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Original subtitles

Fíjate en ese lugar.

- ¿Dónde? - Ese que hemos pasado.

Te creo querida.

Sí, ya entiendo.

Mira eso...

El coche debería parar para que desayunásemos.

Sí claro, querida, pero no en el corazón de París.

Sé que es demasiado caro desayunar en el corazón de París.

No, querida, pero es demasiado tarde para desayunar por aquí.

Es casi la hora del almuerzo.

Además, no un lugar romántico.

♪ En el corazón del viejo París un corazón espera por mí ♪

♪ He de admitir que es encantadora y pequeña ♪

♪ y que barre por donde yo paso♪

♪ Qué dulce ♪

♪ Veré sus dos ojos castaños que me ponen del revés ♪

♪ Pero nunca encontraré nada mejor aunque me lleve de cabeza ♪

♪ Y algún día me estableceré ♪

♪ Con la chica que me espera el corazón del viejo París ♪

¿No es romántico esto, mi amor?

- ¿Has escuchado esa canción? - Escucha, ¿Comemos o no?

Ya mismo. ¡Camarero! ¡Camarero!

Sí, señor, enseguida.

Solo un minuto, por favor.

Buenos días, madame.

Deme, deme...

- Camarero, camarero. - Sí, señor.

¿Puedo sugerir que comience con rábanos?

- Están radiantes esta mañana. - ¿Y después de los rábanos?

Y después de los rábanos, madame, tenemos jamón...

No hay jamón mejor en todo París.

¡Qué cerdo debe haber sido!

Jamón, ¿y qué más?

y después, madame, después del jamón, tenemos uvas..

Uvas recién llegadas de la parra.

Cada uva una delicia, madame, ¡una delicia!

Sí, genial.

Deben de ser buenas, cuestan lo suyo.

¿Dónde estás? ¿Qué crees que ha pasado?

No vas a creerlo.

Papá, he sacado matrícula de honor en todo.

Idiomas, historia y conversación.

Obtuve las más altas calificaciones en todo.

¡Extraordinario! ¡Qué hija tengo!

Y ahora, necesitas unas vacaciones.

Aprenderás a cantar, a bailar y a tocar el piano.

Oh, sí, mi hija aprenderá a hacer de todo.

Se convertirá en una gran dama.

- Tendrá un matrimonio espléndido. - Un matrimonio espléndido, ¿en serio?

Espera y verás.

- Camarero. - Sí, madame.

¿Qué me sugiere para comer?

No importa. Tráigame rábanos, jamón y uvas.

Sí, madame...

¿Qué va a tomar?

Pero, ¿Qué dice?

Ya se lo dije. Jamón, rábanos y uva.

- ¿Qué le pasa a ese camarero? - ¿Qué le pasa?

Oh, lo siento.

- ¡Dese prisa! - Sí, señor.

- ¡Qué tonto! - Sólo un tonto.

- Oiga, no barra, no barra ahora. - ¿Cuál es el problema?

Mire usted.

¡Albert!

Lo siento, pero por primera vez tengo mucha prisa.

¿Una gran dama? ¿Cómo te atreves a tirar mis libros?

No sabía que eran tuyos.

Eso no es excusa. ¡Recógelos ya mismo!

De todos los camareros que hemos tenido en este café...

tú eres el más estúpido, el más... solo sabes hacer tonterías.

Lo siento.

¿Qué haces con ese traje elegante puesto?

¿Dónde está tu traje de trabajo?

- No estaba limpio. - Sí que estaba limpio.

- Bueno, todavía tiene una mancha. - No te creo.

Albert, crees que ese traje tan elegante te hace parecer un caballero.

Pues no.

Eres camarero y da igual lo que te pongas, siempre lucirás como un camarero.

- Pues no me pondré el otro. - ¡Te despido!

¿Otra vez?

Pero bueno, ¿cuándo comemos?

¡Camarero! ¡Camarero!

Vuelve a jugármela otra vez y no tendrás más oportunidades.

No te preocupes.

♪ ¿De qué sirve sentirse humillado y ponerse de los nervios? ♪

♪ ¿Por qué irrumpe y se preocupa por algo que debería olvidar? ♪

♪ ¿De qué sirve cabrearse cuando las nubes comienzan a juntarse? ♪

♪ Tanto los reyes como los payasos, todos tienen sus altibajos ♪

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Eres un gran tipo si no te debilitas ♪

♪ Si no te desanimas, lo más difícil son los 100 primeros años ♪

♪ La vida es maravillosa si te aferras a ella ♪

♪ La vida es maravillosa si te pega fuerte ♪

♪ Si eres fuerte no pasará mucho tiempo hasta que la luz del sol aparezca ♪

♪ Si te dejas golpear, el Sr. Tristeza te derrotará ♪

♪ ¡Véncelo! Nunca le dejes utilizar el conocido estrangulamiento ♪

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Eres un gran tipo si no te debilitas ♪

♪ Y si te debilitas, ¡qué diablos! la vida sigue siendo maravillosa ♪

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Eres un gran tipo si no te debilitas ♪

♪ Si no te desanimas, lo más difícil son los 100 primeros años ♪

♪ La vida es maravillosa si te aferras a ella ♪

♪ La vida es maravillosa si te pega fuerte ♪

♪ Si eres fuerte, no pasará mucho tiempo, hasta que la luz del sol aparezca ♪

♪ Si te dejas golpear, el Sr. Tristeza te derrotará ♪

♪ ¡Véncelo! Nunca le dejes utilizar el conocido estrangulamiento ♪

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Eres un gran tipo si no te debilitas ♪

♪ Y si te debilitas, ¡qué diablos! la vida sigue siendo maravillosa ♪

Sí, madame.

Quiero averiguar algo sobre su camarero, Albert.

La cuestión es que hemos estado comprometidos durante tres meses

pero se niega a casarse conmigo hasta que no consiga ganar más dinero.

Si no piensa subirle el sueldo

tendré que conseguirle otro trabajo en alguna parte.

No tengo intención alguna de esperar eternamente.

Pero señora, Albert está muy bien pagado.

De hecho le pagamos demasiado.

- Pero si solo gana 300 francos. - ¡Gana 500 francos!

- ¿500? - 500.

¡Maldito mentiroso! Y yo preocupándome por él

Qué estúpida soy.

Yo ya sabía que todos los hombres son unos mentirosos. Pero espere...

Espere a que le agarre.

Espere.

Bueno, adiós.

- ¿Es Ud. músico? - Sí. ¿por qué?

Mi hija quiere aprender a cantar y a tocar.

- Es Ud. profesora. - Soy la mejor profesora de París.

¡Qué mentirosa!

Tenemos un piano ahí arriba. Uno muy bueno.

Pruebe su voz.

La veo tan pronto como regrese del barbero.

Oh, Paul.

- Paul, otra vez. - ¿Enamorado de nuevo?

No, no, no.

Me dijeron que vino una hermosa dama a desayunar, Albert.

¿Hermosa? No te dijeron nada.

¡Era magnífica!

Si fuera rico...

Oh, vaya, vaya, vaya...

¿Le gustaste?

No, ni siquiera me miró.

No le van los camareros.

Pero era genial.

Me recordó a esas damas

que veía en el jardín donde mi padre trabajaba cuando era un niño.

Ese maravilloso jardín.

Con la fuente.

Y el gran Cupido en el medio.

Y las damas.

Esas encantadoras damas.

Paseando con sus atractivos vestidos.

Con sus diminutos parasoles.

Despreocupadas, solo paseaban.

Paseaban...

No pares.

Pero tuve que hacer mi propia vida.

Eso es así.

Y por eso ellos no son como yo, y yo no soy uno de ellos.

Ellos pueden tomar lecciones, y lecciones, y lecciones...

pero siempre serán gente común.

Y yo soy el hijo de un jardinero.

¿De verdad va a casarse usted con ese camarero?

¿Por qué no? Prueba a ver.

No me imagino a nadie queriendo casarse con un camarero.

Prueba a ver.

Buenos días, señor.

Luce espléndido, señor.

Espero que se sienta Ud. tan bien como aparenta.

- Me siento fatal. - Lo siento mucho, señor.

- No te necesito. - Sí, señor.

Le pido perdón, señor.

Pero hay un americano que quiere verlo, señor.

Dice que es muy importante, señor.

¿Parece próspero ese americano?

No, señor. Va muy mal vestido, señor.

Entonces debe ser rico. que pase inmediatamente.

Sí, señor.

Por aquí, señor. Por aquí.

- Este es el señor... - Bannack es mi nombre.

- ¿Cómo está? - Buenos días, señor, buenos días.

Siéntese.

Qué agradable mañana.

No me gusta el aire de aquí, es agobiante.

Es aire caliente. No es bueno.

Ahora en mi...

Perdón, deseaba comentarme Ud. algo muy importante.

Correcto, efectivamente.

Quiero que encuentre a alguien de inmediato.

- ¿Encontrar a alguien? - Sí, un camarero.

Su nombre es Albert Loriflan.

Y, ¿cómo lo encuentro?

A mí no me pregunte, soy yo el que le pregunta a Ud.

Dice usted que es sólo un camarero.

Los camareros van de aquí para allá, debe estar en alguna parte.

Le acaban de dejar un millón de francos.

¿Un millón de francos, señor?

Le pido perdón, señor.

Pero, ¿cuál es el nombre? ¿Albert Loriflan?

Llama al sindicato de camareros y vea si saben de tal camarero.

- Sí, señor. - ¡Y dese prisa!

- Tengo que salir de París ya mismo. - Sí, señor, déjemelo a mí.

¡Ya voy!

- ¿Lleva los papeles con Ud.? - Sí.

- Aquí están. - Gracias.

Oh, el conde Caspian.

El conde y yo éramos grandes amigos.

- Hicimos viajes alrededor del mundo. - Ya veo.

Ese camarero, Albert, era el hijo del jardinero del conde.

Al menos, se supone.

Y por lo que sé, lo era.

Bueno, por supuesto que lo era.

¡Por supuesto! ¡Por supuesto!

¡Sr. Philibert! ¡Sr. Philibert!

¡Sr. Philibert!

- ¿Quién diablos es? - ¡Tengo buenas noticias!

¡Tengo que verle ya!

Ahora ya no intentará impedir que me case con Yvonne.

Ahora soy rico y puedo hacerle rico.

Ambos podemos hacer una fortuna en dos horas.

¿Te has vuelto loco?

¿Loco? le diré lo loco que estoy.

Escuche esto. La idea es...

- Venga, tenemos que estar solos. - Pero la espuma...

No importa la espuma, no tenemos tiempo que perder.

La idea es esta.

Cuando estaba en el despacho de abogados...

Esto es lo que sucede:

Su camarero Albert acaba de heredar un millón de francos.

¿Un millón de francos? ¡Qué suerte!

Y suerte para nosotros también.

De ese millón vamos a sacar 400.000 francos.

- Eso nos vendrá muy bien. - Pero no comprendo.

Si Albert tiene realmente un millón de francos...

¿En qué me beneficia?

Porque Albert no querrá seguir siendo camarero teniendo un millón de francos.

No. Está claro que renunciará.

Pero antes de que renuncie haremos que firme un contrato

de larga duración y ofreciéndole un gran aumento de sueldo.

¿Un gran aumento de sueldo? Oh, no.

No se preocupe. Ni siquiera tendrá que pagarle.

Pero él sí que tendrá que pagarle 400.000 francos cuando renuncie.

Pero si Albert es tan rico, ¿Por qué va firmar ese contrato?

Porque va a firmar el contrato antes de saber que es rico.

¿Pero no sospechará Albert cuándo le ofrezca ese tremendo aumento de sueldo?

Pensé en eso también.

Mientras yo redacto el contrato, Ud. lo emborrachará.

- ¿Cuándo? - Ya.

Muy bien.

¿Has olvidado de hacer tus tareas? ¡Vamos, llena los vasos!

- ¡Vamos! - Muy bien, muy bien.

Llenaré los vasos... muy bien, vale.

¡Mira lo que has hecho!

- Lo siento. - ¡Mira mi traje!

¡Te odio!

Lo siento.

- ¡Largo de aquí! ¿escuchas? - ¡Me iré!

- ¡Despedido! - ¡Renuncio!

¡Papá, papá!

Quiero que lo despidas inmediatamente.

- No os preocupéis. - No, no, no.

No se puede ir.

Pero no te entiendo.

- Me tiro agua por encima. - Oh, pero agua, hija mía,

- ¿Qué es un poquito de agua? - ¡Estoy empapada!

Es un gran muchacho. Muy atento.

Pero, ¿es que no lo entiendes?

Ve a tu habitación, hija mía, y cámbiate de vestido.

- Pero papá... - ¡Ve a tu habitación!

¿Qué has hecho, Albert?

¿Tirarle un cubo de agua?

- Qué gracioso. - No, no. No quiero quedarme.

Pero deberías, deberías...

- Me tratan como si fuera imbécil. - No, no, no, no.

Nos gustas.

Ella me odia.

Ella da igual.

Ponte tu traje elegante.

Voy a demostrarte cuánto me gustas.

Vas a hacerme un trabajito que ningún otro camarero ha hecho antes.

Aquí está la llave de la bodega.

Ve allí y prueba el vino.

De hecho, quiero que todos los barriles sean probados.

No quiero que haya ningún vino en malas condiciones con mis platos.

¿Entendido?

Tendré que hacer muchas catas.

Tú a lo tuyo.

¡Sírvete!

Muy bien.

Allá voy.

Ud. lo ha dicho.

- ¿Dónde está? - En la bodega.

Para cuando estemos listos, seguramente estará borracho.

- Será fácil engañarlo. - Bien.

¿Por cuánto tiempo hiciste el contrato?

- ¿15 años? - No, ¡20 años!

Le leo...

Por mutuo acuerdo, si cualquiera de las partes rompe este contrato

deberá pagar al otro una suma de 400.000 francos.

y cuando consigamos esos 400.000, ya podré casarme con Yvonne.

Espero que se beba todos los barriles.

Eres el último de toda la familia que queda por catar.

Todos tus hermanos están en muy buenas condiciones

No me decepciones.

Y recuerda esto...

si el vino que llevas dentro...

no está bueno...

irás directo a la basura.

Eres la flor de la familia.

Eres, eres...

ideal.

♪ ¿Encontraré alguna vez ♪

♪ la chica que hay en mi mente? ♪

♪ La chica que está ♪

♪ Y ella será, tal vez sea un sueño ♪

♪ Y sin embargo ♪

¡Albert! El jefe.

¿Albert el jefe? Ese soy yo.

Oh, Albert.

¡El jefe!

Nunca te dirijas a mí de otra manera.

¡Ve y lava los platos!

EL Sr. Philibert me ha enviado a buscarte.

- ¿Philibert? - Sí, Philibert.

- Philibert, ¡Vamos! - No, no, no debe verte así.

- ¡Pero si es mi amigo! - No, se pondrá furioso.

- ¡Yo le gusto! - Te despedirá.

¡Me ama!

y ahora Albert, voy a demostrarte cuánto me gustas.

Vas a ganar 6.000 francos al año.

¡Que Dios le bendiga!

Ahora todo tiene que cambiar.

Oh, sí.

- Es demasiado. - No, no, no es suficiente.

Te lo voy a subir a 10.000 francos al año.

- ¡Oh, no! - Sí, está muy bien, Albert.

- Me alegro de hacerlo. - ¡Oh, no!

Quiero...

Quiero 20.000 francos al año.

Pero Albert...

Si no le parece bien, podemos dejarlo en 15.000 francos.

¿Sabes? Aceptaré 20.000 francos.

¿Ves? Voy a cambiarlo ya mismo.

Desearía estar borracho.

Y ahora solo queda firmar.

Aquí está el contrato.

Firma ahí.

¿Dónde?

Ahí.

- ¿Ahí? - No. Ahí, ahí, ahí.

Ahí, ahí, ahí...

Albert, ¿no vas a leerlo primero?

No, léelo tú.

Léelo.

Puedo pensar mejor cuando escucho.

Será mejor que te sientes.

Te lo leo.

Cree que estoy borracho.

¡Yvonne!

Un contrato muy bueno, Albert.

Ganarás 200.000 francos durante 20 años.

Pero hay una cosa que no entiendo.

No seas estúpido, está todo bien.

¿Qué es lo que no entiendes, Paul?

Bueno, es ésta clausula...

Dice...

Si fueses despedido, el Sr. Philibert debe pagarte 400.000 francos.

¿Sí?

Pero si tú rompes el contrato,

serás tú el que debas pagarle al Sr. Philibert 400.000 francos.

Pero, amigo mío...

¿Por qué iba yo a querer dejar al Sr. Philibert?

¿Y cómo...?

¿Cómo podría pagarle si renunciara?

¡No seas bobo!

Estoy seguro de que quiere que yo tenga todo lo mejor.

¿A que sí?

Esa es la idea.

¡Esa es la idea!

y ahora que todo está bien.

Firma aquí.

- ¿Aquí? - No...

Aquí.

Hay algo que me huele raro.

¡Ah, Albert!

¡Justo quien estaba buscando!

Quieren verte de inmediato en mi oficina.

No, no... no quiero líos hoy.

Debe ser Hedwige. Anda buscándome.

No, no, no. ¡Son buenas noticias!

- ¿Buenas noticias? - ¡Maravillosas noticias!

Muy bien.

¡Que me dé un poco el fresco!

Me apetece... ¡Tengo ganas de volar!

He venido a contarte una gran noticia.

Has despedido a Albert.

No, no. Eso no tiene importancia.

Cadeaux me ha pedido casarse contigo.

Y le he dicho que estaré orgulloso de tenerlo como yerno.

Pero pensé que querías que me casara con un hombre rico.

¡Exacto!

Cadeaux es rico.

Acaba de ganar 400.000 francos.

¡Soy rico! ¡Soy rico! ¡Soy rico!

¡Soy millonario! ¿Dónde está mi dinero?

- Aquí están los papeles. - Pero ¿y el dinero? ¿dónde está?

¡Quiero tocarlo! ¡Quiero verlo!

¡Vaya tela, vaya tela!

¿Dónde está mi sombrero? He perdido el sombrero.

No importa. Tendré cientos.

Te compraré un sombrero.

¡Soy millonario!

- Perdón. - Idiota.

Le ruego me disculpe.

Mi hermosa dama...

Ud. no me reconocerá pero yo sí que la reconozco.

Le compraré un sombrero. ¡Soy millonario!

Espere un momento.

¡Soy millonario!

Buenos días a todos. ¿Quién quiere mamar?

¡Invito a todo el mundo!

¡Soy rico! ¡Soy millonario!

Aquí está la notificación del banco y aquí está la carta para cobrar.

Ahora que soy millonario me lo voy a pasar pipa. ¡Mírenme!

Philibert.

Paul, bésame.

Soy millonario. Somos millonarios.

- ¡Yvonne, bésame! - ¿Cómo te atreves?

¿Es que no lo entiendes? Soy rico.

- Tú eres camarero. - Pero ya no soy camarero, soy millonario.

No me crees ¿eh? Bueno, pues es cierto.

Tú que te reías de mí, ¡eh?

Ya no te vas a reír mas de mí.

- Tengo un millón de francos. - No me vengas con cuentos.

Y estuviste a punto de despedirme ¿eh?

Pobre chica. Me despediste por última vez.

- Ahora soy yo el que.... - No, no, no.

El contrato.

Si te vas ahora tendrás que pagarle al Sr. Philibert 400.000 francos.

Pero el Sr. Philibert no podría hacerme eso.

- ¿Verdad, Sr. Philibert? - Pero Alfred...

Un contrato es un contrato.

Oooh, ya veo.

Es Ud. un estafador, ¿eh? ¡Un tramposo!

¿Cómo te atreves a llamar a mi padre estafador?

¡Sí, y de los gordos!

Pero no se preocupe, no me voy a poner a llorar.

¡Le pagaré!

¿Pagar? ¿estás loco?

Lo que sea para salir de aquí.

- Adiós. - Adiós.

Y saluda a Cadeaux de mi parte.

Y cuando te cases con él, avísame, y te mando una cuchilla.

Ya no vas a poder reírte más del Sr. Cadeaux.

No habrá ganado un millón de francos, pero ha ganado 400.000 francos.

Es muy fácil heredar dinero,

pero se necesita ser inteligente para conseguirlo.

¿Ha ganado 400.000 francos, hoy?

¡Sí, exacto! ¿A que sí, papá?

Oh, ya veo....

Todo fue idea suya.

¿De qué estás hablando? ¿por qué no te largas?

Ahora que tiene 400.000 francos, tú te vas a casar con él.

- y ¿por qué no? - No debes casarte con él.

- ¿Por qué no? - No serás feliz.

- Déjame en paz. - No es bueno.

¡Vete de aquí! ¡Vete de aquí!

Adiós, Albert.

Espero que seas feliz gastando tu dinero.

- No me voy. - ¿Qué?

No señor, ni por asomo.

No seré derrotado por tramposos. Me quedaré con mi millón de francos.

Y haré que me pague 20.000 francos anuales durante 20 años.

Estaré aquí todos los días y seré el "camarero millonario".

- Buenas noches, madame. - He reservado una mesa.

Sí, por aquí.

No. Quiero esta mesa.

No, querida. Demasiado ruido.

No te preocupes, nadie nos verá aquí.

No te das cuenta. Todo el mundo me verá aquí.

Pero tú no eres todo el mundo para mí.

¡Siéntate!

O haces exactamente lo que digo o adiós.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Escucha a la multitud.

Estoy en un mundo nuevo.

Esta mañana era camarero y esta noche soy millonario .

Vendremos aquí todas las noches.

Lo veremos todo. Iremos a todas partes.

Espero que no le caiga nada a este traje.

Tendremos que pagar un extra si le pasa algo.

Gracias. Espere un minuto.

- Ponga esto ahí dentro. - Albert, ¿qué es eso?

Es un despertador.

Hará "¡Ring!" todas las mañanas a las 6:30h.

Tendré media hora para llegar a la cafetería

todos los días durante 20 años.

desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde.

Esos tramposos no me quitarán mi dinero.

¡No! Ahora vamos, vamos.

¡Mira!

Mi hermosa dama.

Allí.

Fíjate qué hermosa mujer.

Tengo que hablar con ella.

Tengo que hablar con ella.

Tengo que hablar con ella.

Vaya, vaya, vaya...

¡Camarero!

Me están molestando.

No, yo conozco a esta dama. Es la tercera vez que nos vemos.

Sáquelo de aquí.

No, la segunda vez huí de ella.

¿No se acuerda cuándo chocamos juntos en bufete de abogados?

- ¿Chocamos juntos? - Sí, así.

¿Ve? me conoce.

Ya caigo, acababa Ud. de heredar un millón de francos.

Por supuesto. ¡Esta es nuestra noche!

Señor, ¿qué van a tomar?

- Lo que sea. - Bien, ¿Champán, señor?

¡Dese prisa y déjenos en paz!

- ¿Qué le pasa a ese camarero? - Son todos iguales, imbéciles.

Qué tonta he sido al no haberle reconocido.

Sí, eso creo.

Qué estúpida he sido.

¿Y cree Ud. que nos vimos anteriormente?

Usted no se fijo en mí, pero yo sí me fije en Ud.

La vi y le sonreí desde...

- desde una gran distancia. - Qué encantador.

¿Y dice que ha heredado toda esa fortuna hoy?

Sí, esta mañana cuando me desperté era tan solo un....

un mero hombre, quiero decir.

Y ahora toda esta riqueza. ¡Qué suerte!

Y ¿ahora qué? A viajar, supongo.

Por supuesto.

No, no puedo.

Al menos durante 20 años.

¿20 años? ¿por qué?

Porque quiero conocer bien París primero.

No querrá perderse nada, ¿verdad?

No, nada.

Quiero verlo todo.

¿Y cuándo va a comenzar a verlo todo?

Tan pronto como pueda encontrar... una guía.

¿Qué clase de guía, amigo mío?

¿A quién me sugiere?

- ¿Si yo fuera usted? - Si Ud. fuera yo.

Alguien como yo, si fuera Ud.

Entonces...

Si yo fuera usted...

Yo sería su guía.

Un momento, Paul.

¿Cómo hemos llegado tan pronto?

¿Es aquí donde vive?

Sí.

Pero apenas lo reconozco.

Todo se ve diferente.

Mira. La luz del día.

Sí, cariño.

Nuestra primera noche vino y se fue.

- Ha sido una gran noche, ¿no? - Sí.

¿Y habrá más noches?

Oh, muchas más.

Y días, Albert.

- Quedamos para almorzar mañana. - ¿Para desayunar?

- Desayunar. - ¿No quieres?

Sí, claro, claro...

¿Qué es eso?

Es un despertador.

Probablemente sea uno de tus vecinos levantándose.

A las 6:30h.

¿Dónde quedamos?

- ¿Para desayunar? - Por supuesto.

Paul, ¿Qué tenía que hacer yo mañana a la hora del desayuno?

¿Con quién tenía que almorzar?

¿Sabes con quién, Paul?

Con el embajador americano.

- Sí, claro. - ¡Qué grato!

Me encantaría conocerlo, cariño.

Veré qué puedo hacer al respecto porque es un hombre muy ocupado.

Pues entonces quedamos después, allá sobre las tres y damos una vuelta.

A las tres... ojalá pudiera.

¿Qué tienes que hacer a esa hora?

A las tres tengo un compromiso muy importante.

¿Cómo se llama, Paul?

El embajador español.

- Sí, claro. - Vaya, querido.

¿Sabes? estoy en contacto constante con diplomáticos.

Yo no soy uno de ellos

pero siempre me mantengo en contacto con ellos, eso es todo.

- Estoy muy decepcionada. - No lo estés.

Entonces probablemente tampoco pueda verte a la hora del té.

¡A la hora del té! ¡Genial!

- Alrededor de las siete. - No Albert, alrededor de las cinco.

No me digas que tienes que ver a algún embajador alrededor de las 5.

No, claro que no.

Pero ya he quedado con alguien a las cinco.

He quedado con alguien.

Mi memoria es horrible. ¿Quién es, Paul?

No lo sé.

- No te enfades, cariño. - Ya, pero...

Si no quieres, ¿por qué no lo dices?

¿Pero es que no vamos a cenar juntos?

- ¿En tu apartamento? - Sí.

¿Dónde vives?

Vivo en...

¿También le vas a preguntar es a Paul?

¡No!

Pero me acabo de mudar, ¿sabes?

Y con esta memoria no esperarás que lo recuerde.

No, querido, no.

Probablemente sea ese nuevo apartamento que acaba de dejar el embajador chino.

No, él acaba de mudarse a él.

¿Sabes? somos grandes amigos. Vivimos juntos.

Buenas noches, cariño. Te llamaré.

¡Calla! Menuda ayuda lo de los embajadores.

No sabía qué hacer, hice lo que pude.

Está bien, no te preocupes.

Pero tenemos que encontrar un apartamento inmediatamente.

- Sí, debemos. - Qué gran noche hemos tenido ¿eh?

¡Mira qué hermoso amanecer! ¡Qué calma!

París se ha ido a la cama y por fin duerme.

Oh, vamos, es hora de ir a trabajar.

♪ La luz del sol aparecerá ♪

♪ Si te dejas golpear, el Sr. Tristeza te derrotará ♪

♪ ¡Véncelo! Nunca le dejes utilizar el conocido estrangulamiento ♪

♪ Es una gran vida si no te debilitas ♪

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Y si te debilitas ♪

¡Eh, tú!

♪ La vida sigue siendo maravillosa ♪

Te lo dije el lunes.

Mejor que tengas un cajón para tu ropa.

El martes, había ropa en la bodega.

El miércoles,

casi derramo sopa en tus pantalones de seda.

Hoy viernes ya no queda espacio ni para una cuchara.

De acuerdo, de acuerdo, ponte mi camisa.

¿Qué creéis que estáis haciendo, pájaros?

Ser pajaritos que buscan un nido.

Le llevaré al Sr. Philibert el desayuno por vosotros.

Sí.

No.

No podemos.

Buenos días, señor.

Su desayuno, señor.

- ¿Dónde está Albert? - Está muy ocupado.

Buenos días.

¡Qué horrible imagen para mis ojos!

Pero si tengo buenas noticias.

De verdad que sí. Yvonne, tengo buenas noticias.

- ¿En serio? - Sí, en serio.

Vamos a conseguir ese dinero de Albert.

¿Va a romper el contrato?

Tendrá que hacerlo. Está viviendo un infierno.

Trabaja todo el día y está de fiesta toda la noche.

Dentro de una semana estará hecho un trapo.

- ¿Dónde le has visto? - Lo vi anoche en el Night-club.

Estaba cenando con una de las mujeres más hermosas de París.

Doy crédito de ello.

A muchos hombres les gustaría tener a esa mujer.

Y ella va detrás de él.

Puede sernos útil. Esperemos que lo debilite.

♪ La vida es maravillosa si no te debilitas ♪

♪ Eres un gran tipo si no te debilitas ♪

♪ Si no te desanimas, lo más difícil son los 100 primeros años ♪

No sé qué te pasa esta mañana.

Se supone que tienes que estar ocupado o romperás el contrato.

Enseguida me pongo al tajo.

Tengo que pensar en algún plan para salir de aquí.

He de irme lo más pronto posible.

Corro el peligro de que ella se entere de que soy camarero

y por lo tanto, perderla.

♪ La vida es maravillosa si no♪

Oh, Paul.

Paul.

Tengo una idea.

Todo lo que tengo que hacer es hacer que me despidan.

Porque si me despiden no tengo que pagar.

Ya verás de lo que soy capaz.

Buenos días, damas y caballeros.

Buenos días, buenos días....

Buenos días.

¡Y buenos días!

Déjese de buenos días, no estoy aquí para chácharas.

¡Quiero que me sirvan!

Sí, señor, en seguida estoy con usted.

¿Qué está haciendo ahora? ¿Por qué no viene aquí?

- ¡Camarero! ¡Camarero! - Albert, ¿Qué estás haciendo?

¿No te das cuenta de que es la hora del desayuno?

¡Oh, sí, qué estúpido!

¿Qué puedo tomar para desayunar?

¿Me trae jamón, rábanos y uvas?

¡Camarero, camarero!

Ya entiendo tu jueguecito, Albert, pero no funcionará.

Si te niegas a atender a estas personas

eso significa que estás incumpliendo el contrato.

Así que quédate aquí quietecito, sigue con lo tuyo y yo atenderé.

- Yo atenderé a la gente. - Apuesto a que sí.

- ¡Camarero, camarero! - Ya voy señor, ya voy.

¿Qué es lo que le pasa?

¡Cuando llamo al camarero quiero acción!

Lo siento señor, me distraje.

- ¿Qué va a tomar, señor? - Vamos a ver.

¿Qué tal una sandía?

Sí señor, pero hoy no tenemos sandías.

¿Qué ha dicho?

Dije para que no tenemos nada más que bananas.

Y pensándolo bien, no tenemos bananas hoy.

¿Qué me está contando?

Aquí en el menú dice que hay sandía hoy.

Muy fácil. Me equivoqué.

Me equivoqué.

Frambuesas para dos.

¡Ya basta!

Iremos a algún lugar donde podamos desayunar.

¿Es que no me sirven? ¿Qué es esto?

- Bien, señor, ¿qué va a tomar? - Quiero un coñac y un café largo.

- ¡Inmediatamente! - Sí, señor.

¡Mira lo que estás haciendo, imbécil!

¡Philibert, Philibert!

- ¿Qué pasa? - Mírelo Ud. mismo.

¡Albert, te has equivocado con los vasos!

Pero si le estoy haciendo un gran favor, señor.

¿Un favor? ¿De qué habla?

Le ofrezco un coñac largo porque eso le pondrá a tono.

Y le doy un cafecito porque esta mañana el café lleva insecticida.

¡Ya he oído suficiente!

¡No hay más que hablar! ¡Y me disculpo con su camarero!

Si no fuera por su honestidad, habría caído enfermo.

Y propagaré la noticia de que en el "Little Café" son unos marranos.

¡Te has pasado de la raya esta vez!

- ¡Estás despedido! - ¡Hurra, olé!

- No, no te despido. - Muy bien, volveré a mis funciones.

Albert, no quiero verte haciendo tus funciones.

No se preocupe, aún no ha visto nada.

Damas y caballeros.

Les recomiendo estos deliciosos entremeses.

Son deliciosos. ¿Quién quiere uno?

¡Allá voy!

¡Albert!

¡Mira la que has liado!

¿Puedo desayunar ahora?

¡Miserable! ¡Canalla!

Debería comer algo, Sr. Philibert.

- ¡Lárgate de aquí! - Muy bien, estoy despedido.

¡No te he despedido!

¡Baja a la cocina!

Está bien, señor. Le veo a la hora del almuerzo.

Estoy arruinado, arruinado...

Philibert, ¿Cómo va la cosa?

¡Largo de aquí, largo de aquí!

¡Me estoy volviendo loco! ¡No puedo soportarlo!

Cariño, mira a tu alrededor.

Ni un alma para desayunar. Albert los ha espantado.

Lo hizo todo sin cuidado esta mañana.

¡Tengo otra idea!

- ¡Monsieur Phillips! - Sácalo de aquí antes de que lo mate.

Como ya le dije, Albert está enamorado de una hermosa mujer.

Bien, pues él está intentando ocultarle que es un camarero.

Lo tenemos pillado, no se preocupe.

Le diremos que sabemos que está intentando hacer

- Voy a llamarlo - ¡No, esperad!

Creo que podemos hacer otra cosa juntos.

Papá, iremos a ese Night-club esta noche.

¡Tiene razón! Y a menos que prometa comportarse bien,

será un placer para mí contárselo todo a ella.

No, mi querido Cadeaux, de eso nada.

- El placer será mío. - Te equivocas, papá.

¡Yo soy la que se lo va a contar! ¡Yo soy la indicada!

- ¿Me llamó Srta. Yvonne? - Sí, quiero preguntarte algo.

- Sí. - ¿Se ha ido Albert?

Sí.

Tengo entendido que va a un Night-club todas las noches con una mujer.

Sí.

¿Crees que estarán allí esta noche?

Sí, estoy seguro que allí estará. Le encanta.

Pues no le va a encantar esta noche.

Le voy a contar a esa tipa que él es camarero.

Sí.

Sabía que se lo contarías tan pronto como lo supieras.

¿Cómo lo sabías?

Porque sabía que estarías celosa.

¿Celosa?

- Por supuesto. - ¿Por qué estaría yo celosa?

Porque lo amas.

¿Amarlo?

Por supuesto.

¿Amarlo? Si todo lo que hago es reñir con él.

Eso es porque lo amas.

Y cuando te vea vestida así...

creo que se dará cuenta de que la única razón por la que riñe contigo es...

es porque te ama.

¿No es curioso el amor?

Hola.

Estás preciosa esta noche.

Esperando a tu hombre como de costumbre.

Sí, siempre esperando.

Ojalá no tuviera que esperar. Estoy cansada de esto.

- ¿Es siempre así en todo? - Siempre igual.

No sé más de él que lo que supe el primer día.

Lo que hace durante el día, ojalá lo supiera.

¿Y simplemente se niega a contártelo?

Nunca vi a un hombre tan agotado.

Y todas las mañanas a las 6:30h termino medio loca.

No lo entiendo.

- ¿El qué? - Ese despertador.

¿Qué tal si vas por ese banquero amigo tuyo?

- Es increíblemente rico. - No te pongas celosa.

Bueno, hasta luego.

- Adiós. - Adiós.

Adiós.

Te veo luego.

¿Cuál es el problema? ¿Cuál?

¡No voy a cantar allá! ¡Estoy casi en la puerta!

¿Cómo esperas que cante ahí, casi en mitad de la calle?

Búscate algún lugar debajo de las escaleras.

¿Debajo de las escaleras?

Oye, ¿por qué no me pones en el sótano?

¡Si no haces lo que te digo, te echo!

¿Tú y quién más?

Hola, qué espléndida luces esta noche.

Encantado de verlo, Sr. Duvier.

Quiero que conozcas a nuestro amigo el Sr. Gastonet.

¿Cómo está, Sr. Gastonet?

- ¿Se unirá a nosotros? - Lo siento, pero espero a un amigo.

Ud. no haría esperar a una dama, ¿verdad, Sr. Gastonet?

No me atrevería.

Hola.

Hola.

Sr. Loriflan, el Sr. Gastonet.

¿Cómo está, Sr. Loriflan?

- Hola, cariño. - ¿No pudiste llegar un poco más tarde?

No discutamos esta noche, cariño. Estoy muy cansado.

No es la primera vez.

Intentaré mantenerme despierto.

¿Qué van a tomar?

Un camarero.

Envíeme a un camarero.

Muy bien, señor.

No me gusta ese gerente.

Odio los gerentes.

Me recuerdan a los propietarios.

¿A qué viene todo eso?

Porque odio a los propietarios.

De acuerdo, ¿y qué?

- Buenas noches, señor. - Buenas noches.

¿Qué le gustaría tomar esta noche? ¿Unas deliciosas croquetas?

¿Croquetas? No, no. Puedes quedarse con sus croquetas.

Algún día te contaré lo que les ponen dentro.

- No. ¡Huevos revueltos! - Sí, señor.

- Sin queso. - ¿Sin queso?

¡Sin queso!

Tienen trozos de queso podrido que cuecen para volver a darles vida.

Y espárragos.

Sí, señor. ¿Y para después?

- ¿Embutidos quizá? - Embutido...

Embutido...

¿Se refiero a eso que trae metiendo el dedo sucio en el plato?

- No, no, no, no. - ¡Qué desagradable eres!

Puede que sí.

Perdón, señor, me gustaría que pudiera ver nuestra cocina.

¡Oh, no! ¡No quiero ver ninguna cocina!

Sí, señor.

¡Oh, está guapísimo!

¿Lo ves, querida?

¿Albert?

¿Dónde está?

Allí.

Ve allí y cuéntaselo.

No me apetece ahora.

Lo haré yo.

La venganza es mía.

Vamos, cariño, anímate.

Estoy bien, querida. Me siento mucho mejor ahora.

Buenas noches, Albert.

Vaya, si es mi viejo amigo el Sr. Philibert.

Justo, tu viejo amigo el Sr. Philibert.

Bueno, ¿cómo va todo?

Todo irá fenomenal... eso creo que para mí.

¿Qué piensas?

No me has presentado a tu amiga.

Lo siento.

Me gustaría que conocieras a mi viejo amigo, el Sr. Philibert.

- ¿Cómo está usted? - Encantado de conocerla.

Vuelvo enseguida, cariño.

Tengo un asunto científico que explicarle a este hombre.

Vuelvo enseguida.

Tienes un asunto científico que explicarme...

¡Qué gracioso!

¡Esa ha sido buena!

Sr. Philibert, antes que nada quiero hacerle una pregunta.

Sí, Albert ¿Qué es lo que quieres saber?

Quiero preguntarle si alguna vez recibió un puñetazo en toda la nariz.

La diferencia científica entre un puño que va directo a la nariz

o uno que viene de lado, es increíble.

Verá, el guantazo... Un buen guantazo de medio lado...

a menudo deja la nariz torcida hacia un lado de la cara.

Pero un buen puñetazo que va directo a la nariz,

no deja la nariz torcida en absoluto.

Pero eso no es todo.

La nariz queda destrozada.

Es algo absolutamente sorprendente.

Y puedo hacerle una demostración para que lo entienda mejor.

Ahora si me disculpa, he de volver, porque...

esta dama piensa que soy un caballero.

¿Todo bien, cariño?

El hombre con el que acabas de hablar, ¿qué está haciendo?

Sí, ¿qué está haciendo?

¿Qué vas a cantar?

Una hermosa canción; "Loquita en primavera"

Oh, eso suena horrible. ¿No puedes cantar otra cosa?

Oye, no me digas qué debo cantar.

Llevo 25 años cantando "Loquita". Ya soy perro viejo.

Adelante, termina.

Muy bien, pero apártate de mi vista y empiezo.

Lamento haber sido aburrido.

Pero ahora voy a ser diferente.

No hablaremos de otra cosa que pasarlo bien.

Nos vamos a quedar aquí toda la noche.

Toda la noche.

- Vámonos. - Pero, cariño...

- ¿A dónde? - Donde sea.

Esa voz me trastorna.

Albert, no te puedes ir. ¡Camarero!

Sí, madame.

No es a ti, llamaba al camarero.

Vaya y dígale a esa cantante que deje de cantar.

Hay un hombre muy importante aquí y su voz le pone nervioso.

Albert, siéntate.

- ¿Cuál es el problema? - ¡Esa voz!

No la escuches. Haz oídos sordos.

¡Esa voz!

Un minuto.

¿Quién es ese hombre tan importante al que estoy poniendo nervioso?

Lléveme a él.

Disculpa querida, he olvidado lavarme las manos.

Albert.

Albert, ¿qué estás haciendo aquí?

Estoy trabajando, por supuesto.

Qué agradable coincidencia.

Yo soy cantante aquí y tú eres camarero aquí.

¿No es genial?

Pero Albert, hay demasiadas mujeres bonitas por aquí.

Te advierto, no permitas que te pille.

No me pillarás, no, si puedo evitarlo.

Albert está muy nervioso esta noche.

Está atacadísimo y yo estoy cansada de estar sola.

- ¿Puedo unirme a ustedes? - Por favor.

Hagamos hueco para Albert también.

- ¡Camarero! - Te llaman.

No, esa no es mi mesa.

¡Albert, vamos!

¿Quién es esa mujer que te llama con tanta familiaridad?

No lo sé.

- Es sólo una mujer. - ¿Quién? - Una mujer.

¿Me has llamado?

¿Qué le has dicho a esa pobre cantante?

Debería darte vergüenza. Siéntate.

Creo que es mejor que vaya y me disculpe.

- No te molestes, siéntate.. - No me estires.

- Quizá le moleste mi presencia. - Eso es absurdo.

- Creo que Ud. es muy agradable. - Entonces, ¿por qué no te sientas?

Me sentaré.

Me sentaré...

- ¡Albert! - Ahora vuelvo.

¿Ibas a sentarte con esos clientes?

Escuché a esa mujer decirte que te sentaras.

¿Sabes?, creo que están borrachos.

Y creen que es bueno que un camarero se siente.

No me creo ni una palabra.

¿Qué haces aquí de cháchara? ¡Sal ahí y canta!

Sí, tiene una voz muy bonita.

Le pido perdón, no me di cuenta de que estaba hablando con ella.

¿Por qué el gerente te trata con tanta cortesía?

Estoy salvándole la noche. No he parado.

¡Albert!

Ahí está esa mujer llamándote otra vez.

Tendré que ir. Será mejor cantes algo.

- Bueno, ¿qué desean? - ¿Qué?

Albert, voy a darte una oportunidad más.

Si no te sientas, me levantaré y nunca volverás a verme.

¿Han probado el brandy? Es uno de los mejores.

Muy bien. Te doy una oportunidad más.

Qué buena noche ¿eh?

Oh, me ha dado un tirón en la pierna.

Querido, estás muy nervioso esta noche.

¡Quítele la mano de la cabeza!

- ¿A quién le dice? - ¡Le digo a usted!

¡Le digo que quite sus manos del camarero!

- ¿Camarero? - Sí, el camarero.

Albert, ¿qué está diciendo? ¡Levanta!

- No, prefiero estar sentado. - ¡Pero te ha llamado camarero!

Está loca de remate.

- Está loca de remate. - ¿Loca de remate?

Ya verá. ¿Dónde está el gerente?

¡Pero si es millonario! ¡Es Albert Loriflan!

El hombre más famoso de la ciudad.

Debe confundirle con otra persona.

¿Con quién? Me gustaría saberlo.

Todo el mundo sabe que él es "Albert Loriflan".

¡Uno de los hombres más famosos de París!

Dile a esa rubia de bote que deje de engatusar a tu camarero.

¡Qué puedo decirle a esta rubia de bote! ¡Qué más da lo que diga!

¿Cómo te atreves a llamarme rubia de bote?

Te diré algo peor.

Ella no te lo ha dicho, pero yo sí te lo diré.

Ella al menos trabaja para ganarse la vida, pero tú...

¡Tú le vas a sacar todo lo que tiene y luego ya sé lo que vas a hacer!

¡Le darás una buena patada para que se vaya por donde vino!

Albert, ¿estás escuchando lo que está diciendo?

¡Levántate y échala de aquí!

¡Oiga, déjela en paz!

- Buenos días. - Buenos días.

Tengo prisa, señor.

Un momento.

Gracias, señor.

Albert.

Albert, despierta.

- Vete... - Despierta, Albert.

Deja en paz a esa chica.

Otra vez borracho.

- La puerta. - Sí.

- Albert, tienes que levantarte. - Espera un minuto.

No puedes perder ni un minuto más. ¿Es que no sabes qué hora es?

No, ¿por qué no ha sonado el reloj? ¿Dónde está?

No lo veo.

Alguien me lo ha robado.

¡Van a por mí!

Adelante.

- ¿Qué tiene? - Dos caballeros trajeron esto, señor.

Probablemente la policía.

Sr. Henry Plouvier y el General de Karodek.

- ¿Qué les digo? - Que me he ido de la ciudad.

Señor Loriflan.

Señor Loriflan.

Señor Loriflan.

Quiero que conozca al General de Karodek.

Estamos aquí en una misión muy delicada. El general se lo explicará.

Señor Loriflan.

- ¿Le gustaría sentarse, general? - Por favor.

Señor Loriflan,

he venido aquí junto con el Sr. Plouvier en nombre de nuestro amigo el Sr. Gastonet.

Anoche, casi al amanecer para ser exactos, humilló al Sr. Gastonet.

Cómo fue entre caballeros, eso es motivo de duelo.

- ¿Un duelo? - Un duelo.

No querrás decir con espadas.

- No, eso no. - Bien.

Sino con armas.

El lugar elegido para este duelo será Versalles.

La hora: Mañana a las 6 de la mañana.

No permitiremos que los padrinos se conozcan hasta no estar en el lugar.

Nosotros seremos los padrinos del Sr. Gastonet.

Y esperamos que los padrinos que elija Ud. sean igualmente distinguidos.

Buenos días, señor.

Les esperamos con placer.

Nos esperan con placer.

Paul, ¿qué voy a hacer? En mi vida he cogido una pistola.

Yo tampoco. No podemos llevarlo a cabo.

Y el padrino...

¿Dónde encuentro yo un padrino?

Yo seré uno de tus padrinos, Albert.

Menuda ayuda.

Albert.

- ¿Has pensado cómo salir de ésta? - No, he pensado en el segundo padrino.

- ¿Has pensado? - Pierre, el cocinero.

Él será tu otro padrino, Albert.

Un padrino cocinero. ¡Qué sabrá él!

Pero Pierre es un viejo soldado. Él te enseñará a disparar.

Pero, ¿por qué estás tan entusiasmado?

¿A dónde crees que voy a ir mañana?

Yo y mi padrino.

Deja eso, será mejor que te apures o llegarás tarde a la cafetería.

Tienes razón.

No me dejes llegar tarde. Puede que sea mi último día.

Mi último día.

Uno.

Dos.

Tres.

Ahora mírame, Albert.

Y recuerda...

lo más importante en un duelo...

no es disparar primero.

Sino apuntar bien.

Te voy a demostrar de qué va la cosa.

¡Bang!

¿Ves?

¿Por qué me sigues apuntando? El duelo ha acabado.

¿Qué más da? No está cargada.

Si él dispara primero.

¿De qué sirve que yo dispare?

Escucha Albert.

Él es banquero. Tú eres camarero.

- ¿Cierto? - Cierto.

Muy bien.

Eso significa que en el mejor de los casos, él fallará.

La velocidad no importa para nada.

El tipo que tarde más tiempo en apuntar con el arma...

es el que se va a llevar el gato al agua.

Ya.

- Ya veo lo que quieres decir. - Muy bien.

Ahora déjame ver cómo lo haces, Albert.

No seas ni un segundo más rápido que yo.

A sus puestos.

- ¿Qué estáis haciendo? - Buenos Días.

Albert, ¿qué haces con esa pistola?

Voy a tener un duelo mañana por la mañana.

- ¿Un duelo? - Mañana por la mañana.

¡Qué gracia!

- ¿Qué te hace tanta gracia? - Porque es un buen chiste.

Pero es hora de dejarse de tonterías y ponerse a trabajar.

Me pondré a trabajar después de que haya practicado.

Cómo camarero necesitas mucha práctica.

Supongamos que empiezas con estos manteles.

No te creo.

¡A sus puestos!

- ¿Estáis listos? - Deja de empujarme.

¿Listos?

Apenas puedo esperar.

¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!

Tómate tu tiempo.

Me gustaría disparar ahora mismo.

No hables y tómate tu tiempo.

Podría darle a cualquier cosa.

Con una mano.

Tendrías que estar en mi pellejo mañana.

Apunta y tómate tu tiempo.

Mírame.

Fuego.

¡Bang!

Oye...

Pensé que no estaba cargada.

Y mira dónde di.

Fallé por una milla.

Bueno, llegamos los primeros.

Algo me dice que nos iremos los últimos.

No te preocupes Albert.

Nada puede salir mal si te tomas tu tiempo.

Se lo está pasando bien, ¿eh?

Tal y cómo veo...

Veo que...

¿Que ves? Yo no veo nada.

Éste sea probablemente el lugar.

¿No crees que tengo razón, Paul?

No escuché lo que dijiste.

Dije que éste podría ser el lugar.

- No, aquí no. - ¿Qué le pasa?

No me gusta cómo es.

¿Por qué no? Es terreno más nivelado que hay por aquí.

Ese es el problema. Está demasiado nivelado.

Sería mucho mejor si fuera más montañoso.

Supongo que preferirías combatir detrás de un árbol.

Por supuesto, si él quisiera.

Caballeros.

Caballeros.

- Buenos días, caballeros. - Buenos días, caballeros.

- ¿Dónde está su otro padrino? - Justo ahí.

Buenos días.

Sr. Loriflan,

¿tendría la amabilidad de presentarme a sus padrinos?

General de Karodek, el Sr. Pierre Bourdin.

- ¿Cómo está, señor? - ¿Cómo está, señor?

General de Karodek, el Sr. Paul Michel.

- ¿Cómo está, señor? - Me alegro de conocerle, general.

Caballeros.

Quiero que conozcan al Sr. Plouvier y al Sr. Gastonet.

Caballeros...

Sr. Loriflan.

Quiero que conozca al doctor Loquimer.

Saludos, Sr. Loriflan.

- ¿Un Doctor? - Caballeros.

Caballeros, caballeros...

¡Caballeros!

¿Qué hacemos a continuación?

Tómate tu tiempo Albert. Eso es todo lo que tienes que hacer.

Tómate tu tiempo.

- Sr. Bourdin. - Ya voy, General.

¡Me voy!

No, Albert, no servirá de nada ahora. Es demasiado tarde.

Podría correr más rápido que ninguno de ellos.

Pero podrían dispararte por la espalda.

¡Albert! ¡Albert!

Acabo de enterarme por el general...

que el banquero no es el hombre que yo pensaba que era.

- ¿Quieres decir que está asustado? - ¿Asustado? Yo diría que no.

Antes de que se estableciera en el negocio bancario...

era oficial en el ejercito.

Y eso nos hace cambiar de táctica.

Por lo tanto, debes olvidar todo lo que te dije ayer.

Tu única oportunidad es disparar primero.

No puedes permitirte perder un segundo.

¡Colgadme!

- Sr. Bourdin. - Enseguida, General.

Recuerda, Albert, tu única oportunidad es la velocidad.

Mi única oportunidad se ha ido.

Mi única oportunidad es ser valiente. Eso es todo.

- ¿Qué es esto, doctor? - Vendas, Sr. Loriflan.

- ¿Y qué es eso, doctor? - Unas pinzas.

¿Para qué esas pinzas?

Las pinzas es lo que utilizamos para extraer la bala.

Ya, claro, claro...

Y aquí tenemos éter, yodo,

en fin, todo lo que necesitamos para un hombre malherido.

Eso está muy bien, ¿eh?

Sr. Loriflan, ya está todo preparado.

Su padrino ya tiene su pistola.

Él le dará las instrucciones.

Una cosa más, Sr. Loriflan.

Necesito el nombre y la dirección de sus parientes más cercanos.

¡Alfred!

¡Alfred! ¡Alfred!

- ¿Quién es esa chica? - Yvonne.

- A que no me esperabas, ¿eh? - ¿Qué dice? ¿Quién es usted?

¿Cómo se atreve a interrumpir a estos caballeros?

¿Caballeros?

Esa es la razón por la que estoy aquí.

¿Ve Ud. a este caballero de aquí?

Les hizo creer a todos que es un caballero, pero no lo es.

- Es solo un camarero. - ¿Camarero?

- ¿De qué habla? - Les digo que es camarero.

Mi padre es el propietario del "Little Café"

- y Albert es nuestro camarero. - ¿Es eso cierto?

- Bien ¿y qué importa? - ¡Lo admite!

- ¡Lo admite! - ¿Cómo que qué importa?

Miserable gusano enmascarado.

Quiere ser alguien que no es.

¿Cómo se atreve a venir aquí y relacionarse con caballeros?

¿Cómo se atreve?

General esto es increíble.

Nunca pase por algo tan desagradable en toda mi vida.

El pobre Albert no pretendía ser un caballero.

¡Salga de aquí! ¡Apártese de mi vista!

- ¿Quiere decir que el duelo se cancela? - Por supuesto que se cancela.

¿Cree que combatiría con un camarero?

Pero yo no soy un camarero.

Renuncio al "Little Café"

Y ahora déjeme decirle lo que pienso de Ud.

Se la ha estado buscando.

¡Tome!

- ¡Te mataré! - Vamos, coja la pistola.

¡Albert, déjalo ya!

Adelante.

- ¡Detente, para! - ¡Dejadme!

¡Albert!

¡Yvonne!

¡Doctor, rápido! ¡Ayuda, ayuda!

Me quiere, me ama, ¿no lo ves? me ama.

¡Doctor! Vamos, rápido.

¡Oiga! ¡Oiga usted!

Albert, ¿no sería mejor que les preguntáramos primero?

¡De eso nada, son caballeros!

¡Oiga, vuelva aquí!

- Pagará por esto. - Claro que lo haré.

¿Cuánto quiere, General? ¿400.000?

- Con que me amas, ¿eh? - ¡Yo no te amo!

¿Pero si no me amas por qué te desmayaste?

- No me desmaye. - No, no te desmayaste.

- Te echaste a dormir, ¿eh? - No, yo solo...

Un momentito.

¡Siempre he estado loca por ti! ¡Qué tonto fuiste de no darte cuenta!

Yvonne, estoy tan feliz. Soy tan feliz, pero no me llames tonto.

♪ Loquito, loquito ♪

♪ Ojalá estuviera loquito de amor ♪

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