All language subtitles for O.Senhor.dos.Aneis.Os.Aneis.de.Poder.S02E05.1080p.WEB-DL.DUAL.5.1.esp

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Original subtitles

ANTERIORMENTE

- ¡Que se preparen! - ¡Disa!

Despertó una montaña de fuego.

Los temblores...

se extendieron a través de los huesos de la tierra

y colapsaron nuestros pozos de sol

y nuestra capacidad de cultivar.

No.

Estos Anillos estarán más allá de cualquier poder creado

por algún enano u hombre.

Serán Anillos de Poder.

Poder para sanar su montaña.

Darle a tu padre un medio para salvar su reino

podría ser la forma de recuperar su respeto.

Tal vez, incluso tu herencia.

¿Acabas de insultar a mi padre?

Si hablas mal de ella de nuevo, serás tú quien sufra una invalidez.

¿Me expliqué bien?

¡Reina de las mentiras!

¡No es apta para gobernar!

Con sus últimas palabras, el rey me habló,

y dijo que fue esto... lo que ella consultó.

¡Esta Piedra Élfica es su reina!

- ¡Silencio! - La palantír es mía. Hace falta.

¡Asesina!

¡Magia oscura!

¡Pharazôn!

¡Pharazôn!

Tu alto rey cree que los enanos no son dignos.

De hecho, ha prohibido forjar más Anillos.

No hay tiempo para convencerlo de quién es más digno para merecer ayuda.

¿Qué haces?

Le digo que voy a cerrar la forja.

¿Le mentirías a tu alto rey?

Nos daría espacio para completar nuestro trabajo.

No confío en este poder en Eregion.

Una vez me dijiste

que el destino de los elfos lo deciden mentes más sabias que las nuestras.

Que intentar alterarlo, intentar engañar a la muerte,

podría llevar a una catástrofe aún mayor.

No dejo de preguntarme...

¿Y si tenías razón?

Una legión de orcos marchó a tierras élficas.

Ese sendero.

Imagino que lleva a...

Eregion, mi señor.

Hay que informar al alto rey antes de que zarpen hacia Mordor.

Por allá.

Vayan a Lindon. Los ocuparé tanto tiempo como pueda.

Tómalo.

Tómalo, Elrond.

Una estrella brilla en la hora de nuestro encuentro...

señora Galadriel.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LOS ANILLOS DE PODER

Por aquí, señor.

Como verá, intentamos cavar un nuevo pozo de acceso

para que entre el sol.

Pero hasta ahora, nuestros esfuerzos solo han desestabilizado la montaña.

Tomen ese pico. ¿Bien? Pónganlo aquí.

Si tiran de él... Bien, ¿listos?

No quiero perder el tiempo.

¡Muy bien!

¿Pasa algo, señor?

No.

No, pronto todo estará bien.

Sí.

Caven aquí.

Señor. Es un muro de cimentación.

- Si lo derribamos... - ¿Me explicas cómo se cava?

Aquí es donde debemos cavar. Ahora hagan lo que digo.

Dame tu hacha.

- Padre... - ¡El hacha!

¡Narvi!

¡Terminó el turno!

Vamos. ¡Váyanse a casa!

- Qué bien. - Ni lo repitas.

¿Terminamos?

Señor. ¿No cree que debería parar a tomar aire?

Lo que necesitamos no es aire, sino luz.

¡Señor! ¡No!

Padre, ¡no!

La próxima vez que les ordene que caven,

háganlo.

Aquí.

Bien. Uno, dos, tres, cuatro. Caven.

Compadezcan a los que viven arriba.

Esclavos del sol.

Atados a su incesante ritmo de despertar y dormir.

En Khazad-dûm, somos libres de su tiranía.

Aquí, traemos el sol a nosotros.

¡Al fin, amanece una vez más

en nuestra montaña!

Khazad...

¡Dûm!

Enanos y elfos trabajando juntos.

Se decía que era imposible.

Pero nuestra cooperación logró esta maravilla.

Y hoy, emprendemos un nuevo sueño,

consagrar nuestra amistad en piedra.

¿Narvi?

El gran momento de Narvi.

Contemplen...

las Puertas de Durin.

La nueva Puerta Oeste de nuestra montaña.

Impenetrable. Solo visible a la luz de la luna.

Y protegida por una contraseña que solo conocen los amigos.

Ahora, tomen nota, herreros,

observen a Narvi muy de cerca mientras esté aquí.

No solo porque es un artista magistral.

Amargo, pero lo es.

También es un ladrón famoso. Que no desaparezcan joyas.

Prueben revisarle los bolsillos a él.

Por una amistad duradera...

entre elfos y enanos.

Se aprecia la hospitalidad.

¿Demasiado? Mis comentarios.

Te recomendé ser breve.

No recuerdo que dijeras eso.

Bueno, no siempre escuchas.

Una vez que tienes una idea fija.

En verdad debí hablar más.

Para darte crédito.

Perdóname.

Me resulta difícil estar festivo

cuando los más afectados por el ascenso de Mordor sufren.

¿Anillos para los hombres?

No dije nada sobre Anillos.

Es un juego que juegas, ¿no?

Siembras semillas en la mente de otros y luego los convences

de que el fruto es producto suyo.

Pensé que nuestras mentes estaban alineadas en esto.

¿Cambiaste de opinión?

Esta noche es para los enanos. Ven. Hablaremos de los hombres mañana.

Preferiría hablar de ellos ahora.

Gran parte de su miseria es obra suya.

Y supe que los hombres de las Tierras del sur

ayudaron a Adar en su conquista.

Solo algunos.

A muchos del resto ya les dieron hogares nuevos,

los de su propia raza, de Númenor.

¿Alguna vez fuiste a Númenor?

No.

Es extraordinario.

Pero fragmentado.

Siempre está tambaleándose entre la gloria y la ruina.

Le temo a Númenor.

Más que a Tierra Media.

Esperaba que nuestros Anillos lo estabilizaran.

No podemos darles Anillos a los hombres.

El riesgo de corrupción es muy alto.

Los problemas que podríamos resolver no son nada

frente a los que podríamos causar.

Sí.

Tienes razón.

Por supuesto. Los hombres pueden ser muy débiles.

Pero cuando cae la oscuridad,

siempre hay algunos que brotan y brillan.

Eärendil, Tuor,

Beren, hijo de Barahir.

¿Qué es lo que propones?

Encontremos hombres de confianza.

Los más sabios, los más nobles, los de corazón más puro.

De Númenor a Rhûn, identifiquemos a nueve portadores de los Anillos

de los nueve grandes reinos mortales.

¿Nueve?

La perfección de los Tres.

Tres veces.

En nuestra tercera forja, haremos nueve.

Hemos logrado grandes cosas, amigo mío.

No tentemos al fracaso...

al abarcar más de lo que podemos.

Lo siento. Mi respuesta es no.

Los Anillos de Poder están completos.

Por supuesto.

No tienes que disculparte. Muy bien.

Yo mismo haré los Nueve.

¿Alguna vez la viste? A través de nuestros mares occidentales.

La torre blanca de Eressëa...

la puerta a las Tierras Imperecederas.

No.

Solo el ojo más agudo puede.

Y solo desde la cima del Meneltarma.

Creo que los elfos la pusieron ahí adrede.

Para que cada atardecer nos recuerde que nuestros días acabarán,

y los suyos no.

Que sin importar cuán alto subamos,

algunas cosas estarán siempre fuera de nuestro alcance.

El Cetro está en tus manos ahora, padre.

¿No basta con eso?

Toda mi vida creí que sí.

El Cetro es lo que haces de él.

La Era del Hombre se acerca, padre. Apropiémonos de ella.

Construyamos el Númenor que siempre has imaginado.

Una vez, mientras te amamantaba,

tu madre profetizó que terminarías mal.

¿Mi madre?

¿Qué dijo?

Si me impresionas con la tarea que estoy por encomendarte,

te lo diré.

Si no lo haces, tendré que buscar otros lugares para hacer uso de ti.

¡Pharazôn!

¡Pharazôn!

Escúchalos.

Hay otras voces allá afuera.

Valandil dice que en el Barrio Viejo

ruegan día y noche por usted.

Por su reina.

Nuestra reina.

Comándenos y juntos podemos arreglar esto.

- La Guardia Marina le es leal. - Elendil.

- Juntos podemos luchar. - Elendil.

Fue usted quien abrió mi corazón de nuevo al camino de los Fieles.

Juramos seguir sirviendo.

¿Desea quedarse quieta

mientras los lobos lamen la cuna?

¿Qué viste en la palantír?

Me vi a mí.

Perdido.

Cabalgando de la ciudad a...

No sé dónde.

Entonces no lo viste.

- ¿Ver qué? - Quizá haya cambiado.

¿Qué quiere decir?

Ganar una batalla no siempre implica pelear.

A veces, mantener el corazón en calma es la mayor victoria de todas,

el mayor acto de fe que uno puede realizar.

No entiendo.

Durante años, esa palantír

solo me mostró la caída de nuestra isla.

Pero cuando la tocaste, esa visión desapareció.

Cambió a un nuevo camino.

El reinado de Pharazôn es parte de ese camino.

Y tú también.

Me pediste órdenes.

Te las he dado.

No importa cuánto te empujen, no importa lo que intenten tomar,

no debes poner en riesgo el nuevo destino de Númenor.

Debes mantener la calma en el ojo de la tormenta.

Regrese a su barco, capitán.

- ¿Lo dejas voluntariamente? - Sí.

Ya no eres un guardia marino. Ve. Siguiente.

Hagan fila.

Teniente.

Bien. Por aquí.

¿Qué significa todo esto?

Han despojado de su rango a quienes consideran leales a la reina.

¿Con qué autoridad?

Con la mía.

Perdón, esperaba decírtelo antes.

El señor Belzagar quería que los acusaran de traición.

Y sin embargo, tú te ganaste un ascenso al derrocar a una reina.

¿Te atreves a reducir mi dolor a una ambición?

Mi hermano está muerto porque Míriel vio una Piedra Élfica.

Te burlas de lo sagrado.

Me burlo de lo absurdo.

Ar-Pharazôn es tu rey.

Acéptalo, padre. Te lo ruego.

Transitas un camino traicionero.

Y el tuyo está hecho de agua de mar.

Ten cuidado con dónde pisas, es un largo camino al fondo.

- ¿Listo? - ¿Está todo ahí?

- Sí. - Siguiente.

Bien, espera. Son todos del mismo barco. Márcalo.

- Anótalo. - Sí, señor.

Hagamos una lista, como registro.

¡El capitán se va!

Ya no es el capitán de nadie.

Tiene razón.

No lo soy.

Capitán.

- Gracias. - Que los valar lo guarden.

Suficiente.

- Gracias, capitán. - Gracias, capitán.

- Que los valar lo bendigan. - Capitán, gracias.

- Bendito sea. - Gracias, señor.

Gracias, capitán.

Suficiente.

- Gracias, capitán. - Gracias, capitán.

¿Cómo creen que acabará? ¡Silencio!

- Gracias, capitán. Gracias. - Bendito sea, capitán.

- Capitán Elendil. - Que los valar lo bendigan.

Valandil.

Quizá pueda sacarte de la lista.

Hablaré con el rey.

¿Harías eso por mí?

Eres de mis amigos más viejos.

Creo que dejaste claro quiénes son tus amigos.

Nobilísimo alto rey.

Escribo esta carta para expresar mi profunda alegría

al saber del éxito de los Tres Anillos en Lindon.

Como solicitó, la forja está apagada y el taller está vacío.

Una preciosa calma envuelve la ciudad, y vislumbro días mejores por delante.

Espero que pueda visitarnos pronto.

Hasta entonces, soy como siempre

su leal servidor, señor Celebrimbor.

Nuestra armada está lista para partir. ¿Qué esperamos?

Todo está bien en Eregion.

La carta prueba que Galadriel se equivocó.

Y mientras dudamos, el ejército de Adar se hace cada día más fuerte.

Si vamos a invadir, debemos partir ahora.

Nuestro enemigo está en Mordor.

¿Quiere apostar el futuro de Tierra Media

solo por los susurros de ese Anillo?

- Tú insististe en esto. - Lo sé.

- Desde el principio. - Lo sé. Sí. Ya sé.

Pero aprender a escuchar a la montaña es un regalo de Aulë

que ha sido perfeccionado y refinado durante toda una vida.

Y esto...

Se siente como hacer trampa.

Sí, es Durin Tercero.

Creo que sabe algo sobre ejercer poder.

Ese tipo de poder pondría a prueba hasta a los enanos más virtuosos.

Rezo por que tu padre siga fiel a su camino.

Es perfecto.

Doscientos por ese.

¿Doscientos? ¿Por una roca?

Es un cristal afinador.

No me importa si es un carro y seis caballos. No lo pagaré.

Culpe a la nueva ley del rey.

Por cada moneda gastada, va otra a la corona.

Lo llama "tributo al Anillo".

¿Tributo al Anillo?

Señor, es para el cumpleaños de nuestra hija la próxima semana.

¿Nos lo rebajaría, por ella? Le daremos 100.

- ¿Cien? - Cien.

¿Qué le parece?

Me parece un vil robo.

¿Ciento cincuenta?

- Cuidado. - Por las barbas de Aulë, perdón.

- ¡Tenga cuidado! - Está rodando.

Parece que lo pateó.

Señora, lamento mucho el estorbo.

Lo tengo. No, no lo tengo.

Ahora...

¿Dónde estás, pequeño...?

¿Qué?

¿Qué es esto?

Ahí estás.

Emisarios de los siete reinos enanos,

los he reunido a todos aquí hoy porque Tierra Media está cambiando.

Sus extremidades se estiran.

Sus huesos crujen.

Una voluntad oscura amenaza todos nuestros reinos.

Pero por la gracia de Aulë, mi gente ha superado esta prueba.

Y pronto, la suya también la superará.

Y avanzaremos juntos hacia una nueva Edad

con la ayuda de un poder que lo cambiará todo.

Siete Anillos.

Siete señores.

Y atados a cada... poder.

Sobre la tierra.

Sobre la roca.

El poder de forjar los destinos de todos los enanos por siempre.

Los Anillos no son para ustedes, sino para sus señores.

Vayan y cuéntenles que sus reinos pueden compartir esta recompensa.

Pero tiene un precio.

A Khazad-dûm nunca volverá a faltarle nada.

Hay oro justo debajo de nosotros.

Deberíamos cavar mucho más profundo.

Pero ¿quién puso estas restricciones?

Usted, señor. Hace décadas.

Pues elimínalas.

Pero, señor...

Elimínalas, maestro excavador, o encontraré...

- ¿Dónde está? - Se lo quitó.

¿Dónde está? ¿Qué le hicieron?

Está ahí, señor. Usted se lo quitó.

Dijo que sentía la mano pesada.

Sí. Así es.

Caven en los puntos que marqué.

Señor.

¡Alto!

Hay algo bajo las minas.

Disa misma lo escuchó.

Un mal sin nombre, antiguo y poderoso.

No debes cavar.

Tienes órdenes, maestro excavador.

Narvi, te lo ruego.

Maestro excavador. Tienes órdenes.

Las canta piedras hablan de oír a la montaña.

- ¿Qué? - Con este Anillo, puedo verla.

Cada pozo, cada mineral, cada joya.

En miles de años,

apenas hemos tomado una pizca del océano de sus riquezas.

Disa se equivoca.

No hay peligro.

- Mi señor. - ¿Qué pasa?

No lo sé.

¿Está bien?

¿Mis ojos me engañan?

No.

Fundíamos un nuevo diseño para un Anillo.

Mirdania intentaba ajustarlo cuando...

¿Dónde está ella?

- ¡Cuidado! - ¡Maestro!

¡Atrás!

Alto.

Respira.

¿Qué pasó?

Estaba en un lugar como este,

pero envuelto en niebla y oscuridad, y...

Vi...

Al principio, pensé que era la forja encendida.

Pero no lo era.

¿Qué era?

Era alto...

y su piel estaba hecha de llamas.

Se me acercó, respirando, con hedor a muerte,

y vi...

Vi sus ojos.

Despiadados y eternos.

Creo que ha estado aquí.

¡Creo que siempre ha estado entre nosotros!

Ahora estás con nosotros.

No hay nada que temer.

Mira a tu alrededor.

Todo está bien.

¿Qué hiciste diferente esta vez?

El Señor de los Dones también temía que los hombres fueran muy corrompibles.

Así que buscamos fortalecer la aleación con más mithril.

¡No!

Si querías hacer eso, debiste...

Debiste...

Nos ahorrarías infinitas horas de trabajo

si nos ofrecieras ese único consejo.

- Señor Celebrimbor. - Deberías...

Disculpe, mi señor, pero Durin, el Joven, llegó de Khazad-dûm.

No, dile que espere.

Dice que es urgente. Algo sobre los Anillos.

Veré qué quiere.

No.

No. Yo iré.

¿Cómo que "cambió"?

Es como si fuera más frío. Se enoja más rápido.

¡Ahora se niega a compartir los otros Anillos

a menos que los señores enanos le prometan la mitad de sus minas!

Él no es codicioso. Nunca lo ha sido.

Yo...

¿Es posible que el Anillo que lleva...?

No.

Usamos el mismo proceso, Durin,

los mismos materiales y herramientas en los Tres.

No hay forma de que haya un error en sus Anillos.

Entonces, quizá el error sea quien los hizo.

¿A qué se refiere?

¿Cuánto sabe realmente sobre ese tal Annatar?

Eres muy valiente.

Hay quienes al observar el mundo invisible nunca vuelven a sentirse en casa en este.

¿Lo ha visto?

Sí.

Bajo su luz, las cosas se muestran como realmente son.

Seres con diferentes tonos de luz...

Y su oscuridad.

Me duele decirlo,

pues no quería que nadie viera lo que viste

hasta haberlo ayudado a sanar.

¿Habla...? ¿Habla del... señor Celebrimbor?

Sí.

El precio que le exigió la creación

al forjar los Tres y los Siete lo ha dejado disminuido.

Vulnerable a la sombra.

Entonces, lo que vi...

Promete que no lo hablarás con nadie más.

Incluido él.

Lo prometo.

Qué extraño.

Cuando la luz iluminó tu cabello,

por un momento, te veías igual a ella.

¿Igual a quién?

A la señora Galadriel, claro.

Las almas de quienes hemos perdido ansían la paz.

Esta noche, las ayudaremos a encontrarla.

Hasta que nos encontremos de nuevo en el lejano país verde,

bajo un súbito amanecer.

Este santuario está clausurado por orden del rey.

Regresen a sus casas.

Es el santuario más antiguo de Númenor.

Obstruye el nuevo acueducto.

Váyanse voluntariamente o por la fuerza.

El rey envía sus disculpas.

¿Qué se siente que tu hija se avergüence de ti?

Dejen de resistirse.

Ya lo oíste, anciano. ¡Fuera!

Agárrenle los brazos.

Esperen. ¡Esperen!

Yo lo acompañaré.

Si no se conserva, las almas por las que llora se perderán.

Dale la reliquia.

Dásela, muchacho.

No sé si sabes, pero me ascendieron a...

Sujétenlo.

El santuario es para los Fieles. Los hombres del rey no son bienvenidos.

No te veo rezando.

- Que los valar me perdonen. - ¿Por qué?

¡Alto! ¡No!

Respalden a mi hijo.

¡Valandil!

¡No! ¡Valandil!

¡No!

¡No! Valandil, ¡suéltala!

Suéltala, hijo.

Es una orden.

Sí, capitán.

No.

No.

No.

No. Hijo mío.

No.

Infórmenle al carcelero que él fue quien comenzó la revuelta.

¡No! ¡No, te digo que hay un error en los Anillos de los enanos!

O el rey Durin abusa de su Anillo y busca eludir la culpa.

¡No!

No, no lo creo.

Como alguien que manipula metales tan magistralmente,

ten cuidado de que no te manipulen a ti.

Ves dagas donde no las hay.

Y tú las ignoras hasta que están contra tu garganta.

No. Suficiente.

¿Tú...

de alguna manera...

alteraste los Anillos de los enanos?

No.

Ambos lo hicimos.

¿De qué hablas?

Estos asuntos son tanto del espíritu como del arte.

Y esta vez, introdujimos el engaño al proceso.

¿Engaño?

¿Qué engaño podría...?

La carta.

No.

No, eso fue...

Mentiste.

No fue una mentira. Yo...

Tu alto rey autorizó los Tres.

Pero los Siete los forjamos bajo un manto de engaño.

Debes ir ya a Lindon

y confesarle la verdad a tu alto rey.

O las cosas empeorarán.

No, si hiciera eso, él...

No me permitiría volver a forjar nada.

Es eso,

o sumergirnos de cabeza...

aún más profundo en la vorágine.

Padre, fui a Eregion.

Te aseguro que hay maldad en estos Anillos.

No debemos usarlos más.

El tiempo y la presión pueden moldear a un enano,

tanto como a la piedra.

Esperaba que nuestro distanciamiento te ayudara a formarte, hijo mío.

Pero no esperaba lo mucho que me formaría a mí.

- Padre... - Me enorgulleces.

- No. - Me enorgulleces.

Tu deseo de asociarte con los elfos ha salvado nuestro reino.

Por eso ahora, más que nunca,

te necesito.

Necesito tu hacha, a mi lado.

Príncipe Durin.

¿Durin?

Durin, ¿qué dijo? ¿Él...?

Lo intenté.

- Pero... - Durin, no.

Intenté decírselo.

Durin...

Júralo.

Júrame que nunca usarás uno de esos Anillos.

Lo juro.

Hay un albedrío misterioso en el corazón de la piedra y los minerales.

Incluso aún en el seno del artista, las obras empiezan a...

desobedecerlo.

Hemos fallado. Todos nosotros.

Los diseños se llevaron a cabo con extremo detalle, mi señor.

¿Sí?

¿Cada golpe de martillo fue hecho a la perfección?

¿O la soberbia y la pereza se unieron para distraer su atención?

Debemos reparar nuestros errores de la única forma que podemos,

completando los Anillos juntos.

Los Nueve deben hacer mucho más que ayudar a los hombres,

deben traer equilibrio a todo el proyecto.

Deben obtener fuerza de los Tres.

Y de alguna manera...

redimir a los Siete.

Deben redimirnos a todos.

Trabajaremos día y noche.

Diseños nuevos. Aleaciones nuevas. Un proceso nuevo.

Estaré con ustedes a cada paso.

Y cualquiera de ustedes que ofrezca algo ínfimamente menor

que su máximo esfuerzo, dejará...

Dejará de ser un herrero de Eregion.

¿Fui claro?

Sí, mi señor.

Empieza ahora.

Vaya discurso.

Amigos míos. No se desanimen.

Su maestro puede parecer irracional.

Sus exigencias pueden sonar intemperantes o incluso imposibles.

Pero eso es solo porque sabe cuánto depende de su éxito.

Sin embargo, yo sé que no lo decepcionarán.

Ni a mí.

Por mi parte, estoy seguro

de que completaremos los Anillos de Poder.

Sí.

¿Comenzamos?

Sí, claro, mi señor.

Realmente da dones.

Manos a la obra.

¡Alto rey!

Alto rey, los orcos no están en Mordor.

Una legión se dirige a Eregion.

Galadriel tenía razón.

Debe enviar el ejército a Eregion ya mismo.

Eso no será posible.

Tengo razones para creer que Sauron es el arquitecto de todo esto.

Alto rey, Eregion es la mismísima joya de la raza élfica.

Si cayera, sería un golpe mortal para todos en Tierra Media.

¡Debe enviar ayuda!

Nuestros ejércitos no pueden vencer tanto a Adar como a Sauron.

No por sí solos.

¡Vamos!

¡Aléjense!

Me dan asco.

Vamos.

- Cuidado con ella. - Está bien.

Sí.

Te traje aquí

no como prisionera...

Sino como una posible aliada.

Pues tenemos un enemigo en común.

Subtítulos: Martina Solari

Supervisión Creativa Estefanía Lorean

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