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- No te queda. - ¿No me queda?
- No tienes saldo. - ¿No tengo internet?
No, porque activaste mis datos
y se me ha terminado el saldo.
Ahora estamos jodidos.
Hola, hola.
Acabo de...
Tengo internet.
¡Bien! Estamos en casa.
¡Bienvenidos a Izvoare!
Pero ¿por qué hemos parado? ¿Por qué hemos parado?
¿Qué haces descalza?
¿Qué más da?
- ¿Quieres...? - ¿Qué más da?
¿Quieres conectar con tu tierra?
Quiero sentir la hierba bajo los pies, pero no hay.
- Ah, mira. - Venga, Irina, no...
¿Tu madre sabe que vamos?
Le he dicho que se prepare, que va a pasar algo.
Envié a Elena a ver dónde podemos montar el escenario
y el decorado. Se lo imagina.
Claro.
- ¿Adónde vamos hoy, Irina? - ¿Hoy? A Soroca.
¿Sí? Hoy vamos a Soroca.
- ¡Hola! - ¡Hola!
- ¡Hola! - ¡Hola!
¿Te gusta ir de gira, Radu?
- Sí, claro. - ¿Por qué no te gusta?
- ¿Estoy loco? - ¿Por qué has dicho que no?
He dicho que sí. Está mal de la cabeza.
Lo sé, pero ¿qué no te gusta? Sé que...
¿Cómo que qué no me gusta?
Sí, pero ¿cuándo no te gusta?
Creo que es culpa de Bubu.
- Por culpa de Bubu. - Exacto.
A ti te gusta tanto que no me dejas nada.
Tío, ¿estás loco?
A veces no me gusta cuando estamos muertos de cansancio
- y nos duele la espalda. - Y no entiendes nada.
- Ni qué día es. - Pierdes la noción de tiempo.
Cogemos el tren, llegamos de madrugada. Dormimos una hora
en la estación y cogemos otro tren al aeropuerto.
Pasamos el control, no dormimos,
llegamos a la puta Turquía y volvemos la misma noche.
Llegamos a las ocho, vamos al estadio
a por tu sampler.
Vamos a por una mochila,
cogemos los pasaportes o nos los dejamos o yo qué sé.
Lo que no me gusta es
que a veces me arrepiento de ser un...
- ¿Cómo se dice? - Esclavo.
Sí. De ser un esclavo y tener tanto trabajo.
Y de que me suene el móvil a las cuatro a la madrugada,
porque Dios sabe qué ha pasado.
Lo malo es que compartimos habitación.
Así que, cuando le suena el móvil, también me despierta a mí.
Necesitaba sacarlo.
Fue como si el pasado y el futuro se conociesen.
Eso me ha ayudado a ver
que he dejado el pasado atrás y no me importa
que mi pasado forme parte de mi presente.
Porque podríamos haber dejado de colaborar.
Y ya está. Es lo que pasa normalmente.
Porque fue doloroso, para los dos.
Tenía que pasar. Si no, habría sido un desastre.
Tenemos que estar bien porque si no estamos bien...
Entonces no deberíamos trabajar juntos.
Si estás tenso todo el rato...
Debe ser muy difícil tocar en un concierto
sabiendo que el 90 por ciento de las letras van por ti.
Lo admiro mucho.
No podía ser egoísta y decir: "Vete. Me haces daño".
También es su proyecto y debo tenerlo en cuenta.
Y él se quedó. No se planteó irse.
Ambos lo superamos y nos esforzamos.
Seguramente igual.
Normalmente consigo despegarme
de la experiencia subjetiva de esas canciones.
Y considero que eso se puede aplicar universalmente
a todas las personas.
Durante el concierto, no soy yo.
Es una historia arquetípica que ha vivido todo el mundo.
Se trata del público, de los sentimientos,
de que necesitas escuchar esas cosas
y sentir esos sentimientos.
Estuvieron dos años juntos. Luego tardaron dos años más en...
recuperarse, digamos.
Quería al equipo y dijo
que lo superaría sola.
Que no podía perder a Cristi, profesionalmente hablando,
y que al final conseguiría superarlo.
Como prueba, estamos unidos y todo ha pasado.
Aún escribo sobre ello.
Pero ahora escribo sobre avanzar
y volver a ser tú misma.
Ahora.
Antes estaba enfadada y me inspiraba en eso.
- Ahora... - Es un alivio.
"Todos los caminos llevan a casa.
No me olvides como si nada.
No soy una cualquiera".
Lo que más me gusta de Irina
es que todas las canciones que escribe
le salen de dentro y son sinceras.
Y eso se nota...
Eso se nota, porque...
las letras, la melodía y las armonías encajan.
Ella escribe así, es su estilo. Escribe...
sobre cosas profundas.
Y es como...
Todos los artistas tienen su forma de escribir
y creo que el punto fuerte de Irina
es escribir sobre tristeza.
Creo que tiene
mucha más potencia que cuando escribe sobre felicidad.
Expresa su felicidad en la vida cotidiana,
pero su tristeza no tanto.
Se la queda para ella y su forma
de sacarla es escribiendo una canción.
Y resulta que se le da muy bien.
No, no veo por qué debería cambiar eso.
Es la clave de su éxito.
Consigue expresarlo y cuando la gente la escucha
se siente identificada.
Al principio estaba celoso.
Sí, lo vi. En algunos momentos estaba...
- Pero no... Sí, celoso. - Quizá nos lo imaginamos...
Porque sabemos qué paso.
Tuve tiempo de pensar en mí, conocí a David.
Ahora no cambiaría esta relación por nada del mundo.
No era para mí.
Y esta es la primera vez en mucho tiempo que soy feliz.
Estoy relajada. Me siento querida y apreciada y...
a salvo.
Un día, la señorita Elena
me cogió la mano y me dijo: "Tienes que cantar".
Y me llevó a Soroca a ver a Ludmila Ciobanu,
a quien vamos a visitar ahora.
Recuerdo la primera clase: "Aprende una canción, la que quieras.
Dentro de una semana, la grabamos".
Una semana después, no me había aprendido ninguna
y, por vergüenza, en esta misma carretera,
compuse una canción, mi primera canción.
Se llamaba "Infancia" y decía así:
"Si eres como un hada. Si eres como una flor.
Infancia, eterna".
- "Si eres como una...". - ¿Irina?
Recto. Así.
Y llegué a clase y la señorita Ludmila me escuchó.
No sé qué vio ni qué sintió.
Dijo: "¡Dios mío, grabémosla!".
Y esta fue mi primera canción. Cantada. La primera que compuse.
Ahora vamos a verla porque hace mucho que no la veo.
Es como venir a clase de canto.
Está todo igual.
Incluso el olor a colegio, olor a comunismo.
Pero distinto al de Bucarest.
Al de Bucarest, sí.
¡Hola!
¿Cómo estás?
Les he dicho que nunca he entendido cómo pasaron tantas cosas
en un piso tan pequeño.
Tengo un hijo mayor y...
Mi nuera dice:
"Es una habitación diminuta, pero ha habido muchas personas".
Muchas, en 30 y pico años, desde 1980.
En el año 1980, empecé a trabajar con niños.
No es poco. Más de 40 años, puedo decir.
¿Lo recuerdas, pequeña? ¿Recuerdas cantar?
¿Recuerdas Ring Star?
La señorita Ludmila Ciobanu, de Soroca, me da clases.
- Quiero darle las gracias. - Un aplauso
para Ludmila Ciobanu, de Soroca.
¡Felicidades!
Viniste en sexto. No sé cómo no te acuerdas.
- Recuerdo que vine... - En sexto.
- ...en octavo. - No en octavo, en sexto.
Porque recuerdo que pensé cómo te había dejado tu madre.
Eras muy pequeña.
Te dije: "Si vienes aquí, trabajaremos".
Y la envió aquí, a Soroca.
Se quedó con alguien. Primero, con tu abuela.
Con la tía Clava primero.
Y luego con tu compañera de clase.
- Luminita. - Luminita, sí.
Siempre le preguntaba si había comido.
Sabía que no tenía a su madre ni a nadie.
- ¿Qué iba a comer? Nada. - Esto era como mi casa.
Primero, un buen bol de borsch.
Y esta es la historia de Irina.
La primera vez que salimos por la tele,
había dos rondas. En una, tenías que cantar.
En otra, tenías que hacer algo más aparte de cantar.
Y le dije: "Coge una libreta y escribe poemas.
Y los lees en Chisinau".
Cuando llegamos a la emisora,
le digo: "¿Qué poema vas a leer?".
"Me he dejado la libreta en casa".
¡Muy bien!
Su madre, seria y severa.
- Mi madre... Lloré. - Le dije: "Sal del plató.
En 20 minutos, quiero un poema".
Se fue llorando
y escribió el poema al momento.
Y así salimos adelante.
Mi último poema, dedicado a mi madre.
"Me fundo como la nieve, en tu corazón.
Si pudiera, te daría mil estrellas.
Eres un santuario para la fe y para mi amor.
En tu alma, arde la llama de mi corazón.
Y tus lágrimas son la lluvia que me alimentó.
Y tus ojos son la ventana al mundo".
- No me lo des todo. - ¿Quién tiene hambre?
- Tengo más. - ¿Tú no comerás?
Compramos una caravana, la cogimos
y cruzamos Rumanía.
Montamos un estudio y terminamos el álbum.
Con productores, instrumentistas y todo.
Terminamos las canciones que faltaban y la producción.
Y hemos vuelto con el álbum terminado.
Se llama Acasa.
- Me alegro de haberte visto. - Yo también.
Y me gustaría ir a muchos más de tus conciertos.
¡Gracias por venir a verme!
Y mira, por esto,
por momentos como estos, vale la pena esforzarse.
¿Sabes? Mi vida ha cobrado valor.
Tiene sentido. No he perdido el tiempo.
Y esto te motiva a vivir muchos años más.
Te da fuerza de carácter, fuerza de voluntad.
Si tienes fuerza de voluntad, vives mucho.
Sí, ese es el sentido.
Mira, huele a pintura.
Ven, huele.
Mira, frambuesas.
- ¿Qué tal? - ¡Hola!
- Hola. - Hola, amigo.
- ¿Cómo va? - ¿Qué haces?
- ¿Regular? - Bien.
¡Hola!
¡Hola!
- ¿Y eso? - Estaba partiendo nueces.
- ¿Cuándo has pintado la verja? - No sé, ayer.
Anteayer.
- ¡Hola! - Hola. ¿Qué tal?
Os estaba esperando. Os echaba de menos.
Hola.
¿Qué tal? No te reconocía con la camiseta de Cosmos.
¡Tío! ¡Te voy a dar una buena!
- Podemos poner la mesa aquí. - Preguntemos a la jefa. ¡Mamá!
- ¿Mamá? - ¿Mamá?
¡Mamá!
Irina pregunta dónde ponemos la mesa.
- Mamá, ¿no tienes otra camiseta? - ¿Por? Esta me gusta. ¿Por qué no?
Mira, papá la lleva. Pues yo también.
Dejadla así. Eso.
Parece un funeral.
- ¿Hay rollitos de berenjena? - Los haré, sí.
- ¿Me lo prometes? - Te prometo que los haré.
Me había olvidado, pero claro que los haré.
Un día, Irina llegó a casa con ocho yogures.
No me lo había dicho, pero había ganado dinero
y se los fue a comer con Vitali al camerino. Ahora veréis. Ahí.
Voy a limpiar y me los encuentro.
"¿Por qué has comido tantos?".
Y ella dice: "Es que lo que quería era hartarme, mamá.
Comer hasta decir basta".
Hasta no poder más.
Y entonces entendí que no podía ahorrar con los niños.
Tenía que darles cosas para no arrepentirme luego.
Me enseñó una lección.
Porque lo son todo para nosotros.
Siempre los echo de menos, a los dos.
Creo que no fue un error.
No fue un error.
- No llores. ¿Quieres parmesano? - Sí.
Creo que no fue un error
hacer que se fuesen de casa,
porque han construido...
Se han pulido. Se han...
¿Cómo se dice? Está bien, ¿no?
Se han formado un carácter independiente.
Solía llevar a Soroca
carne, lo que producíamos, todo, para que la señora...
Para que tuviesen comida. Nosotros no...
Se fueron de casa demasiado pronto.
Estábamos en el coche, llevando los papeles a la universidad.
La había convencido para ir.
En Orhei, una mujer y un hombre hacían autoestop.
"Vamos a llevarlos a Chisinau". Paramos.
Creo que fue una intervención divina.
Creo. O quizá el destino hizo que los conociéramos.
¿Te lo puedes creer? Eran profesores del conservatorio.
"No la apartéis de su camino.
¿Por qué? Intenta entrar en el conservatorio".
No recuerdo sus nombres. Sé que estaban casados.
No los hemos vuelto a ver. No tengo ni idea.
Cantó esta canción en el fuerte de Soroca.
Sí.
Sí, esa.
Cuando la compuso, pensé:
"Si escribe, pronto hará su propia música".
Yo soy de Chisinau y ella también.
Encontramos trabajo aquí.
Construimos nuestra casa aquí por casualidad.
Era nuestro destino.
Primero nació Irina.
Al año, nos mudamos aquí.
Nos mudamos el día de su cumpleaños.
Y ya está. Seguimos trabajando por su bien.
- ¡David! - ¡Hola, Irina!
- ¡Hola! - ¡Hola, David! ¿Qué haces?
¿Qué hago? Vengo a verte.
¿Quiénes son vuestros padres?
- ¿Les has dicho cómo me llamo? - Pero creo que se han olvidado.
- ¿Os habéis olvidado? - No.
- Pues decidlo. - ¿Sabéis cómo me llamo?
- Sí. - ¿Cómo me llamo?
Irina.
- ¿Os lo ha dicho David? - No.
- También Vitali. - ¿Vitali también?
Irina.
¿Quién es tu cantante favorita?
¡Irina!
Levantémonos para bendecir la mesa.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
- ¡Amén! Buen provecho. - Sentaos.
- Quiero decir unas palabras. - Adelante.
Se fue, vosotros la acogisteis y la queréis.
Doy gracias a Dios desde el fondo de mi corazón
por el equipo que encontró,
personas afables y cariñosas.
Gracias a Dios y a vosotros desde el fondo de mi corazón.
Me inclino ante vosotros. ¡Gracias!
Bueno, no... No sé.
¿Qué queréis que diga? Es la verdad. Me inclino...
- Cuidaos. - ...con el corazón.
Os quiero y os doy las gracias. Ven aquí.
- ¡Salud! - ¡Viva!
Una pregunta: ¿es demasiado rockero?
- Me gusta. - ¡Eso es!
- ¡Sí! - Me gusta.
Es eso, me gusta. Sí.
Chicos, de verdad que aún no me lo creo.
Quiero daros las gracias. Os estoy muy agradecida
por todo lo que está pasando
y por la oportunidad de vivirlo con vosotros.
Desde los que estáis conmigo desde el principio
hasta los que os unisteis por el camino. ¡Gracias!
Día 14. "Camino a casa" / "Acasa". Primera escena, toma uno.
Estamos haciendo posible lo imposible aquí, en Izvoare.
Sí, saldrá bien.
Este concierto es para mi familia.
Maria Romero Soronellas Iyuno-SDI Group
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