. - ¿Qué?
Sí, sígame.
Blanche está en el hospital.
No logró matarla y está aterrado, ¿verdad?
Cuando cortó el cable del freno, quería que muriera.
Quería romper el coche, pero no hacerle daño.
Un momento.
Una mañana Io vi enfadarse con ella.
Se enojó porque ella no estaba enamorada.
No, fue por su cumpleaños.
Tardé dos horas en elegir un collar
en la tienda.
Y ella Io dejó sobre la mesa y Io olvidó.
- Pero no se mata a la gente por eso. - Póngase en mi lugar.
Yo le regalé un collar y el otro imbécil le regaló un coche.
¡Para ella solo existe su hermano!
- Y no Io soporta. - No.
Siempre Philippe. No.
Lo entiendo, porque siempre "Philippe, Philippe"
acaba rompiendo las bolas.
¿Entonces fue por eso?
¿Se vengó porque triunfaba con las mujeres?
- ¿Entiende Io que le digo? - No.
Sí. Por eso mató a todas las mujeres que le rondaban.
- Su esposa... - Un momento, no.
Estoy de acuerdo, yo saboteé el coche.
Pero no conocí a su mujer. Hace cuatro años que estoy aquí.
- ¿Esa mentira es cierta? - Sí.
Mierda. Quédese aquí, no se mueva.
¡Carpentiez!
Señor Muir, venga conmigo.
¡Dense prisa, rápido!
- ¿Adónde vamos? - Ya Io verán, muevan el culo.
Yo no soy supersticiosa, trae mala suerte.
Con su historia de mal de ojo...
Desde ayer, busco una explicación racional.
No entiendo.
Sus mujeres mueren, pero usted no y siempre hay alguien a su lado.
Alguien que Io protege, alguien que Io ama.
Que incluso Io ama más que todas las mujeres
y hombres que amará en su vida.
¿A quién me refiero?
Por ejemplo, con Héloïse.
Cuando tenía que ir a buscar una casa,
usted anuló el viaje. ¿Por qué?
Porque alguien le envió al otro extremo de Francia.
No está maldito como un rey viejo.
Su hermana está totalmente chiflada.
Totalmente loca.
Deje de seguirme.
Espéreme aquí. Voy a ir yo sola.
Es una orden.
¿No sabe leer?
- Las manos sobre la cabeza. - ¡Si se mueve, disparo!
Baje su arma.
- ¡Baje su arma! - De acuerdo.
Ya está.
Tranquila, ¿eh?
Ya está.
Todo bien.
Está todo bien.
Déjala marchar, Blanche.
Ella no ha hecho nada.
Estás aquí, Philippe.
Sí.
Vamos, ven, Blanche.
Dame esa pistola.
Te harás daño.
Vamos.
- Ven aquí. - Hágale caso.
Vamos, dame eso.
Le juro que después les dejo hablar a los dos.
Suéltela, ella no tiene nada que ver en esto.
¿Realmente amas a esta mujer, Philippe?
No, Blanche.
Solo te amo a ti.
Venga.
Dame la pistola.
Vamos a hablar. Solos, tú
y yo.
Haga Io que le dice, Blanche. ¡Es su única oportunidad!
Mira...
Estás sangrando.
Dame el arma.
Voy a soplar sobre tu herida, ¿quieres?
¡Quieta!
¡Philippe! ¡Philippe!
¡No!
Venga. Vamos, Blanche.
Vamos.
Jamás soporté verlo con otras mujeres.
Primero estuvo Julia.
Cada vez pasaba más tiempo con ella.
El domingo, apenas venía a comer a casa.
Una noche, volvía de fiesta, estaba borracha.
Y delante de mí, frente a los faros de mi coche,
la vi en la carretera.
Aceleré.
No fue premeditado. Ocurrió así, sin más.
Y ya está.
Luego, fue Héloïse.
La quería mucho.
Podía haber seguido igual, pero le entraron ganas
de volver a vivir a España
y llevarse a Philippe y Samuel.
Y por eso envió a Philippe a Lille.
Sí, eso hice.
Y le propuse a Héloïse acompañarla parte del camino.
La dejé en Madrid, tras echarle
un somnífero.
Y luego...
La vida continuó.
Estábamos todos juntos, Philippe, Samuel y yo.
Como una auténtica familia. No puedo decirle nada más.
Y entonces...
Tuvo que volver a empezar.
Bien...
Señores.
Llévensela.
¿No podía controlarse?
¿No ve en qué situación nos ha puesto?
¡Maldito imbécil!
¡Maldito imbécil!
¡Hola!
Bienvenido al paraíso.
La inspectora Marleau y su equipo le desean una feliz estancia.
Quería traerle unas flores.
Pero he preferido traerle esto.
¿Tienes un vaso?
Da igual, beberemos a morro.
¿Usted sabe de vinos?
Dicen que es bueno. De Aniane.
Salud, ¿eh?
Prefiero la cerveza.
¿Quiere un poco?
No, gracias.
¿Lo ve, señor Muir?
Su maldición no era más que una tontería.
Si ahora quiere enamorarse,
correrá menos riesgos. Pero aún así, protéjase.
Ay.
Se equivoca, está bueno.
Cécile.
¿Es aquí?
Sí, ya estamos.
¿Ah?
- ¿Rassomon? - Rashômon.
El restaurante
que hace el delicioso sushi que encontramos en el vientre
de Manuela Morales.
¡Ah, qué amable!
¡Guau!
¡Bravo!
¡Es genial!
Tonterías así me hacen creer en dios.
Sinceramente, está genial.
¿Entonces?
Luego, si le apetece,
tengo un fantástico licor
en mi casa.
Una delicia.
Es como el niño Jesús
en bragas de terciopelo.
No me gustan las bragas, pican. Pero estoy de acuerdo.
Sin embargo, hay una cosa...
Solo me acuesto la primera noche.
Está muy bien, me vale.
Bueno, comamos primero.
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