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Despierta, mami...
No puedo ser madre.
¿No podemos usarlo para la inseminación?
-No es tan sencillo. -Es mi semen.
-¿Me compras el bebé? ¿Por qué no? -No.
¿Murió ahogado?
Podría ser un edema pulmonar inducido
y tiene unas heridas en el pecho que quiero examinar.
¿Estaba celoso de él?
-¿Qué? -Me quiero bajar.
Ha dicho bancarrota. No tienes dinero.
-Me bajo. -¡No, no lo hagas! Es muy peligroso.
¿Te has tomado las pastillas?
-Levanta. ¡Vomita! -¿Qué haces? ¡No!
¿Crees que tus hijos no se merecen tener tu amor y tu atención
porque tú no pudiste tenerlo?
-Elarbi, ¿qué pasa? -¿Qué hay, Ingmar?
Llámame cuando quieras hablar normal.
Lo único que quiero saber es si la casa de Twente es un lugar seguro.
Ingmar sigue a Sylvia. Ahora está en Twente, no es una coincidencia.
Sí, Ingmar.
Los refuerzos van para allá, no puedo retrasarlos más.
¡Idiota! ¿Quieres que llame a tu jefa?
Si me echan y me quedo sin trabajo no te sirvo de nada.
-Sería difícil usarlo para... -Imposible.
Hay espermatozoides anormales,
no es posible usar ese esperma para la fertilización in vitro.
-¿Alguna vez has ido de caza? -¿Qué?
¿No quieres aprender a protegerte?
Tu padre pagó a tu marido para que te dejara.
Pero a Eric no le importó.
Dijo: "Me llevaré a esa puta a España".
Tu familia está más loca que la mía.
Quieta, baja el arma.
Toma.
Sígueme, ¿vale?
No, no me dejéis sola.
Ve detrás del coche.
-¿Y las otras? -No lo sé.
¿Cuántas veces tendré que hacer esto por ti?
Como con el holandés, ¿cuántas veces tendré que solucionar tus líos?
¿Has visto lo que hago por ti? ¿Te das cuenta de lo que provocas?
Suéltala.
Suéltala.
Suelta el arma.
¡Que la sueltes!
Bajad las armas, ¡los dos!
Él mató a Eric.
Yo no maté a tu marido, no fui yo. ¡Y tengo la prueba! ¡La tengo!
¿De qué hablas?
Las manos donde yo las vea.
¡Donde pueda verlas!
-Te lo advertí. -¡Iba a sacar el móvil!
¡Quita!
-Esther, baja el arma. -¡No!
-¡Joder! -Baja el arma, ya.
¿Qué es eso?
No puedo protegerte siempre.
¿Qué dices?
¿Eso es lo que quieres?
¿Ese es Eric?
Todo mi esfuerzo para nada.
Me mentiste. Me viste cara de imbécil.
-Tú... -Esther, cálmate.
No. Lo único que hice fue defenderme.
Además él seguía vivo, mirad.
Todo es un desastre por tu culpa.
Esther, baja el arma. Ya.
Dijeron que se ahogó.
Yo no lo maté. No fui yo.
¡Ríndete!
¡No te muevas!
¡Joder! ¡Joder!
Esther. Dame el arma, no pasa nada.
Dámela. Está bien.
Venga, bájala.
¡Todos al suelo!
¡No te muevas, zorra!
Venga, rápido, hacia fuera.
Vamos, vamos.
¡Todos al suelo!
¡Evi!
Oye...
Vete ahora.
La policía te busca.
¡Cuidado!
Si vas por detrás, nadie te verá. Venga, vamos.
Oye...
Tienes que irte.
Eric seguía vivo, lo juro.
Vamos.
Vale.
Por aquí.
Estamos buscando a los objetivos.
Vale, separaos.
Ya te tengo.
Iremos por el otro camino.
Nunca había visto a Eric así.
Podía haberte matado.
Sí.
¡Alto ahí, policía!
¡Baja el arma!
¿Dónde están?
¡Vamos!
¡Alto, las manos atrás! Quedan detenidos.
-Policía, baja el arma. -Está bien. No voy armado.
¡Joder!
-¿Quién es ese? No veo. -¿Es Ingmar?
Sí, es Ingmar. No puede ser. Rápido, el seguro.
-¡No, no, no, no! -¡Cierra el coche, rápido!
-No lo hagas. Mierda, ¡no! -¡Sal!
¡No! ¡Ya basta, no!
¿Qué harías sin mí?
¿Qué harías sin mi ayuda?
¡Yo tiré a ese tipo al agua por ti!
Vamos. ¡Ya, ya, ya!
¿Mamá?
Evichi...
Hola.
Duérmete.
Duerme. Duérmete.
-¡Despierta! -¡Despiértate, arriba!
-Mami, levántate ya, mamá. -Quiero dormir...
-¡Mamá! -No.
Sí.
Estoy muerta...
¿Dónde está la casa?
-¿Qué casa? -La que dices que te compró Eric.
En San José.
¿Y alguna vez le hablaste a Ingmar sobre ella?
No.
¿Estás segura de que está allí?
Sí, bueno, lo último que me dijo fue que ya estaba todo listo.
Y también sé que la casa está a mi nombre,
todo está en una caja fuerte.
Ve por donde pone Maastricht.
Hacia Maastricht y luego Lyon.
Bueno, eso creo.
-Está bien. -Sí.
Vale.
A ver cómo responde.
No hay sangre en el abdomen, eso es bueno.
Evichi...
¿Cuándo despertará mamá?
Luci pidió refuerzos.
¿Dónde estás?
En Twente. Te estoy mandando la ubicación exacta.
¿Veinte minutos?
Pero llamé hace una hora.
Vale...
Estás manchada de sangre.
Espera.
-Ponte mis gafas. -Vale.
-Hola. -Hola.
¿No está Gust?
Estaba antes, ahora está con los niños.
-Voy a llamarle y le aviso. -Sí, muchas gracias.
¿Por qué lo hiciste?
¿Cómo lo sabes?
Te dije que necesitaba refuerzos.
Pude haber muerto, Sam.
No...
¿Por qué? No entiendo nada.
Sé que no comprenderás mis motivos.
¿Sabes cuánto cuesta hacer que una casa sea accesible?
La asistencia a domicilio,
los diferentes tipos de terapia alternativa...
¿Veerle lo sabe?
No. Yo soy su héroe.
¿Se lo has contado a alguien?
Primero díselo a Veerle y después...
¿Y si no se lo digo?
¿Te crees que te estoy dando a elegir?
¿Qué te pasa?
No puedo criar a una niña.
Ni siquiera sé cuidarme a mí misma.
Me cuidaste a mí, ¿recuerdas? Me protegiste.
Eres capaz de hacerlo.
¿Dónde vas?
Me voy un rato al bar.
-¿Qué haces? -Aquí nadie nos conoce.
Tú no puedes beber alcohol.
-Otro vino, por favor. -Vale.
No te quita ojo, ¿no te das cuenta?
No.
Yo noto esas cosas.
Una pregunta, ¿cuánto cobras por 20 minutos?
Eres muy directa... pero 150.
¿150 euros?
-Vaya. -¿Por qué?
Bueno, verás, Eric y yo estábamos casados en régimen de gananciales...
así que en teoría, él te pagó con mi dinero.
¿Y qué quieres decir con eso, que también soy tu puta?
No hables de ti de esa manera.
No sé a qué te refieres. Lo digo por ti.
¿Por mí? No, yo no te estoy juzgando.
La gente que no juzga, no necesita decirlo.
Mira.
¿Qué pasaría si me fuera con él a la cama?
Nada, no sería un problema.
Pero si le pidiera dinero por acostarnos...
¿Te atreverías a cobrarle?
¿Por qué no?
Vale, solo media hora y luego tendría que irse porque tengo sueño.
Te veo en media hora.
-No, no, no, no, sin besos. -¿Ah, no?
-Para, ¡que no! ¡Para! -¿Esther?
¡Esther!
¡Oye!
¡Oye, tú!
-¿Qué? ¿Qué pasa? -¿Te ha hecho daño?
¿Qué haces?
Pervertido.
-¡Idiota! -¿Qué?
Menuda puta...
Pon la muñeca debajo, así.
Ahora pon la otra. ¡No, espera!
Ya, sé que está fría, pero tienes que hacerlo.
¿Puedes hacer conmigo lo que hiciste con Eric?
No digas tonterías, ¿vale?
Va en serio. Hazme todo lo que hiciste con él.
Dime lo que le decías. Quiero sentirlo, saber cómo es.
Primero, quítate esto.
Sí. ¿Y luego?
-Vamos a dormir, venga. -No, yo quiero...
¿Y ahora qué?
Perdona.
Siento todo lo que te he dicho
y todo lo que te dijo Eric.
Y todo lo que te hizo.
Lo siento.
¿Está dormida? ¿Podemos pasar?
No, no podéis, mamá está dormida... Bueno, pero no hagáis ruido.
Hola.
Yo también tuve un accidente, mira, me pillé el dedo con la puerta.
Oh, no.
¿Te duele?
Yo me hice una herida en la rodilla.
Me caí de la bici.
-¿Y te duele? -Un poco.
¿Cuándo vuelves a casa?
Cuando lo diga el médico, ¿vale?
Un poquito más arriba. Despacio, con cuidado.
Qué bueno...
"No se puede vencer a la muerte,
pero se puede vencer a la muerte en vida, a veces.
Y cuanto más a menudo aprendas a hacerlo, más luz habrá".
Gracias.
¿Quieres un paracetamol?
-Ten, tómate dos. -Bueno, vale.
Sam no es así.
Ya, bueno.
Eso creía yo.
¿Cuándo volverá a casa?
No lo sé.
-¿Puedo ayudarte con algo? -No.
Vale...
¿Evi?
¿Puedes cuidar a los perros?
Claro.
¡Mira, la playa!
Ya no se ve, te la has perdido.
-Nombre y pasaporte. -Tenga.
Y tendremos un perro, ¿verdad?
Sí, un labrador, como te prometí.
San José.
Qué bonito.
Hala.
Esto no es normal.
¿Esther?
¿Esther?
Queremos hablar con los testigos nosotros mismos.
Sí, entiendo.
Cuando saliste, ¿las dos estaban dentro?
Sí, tuve que elegir entre Sylvia o Ingmar y Donny.
Donny iba armado.
Y los refuerzos ya habían llegado, pensé que no tardarían en entrar.
Mientras estuviste con ellas,
¿dijeron algo que te hiciera pensar que se escaparían juntas?
¿Esther y Sylvia?
No.
Me preguntaba si sigue siendo la representante de Esther Vinkel.
No, no, decidimos ir por separado.
¿Qué te había dicho, Evi?
Vale... ¿Y ha hablado con ella?
-Tienes que descansar, vete a casa. -Ya, vale.
¿Cómo vas?
Tirando.
Qué bien.
¿No vas a volver, verdad?
Todo eso debería ir en la carpeta, ¿vale?
No quiero que se pierda nada.
Mamá, ¿nos vamos a ir de vacaciones?
Sí. Sí, antes he hablado con su compañero,
me gustaría saber si le vendió una casa
a Ingmar Leka o Sylvia Steenhuyzen.
Sí.
Si averigua algo puede llamarme a este mismo número.
Sí, así es, sí.
Gracias. Sí.
Una Coca cola sin hielo, por favor.
-Perdona, ¿podrías...? -Sí, dime.
Lo último que dijo Ingmar fue que él tiró a Eric al río.
Vale, ¿y después?
No sé...
La verdad es que estaba conmocionada,
así que me subí al coche,
me entró pánico y hui.
Hola, Evi. Hemos terminado.
¿Puedes acompañarla abajo?
-Adiós. -Adiós.
-Hola. -Hola.
-Me dijeron que recibiste un disparo. -Sí.
-Estoy bien. -Gracias a Dios.
No tienes de qué preocuparte. La encontraremos.
Ya...
Y si la encuentran, ¿se libraría alegando defensa propia?
Tendría que responder unas cuantas preguntas,
pero si nos ayuda...
¿Si os ayuda con él?
Ya tenemos bastante en su contra, y si la encontramos,
él irá a por ella, no la dejaría en paz.
No.
Tienes mi número.
Si hay algo...
Sí.
Yo solo quiero olvidar todo esto y seguir con mi vida.
Pero gracias.
Bueno, adiós.
Adiós.
Bravo.
Para que sepas que esto va muy en serio.
¿Y Sylvia?
¿Dónde está?
Yo la protejo, yo, ¿me has oído?
Yo, no tú.
Sí, vale, está bien, de acuerdo.
Está bien. Baja el arma.
Sé dónde está, ¿vale? Sí, sé dónde está.
Eric...
Le compró una casa.
Yo sé dónde está, tengo la dirección, la tengo.
Yo te doy la dirección y tú te vas, ¿vale?
Me vas a llevar tú.
No cierres la puerta.
Vale.
ESTE ES MI NÚMERO
¡Vamos!
Venga.
Ya voy.
A la menor sospecha, te vuelo la cabeza, ¿está claro?
-Sí. -Arranca.
-¿Y a qué te dedicas? -Soy prostituta.
¡No!
Soy... empresaria.
¿Y cuándo encuentres a Sylvia...
qué le vas a decir o hacer? ¿Lo has pensado?
¿A ti qué más te da?
Tú conduce.
¿La casa está aquí?
Sí, está a la vuelta.
¿Dónde?
Para, para el coche, ¡ya!
Es aquí.
Tú primero, sal del coche, vamos.
Vale, vale.
Venga, vamos.
-Camina, enséñame dónde está. -¡Suelta el arma!
-¿Dónde está Sylvia? ¿Dónde está? -No lo sabemos.
¡Joder!
Me las pagaréis.
-¿Estás bien? -Sí.
Lo siento.
¿A nombre de Eric Savenije y Sylvia Steenhuyzen?
Vale.
Sí.
Vale, gracias. Sí, gracias.
Adiós.
¡Hola!
-Hola. -Hola.
Los llevaré el lunes al cole.
El lunes no hay cole.
Cierto. Me cogeré el día libre.
Adiós, Evi.
-¿Quieres que te traiga hielo? -Yo no quiero.
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