Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¡Silencio! ¡Vamos, vamos, vamos!
¡No os parezcais!
¡Seguid! Tiene que estar por aquí.
Román, vamos que se le ha
dado la fuerza.
No, Andrés, esta vez no me
la voy a juzgar.
¡Vamos! ¡Rápido, no os parezcais!
Espera.
¡Vamos, seguid!
¡Arrodillaos!
¡Arrodillaos!
¿Quién era por mí?
¿Quién era por mí?
¡No vas a ayudarme!
¡Yo lo he cumplido!
¡He hecho todo lo que me pediste!
¡Nos he traído!
¡Póstrate!
¡Ayúdame!
Si con ti caes, te enterra.
¡Soy yo!
Si ya por esfuerzos, no mames
¿Que coño has disparado?
La casa que quiero, mira si
lo logré, tú puedes también.
¡Ay, Laura!
Hola, tía.
¿Trabajas esta noche?
Déjame que te prepare algo para comer.
No, no.
No se preocupe, que no tengo
mucho tiempo, pero...
le traje esto. Ay, gracias.
Dios te llene de bendiciones
por mandar dinero a casa, mi hija.
¿Y qué tal tu nuevo trabajo?
¿Ya tienes amigos? Gracias, tía.
Laura, cada día te pareces
más a tu madre.
Dios la tenga en su santa gloria.
Mejor que no te coman la
cabeza con lo de los fantasmas.
Ya sabes las tonterías que
la gente sobre la estación
maldita no no sé nada
pues no te lo cuento o
mañana mismo dejas el trabajo
son solo historias de terror
para niños Hola.
¿Estás a casa?
¿Tú?
Voy al Venice con los demás.
¿Vienes?
No.
No.
No.
No.
El accidente ha sido
atropellado por un cómorfo, se
desconocen las causas del
accidente ocurrido desde un
incidente ajeno a
transportes metropolitano.
Bueno, bueno, menuda sorpresa.
No me digas que estás
trabajando estas horas.
No me importaría nada que
esto fuera mi trabajo cuando me jubile.
Mira, mi artículo de esta
semana es para el periódico del metro.
Quiero escribir sobre el
parque de atracciones de Montjuïc.
No sabía que había un parque
de atracciones en Montjuïc.
Lo cerraron en 1998, y ahora
todas las atracciones están en
un almacén del metro.
¿Una cerveza o yo?
¿Tú sabes algo de lo de Rocafort?
Que Albert me ha metido el
susto en el cuerpo.
Es un foco para los suicidas,
donde más gente se quita la vida.
Yo diría que cuatro de cada
cinco suicidios han sucedido
en Rocafort.
Es una maldición.
Yo no creo en fantasmas, así que...
Gracias. ¿Qué pasa?
No va a joderse, Laura.
Lo siento, pero Rocaforte es
tu estación.
Pero sabes que Rocaforte está maldita.
Las estaciones no se
diferencian las unas de las
otras en nada.
Pero esta en concreto.
No voy a mover puestos por
un cuento para niños.
Pero si fuese un cuento para
niños a otros no les
importaría estar allí.
Sin embargo, como yo soy la nueva.
En eso estamos de acuerdo, tú
eres la nueva y yo soy tu
jefe, tú necesitas este trabajo.
Sí, claro, mucho.
Pues no se hable más.
¿Tú?
Encuentre Onex Bet y gane un
bono de hasta 100% en su
primer depósito.
¿Hola?
¡No mire lo que más quieras!
¡No creas en lo que ves!
Me dijo que no lo mirara.
Me dijo que no creyera.
Laura, no pasa nada, ¿vale?
Ya ha pasado.
No puedo más, Cris.
Claro que puedes.
No.
No digas tonterías.
Todos tenemos malas épocas.
La clave está en dejarse
ayudar por la gente que nos quiere.
Pero yo estoy sola.
Me tienes a mí.
¡No!
¡Laura, con él, ¿qué haces?
¡Vámonos! ¡Abró, abro!
¡Joder!
¡Tía!
¿Qué coño estabas haciendo, tía?
No tendrías que estar aquí,
ya lo sabes.
Sí, lo sé, lo sé.
Es que necesita verte a solas.
Que no sé por qué coño
convenció a Marga para que no
te hache a la calle.
Lo siento mucho, Toni.
¿En qué estabas pensando?
No lo sé, que desde que vi
el suicidio me pasan cosas raras.
Bueno, pues busca ayuda, pero
no nos mates a todos, coño.
Mira, tienes un permanente de tasa.
Ni un día más. Me haces...
un mes. Un mes.
¿Qué lees?
Eh... el asesino de la línea amarilla.
Ven, vámonos antes de que
otro motorista su linchela venga.
Me haría su favor.
¿Matar a Toni? Me lo pienso
y te digo algo mañana.
No, a mí en serio.
Me acompañaría a hablar con este tipo.
Me quiero hacer unas preguntas.
Álvaro me ha dicho que tiene
su dirección.
A ver.
Sí, eso he dicho.
¿Y qué esperamos?
Gracias por estar ahí.
Gracias a ti por dejarme cuidarte.
Romano, ¿es puro?
Solo queremos hablar.
Amiga, ¿puedo otra cosa, por Dios?
Con la chingada de los huevos.
Necesito hablar con usted.
Por favor, es importante. Muy bien.
Mi media vida es macho, siéntate.
Réllename estanda.
¿Qué tú dirás?
Eh...
He visto un suicidio en Rocafort.
Tengo visiones y pesadillas.
Pues felicidades.
Pero lo que no pasa es
consultar el bar de enfrente.
Si te das prisa, todavía le pillas.
Bueno, mira, mejor, aquí mi
amiga tiene una hermana que...
Me ataca con puntura y después...
Ayúdenos, por favor.
Hábleme de su libro.
No te ofendas, pero...
No puedo recibir a gilipollas
que intentan comerme la cabeza
con ese libro.
No sé lo que buscas, de verdad.
Siento mucho que me hayas
visto un suicidio, pero...
Ya no puedo hacer nada.
No soy así, mi mujer.
¿Se acabó la charla? ¿Cuánto quiere?
Eso.
¿Cuánto quiere por ayudarnos?
600 euros.
100.
Hecho.
Para resolver ese caso,
necesitamos saber algo más
sobre ese conductor del tren.
Lo primero
sería saber por qué ese suicido...
Luis.
Luis. Por qué ese suicido Luis.
Sí fue, porque le orió una
maldición o sí porque su
mujer le ponía unos cuernos y
el tío no entraba por la
puerta de casa.
No estaba casado, me parece
que él vivía solo.
Pues pero me lo pones para
saber algo sobre él.
Me va a costar al final
ganarme ese dinero.
Y alguien con quien tuviese confianza.
O sea, alguien que
supiera cosas de su vida,
follaría con alguien. Digo, yo...
Serviría de él ir a su casa.
¿A su casa?
Alguna vez me mandaron a
recogerle la baja. Vivía en la Florida.
No me podrías hablar con los
vecinos, ¿eh?
Podríamos empezar por ahí.
Bueno, no, mañana a las diez,
en el metro de la Florida.
No, ha sido normal, ¿qué pasa?
¿Cuánto quiere si tiene una
tarifa de galayá y no de
jamón de rodeos?
Me ha salido así, ni lo he pensado.
Ya sé. Menos mal.
Aunque no me quito de la
cabeza que solo quería nuestro dinero.
Bueno, lo importante ahora es
que nos ayuden.
Si es que de verdad lo hacen.
No las tengo todas conmigo.
Hola.
¿Tienes ya sitio donde irte?
Todavía no.
No, una amiga se ha quedado
a dormir conmigo, espero que
no te importe.
A mí ya no me importa nada, Laura.
Nada excepto que te vayas.
Lo que sí que me gustaría es
que si alguien se queda a
dormir a mi casa, que me avises.
Perdón, no, te lo dije.
No tenía que haberme fiado de ese tipo.
¿Quieres que nos vayamos a ir?
Quería contarte una cosa.
Le he dado muchas vueltas y
creo que aprovecharé la baja
para buscar otro trabajo.
Esto sí ha sido demasiado para mí.
Además, trabajar en otro sitio
también me ayudará a pasar
páginas con la de Tony.
Me parece muy bien.
Yo te ayudaré a encontrar algo.
¿Qué?
Yo soy Román Azpurrón.
Ya lo siento, me surgió un imprevisto.
Yo voy a colgar, no me llames más.
Espera, espera, espera. ¿Por qué?
Has vuelto a tener alucinaciones.
Si sigues ahí es que sí.
Mirad, vamos a casa de ese hombre.
Es que no sé si puedo
conseguir la dirección.
Mi amiga es quien la tiene, yo no.
No da igual, yo la consigo.
Me siento policía.
Nos vemos en la Florida en
media hora, ¿sí o no?
¿Conoces al señor Ruiz?
¿Yo? Ni lo conozco, ni sé quién
es, este señor.
Muchas gracias, señora.
Hay gente más.
La próxima vez, pregunto yo.
¿Te huele el aliento al col? ¿A mí?
Pues la próxima vez que se
te suicida un tipo a menos favorito.
¿Sabes rezar?
Bingo.
No sé qué ha rezado, pero
ha funcionado.
¿De acuerdo usted?
Tengo un trabajo muy difícil,
pero me encantan las cosas sencillas.
Un movimiento. Una presión.
Un toque. Un amor.
Un click. Uno XBED.
Laura? ¿Qué pasa?
Solo es un bicho muerto. ¿Estás bien?
Siéntate. Siéntate, anda.
Me voy a poner un poco de agua.
Ojo, nudo.
¿Qué puede ser todo esto?
No tengo ni idea. Nos vamos.
¿Qué pasa?
Tengo que ver a una persona.
¡Vamos!
¡Laura!
¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?
¡Laura!
¡Ven!
O mejor...
¿Estás de baja?
¿Se puede saber qué haces aquí?
Herbert, ¿qué haces aquí?
Quería reúnenme a tu recorrido.
Dime.
¿El piso de la historia de Rocaforte?
Son leyendas urbanas.
Bueno, al caso.
Si yo quería ir a esas
chorradas, no estaría aquí.
¿No te parece?
Esas cosas están bien para
escribir un artículo en el
periódico del método.
¿Sigues viviendo en casa de Toni?
¿Me permites un consejo?
Tienes que salir de ahí lo
antes posible.
¿No puedes seguir viviendo con tu ex?
Es por tu propio bien. Es que...
Desde que vi el accidente, no
cosa normal.
Tienes que descansar, solo es eso.
¿Román?
¿No nos veíamos desde... ¿Desde cuándo?
¿Desde que te estificaste contra mí?
Pese a que te salve el culo, más bien.
¿A que me salvaste el culo?
Hijo de puta, Andrés, me
echaste del cuerpo.
Pero tranquilo, no hace falta
que me pidas perdón. Muy bien.
Si ya veo que no has cambiado.
Hasta dentro de otros 20 años.
Freud, ven.
Espera, Andrés, espera, coño.
Necesito tu ayuda, es sobre
el día el soro.
¿Qué tiene que ver el soro
con todo esto?
Aquí hay cosas muy posteriores
a su detención.
No sé, pensé que tú sabrías...
alguna cosa.
Creo que sigues destrozándote.
Ahora eres médico.
No.
Y cura tampoco.
Así que déjate de hostias y
dime si hay algo que no sepa de eso.
Andrés.
En los interrogatorios, ese
cabrón decía cosas muy parecidas
a las que tú soltabas.
¿Cómo?
En ese momento no quería
alimentar tu paranoia, tú ya
estabas de baja.
Estabas muy mal, muy medicado.
Eres un saco de mierda,
Andrés, lo sabes.
Te revento la cabeza ahora
mismo, hijo de puta.
Me da sudas que tengas blaca.
Las cintas.
Las putas cintas de
los interrogatorios.
Dime que todavía las tienes. Sí, tío.
Le prometo que solo serán unos días.
Desde tu casa.
Le juro que no les haré gasto.
Sabes que no es ninguna molestia.
Adiós.
A ti te esperamos, mi amor.
Gracias.
Mejor...
necesito volver a hablar con
ese hombre.
¿Con el policía?
Tengo que saber qué me está pasando.
Tres días.
Las quiero de vuelta en
perfecto estado.
Esta es una conversación con
Elia Soló, detenido el 5 de
noviembre de 1999.
Es una guerra, una guerra
contra sus dioses.
Para nosotros son las bestias,
para ella los dioses.
¿Qué cojones haces?
Necesito saber qué está pasando.
Te agradezco mucho que me
hayas puesto sobre la pista.
Pero deja jugar ahora a los
mayores, ¿vale?
Asiéntate.
Si tienes la verdad, no cabe
un tiempo que le des la
cabezora y suelves a morir.
Y una vez que ves a la
bestia, eres tú de íntima. ¿Es él?
El asesino de la línea amarilla.
También conocido como un hijo
punta que me destrozó la vida.
Se llevó por delante a mucha
gente antes de que le pilláramos.
Nunca supimos sus motivos.
Yo fui quien le mandó a prisión.
No, no.
Has leído el libro que escribí, ¿no?
Lo hice para buscar una explicación.
Pero lo único que encontré
fue desprecio.
Es un carné de la universidad.
Deja de meter las narices, anda.
Si encuentro algo, te llamo, venga.
A ti no te dejan entrar al
campus de ninguna universidad. Ah, ¿no?
Sin embargo, yo puedo entrar
y salir como una más.
Incluso puedo hacer que mi
padre me acompañe.
Se había apuntado un curso,
pero todavía no ha empezado. Raro, ¿no?
Un conductor de métrico de
esa edad no apuntó a un
curso en la universidad. Me acuerdo.
Saco este libro 11 veces seguidas.
Lo que buscas está ahí.
¡Román!
¡Román! Ahora, tranquila.
Durante la conquista del nuevo
mundo, los conquistadores
usaron feroces
perros a quienes ponían
collares con púes para atacar
a los nativos. Era una forma
de terror casi demoníaca.
Esto no tiene nada que ver
con el Iasoro.
Lo que el hijo de puta de
Solor le pintó a aquella
familia eran números, números
artecas, ¿lo ves?
Llevo media vida con esto
delante de mis putas narices
y no me había dado cuenta hasta ahora.
Ese cabrón estaba contando sus
víctimas, pero no comprendo el porqué.
Perdón, si buscáis información
sobre Solor, en audiovisuales
hay una entrevista entera de
Doctor Harvey.
Es una urna en forma de
perro en honor a Solotru, el
dios del Atabezero.
Es solo bien una de las alucinaciones.
En la mitología astiga,
Solotru acompaña y protege el
sol en la tierra de la
muerte cada noche.
En frente a esculturas
desoamericanas, el patrón es
el encargado de transitar el
alma de los fallecidos entre
uno y otro mundo.
Seguramente no les resultará
ajena la relación entre esta
idea y Cervero, o Can Cervero,
ni un par de Andes, ni un
fracundo griego, o mejor yo,
de que el flanco en que
muerte y vida se duelen.
El dios oro fue misionero en
Sudamérica desde que todo
esto estallara.
Pero eso no nos sirve de nada, ¿no?
Bueno, tiene que conocer los
ritos funerarios.
¿Y qué importa? Se fue a la
tumba con su secreto.
El niño solo no está muerto.
¡Hombre!
Necesito verle. ¡Para ya!
¿Cómo lo hacemos?
¿Cuelas tú o...? ¿Qué hablas?
No me jodas, Roma.
Una visita, una vez.
No, ni una visita ni cuatro ni media.
Andrés, por favor.
¡Calla!
Éramos amigos, ¿no?
No me haigas con estas...
Andrés, éramos lo
suficientemente amigos para que
te preocupes por mí.
No, bueno, ahora ya no,
porque no soy médico.
Escucha, Andrés, escucha.
Hagamos un trato.
Te juro por lo que más
quiero que dejo de beber si
me dejas hablar con solo.
Ayúdame con esto, Andrés.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.