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♪ No vamos al fracaso
o felicidad. ♪
- ¿Qué?
¿Qué me dijiste?
¿Qué es lo que me estás queriendo decir?
No te entiendo.
- Que todo es mentira.
Tú tienes un hijo.
No murió, mi vida.
Tienes un niño y está vivo.
- Si estás diciéndome esto para que no me quede,
te quiero decir que es demasiado desagradable.
- ¿Quién me crees, Aura?
¿Quién crees que soy para inventar una cosa así?
Chelo me lo acaba de decir, mi amor.
No pudo más y me lo dijo.
Me lo dijo un instante después de que tú te fuiste.
Tienes un hijo, mi amor, tu hijo vive.
- ¿Mi hijo?
- Sí. Aura: ¿Está vivo?
Fernanda: Sí, sí.
- Está vivo.
Pero no, ¿cómo?
¿En dónde? ¿Dónde está?
- No sé, mi amor, solo Chelo me pidió
que te detuviera y yo vengo burlando a todo el aeropuerto,
hijita, vámonos de aquí.
- Mamá, espera.
Es que no puede ser, no puede ser verdad,
porque Chelo, Chelo me conoce.
Ella sabe lo que ha sido para mí todo este tema.
Ella no me mentiría con algo tan importante.
Chelo no lo haría, mamá.
[♪♪♪]
[Claxon]
Adrián: ¡Ah! Te vas.
[♪♪♪]
- Es que lo que me estás queriendo decir con todo esto
es que Chelo ha sido cómplice de mi abuela
durante todo este tiempo, mamá.
Yo sé que ella no me pudo traicionar.
No a mí de esa manera.
- Sí, pero debe haber tenido razones para hacerlo.
Aura, vámonos de aquí, por favor.
- Hay muchas cosas que me va a tener que explicar
si esto es verdad.
- Tu hijo está vivo, hija, qué importa.
Tú hermano nos está esperando.
Vámonos que tengo que la policía del aeropuerto
detrás de mí, mi amor.
Gracias.
- ¿Estás segura, mamá?
Erasmo: Estás loca, Chelo.
¿Te das cuenta lo que acabas de hacer? ¿Eh?
- Déjame en paz, Erasmo.
- No seas tonta, Chelo.
¿Qué crees que va a pasar cuando doña Virginia se entere
de esto? ¿Eh? - No me importa, Erasmo,
no me importa. - Ah, no te importa.
¿Y tu mamá qué?
¿O el niño ese?
Doña Virginia nunca va a permitir que la señorita Aura
se acerque a él.
Yo la conozco, Chelo.
Y tú la conoces también.
Y sabes muy bien de lo que es capaz.
- Pero doña Virginia no le va a hacer nada a esa criatura.
- ¿Segura, Chelo?
Ya se lo quitó una vez.
¿A poco de veras piensas que no es capaz de llevárselo
de nuevo?
[♪♪♪]
- Espero que Germán no cometa otra de sus estupideces.
- ¿Qué va a hacer, papá? No puede hacer ya
absolutamente nada.
Ahora a estas horas ya está montada en el avión.
Finalmente por ese lado ya no vamos a tener problemas.
Mira, del que hay que cuidarnos ahora es de César.
No, en serio, mira.
Yo lo conozco, 'apá, es un personaje un poco turbio,
es un tipo muy raro.
- No te preocupes, a mí ese tipo
me hace los mandados.
- Además, con que no se meta conmigo.
Sergio: Está bien.
Virginia. Rogelio: Virginia.
- Rogelio, ¿ya hablaste con tu mujer?
- No, no, no, no.
Con quien hablé que con César.
- Ah. ¿Y?
¿Hiciste lo que debías?
¿O te acobardaste y le pediste que
por favor, ya no nos molestara?
Rogelio: Carola, haz el favor de esperar afuera
y le dice a Nelson que en un momento estoy con él.
- Sí, licenciado.
Con permiso.
- Sabes perfectamente que no me gusta que me hablen así
frente a mis empleados ni frente a mis hijos.
- Y a mí no me gusta que cualquier mequetrefe
entre a mi casa a amenazarme.
Rogelio, se supone que tú eres el hombre de la casa,
el que debería mantener el orden y tú no haces nada.
Ahí está tu mujer dándole alas al miserable de su exmarido.
Y tú tan campante como si nada.
- Fernanda no le da alas a nadie.
- Ay, Rogelio, hasta cuándo vas a reaccionar.
- Rocío, por favor, entiéndeme.
Mi familia está hecha un desastre
y necesito hacerme responsable de eso.
- Tu familia.
¿Y yo qué soy?
¿Una amiga? ¿Una conocida?
¿O tu amante con la que tienes sexo cuando se te antoja?
- Rocío, tú sabes que nuestra relación no es eso.
- ¿Ah? ¿No? Entonces, ¿qué es?
Dime, ¿cómo me catalogas dentro de tu mundito?
- Eres la mujer con la que he compartido mi vida
y con la que voy a seguirla compartiendo.
- Con la que compartes tu vida.
Mi pregunta es durante cuánto tiempo quieres compartirla.
Esto se acabó, ¿verdad?
El tiempo que teníamos para estar juntos se acabó.
- Entiéndeme, la partida de Aura me tiene hecho pedazos.
- No, César.
Tú desde que dejaste a tu exmujer
quedaste hecho pedazos.
La amas.
Mejor me voy.
- Rocío, por favor, no hagas eso.
- ¿Qué me vas a decir, César?
¿Que me amas? ¿Que no puedes vivir sin mí?
Hoy saco mis cosas de la casa.
- No, Rocío, el que se va soy yo.
Yo después paso a sacar mis cosas.
[♪♪♪]
- Es un sueño, Aura, es un sueño que te había alcanzado.
- ¿Y Chelo dónde está, mamá?
- Cuidado. - Perdón, señor.
- En la casa, vamos para que allá te explique.
¡Nacho! ¡Nacho!
La alcancé.
La alcancé.
- Es que todavía no lo puedo creer.
Ignacio: ¿Qué tal?
- Es que no lo puedo creer.
¡Dios mío! Gracias, es un sueño.
- Valió la pena tanta lágrima y tanto sufrimiento, mínimo, ¿no?
- Sí, solamente mi abuela hubiera sido capaz
de inventar una cosa así.
- Vámonos, por favor, estoy harto de estar aquí, mamá.
Fernanda: Burlé a toda la vigilancia del aeropuerto.
[♪♪♪]
♪ He tratado de olvidar. ♪
♪ No consigo. ♪
♪ Quisiera irte a buscar. ♪
♪ No me atrevo. ♪
♪ Quiero verte, aunque sea como amigo. ♪
♪ Doy todo por tenerte de nuevo. ♪
♪ Eres parte de mi alma y mi cuerpo. ♪
♪ Quizás te siente incompleto. ♪
♪ Tú no sabes que por ti yo me muero. ♪
♪ Amor, acaba de llegar ♪
♪ Para sanar un corazón partido. ♪
♪ Corazón partido, me va a matar. ♪
♪ Dime para dónde me va llevar. ♪
♪ Corazón partido, no llores más. ♪
♪ Nos vamos al fracaso o felicidad. ♪
♪ Corazón partido, me va a matar. ♪
♪ Dime para dónde me va llevar. ♪
para dónde me va llevar. ♪e
- Ya, párale, Tina.
No va a pasar nada.
- Es que estoy muy nerviosa, muy nerviosa.
No puedo más, Amador.
Nada más de pensar que Adrián fue a buscar a esa mujer
y que la convenza de que se quede,
quiere decir que vamos a estar así toda la vida
con este miedo y esta angustia.
- ¿Cuál miedo y cuál angustia?
Erasmo: Eh...
- ¿Eh? ¿No me van a decir nada o qué?
- Sí, sí, lo que pasa es que le estaba comentando a tu mamá
que parece que,
que estos gandayas le están asaltando otra vez
por el barrio y, claro, tu mamá se asustó.
- Ajá, Adrián ya se fue por Esteban, ¿verdad?
- No, yo voy a ir por él, Adrián tenía cosas que hacer.
- Pero ¿por qué? Si le dije bien claro que yo no podía ir,
que fuera él, por favor.
- No hay ningún problema, él me pidió el favor
y a mí no me cuesta ningún trabajo.
- Pero es que no es eso, papá, no es eso.
La situación es que me, me cae muy pesado
que yo le pida un favor a él y, entonces, él viene
y les echa el paquete a ustedes, ¿por qué?
- Pero tu papá ya te dijo que no hay ningún problema, hija.
Además, ir por el niño no es ningún paquete.
Mejor cuéntanos tú, cómo te fue con tus cosas.
- Me fue mal.
Me fue muy mal, nada más me di la vuelta en balde.
No estaban ni la señora Fernanda ni Claudia,
y es que si no me compran ellas las bolsas
estoy fregada completamente, caray.
A ver si ahora que se fue, ahora puedo hablar con su mamá.
- ¿Tú por qué estás así? ¿Eh?
Tan nerviosa.
Ah, nada.
- No te hagas el tonto, Tanque.
- Ah, que la caché.
- Adrián de seguro te dijo dónde iba.
- Que no me dijo, doña Filo.
Le digo que se subió en su nave y que se va rechinando llantas
y ya, no me dijo nada.
- Bueno, ¿tú sabes a qué hora se iba Aura?
- No, no tengo ni la más remota idea,
pero seguramente ya se fue.
No se tiene que preocupar de esa situación, doña Filo.
Ya esto está terminado.
- Ay, ojalá así sea, Tanque.
- Mire, ¿no le digo?
Ahí está, ya llegó.
Patrón.
- ¿Qué pasó? - ¿Cómo estás, Adrián?
- ¿Cómo estoy de qué? ¿Cómo estoy de qué?
¡Estoy que me lleva la fregada porque se fue Aura
y no hice nada para detenerla!
- Piensa que es lo mejor, esa mujer no era para ti.
- ¿Y usted cómo sabe que no era para mí? ¿Eh?
Deje de meterse en lo que no le importa, ya.
Si me voy a quedar solo me quedo solo como perro y qué.
- Eso no va a suceder porque tienes a Nelly.
Adrián: Déjeme en paz.
- ¡Aura! ¡Aura!
- Ella no está, Germán.
En este momento debe estar volando hacia Los Ángeles.
- No sabía que estabas aquí, Claudia.
- Pues, sí.
Aquí estoy como siempre, buscándote.
- Ya hablamos de esto, ¿no?
- Pues, sí, pero para mí no es suficiente.
Por más que me digas, yo no me conformo
con lo que me hiciste.
- No hubiese podido hacer otra cosa.
- Claro que puedes.
Germán, por favor, Aura ya no está aquí,
Aura se fue, ¡no le importas!
Yo soy la única que está aquí contigo.
Germán, por favor. Germán: Claudia, por favor.
- Entonces, ¿qué vas a hacer?
Germán: No lo sé.
En este momento nada.
Pero el que ya no esté aquí
no quiere decir que vaya a regresar contigo.
- Entonces, ¿no me van a decir nada?
¿Se van a quedar callados pa'que yo vaya a armarle
un escándalo a Adrián y, entonces, me diga?
- Ya te dije que no pasa nada.
Lo que pasa es que Adrián estaba nervioso
y no nos dijo a dónde iba,
pero y ya ves como soy yo de preocupona.
- Sí, debe haber sido algo de su chamba.
Ya te lo dije.
- ¿Tú cuál dedo crees que me chupo, papá?
Ernestina: Nelly. - No, Nelly nada.
¿Se fue a buscarla?
¿Se fue al aeropuerto
a rogarle que no se vaya, de arrastrado otra vez?
- Te dije que no, Nelly.
Nelly, ¿a dónde vas? - Hija.
De seguro va a tomar un taxi y se va a ir al aeropuerto
también ella, Amador.
¿Qué hacemos? - Tranquilízate, Ernestina.
Adrián ya regresó, está en el taller.
- ¿Y qué pasó?
- Parece que sí fue a buscarla al aeropuerto,
pero no la alcanzó.
Finalmente, Aura se fue.
- Bendito a Dios.
- Germán, por favor, escúchame.
- Ya. - Ger...
- ¡Aura! ¿Cambiaste de opinión? ¿Qué te pasó?
- Ahora te explico. ¿Dónde está Chelo?
Germán: No sé, no lo he visto. Aura: Chelo. Hazme un favor, avísale que estoy aquí.
- Es que Chelo se fue, señorita.
- ¿Cómo que se fue? ¿A dónde se fue?
- No lo sé, señorita, la estaba esperando,
pero luego se quedó hablando con Erasmo en la cocina
y al ratito la vi llore y llore, pero no me dijo nada.
Nomás tomó sus maletas y se fue en un taxi.
- Pero ¿cómo que no está?
¿No dijo a dónde iba? ¿No nos dejó una nota?
Ay, caramba, pero si le estoy diciendo que nos espere aquí.
Aura, le dije que nos esperara aquí.
- No me dijo nada, señora.
Si le digo que andaba tan mal que ni podía hablar.
Yo le pregunté que en dónde la podía encontrar
y ni me contestó.
- Bueno, ¿y Erasmo dónde está?
A lo mejor él sabe a dónde fue Chelo, ¿no?
- Es que él también se fue y no me dijo ni a dónde.
Ignacio: ¿Cómo que se fue?
- No, no puede ser.
No, no puede ser.
- Aura, cálmate, mi amor.
Cálmate, vamos a calmarnos todos.
Mira, seguramente Chelo se sintió mal por lo que nos dijo,
se asustó y se fue, pero va a aparecer.
No te preocupes, Chelo va a aparecer.
- ¿Qué está pasando? ¿Eh?
- Vamos a calmarnos arriba un poco.
- Nacho.
[♪♪♪]
- Se fue con su chavito. ¿Y por qué crees que está
la camioneta? - Ya, Dante, por favor.
Se fue a buscarla, no soy idiota.
- Mira, Nelly, quién sabe si se fue a buscarla
o no se fue a buscarla,
pero la neta lo que menos te debería de importar
sería eso.
Ahorita tú, yo sé que tú le tienes mucho coraje
a esa chava,
pero lo que tienes que pensar tú ahorita
es cómo vas a recuperar a mi compadre.
- No, creo que más bien es tu amigo el que tiene que pensar
cómo va a hacer las cosas o cómo las está haciendo
básicamente, ¿no?
- Comadre,
yo, yo sé que tú quieres a mi compadre mucho.
Que, que todas las regañadas que le pones
no es porque te caiga gordo
sino porque realmente te preocupas por él.
Enton's, yo te pido que ahorita lo que hagas
es que le des un tiempo,
un tiempo para que mi compadre vuelva a ser el que era antes.
- ¿Mi mamá sigue enojada conmigo?
- Bueno, Grillo, luego hablamos de eso.
- A mí no me gusta cómo se enoja,
me da mucho miedo. - No, pu's, sí, mi vida,
me imagino lo que debes de sentir y,
y, bueno, la verdad es que yo no me imaginé que las cosas
fueran así, yo te quiero pedir una disculpa
porque yo metí la pata y, bueno,
generé un problema que tú tuviste que pagar
las consecuencias de eso.
Discúlpame, ¿sí?
- ¿Te cae bien Aura, pá?
- Sí, a mí sí. ¿A ti?
- También, pero mi mamá dice que nos va a robar.
Adrián: Ah. - Y que es una bruja mala.
- Ay, bueno, Grillo, qué quieres que te diga.
Mira, de verdad es que tú sabes que luego tu mamá dice cosas
y ni siquiera piensa lo que dice.
No,
nosotros con que nos quedemos un bonito recuerdo de ella
con eso vale, ahora que ya no está acá,
ahora que ya se fue.
- Se fue muy triste.
Adrián: Ajá. - A lo mejor un día regresa.
Pero ya no hay que verla, para que mi mamá no se enoje.
- Mi vida, ¿sabes qué? Tú ni te preocupes de eso.
Yo te aseguro que las broncas se van a acabar, okay?
Dale con el helado y vámonos porque ya debe de estar tu mamá
por llegar, vamos.
Tráetelo, tráetelo, te lo comes en el camino.
Vente.
Vente, cuidado.
Aura: Ya estoy más tranquila, gracias, mamá.
- Qué bueno.
¿Chelo lo va a llamar? Va a llamar.
Ignacio: Sí. - Yo sigo sin entender
por qué te pidió que me buscaras si no está aquí para decirme
en dónde está mi hijo.
- No sé, a lo mejor mi mamá tiene razón.
Le debe de haber dado, no sé, nervios o algo así
de haber soltado esa noticia y no supo cómo manejarlo,
pero tú y yo la conocemos.
Va a regresar, tiene un corazón enorme y no te puede dejar así.
- Voy a volver a llamar al celular de Erasmo.
Él debe saber dónde está.
- Ay, qué raro.
- ¿Estás más tranquila?
- Pues, cuando hable con Chelo
creo que voy a estar más calmada.
- Todo va a estar bien, Aura.
Va a aparecer tu hijo y...
No sé, a mí me da mucha risa porque es cosa del destino,
tú no te podías ir otra vez y dejarnos así.
- Yo no me quería ir, Nacho.
Pero estar tan cerca de Adrián me hace mucho daño, de verdad,
me lastima mucho.
- Bueno, pero esto cambia las cosas un poco, ¿no?
- Pues, no sé, depende de cómo lo veas.
- Ahora tú sabes que tienes un hijo por el que vas a luchar.
De alguna forma estás igual que él.
- Por ese lado para mí las cosas siguen igual
porque, porque ¿qué saco?
Yo puede que ame a Adrián,
pero no puedo hacerle daño a Esteban.
No me lo perdonaría nunca. - Pero tú no le haces daño,
Aura, los problemas de Esteban
son por los problemas de sus papás.
Tú tienes demasiado amor para darle a Adrián
y para darle a Esteban.
¿No te has puesto a pensar que para Esteban es mejor ver
a su papá contento en vez de verlo amargado
con una mujer que, pues, que no quiere?
- Bueno, creo que con esto queda muy claro
los objetivos de la campaña.
¿Quieres agregar algo?
- No. No, Rogelio.
Esa campaña no me importa.
Es asunto tuyo y de este señor que te has empeñado en meter
a trabajar en la empresa.
A ver cómo te las arreglas.
Yo tengo cosas más importantes que hacer.
Sergio: Virginia,
yo creo que este negocio nos conviene a todos.
Nelson ha hecho una buena presentación,
trae buen plan,
ha demostrado que es un profesional.
- Sí.
Pues, mira, yo todavía tengo mis dudas.
Hasta no ver los resultados, las dudas seguirán.
Que lo demuestre
o que se vaya de aquí.
Eso es todo, gracias por su tiempo.
Rogelio, todavía tienes algo pendiente.
Permiso.
- Sí, claro.
- Hola.
¿Y ahora qué hacen aquí?
¿Por qué con esas caras?
A ver, ¿qué más pasó en esta casa?
- No, no pasa nada.
Solo que no sabemos por qué Aura no se fue.
- ¿No se fue? Claudia: No, sigue aquí.
[Pasos]
- ¿Por qué no te fuiste, Aura?
Me quieren explicar qué está pasando aquí.
- Ay, Germán, ahorita tengo que salir,
pero después hablamos, ¿sí?
- Tienes que salir... - Germán, Germán, ven.
Germán: Está bien, Fernanda.
Dime tú, ¿qué está pasando?
- Ya lo confesó, Germán.
Aura no tuvo una niña que murió.
Aura tuvo un hijo varón
y está vivo.
[♪♪♪]
♪ Corazón partido. ♪
♪ Nos vamos al fracaso o felicidad. ♪
- Aura tuvo un hijo varón y está vivo.
- Bueno, entonces, la hija qué.
- Todo fue un invento de mi madre.
- Ay, no puede ser.
O sea, Virginia no se midió.
- Está vivo.
Eso quiere decir que tengo un hijo.
- Germán, Germán, tienes que ser muy prudente
y sensible a lo que está pasando.
Mi hermana tiene demasiados problemas
como para que vengas tú con esas complicaciones.
- Ignacio tiene razón, Germán.
Es el peor momento para presionarla con algo más.
- ¿A dónde fue? - Tenía asuntos que resolver.
No la presiones, por favor.
Aura está sufriendo.
- No te preocupes, no la voy a presionar.
Pero de que hay algo concreto lo hay.
Tenemos un hijo.
- Ah.
- Claudia, espera.
- La onda es que no, no quiero que le estén
metiendo cosas en la cabeza a mi hijo.
- Comadre, ya, no le haga de emoción, comadre.
O sea, menos enfrente de tu chavito.
Neta, o sea, bueno, no le hagas de emoción enfrente de nadie.
Ya, la neta, mira, si te lo digo con el cariño.
- No, te voy a decir una cosa. Lo que le duele a tu compadre
es que esta tipa se haya ido del país.
Entonces, ¿qué quiere? ¿Que lo consintamos todos?
¿que todos estemos al pendiente de él
porque pobrecito se le fue la zorra?
- Mira, con todo respeto,
mi compadre se enamoró de esa chava por tu culpa,
la neta. - Tú si no sabes de esto
no hables, ¿eh? Te lo estoy advirtiendo.
- Cómo no voy a estar sabiendo de eso
si todo el tiempo estás... - Cállate, no digas estas cosas
porque no sabes. - Comadre, mira,
tú le has estado regando bien gacho y la neta,
yo no quiero que la siga regando.
- ¿Cómo está todo, Adrián? ¿En qué habíamos quedado?
- Fuimos por un helado, no nos regañes.
- Grillo, Grillo, mira.
¿Te acuerdas de lo que hablamos?
Nadie te está regañando, Grillo.
- ¿Quieres una probadita?
- No, mi amor, no se come helado antes de comer.
Abuelita te hizo sopa y no te la vas a comer ahora.
- Mira, ofrécele al Tanque, allá está dentro de la oficina.
Nelly: Ya no te lo comas, por favor.
- ¿Qué es lo que quieres, Nelly? ¿Qué es lo que estás buscando?
Hablé con el Grillo y está aterrado.
Tiene miedo, deja de meterle miedo.
Deja de asustarlo, ¿quieres?
- No tiene miedo de nada.
Mientras esta tipa esté alejada de este país,
entonces, yo no le voy a meter miedo de nada, mi amor.
Nada más sí te voy a pedir un favor muy grande.
La próxima vez que tú te busques una zorra,
aléjala de mi familia.
- Yo no estoy buscando a nadie por si lo tienes claro.
No. - Ya se fue.
Ya déjate de tonterías, vamos a estar en familia.
Por qué no intentarlo otra vez, Adrián.
- Por qué seguir intentarlo si esto ya se acabó.
Porque no te das cuenta que esto terminó o qué,
¿cómo te lo explico?
- Esteban.
- Tú no me reproches nada, okay?
Nelly: Vámonos.
- Guau, esta guerra va a ser muy larga,
compadre.
Muy larga digo.
[♪♪♪]
- Gracias.
Ignacio: ¿Qué? Fernanda: Es que ya se la llevó
al otro hospital, al nuevo donde la iba a internar.
- ¿Cuál nuevo hospital? ¿Tú ya habías hablado de eso con Chelo
antes o qué? - Sí, yo había hablado de esto
porque le ofrecí a Chelo ayudarle con los gastos.
Hasta le di una tarjeta.
Entonces, la íbamos a cambiar de hospital
y yo iba a correr con todo eso, pero la vamos a encontrar,
la vamos a encontrar.
- Pues, ojalá, mamá, pero yo tengo miedo
de que Erasmo la haya aterrorizado
como para que ella no regrese.
- Justo cuando pensaba que estaba recuperando
el cariño de mis hijos,
pasa todo esto.
Y para acabarla de fregar, Rocío me manda por un tubo.
Piensa que quiero regresar con Fernanda.
Hazme el favor.
- Pues, no está muy alejada de la verdad.
Digo, si se permite es mi humilde opinión.
- Bethina, Rocío es una mujer muy buena,
yo la quiero mucho, es maravillosa,
me la he pasado muy bien su lado.
- Sí, César, pero no sienes por ella
lo mismo que sientes por Fernanda.
Y, pues, si no vas a estar con ella,
bien, no la busques más,
no le hagas daño, neta, te lo digo como mujer.
Lo único que vas a ganar es te va a acabar odiando.
- Sí, mire, la representante de la señora
es Consuelo Delgado.
¿Ya estuvo por ahí? Ay,
me podría comunicar, por favor, a la habitación de la señora.
Ay, gracias a Dios, las encontré.
¿Cómo?
Es decir, ¿la dejó internada y se fue?
¿No le dijo a dónde, señorita?
Está bien, gracias.
- ¿Qué pasó? - Dejó a su mamá internada
y se fue.
- Bueno, pero por lo menos ya tenemos la información
de donde está la clínica y me imagino que Chelo tiene
que regresar algún día ahí, ya es un paso importante, ¿no?
- Sí, es un paso muy importante.
Hay que decírselo a Aura, Ignacio.
¿Te dijo a donde iba? Porque a mí no me lo quiso decir.
- Tampoco me dijo, pero yo me imagino
que está con Adrián, con eso de que ahora
los dos tienen un hijo, me imagino que tienen
más en común y más de qué hablar y eso cambia las perspectivas,
¿no?
- Digo, estaba pensando, ahora que ya,
este, pu's, la güerita ya no está en tu vida,
p's, ¿no, no, no has pensado en regresar con la comadre?
Digo, solo por el chavito, solo por el chavito.
- No, no, espérame compadre, lo que pasa es que el hecho
de que Aura no esté conmigo no quiere decir
que yo ya me olvidé de ella así de rápido.
No, las cosas con ella son,
son distintas, la relación con ella sí me marcó, compadre.
- Compadre, a lo mejor con el tiempo, ¿no?
Chance, digo, dale tiempo al tiempo.
A lo mejor. - No es así, no es así.
[♪♪♪]
- Aura, ¿qué haces aquí?
- No me fui.
Pasó algo que, que cambió todo
y quería compartirlo contigo primero que con nadie.
Lo primero que pensé fue en venir a decírtelo
y es que mi hijo...
Mi hijo está vivo.
Es un niño, no es una niña.
y era mentira, está vivo.
[♪♪♪]
♪ Corazón partido. ♪
♪ Dime para dónde me va llevar. ♪
- Sí, me engañaron todo este tiempo.
¡Tengo un hijo! No puede ser.
- Pero eso es maravilloso, Aura.
- Sí, sí, tú lo sabes, esto cambia completamente todo,
me pone en una situación totalmente diferente.
Es que, es que no lo puedo creer.
Hace nada me iba a ir.
Ya estaba en el aeropuerto, ya había checado el boleto,
estaba entrando al avión.
- Eso yo lo sé porque yo estuve ahí.
Yo quería despedirme y verte por última vez
y cuando vi que tú te empezabas a ir
fue el sentimiento más horrible de mi vida.
De verdad, sentir como te me ibas
muriendo por dentro y no poder hacer nada.
Yo tenía ganas de gritarte que te quedaras
y tener que quedarme callado para respetar tu decisión,
y darme cuenta que ahorita te apareces aquí,
vienes y me das esa noticia,
pero ¿cómo fue? ¿Cómo fue? ¿Quién te dijo? ¿Dónde está?
¿Qué pasó?
- No sé, no sé, es que todo fue muy rápido,
fue muy confuso, este...
Yo estaba en el aeropuerto y ahí llegó mi mamá buscándome,
me dijo que Chelo le acababa de confesar la verdad
hacía así unos minutos.
Chelo sabía todo desde un principio.
Al parecer no dijo nada
porque mi abuela la tenía amenazado.
- ¿Chelo? Aura: Sí, Chelo.
Chelo lo supo siempre.
Chelo siempre estuvo...
Bueno, lo que sea, lo que pasa es que la tengo que encontrar.
La tengo que buscar, Adrián.
Necesito que ella me diga en dónde está mi hijo.
- Virginia.
- Sí, soy yo.
¿Qué te extraña? Quería verte y aquí estoy.
- Quién te entiende, Virginia.
Primero me amenazas frente a todo el mundo
ahí en el despacho y ahora te presentas aquí,
en mi casa, como si nada.
- Ay, no exageres.
Recuerda que tenemos que guardar las apariencias.
Sí me interesa que estés en el despacho.
Ay, se fue mi nieta que me complicaba la existencia
y ahora tengo que poner orden en todo otra vez
y, pu's, con tanta tensión,
necesito de ti.
Quiero que me des tu mejor servicio.
- No, Virginia,
eso se acabó.
No quiero volver a lo mismo.
Esa es una decisión que ya tomé.
Así que ahí está la puerta.
Si quieres échame del despacho.
Has lo que tú quieras, pero no voy a seguir en esto
ni contigo ni con ninguna otra mujer,
¿entendiste? - Ajá.
- No me hagas explicártelo más, Virginia,
por favor, estoy hablando muy en serio.
- Te vas a arrepentir de rechazarme, Nelson.
No sabes cuánto.
Y tú solito vas a venir a pedir perdón de rodillas.
[♪♪♪]
- Y de verdad, por mí no te preocupes.
Yo voy a saber entender.
- Yo no quiero que entiendas nada.
Solo quiero que sepas que quiero estar contigo.
- Sí, pero eso no puede ser, Rogelio.
Tú tienes una familia y tienes responsabilidades.
Y yo, pues, no quiero ocasionarte problemas
y mucho menos ser un obstáculo en tu vida.
Al contrario,
yo quiero ser tu equilibrio.
- ¿Qué voy a hacer yo con este sentimiento?
- Esperar.
Esperar y saber que yo también te estoy esperando,
que estoy llena de deseos.
Pero cada cosa en su lugar.
- ¡Ay! Me encantas, me encantas.
[Beso]
- Perdón, ¿interrumpo?
Carola, tienes razón, voy a la casa a poner orden.
Por favor, quédate encargada de todo.
- Sí, licenciado.
Hasta luego. - Hasta luego.
Sabes, a pesar de sus berrinches,
me encanta verlo así.
Desde que usted llegó está más dinámico,
más confiado,
¿cómo se podría decir?
Más entusiasmado, ¿usted no lo cree?
[♪♪♪]
- Son muchas cosas, Adrián.
Yo sé que a la pobre Chelo la tenían amenazada.
Digo, para ella no debe ser fácil.
Mi mamá dice que estaba muy asustada,
pero que ya no aguantó más y tuvo que contarlo todo.
- Ajá, ¿y lo sabe?
¿Sabe dónde está?
- Espero, yo no sé, mi mamá la está buscando
porque mi abuela la echó de la casa.
Bueno, pero eso no es lo que importa ahorita.
A mí lo que más me importa es pensar que mi hijo está vivo,
gracias a Dios,
poder pensar que lo puedo recuperar.
- Aura, ¿y no has pensado en que puede ser lo contrario?
Digo, te lo digo como una suposición,
que las personas que lo tienen lo adoran,
¿me entiendes? Y lo quieren como si fuera su propio hijo
y a lo mejor, de verdad, no te lo quieren dar.
- Sí, lo he pensado,
pero es mi hijo
y me lo arrebataron, Adrián,
me lo quitaron y yo lo quiero.
Y voy a luchar y voy a hacer lo que tenga que hacer
hasta que se me acaben las fuerzas,
pero voy a luchar por él.
Ahora, lo más importante es buscar a Chelo
y poderla encontrar.
Ay, Adrián, yo, de verdad, quería compartir esto contigo,
este es el momento más importante de mi vida.
De verdad que puedo contar contigo, ¿cierto?
Puedo contar contigo, ¿verdad?
Adrián: Sí.
- ¿Qué te pasa? Te siento extraño.
¿Pasa algo?
- No, no, no.
No, en realidad es que, que,
bueno, pues, te fuiste y pensé que te había perdido y luego,
bueno, ahorita verte aquí, esa noticia, no sé.
Te amo, de verdad, te amo como nunca he amado a nadie.
- Mi amor, tengo que, bueno, tengo que ir a ver a mi papá.
Le tengo que avisar que estoy aquí,
que no me fui que mi hijo está vivo,
el pobre quedó muy preocupado.
- ¿Pero tienes coche? Yo, quieres...
Aura: No, no, no te preocupes. - Te llevo.
Aquí en la esquina dejé el taxi que me está esperando.
Es que como está la situación
no quería llamar mucho la atención.
Pero, pero tú no te preocupes por mí.
Termina tu trabajo, lo que sí quiero es
que después estés conmigo cuando encuentre a mi hijo,
por favor, quiero que compartas conmigo
esta felicidad.
Deséame mucha suerte, ¿sí?
Adrián: Suerte.
- Gracias. Adrián: Suerte.
[♪♪♪]
- Filomena.
- ¡Chelo! ¿Qué pasó?
¿Qué tienes?
- Tienes que esconderme, no tengo a dónde irme
y si Virginia me encuentra,
no sé lo que sea capaz de hacerme.
- ¿Pero qué fue lo que pasó, Chelo?
- Pos, que no pude más, Filo.
No pude más, no pude aguantarme y les dije toda la verdad.
Sí, ya saben que el niño vive.
Perdóname, pero lo dije todo.
[♪♪♪]
♪ No llores más. ♪
- ¡Pero cómo hiciste eso, Chelo!
¿Te volviste loca?
- No pude más.
Te lo dije, Filo, no pude más con la angustia
y el dolor de ver a esa niña irse sin saber la verdad.
Si la hubieras visto como yo la vi.
Si las hubieras visto a ella y a Fernanda,
tú hubieras hecho lo mismo, Filomena.
Se me partió el corazón al ver tanto sufrimiento
y no hacer nada, y seguirme callando
lo que debí haber dicho desde hace muchos años.
- Yo que creí que ahora todo se iba a tranquilizar
ahora que se fue esa niña.
¿Y dónde está? ¿No que ya se iba?
- No sé si la madre la alcanzó
antes de que llegara al aeropuerto.
Yo me fui, pero la madre ya lo sabe
y Aura lo va a saber ahora también.
Yo tuve que sacar a mi mamá del hospital y huir
porque cuando Virginia se entere...
- No debiste, Chelo.
Esto va a desatar muchas cosas y no van a ser nada buenas.
Debiste aguantar la lengua, Chelo.
- Y a mi consciencia ¿cómo la aguanto?
¿Cómo me quito esta angustia del pecho
por engañar a esa pobre niña,
a esa madre?
- ¿Y le hablaste a la madre de esa niña
de los padres adoptivos de Esteban?
¿Sabe quiénes son?
¿Ella sabe que es Adrián?
- No, no llegué a decirle mensajes.
Simplemente le dije que estaba vivo,
que buscara a Aura y le dijera la verdad.
- Esto ya no tiene remedio y hay que afrontarlo, Chelo.
¿Y cuánto van a tardar en enterarse?
- Escóndeme, Filo.
No dejes que esa bruja de Virginia me encuentre.
Filo: Toma las llaves de mi casa, Chelo.
Vete para allá y escóndete.
No le abras la puerta a nadie.
Yo te aviso cuando vaya para allá.
Y si alguien viene a buscarte voy a decir que no te he visto,
que no sé de ti.
- Gracias, prima, gracias.
Que Dios te lo pague.
- Ahora sí hay que preocuparnos, Chela.
Esto está empezando a ponerse feo
y no sabemos hasta dónde puedan llegar las cosas.
Tranquila, Chelo.
- ¿Ya se fue Aura?
- No, César, no se fue.
Pasaron cosas, no se fue.
No se fue y no la encuentro, y necesito hablar con ella.
Pensé que a lo mejor estaba contigo.
- Fernanda, Aura está entrando a mi oficina.
- Ay, gracias a Dios.
Bueno, que ella te cuente y,
y dile que me llame, por favor.
- Okay, yo te llamo más tarde, ¿sí? Te mando un beso.
- Sí, papá. - Mi niña.
Mi niña.
- Pá, está vivo.
Mi hijo está vivo.
- Aura, pero ¿cómo puede ser?
¿En dónde está?
- Tengo que buscarlo, pero antes quería venir
y quería decirte, papá, por favor,
prométeme que me vas a ayudar, ¿sí?
Prométeme que me vas a ayudar a encontrarlo.
- Te voy a ayudar en todo lo que necesites, hija.
Vamos a encontrar a mi nieto a como dé lugar, ¿eh?
- Gracias.
- Ojalá que tu papá no se ponga peor con esta noticia, Ignacio.
Yo espero que Aura le haya hecho entender
que hay que actuar con cuidado.
- Mi papá tiene que entender muchas cosas, mamá.
- Es delicado, Ignacio.
Ignacio: Ya lo sé. - ¿Nos permites hablar
un momento, Ignacio?
Me puedes decir qué estaba haciendo ¡el imbécil de César
en mi casa! - En tu casa están pasando
cosas mucho más graves que tus celos ridículos.
¿Sabes que lo de la niña muerta
no es más que un invento de mi madre?
- Ya veo que estás arreglando los problemas con tu mujer,
Rogelio.
A ver si por fin podemos volver a tener orden en esta casa.
Fernanda: No, mamá.
El orden no se va a poner hablando con Rogelio.
¡El orden se va a poner hablando contigo!
[♪♪♪]
[Timbre]
[Timbre]
- Perdóname, Aura, pero ahora no me vas a excluir
de todo esto.
Ese niño es de los dos y tenemos que estar juntos.
- Gracias. Filo: Su cambio.
- Gracias, buen día. - Igualmente.
- Te quiero hacer una sola pregunta nada más.
Es ella, ¿verdad?
¿Es Aura la madre de mi hijo?
- Para qué te lo voy a seguir negando, Adrián.
Tarde o temprano lo vas a saber.
Sí, Aura es la verdadera madre de Esteban.
[♪♪♪]
♪ Corazón partido, no llores más. ♪
♪ No vamos al fracaso o felicidad. ♪
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