All language subtitles for Bandida.A.Número.Um.2024.WEB-DL.1080p.NACIONAL.5.1.esp

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Original subtitles

RÍO DE JANEIRO, 1992

Hola, hola.

Hola. Probando.

¿Está grabando?

Mañana a esta hora, estaré muerta.

Metida en una bolsa negra en la morgue.

¿Te cuento?

No me parece mal, no.

¡Me cago en todo, ayuda!

¡Al suelo, joder!

- ¡Va! - ¡Toma!

¡Eh, joder!

¡Hijo de puta!

La mierda de morir es que, cuando el corazón se para,

la memoria también.

Pum. Adiós.

¡Vas a morir, hijaputa!

¡Joder! ¡Va!

¡Dispárales, hostia!

¡Es todo nuestro, joder!

¡Estás muerto, hijo de puta!

- ¡Muévete! - João, ¿qué pasa?

Me cago en la puta.

¡Muévete!

¡Mátalos a todos!

¡Acribíllalos, joder!

Cuando la poli sube a la favela, su versión es la que se cuenta.

Pero ahora alguien oirá la mía.

¡Dispara, joder!

¡Vuelve a tu sitio, coño!

Quita de ahí, jefa. ¡Estás loca, joder!

¡Te van a matar, joder!

Me van a matar. Pero la cinta se quedará por ahí.

Y, cuando alguien le dé al play y oiga esta historia,

un trozo del amor que yo tuve vivirá de nuevo.

¡Fuego!

¡Cúbreme, coño!

¿Sabes cuando parece que tu vida podría ser una peli?

Pues ese es mi caso.

Un placer. Soy Rebeca.

INSPIRADA EN EVENTOS REALES

CAPÍTULO 1 LA TELENOVELA DE LAS 8

¿Empezamos por el principio?

El primer recuerdo que tengo es en Copacabana.

Cuenta hasta diez.

Mi madre trabajaba en un pisazo enorme.

Yo era rica.

Tenía una vida de telenovela.

Rebeca, ¿qué haces? ¿Me oyes?

Rebeca.

¡Rebeca!

El problema es que la telenovela dura una hora.

Mi madre solo libraba un día al mes.

Entonces volvíamos a Rocinha.

Tranquila, cariño.

Abuela. Dios te bendiga.

Y a ti, Bequinha.

Ahí vivía Doninha, esa puñetera vieja adicta.

La madre de mi padre, otro desgraciado. Ni recuerdo su cara.

Ven aquí, cariño.

Mamá se va a trabajar.

La jefa no quiere niños. Mira el juguete que te manda.

- No lo quiero. - Está muy chulo. Es grande, ¿no?

Tengo que irme. Tu abuela vendrá a verte de vez en cuando.

Te quiero, ¿oyes?

- Yo voy. - Cuídate.

¡No!

- Suelta. - No quiero.

No le abras a nadie, ¿me oyes?

¡Mamá!

No abras. No le abras a nadie.

Cuenta hasta diez.

La jefa no quiere niños.

Dios te bendiga.

Mi madre venía cada vez menos.

Por un sueldo de mierda, me dejó para criar a los hijos de su jefa.

Eso lo entendí ya de mayor.

- En realidad, me crio Rocinha. - Impar.

- Par. - Me enseñó lo bueno y lo malo.

Boca Mole.

Gigi.

Cara Murcha.

Cara Murcha, coca, marihuana y bebida para todo el mundo.

Eh, Cara Murcha.

- No cuenta. - Sí.

- ¿Puedo jugar? - Si no sabes.

Sí que sé. Mejor que tú.

Tío.

Sabía que estaríamos juntos siempre.

Pero no hacía falta que fuera así.

¿Puedo jugar o no?

En mi equipo no.

Pues juega en el nuestro.

Venga. Vamos.

- Va. - Va. Es mía.

¿Qué es eso, tío?

Nadie ha hecho trampa.

Cuando teníamos hambre, esnifábamos pegamento para quitárnosla.

Recuerdo que me gustaba.

¿Quién dice que no elegimos a la familia?

Esa es la familia que yo elegí.

Muy distinta a la biológica.

Hola, colega.

Gracias.

Tres empleos.

La ruleta está girando.

Ha perdido. Venga.

El próximo número…

B15.

- Basta, señora. - ¡Bingo!

Venga. Hablemos con Amoroso.

¿Abuela?

Mira qué guapa es.

Cógela.

- Ven con el tío. Ven. - ¡Suelta!

Ven.

Ven con el tío. Silencio.

Ven.

En esa época, todo era distinto en Rocinha.

El que mandaba era el Mafioso. Mandaba arrestar y soltar a la gente.

Era dueño de toda la puta favela.

Y, gracias a mi abuela, también lo fue mío.

Pero… ¿Puedes darme un poco más?

- ¿Te gusta? - Es poco. Necesito más.

¿Más? Ten.

- ¿Quieres más? - Sí.

¿Más? Toma.

- ¡Suelta! - Tranquila, niña.

- Todo bien. Ven. - Se le pasará pronto.

¿Otra, Zildo?

Presta atención.

Esa cría le ha salido cara a Amoroso.

Ha dicho que le des de comer y la bañes.

Hombre, ¿tan pequeña?

Ve con Joana, ve, Rebeca. Ella cuidará de ti. Venga.

Adiós.

Esto es…

la casa de Amoroso.

Ahora eres…

una de sus chicas.

Esa es tu cama.

Túmbate.

Creía que no te despertabas.

¿Cómo te llamas?

Rebeca.

Rebeca.

Mira, Rebeca, vas a darte un baño y ponerte ropa bonita.

Y luego vienes conmigo, ¿vale?

Luana, ¿cambias a la niña?

¿Quién es la que se acaba de ir?

Es Joana,

de las primeras chicas de Amoroso.

Como ya está mayor, ahora nos cuida.

Mira, aquí tienes casa, tienes cama, tienes un techo.

Tienes comida. Solo debes portarte bien.

Y dormir con él a veces.

¿Aún estás así?

Oye, ¿no la has ayudado? ¿Qué haces? ¿Estás ocupada?

Venga.

- No voy. - ¿Qué? De "no voy" nada.

Escucha una cosa, de "no voy" aquí nada.

Tú obedeces y punto.

Si no, será peor para ti. ¿Me oyes?

Venga. Deja eso.

- Esta ropa está toda sucia. - ¡Que no voy!

¡Venga, niña!

Ven, basta de pataletas.

Tú… Ven.

Obedéceme.

Zildo espera. Traeré un trapo para limpiarte.

¿Vale? ¡Quédate aquí!

Tú te quieres reír de mí.

¡No conseguirás huir, niña!

Él está esperando. ¡Vamos!

¡Ay! ¿Qué coño?

¡Quita!

- ¡Ay, eso duele! - ¿Qué haces?

- Levanta. - ¡Coge a esa niña!

- ¡Rebeca! - ¡Joder, me ha cortado!

Sabía que vendrías.

Eres hija de Oxum Apará, niña.

Eso no es moco de pavo.

Ella es la diosa de las aguas peligrosas.

Y una joven muy guapa y poderosa.

Ogunhê.

- Bendita sea, madre. - Oxalá te bendice, hijo.

Ya sabrá la que ha armado la niñata esta.

Sé exactamente a qué vienes.

Ese orixá que llevas colgado,

Ogum,

dice que quien le ponga la mano encima a la niña

se mete con él.

Ogum la protege.

- Pero, aun así, voy a llevármela a casa. - Te juegas tu fe.

¿No lo has oído, Zildo?

Nadie puede tocar ya a esa niña.

Su camino está decidido.

Y nunca me puso la mano encima,

pero me mandó a clase y me hizo trabajar

para pagarle cada centavo que según él le debía.

Rebeca.

Venga, date prisa, niña.

El que ve Rocinha hoy no se imagina qué mal estaba en los 80.

En esa época, los que vendían la maría eran los polis.

- Jefe. - Buenas tardes, señores.

Aquí está el material.

Mirad qué bien huele.

Parece buena, padrino.

Era una jodienda tener que organizar todo para esos analfabetos.

Repartíos el dinero.

Gracias.

Si nos necesita, llame.

La Policía militar a su servicio, Amoroso.

Relajaos. Estáis como en casa.

Hola, ¿todo bien?

Sí.

Voy a recoger el dinero. Espera aquí.

- ¡Venga! - ¡Venga, Rebeca!

Eh, ¿estás loca?

Si Amoroso se entera de que has entrado, me mata a mí y a ti.

Vamos. Solo falta la calle 1.

¿Qué escondes ahí?

¿Esconder? Nada. ¿Estás loca?

¿Qué cojones?

Amoroso no vende esta mierda de coca en la favela.

¿Quieres morir, desgraciado?

¿De quién es?

- Venga, desembucha. - Del Rey.

Ha salido de la cárcel y obliga a todos a vender su droga.

No me la quitéis.

- Vale, tranquilo. - Me va a matar, por Dios.

Del Rey no te va a matar. Vamos.

Vamos.

Del Rey.

Que yo sepa, Rocinha ya tiene rey, y soy yo.

El tal Del Rey es un… un bandido, un ladrón de bancos.

Va diciendo que va a abrir una empresa.

- ¿Aquí? - Va a vender drogas.

Tendrá que besarme la mano. Ofrecerme ser socios, Zildo.

O tendrá que aprender cómo nos las gastamos en la favela.

Padrino.

Ella es la que ha visto las papelinas.

Ve por la favela, Zildo.

Ve a los puntos de venta.

- Venga. - Vamos.

Tú te quedas, cielo.

Quiero hablar un momento contigo.

Venga, dime.

¿Has visto alguna otra cosa rara?

Si hay algo que aprendí con Doninha…

es que un adicto cambia un vicio por otro.

Mira.

Tiene anuncios y todo.

Apuestas deportivas.

Y no paga sobornos.

Un regalito para ti.

Mango de nácar y con martillo.

Zildo te enseñará a usarla.

Ahora escucha. Mírame.

Una bandida tiene boca, pero no habla.

Solo escucha.

Confía en tu padrino.

El rey aquí soy yo, joder.

Volverme una bandida no fue elección mía.

Pero amar sí.

Quizá la única.

CAPÍTULO 3 DESLICES

¿Qué pasa, tío?

- Comida. - ¿Qué miras?

La comida.

Entra.

- ¿Qué quieres? - Busco a mi tío Zildo.

- Mi madre me manda con comida. - No está. Déjamela a mí.

¿Es de verdad?

¿Es que dudas?

No.

- ¿Los has dejado ahí? - Largo.

- Jefe, no se podía hacer nada. - ¿Qué…?

¿Qué haces aquí, Neivaldo?

- Traerte comida. - Tenías razón.

Cielo, tenías razón. Apuestas.

Joder, la coca y el fútbol son competición desleal.

Desleal.

¿Quién cuida de la favela?

- ¿Quién? - El Mafioso.

Es el Mafioso.

Este año, voy a celebrar la mayor fiesta de la historia.

¡Eso voy a hacer! ¡Vas a ver!

¿El mundo se va al garete y tú comes? Deja esa mierda.

Le daré comida a la gente. Haré que llueva arroz y judías.

Vamos.

Está buenísimo esto, oye.

Acábatelo.

Era Nei… ¿Nei qué?

Es Pará.

Me llamo Pará.

¿El Mafioso te cría?

Solo hasta pagar mi deuda.

¿Eres una bandolera?

¿Tengo cara de bandolera?

Tienes cara de chico.

Siempre con esa gorra.

Muchas cosas así.

Espera.

Oye, ¿ese quién es?

Creo que ese es el tal Del Rey.

¿Del Rey?

Joder. Mis amigos de la infancia quieren volverse todos delincuentes.

¡Eh, Bolado!

Al de la gorra ese lo conozco.

Es Gil. Es de la favela.

Ladrón de bancos veterano.

Debió ser él el que trajo a Del Rey a Rocinha.

Vamos.

Vamos.

Abre las piernas.

Así.

Estira el brazo.

Recto.

Bien.

Ahora dispara.

Caray, estás hecha una bandida, eh.

- ¿Una vez más? - Solo una.

Aprendes rápido, ¿no?

¿Quieres?

- ¿Qué es? - María.

No.

Está guay.

Te echas unas risas.

Te relaja.

Prueba.

Vale, ya basta. No acapares el porro.

Eres muy guapa.

- Tú también eres muy guapo. - La chica más guapa que he visto.

¿Dónde estabas, cielo?

- Dando una vuelta. - ¿Sí?

- Sí. - ¿Con quién?

Sola.

Eres una truhana mentirosa.

¿Por qué?

Porque no estabas sola, estabas restregándote con alguien por ahí.

- Mentira. - De mentira nada.

Con el sobrino de Zildo.

- Mentirosa. - Lo he visto.

Mentirosa y envidiosa.

- Es un inútil. - Respétate.

Estás mintiendo.

Ha dicho que estabas zorreando.

- Sí. - Zorreando.

Ahora vamos a hablar tú y yo.

- No, por favor. - Vamos a hablar.

- ¡Toma! - No miento.

A partir de ahora, quiero que seas respetuosa.

- ¡Yo mando! - ¡No!

- No quiero verte con él. ¡Toma! - ¡No!

- ¡Calla! ¡No grites! - ¡Para!

Para él, yo era mercancía.

¿Y si te digo que quiso casarme para atraparme?

El lunes puedes venir

y hablar con Zildo.

Ni lo comprobaré. Puedes cobrarlo.

- Gracias, don Amoroso. - Él te buscará un lugar.

Muchas gracias, oiga.

- Hombre con suerte. - Lo guardo.

Ven, cielo.

Sin tonterías.

Esta es Rebeca.

Encantado. Feliciano.

Feliciano.

Nombre de aristócrata.

Tráele… una cervecita.

Un refresco, por favor. No bebo cerveza.

Refresco. ¿Ves?

Religioso.

Chica de familia.

Muchas gracias.

Por ti, cielo.

Dice que mañana puedo llevarte a casa para presentarte a mi familia.

¡Escuchad, mañana están todos invitados a la fiesta de Amoroso!

La mayor fiesta que ha visto esta favela.

Amoroso dice que va a llover arroz y judías en la favela.

Quiero a todo el mundo allí.

Todo el mundo a la fiesta de Amoroso.

- Te gusta mucho, ¿no? - Una princesita.

Es una fiera que flipas.

- Está siempre contigo, ¿no? - La protectora de la favela.

Estoy buscando trabajo. Quería unirme a vosotros.

Venga, ¿sabes a qué nos dedicamos?

- Sí, señor. - Vendemos fruta, ¿vale?

Fruta.

¿Sabes usar un arma? ¿Has usado un arma?

- Sí, señor. - Un arma. Aquí, mira.

- No sabe. - Esto.

- Sí. - ¿Tiene cara de saber?

- Qué vas a saber. - Ni de coña, ¿eh, Carcará?

Mirad su ropa. ¿Te has vestido en la oscuridad?

Oye, ¿sabes leer y escribir?

¿Sabes o no?

Me cago en la puta. Aquí me sobran los analfabetos. Joder.

¿Qué quieres, hermano?

Deme una oportunidad.

Soy un tío de palabra. Solo quiero respeto.

¿Qué? ¿Respeto?

¿Respeto? Joder, ¿hablas de respeto?

Como le tienen a usted.

¿Respeto como el que me tienen ellos? ¿Eso? ¿Por qué estás tan nervioso?

¿Por qué estás nervioso?

Estás nerviosísimo.

Tranquilo.

¡Respira, joder!

Feliciano está ahí.

Dice que tenéis planes.

Te está esperando.

- ¿Qué haces aquí? - Busco a mi tío.

A tu tío, y una mierda. ¿A qué vienes aquí?

Entra.

Siéntate.

Ponte cómoda.

Siéntate.

¿Y tu madre?

Mi madre trabaja en una casa. Viene el fin de semana.

¿Quieres una cerveza?

¿Un porro?

¿Coca?

Tranquila. Puedes relajarte, ¿vale?

Te quiero lejos de mi chica.

- ¿Entendido, capullo? - Sí.

Pero muy lejos.

Como te vea por aquí, te mato.

¿Estás loco?

- ¿Qué? ¿Ahora vas de santita? - ¡Que te den!

Como vuelva a ver que hueles a ella, despertarás con la boca llena de hormigas.

¿Estamos?

Tranquila, eres mía. Te va a gustar. Tranquilízate.

Vete. ¡Largo!

¿Por qué has hecho eso?

Perdona.

Voy a llamar a alguien.

¡Zorra hija de puta!

JUEGO DE LA ARGOLLA

¿Qué coño es esto? ¿Eh, Zildo?

Del Rey también da una fiesta, Amoroso.

¡Es Del Rey!

¡Es Del Rey!

Os lo voy a decir claro, voy a repetirlo.

El que manda en Rocinha es el hermano Del Rey.

El arma está cargada, ven aquí a usarla a la pista.

Del Rey está preparado para la guerra en Rocinha.

Del Rey está preparado para la guerra en Rocinha.

Del Rey está preparado para la guerra en…

¡La fiesta todavía no ha acabado!

¡Quiero que baile todo el mundo!

¡Esta fiesta es para vosotros!

- ¡Animaos! - ¡Arriba, a bailar!

¡Venga!

¡A bailar! ¡Vamos a comer!

Eso, un poco de alegría. La doy por vosotros, joder.

- ¿Te lo pasas bien? - Sí.

- ¿Estás contenta? - Sí, señor.

¡Venga, que aún no ha acabado!

- Ven aquí, tío. - Vale.

- ¿Quieres trabajo? - ¿Qué?

- ¿Quieres trabajar para mí? - Sí, señor.

Vas a hacer todo lo que te mande Carcará.

¿Qué debo hacer?

- ¡Mierda! - ¡No jodas!

¡Ve con él! No preguntes. ¡Joder!

- Gracias, jefe. - ¡Vamos, hostia!

¡Amoroso va a morir hoy, joder!

Yo.

Llévame.

Ven aquí, amor. Ven.

Coge nuestra botella.

Allí.

¿Qué pasa, Carcará?

Háblame, coño.

Dame el arma y verás.

Yo puedo.

¿Vamos?

Hoy vais a quedar limpitas.

Os voy a dar un baño. Os voy a lavar enteritas.

Calma.

Amoroso.

Entrad.

Entrad. Pasad las dos.

Debo hablar con él de una cosa.

Te dije que no me buscaras nunca más.

¿Qué quieres de mí?

Si embarazas a Rebeca, te mato a ti, a Zildo y a toda tu familia.

¡No!

¡No!

¡No!

¡Parad la música!

- ¡Paradla! - ¡Paradla!

- Se acabó. - ¡Paradla!

- ¿Qué pasa? - ¡Que la quitéis, joder!

Este…

es el futuro de la favela, gente.

De Rocinha.

Un hombre.

Voy a darte un regalo.

¿No querías respeto?

Pues toma respeto.

¡Cara Murcha, coca, bebida y maría para todo el mundo, joder!

Parece mentira, ¿no?

Pero fue justo así como pasó.

La muerte de Amoroso fue el fin de una era en Rocinha.

La favela cambió de dueño,

el crimen cambió de cara

y yo sobreviví.

De nuevo.

Si sales de la favela y vas adonde sea, encontrarás a alguien colocado.

En cualquier lugar.

El conductor del bus que hace horas extra,

el camionero cansado,

la niñera, el playboy, el empresario, el barrendero, los actores.

¡Pará!

Hoy la cocaína manda en la favela.

Y Rocinha hace que nieve en Río de Janeiro.

¡Pará!

Pará mejoró su vida vendiendo nieve.

Pero también se hizo adicto a esa mierda en cuanto la probó.

Cuando estaba colocado, siempre la cagaba.

Qué rabia me daba aquello.

Buenos días, Bandida.

Y una mierda. No me hables, que no estoy de humor.

¡Estoy neurótica!

Te has levantado de mala hostia.

Entonces arrestaron a Del Rey de Rocinha.

Pero siguió mandando en la favela desde la trena.

Él puso al mando a Gil.

Todo el que creció en el crimen triunfó en el crimen.

- Es muy creativo. - ¿Y Pará?

- ¿Qué pasa? - ¿Dónde está?

- Está dentro. - Ahí.

Pará, ¿qué mierdas haces encerrándome?

- ¿Estás loco? No me toques. - ¿Qué pasa, mi diosa?

Ningún hombre me va a encerrar dentro de casa, ¿me oyes?

- ¡Nadie! - Estabas durmiendo…

¡Cierra el pico, idiota!

- Coge esto. - Estabas durmiendo…

Métete esto por el culo.

Me he liado aquí. Rebeca, te estoy hablando, joder.

- Rebeca. - ¡Joder!

- ¡Ven aquí, joder! - Toma.

- ¡Rebeca! ¡Vuelve aquí, joder! - Va.

¡Vuelve aquí! ¡Hablo contigo!

¡Coño, Pará!

Rebeca, la que has armado, ¿eh?

Gil está que escupe fuego por la boca.

He tenido que venir a buscarte para que lo arregles con Pará.

Rebeca, te hablo en serio.

VIDEOJUEGOS

- ¿Querías hablar? - Siéntate.

Dime una cosa.

¿Tú quieres ayudar a la organización o perjudicarla?

Yo no la perjudico.

¿Entonces por qué vienes aquí gritando? Y montando ese pollo.

¿Quieres joder a Pará? ¿Es eso?

¿Qué quieres que haga?

Puedo ayudar con la contabilidad, llevar las cuentas.

Ya tenemos a quien se encargue de eso.

Creo que eres una mujer de armas tomar.

Una mujer dura, mejor que muchos hombres aquí.

Pero primero lo primero. Va a ser el Día del Niño.

Busca juguetes para los críos. Eso será una buena primera misión.

Vale, Gil. Déjamelo a mí.

- ¿Vas a respetarme? - Yo te respeto.

- ¿Cómo no? - ¿Vas a volver a encerrarme?

- No, yo hago lo que quieres. - ¿Sí?

- Joder, Gil. - Hola.

Hola.

Hola. Probando. Uno, dos. Hola.

Gil era el puto amo.

Con él al mando, reinaba la paz.

Hola. Buenas tardes.

Buenos días, comunidad de Rocinha. Soy Gil al habla.

Gracias por otro rato en la radio comunitaria.

Hoy es especial: el Día del Niño.

Vamos a hacer una fiesta.

- Es tarde. - Me he perdido.

- ¿Todo bien? - Sí. Atrás.

- Boca, paga. - Menor B.

Ya voy.

Gracias, tío.

- Toma. - Gracias.

No tenemos las mejores condiciones, pero hacemos lo que podemos.

Cómo pesa.

Esta fiesta es para celebrarlo.

Vamos a regalar juguetes a los niños.

- Te estás haciendo un nombre, Bandida. - Pero cuenta.

Dijiste que te encargabas y eso has hecho. ¿Cómo?

Hay adictos hasta en la fábrica de juguetes.

Bien, Bandida.

Él cuidaba de la favela y la favela cuidaba de él.

Era un trato justo.

Soy Gil.

De nuevo, gracias a la radio de Rocinha. Nos vemos.

Hasta pronto.

Creo que no habrá otro delincuente como Gil.

La cocaína destroza todo por donde pasa.

No queda nada.

Sáurio, un amigo de la infancia,

abrió un piso clandestino cerca de su casa.

Todos sabían que se armaría gorda.

Pero ninguno imaginaba que sería tan gorda.

- ¿Qué coño? - ¿Estás loco?

- ¿Qué pasa? - Robaban a nuestros clientes.

- Venden coca. - ¿Qué?

- ¡Cógelo! - No corras, no.

¿Quién es el jefe?

- Gil, hermano. - ¿Hermano?

¡Hijo de puta! ¡Te mato, desgraciado!

- ¡Cógelo! - ¿Qué pasa? ¡Para!

¡No dispares! ¿Qué?

¿Nos robas y encima huyes?

- Venga. - ¿Es eso?

- Tío. - Es la ley del crimen.

¡Me cago en todo! ¡Cógelo, Pará! ¡Joder!

Pará llevaba tres días colocado cuando se cayó e hizo esa mierda.

Ha sido Sáurio.

Tuve que mentir para salvar a mi hombre.

Se ha confirmado la muerte de Gil, el gran líder de nuestra comunidad.

Rocinha guardará tres días de luto.

La orden de la cárcel fue un minuto de silencio.

Pero Pará estaba colocadísimo tras lo que hizo.

Y por eso pasó.

Una puta cagada.

Otra.

La policía rodeó toda la favela.

Se llenó de periodistas.

Una mierda.

Gobernador, Río de Janeiro

amanece asustado con la violencia en Rocinha.

¿Qué pretende hacer para resolver este problema?

Es un caso aislado. Pueden estar tranquilos.

La Policía militar de Río está lista para intervenir.

Apaga esa mierda.

En breves estará resuelto. La sociedad…

Del Rey ha hablado.

Pará tomará el lugar de Gil.

Ha mandado decir que todo seguirá igual.

A trabajar.

Que Pará fuera a ser el jefe no sentó bien.

Sobre todo al insatisfecho de Carcará.

Pará estaba hecho polvo. Fue una cagada gigante.

Pero estaba hecha, había que joderse.

Lo único que importaba era que Pará levantara cabeza.

Ahora todos te miran a ti.

Debes desintoxicarte.

Solo con violencia no llegarás a ningún lado.

Solo sé usar un arma.

Yo te ayudaré al principio.

Me encargaré del producto, los sobornos para la poli,

los pagos a la calle 1.

Lo anotaré todo en un cuaderno aquí. Tú solo distribuye.

Aprende a leer y escribir.

Yo te enseñaré.

No paras, ¿eh? Ponte a trabajar, chaval.

Después de jugar, toca trabajar.

Atención, eh.

- Sí, amigo. - Buenas.

- ¿Qué hay, pareja? ¿Qué tal? - Hola.

- Cara Murcha se queda con la parte alta. - Gracias.

- Y Boca Mole con la baja. - Vale.

- Se lo merece. - Carcará.

Tú te ocuparás de la seguridad, ¿vale?

Será vuestra principal arma.

¿Puedes repartirlos?

Hablaremos por el canal 1.

Otra cosa más.

A partir de ahora, todos informaréis a Bandida.

A trabajar.

- Venga. - Vamos.

Venga, tíos. Vamos.

- Dale una leche. - ¿Qué pasa?

Dale un guantazo.

Oye, céntrate.

Voy a empezar.

Qué guapo.

Pon cara de malo otra vez.

- ¿Así? - Sí.

¿Qué quieres?

Comprar droga.

¿Tienes dinero para pagar?

No.

- Entonces, ¿cómo vas a pagar? - De otra forma.

- ¿De otra forma? - Sí, de otra forma.

CAPÍTULO 4 EL AMOR Y EL PODER

Vamos a grabar este fiestón.

Boca Mole con el jefe, que ha financiado esta fiesta.

Pará, ¿qué tal el ritmo?

El ritmo es frenético. Se vende todo, hijo.

Respeta, ¿oyes?

Eso, ahora más arriba. Así.

Joder.

Por el éxito de los nuestros.

A Cara Murcha le encanta el éxito. ¿Cómo va?

¡Venga, Menor B! ¡Joder!

Seguro que te la cascas en tu casa con el VHS.

- Es coña. - Ven, Menor B.

Sé que te gusta. Habla, Pará.

7,65, dos 7,65.

La Uzi del hombre. Respeta.

Di algo, Carcará.

Nada que decir. Voy muy pedo.

Aquí hay dos M4 nuevecitas.

Las desmontamos y las montamos para limpiarlas, ¿vale?

¡Te lo dije, joder!

¿Has dado una entrevista?

Qué guaperas, Pará.

Ya tienes lo que querías.

- Payaso, eres un chulo. - Tranquila.

Nos has puesto una diana en la espalda.

- ¡Burro! - No.

- Háblame bien. - Burro y yonqui.

Se acabó. ¡Todos fuera!

- Se acabó esta mierda. - Celosa.

- ¿Qué miras? - ¡Joder! ¡Es la poli!

- ¡Moveos, joder! ¡Venga! - Venga.

¡Corred!

¡Venga!

¡Vamos!

- ¡Mierda! - Corred. Venga, bajad.

¡Bajad! Venga.

Por ahí.

Vamos. Venga.

Venga.

¡Abre, joder!

No tengáis miedo. Solo dejadnos entrar.

Venga, todos al suelo.

Venga.

Calma.

Respira.

La culpa es tuya.

¿Qué?

- Voy a salir. - Calma.

Venga, ven.

Calma.

Ven conmigo.

Ven.

Ven conmigo. Vamos.

Respira.

Vámonos.

Creo que lo peor ha pasado.

- Venga, hermano. Todo bien. - Va.

Vamos.

- Gracias, doña Maria, señor Zé. - Ve con Dios.

Ve con Dios.

- Ve con Dios. - Gracias, doña Maria.

- Suerte. Ve con Dios. - Gracias.

Calma, cariño.

Lo peor ha pasado, amor.

Quien tiene una amiga lo tiene todo.

Gigi consiguió un lugar de un cliente suyo para escondernos.

Un sitio abandonado en Guaratiba.

Vamos.

Ahora estamos pegados.

No pienso salir de dentro de ti.

Vamos a mi ciudad, Bandida.

Compramos una granja, criamos animales. Tendremos muchos niños.

Seis, siete…

ocho.

¿Cuándo?

Carcará ha ido a buscar los coches para irnos.

Está todo organizado.

¿Qué leches?

- ¡Somos libres! - ¡Buah, Carcará!

Carcará, te lo has currado.

¡Somos libres!

- Por fin. - Ya dudaba.

Deja eso ahí, macho.

Eh, los coches están listo. Vamos a largarnos de aquí.

Oye, tranqui.

Traigo carne y carbón.

Vamos a celebrarlo con una barbacoa.

- ¡Eso! - ¡Será broma!

- Vamos. - Ha sido un largo viaje.

- Vamos a celebrarlo. - Lo merecemos.

- Rápido. Por favor. - Venga.

Tú fíate, joder.

- La carne ya está lista. - Trae, tío.

- ¿Esta canción, Cara Murcha? - Será broma.

- El DJ ha quemado la carne. - ¿Y esto?

- Joder, dejádselo a Cara Murcha. - ¡Es la poli!

- ¡Vamos! - ¡Corred!

¡Disparad!

¡Venga!

- ¡Todos dentro! - ¡Hijos de puta!

- ¡Va! - ¡Todos dentro!

¡Joder, Gigi!

- ¡Carcará! - ¡Corre!

- ¡Carcará, hijo de puta! - ¡Vete! ¡Atrás, joder!

- ¡Gigi! - ¡Corre!

¡Gigi! ¡Mierda!

- ¡Entra! - Ven aquí, Menor B.

- ¡Dentro! - ¡Mierda, Gigi!

¡Venga! ¡Yo os cubro!

¡Sí!

¡Venga, joder!

- ¡Corre! - ¡Menor B!

Ven, Menor B. Yo te cubro.

¡Hijo de puta! ¡Vas a morir, cabronazo!

¡Cabrón! ¡Yo soy el que te va a matar!

¡Venga, capullo! ¡Vas a palmarla!

¡Carcará!

¡Ven!

¡Ven, hostia!

- ¡Vete! - ¡No! ¡Por favor!

- Ven conmigo. - Luego.

- Venga, date prisa. - No me dejes.

- Lárgate de aquí. - No me dejes.

Entra. Va.

¡Pará!

¿Cuánto quieres?

Todo lo que tengas.

Un segundo.

¿Qué haces aquí, zorra?

La que pregunta soy yo.

Hemos crecido.

Ahora esto es oficial.

Eres un mierdas, Sáurio.

Nos vendiste.

Cógelo, zorra.

Ahora que Pará ya no está, no vales nada.

CAPÍTULO 5 LA NÚMERO 1

Resolver mi problema era fácil.

Solo tenía que morir.

Pero Ogum no me dejaba.

Los soldados de Del Rey me encontraron.

Me llevaron a casa del Alemán, que dirigía Vidigal.

¿Y?

Una puta masacre.

Sé que no es el momento, pero debes saberlo.

La poli ayudó a Carcará y Sáurio a hacerse con la favela.

Se quedaron todo. No queda nada.

Pará me dejó cinco kilos de coca pagados.

Iba a mandarla a Paraíba, pero es tuya.

Del Rey manda allí ahora.

Quiere hablar contigo.

Me dijo que eres fuerte, inteligente.

Quiere que recuperes su favela.

Te quiere al mando.

Quiere que seas la número uno, Bandida.

No tenía nada que perder.

Lo único que me quedaba dentro era la venganza.

Y no hay nada más peligroso que una mujer sin nada que perder.

Iba a recuperar Rocinha.

Pero, para enviar a esos cabrones a criar malvas, necesitaba amigos.

¿Qué pasa, tío? ¿Te vas de viaje?

Rebeca.

Esta es Trakina.

Lo que ella diga va a misa.

Matar o morir.

- ¿Qué eres? - Un asesino.

- ¿Qué eres? - Un asesino.

Escucha, hermano.

Eres un asesino despiadado. Exacto, joder.

Un asesino despiadado.

Escuchad, chicos.

Carcará tiene la parte baja de la favela.

Tienen más gente.

Y la poli los apoya.

No podéis cagarla, ¿entendido?

Sois el puto escuadrón suicida.

Vamos a darles en el bolsillo.

A partir de ahora, lo que se vendía por diez vale cinco.

La jefa se volvió loca.

Otra cosa, nada de cortar la merca.

Vamos a venderla pura. A la mierda.

Pillaremos a esos putos drogatas por la nariz.

Esto es un puto crimen.

- Vamos a la guerra. - Vamos.

¡A la puta guerra!

¡Es la guerra! Vamos.

- ¡Vamos! - ¡Escuadrón suicida!

- ¡Es la guerra! - ¡Sí!

- ¡A la puta guerra! - ¡Vamos!

¡Vamos!

El escuadrón de Rebeca.

Cuando coca barata y sin cortar llegó a las calles,

la noticia se extendió como la pólvora.

Los yonquis son predecibles.

Nadie le compraba a Carcará y a Sáurio.

Mil cruceiros.

El cambio. Date prisa, joder.

Los hombres con el ego herido también son predecibles.

Vamos, joder.

No soportan que les gane una mujer.

Sabía que vendrían a por mí.

Sabía exactamente cuándo y dónde.

Ya vienen.

Han girado a la izquierda.

- ¡Vamos! - ¡El ejército de Carcará!

Humillad a esa puta drogata.

Voy a hacer que suplique.

Esa zorra va a suplicarme.

¡Y, escuchad, Bandida es mía, hostia!

50 metros.

¡Vamos, joder!

Sí, hostia.

No la caguéis.

- ¡Venga, joder! - ¡Haced cantar a esas putas princesas!

¡Venga, cabrón!

¡Hijo de puta!

Sí, casi es hora.

Mañana copará las portadas de los periódicos, saldrá en la tele.

Ya lo veo.

Nadie escuchará esta cinta.

Te dedico esta canción, mi amor eterno.

No sé por qué insisto en quererte tanto

si siempre haces conmigo lo que quieres.

He intentado de todo para olvidarte.

Te conozco a través de otros.

Y, como un premio,

recibo tu abrazo.

Sobornando a mi antiguo deseo…

¡Hijoputa!

Cierro los ojos

ante todos tus pasos.

Me engaño.

Es la única forma de que podamos ser amigos.

Y es la única forma

de perdonar tus deslices.

Esta es la forma en que vivimos.

En los brazos de otro, resuelves tus crisis.

¡Vamos, joder!

¡Se acabaron los putos juegos!

¡Venga, Rebeca!

¡Corre!

¡Vamos, Rebeca!

¡Entra!

¡Venga, hijoputa!

¡Cabronazo!

Se acaba la cinta.

No he podido contarlo todo.

A la mierda.

Mañana por fin sabré si es verdad que Ogum me protege.

Si mañana no muero…

entonces, quien encuentre esta cinta tiene solo una misión:

hacer correr la voz por todo Río de que el monstruo que todos creasteis

es imposible de matar.

"LA NÚMERO UNO"

INSPIRADA EN EVENTOS REALES Y EL LIBRO DE RAQUEL DE OLIVEIRA

RAQUEL DE OLIVEIRA, ESCRITORA DEL LIBRO NÚMERO UNO,

NACIÓ EN ROCINHA

DONDE AÚN VIVE HOY

Subtítulos: Juan Villena Mateos

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