All language subtitles for angelique 2013 bluray 720p.Ganool

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Original subtitles

SEIS A�OS ANTES POITOU

Se�ora, tiene que decidirse. Todos est�n esperando por usted.

A�n no estoy lista. Cualquiera de ellos puede ser el Conde de Peyrac.

Mi hermano no va a dejar que eso suceda.

Con todo respeto Condesa, pero de su hermano...

...hace 14 a�os que no tenemos noticias.

El Conde tiene suerte, su hija es hermosa.

Gracias a los vestidos que el Conde le ha enviado.

Un vestido es solo el envase.

Un excremento de vaca en un vestido sigue siendo un excremento.

Y este vestido definitivamente no est� controlado por el Conde.

Yo soy el Marqu�s de Andijos, represento a mi amigo el Conde.

- �No pod�a venir en persona? - Surgieron cosas...

- �Qu� cosas? - Se lo dir� �l mismo.

Una vez que todo est� firmado, nos iremos. Si le parece bien.

Mi querido primo. Bienvenido.

- Querido primo. - Primo.

�Buen viaje? �l es el Procurador, el marido de mi hija Hortense.

- T�o. - Hortense.

- Se�or Procurador. - Se�or Marqu�s.

- Me alegra verte, primo. - Mis respetos, prima.

Ha pasado mucho tiempo.

Tu hija ha cambiado. Se ha convertido en toda una mujer.

Al igual que tu hijo. Se ha convertido en todo un hombre.

Este robusto joven estuvo en los campos de batalla.

Regres� con honores y con una reputaci�n de valent�a.

Angelique, mis felicitaciones. Eres una joven realmente muy bella.

�Bella? Y adecuada para venderme a un hombre que no conozco.

Permiso, me retiro.

Adem�s de haber venido a felicitar a tu encantadora hija,

tambi�n vine para que podamos concluir nuestro negocio.

Creo que ya tienes nuestro dinero, �no?

Claro, por supuesto. Si te parece terminaremos con las formalidades

frente a todos estos testigos. Caballeros.

Les pido que sean testigos de la firma

del acta de matrimonio de mi hija y el Conde de Peyrac.

�No, no, no, no ir�! Vivir� mi vida como yo decida.

No le vender� mi coraz�n y mi cuerpo a un viejo inv�lido.

- C�lmate. - Mejor gu�rdate tus consejos.

Viniste a cobrar tus deudas.

Te equivocas, prima. Sus negocios no son los m�os.

Sin embargo, espero que tu esposo te haga feliz.

- �Lo conoces? - No, pero me dijeron que es deforme.

- Y un amante muy experimentado. - Primo...

�Puedes intervenir y detener esto?

Todas mi energ�as se las dedico al rey.

Pero casada con ese demonio ser�s una buena presa.

Eres un cretino, primo.

Estoy cada vez menos celoso de Peyrac.

Todo el mundo en el castillo te busca. Sab�a que te encontrar�a aqu�.

�Por qu� no escapamos?

Ven conmigo. Voy a cuidar de ti y te proteger�. Te amo, Angelique.

Eres como mi hermano, Nicolas. Lo sabes.

M�s bien no soy lo bastante noble para ti.

�Me amas? �Me deseas?

T�mame. El Conde no se casar� con

una mujer ad�ltera. Hazme tuya, vamos.

- Adelante. - Basta.

Aqu� est� su caballo, bar�n.

�C�mo te atreves? �Bandido! �Har� que te ahorquen!

Haz eso y no ir� a Toulouse con esos caballeros.

Vete, de lo contrario, te van a ahorcar. �Vete!

Perdona mi estupidez.

�No te quiero volver a ver por aqu�! Y t�, �qu� haces?

Si me vendes como un animal me voy a comportar como tal.

Bend�game, padre. Estoy llena de rencor.

Abre tu coraz�n, hija m�a.

Me voy a casar con hombre que no conozco, que no amo.

- No ser� una buena esposa. - Si no fuera por eso...

...tu familia ya estar�a en la ruina.

- El amor de tu padre... - No, �l invirti� en m�.

Expulsa el enojo de tu coraz�n.

Antes de la boda haz las paces con Dios.

�Alg�n pecado de tu vida anterior que quieras confesar?

S�, padre. Un secreto que siempre me ha atormentado.

Un hombre de Dios muri� por mi culpa.

Mi madre hab�a muerto de fiebre de los pantanos.

Mi padre me llev� a visitar a su primo,

mi t�o, el Marqu�s de Plessis Bellieres.

Para pedirle ayuda financiera.

Durante su pl�tica, pase� por los

salones. Entonces vi a mi primo Philippe.

�T�? No s� qui�n eres.

Oye, t�, espera. Tu sonrisa podr�a ser un agravio.

Eres encantadora.

Quer�a vitriolo.

- Alteza. - D�jennos solos, jovencitos.

Disculpe, su Alteza, disculpe.

Vea esto, se�or. Es un veneno lento pero ciertamente funciona.

Creer�n que es una ostra podrida o una carne en mal estado.

Muy bien.

Que los conspiradores firmen aqu�, jurando lealtad. Cuando

el joven Luis est� muerto, me nombrar�n soberano a m�.

Sin embargo, hay algo que me preocupa.

Este pa�s no puede caer en la anarqu�a por nuestros errores.

Entonces alguien llam� a su Se�or�a.

- Espere aqu�. - �Desconf�a de m�?

S�lo soy cauteloso.

Solicitan su presencia.

Las cartas, �d�nde est�n las cartas?

No tengo idea, se�or. Estuve aqu� todo el tiempo.

Tienes c�mplices.

Esta es mi respuesta. Todos ustedes son traidores.

A ese hombre, al asesino, �lo viste?

No tengas miedo. Tu secreto estar� a salvo conmigo.

"ANGELIQUE"

"ANGELIQUE" "LA MARQUESA DE LOS ANGELES."

Se�ora Condesa, su esposo, el Conde de Peyrac.

Bienvenida a sus dominios, Condesa de Peyrac.

Es m�s bonita de lo que me hab�an dicho y yo tan feo como le dijeron.

�Conde, sabe con qu� tipo de mujer se quiere casar?

Nada me gusta m�s que holgazanear en la cama.

Detesto la cacer�a y que me contradigan.

Fui criada por una bruja que me ense�� hechizos.

Desprecio la pedanter�a de la corte.

Soy incre�blemente celosa y s�lo quiero la compa��a de otras mujeres.

- �Quer�a verme se�ora? - S�.

�Sabe con qu� tipo de mujer se quiere casar?

Disculpe, veo que a�n no ha desempacado.

�Le gustar�a volver a casa con su padre?

Esa decisi�n solamente depende de usted.

No voy a hacerlo, a menos que la que me lo pida sea usted.

Pero hablemos esto despu�s si quiere, nos esperan para la ceremonia.

Cre� que una celebraci�n modesta era lo mejor ya que acaba de llegar.

Sabes, nos casaremos en una ceremonia

privada en una capilla, si le parece conveniente.

- Agradezco esa decisi�n. - Ir� a prepararme, se�ora.

Ese rojo ser�a maravilloso.

La Condesa de Peyrac.

Despu�s de usted.

�Podemos comenzar?

- No le gusto a tu sacerdote. - Ese no es mi sacerdote.

Es el Arzobispo de Toulouse y no es a ti a quien detesta sino a m�.

- Me odia. - �Y por qu� celebra tu matrimonio?

Porque no tiene otra opci�n.

Mi familia es una de las m�s antiguas de

Languedoc, pero �l me ve como el diablo.

�Y no lo eres?

Creo que el diablo adoptar�a un cuerpo seductor, �no te parece?

Mereces tu reputaci�n de mujer inteligente.

- �Qui�n te dio esa informaci�n? - Las monjas.

- �Qu� dijeron de m�? - Cosas malas.

Para mi gran deleite.

�Por qu� no me fuiste a buscar? �Por qu�

enviaste a tus asistentes, a tus lacayos?

No son asistentes ni lacayos, sino amigos leales.

Eso no explica tu ausencia.

No pod�a permitir una vez m�s, que el Arzobispo

y sus fan�ticos se aprovecharan de mi ausencia.

Como lo hicieron aquella vez cuando anexaron la Universidad

de Ciencias al Arzobispado.

En realidad, me dijeron que el viaje pod�a cansarte.

Estoy agradecido por tu inter�s en mi salud, querida.

�Larga vida al Conde y la Condesa de Peyrac!

Pero a �l no le preocupa, es mi �ltima adquisici�n y mi mejor

espadach�n tambi�n. Admiro su vigor.

- �Viva el Conde y la Condesa. - �Qu� vivan!

Gracias, mis amigos. Y brindo por el Rey.

Por Luis XIV y contra el Oscurantismo.

�No est� interesado en brindar por nuestro rey, Monse�or?

Asocias al Rey con el Oscurantismo, Peyrac.

Tienes una mente perversa.

No, s�lo soy un cat�lico. Ferviente y sincero, pero prudente.

�Conoce mi historia, Su gracia?

Despu�s de mi nacimiento, mi madre me escogi� una nodriza.

No por su religi�n sino por el tama�o de sus senos.

Y esa mujer que era protestante, me llev� a su aldea en Cevennes.

Entonces se desat� una de esas guerras tontas entre el se�or cat�lico

y y el se�or protestante. Los aldeanos murieron a punta de espada.

A m� me cortaron la cara y me tiraron por una ventana.

Gracias a Dios la nieve amortigu� la ca�da,

y sobreviv�, pero con muchos huesos rotos.

Finalmente un soldado cat�lico me reconoci� y me llev� con mi madre.

Tras los cuidados, a los doce a�os pude volver a caminar.

Es por eso Monse�or, que soy un fiel

seguidor de la Santa Iglesia Cat�lica

pero desconf�o de las personas que predican y pelean en su nombre.

El diablo Peyrac, el diablo te ronda.

Entonces lo hago sentir inc�modo.

- Se�or. - A sus �rdenes, Monse�or.

- �Por qu� lo provocas? - �En guardia!

Para que recuerde mi posici�n. No te preocupes.

Nos hierve la sangre, pero nuestra mente permanece fr�a.

Vamos Monse�or, brindemos juntos por

el reinado de la inteligencia y la Iluminaci�n.

Suavizaremos su piel con crema.

Al se�or Conde le encanta el olor de los helechos.

Respire su aroma, se�ora.

- Ser� una noche dulce. - Perm�tame que la seque.

- Puedo hacerlo sola. - Vamos.

Gracias.

Cartas de Ninon de Lenclos al Marqu�s de Sevigne.

- No tengas miedo. - �C�mo entraste?

Las puertas secretas siempre son �tiles.

No esperes nada de m�.

Me compraste como un animal, soy una mujer.

He esperado a�os por una mujer como t�.

Esperar unos d�as o unas semanas m�s, no me molesta.

Nunca ser� suya, ni dejar� que me toques.

Ya ver�s.

T� sola vendr�s a m�.

Abad�a de Chaumont.

Por aqu�.

Caballeros, los esperaba.

Se�or Abad, soy el Superintendente.

El pr�ncipe no necesita presentaci�n.

Mi se�or, s�lo traicionar� el secreto de

la confesi�n, porque estoy en deuda.

Abre tu coraz�n. �Viste al asesino?

S�lo vi sus manos.

Ten�a muchos anillos.

En uno de ellos hab�a dos espadas cruzadas.

�Qu� hizo con las cartas? �Dijo d�nde estaban?

No, no quiso decir m�s. Dijo que se sent�a mal y se fue.

Se�ores, pueden seguir esta conversaci�n sin m�.

Estamos profundamente agradecidos, Reverendo. Gracias.

�Nadie te ha dicho que posees la gracia de Venus?

Que tus hombros, tu busto, tu cintura, tus caderas, tus piernas,

parecen esculturas de Vulcano, eres perfecta.

Eres una virgen creada para el amor. No lo niegues.

Lo s�. Puedo sentirlo.

Mi se�or Marqu�s, �d�nde est� su sobrina?

En Toulouse. Acaba de casarse con el Conde de Peyrac.

El Conde de Peyrac tiene poder e independencia.

Se mantiene apartado de la corte, pero

claramente no podemos correr el riesgo.

Necesitamos sacarlo de en medio para poder controlar a su sobrina.

Por suerte para nosotros, Peyrac tiene muchos enemigos.

Incluso en Toulouse.

Buenos d�as, se�ora Condesa.

Bienvenido a nuestra casa, Arzobispo.

- El Conde sali�. - Vine a hablar con usted, se�ora.

Espero que no sea una de las llamadas

libertinas, a diferencia de su esposo.

Soy una sincera cat�lica, tal como me ense�aron.

�Y no se dedica a la alquimia, como su marido?

�Sab�a que se rumorea... que su marido tiene la sospechosa

habilidad de convertir la arena en oro?

No conozco ninguna actividad censurable de parte de mi esposo.

Monse�or, buscando al diablo como siempre.

Mala suerte, ya hemos limpiado.

Acompa�en al Monse�or.

Gracias por defenderme, mi se�ora. Ha sido muy amable.

Muy buena idea provocarlo. �Perdiste la raz�n?

Cop�rnico, Galileo...

- Son libros que est�n prohibidos. - Para la iglesia, no para la raz�n.

�Sabes que Toulouse es la sede de la Santa Inquisici�n?

Tambi�n es mi sede.

Pero no puedo negar que la Tierra gira alrededor de su propio eje.

Estoy de acuerdo contigo, s�.

Es por esa raz�n que estoy luchando.

Pero tampoco es una raz�n para gritarlo a los cuatro vientos.

Pueden interpretar todas tus blasfemias como herej�a...

- O brujer�a. - �Crees que las practico?

�La herej�a?

No, pero la brujer�a s�. Si no, �c�mo producir�as oro?

Muy impresionante.

- Vamos a bajar. - Te dir�a que eso no es posible.

Vamos, conf�a en m�.

Mejor se queda quieta, se�ora.

Estas cuerdas pueden cargar cientos de kilogramos.

Pero nada impedir� que nos estrellemos contra las rocas

si sigues retorci�ndote como una gallina.

Qu�tame la mano de encima y la gallina se calmar�.

Buenos d�as, se�ores.

- �Todo bien, Quentin? - Se�or Conde, se�ora Condesa.

Esta arena es aur�fera, se�ora.

Si la fundes con hierro en un horno, se convierte en oro.

�Ves aqu� la mano del diablo?

- �El oro te pone pensativa? - No, no el oro.

Sino lo que uno puede hacer con �l.

�Y t� qu� har�as?

Rentar�a un barco e ir�a a navegar por los mares...

En busca de un hombre.

- Hazlo. El barco es tuyo. - No.

�Y t�? �Por qu� todo ese oro?

Porque me asegura lo que m�s aprecio en el mundo: La libertad.

Si es la libertad como dices, �por qu� me privaste de la m�a?

Tu padre me convenci� que estabas de acuerdo.

Pero me equivoqu�.

Puedes irte cuando quieras.

Sabes bien que mi familia no puede devolverte la suma que pagaste.

Yo no exigir� que lo haga, se�ora.

Diremos que el matrimonio no pudo consumarse por... mi incapacidad.

As� que consid�rate libre e intacta.

�Decidir mi destino es anormal?

El m�o es simplemente ser la ramera

de un hombre que no eleg� y no amo.

No debi� prestar atenci�n a las ense�anzas de las monjas.

En la nobleza el matrimonio no es por

amor, sino que todo es por negocios.

Los nobles tienen derechos y obligaciones.

Los hombres sirven para el ej�rcito y las mujeres para el trueque.

Quiz�s sea hora de que se entregue a �l, Condesa.

- A menudo es el mejor remedio. - �C�mo te atreves, Margot?

La conozco como a mi propia sangre.

La he visto crecer y cabalgar como un muchacho.

Haga lo que haga dentro de su interior late un coraz�n

lleno de belleza. �Por qu� no aprovecharlo?

Disipe sus miedos, tenga confianza.

Esperar no sirve de nada. S�lo para ver pasar la vida.

Con todo respeto, se�ora Condesa.

- �Una mujer negra? Nunca. - Me casar� con mi amada.

- Toma. - No, no, no. Me voy.

No voy a permitirlo.

�Jean!

�Jean!

Vine a despedirme, mi se�ora y a

entregarle esto que lleg� esta ma�ana.

No debes culpar a Margot, s�lo por tu bien me habl� de tu hermano.

S� que procuras encontrarlo y ahora siendo libre nada te lo impedir�.

Cre� que s�lo la muerte pod�a obligarlo a no enviarte

un mensaje con alg�n viajero que pudiera encontrar por ah�.

Le ped� a tu padre que buscara entre

las pertenencias de tu difunta madre

alguna carta que hubiera recibido sin dec�rselo a nadie.

Y despu�s de una b�squeda larga la buena fortuna al fin nos sonri�.

Espero que esto te de confianza y que

ilumine el camino que tienes por delante.

Sin duda, un d�a lo encontrar�s al otro lado del mar.

Yo le deseo un buen viaje, se�ora.

Y buena vida.

Ahora si me disculpas, volver� a mis experimentos.

Cochero, pare.

P�nganlo en la habitaci�n.

Ya b�jenme, no estoy muerto les digo.

S�, mi se�or Conde.

No se mueva, se�or Conde.

El Arzobispo tiene raz�n, eres un siervo del diablo.

No, mi se�ora. S�lo del plomo y el azufre.

Simplemente pusimos la dosis incorrecta.

Agradezco su preocupaci�n, se�ora Condesa. No te retrases por m�.

Conde de Peyrac, no te agradec� por las cartas.

Gracias.

Primero c�rate de la fiebre.

Mi querida y dulce hermana, estoy muy lejos, del otro lado del mar.

A mi lado...

Mi dulce y fr�gil Kalimba, cuya piel

morena soporta bien el sol del desierto.

Querida Angelique, �sabes que ya eres t�a de la hermosa Celestine?

Mide 76 cm y pesa 2.7 kg. Es fuerte como

una roca y tiene la piel de �bano como su madre.

Atacar al Conde de Peyrac no es para tomar a la ligera.

Su fortuna pronto superar� a la de la Iglesia, incluso la del Rey.

Es demasiado, no exageremos. Te lo ruego.

El Conde debe tener alguna debilidad.

La �nica que le conozco, es que ama a su esposa.

Entonces, debemos provocarlo con eso.

En el baile del castillo.

Exacto, querido sobrino. Haremos caer a Peyrac.

Es nuestra oportunidad.

�Nadie te ha dicho que posees la gracia de Venus?

Que tus hombros, tu busto...

- Tu cintura, tus caderas... - Y tus piernas...

Parecen esculturas hechas por Vulcano.

Hechas por Vulcano.

Por su perfecci�n.

Eres una virgen hecha para el amor.

Una virgen hecha para el amor.

No, no digas lo contrario.

No lo niegues. Lo s�.

Lo s�.

Puedo sentirlo.

Encontr� esto sobre su cama.

Debo verla en secreto.

Sus seres queridos est�n en peligro. Encu�ntreme en la fuente.

Gracias.

- Buenas noches. - Mis respetos, se�or Conde.

- Buenas noches, se�or Conde. - Buenas noches.

Buenas noches.

- Me alegra ver que est�s curado. - A tu salud, amigo m�o.

�Angelique no est� por aqu�?

�Fue tu primer experimento fallido?

Se�or Conde.

Si quiere sabe qui�n es el pretendiente de su

esposa, vaya a la fuente m�s tarde.

Supuse que as� tu recuperaci�n ser�a m�s r�pida.

Como tambi�n tu partida.

A menos que esto sea para el placer de otro.

�Acaso a�n tienes fiebre?

�Est�s alucinando?

Tengo que agradecerte estas horas de felicidad

y espero que no sean una carga para ti.

Voy a retomar mi experimentos despu�s que te hayas marchado.

Mi se�or.

Espere, se�ora. Yo escrib� la nota que la trajo aqu�.

�Usted? �Qu� peligro?

La amo, se�ora.

�Det�ngase, se�or! �Ser� mejor que saque su espada!

Para, Joffrey. Lo hizo para provocarte, no arriesgues tu vida.

Tu honor y el m�o no tienen precio, mi se�ora. Al igual que tu amor.

�l desenvain� primero. Es un duelo justo.

Usted es testigo, Conde de Andijos.

No s� qu� lo impuls� a provocarme pero le juro

que si Dios me da vida, voy a descubrir el motivo.

- Est� lleno de sorpresas. - Aprend� a pesar de mi cojera.

Un arte olvidado en sus academias. Lo siento por usted.

�Joffrey!

Siempre te trat� como un hijo. Dime por qu� me retaste a duelo.

Lo ver� en el infierno, se�or.

�Para, no lo mates por favor!

Mu�strame tu herida.

�Cuidado!

- Ya est�, mi se�or. - Gracias, caballeros.

Se�ora Condesa.

Mu�strame el brazo.

- A�n sangra. - Nada grave. Pronto se curar�.

Yo soy la responsable.

D�jame hablar.

Conde, debo cumplir con mis deberes conyugales.

Esta noche dormiremos juntos.

- �No vas a marcharte? - No.

Me entregar� a ti.

- Como una esposa con su marido. - No quiero que te sientas obligada.

Fue un d�a dif�cil y fuiste testigo de eso.

No digas m�s.

�Se enter� de la noticia?

El Rey se casar� con la Infanta de Espa�a

para asegurar la paz de ambos pa�ses.

La ceremonia de boda se celebrar� en Saint Jean de Luz.

Su Majestad decidi� hacer una parada

en el camino, en el castillo de Peyrac.

Qu�dese tranquilo. A�n tenemos un esp�a all�.

No faltan los sirvientes �vidos de dinero.

�Me amas?

No podr�a so�ar con un esposo mejor.

Te admiro.

Y me pareces muy atractivo.

Atractivo.

A tu manera especial lo eres.

�Pero me amas?

Aparentemente no.

De todos modos, me encanta hacer cosas contigo.

El Rey. Se adelant�. Nos olvidamos del rey.

Ya viene el Rey, todos prep�rense.

- �Ni�os? - Cantor, Florimont.

Ven hijo. Esc�chame bien.

Ahora van a recibir al Rey. Cuando llegue su Majestad digan...

"Larga vida al Rey".

- Peyrac. - Mi se�or.

Mi esposa.

Me informaron de su fortuna, Conde de Peyrac,

pero no de su verdadera riqueza. Condesa, mis humildes respetos.

Debes estar fascinada, Condesa de Peyrac.

La gente habla mucho de ti y de tu esposo.

Diciendo que es un lisiado deforme y moribundo.

- Por supuesto. - �C�mo est�?

Pero sobre todo comparando su fortuna con la del rey.

Y comentando que no te echaste a perder con el matrimonio.

Confieso que me acostar�a contigo.

S�lo mi esposo me tiene. No siento nada por ti, primo.

Soy muy feliz y si me atacan, siempre respondo.

Entonces prep�rate.

�Qu� ves en los rostros de estas personas?

Celos y miedo por tu riqueza y poder.

Angelique, mucho me temo que alg�n d�a te

encuentres con una desagradable sorpresa.

Dile a tu diablo lisiado que debe tener cuidado.

Es tu primo Philippe, imagino.

As� es, Philippe Plessis-Bellieres. M�s

adornado que la �ltima vez que lo vi.

�Acaso usas tantos mo�os porque est�s en el ballet de su Majestad?

S�, soy el Gran Mariscal del Rey.

Me temo que tu prima tiene un serio problema con la autoridad.

Te agradezco mucho que le des felicidad.

Y cr�eme que ella la retribuye con creces.

Y que genera mucha envidia en todos lados.

- Peyrac, quer�a hablar con usted. - Se�or.

Me han dicho que extrae oro de la roca.

Rumores exagerados. La verdad es m�s compleja.

De hecho, extraigo oro de los minerales, usando m�todos

nuevos aqu�, pero bien conocidos del otro lado del Rin.

- Pues tendr� que ense��rmelos. - Cuando guste, mi se�or.

Debo agregar para m� que el oro, s�lo es un medio para lograr mis fines.

Un medio para abrir universidades, de financiar a los estudiosos.

De fomentar el conocimiento en lugar de temerle.

Me critican por permitir que los nobles compren sus t�tulos.

Pero usted pertenece al linaje m�s antiguo.

Si viniera a Par�s, yo lo elevar�a a la posici�n m�s alta.

El problema es que la Condesa y yo estamos organizando un largo viaje.

En Par�s yo ser�a un provinciano lejos de su elemento.

�No prefiere mejor que lo sirva bien

en la provincia y no mal en la capital?

Muy bien dicho.

Y ahora, respecto a esa cantera de oro, descr�bamela.

El Rey y el Conde se acercan m�s.

Si Peyrac se muda a la corte, esas

cartas ser�n una amenaza para Cong�.

Debemos evitar que eso pase, hay que actuar de inmediato.

La oportunidad es demasiado buena para desperdiciarla.

Picamos la roca de la mina.

La sacamos en carros. La trituramos y la lavamos.

En aquella caba�a la rompemos y la molemos.

La mezclamos con hierro. Y la calentamos a altas temperaturas.

Por eso necesitamos dos grandes fuelles.

La fundimos, y el plomo fundido absorbe las part�culas de oro.

Volvemos a reducir todo a polvo.

Luego hacemos la copelaci�n. Es la separaci�n del oro y el plomo.

El polvo se funde en una tinaja de barro.

Se produce una mezcla de plomo fundido y part�culas de oro.

Al final del proceso, lo que se obtiene es oro puro.

Este es el resultado. �Lo ve?

Oro puro.

Ya es hora de volver arriba.

Subir� yo primero, por razones de seguridad.

Espere, Peyrac. �Peyrac?

- El Rey primero, como siempre. - Adelante, se�or.

Debemos hacer algo.

Vamos, ay�deme.

Mathieu, el freno.

D�jenme.

Saque provecho de este incidente, se�or. Recuerde todo lo que oy�.

�l nunca se inclinar� ante usted.

Se lo dijo, se neg� a venir a la corte para servirle.

�Y si esa conducta fuera contagiosa?

No es nada personal, es una cuesti�n de

Estado. �Quiere un regreso de "La Fronda"?

�l no es mi enemigo, no se opone a mi autoridad.

Elim�nelo de todos modos. Los enemigos

potenciales temblar�n y eso es ventaja.

Las acusaciones contra �l son rid�culas.

No tendr�n peso en un tribunal.

Si usted lo avala, la tendr�n.

Cuanto m�s haga sentir su poder en este juicio, m�s le van a temer.

�Qu� es todo esto?

El Rey se ha ido.

Cuida a Angelique, a Cantor y Florimont por m�, amigo m�o.

- �No! - Conde Joffrey de Peyrac...

�Queda arrestado por orden del Rey!

Qu� triste es ver al Gran Mariscal convertido en un vulgar polic�a.

- La Condesa tambi�n queda arrestada. - No, ella no. Sobre mi cad�ver.

�Si no la arresto dejar�s la espada?

Es un Mariscal que trabaja como polic�a.

- �D�jame despedirme de ella? - Que sea r�pido.

- Amada m�a. - �C�mo se atreve Philippe?

S�lo obedece a su rey. Te dejar� libre, no es tu enemigo.

No puedes dejar que te hagan esto. Tienes que defenderte.

Voy a ir con ellos.

Me defender� despu�s.

Te amo, se�ora.

S� fuerte.

Y bien, �viste al Rey?

Ni al rey, ni Fouquet, ni a Mazarin.

- Nadie habla del Conde. - Joffrey es conde de Toulouse.

�No tiene apoyo en la regi�n?

Podr�amos reunir un ej�rcito en pocos d�as, pero el Rey decapitar�a

a Joffrey y acabar�a con nosotros.

- Es una locura. - Puede ser. Partimos para Par�s.

Despu�s de su boda, el Rey nos va a recibir.

El Conde me dio �rdenes.

Dijo que me protejas, no que me estorbes. No vas a poder detenerme.

No voy a abandonar a mi esposo. Necesito un abogado.

- Mi t�o podr� aconsejarnos. - Joffrey advirti� que habr�a problemas.

Su arresto no es un capricho del Rey

sino la obra de sus enemigos ocultos.

En Par�s te los encontrar�s inesperadamente.

No conf�es en nadie. Ni siquiera en los m�s �ntimos. En nadie.

- De ninguna manera. Imposible. - S�lo una noche.

�La esposa de un renegado, en casa de un Procurador? Fuera, vete.

Hortense, al menos acepta a mis hijos.

Estabas tan orgullosa de tu Conde de

Toulouse. Ahora acepta las consecuencias.

Aqu� est�s. Mi hermana me pide que aloje a sus hijos.

Se�ora Condesa, usted y sus hijos pueden

quedarse el tiempo que sea necesario.

Gracias se�or, pero mi sirvienta y yo no lo necesitamos.

Buenas noches, cari�o. Duerme bien. �Me das una beso?

Mam�, �por qu� te vas?

Un tercio de la fortuna. �El Rey debe considerarlo un pr�stamo?

Una donaci�n. Sus guerras y grandes trabajos

le cuestan a su Majestad mucho dinero.

Espero que esto demuestre mi fidelidad y asegure mi tranquilidad.

- De acuerdo. - Le pido que se asegure...

...que esta carta sea entregada al Rey en persona.

Ning�n abogado aceptar� un cliente, acusado por el Rey.

No me importa. Joffrey es inocente, lo sabe bien.

No lo niego, claro que lo es.

- Pero las apariencias... - Necesito ver al Rey.

�Perd�n?

Estoy segura de que si puedo tener una breve charla

con su Majestad lo podr� convencer.

Tambi�n tengo algunas cosas que decirle.

�Cosas?

Cosas de mi infancia que pueden interesarle.

Dudo que le agraden esos cuentos al Rey.

Angelique, me agradada que quieras probar la inocencia de tu esposo.

�Puede concertar una entrevista, t�o?

�El Rey, el Rey! Est�s so�ando.

Lo siento, pero sobrestimas mi influencia.

Quiz�s el Consejero Privado acepte verte.

�El Conde de Vallauris? No, su influencia es muy limitada.

Ya s�, el Pr�ncipe de Cond�. Seguro querr� recibirte.

Que sea el Pr�ncipe. Yo lo convencer�

de que me lleve ante el Rey, estoy segura.

Conde Joffrey de Peyrac, soy el Reverendo Pater Kircher.

He venido a hacerle un exorcismo.

Abran paso.

- �Aqu�? - S�, aqu�.

Te aseguro que no encontrar�s otro mejor.

Es un hombre de inteligencia, integridad y coraje.

Justo el hombre que necesitas.

- Ni una palabra a Hortense, por favor. - Por supuesto.

Puta.

Ven aqu�, cari�o. Te dar� lo que quieres.

�Sorbonne!

Est� borracho. No tenga miedo, es inofensivo.

- Busco a Desgrez, el abogado. - Siga al perro.

�Se�or Desgrez?

Condesa. Mi perro fue entrenado para capturar desertores.

Si le hubiera dicho: "ataca", le habr�a destrozado el cuello.

No puedo invitarla a un trago. Son tiempos

dif�ciles para los abogados. Si�ntese.

Es mejor que me vaya.

No despierto mucha confianza, lo entiendo. Si yo fuera usted...

Pero soy el �nico que puede defender a su marido. No es

una buena raz�n, lo admito.

Pero no tengo nada que perder. Adem�s, soy competente, terco...

Y ya no le temo a nada.

Su esposo se encuentra en la Bastilla. No se

alarme, se�ora Condesa, es una buena se�al.

La Bastilla es la prisi�n de la nobleza.

Los cortesanos que son demasiado insolentes o

sinceros, entran y salen de all� todo el tiempo.

Se�or, me llamo Desgrez. Soy el abogado

que contrat� su esposa para defenderlo.

- �Mi esposa? - Est� en un lugar seguro.

No, necesita protecci�n. No s� qui�n la amenaza, ni tampoco por qu�.

Pero est� en peligro.

El se�or Joffrey de Peyrac, que ha sido

despojado de sus t�tulos y propiedades

por decisi�n del Consejo Real.

Ser� juzgado en este Tribunal por

sus actos de brujer�a, hechicer�a

y otros actos que van en contra de la

religi�n, la seguridad del Estado y la Iglesia.

Se�or�a...

Confieso que no tenemos la m�s m�nima

intensi�n de ofender a esta noble Instituci�n.

Pero seg�n el edicto real del 26 de junio de 1621...

El acusado desea impugnar la validez de este juicio.

�Presentamos nuestras reservas!

Se�or de La Reynie.

�Qu� honor! El Jefe de Polic�a del Rey

en el juicio de un pobre hombre.

Ning�n magistrado puede ignorar la importancia que tiene para

la Corona este juicio y su resultado.

- El tribunal es libre. - Y independiente. Lo s�.

No ha cambiado desde la Universidad. Lo felicito.

Defiende al acusado m�s famoso del reino.

Usted es un hombre valiente e inteligente.

Lo invito a trabajar conmigo, en lugar de pelear por causas perdidas.

Su conocimiento del submundo ser�a vital para m�.

Trabaje conmigo. Nadie litiga contra el Rey de Francia.

El Rey no debe subvertir a los jueces.

Voy a ganar el caso.

Se quemar�n sus alas. Este es un caso muy grande para usted.

�La Condesa us� sus encantos y usted perdi� la raz�n?

�Yo, caer por una mujer y adem�s noble?

- Su polic�a no est� bien informada. - Peyrac lo arrastrar� en su ca�da.

Piense r�pido. Tambi�n puede servir a la Justicia de otro modo.

Ap�yese en m�. Necesitar� ayuda, estoy seguro. Adi�s.

- �Estaba all�? - S�.

- �Qui�n era? - Un contacto �til. Venga.

Fui a ver a su t�o como me pidi�. Me dio esto.

El Pr�ncipe de Cond� la recibir� enseguida.

Es cacao. Viene de Am�rica, la Infanta lo adora.

Y nosotros tambi�n.

- Un poco amargo, �no? - Un poco.

�Qu� opina si le ofrezco un castillo cerca de

Par�s, sirvientes, establos y 100 mil libras al a�o?

�Qu� quiere a cambio de una oferta tan generosa?

Lo sabe bien, siempre lo supo.

Las cartas.

Las cartas que rob� hace varios a�os.

D�melas y se ir� con vida y riquezas.

- �Y mi esposo? - Ese asunto no est� en mis manos.

Mi esposo o nada.

�Acaso vale la pena perder todo por un lisiado deforme?

Est� cerrado, ven.

Es muy tarde, se�ora. Las puertas est�n

cerradas, excepto la de la sala de juegos.

Para salir, deben ir por detr�s.

Esta escalera conduce al r�o.

Ten cuidado.

Me adelantar� y abrir� la puerta de abajo, se�ora.

- Corra, se�ora. - �Margot?

�Margot!

�No era ella, nos equivocamos! Esta es la doncella.

- Ay�deme. Dos hombres me persiguen. - �S�lo dos?

Disculpen.

No te acerques. Tu padre me tendi� una trampa.

No me sorprende.

�Eres su aliado?

Estamos distanciados. �Por qu� no est�s en tus campos de Languedoc?

- No te metas en mis asuntos. - Aqu� est�s en peligro.

Entonces ay�dame.

Un hombre defiende lo que ha conquistado.

Basta. Acaban de matar a Margot antes mis ojos.

Aqu� no veo ninguna amenaza mortal, Condesa.

Tengo que salir de aqu�. Por favor, ay�dame.

�Sab�as lo de tu padre?

�Fuera!

Veo que no eran cuentos tuyos.

Mejor empieza a rezar. Puedo matar a dos o tres pero no a ocho.

Qu�date detr�s de m�.

V�yase, se�or. Esto no es asunto suyo.

Soy un Plessis-Belli�re y ella una Sanc�, nuestras familias

est�n emparentadas desde 1482. Su sangre es mi sangre.

D�ganme caballeros...

- �Para qui�n trabajan? - No se meta en esto.

�Quieren que los deje matar y robar?

En el Louvre puede ser, pero ahora est�n en mi territorio.

Perm�tanme presentarme, me llaman Calembredaine.

No tienen oportunidad, somos m�s que ustedes.

- �Deben morir! - �Angelique, detr�s de m�!

�Huye de aqu�!

�Por all�!

�Ay�denme!

�P�rate!

- �Perra! - �Basta!

�Puta, ahora vas a sentir lo que es el verdadero placer!

Flipot el lagartija. A su servicio, se�ora.

�Eso es suficiente?

S�lo me quedo con lo que robo, mi se�or.

Vamos.

S�quenles todo y tiren los cuerpos al Sena.

Que los �ngeles te cuiden, Margot.

Se�ora, tiene que irse, vamos.

Camina, Sorbonne. Vamos.

La llevar� a un lugar seguro.

Aqu� estar� a salvo.

Ayudo al Prior en asuntos legales. Me debe unos cuantos favores.

Angelique, ahora quiero que me diga la verdad.

Trataron de matarla en el Louvre

y luego en la calle, �fue una casualidad?

�C�mo puedo salvar a su marido si no me dice nada?

Primero debo hablar con Joffrey.

- �Eso es todo? - S�, �tiene alguna idea?

Una idea para entrar en la Bastilla. �Es todo? �Sorbonne?

La puta del prisionero.

�Puedo mirar?

Tranquilo, se puede mirar pero no tocar.

Has hecho bien en no cont�rmelo.

Habr�a cre�do que era una trampa para separarnos.

Te dar� una orden.

Quiero que la cumplas ciegamente.

Vete de Par�s, desaparece. T� eres su presa.

No, ellos quieren verte muerto.

Querida, he estado en situaciones mucho peores.

Me han envenenado, me han clavado dagas, y a�n estoy aqu�.

Aunque sepas que estoy muerto y veas mi cad�ver, no lo creas.

Soy dif�cil de matar. Pero t� debes escapar.

D�selo a Desgrez. �l est� dispuesto a luchar

contra las autoridades. Aprovecha eso.

Debes proteger a nuestros hijos.

No, quiero que crezcan con su padre a mi lado.

Disc�lpame, pero debo desobedecerte.

Nada ni nadie podr� impedir que intente salvarte.

�Qu� sucede?

Te amo.

�Qu� hizo con las cartas?

Se�ora h�bleme. �Las destruy�?

No, nunca salieron del castillo.

Con suerte las voy a encontrar.

Si Cond� est� involucrado, las cartas son una cuesti�n pol�tica,

y en este pa�s cuando uno pone el pie en la pol�tica...

Pero bueno, simplemente no tenemos alternativa.

Bien, �qu� necesita para recuperar esas cartas?

- Al Lagartija. - Entiendo.

- �A Flipot? - S�, a Flipot.

Entonces hay que ir a la Corte de los Milagros.

No es un sitio para usted, se�ora. No.

Solicito una audiencia con Cul-de-Bois.

Abogado, a menudo me pregunto por qu� no le corto el cuello.

Estoy seguro de que llegar� el d�a en que sea nuestro enemigo.

Temo que alg�n d�a, sea nuestro adversario m�s temido.

Pero por ahora, les pago.

S�.

�Por qu� matar a un buen cliente?

Quiero la ayuda de Flipot, la Lagartija.

Flipot, es el mejor.

Llamamos como nuestro testigo, a la Condesa de Lazareff.

- �Usted la conoce? - Es una antigua cortesana.

Usted se retiro al Convento de la Santa Gracia hace siete a�os

luego de vivir en la Corte del Conde de Peyrac.

��l llevaba rituales b�rbaros, sesiones de espiritismo, actos

de brujer�a de los que fuera testigo?

S�, lo juro por el nombre de Jes�s.

Tu prima est� loca, hijo m�o. Desde que atraparon

a su esposo hechicero ha deshonrado la familia.

Pero no hablemos de eso, ya fue suficiente.

�Desde cu�ndo un padre tiene que explicar sus actos a su hijo?

Desde que esos actos manchan el nombre de la familia.

Duerme tranquilo, hijo. El nombre de nuestra familia est� intacto.

�Temes por tu vida?

Eso no es de tu incumbencia.

Ahora puedes irte, hijo m�o.

Con calma.

Cuidado.

- Y bien, �las encontraste? - No, no est�n aqu�.

Del otro lado.

No hay nada. Voy a bajar.

- No es posible, las puse ah�. - No hay cartas ni nada.

Es una trampa, Condesa.

�Vamos, dense prisa!

�Vuelva al castillo, vuelva!

- �Rodeen el canal! - �Ah� est�n!

Miren, all�. Est�n entrando en la casa.

Por aqu�.

- No, por aqu�. - S�, vamos.

- �S�ganme! - �Ag�rrenlos!

Espera, por aqu�.

�No se separen!

�Que no escapen!

Espera.

Por aqu�.

Contra el muro.

No est�n aqu�.

No te preguntar� nada sobre esta visita nocturna.

Te lo agradezco mucho, primo.

S�lo espero que haya sido fruct�fera.

No lo fue.

Todo comenz� aqu�, perd� las esperanzas.

V�monos.

�Esto es lo que viniste a buscar?

Despu�s que te fuiste yo me las llev�.

Quer�a hacerte pagar por tu insolencia.

Esto nunca sucedi�.

Ahora vete.

�C�mo puedo agradecerte?

Si eso sirve para recuperar a tu demonio �salas bien.

A Par�s, de prisa.

Ella est� ah�.

�Se�or De La Reynie?

Se�or Desgrez, �ha tomado los h�bitos?

Es mejor que no nos vean juntos.

La �ltima vez que nos vimos, usted me hizo una oferta.

La acepto con una condici�n: Tengo que hablar con el Rey.

Escogi� un mal momento. Mazarin est� muriendo.

Tengo documentos que pueden interesarle.

Por aqu�.

M�s r�pido. Deprisa.

Ha muerto como un buen cristiano.

�Podr�a preguntarle a su Majestad qu� piensa hacer?

Hasta ahora, permit� que el difunto

Cardenal y los Ministros gobernaran por m�.

Pero ahora ya tengo edad para gobernar solo.

Se�or Colbert, �cree que me tomar�n en serio?

No estoy completamente seguro, mi se�or.

Alteza, soy Angelique, la Condesa de Peyrac.

La hija del Bar�n Sanc� de Norens.

Solicito una audiencia.

Su�ltala.

Mi esposo el Conde de Peyrac est� acusado de conspirar

contra usted, pero son todas fabricaciones, su Majestad.

Los reales traidores que planeaban matarlo cuando era ni�o est�n aqu�.

Estos supuestos "traidores" como dices ya no son una amenaza para m�.

Est�n cerca de m� y los controlo porque conozco su pasado, es todo.

Mi se�or.

Pero a su esposo no puedo controlarlo.

Es demasiado rico, independiente y poderoso.

�Entonces debe morir?

- Eso lo decidir� el Tribunal. - El Tribunal es una farsa.

�El destino de mi esposo ya est�

decidido por usted! �Usted es el verdugo!

�Usted olvid� qui�n es!

Se�ora, su dolor la salva de ser arrestada

pero no vuelva a poner un pie aqu�.

Elimina a esa mujer, no falles. No tendremos otra oportunidad.

Las cartas fueron destruidas, qu� m�s quiere hacer...

Ella me vio, entiendes....

Con el monje. Vio que lo mat�. No puede seguir con vida.

Mazarin me aconsej� que usara a Peyrac como ejemplo.

La muerte de su Eminencia le deja las manos libres, �verdad?

Por el contrario, Colbert. Me las ata a�n m�s...

Pero al menos ahora todos comenzar�n a tomarme m�s en serio.

Lo declaramos culpable de traici�n a la Iglesia y al Rey.

De sedici�n, herej�a, magia, brujer�a y otras abominaciones

por las que el prisionero ser� llevado a la plaza de Gr�ve y quemado

vivo en la hoguera hasta que sus huesos y su cuerpo

se conviertan en cenizas y se dispersen en el viento.

�Tiene algo que decir el acusado?

�Desea expresar remordimiento o arrepentimiento

acerca de sus actos del pasado?

�Por qu� debo sentir arrepentimiento o remordimiento?

Hice realidad mis caprichos y deseos todos sin perder mi libertad.

Fui m�s libre en cuerpo y alma que la mayor�a de ustedes aqu�,

que est�n sujetos a la autoridad y al despotismo.

Viv� mi vida apasionadamente...

Conoc� a una mujer �nica, que sabe bien...

...que aunque me conviertan en cenizas...

Voy a seguir protegi�ndola a ella y a nuestros hijos.

Mi mayor desesperaci�n en este momento...

Es tener que dejarla.

- �Ll�venselo! - �No, este veredicto es una parodia!

- �Exigimos justicia! - �Arresten a ese hombre de inmediato!

�Sorbonne!

�Sorbonne!

�Vamos, vamos, corre!

�Joffrey?

Nicolas, detente.

Bienvenida, Condesa. Bienvenida a mi reino.

- �C�mo me reconociste? - Tu risa.

Ya no r�o ahora. Grito de furia.

Por ti me convert� en ladr�n, en mendigo y en asesino.

Tu padre no cumpli� con su promesa. Envi� a su hombres a perseguirme.

Mat� a dos.

Pero t�... sab�a que te encontrar�a.

S�lo vigil� la casa del Procurador.

Sabr�a que en alg�n momento vendr�as...

- Entonces ser�as m�a. - No Nicolas, amo a Joffrey.

- A �l no le queda mucho. - S�lvalo.

- �Por qu� lo salvar�a? �Por qu�? - Entonces lo har� sin ti.

�Reunir�s un ej�rcito?

En alg�n lugar de su mansi�n privada,

el Conde de Peyrac escondi� un tesoro.

Soy la �nica que sabe d�nde est�.

Ay�denme a liberarlo y ser� todo suyo.

Primero mu�strenos el brillo del oro, hermosa.

No, ay�dame primero a liberar a Peyrac.

Cuando �l est� a salvo, me quedar� con ustedes hasta darles el oro.

Joffrey, eres libre.

Adelantaron la ejecuci�n, est� en la Plaza de Greve.

�Muere, muere!

�Debemos huir se�ora, si no escapamos nos matar�n!

�Mu�vanse, mu�vanse!

�Se�ora, podemos sobrevivir si nos separamos!

Yo me ocupar� de ellos. �Esc�cheme! Nunca la olvidar�.

Fue un honor trabajar para usted. V�yase, que Dios la proteja.

Usted debe vivir.

Debe vivir. Vamos...

�Por all��, Sorbonne! �Por all�!

T� ve por ese lado. T� ve por all�.

No le har� da�o, abogado. D�game d�nde est� y podr� irse.

Vamos. �Ataca!

�Ataca!

�Por all�!

�Se fue por aqu�!

�Deprisa!

Muri� de fr�o, y los peces hicieron el resto.

S�, reconozco a la Condesa de Peyrac, Sanc� de soltera.

Tambi�n reconozco a Angelique de Sanc�. Que descanse en paz.

Bienvenido entre nosotros.

Estar�s a salvo ahora.

Ella tambi�n estar� a salvo.

Por fin te despiertas.

Pens� que te hab�amos perdido.

Estuviste en coma durante d�as...

�Por qu� no me dejaste que me ahogara, Nicol�s?

�Por qu� no me dejaste morir?

Porque ya est�s muerta.

Una indigente tom� tu lugar. Nadie se dio cuenta.

Condesa o mendiga, no hay diferencia en la muerte.

�Qu� est�s diciendo?

Angelique De Sanc�, Condesa de Peyrac...

Ahogada en el Sena, ahora est�s muerta.

Te ofrezco una nueva vida. Fuiste rechazada

por su casta, te har� reina de mi reino.

Reina de los mendigos, de los ladrones y los inv�lidos...

La Reina de este submundo de pobreza y de venganza.

Ser�s la Marquesa.

La Marquesa de los �ngeles. Con nosotros, aprender�s a vivir de nuevo.

Te ense�ar� a robar y a matar. A mendigar y a disfrazarte.

Aprender�s a hacer milagros y a transformarte...

Ser�s hermosa y atractiva, o vieja y jorobada y sin dientes.

Es en la Corte de los Milagros donde

aprendes a sobrevivir en un mundo hostil.

Yo s�lo quiero morir, Nicolas.

Si eso es lo que quieres...

�Est� bien!

Adelante. La daga est� afilada.

Ve a reunirte con Peyrac.

�Hazlo!

Tus hijos tambi�n ir�n contigo.

Est�n con mi hermana.

Ella y su esposo se exiliaron en la provincia.

Dejaron a los ni�os con una ni�era a la que nunca

le pagaron. Y en Par�s, a las ni�eras que no cobran...

�Abandonan a los ni�os o los venden!

�Mientes!

Calle Arc�ngel Olive No 5. Ve a ver por ti misma.

�Vamos ni�os!

�Si no trabajan, no van a comer!

�Florimont, lev�ntate!

Obedece. �R�pido, vamos!

- �Mam�? - Mis ni�os.

- Mam�. - Mis ni�os.

- Vengan conmigo. - Oiga, �qu� cree que hace?

- �Gaspard, se lleva a los ni�os! - �Si los quiere tiene que pagar!

P�guenos todo lo que nos debe o llamar� a...

�Asesina, asesina!

�Socorro! �Asesina!

�Abran paso!

- �Larga vida al Rey! - �Viva Luis XIV!

Ese es Luis Dieudonn� de Bourbon, Luis XIV, el Rey de Francia.

El asesino de su padre.

Les juro que recuperar� mis t�tulos, mi poder y mis riquezas

para restaurar el nombre de los Peyrac.

Aunque sepas que estoy muerto, y veas mi cad�ver, no lo creas.

Soy dif�cil de matar.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

..::[Traducido por Axel7902]::..

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