All language subtitles for The.Hateful.Eight.2015.Extended.Version.Chapter.3.Domergues.Got.a.Secret.spa

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Original subtitles

Bien...

¿Hay más armas...

...de las que no sepa?

Más tarde...

recordaré haber hecho esta pregunta

y recordaré sus respuestas, así que una vez más.

¿Hay más armas de las que no sepa?

Sólo quiero hacer un anuncio.

¿Qué anuncio?

El guisado está listo.

THE WEINSTEIN COMPANY PRESENTA

LA OCTAVA PELÍCULA DE QUENTIN TARANTINO

CAPÍTULO TRES

DOMERGUE TIENE UN SECRETO

¡Vaya mierda!

¿Por qué se sienta solo?

Todos están sentados acá, venga a ver...

Si tienes hambre, ve a sentarte a la mesa.

Y entonces estarás cenando con un nigger.

No tiene que sentarse al lado del nigger.

-Judas estaba sentado a la mesa. -General, puede sentarse a mi lado.

Nunca me harás cambiar de parecer al respecto.

Venga a sentarse a la mesa y comer un plato de guisado.

Después de usted, mayor.

-Un plato pequeño... -No y no.

General, tiene que comer algo, por favor.

Le puedo dar un plato pequeño y una taza de café.

Te dije que no.

¿No sería bueno sentarse con un grupo de gente?

¿Sentarme con el nigger a la mesa y comer?

General Smithers, me temo que debo insistir.

-Por favor. -Oye...

¿Qué privilegio nunca has tenido?

¿Tocar a un oficial sobre tu rango?

-Un general, hijo. -Bueno, puedo traer--

-Ve a cenar con tu amigo nigger. -Amén.

General, no tiene que sentarse al lado del nigger.

-Le traeré una manta. -Ya tengo una manta.

Tiene que comer algo, general.

¡Señor Bob!

Si Minnie estuviera aquí, nos haría pan de maíz.

¿Has olvidado como aceptar una orden, capitán?

Puedes retirarte.

Sí, señor.

Aun me siento mal por no darle algo que comer.

Avíseme si cambia de parecer.

Está bien.

Te voy a soltar mientras comemos.

No te hagas ilusiones. No me estoy ablandando.

Si te levantas sólo unos centímetros de ese asiento...

...te meto un balazo en la maldita garganta.

Ven aquí.

Entonces, Domergue...

...supongo que esta tormenta es un golpe

de suerte para ti en cuanto a ti.

No me oyes quejarme, ¿verdad?

No, en lo absoluto.

¿Y tú, Oswaldo?

¿Yo qué?

Mira, tomando en cuenta todo

lo que he hecho para ganar dinero...

...no te puedo juzgar, pero, ¿no te molesta ni un poco...

...colgar a una mujer?

Hasta que no inventen un gatillo

a prueba de mujeres, si eres verdugo...

...vas a colgar mujeres.

Eso jamás lo vi de esa manera.

Cuando se trata de algunos de los desgraciados que hay...

...es lo único que funciona.

Sólo tienes que colgar a los desgraciados malos.

Pero a los desgraciados malos los tienes que colgar.

¡Maldito hijo de puta!

¡Casi me muero allá afuera!

¡No voy a volver a salir en esa mierda nunca jamás!

¿Estás bien, O.B.?

Estoy bien. Voy a estar bien.

Sólo tengo que calentarme.

¿Quieres guisado, O.B.?

Guisado, luego.

Ah, sí.

Está rico.

Entonces...

¿Cómo estás, mayor negro?

No estoy de humor, Chris Mannix.

Déjame en paz de tu mierda.

John Ruth dice que tienes una carta de Lincoln.

Ya te dije, burro, vete a rebuznar a otro lado.

Es verdad, John. Tú me lo dijiste, ¿no?

Sí, yo te lo dije.

Entonces...

-¿Tienes una carta de Abraham Lincoln? -Sí.

-¿El Abraham Lincoln? -Sí.

¿De Abraham Lincoln?

-¿El presidente de los EE.UU.? -Sí.

-¿De América? -Sí.

-¿Te escribió, personalmente? -Sí.

¿Personalmente como: "Estimado Mayor Warren"?

No, personalmente como: "Estimado Marquis".

¿"Estimado Marquis"?

¿Abraham Lincoln, el Presidente

de los Estados Unidos de América?

Sí.

-¿La puedo ver? -No, no puedes.

Pero según como lo cuenta John...

...no eras un mero soldado nigger

escogido de entre muchas cartas.

Como lo cuenta John...

...ustedes se correspondían.

Sí.

Como lo cuenta John...

...prácticamente eran amigos de correspondencia.

Sí.

Y un amigo de correspondencia prácticamente es un amigo.

John Ruth, ¿de verdad crees que un nigger...

...expulsado de la caballería

con una tira amarilla en la espalda...

...era prácticamente amigo del Presidente de EE.UU.?

John Ruth, odio ser el que te lo tenga que decir,

pero no hay nadie en la Mercería Minnie's...

...que se haya correspondido con Abraham Lincoln.

¡Y menos ese nigger!

¿Todo eso fue mentira?

Por supuesto.

¡Muy bueno, Warren!

¡Eres un descarado, nigger! ¡Eres un descarado!

Ha de ser verdad lo que dicen de tu gente.

No se puede confiar en nada de lo que salga de sus bocas.

¿Qué pasa, John Ruth?

¿Herí tus sentimientos?

La verdad, sí los heriste.

Yo sé que soy el único negro hijo de puta

con el que has conversado,

así que voy a ser tolerante.

No sabes lo que es ser un negro enfrentándose a EE.UU.

Los negros sólo estamos seguros si los blancos están desarmados.

Y esta carta tuvo el efecto deseado...

...de desarmar a los blancos.

Llámalo como gustes.

Yo lo llamo una maldita jugarreta.

¿Te digo por qué mentiría sobre algo así, blanco?

Me ayudó a abordar esa diligencia, ¿no?

Te voy a hablar como el Señor le habló a Juan.

Una carta de Abraham Lincoln no me hubiera afectado a mí.

Yo dejaría a una puta orinarle encima.

Yo le escupiría.

¡Muy bien, hermana!

Warren, maldita sea.

Deja a ese viejo en paz.

Siéntate, hijo de puta.

Compartí un campo de batalla con este hombre.

¿O también me va a negar eso?

Supongo que estuviste ahí.

¿Lo puedo acompañar?

Sí, sí puedes.

Maldita sea.

¿Cómo le ha ido desde la guerra?

Tengo mis dos piernas.

Mis dos brazos.

No me quejo.

¿Tiene una mujer?

Una fiebre se la llevó el invierno pasado.

¿Cómo se llamaba?

Betsy.

¿Una chica de Georgia?

De Augusta.

Chico de Atlanta, chica de Augusta.

Yo criaba caballos de Kentucky.

Su papá era dueño del criadero

donde yo compraba muchos de mis ponis.

Maldita sea.

Hice un buen trato al casarme.

Tomé lo que él me dio y compré muchas huertas de duraznos.

Me acomodé algo bien.

Me fue mucho mejor que a los inútiles de mis hermanos...

...eso seguro.

Su hijo vino aquí hace unos años.

También hablaba bien de su mamá.

¿Conociste a mi hijo?

¿Que si lo conocí?

Sí.

Sí, lo conocí.

Tú no conociste a mi hijo.

Como guste.

¿Conociste a mi hijo?

Sé en qué día murió.

¿Y usted?

No.

-¿Quiere saber qué día fue? -Sí.

El día que me conoció.

Vino aquí a cazar unas cuantas cabezas de negros.

La recompensa entonces era de 5.000

y el derecho a presumir.

Pero para los rebeldes,

¿5.000 por cortarle la cabeza a un nigger?

Era buen dinero.

Los rebeldes escalaron esta montaña en busca de fortuna.

Pero no había ninguna fortuna.

Sólo me encontraron a mí.

Todos los blancos que venían cambiaban de opinión...

...al encontrarse a merced de la pistola de un nigger.

"Mejor lo olvidamos.

Me voy por mi lado y tú por el tuyo."

Eso me dijo su hijo Chester.

¡Eres un maldito mentiroso!

"Si sólo me dejas irme a casa con mi familia...

...te juro que no volveré jamás a Wyoming."

Eso decían todos.

Rogando por su vida...

...su hijo me contó la historia de su vida.

Y usted estaba en esa historia, general.

Cuando supe que tenía al hijo...

...del maldito Asesino de Negros de Baton Rouge...

...supe que me iba a divertir.

¡Cállate la boca, negro mentiroso!

General Smithers, no le haga caso.

Él no conoció a su hijo.

Sólo lo oyó a usted decir por qué estaba aquí.

Hacía frío el día que maté a su hijo.

Y no frío como en una montaña nevada de Wyoming.

Hacía más frío que eso.

Y en ese día tan frío...

...con su hijo viendo la boca del cañón de mi rifle...

...hice que se desvistiera...

...hasta su trasero desnudo.

Luego le dije que caminara.

Lo hice caminar desnudo dos horas hasta que

el frío lo hizo desplomarse.

¿Tú nunca conociste a mi hijo?

¡No, no lo conoció!

¡Sólo es un negro taimado

que quiere que agarre esa pistola!

Luego empezó a rogarme de nuevo.

Pero esta vez, no me rogaba que lo dejara irse a casa.

Sabía que jamás volvería a ver su hogar.

Tampoco rogaba por su vida...

...porque sabía que la iba a perder.

Lo único que quería...

...era una cobija.

No juzgue a su hijo muy severamente, general.

Nunca ha tenido tanto frío

como el que tenía su hijo ese día.

Le sorprendería...

...lo que un hombre con tanto frío...

...haría por una cobija.

¿Quiere saber lo que hizo su hijo?

Me saqué mi gran salchicha negra de los pantalones...

...y lo obligué a gatear en la nieve hasta llegar a ella.

Luego agarré un manojo de su pelo negro

desde atrás de su cabeza...

...y le metí mi gran pito negro...

...en su maldita garganta.

Y como estaba lleno de sangre, estaba caliente.

Puede apostar su culo que estaba caliente.

¡Y Chester Charles Smithers...

...chupó ese pájaro negro caliente...

...todo el tiempo que pudo!

¿Está empezando a ver imágenes?

Su hijo con el pito de un negro en la boca.

Él temblando, él llorando.

Yo riéndome...

...y él, sin comprender.

Pero tú lo comprendes, ¿verdad, Sandy?

Nunca le di a tu hijo la cobija...

...aún después de todo lo que hizo.

E hizo todo lo que le pedí.

Ni media cobija.

Esa cobija era una promesa de mentiroso.

Como los uniformes que la Unión les dio a las tropas de color...

...que tú decidiste no reconocer.

¿Entonces qué vas a hacer, viejo?

¿Vas a pasar los próximos dos o tres días...

...ignorando al nigger que mató a tu hijo?

¿Ignorando cómo lo hice sufrir?

¿Ignorando cómo lo hice...

...lamerme por todo el pito?

Lo más tonto que hizo tu hijo...

...fue decirme que era tu hijo.

Han pasado unos 15 minutos desde

que dejamos a nuestros personajes.

Joe Gage se ofreció para sacar el cadáver de Smithers.

Se echó a suertes quién le ayudaría.

O.B. perdió.

Chris, John Ruth y Oswaldo vigorosamente debatieron

la legalidad del asesinato

en defensa propia que había sucedido.

El mayor Warren, muy confiado en la legalidad de su acto...

...los ignoró. Se sentó solo en la mesa y bebió brandy.

El capitán Mannix se puso el abrigo del general

y se unió a Oswaldo a prender las velas y linternas.

Oye, Ozzie, qué buena idea.

Vamos a iluminar este lugar.

John Ruth cerró la puerta, esperando que

Joe Gage y O.B. regresaran.

Bob disfrutó de un Manzana Roja.

Domergue, sin embargo,

no se ha movido de su lugar en la mesa comunitaria...

...desde que John Ruth le quitó las esposas.

John Ruth.

¿Sí?

¿Puedo tocar aquella guitarra?

Regresémonos un poco.

Tu hijo, con el pito de un negro en la boca.

Hace 15 minutos, el mayor Warren mató al general Smithers

enfrente de todos.

Pero 40 segundos antes de eso...

...pasó algo igual de importante,

pero no todos lo vieron.

Mientras el mayor Warren cautivaba al público...

...con cuentos de pitos negros en bocas blancas...

...alguien envenenó el café.

Hizo todo lo que le pedí.

Ni media cobija.

Y la única que lo vio hacerlo...

...fue Domergue.

Por eso este capítulo se titula:

"Domergue tiene un secreto."

John Ruth.

¿Sí?

¿Puedo tocar aquella guitarra?

Sí.

Si regresas con algo que no sea una guitarra...

...mi pistola va a tocar una tonada.

"La marcha fúnebre de Domergue."

¿Entiendes?

Sí, sí, sí, entiendo.

Escuchen un momento, chicos.

Y óiganme contar mi historia.

Cómo de la costa de Inglaterra,

fui condenado a zarpar.

Un jurado me declaró culpable,

y esto dijo el juez:

"De por vida, Jim Jones, te condeno

al otro lado del mar."

No podrás hacer ningún daño.

Recuerda lo que digo:

"Te quitarán lo ladrón a latigazos

allá, en Botany Bay."

Había olas altas en el mar.

Llegaban vientos a vendavales.

Hubiera preferido ahogarme en la miseria

que llegar a Nuevo Gales Sur.

Había olas altas en el mar

cuando llegaron los piratas.

Pero los soldados del barco de reos

eran unos quinientos.

Abrieron fuego y, de algún modo,

lograron ahuyentar el barco pirata.

Preferiría haberme vuelto pirata

que ir a Botany Bay.

Y una noche oscura, cuando todo

esté callado en el pueblo,

los mataré, desgraciados, a todos.

Mataré a tiros a los azotadores.

Les daré a todos una sacudida.

Recuerden lo que digo:

"Lamentarán haber mandado a Jim Jones

encadenado a Botany Bay."

¿Ésa es la que te gustaba cantar en la diligencia?

Sí.

Es muy bonita.

¿Tiene otra estrofa?

Sí, muchas.

Adelante, cántala.

Lo que tú digas, John.

Día y noche sonaban las cadenas.

Y como esclavos de galera,

trabajábamos y cuando moríamos

llenábamos tumbas deshonradas.

Pero un día romperé mis cadenas,

y al bosque huiré.

Y te dejaré muerto atrás, John,

cuando llegue a México.

Dame esa guitarra.

¡Se acabó la música!

¡Date la vuelta!

¡John, no! ¡No, no, no, no!

¡Sí, sí, sí! ¡Cállate la boca!

Cuando llegues al infierno, John...

...diles que Daisy te envió.

Mannix, ¡el café!

¡Ay, Dios!

Dame esa maldita pistola.

No me pongas a prueba, perra.

¡Todos! Pongan sus traseros contra esa pared de ahí.

¡Maldita sea!

Ve o no vayas, Joe Gage. Como tú quieras.

-Ya voy. -¡Entonces ve!

Tú también, señor Bob.

Todos dense la vuelta y pongan las manos contra esa pared.

¡Quiten las raquetas de nieve!

Todos cállense la boca y hagan lo que yo les diga.

Si abren la boca, conseguirán un balazo.

Si se mueven de repente o raro, conseguirán un balazo.

No habrá advertencias, no habrá preguntas. Un balazo.

¿Entienden?

Quiero escucharlos decir: "¡Entiendo!"

-Entiendo. -Entiendo.

-Entiendo. -Entendemos.

Chris Mannix, ven aquí, de este lado.

Ven.

Saca la pistola de mi funda.

Apúntales a ellos.

Como les dije...

..si alguien hace algo, lo que sea...

...lo matas.

Entonces,

¿decidiste que dije la verdad

sobre ser el alguacil de Red Rock?

No es para tanto.

Pero sé que no eres el que envenenó el café...

...porque casi te lo tomaste.

Es uno de ellos.

Dame la llave. ¡Dame la llave!

¡Maldito negro bastardo hijo de puta!

¡Vas a morir en esta montaña y me voy a reír cuando mueras!

¿Qué dije de hablar?

Fue en serio, ¿no?

Y tienes que entender que acabas

de matar al único hombre presente...

...comprometido a llevarte a Red Rock viva.

Uno de ustedes está colaborando con ella.

O dos de ustedes están colaborando con ella.

O todos ustedes.

Pero sólo uno envenenó el café.

¿Qué encantos tiene esta perra...

...para hacer que un hombre desafíe

una ventisca y mate a sangre fría?

No tengo la menor idea.

Pero John Ruth quiere colgar a tu mujer...

...así que lo matas.

Está bien.

Quizá.

Pero O.B. no iba a colgar a nadie.

Ya lo creo que no.

Pero igual está ahí muerto, ¿no?

Ya lo creo, hijos de puta.

Igual que cualquiera que hubiera tomado ese café.

Como yo, maldita sea.

Los que están contra la pared y no envenenan, piensen en eso.

Piensen en cómo podrían haber estado rodando en este piso.

Y cómo el hombre de al lado hubiera sido responsable.

Yo sé a quién le apuesto.

Así es, Joe Gage. Te estoy mirando a ti.

No tan rápido, Chris.

Vamos a llegar a eso.

Vamos más despacio.

Vamos mucho más despacio.

¿Quién hizo el café?

Él lo hizo.

Sí, él lo hizo, ¿verdad?

Sí, él lo hizo, ¿no?

Ahora, ¿por qué el verdugo,

que no tiene nada en mente excepto llevar a esa mujer a la horca,

estaba preparando el café en la mercería de Minnie?

Porque su café era horrible.

¿Es cierto?

¿No es eso interesante?

Tú, cazarrecompensas, no tomaste de mi café.

No estés tan seguro de lo que dice el pequeñín.

Yo tomé de su café.

No era el mejor café que haya tomado,

pero no había nada de malo con él.

Si quieren que haga café, sólo deben pedirlo.

Quizá.

Quizá.

Pero el guisado me puso a pensar.

¿Hace cuánto tiempo dices que se fue Minnie?

¿Hace una semana?

Verás...

...mi mamá hacía guisado,

y siempre sabía igual, sin importar qué carne usara.

Y había otro tipo en la plantación, el tío Charlie.

Él también hacía guisado.

Y al igual que el de mi mamá,

comí su guisado desde que era un niño pequeño

hasta ser un hombre maduro.

Sin importar la carne,

siempre sabía al guisado del tío Charlie.

No he comido guisado de Minnie en 6 meses, no soy un experto.

Pero por seguro ése es el guisado de Minnie.

Así que si Minnie está en el lado norte,

visitando a su mamá una semana...

...¿cómo hizo ese guisado esta mañana?

Y éste...

...éste es el sillón del Dulce Dave.

Cuando me senté en él, no lo podía creer.

Nadie se sienta en el sillón del Dulce Dave.

Quizá ésta sea la casa de Minnie,

pero éste es el sillón del Dulce Dave por seguro.

Y si él hubiera ido al lado norte...

...estoy bastante seguro...

...que se hubiera llevado el sillón.

¿Qué hay en el sillón?

Justo lo que pensé.

La maldita sangre del Dulce Dave.

¿De verdad me estás acusando de asesinato?

A mi manera de ver, señor Bob...

...el que está colaborando con ella...

...no es quien dice ser.

Y si eres tú...

...entonces Minnie y su hombre no están con su mamá.

Están tirados allá afuera, muertos en algún lado.

O si eres tú, hombrecito británico...

...el verdadero Oswaldo Mobray está en alguna zanja...

...y tú eres un inglés usando sus papeles.

O aceptamos mi teoría...

...que el tipo más feo lo hizo.

Lo que significa que fuiste tú, Joe Gage.

Entonces, ¿dedujiste que

envenenaron el café mientras tú asesinabas al viejo?

Sí.

Bueno, mi negro amigo...

...durante todo ese incidente...

...yo estaba en ese lado del cuarto

tocando "Noche de Paz" en el piano.

No dije que tú hayas envenenado el café.

Dije que tú no hiciste el guisado.

Mi teoría es...

...que tú colaboraste con el tipo que envenenó el café,

y que los dos mataron a Minnie, al Dulce Dave,

y a cualquiera que haya visitado

este malhadado día a la Mercería.

Y en algún momento...

...ustedes tenían la intención de matar a John Ruth...

...y liberar a Daisy.

Pero no contaban con la ventisca...

...y no contaban con nosotros dos.

Hasta ahí he llegado. ¿Cómo me va?

Eres un nigger con mucha imaginación, ¿no?

Entonces, ¿me quieres asesinar a mí basándote

en una teoría descabellada...

...o la puedes probar?

No es tan descabellada, señor Bob.

Y es un poco más que una teoría.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando para Minnie?

Cuatro meses.

Si hubieras estado aquí hace dos años y medio,

sabrías de aquel letrero que había encima del bar.

¿Te lo mencionó Minnie?

No.

¿Quieres saber qué decía el letrero, señor Bob?

"No se admiten perros ni mexicanos."

Minnie colgó ese letrero el día que abrió esta mercería.

Y estuvo colgado sobre ese bar todos los días

hasta que lo quitó hace más de dos años.

¿Sabes por qué lo quitó?

Permitió que entraran perros.

A Minnie le agradaba casi todo el mundo...

...pero no le agradaban los mexicanos.

Así que cuando me dices que Minnie

fue al norte a visitar a su mamá...

...me parece muy improbable.

Pero, está bien.

Quizá.

Pero cuando me dices...

...que Minnie Mink tomó su mercería,

que para ella era la cosa más preciada del mundo,

y la dejó en manos de un maldito mexicano...

Eso fue lo que quise decir en el granero

cuando dije que no parecía algo que Minnie haría.

Ahora sí te estoy llamando mentiroso, señor Bob.

Y si estás mintiendo,

y lo estás...

...entonces tú mataste a Minnie.

Y al Dulce Dave.

Cuatro míseras balas,

y se acabó el señor Bob.

No por eso estamos más seguros de saber...

...quién de ustedes envenenó el café.

¿Verdad, Chris?

Ya lo creo que no.

Uno de ustedes envenenó el café para liberar a Daisy.

Si no escucho una confesión

de uno de ustedes hijos de puta

pronto y rápido...

...voy a vaciar toda esta jarra de café

en la maldita garganta de esa perra.

Bueno, se acabó el tiempo.

¡Detente!

Está bien, yo fui.

Yo envenené el café.

¡Ya lo sabía, carajo!

¡Vas a morir, maldito asesino!

Mayor Warren...

...por favor, déjame mandar

a este hijo de puta feo al infierno.

Mataste a O.B. Él vale diez como tú.

Warren, ¿lo puedo matar?

Dile adiós a tus huevos.

¡Mayor Warren!

¡Yo no tengo pistola, alguacil!

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