All language subtitles for La Congiura Dei Dieci Espagnol

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Original subtitles

EL ESPADACHÍN DE SIENA

¡Alto! ¡Quedaos dónde estáis!

De acuerdo, señores, mantengamos la calma.

Como podrán observar, les supero en número.

Thomas Stanswood debo insistir en que nos acompañéis.

- Insistir, ¿capitán? - Muy bien, os pido.

No queremos cruzar espadas con vos.

¡Espere!

Escuche, capitán...

Vos sabíais, al igual que el duque, que dejaba de estar a su servicio..

Más no la duquesa.

Bueno...

¡Su Gracia!

¡Pensé que os habíais olvidado de decir adiós!

Mis más sinceras disculpas, Su Gracia...

pero no podía soportar la despedida.

Thomas, pensé que no había límites para su valor.

Existe un límite para todo, Su Gracia.

- ¿Adónde os marcháis? - ¡Oh!, a otra ciudad...

al servicio del gobernador.

¿Qué os hizo aceptar la propuesta? ¿Una esposa más bonita?

¿Cómo sería eso posible?

No... 1.000 ducados más de los que me pagaba vuestro esposo.

Thomas, creo que estáis mintiendo.

- Señora... - ¡Se trata de otra mujer!

¡Eso debe ser!

¡Mas, vos me dejáis sin palabras!

Nunca imaginé que os importase tanto.

¡Ah!, caballeros...

Espero no haberos hecho esperar demasiado.

Les sugeriría que dejasen a la duquesa unos momentos más a solas.

- ¿Comprendéis? - Por supuesto.

Parecéis un joven con iniciativa.

La duquesa pudiera necesitar... algo de consuelo.

¡Muy bien, soldados, tras él!

¡Vamos, al galope!

¡Debió irse por el otro camino! ¡Vamos!

¡Descubríos delante de un caballero!

- ¡Y ahora el jubón! - ¿Qué?

Por favor.

Estamos yendo muy deprisa

¡Estamos dando la vuelta!

Angelo, ¿qué estás haciendo?

El padre Giacomo, un sacerdote.

"Perdona nuestras ofensas"...

- ¿Sois un bandido? - ¡No!

Pero hay ocho de ellos, persiguiéndonos, ¡muy peligrosos!

Debéis ser muy precavido, ¿eh?

Ocultaos bien en el árbol hasta que ellos pasen.

- ¿Qué árbol? - ¡Este!

Ahora, nos persiguen.

¿Quién podrá ser?

Quizás hombres del gobernador. Estad tranquila.

Angelo, ¿por qué giraste...

Mis disculpas, padre, no tuve tiempo de consultaros.

- ¿Quién es usted? - Thomas Stanswood, de Londres.

¿Dónde está mi cochero?

Eh... encima de un árbol. Descontento pero ileso.

Debo disculparme, Padre, por traeros de regreso.

Pero os aseguro que era un asunto de mi vida o muerte.

Bueno...

estoy feliz de haber salvado mi vida por tener este encuentro tan encantador.

Es muy halagador, señor.

Estoy dispuesto a olvidar todo el incidente

Esto es algo que nunca olvidaré.

¡Oh, Padre!, ha sido muy generoso. Buen día...

y buen día para vos, señora.

Me agrada...

Venid, hija mía.

Ahora que nuestra ciudad está ocupada...

hay muchos peligros para vos. Venid, venid...

Tañen las campanas.

"Habéis sido declarados culpables de ofensas contra el Estado..."

"...y condenados al exilio..."

"...y por este decreto, si desde este momento fueseis hallados..."

"...a menos de diez millas de esta ciudad..."

"...seréis castigados con la muerte."

¡Leonardo!

¡Leonardo!

¡Está prohibido hablar con los traidores!

Es mi esposo, déjenme ir con él.

¡Él está desterrado, vos no!

Ya hemos perdido bastante tiempo.

¡Volved a los caballos, todos! ¡Vamos, deprisa!

Sabéis vos que...

- ¿Os encontráis bien? - Atrapad a ese hombre. ¡Matadlo!

Quizás golpeé al hombre equivocado.

¡Atrás! ¡Todos!

¡Ballesteros! ¡Rápido!

¡Esperad!

¡Esperad!

Es un espadachín muy diestro para morir de esta forma.

Hay alguien a quien me gustaría que conociese.

Sánchez.

No es un espadachín, amigo mío. Tiene otro oficio.

Parece que le agrada.

Otra vuelta, ¿señor capitán?

¡No, todo a su tiempo!

No hay que apurar lo bueno.

¿Algo que decir, amigo mío?

Sí.

¿Es cierto que vuestra madre era un chimpancé?

¡Hugo!

Este es el hombre que prendí está mañana.

Hola.

Estos ojos son de familia.

¡Ah, inglés! ¿Nombre?

Stanswood.

¡Sánchez, libéralo!

Ya era hora.

¡Pero, Carlos, este hombre es peligroso!

Te creo, Hugo, te creo.

Pero él mató a dos de mis hombres e hirió a otros cuatro.

Sí, él lo hizo.

Gracias. Veo que tenéis cierta influencia por aquí...

¿podéis decirle a este imbécil que me lleve ante el gobernador?

¡Refrenad vuestra lengua! ¡Estáis ante el gobernador!

¿Qué os demoró?

Señor Stanswood, admiro vuestra destreza...

pero debéis aprender a distinguir a los amigos de los enemigos.

El capitán Hugo resulta ser mi primo.

¿Su primo?

Bueno...

No importa, excelencia. En toda familia siempre hay uno.

Debemos tratar de entendernos, Stanswood.

Le sugeriría que recordase que el capitán Hugo es...

...un valeroso y brillante soldado...

y una de las pocas personas en las que confío ciegamente.

Lo intentaré, pero si se me olvidase, recordádmelo.

Hugo, os debo explicar que el señor Stanswood...

vino aquí, contratado por mí.

¿Os parece que hablemos en un sitio más confortable?

¿Trabajará para mí, entonces, por 500 ducados más?

No.

Pero por 1000 más, ¡sí!

Bien, es práctico.

Stanswood, se dará cuenta de que los españoles...

somos, realmente, extranjeros en esta ciudad.

Fuimos llamados para proteger al pueblo...

y siempre he tratado de hacer lo posible por ayudar.

Pero en realidad, aún no somos muy bienvenidos.

¿No? Estoy sorprendido.

Lo que ahora perturba la tranquilidad...

es la expectativa de la carrera.

- ¿Carrera de caballos? - Sí.

Parece divertido.

Participan caballos, pero las semejanzas terminan ahí.

Tiene una significación política.

Pero basta de eso. Mis hombres siempre ganan...

y toda vuelve a la normalidad nuevamente.

La tarea que os voy a encomendar es algo muy diferente.

La semana próxima debo desposarme con la familia más importante de la ciudad...

- los Arconti. - ¡Felicidades!

¿Cómo os puedo ayudar?

Vuestra parte, Stanswood, será responsabilizaros de la seguridad mi prometida.

¿Un guardaespaldas?

Podéis escoger a cualquiera para eso.

Desgraciadamente los dos últimos guardaespaldas fueron asesinados.

Espero que no fuese a manos de la joven dama.

Ella es la criatura más gentil.

Pero hay otros en la ciudad que la odian a ella y a mí.

Personas engañadas, pero muy peligrosas.

¿Quiénes son?

Se mueven en la oscuridad, Stanswood, como ratas.

Se hacen llamar "Los Diez".

Estos italianos pueden ser muy melodramáticos, a veces.

"Los Diez", ¿eh? No me parecen muchos a manejar.

¿Cuándo conoceré a la dama?

¿Sí?

Con su permiso, Excelencia...

El Padre Giacomo insiste en verle.

¿Insiste? Muy bien, hacedle pasar.

Excelencia, antes de que sea demasiado tarde...

Debo rogaros por la vida de un infortunado inglés...

¿Un inglés?

Sí, un inglés que no sabía nada de nuestras leyes...

y que atacó a...

Demasiado tarde, Padre. Ya salvé al caballero.

Después de todo, no había alternativa,

vino a unirse a mi guardia.

¿Vuestra guardia?

¡Bien, alabado sea Dios!

Terminó vuestra obra misericordiosa, Padre.

Pero no os marchéis todavía. Me gustaría que vos...

condujeseis al Sr. Stanswood al palacio de los Arconti.

El Padre Giacomo, es un viejo amigo de la familia Arconti.

He encomendado al señor Stanswood...

la seguridad de Lady Orietta.

Hasta nuestros esponsales se hospedará en su palacio.

Si tuvieseis la bondad de acompañarle hasta allí.

Su Excelencia...

Os agradezco que me hayáis prestado vuestra ropa. La protegeré con mi vida.

Magnífico lugar.

Los Arconti son la familia más antigua e importante de la ciudad.

¿Dónde podemos encontrar a Lady Orietta?

Si la esperan en el jardín, padre, ella está probando un caballo nuevo.

Señor Stanswood...

El padre debe ser un hombre muy rico, ¿no?

El padre de Lady Orietta fue asesinado hace tres años.

¿Asesinado?

¿Deliberadamente? ¿O fue confundido con un guardaespaldas?

Le mataron en la carrera.

Esa carrera de la que vos habláis...

¿Es esa en la que el caballo tiene un papel secundario?

Parece un deporte duro.

Esta carrera no es un deporte...

podéis llamarla batalla.

Padre, ¿quién es?

Esa era Lady Orietta.

Gino, es magnífico.

Vale mucho más de lo que pagamos por él.

Demasiado, demasiado, pero vos lo queríais.

Estoy segura de que es el mejor caballo de Italia.

¡Padre Giacomo!

Volvisteis demasiado pronto.

Vengo por petición de Su Excelencia.

Me pidió que os presentase a vuestro nuevo guardaespaldas.

Thomas Stanswood.

Lady Orietta Arconti.

Ya le dije a don Carlos que no preciso un guardaespaldas.

Al contrario, mi señora, don Carlos tiene razón.

Alguien con esa extraña belleza, debe ser protegida.

¿Inglés?

"Caballero de la Orden de la Liga" supongo.

Veo que voy a proteger a una dama de gran ingenio.

Pero mis funciones serán las de... hombre de alcoba.

Sus dos predecesores no consiguieron sobrevivir.

Yo tengo mucha más experiencia.

No necesito un espadachín a sueldo.

¡Soy capaz de defenderme sola! ¡Lorenzo!

Mi señora...

¡Atacadme!

Pero, señora, me pagan por defenderos.

Atacadme.

Espero que lo hicieseis deliberadamente.

Parece que así es.

Dijo que era la criatura más gentil.

Debí quedarme en la cama.

¿Le enseñaron eso?

¿Cómo os atrevéis?

Bueno...

Me he enfrentado a formidables adversarios, señora, pero ninguno con mejores formas.

¿Padre Giacomo?

¡Señor Stanswood!

¡Señor Stanswood! ¡No me lo puedo creer!

- Yo pensé qué... - ¡No! Esta vez, no.

Parecéis algo decepcionada.

El padre Giacomo dice que fuisteis un tonto al enfrentaros a Hugo y sus hombres.

Pero yo pienso que sois maravilloso.

Tal vez el padre Giacomo tenía razón.

¡No la tenía!

Tenemos que dejar de tener miedo de los españoles...

- algún día tendremos que luchar! - Eh...

Son duras palabras. Debería haber sido hombre.

Muchas veces lo desee, hasta...

Hasta esta mañana.

¿Que estáis haciendo aquí?

Vivo aquí, soy Serenella Arconti.

- Entonces Lady Orietta... - Es mi hermana.

Ya veo el parecido. Espero que no seáis tan beligerante.

Mi querida hermana. Otros soportan a los españoles...

pero mi hermana ríe y bebe con ellos.

En una semana se desposará con el gobernador español.

A lo mejor le ama.

Preferiría morir a amar al hombre que mató a mi padre.

¿Queréis decir que don Carlos participa en la carrera?

No, es Hugo el que participa siempre.

Y ganará nuevamente, ya lo veréis. Siempre gana un español.

- Quizás sean mejores jinetes. - ¿Mejores jinetes? ¡Claro que no!

Cuando tenemos mejores jinetes, don Carlos los arresta.

Si tratamos de comprar mejores caballos, nos obligan a venderlos.

¿Por qué creéis que mi hermana compró un caballo?

Para que nuestra gente no pueda usarlo en la carrera, por eso.

Cualquier cosa para que Hugo pueda ganar.

Apostar por el capitán Hugo parece una buena inversión.

Siempre fue nuestra carrera.

Pero los españoles se mofan de ella. Mire, allí...

¿Veis al lado de la bandera española?

Es la antigua bandera de combate de la ciudad.

En los viejos tiempos, quien ganaba la carrera...

podía izarla en su casa.

Los españoles se aseguran de ganarla todos los años

para humillarnos

¿Fue en esta carrera que vuestro padre murió?

¿Murió? ¡Fue asesinado!

Los españoles dicen que su montura le descabalgó.

Fijaos, un hombre que ganó seis veces.

El mejor jinete de la Toscana.

No, se aseguraron de que fuera asesinado.

¡Serenella!

¡Padre Giacomo!

Es el caballero de esta mañana.

Le decía lo contentos que estábamos de que hubiera escapado de las garras de Hugo el Negro.

Debéis saber que el señor Stanswood...

fue enviado por Su Excelencia, el gobernador...

como guardaespaldas de vuestra hermana.

Recordad, es solo una muchacha e impulsiva

Si os encontráis con don Carlos...

espero que no le digáis nada.

No se preocupe.

La habitación de Lady Serenella.

La habitación de Lady Orietta.

- ¿Y aquella? - Está vacía.

¿Está es mi silla? No, gracias.

Los otros guardaespaldas la encontraban muy confortable.

¿De veras? Y ahora están muertos, ¿no?

Traedme algo de madera y robusto.

Sí, señor.

Thomas Stanswood, a vuestro servicio, mi señora.

No es necesario que me moleste cuando llegue.

Sin embargo...

¿Siempre acude de servicio sin su chaqueta?

No tenía botones, mi señora, no tenía.

Disculpe.

No.

¿Qué creéis que estáis haciendo

Solo precauciones rutinarias, mi señora, precauciones rutinarias.

No.

¿Pretendéis hacerme creer que estas precauciones son rutinarias?

No.

Obviamente habéis sido protegida por unos guardaespaldas muy inferiores.

Pero duermo con mis ventanas abiertas.

Es malo para la salud. En especial en estos tiempos tan inseguros.

¿Qué tenemos aquí?

Mirad. Un color que favorece a vuestro rostro.

El amarillo...

Creo que ya basta de esta farsa.

¡Os prohíbo volver a entrar en mi cuarto!

Buenas noches, mi señora.

Se ve bien y confortable.

Buenas noches.

Buenas noches.

Así que no tenéis testigos.

¿Qué pruebas tenéis...

para esta denuncia por haber sido molestada anoche en los cuarteles de Hugo?

Ninguna, señor.

Si me permitís, consejero Leoni...

No debéis temer nada.

¿No acudisteis anoche a mi casa, llorando...

solicitando mi ayuda?

Yo... no puedo recordarlo claramente.

Estaba muy preocupada por mi esposo.

¿Os amenazó alguien esta mañana?

Consejero Paresi...

Nosotros, los españoles, no amenazamos a mujeres indefensas.

Creo que no debemos retener por más tiempo a esta pobre criatura.

Permitimos que os reunáis con vuestro esposo...

dondequiera que se encuentre.

Gracias.

Su Excelencia es muy compasivo.

¡Oh, sí! Muy compasivo.

Lady Orietta Arconti.

La reunión del Consejo estaba a punto de finalizar.

- Os echamos de menos, querida. - En efecto, así es.

Disculpad, Carlos, me estaba probando el traje nupcial.

Lady Orietta adorna magníficamente nuestro Consejo con su belleza.

Debería hacerlo más a menudo.

Agradecida, consejero Paresi.

Como esposa del gobernador, trataré de complaceros.

Y, a ser posible, sin nadie detrás de mi silla.

¡Oh, caballeros! Qué descuido por mi parte.

El señor Thomas Stanswood, el guardaespaldas de mi prometida.

Y ahora, caballeros, sobre la carrera del próximo domingo.

Estoy muy preocupado, porque algunos alborotadores...

puedan usar la ocasión para mostrarse.

¿"Los Diez"?

Un puñado de insignificantes terroristas...

difícilmente podrán causar problemas.

Carlos, realmente, no deberíais preocuparos por diez hombres descarriados.

Querida, no les encuentro ninguna gracia.

Creo que se ha tolerado demasiado tiempo a esos rebeldes.

Después de todo, Excelencia, defraudaríamos al pueblo...

si ignorásemos los signos de la revolución,

pero no debería haber ningún problema en la carrera, Excelencia.

Su primo, Hugo, ganará sin duda.

Sin ninguna duda.

El capitán Hugo es un excelente jinete.

Es el mejor jinete. Ha ganado los tres últimos años.

Ustedes en Inglaterra tienen una expresión, Stanswood,

"Que gane el mejor" ¿Estoy en lo cierto?

¡Oh, sí!, en efecto, Excelencia, pero...

...siempre existe la posibilidad de que haya alguien mejor...

que vuestro mejor hombre.

- Se está jactando, Stanswood? - ¿Yo, mi señora?

No quise sugerir que yo...

Como él está en la ciudad, muchos pensarán...

...que Su Excelencia hará todo lo posible...

para asegurar la victoria de Hugo.

En efecto.

- Don Carlos... - ¿Sí?

Su primo Hugo, nuevamente.

¡Oh, sí!, está practicando.

- ¿Practicando? ¿Para qué? - Para la carrera.

¿La carrera? ¡Ah, sí!, la carrera.

¿Demasiado bárbara para vuestro paladar inglés?

En absoluto.

Me encantaría poder usar el látigo en un...

adversario.

No sólo látigos, se permite casi cualquier cosa.

Ya os dije que no es una carrera corriente.

Oh, me sorprendéis.

¡Bien hecho, Hugo, bien hecho!

Bueno, querida mía, con el casamiento tenemos mucho que discutir.

Seguro que estos caballeros sabrán excusarnos.

Buenos días, consejero Leoni.

Buenos días, señor.

Consejero Paresi...

Buenos días, señor.

Creo que nos volveremos a encontrar señor Paresi.

Y ahora, querida mía, asuntos más agradables..

¿Precisará de mis servicios, señora?

Solo a petición de don Carlos. No os necesito por el momento.

Volved en una hora, Stanswood.

¡Más rápido! ¡Vamos! ¡Muy bien!

¡Más rápido! ¡Más rápido!

¡Más rápido! ¡Muy bien!

¿Así que este es el jueguecito?

¿Estás bien?

Imagino que soy Hugo en la carrera...

y cada moretón es una delicia.

Creo que tengo buenas posibilidades,

con la ayuda de este amigo.

Cuida bien de él, Gino. No le fuerces.

Haremos cuatro millas ahora.

¡Eh, Gino!, ¿dónde conseguiste ese hermoso caballo.

Esperad a verle correr, es un magnífico ejemplar.

¿Es esto lo que estáis buscando?

- Buenos días. - ¿Qué queréis?

Sólo sorprenderos a vos, como vos me sorprendisteis anoche.

¿Cómo está vuestra mano?

Elegisteis pues.

Prefiero las espadas de día que las dagas de noche.

¿Vos no?

Os volvéis descuidado.

¿Buscáis a alguien?

Bueno, personalmente, ya tuve suficiente de este jueguecito.

Bueno, adelante.

Lo haré.

Pero primero decidme, ¿por qué tratasteis de matarme anoche.

¿Por qué trabajáis para Carlos?

¡Por dinero, amigo mío, por dinero!

Si solo os importa el dinero...

matadme.

Haré un trato con vos, Paresi.

Os dejaré montar los caballos de otra gente, ¡con una condición!...

La próxima vez que tratéis de matarme...

despertadme primero.

Disculpad el retraso, mi señora. Un pequeño asunto personal.

No necesito vuestra protección.

¡Volved a vuestro país!

¡Marchaos de aquí!

Si deseáis pasear entre vuestros conciudadanos,

os sugeriría que en un futuro fuese con vos.

Señor Stanswood, no me gusta repetirme...

No necesito protección. ¡Marchaos!

Muy bien.

Algo triste quizás.

- Algo triste y solitario. - Por favor, dejadme.

¡Oh!, por favor...

¡Gritadme, pegadme, atravesadme con la espada...!

Marchaos, dejadme sola.

¿Es esta la Serenella Arconti que ayer hablaba tan apasionadamente?

No quiero escucharos.

"Levantaos y luchad", dijo, como si fuera un hombre.

¡Marchaos, matón!

Eso está mejor.

Detesto lo que representáis.

Lo sé.

Estuve toda la noche buscando la forma de odiaros.

- Claro - Pero...

Pero no pude.

Por favor, no.

No consigo entender porque trabajáis para don Carlos.

- ¿Por qué no? - No sois como ellos.

Mi padre me enseñó a juzgar a caballos y hombres.

No tenéis el talante para el trabajo sucio.

¿Por qué lo hacéis?

Por dinero.

¡Oh, querida! El destino os vuelve a desilusionar.

¿Es tan importante el dinero para vos?

¿Qué puedo comprar que deseáis tanto?

Comprar armas y hombres...

Y colocar una soga en el cuello de un pequeño tirano.

¿En Inglaterra?

En una pequeña región de Inglaterra, donde nací.

- Entonces, ¿Tenía razón? - ¿Razón?

Sí, aquel día en la ciudad.

Sabéis lo que es sentirse extranjero en tu propia casa.

Sabéis como nos sentimos los toscanos.

Porqué debemos luchar.

Hay luchas en todos lados. Yo tengo la mía.

Venid aquí.

Sois una chiquilla encantadora, Serenella.

Llena de esperanza, fe e ideales.

- Continuad así, ¿de acuerdo? - No soy una niña.

Vi morir a mi padre...

y a mi hermana sonreír a su asesino.

He visto la miseria del pueblo en las calles.

Y escucho los gritos de la cámara de torturas.

Mi pobre pequeña, Serenella.

Sois el único a quien he...

he sido capaz de decirle estas cosas.

¡Señor Stanswood!

Creí haberos dicho que os fueseis.

Vuestra tarea aquí, está bastante clara.

No hay razón alguna para sobrepasarla.

No, mi señora.

Fue una obscena exhibición, Serenella.

- Deberías avergonzarte. - Pues no lo estoy.

Ahora, escúchame.

Mañana por la noche hay un baile.

Don Carlos ha solicitado expresamente tu presencia.

Dile a Su Excelencia, el Gobernador...

que rehúso expresamente ser su invitada.

Serenella, como tu hermana, insisto.

Yo, como Arconti, rehúso.

Busca a otra para que te ayude a avergonzar a nuestra familia.

Fue un error del padre Giacomo dejarte volver a la ciudad.

Lo sé. Debe ser un gran inconveniente...

para ti, ya que perturbo tu tranquilidad.

¿O por casualidad despierto vuestra conciencia dormida?

Estaba pensando en tu propia seguridad.

Serenella...

- Una vez fuimos amigas. - Yo...

Se me hace difícil recordarlo.

Cuando crezcas, sabrás que lo importante...

es mantenerse viva.

No luches contra mí.

Es por tu propio bien,

aléjate de mi guardaespaldas.

¿Stanswood?

Pensaba que te agradaría.

¿No me alientas siempre a ser amable con nuestros "protectores"?

No es bueno para ti.

Quizás empiece a ser como tú, Orietta.

Por qué no disfrutar de lo que no me conviene.

¿No sabes qué clase de hombre es?

Solo te haría daño.

Solo tendría que chasquear los dedos y...

No lo creo.

Bien, entonces haré que lo creas.

¡Ah, mi benefactor!

¡Cariñosa criatura!

Haríais buena pareja.

¿Problemas, mi señora?

Os estaba esperando.

¿A mí?

Las... precauciones.

¡Oh, sí! Las precauciones.

La cama.

Ahora, debajo de la cama.

Allí.

No es necesario, cerré las ventanas.

- Y... - Claro.

Bien, me agrada informaros que todo está en orden, mi señora.

Gracias.

¡Stanswood!

La botella de Brandy.

Servidme un poco.

Servíos vos también.

Porque seguís vivo.

Ayer pensé que preferirías brindar por mi muerte.

Si os di la impresión de frialdad...

es porque estaba probando vuestra devoción al deber.

La encontré muy loable.

Me honráis.

Parece que sabéis complacer a una dama,

y como defenderla.

Es un verdadero talento...

y revela una excelente instrucción.

Mis profesores eran muy concienzudos.

Estoy segura. ¿Tuvo muchos?

No importa la cantidad, mi señora. Es su calidad lo que importa.

¡Vuestro coraje solo es superado por vuestra arrogancia!

Pero... la arrogancia puede ser muy atractiva.

En verdad, esta noche, estáis muy diferente, mi señora.

¿Lo estoy?

¿Cómo? ¿Diferente en qué sentido?

La primera vez que nos vimos, cruzamos la espada,

fue difícil pensar en vos como una mujer.

¿Y ahora?

Y ahora...

¿Y ahora?

Y ahora, ¿puedo volver a mi puesto, mi señora?

¿Vuestro puesto?

Sí, como me recordasteis esta tarde

mis funciones aquí están estrictamente delimitadas.

Gracias.

Estaré encantado de informar a don Carlos de otra noche sin incidentes.

Hugo, entra.

¿Bien? Entonces, "Los Diez" fueron arrestados anoche.

La información era falsa.

Arrestados.

Una gente muy ocupada para estar en prisión.

Está mañana su marca estaba por todas partes.

Incluido este edificio.

Leoni mintió. No había nadie en el lugar de reunión.

¿Por qué?

¿Por qué mentiría Leoni?

No...

Ambos, él y Paresi estarán aquí pronto.

Los pondré cara a cara.

Veremos quién está mintiendo.

¿Dónde vais?

Don Carlos requiere la presencia de Lady Orietta.

Hay una reunión extraordinaria del Consejo.

¡Yo se lo comunicaré!

Mi señora, es un mensajero...

Muy bien, mi señora, daré vuestro mensaje.

La señora no durmió bien esta noche, ruega la excusen.

Marchaos.

¡Marchaos!

Sabes, Hugo, harías mejor en formar a tus soldados.

Los asuntos delicados, como el cambio de información,

déjamelos a mí.

Por otra parte, parece que estoy mejor informado que tú

sobre lo que acontece en casa de tu prometida.

Sí, aquel viejo criado al que pagas para que espíe para ti.

¿Lo mismos cotilleos, supongo?

¿Es habitual que un guardaespaldas...

examine el cuarto de Orietta cada noche?

Por supuesto.

Ese procedimiento duró cuatro minutos la primera noche.

Dieciocho minutos la última noche.

Por supuesto, de esta noche no sabremos nada hasta mañana.

Si quieres ver el informe...

- ¿Qué sucede? - Su Excelencia...

mensaje del señor Stanswood.

Lady Orietta lamenta no poder acompañaros a la reunión del Consejo.

Pasó una mala noche, está algo indispuesta esta mañana.

Debemos irnos ahora.

Los miembros del Consejo esperan.

¿Dónde están los consejeros Leoni y Paresi?

No estaban en sus casas, Su Excelencia.

No tienen ninguna disculpa.

Encontramos la marca de "Los Diez" en la puerta del consejero Leoni, estaba fresca.

¿Qué es todo ese ruido?

Es alguna especie de reunión, ¿los disperso?

No.

Hablaré con ellos.

Tras la marca de "Los Diez". Dice:

"Muerte a nuestros enemigos..."

"Y a nuestros falsos amigos."

Esta es una lección para todos vosotros.

Tenéis la prueba ante vuestros ojos.

Estos despreciables Diez no dudarán en matar,

incluso asesinando, a uno de vuestros ilustres ciudadanos.

Estoy determinado a acabar con esta violencia.

Para vuestra seguridad y por orden mía,

No habrá más reuniones públicas,

y declaró en vigor el toque de queda.

Cualquier hombre, mujer o niño...

...encontrado en las calles tras la puesta del sol...

- será ejecutado. - ¡No! ¡Estamos en contra!

Paresi, dadme esa nota.

Ahora, mi querido primo, tendrás lo que deseas.

¡Arrestad al consejero Paresi!

- ¿Con qué cargos? - ¡Alta traición!

El consejero Leoni os señaló como líder de "Los Diez".

No tenéis pruebas de eso.

¡Mi acusador está muerto!

Sánchez obtendrá la prueba antes de marcharse el día.

El nombre de "Los Diez", Paresi.

¿No estáis sediento?

¡Yo le haré hablar!

Hugo, sin brutalidad.

Deja a Sánchez hacer su trabajo.

El sabe mejor que tú, las debilidades de nuestro amigo.

Podrías matarle y no serviría de nada.

El nombre de "Los Diez".

¡Nunca les traicionaré!

Debo reunirme con mis invitados.

Consigue los nombres antes del baile.

No me sorprendería que alguno de "Los Diez" estuviera allí.

Después de todo, Paresi, estabais en mi Consejo.

Esta noche, haré prisioneros a todos los sospechosos.

Si tratasen de escapar...

mis arqueros sabrán que hacer.

¿Sí?

Vengo para escoltaros al baile, mi señora.

- Gracias. - ¿Puedo veros a solas un momento?

Si es absolutamente necesario.

Espero que no os haya afectado el incidente de esta mañana en la plaza.

Fue horrible.

- Así que volvisteis a tiempo para presenciarlo. - ¿Volver?

Una de las tareas más ridículas que conozco es vigilar una cama vacía.

- Mi cama no estaba vacía. - ¡La vi!

Os prohibí entrar en mi cuarto.

Deberíais estar agradecida. Don Carlos os hizo llamar...

pero di las excusas apropiadas.

Os excedéis en vuestro deber.

No tengáis miedo, vuestros asuntos no me incumben.

Y tampoco a don Carlos, imagino.

¿Cómo os atrevéis?

Me sorprende que vos sí. ¿Podemos irnos?

Veo que seguís sin aceptar mi recomendación sobre los colores.

¡Lady Orietta Arconti!

Me agrada, querida mía, que os hayáis recuperado de vuestra noche de insomnio.

Estáis particularmente bella.

Pero, posiblemente, no soy el primero en decíroslo esta noche.

Mi hermana manda sus más sinceras disculpas

por no acudir esta noche.

No se encontraba bien.

¿La misma "dolencia" que nos privó de su presencia el año pasado

y el año anterior?

Es muy pertinaz.

Quizás el año que viene podamos encontrarle remedio.

- ¿Dónde está Paresi? - Está retenido.

- ¿Está...? - ¿Enfermo? Sí.

Pero debería recibir noticias suyas de un momento a otro.

Probaremos el potro.

Don Carlos dio órdenes estrictas. Podría matarlo.

¿Matarlo? Nuestro amigo es fuerte.

Es un de "Los Diez", recuerdas.

¿No es así, Paresi?

¡Le matasteis!

Murió por la tortura, ¿Me entiendes?

No había ocurrido antes.

Pero él no pudo aguantarla.

Recuérdalo, Sánchez.

Qué agradable sorpresa, señorita.

Estamos muy felices por vuestra repentina mejora de salud.

No más que yo, Su Excelencia.

¿Nos honraríais, quizás, abriendo el próximo baile?

Podéis escoger a vuestra pareja.

¿Señor Stanswood?

Parece que vuestro guardaespaldas podría ser el remedio...

para la dolencia de Serenella.

No fue muy diplomático por vuestra parte, señorita.

¿Al escogeros a vos como pareja?

Mi señor no parecía muy contento.

No vine al baile para contentarle.

Fue inútil. Paresi ha muerto.

¿Muerto? Di órdenes concretas.

Habría hablado, pero su corazón no resistió.

Yo estaba allí, no debes culpar a Sánchez.

Bien, "Los Diez", ahora son solo nueve.

Dentro de poco tendremos al resto, Hugo.

Recuerda mis palabras.

Thomas...

¿Sabéis por qué vine?

No lo sé.

Quiero preguntaros una cosa pero no debéis reíros de mí.

No, ¿Por qué habría de reírme?

Thomas, llevadme con vos.

- ¿Llevaros? - A Inglaterra, cuando partáis.

No seré una carga, os lo prometo.

Monto a caballo tan bien como cualquier hombre.

Se coser muy bien.

Puedo tocar el laúd cuando estéis cansado, y...

Si rehusáis iré corriendo al padre Giacomo para que me ingrese en un convento.

¡Oh, No! Esta noche hay toque de queda.

Os burláis.

Oh, Serenella...

Lo que debo hacer en Inglaterra, tengo hacerlo solo.

Pero puedo ayudaros, lo sé.

No, vuestra familia está aquí.

- Es vuestro hogar. - Yo ya no tengo hogar.

Y no tengo familia.

Desde el primer momento supe,

que eráis lo que estaba esperando toda mi vida.

¿Yo?

¿No sería que necesitabais creer en alguien y aparecí yo?

No...

Os amo.

Oh, Serenella...

Sois una jovencita maravillosa.

Dulce y lozana y muy hermosa.

La nobleza no es una de mis virtudes.

Si fuera diez años más joven...

O diez años más viejo...

Dejaría que tocaseis el laúd para mí.

Pero, ahora...

Vamos.

Me temo que cometiste un pequeño error juzgando al señor Stanswood.

No está interesado en Lady Orietta.

Parece más ambicioso que enamorado.

Casarse con Serenella le daría poder y prestigio.

Y eventualmente se podría volver en mi contra.

Un brillante golpe de audacia.

Yo le daré un golpe brillante.

Lo harás, Hugo, pero hay una forma mejor.

Mis preciados y honorables invitados.

Os he convidado esta noche...

...porque no quiero que estén tristes por las medidas...

que tuve que tomar.

El toque de queda está ahí fuera...

pero aquí, disfrutaremos hasta el amanecer.

Tengo algo que anunciar.

La gran casa de los Arconti y la mía...

no nos uniremos con uno, sino con dos casamientos.

Cuando la señorita Serenella Arconti...

se convierta en la prometida de mi distinguido primo.

El capitán Hugo.

No lo haré...

¡Casarme con él! ¡El hombre que mató a mi padre!

Os odio a todos,

sucios puercos!

¡Marchaos de esta ciudad!

¡Marchaos antes de que la gente os eche!

¡No quiero volver a veros a ninguno, jamás!

¡Stanswood, traedla de vuelta!

¡Exijo una disculpa!

¿Por qué?

¡Mi señora! ¡El toque de queda! La orden es...

- ¡Dejadme marchar! - ¡Nadie debe pasar!!

Si me disculpan.

- ¿Visteis a Lady Serenella? - Sí, acaba de pasar.

Traté de detenerla.

¿La dejasteis salir? ¡Idiota!

¡Serenella!

¡Lady Serenella!

¡Serenella!

¡Oh, Dios mío!

¿Padre Giacomo?

¡Padre Giacomo!

Thomas...

Os pondréis bien.

Me... ¿me equivoqué enfrentándome a don Carlos y Orietta?

No...

Estáis en lo cierto al odiar la tiranía y la opresión.

Vuestro pueblo estará orgulloso de vos.

Vos... ¿estáis orgulloso de mí, Thomas?

Sí, muy orgulloso.

¿Recordáis? Queríais que os llevase conmigo a Inglaterra.

Sí.

¿Aún queréis ir?

¡Oh, sí! Más que nunca.

De acuerdo, iremos.

Juntos.

¡Oh, maravilloso!

¿Será un viaje largo?

No, estaréis allí muy pronto.

Yo... cabalgaré con vos...

por los campos verdes...

y la silenciosa y tranquila campiña.

Coseré para vos.

Y tocaré el...

¿Está muy mal?

¡Debo hablar con ella!

Muy bien... pero no creo que os escuche.

¡No!

No estéis triste, Orietta.

Deberíais alegraros por ella.

Mejor muerta que casada con ese monstruo al que aprobáis.

Pero no lo hice...

¡No lo hice!

- Vos no lo entendéis. - ¿No?

Creo que sí.

Ella ya no estará para recordaros lo que le hacíais a la ciudad.

Como os dije antes, debéis estar muy contenta, Orietta.

Duerme.

Llévame con "Los Diez", Gino, y no pierdas el tiempo con mentiras.

- Te vi con Paresi en el bosque. - ¿Por qué debería llevaros?

Si Paresi estuviese aquí, te diría que confiases en mí.

Andrea Paresi está muerto.

- ¿Muerto? - Asesinado esta mañana.

Precisas de más amigos que nunca. Llévame.

¡Llévame!

Un hombre mejor que yo murió esta mañana antes que traicionar la causa.

La causa está muerta si las esperanzas están en manos de tontos como tú.

¡Esperad!

Andrea Paresi confiaba en vos. Me arriesgaré.

Por su memoria. Pero debo encontrarlos primero...

A medianoche en el patio.

Stanswood...

Espero que nos podáis convencer...

de que ya no trabajáis para don Carlos.

De otra manera...

¿Era la silla de Andrea Paresi?

Lo era.

Tenéis un lugar vacío, permitidme ocuparlo.

¿Perdisteis el habla con vuestro jefe?

¿Muere un hombre y pierden todos sus esperanzas?

Paresi no era solo nuestro jefe,

la gente se reconocía en él.

Murió... torturado, ¿no haremos nada?

¿Nadie que quiera luchar? ¿Nadie correrá contra Hugo?

- Habrá otro día. - ¿Cuándo, en un año?

¿Diez? ¡Ahora es el momento!

El hombre que compita, deberá enfrentarse a otros muchos, armados con látigos.

Y después, deberá hacer frente a don Carlos.

- ¿Podríais hacerlo? - ¿Que tenéis que perder?

¡Escuchad! El hombre que gane la carrera...

debe cabalgar tan bien como Hugo, yo puedo hacerlo.

¡Y también debe odiarle!

Bien, señores, para mí eso es muy, muy fácil.

Pero por encima de todo, debe creer en vuestra causa.

¡Yo, ahora creo!

¿Y cuál es su precio, señor Stanswood?

¡Orietta!

Entonces, ¿vos y don Carlos...?

Qué tonto he sido. Debería haberlo adivinado.

¿Cuánto, señor Stanswood?

No hay precio.

Ya fue pagado.

Y bien, señores, ¿Cuál es su decisión?

Es nuestro deseo...

que Thomas Stanswood corra mañana por la mañana...

vistiendo los colores de Andrea Paresi.

¡Derribad la puerta!

¡Rápido!

¡Por aquí!

¡Deprisa!

¡Rápido!

Creo que no nos han seguido.

Deberíamos estar seguros aquí por algún tiempo.

Os sorprende que la prometida de don Carlos fuese una patriota.

¿Lo estáis, Thomas?

Orietta...

¡Ella está muerta, Thomas, ella está muerta!

Nunca lo sabrá. No puedo soportarlo.

Podía soportar el escarnio y los insultos de la gente.

Y a don Carlos tocándome.

¡Pero no poder decírselo ni a mi propia hermana!

Era tan joven, tan honesta...

¡Tan sincera!

¡Y no podía decírselo! No lo habría entendido.

Y ahora, ella, nunca lo sabrá.

Nunca...

Orietta...

Ella adivinó la verdad.

Ella detestaba a don Carlos, pero os amaba.

No, me gustaría creerlo.

Pero interpreté mi papel demasiado bien.

Todo el mundo creía que Orietta Arconti...

era una deshonra para su apellido.

No.

No digáis que no, Thomas, vos pensabais lo mismo.

Perdonadme, lo pensaba.

- Pero ahora no puedo seguir. - Orietta, debéis.

Solo un día más y la carrera habrá terminado.

De otra forma, Serenella, habrá muerto por nada.

Pero ella murió por nada.

No, Orietta, lo sabéis mejor que nadie.

Debéis continuar por su memoria.

Sí, sí, claro.

Ahora ya estoy bien.

Pero a veces me siento tan sola.

Vos sois un hombre, no podéis entenderlo.

¿No puedo?

Orietta, yo también estoy solo.

Recuerda, debes permanecer escondido hasta la carrera.

Prométeme que lo harás.

Te lo prometo.

El caballo estará preparado en el establo.

Rápido.

Cuídate, amor mío.

Dejad la espada aquí.

No habrá armas, hoy, en la ciudad.

¿Dormisteis bien, querida?

Sí, gracias.

Vuestro guardaespaldas, claro, estaba ocupado en otros asuntos.

- ¿De veras? - Un tipo idiota,

Desertó de vuestro servicio y el mío...

y decidió unir fuerzas con "Los Diez".

Nunca solicité un guardaespaldas.

Ayer, "Los Diez", tuvieron su última reunión, Orietta.

Fui avisado y prendí a ocho de ellos.

Eso deja solo a uno...

desde que Stanswood fue muerto esta mañana.

¿Stanswood, muerto?

Sí, señorita, terminó la comedia.

Vos, él y Paresi...

Todos conspirando contra mí.

¡Stanswood, muerto!

¿Cuál de Vds., caballeros, será el primero? Ando algo apurado.

Vamos, no debe haber secretos en un matrimonio.

- ¿Matrimonio? - ¡Nos casaremos!

Después de todo, no puedo ignorar a la gran casa de los Arconti.

La gente nunca os aceptará.

¿La gente?

Le gente es una oveja en el corral.

¿Debo prenderlos?

¿El negro le sienta bien a los colores de Paresi, no os parece?

Para el vencedor de la carrera...

va el antiguo estandarte...

y el homenaje de la ciudad.

¡Qué comience la carrera!

¡Tratad de detenerle ahora!

¡Hay que detenerle! Hay trucos para ganar una carrera.

Al inglés, ¿cierto?

¡Volved al caballo! ¡Volved al caballo!

¡Atrapemos a Hugo!

¡Prendedlo!

¡Proteged a Lady Orietta!

¡Volved a vuestro país!

- ¡Marchaos a vuestra casa! - ¡No os queremos!

Nunca me agradó la comida italiana.

¡Volved a España!

Sí.

¡Oh, Thomas!, ven a verlos.

¡Todos parecen tan felices!

Hace años que no los veía...

¿Por qué vas vestido así?

Vine a decir adiós.

Marcho.

¿Marchas?

Soy un mercenario.

Me pagaron por mi trabajo aquí y ha terminado.

Pero, pensé...

Quiero decir, pensé que te ibas a quedar...

Lo siento. Debo ganar mi dinero en algún otro lugar.

Aquí no queda nada para mí, ahora.

No, claro, estáis en lo cierto.

No hay nada aquí para vos.

¡Muy bien!

Debo daros las gracias, Thomas Stanswood, en nombre de mi gente.

Por lo que habéis hecho por esta ciudad.

No os olvidarán.

Yo tampoco os olvidaré.

Adiós, mi señora.

¡Adiós!

¡Alto! ¡Quedaos dónde estáis!

¡Oh, no! ¡Otra vez, no!

Thomas Stanswood, por favor, acompañadnos.

Bueno, al menos sois los más educados en esta parte del país.

Mi señora.

¡Atacadme!

Será un placer.

¿Os enseñaron este golpe?

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