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ANTERIORMENTE
Una montaña es como una persona.
Si le cantas bien, te reflejará tu canción,
mostrándote dónde minar y hacer túneles...
Y dónde dejar la montaña intacta.
Padre...
Es más de lo que imaginamos.
-Rey Durin, hay un... -¡Basta!
Agarren al elfo.
Elrond es tan hermano mío
como si se hubiera forjado en el vientre de mi propia madre.
¡Cómo te atreves!
¿Invocas la memoria de tu madre
para defender tu decisión de traicionar a tu propio pueblo?
¡Eres tú quien traicionó a nuestro pueblo!
¡Profanas la corona que llevas!
Déjalo.
Ya no te pertenece.
Vinieron de la sombra.
¡Les ordeno regresar a ella!
Tuviste ese sueño de nuevo anoche, ¿no?
En el sueño, hay una especie de... rama.
Bajo las estrellas.
Parece que nos siguen.
Revisé el libro de Sadoc.
Parecen indicaciones.
Bienvenidos a las tierras de Rhûn.
¿Por qué la miras así?
Como si hubieras estado aquí.
Solo en sueños.
Dime tu nombre.
He tenido muchos nombres.
¿Dónde está Halbrand?
Se ha ido. Y dudo que regrese.
Y si lo hace, ninguno debe volver a tratar con él.
Elrond me acaba de informar que tu acompañante no era quien decía ser.
No es lo que pensé.
Es Sauron.
Debe ser entregado directamente al señor Celebrimbor.
Hay que informarle que Halbrand es Sauron.
Perdóneme, mi señor, pero acaba de llegar un mensajero.
¿Le permitimos pasar?
Estofado de cola de topo...
Espera.
-Demasiado caro. -¿Qué?
No somos pobres.
Tú dijiste que sería prudente gastar menos.
¿O no te incluiste a ti mismo cuando lo dijiste?
Te casaste con un príncipe.
Ahora estás atada a un marginado.
Estoy atada al enano que amo.
Y no cambiaría su corazón ni por una mina llena de ópalos de fuego.
Sería bueno tener ópalos.
Sí, sería bueno.
¿Probaste hablar con tu padre...?
Disa, sabes que nunca accederá a verme.
No es lo que pregunté.
¿Por qué debería ir yo a pedir audiencia?
¡Él me desheredó!
Es terco como una pata de piedra.
Sería más fácil doblar un ladrillo.
Bien podrías...
¿Disa?
Prepárate.
¡Dije que te prepares!
¡Disa!
Durin.
No.
No.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LOS ANILLOS DE PODER
Estas tierras te darán
flores dulces una vez más.
Mi querido hermano.
Señor Celebrimbor.
No me dijeron que había llegado.
¿Qué noticias trae?
Tuve una visita inesperada.
¿Ya regresó?
¿Galadriel?
¿Acaso no son las semillas que tú plantaste?
Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en sus palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Ataquemos Mordor por el norte.
Entraremos aquí, entre las Ered Lithui y las Ephel Arnen.
Sería más prudente atacar a Adar por el este.
¿Y el paradero de Sauron?
Nuestros espías indican que se le vio por última vez viajando a Mordor.
Creemos que quiere suplantar a Adar y reclamar sus ejércitos.
Si nos movemos rápido,
podremos derrotarlos en un solo movimiento.
¿Y qué dice la comandante del norte?
¿Galadriel?
Deberíamos enviar barcos por el Anduin,
invadir Mordor por el oeste.
Ocúpate de los preparativos.
No hace falta tener vista de águila
para ver que tu pensamiento ha volado lejos.
¿Qué te preocupa?
Puede que Sauron haya ido a Mordor,
pero no sabemos si sigue ahí.
¿Por qué dices eso?
Sauron...
no se ve como el amo de un páramo estéril,
sino de toda Tierra Media.
Busca reinarla no solo mediante la conquista,
sino doblegando la mente y voluntad de sus pueblos.
Y para eso, no necesita ejércitos...
sino Anillos.
Y no puede hacerlos sin Celebrimbor.
Sauron está solo, sin ejército ni aliados.
Eregion está protegida por dos ríos
con un muro kilométrico de piedra enana de tres metros de espesor.
Quédate tranquila, Celebrimbor y los secretos de su arte
están a salvo.
Se lo digo, un mal oculto se acerca a Celebrimbor.
El plan de Sauron está en marcha, ahora mismo.
Lo sé.
¿Cómo?
Desde que uso este Anillo, he sentido...
he percibido...
atisbos del mundo invisible...
como sueños inesperados que vienen a invadir mi mente.
¿Crees que los Anillos despertaron tu habilidad
de ver lo que aún no ha sucedido?
¿Han despertado la suya?
He visto montañas derrumbándose.
Aguas que se secan. Y nubes negras que se ciernen sobre torres blancas.
-Entonces envíeme a Eregion. -Galadriel...
-Si Sauron está ahí, avisaré... -No puedes volver a ver a Sauron.
Se dice que una vez que el Embaucador obtiene la confianza de un ser,
adquiere la capacidad de esculpir sus pensamientos.
De engañar no solo a su corazón y su mente, sino a sus ojos y oídos.
De alterar su realidad.
Ya te afectó una vez.
Sí.
Conoce mi mente.
Y yo conozco la suya.
Por eso debo enfrentarlo yo.
Por eso solo yo puedo matarlo.
Una vez lo consideraste un amigo.
-Halbrand no era un... -Sauron.
No puedes enfrentarlo sola.
¿Y si no estuviera sola?
EREGION REINO DE LOS HERREROS ÉLFICOS
El señor Celebrimbor lamenta informarle que no puede permitirle entrar.
¿No puedo hablar con él directamente?
Mi señor está ocupado.
Pero le desea buena suerte en su viaje.
¿Me pides que me vaya?
Se lo pide el señor de Eregion.
Tal vez espere aquí.
Por si cambia de opinión.
¿Se fue?
No. Se niega a irse, mi señor.
Puede negarse cuanto quiera.
Le prometí a Galadriel antes de irse que no volvería a tratar con él.
¿Hay algo más?
Creo que está herido, mi señor.
Déjalo en paz.
Se irá pronto.
Pronto vendrán mensajeros de Lindon con noticias.
CARAS GAER OESTE DE RHÛN
¿Qué noticias traen las alas blancas?
La sombra de Sauron crece.
Se dice que adoptó una nueva forma para engañar a sus enemigos.
¿Y el Istar?
Oigo rumores de saqueadores de sal y ladrones de mûmakil.
Rumores de un anciano en harapos que viaja al este con dos medianas.
Está perdido. Vulnerable.
Pero no lo estará por mucho tiempo.
Debemos llegar a él antes de que aprenda a usar sus poderes.
Quizá la sangre que desperdicié para traerte ante mí
debería haberse gastado en sirvientes más útiles.
Señor.
Uno de los rastreadores que envió ha regresado.
¿Lo encontraste?
No solo lo encontré. Sé cómo capturarlo.
Cura la maldición de nuestra carne, y traeré al Istar encadenado.
¿Qué te hace pensar que un mortal como tú
podría derrotar a un Istar
cuando mis acólitos más poderosos no pudieron?
El Istar se rendirá ante mí, porque si no lo hace,
masacraré a las medianas a las que llama amigas.
¿Y Doderick?
¿Doderick?
Está bien. ¿Andwise?
Es un buen nombre. Pero no será el mío.
Ya sé.
Fredagard.
Pero ¿no lo ves?
Nadie puede darte un nombre.
Ya es tuyo.
Es quien eres.
Y cuando lo oyes, sientes que te brilla el corazón.
Algún día lo oirás.
Estoy segura.
Averiguaremos quién eres.
¡Lo sabía!
Dice que si vamos al noreste,
acortaremos esta parte del viaje a la mitad.
Por ahí. ¡Vamos!
Preferiría evitar el camino
donde se acabaría el agua el primer día
y moriríamos de calor al segundo.
Pero tal vez soy solo yo.
¿Qué tal Doderick?
Ya dijiste Doderick.
No lo dije.
-Lo dijiste. -Lo dijiste.
¿Cómo va la recolecta esta vez?
Solo encontré un escorpión y un montón de cactus.
El escorpión me picó, me caí y, bueno...
-Así hallé el cactus. -Así hallaste el cactus.
¿No podrías, no sé, hacer aparecer más agua con magia?
Tiene miedo de perder el control otra vez sin una vara.
Busquemos una vara. Está lleno de palos.
No creo que funcione así, Pop.
Silencio.
¿Qué pasa?
En el viento. ¿Lo oyen?
-Suena casi como... -Pezuñas.
Siguen cerca. ¡Monten!
¿Quiénes eran?
No lo sé.
Vigilan nuestro camino.
Así que sería prudente hallar otro.
Ya lo hicimos.
Nadie deja el sendero.
-Nadie camina solo. -Nadie camina solo.
Todos los jardines se marchitaron desde el terremoto.
No son solo los jardines.
Abundan rumores de presagios oscuros en todos los reinos enanos.
Dicen que la montaña fue maldecida cuando el príncipe dejó entrar al elfo.
No estarán formulando conjeturas, ¿no?
-No. -Ni se me ocurriría.
Bien. Porque un rumor es como un ave cantora.
Puede parecer una buena presa de lejos, pero de cerca, no es un festín.
Entonces, ¿no es cierto?
¿Que está pasando algo terrible?
Estamos a punto de demostrar que no es así.
-Rey Durin. -Rey Durin.
Disa.
Narvi, ¿tu informe?
Señor.
Hace no mucho, se despertó una montaña de fuego.
Y aunque se encuentra lejos, al sur,
los temblores que produjo
se extendieron a través de los huesos de la tierra hasta aquí
y colapsaron nuestros pozos de sol,
y con ellos, nuestra capacidad de cultivar.
Ahora, el remedio obvio
es que los equipos de excavación reparen los pozos
y creen nuevos. Sin embargo...
Ninguna canta piedras que trajo pudo identificar un camino seguro para cavar.
Me temo que es cierto.
Si nos lo permite, señor, encontraremos la luz.
Concedido.
Durante nueve siglos,
las canta piedras han potenciado nuestra conexión sagrada a esta roca.
Y en todos esos años, ni una vez,
ni una sola vez dejaron de abastecernos.
Pero ahora, sea cual sea la causa,
el lazo se rompió.
La mano de la oscuridad ha asido a Khazad-dûm.
Cava con cuidado, maestro excavador.
Disa.
¿Tienes un momento?
¿De verdad me harás preguntar?
¿Se refiere a sus nietos? Están bien.
Extrañan jalarle la barba, pero...
No hace falta que lo hagas más difícil de lo que es.
Qué curioso. A él le repito lo mismo.
¡Seguro Durin sabe que hablé con ira!
Si es una disculpa, rey, pídasela a mi esposo.
¿Por qué debería disculparme yo?
¡Fue él quien causó la ofensa!
Te digo que es...
¿Terco como una pastinaca enraizada?
Una cualidad más que tienen en común.
Lo que llamas "terquedad",
algunos enanos lo llaman "fortaleza".
Imagino que se necesita fuerza, sí, para cargar con un rencor tan grande.
Para mantener su corazón herido tan atado que apenas puede latir.
Sí, así es.
Realmente.
Con razón no podemos oír a la montaña.
Su rey está sordo al dolor de su propio hijo.
¡Para con el hacha, Disa!
¿Quiere mostrar verdadera fortaleza?
Convoque a su hijo.
Responderá.
Pero si se lo deja a él, los picos del Zirakzigil se descongelarán
antes que su disputa.
Aún nada de luz solar.
Otro callejón sin salida.
Tendremos que trabajar toda la noche. Allá vamos.
Te están saliendo ampollas. No te avergüences. Hasta yo las he tenido.
-¿Sí? -Sí. ¡Cuando tenía cinco años!
Sí, manos de palacio.
Estuvo puliendo joyas toda su vida.
No se preocupe, príncipe, solo faltan 13 horas.
Sí. Es su culpa que estemos metidos en este lío.
Y de su padre.
Si vuelves a ponerme un dedo encima, te lo arrancaré.
¿Qué tal la mina?
Más o menos igual.
¿Y los pequeños?
Dijeron que no tenían hambre. Otra vez.
No los culpo.
Este pan parece del año pasado.
Es pan del año pasado.
¿Por qué no compramos granos frescos de la superficie?
¡Qué idea espléndida!
Pero ¿quién en el Valle Dimrill podría convencer a tu padre?
-No empieces. -Déjame pensar...
Dije que no.
¡Bájate de tu montaña y discúlpate!
-Me das indigestión. -¡Bien! ¡Escucha a tus tripas!
¡Lo hago!
Y siguen diciendo que tenía razón.
Si él no hubiera echado a Elrond,
¡tendríamos comida para 500 años!
¿Crees que se trata de comida?
Ya no podemos oír a las montañas.
Tengo miedo, Durin.
Tengo miedo.
Disa... Ven aquí.
Somos enanos.
Encontraremos la forma.
Siempre lo hemos hecho.
¿Cómo?
Ninguna de nuestras cartas a Celebrimbor recibió respuesta.
Temo que Sauron esté en Eregion.
El alto rey aceptó enviarme con un pequeño grupo,
para ver que Celebrimbor y todos estén bien.
Te pido que nos acompañes.
Como bien te gusta recordármelo, Galadriel,
soy solo un político.
Y como tal, el alto rey confía en ti.
Cree en tu firmeza.
Un perro es firme. Y solo obedece órdenes.
Se niega a enviarme sin ti.
¿Y por qué?
-Sabes la razón. -Pregunto si la sabes tú.
El alto rey cree que si enfrentara al Enemigo sola,
podría ser vulnerable al engaño.
¿Y por qué creería eso?
Basta, Elrond.
Ya desafiaste órdenes del alto rey.
¿Por qué no lo haces ahora?
Porque tiene razón.
Sauron me usó.
Y bajo su mano, me hizo tocar una melodía que no elegí, cual arpa.
Fue enteramente tu elección.
Sauron miró dentro de ti,
arrancó la canción de tu propia alma, nota por nota,
y se convirtió en lo que necesitabas.
"El rey perdido" con quien ganar.
Le diste todo lo que quería y le agradeciste.
Y ahora le hizo lo mismo a Gil-Galad.
Y a los elfos de Lindon.
Por eso te necesitamos. Ayúdanos a atravesar este laberinto.
No hay forma de atravesarlo.
El laberinto es de él.
Mientras permanezcas en él, ya perdiste.
-Quizá te quiera en Eregion... -Por favor, Elrond.
No puedo dejarlo entrar otra vez.
No puedo.
Nunca se fue, Galadriel.
Al elegir usar esos Anillos,
todos eligieron volverse sus colaboradores.
No participaré en ello.
Me prometiste una vez
que "si tan solo un susurro" de lo que temía resultaba ser cierto,
no descansarías hasta remediarlo.
Si nuestra amistad significa algo para ti,
por favor, vete.
¿No deseas vivir en la belleza?
Maestro Círdan, no puedo confiar en los Anillos.
¿Qué es la belleza cuando nace del mal?
No es menos hermosa.
Para mí sí.
¿Lanzarías los versos de Rúmil al fuego
por ser un poeta borracho?
¿Rúmil era un borracho?
Ni preguntes de Daeron.
Insufrible.
Pero una voz,
una voz que podía hacer llorar al sol lágrimas de fuego.
Juzga el trabajo,
y déjale el juicio de quienes lo hicieron
al juez que todo lo ve.
Parece imposible.
Se llama humildad.
Y es difícil para la mayoría.
Pero es la forma más verdadera de ver.
Desearía poder conocer su paz.
Puedes.
Aún no comprendemos del todo estos Anillos.
Pero mira el poder que ejercen sobre todas las formas de vida.
En manos de Sauron, podrían labrar un mal inimaginable,
dominar las mentes y la voluntad de todos.
Por eso deben quedar en manos de los elfos.
Eres sabio al temerle a este poder, Elrond.
Pero no dejes que ese miedo te ciegue a cómo puede usarse para el bien.
No es tu enemigo quien lleva los Anillos...
Sino tus amigos más confiables.
Si crees que se han desviado, no los abandones,
en lugar de eso, abre los ojos y guíalos...
Antes de que la oscuridad se extienda por Tierra Media
y nos ciegue a todos.
Debes descansar.
Para nada, yo...
¡Despierta!
¿Qué haces? ¡Vuelve aquí!
La vi. Sé que la vi. Vamos.
Poppy, ¡ya no respira!
¡Ahí! ¡Sí! Nori, ¡la veo!
¿Qué ves?
Agua.
¿Cómo puede alguien que no ha comido en tanto tiempo
pesar tanto?
¡De prisa!
Por favor.
¡Rápido, Poppy!
¡Vamos!
Lo tengo.
Vamos.
Vamos.
Vas a estar bien.
Por mis cabras, estás vivo.
Por un momento creí que te habíamos perdido.
Ninguno va a perder a nadie.
Lloraría si no tuviera los ojos tan secos.
¿Qué pasa?
¿No creen...?
Se parece a la vara que vi en mi sueño.
Nori...
Solo bebíamos un poco de agua.
¿Qué haces?
Nori, ¡abajo!
¡Basta! ¡Haz que pare!
¿Por qué no lo detiene?
¡No puede!
¡Ayúdanos!
¡Nori!
¡Ya voy!
¡Aguanten!
¡Nori!
¡Nori!
Desapareció.
¿Sí?
Lo he llamado ithildin.
Hecho con lo último que quedaba de mithril.
Sin la luz de la luna, es casi invisible.
Sí.
Bastante invisible.
Nuestro visitante, ¿sigue...?
La noche es fría, mi señor.
¿Le doy un manto?
Sea cual sea la razón de tu presencia aquí,
si no te vas voluntariamente, te sacaremos por la fuerza.
Ya no puedo tratar contigo.
Ella dijo que dirías eso.
¿Galadriel? ¿Hablaste con ella?
¿Tú no?
No.
No desde que se fue a Lindon.
¿No sabes nada de lo que pasó?
¿Nada de los Anillos?
¿Qué pasó con los Anillos?
¿Funcionaron?
Mejor pregúntale a ella.
No está aquí.
Tú sí.
¿Qué hay del alto rey?
Sin duda no olvidaría avisar...
Ya veo.
Es la historia más vieja que hay, ¿no?
Los verdaderos creadores trabajan hasta sangrar,
y vienen ellos, toman lo que más los beneficia,
y se olvidan de nosotros.
Aplaudo tu paciencia.
¿A dónde vas?
No tiene sentido quedarme donde no me quieren.
Espera.
Halbrand. Por favor. Dime.
Los Anillos. ¿Funcionaron?
Funcionaron de maravilla.
Entonces, los elfos...
Sí.
¿Y Lindon?
Sí.
-¿Estás llorando? -No.
Me regocijo.
No tienes la menor idea...
de cómo se siente esto.
Tras tanto tiempo, tantos siglos,
finalmente creamos algo.
Abriré algo de la Primera Edad.
Lo he estado guardando.
Celebrimbor...
¿Eres mi amigo?
Sí, por supuesto.
¿Por qué?
Porque no caben verdades a medias
entre quienes trabajaron tan cerca como tú y yo.
Y sin embargo, hay mucho que no sabes.
Que quiero decirte.
Solo que...
Tienes miedo.
¿Ves? Nunca pude ocultarte nada.
Bueno...
Tranquilo.
Sea lo que sea, lo recibiré con el corazón abierto.
No vine a celebrar los Anillos de los elfos.
Sino a pedirte que hagas Anillos para los hombres.
¿Anillos para los hombres?
Salvaste a los elfos.
No son hombres.
Los hombres son ávidos.
Los riesgos de corrupción son mucho mayores.
Y aunque quisiera forjar más,
los enanos no me darían el mithril.
Creo que los enanos tienen su propio dilema.
¿Qué dilema? ¿De qué hablas, Halbrand?
No me llamo Halbrand.
¿Qué?
Cuando Galadriel supo la verdad, me expulsó.
Y no me atrevo a arriesgarme contigo.
Supongo entonces que no eres un rey.
No. No soy un rey.
No soy un sureño.
Ni siquiera soy un... mortal.
¿Qué eres?
Hay fuerzas más allá del mal en este mundo, Celebrimbor.
Y a veces, envían ayuda,
mediante un emisario.
Un mensajero enviado para traer consejo a los oídos de los sabios.
¿Qué tipo de consejo?
El ascenso de Mordor fue solo el comienzo.
En este momento, toda Tierra Media está al borde del abismo.
Pronto, todos los reinos caerán.
No solo los elfos, sino los enanos. Y los hombres.
La oscuridad se fortalece.
Y solo quedan los Anillos de Poder para restaurar la luz.
Tenemos trabajo que hacer.
No esperarás que crea
que eres un mensajero de los valar enviado para...
¿Halbrand?
¡Halbrand!
¡Halbrand!
Caminé por el polvo y los desiertos de tierras lejanas
en busca de un artista con la habilidad para salvar a Tierra Media.
Se avecina una tormenta, Celebrimbor.
Puedo darte el conocimiento que nadie más posee.
Puedo liberar tus mayores habilidades.
Y cuando terminemos nuestro trabajo,
el mundo nunca volverá a pasarte por alto como el mero descendiente de Fëanor,
sino que te venerará por siempre...
como el Señor de los Anillos.
No debes inclinarte ante mí.
Pero he visto tu forma natural.
Levántate.
Ahora empieza nuestro trabajo.
¿Cómo debo llamarte?
Soy tu compañero.
Ni más ni menos.
Alguien que comparte dones.
Annatar.
Annatar.
Señor de los dones.
Me llamó.
Tienes nuevas órdenes, comandante.
Partirás hacia Eregion al amanecer, con cinco de nuestros elfos más valientes.
Yo...
Gracias por reconsiderarlo.
No deberías agradecerme a mí.
Elrond.
Agradezco que hayas decidido unirte a mi compañía.
Me temo que no entendiste bien, Galadriel.
Elrond no se une como compañero.
Sino como líder.
¿Qué pasa? ¿Es Elrond?
Es una especie de invitación...
del señor Celebrimbor.
Quiere que los enanos vayamos a Eregion.
Subtítulos: Martina Solari
Supervisión creativa Estefanía Lorean
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