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¡Victoria!
¡Victoria!
¡Victoria!
-¡Victoria! -¡Victoria!
-¡Victoria! (TODOS) ¡Victoria!
(TODOS) ¡Victoria!
(CONTINÚAN GRITANDO) ¡Victoria!
(TODOS) ¡Victoria!
-La batalla ha sido ganada.
Tuve suerte al elegir el lado victorioso.
¿Y si hubiera ganado al Rosa Roja, Sir Daniel?
Habría tenido que volver a elegir.
Oates, mandad a Sykes que se ponga en camino.
(Sonidos de animales)
¡Vienen los hombres de Sir Daniel!
¡Corred, corred!
-¡Vamos, andando!
¡A prisa!
¡Entrad ahí! ¿No me oís?
¡Entrad!
¡Vuelve! ¡Vuelve aquí! (EL CABALLO RELINCHA)
¡Vuelve!
-¡Este hombre dice que no puede pagar su renta a Sir Daniel!
Mirad lo que sucede y recordadlo.
¡Quemad la casa!
(Relincho) -¡Ah!
(Relincho)
-¡Ah!
(Vocerío)
(Relincho)
-¡Ah, ah...!
-¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
(Gritos)
¡Ah...!
¡Ah, ah! ¡Ah!
(FORCEJEAN)
¡Oh! ¡Ah!
(Gritos)
(FORCEJEAN)
-¡Ah!
(FORCEJEA)
¡Ah...!
(RESPIRA DE FORMA ACELERADA)
¡Ah!
(Gritos) ¡Ya basta!
¡Ah!
Richard,
cuando te hice mi pupilo y caballero,
¿qué te dije que serías al poder vencer a Scar?
Un hombre. Un hombre...
(RÍE)
Muy bien, pues ya eres un hombre,
pero no solo por eso.
Ya pasa de medianoche y este nuevo día
marca tu vigésimo primer aniversario,
el día en que heredarás de mi difunto hermano sus títulos,
sus tierras y sus riquezas.
Júralo.
La casa de York para siempre.
Lo juro.
Por Sir Richard,
que dentro de unos pocos minutos será un hombre.
¡Por Sir Richard! (TODOS) ¡Por Sir Richard!
-¡Larga vida a la casa de York! -¡Larga vida a la casa de York!
-¡Larga vida a la casa de York!
(Griterío)
-Así moriríais. Dejadme.
¡Ah! ¡Eh!
Ah, ¡eh! ¡Ah...!
(EL CABALLO RELINCHA)
-El amor que hay entre esos dos
no llenaría ni un dedal, ¿eh, Sir Daniel?
Sí, una feliz y,
quizá, provechosa circunstancia.
¿Provechosa?
¿Para quién?
Para mí, Oates, para mí.
¡Se aproxima un jinete!
-¡Oh, es Sykes! -Sykes, el alguacil.
(EL CABALLO RELINCHA)
(LEE) Cuatro flechas negras
disparadas por la justicia.
La primera ha dado en casa,
un corazón negro... ha muerto.
-Le ha atravesado la cota de malla,
debe utilizar un arco especial.
-¿Cuatro?
¿Por qué cuatro flechas? Una para cada uno, supongo.
¿Para cada uno de nosotros?
Oates, normalmente no sois tan olvidadizo.
¿Quién suele llevar un carcaj lleno de flechas negras?
¿Y quién testificó en su contra por traición?
Appleyard, Sykes,
vos y yo.
Pero eso fue hace mucho.
La venganza tiene muy buena memoria, ¿no creéis?
¿Dónde está Appleyard?
Más allá de Beacon Hill, requisando ganado.
¿Ha llevado soldados?
Appleyard no necesita ningún hombre,
si estatura y su ballesta son suficientes.
Sí, claro.
Sir Daniel, dejadme que vaya a dar caza a ese loco.
No, Richard.
Appleyard está cerca de Beacon Hill,
sal a su encuentro y dile que busque a ese hombre
que dispara flechas negras y que le traiga vivo...
O muerto.
¿Puedo ir yo con él? No, Richard,
estaría traicionando tu confianza en mí
si pusiera en peligro tu vida.
Además, Appleyard no necesita ayuda.
Como deseéis. Puedes partir.
Oates, decidle a Scar que vaya a buscar a Lady Joanna al convento.
¿Lady Joanna?
¡Oh! Desde luego...
Quiero tenerla aquí,
donde no corre peligro.
Una sabia precaución, Sir Daniel.
Él tiene planes y yo tengo planes.
Veremos cuáles son los mejores.
Yardley, lleva seis de tu reses al castillo.
-¿Seis?
-Mi señor tiene una visita inesperada,
el conde de Warwick nada menos.
Tu carne llenará su panza.
-Es demasiado.
Ellos se atiborrarán y nosotros moriremos de hambre.
-Quiero el ganado en el castillo el jueves.
Debería acabar contigo,
¿pero entonces quién llevaría el ganado?
Recuérdalo bien, el jueves.
O las próximas flechas serán para ellas, ¿eh?
(GRITA) ¡Appleyard!
He oído hablar de ese hombre.
Tengo entendido que es muy bueno con el arco.
¿Cómo lo encontraréis? Sykes iba recaudando impuestos
y yo recaudo ganado,
creo que será él quien me encuentre a mí.
Y yo soy muy bueno con esto.
Escribid a Sir Daniel,
decidle que el hombre llamado Flecha Negra
está muerto.
Dije que él me encontraría a mí.
¡Ah!
(FORCEJEAN)
(FORCEJEAN)
¡Ah!
(RÍE)
Arriba, chico.
Has combatido con espíritu,
pero, recuerda,
utilizado adecuadamente
el cayado es más poderoso que la espada.
(RÍE)
-Si dejaras de servir a Sir Daniel
quizás vivirías para alcanzar la madurez.
Lleva eso a tu amo y señor
y dile que le deseo muchas noches de insomnio.
¿Cómo os llamáis?
Me llaman Flecha Negra.
Y basta.
-Lady Joanna.
¡Lady Joanna!
Bienvenida. (RÍE)
Bienvenida. (RÍE)
¿Por qué estoy aquí?
Soy vuestro guardián, ¿por qué no habríais de estar aquí?
Una bella flor,
pero de un color inadecuado.
Mi padre no pensaba así.
¿Y dónde está ahora vuestro padre?
No lo sé,
pero si lo supiera iría a reunirme con él
y nadie, ni siquiera vos, podría detenerme.
Al igual que vuestra flor, sois muy bella.
Y también, como mi flor, tengo agujas espinas.
De modo que vuelvo a preguntaros, ¿por qué me habéis traído aquí?
Habría creído que, después de 10 años,
estaríais cansada de mirar los muros del monasterio.
Vos me encerrasteis allí.
Lutos de viuda.
(RÍE) Oates, avisad a Hannah, os lo ruego.
Pronto seréis mayor de edad, Lady Joanna, toda una señora.
Y quisiera rectificar mi descuido
porque hay cosas que debéis aprender,
el sabor de un buen vino, por ejemplo.
El tacto de la seda sobre la piel,
el peso de las joyas en vuestro cuello.
Gracias, estoy contenta así.
La elección es vuestra.
Hannah, mostrad a Lady Joanna sus habitaciones
y aseguraos de que tiene todo lo que necesita.
Por aquí, milady.
Quisiera presentarle esa joven
al conde de Warwick cuando venga mañana.
Tengo que pedirle un favor.
¿Un favor?
Sí.
Deseo que lleve a la novia al altar.
¿Qué novia?
La mía.
Ahora vete, me vestiré yo sola.
Pero Sir Daniel dijo...
Dijo que tenía que tener todo lo que quisiera,
y quiero que te vayas.
(Murmullo)
¿Dónde está Sir Daniel? Está con Oates.
-Appleyard. Sí.
Cara a cara.
Debe ser muy rápido con un arco.
Lo es.
(LEE) Otra flecha,
otra muerte. Pobre del que se refocile.
La próxima es para Oates.
(LEE) Y, con buena razón, la última será la vuestra.
Bueno, si antes teníamos dudas, ahora ya no nos queda ninguna.
Vi cómo Flecha Negra asesinaba a Appleyard.
Pudo matarme, pero necesitaba un mensajero.
¿Era un hombre alto, educado?
¿Le conocéis?
Sí, así es.
Es un traidor de la casa de York.
Richard, será mejor que lo sepas:
Hace 12 años, Appleyard, Sykes, Oates y yo testificamos contra él.
¿Y qué le sucedió?
Escapó a Francia, creo.
Su hija, como tú, se convirtió en mi pupila.
Richard, quiero que jures aquí y ahora que,
cuando te encuentres con ella no le dirás nada de Flecha Negra
ni le mencionarás lo que te he contado.
Lo juro.
Richard,
Joanna.
¡Richard, contente!
¿Cómo se atreve a llevar una rosa roja en esta casa?
Joanna también es una invitada y, por tanto,
puede llevar lo que desee.
Muy favorecedora.
(Murmullo)
Joanna, debo pediros un pequeño favor.
Os ruego que no llevéis una rosa roja mañana
cuando el conde Warwick sea también mi invitado.
Podría no ser tan comprensivo como yo.
Bienvenido, excelencia. Gracias.
Os presentaré a mis dos pupilos,
Joanna. Ajá.
Y Richard. Ah...
Pasad.
Atractiva moza para ti, en edad de casamiento diría yo.
Estoy de acuerdo con vos.
¿Qué os ha traído a York? Asuntos del rey.
Me alegro de haber venido, la corte empezaba a ser aburrida.
Un poco de ejercicio y un poco de tranquilidad
no me vendrá mal. (RÍEN)
Ese hombre podría elegir al próximo rey.
No el legítimo. De tal palo, tal astilla.
Sois rebelde. ¿Qué sabéis de mi padre?
Contestad. Fue un traidor.
Según dicen.
Para vos y los de vuestra clase,
pero para otros y para mí
un héroe.
(Vocerío)
(EL HALCÓN GRAZNA) ¡Sube!
(Vocerío)
El instinto asesino, Brackley,
soberbio.
Si volviera a nacer me gustaría ser un halcón.
Entonces doy gracias a Dios por no haber nacido conejo.
(Graznidos)
Mi instinto asesino es para un solo hombre.
¿Solo uno?
Su nombre es Flecha Negra.
Está sembrando el terror en mis tierras.
Ha asesinado a dos de mis mejores criados
y ha robado mi ganado y mis impuestos.
¡Ahí va vuestro halcón!
Quiero que sea proclamado fuera de la ley en nombre del rey
y que sea capturado vivo o muerto.
Espléndida caza.
¿Lo ordenaréis, señor?
Eh, sí, desde luego.
Poned su nombre en un pergamino y así se hará.
¡Atención, atención!
(LEE) Se hace saber que, a partir de este día,
el hombre llamado Flecha Negra
está considerado fuera de la ley.
Y, como tal, debe ser muerto
o capturado en nombre del rey
por cualquier fiel servidor de la justicia.
Por orden del conde de Warwick.
-Sir Daniel vendrá a veros más tarde, milady.
Prepara mi ropa de montar para mañana temprano.
No, milady.
¿Por qué no?
Sir Daniel no lo permitirá.
No soy una prisionera y no seré encerrada.
¿Dónde está? En el santuario, milady.
¡Pero está con el conde!
Debéis tener otras cosas en mente aparte del ajedrez, Brackley,
para hacer un movimiento así.
Sí, es muy cierto, excelencia.
¿De qué se trata?
Como vos habéis dicho, mi pupila está en edad de desposarse.
¿Habéis encontrado un marido para ella?
Sí, así es. ¿Quién?
Yo.
¿Vos?
Oh...
Pero si le triplicáis la edad.
Nunca se es demasiado viejo para el amor, excelencia.
¿Amor?
(RÍE) Quizá tengáis una apariencia dulce, Brackley,
pero vuestro corazón es muy duro.
Tiene que haber algo más.
¿Qué edad tiene ella?
17.
¿Tiene tierras y fortuna?
¡Bah!
Y si la hacéis vuestra esposa
antes de que alcance la mayoría de edad,
todo será vuestro.
Necesitaría vuestro permiso.
Por supuesto.
Tenéis mis bendiciones.
Me gustáis, Brackley,
ambos somos de la misma clase.
Siempre preparados para las grandes ocasiones.
Venid mañana conmigo a York,
haced los preparativos para la boda
y yo mismo conduciré a la novia ante el altar.
¿Cómo podré agradeceros este honor, excelencia?
Permaneciendo leal al mí,
no al rey o a deudos,
solo a mí de tal modo
que yo no necesite nunca esa lealtad.
Así será.
Ah...
Jaque.
Mate.
(Agua vertiéndose)
(Música medieval)
(Vocerío)
Aquí la sola y única razón para casarse,
dinero, ¿eh, Brackley? ¿Eh?
¡Oh, sí, ni que decir tiene, excelencia!
Ah, claro, claro. (RÍE)
Ah, ¿o tenéis otra razón?
Bueno, yo no llegaría tan lejos diciendo que es una razón,
ella es, como vos dijisteis, atractiva.
(RÍE)
¡Cielos!
(RÍE) ¡Aún hay vida en este viejo perro!
(RÍE) ¡Pues que dure!
(RÍE)
A propósito, Brackley,
¿sabe ya la moza de su buena fortuna?
No, pero ahora que me habéis dado vuestra bendición,
lo sabrá.
(RÍE) ¡Lo sabrá!
(RÍEN) ¡Lo sabrá!
(SIGUE RIENDO DE FORMA EXAGERADA)
(Música, risas y voces a lo lejos)
(Música, risas y voces a lo lejos)
(LLAMA A LA PUERTA)
¿Lady Joanna?
(LLAMA A LA PUERTA)
¿Lady Joanna?
(Vocerío y risas)
(Música, risas y voces a lo lejos)
Sir Daniel.
Trae soldados, muchacho. ¡Y un hacha!
Dices que fue a verme.
Cuando jugabais al ajedrez con el conde, señor.
No lo hizo.
Y creo saber por qué. ¡Más fuerte!
¡Ah!
¡Allí!
(Golpes en la puerta)
Pequeña loca.
Está bien, si no ha muerto, aún debe estar en el castillo.
No puedo hacer esperar al conde.
Ve abajo y averiguar dónde está. ¡Deprisa!
¿Qué? Ha salido del castillo.
Saltó el foso.
¿Que saltó el foso?
Saldrás a buscarla al alba,
la necesito en York pasado mañana.
Debe dirigirse al norte. Ya sé, el país de la Rosa Roja.
Sí, sí.
El país de la Rosa Roja.
Así que llévate cuantos hombres necesites.
No necesito hombres, iré solo.
¿Solo?
Ah... Sí, tal vez sea lo mejor, prefiero que esto no se sepa.
Al alba entonces.
Richard.
¿Es cierto que saltó el foso?
Sí.
Va a ser una novia difícil de complacer.
Pobre Richard,
no tendrá mucho tiempo para disfrutar de su herencia.
¿Sabes lo que tienes que hacer?
Será un placer.
Solo necesitaré una.
¡Scar!
Cuando todo acabe, busca la chica y llévamela a York.
Qué hombre tan malvado es Flecha Negra,
asesinar a un chico tan joven.
Sí.
Las tierras y la fortuna de Richard serán vuestras
y las de la chica también.
Seréis el mayor terrateniente del país,
más incluso que el propio conde.
En efecto.
Sois tan inteligente, Sir Daniel, tan astuto...
Ojalá yo pudiera igualaros.
Consideraos afortunado de no hacerlo
o tendría que disponer de vos.
Disculpad,
¿ha pasado un joven por aquí? Sí.
Atravesó el puente hacia allí.
Gracias.
Él, ha tenido que ser él.
(EL CABALLO BUFA)
¡Ah! ¡Ah!
Ah...
(Relincho) Ah...
¡Ah, ah!
Ah...
(EL CABALLO RELINCHA) ¡Ah!
Necesitaba vuestro caballo.
Debo reconocer que tienes espíritu, muchacha.
¡Soy Lady Joanna, no soy la muchacha de nadie!
Bueno, Lady Joanna, ¿dónde pensabais ir con mi caballo?
A Lancaster, ¿dónde si no?
Mi gente está allí. Vais a regresar con Sir Daniel.
A menos que encontremos mi caballo,
va a ser una larga caminata. Vamos.
¡Ah!
(Trote de caballo y relincho)
¡Eh, oh...! ¡Eh...!
(RÍE)
Este caballo es bueno.
Ese caballo es mío. (EL CABALLO BUFA)
¡Ah!
-¡Ah!
-¡Ah!
¿Nos vamos?
¿Me queda otra elección? Tengo órdenes y las cumpliré.
No sois más que el perrillo faldero de Sir Daniel.
Subid al caballo.
¿Sabéis por qué quiere que regrese con él?
Para casarse conmigo.
De ese modo, todo lo que tiene en fideicomiso para mí,
será suyo por sus derechos como marido.
¿Casarse con vos?
Vuestro querido Sir Daniel mandó a mi padre al exilio,
conspirando contra él con mentiras. ¡Basta ya!
Sir Daniel es mi tutor y el vuestro.
Escuchad. Si él se casa conmigo y os asesina a vos,
todo lo que tenemos, será de él.
Lleva a una muchacha con él.
Van cruzando el río. -Adelante.
(EL CABALLO RELINCHA)
¡Coged a la chica!
Volveré. Volveré.
¡Maldito!
Tú le has matado.
¿Y el cadáver? Lo ha arrastrado la corriente.
¡Asesino! Pagarás por esto cuando se lo diga a Sir Daniel.
Hacedlo, milady.
¡Vamos, a York! (ARREA AL CABALLO)
No ha muerto. Solo está herido.
Herido por una flecha negra.
-Quien quiera que haya hecho esto, no puede estar lejos, Will.
Llévate a algunos hombres y encuéntrale.
Hay muchas preguntas que necesitan respuesta.
¡Vamos!
No habéis hablado mucho durante el camino, Brackley.
¿Nervioso, tal vez?
No, excelencia. No estoy nervioso. ¿Por qué habría de estarlo?
¿Temeroso de que la novia no regrese, quizás?
¿Por qué decís eso? He tenido una visión repentina
en la que vos esperabais en el altar a una novia
que había cambiado de idea. Eso no me sucederá a mí.
Tranquilizaos, mi querido Brackley.
Solo estaba bromeando. (RÍEN)
Nos están siguiendo. -Lo he notado.
Lleva a Lady Joanna a York.
Nosotros nos ocuparemos de los que nos siguen. ¡Vamos!
¡Scar!
(EL CABALLO RELINCHA)
-Dejad que los demás se marchen a pié.
Nos quedamos con este.
(TOCA LA CORNETA)
¿Y bien? -Uno de los hombres de Sir Daniel.
Creo que deberíamos preguntarle por qué él y sus soldados
vestían capas negras y por qué llevaban esto.
-Dos buenas preguntas. A las cuales puedo contestar.
Fue enviado con órdenes de matarme con una de esas flechas.
De ese modo, os culparían a vos.
Eso es muy típico de Sir Daniel.
Os doy las gracias por haberme traído aquí.
De lo contrario, me habrían encontrado.
Liberadle.
Y dadle un arco.
Es mío.
Estáis herido. Es mío.
Dadle una espada.
¿Qué habéis hecho con la chica, Scar?
Mandadla con Sir Daniel, que es donde debe estar.
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
-Como ya he dicho, peleáis como un valeroso mu...
Como un hombre.
-Habéis mencionado a una chica.
¿De quién se trata?
De Lady Joanna.
Creo que es vuestra hija, señor.
Qué honor para nuestra ciudad, excelencia.
Claro, claro. Así debe ser.
¿Está todo preparado? Sí, Sir Daniel.
Quiero pompa en la ceremonia de mi boda.
Recordadlo. Por supuesto, Sir Daniel.
Sí, Richard.
Cuando regresé de Francia, traté de encontrarla.
Pero nadie sabía dónde estaba.
Sir Daniel la escondió en un convento.
¿Es bonita?
Sí.
¿Vos la estimáis?
Sí.
Bien. Yo, su padre, la encontraré.
Vamos, Will.
¿Vais a ir a York?
El Conde Warwick me ha declarado fuera de la ley.
Si consigo persuadirle para que restablezca mis derechos
como padre de Joanna, impediré esa boda.
Sir Daniel cree que os han asesinado.
Si puedo hablar con Warwick y contarle todo,
querrá una prueba de ello.
Entonces, mandaré por vos.
(EL CABALLO RELINCHA)
Así que la novia está aquí. Sí, excelencia.
La unión de la primavera y el invierno.
Qué triste.
Bien. Decidle a Sir Daniel que la ceremonia de boda
será mañana al mediodía.
Sí, excelencia.
¿Hay algo más?
Ella ha traído noticias de la muerte de Sir Richard.
Así la fortuna de Sir Daniel aumenta.
Excelencia, después de la boda
y con el fideicomiso de Sir Richard,
Sir Daniel será el segundo, después de vos,
en tierras y riquezas.
No lo había pasado por alto.
Y él es un hombre muy ambicioso.
Eso tampoco.
Si Sir Daniel pudiera ser denunciado por asesinato,
quizás, vos podríais confiscar todos sus bienes.
La flecha que mató a Sir Richard,
tal vez fuera negra,
pero fue disparada por uno de los hombres de Sir Daniel.
¿Tenéis la prueba?
Podría conseguirla.
¿Por qué me decís todo esto?
Se dice que vos compensáis las servicios generosamente.
¿Y Sir Daniel no?
No.
Traedme la prueba de que esto no es solo la palabra de un perjuro
contra otro y veremos.
La prueba.
Por supuesto, excelencia.
Confiad en mí.
Antes confiaría en un zorro.
¿Qué?
La boda será mañana a mediodía, Sir Daniel.
No lleva tanto tiempo hablar de eso.
¿Qué más ha habido entre el Conde y vos?
¿Qué más podía haber?
Mi lealtad está con vos, Sir Daniel.
Y con nadie más.
Por mi honor. Vuestro honor está enterrado hondo.
Ya os avisé, Oates. Si tratáis de superarme,
estáis mucho más loco de lo que yo pensaba.
Estoy con vos, Sir Daniel.
La rosa roja o la blanca.
Confiad en mí.
(ARREA AL CABALLO)
(Se oye bullicio)
(Se oye bullicio)
(GRITA)
-Es un ladrón.
Dejad que se lo coma el perro.
-Tal vez sea un ladrón,
pero también es un hombre.
(EL PERRO GIME)
-¡Vamos, corre! ¡Corre! ¡Vamos! Todos a los caballos.
¿No tenéis nada mejor que hacer?
¡Vamos! ¡Volved a vuestros asuntos!
-¡Flecha Negra!
(Se oye bullicio)
Algunas mujeres están mucho más bellas cuando se enfadan.
Pues debo estar preciosa, siempre que os acercáis.
(RÍE)
Mi querida Joanna. Calmaos.
Reflexionad. Yo no soy un ogro.
Creo que seré un buen marido para vos.
Complaceré cada uno de vuestros deseos.
Entonces, gritaré y tendré que ser llevada a la fuerza al altar.
Querida, querida, querida.
Hannah, ¿qué podemos hacer
con una niña tan desobediente? Castigarla.
Sí. Eso es lo que harías tú.
Retírate.
¿Y yo qué haré con una niña tan desobediente?
Supongo que lo mismo que ella.
No, querida mía.
Nada tan fútil.
Te mataré. Y lo haré de manera
que la gente diga con lágrimas en los ojos,
que suspirando de amor por mi difunto pupilo Richard,
elegiste el suicidio.
Antes que la obligación.
¿Eh?
Qué pena.
Sois un malvado.
Te equivocas. Es solo que creo
que el fin justifica los medios.
O te casas conmigo, o te mato.
Ya que no eres mayor de edad,
yo me quedaré con la herencia, de todos modos.
Elige lo que quieras.
Disculpad. Sir Daniel.
Flecha Negra ha sido apresado. ¿Lo sabe el Conde?
Aún no.
No se lo digáis.
Dentro de unos días, habrá una ejecución.
Es posible que no te des cuenta,
pero está en tu mano evitar que esa ejecución se lleve a cabo,
casándote conmigo.
Will. Si pudiera ser conducir
ante el Conde de Warwick,
podría explicarle lo que pasa.
¡Padre!
Joanna.
Te he conocido inmediatamente.
Yo no te conocía.
Dejé a una niña y ya ves.
Ahora eres una preciosa joven.
Will, es mi hija.
Will Sin Ley, un verdadero y fiel amigo.
Entonces, también lo es mío.
Joanna.
No debes casarte con Sir Daniel.
Tengo que hacerlo.
Tengo que hacerlo.
¿Por qué?
¿Por qué?
Vamos. Deprisa.
No habrá ni una sola cabeza despejada
en el castillo, si se beben todo esto.
-No encuentro otra excusa mejor para emborracharse,
que la boda de otro. ¿Y vosotros?
-¡Oh, sí! Yo sí. La mía. (RÍEN)
-Primero que se beban los más pequeños.
Los otros han de durar. Primero, estos.
Empujad. Vamos, empujad.
Con fuerza. -Cuidado, cuidado.
¡Eh, cuidado!
-¡Eh, tú!
¡Alto!
¡Ah!
-¡Buscad ahí abajo!
-Ah!
-Hay un intruso en el castillo. Dad la alarma.
-Avisaré al Conde de Warwick. Ve a la entrada.
(Llaman a la puerta) Adelante.
Excelencia.
Os conozco.
Richard. Como quiera que os llaméis.
El pupilo de Sir Daniel.
Sí, excelencia. Sir Daniel no consiguió mataros,
después de todo. (RÍE)
¿Lo sabéis? Sí.
Oates me tiene informado.
Cree que se beneficiará con ello.
Excelencia, os suplico un favor. ¡Oh, levantaos!
Odio que me supliquen favores.
O me cuesta dinero, o amigos. Normalmente, ambas cosas.
¿Qué es lo que queréis? Denunciar a Sir Daniel.
Impedir la boda. Y liberar al hombre
que llaman Flecha Negra.
Es el padre de Lady Joanna.
Eso no es un favor. Son tres.
Y dos os lo concedo.
El primero, porque ayuda a mi propósito
de deshacerme de Sir Daniel.
Y el último, porque odio las ejecuciones.
Convierten al pueblo en sedientos de sangre.
La boda, sin embargo, se celebrará.
Escucha, Richard, o como quiera que os llaméis.
La justicia no solo debe cumplirse.
Sino que debe verse cómo se cumple.
(Repican las campanas)
(Repican las campanas)
¡Impotente! -Impotente.
¡Impotente! ¡Impotente!
¡Jamás me he sentido más impotente!
(VITOREAN)
(Repican las campanas)
Excelencia. Sí, milady.
¿Sabéis por qué tengo que hacer esto?
Me lo han dicho. Sí.
¿Y vais a consentir que suceda?
Por supuesto.
(Suena música de órgano)
(Suena música de órgano)
Estamos reunidos aquí ante los ojos de Dios
para presenciar la unión de este hombre
y de esta mujer en santo matrimonio.
Ante ti, Señor, damos gracias porque aquellos que están aquí,
quieren acercarse a ti
y declaran que han puesto su confianza en el Señor
y en todas sus obras.
Tenéis que presenciar la boda.
-No. No podéis hacerle mirar. -Lo siento.
Orden del Conde de Warwick.
El Señor creó la tierra y todo lo que hay en ella.
Concede a este hombre y a esta mujer la fuerza de tu luz
para que en ti, Señor, esperen su salvación.
Si hubiera un hombre aquí que supiera una sola razón
por la que este hombre y esta mujer
no pudieran ser unidos en santo matrimonio,
que hable ahora, o si no, que calle para siempre.
¡No!
¡No!
-¡No!
¡Tú, violador de Inglaterra!
-¡Perjuro! ¡Asesino!
¡Ah!
Apártate de mi camino.
Se acabó.
(Repican las campanas)
(VITOREAN)
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