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El pastor dice que si tengo fe, Jéssica regresará sana y salva.
Ese hombre dice lo que quieres oír, Lukas.
Somos siervos del Señor.
Gloria a Dios.
-¿Y Thalita? -Después veremos eso.
No, mamá. Después no. Tú sabes dónde está.
¿Llegó el dinero?
Solo responderás lo que te pregunten
y no podemos decir nada, nada sobre Michelle.
Estás pasando vergüenza.
Siempre será puta, no cambiará. Idiota.
¿Quién es Georgete?
Es un apodo, un nombre de guerra, por así decirlo,
que la madre de la menor utiliza para recibir a sus clientes.
¿Qué haré yo en medio de unos intelectuales?
Escucha, ¿crees que te pondría en ridículo?
Es una charla en la universidad. ¿Alguna vez me burlé de ti?
Raquel, fui demasiado lejos.
Nadie te quiere. Ni mi hermano.
¿Sabes qué hizo él ese día en la escuela?
Yo te cuento. ¿Quieres?
Será un idiota más, un desgraciado para tu lista.
Ese es el edificio.
Preguntaré al portero.
Escucha, Paulinho...
Creo que no quiero ir. ¿Regresamos?
Oiga, ¿podemos regresar en la próxima salida?
Espere...
¿Quieres regresar?
En serio, mira, esto de aquí no soy yo.
¿Cómo diré estas cosas? Ni sé hablar.
No sé por dónde empezar.
Bruna, solo son temas.
Solo son temas que escribí. Bien.
Paulinho, no soy tan intelectual como tú, no sé hablar.
Ellas quieren oírte,
quieren oír lo que tienes que decir.
Eres inteligente, eres valiente.
Todo está en tu cabeza, saldrá bien. Todo está bien.
No regresaremos, señor.
Dame, quiero un trago, por favor.
Paulinho, dame.
No, Bruna...
Bruna...
Harás esto sobria, ¿sí?
Sin alcohol, sin nada.
Tienes el coraje para hacerlo sobria.
Además, eres mucho más agradable sobria.
Estarás genial.
Almuerzo con mi mamá,
voy a la escuela
y, cuando ella va a trabajar, me quedo en casa estudiando.
La psicóloga que estuvo en tu casa me contó eso.
Mi madre trabaja mucho,
dice que no quiere depender de nadie.
Parece que eres buena alumna.
¿Eres buena alumna, Ketlyn? ¿Haces las tareas del hogar?
Sí. Michelle me ayuda bastante.
¿Michelle? ¿Quién es ella?
No es nadie.
Pero dijiste que te ayuda...
¿Es amiga tuya?
No.
¿Amiga de tu madre?
Sí, pero ya no vive más en casa.
¿Ella vivía en tu casa? ¿Contigo y con tu madre?
Sí. Pero se terminó...
¿Qué se terminó, Ketlyn?
Está todo bien, todo bien.
Ketlyn, bebe un poco de agua.
¿Estás bien?
Sí, solo un poco nerviosa.
Yo solo quiero lo mejor para ti
y tienes todo el derecho de expresar tu opinión
porque es una decisión muy importante para ti.
Nosotros estamos aquí porque tu papá pidió la tenencia.
Hizo acusaciones graves contra tu madre
y yo debo decidir qué es lo mejor para ti.
Entonces, ahora cuéntame quién es Michelle.
Quiero decirte algo.
Adelante.
Dime.
Creo que no quiero volver a ver a la gente de Araçoiaba.
Buena decisión, yo tampoco quiero.
Son unos retrógrados. Idiotas.
¿Sí?
Sí.
Hasta hace poco, me importaba
lo que las personas pensaran de mí.
El mundo sigue girando...
Sí.
Las cosas pierden sentido bien rápido.
Ya se encuentran reunidos los elementos necesarios
para resolver esta causa.
La psicóloga y los testimonios describen al Sr. Roberto
como un padre amoroso, serio y dedicado.
Su trabajo como camionero exige viajes constantes,
lo que restringe el tiempo de dedicación a su hija.
Los mismos también concluyen
que la Sra. Maria Luíza Alves Santana
es una madre presente, amorosa
y privilegia los intereses de la menor.
Sin embargo, en este tribunal, faltó a la verdad.
Este juicio entiende que el trabajo real de la madre
no le causa ningún prejuicio a su hija,
que mantiene una vida centrada y un espacio organizado.
Juzgo improcedente la acción de la tenencia
propuesta por el demandante
y le otorgo la tenencia unilateral
a la madre, la Sra. Maria Luíza Alves Santana.
Establezco el derecho de visita del Sr. Roberto Santana
cada 15 días...
Mentira. Qué maravilla, Georgete.
Claro, festejaremos esta noche. Qué maravilla, amor.
Las extraño mucho, Georgete.
Sí, iré.
Claro que iré.
Regresaré.
Vaya.
Qué linda.
Gracias.
Georgete llamó.
Ketlyn se quedará con ella.
¿En serio?
Vaya, estoy muy contento por ustedes.
¿Y tú irás a verlas?
Sí.
Pero antes me ocuparé de una cosa.
Oye, Lukas.
¿Puedo darte un consejo de amigos?
Esa iglesia no te está haciendo bien.
No hay nada que resuelva las cosas que hice.
Siento algo malo.
Jéssica tendría que haber vuelto.
Basta con eso. Jéssica volverá.
Oye, tu mamá pidió que fuera al banco, ¿sí?
Enseguida regreso.
Mira.
Vamos.
-¿Y tu madre? -¿Qué sucede?
-Quiero hablar con tu madre. -¿Puedo ayudarlos?
Doña Samira...
Largo.
-Hola. ¿Qué quieren aquí? -¿Dónde está la santería?
¿Qué?
Quiero ver la santería de ahí atrás.
-¿Qué quieren? -Suelta a mi madre.
¡No me toques!
¡Lukas!
¡Lukas!
Por favor, suéltala.
¿Dónde está la santería? Sé que está ahí atrás.
-¡Suéltame! -Quiero verla ahora.
-Suéltame. -¡Cállate!
¡Déjala!
Déjame...
¿Estás filmando?
Es para mostrar que en la casa de Jesús,
el diablo no tiene lugar.
-Rompe esa basura. -No.
Rómpela, bruja.
Rompe todo, maldita, delante de mí.
No romperé nada.
Hazlo, maldita, o te romperé la cara.
No romperé nada.
¿Estás loco?
¿Quién te mandó a que lo rompas, hijo de perra? ¿Quién te mandó?
-Que lo rompa la bruja. -Rómpelo tú, bruja. Adelante.
Rompe todo.
Arranca todo eso, rómpela. Rompe todo, vamos.
-Vete, diablo. -Eso.
-Sal, Satanás. -Filma esto, hermano.
-Sal de esta casa, Satanás. -Fílmalo.
¿Tú por qué lloras, marica?
Adelante, bruja, termina de romper todo.
Esto es para demostrar que ahora esto es de Jesús.
Vámonos.
Quiero agradecer una vez más la oportunidad de estar aquí
hablando sobre el feminismo.
Ahora le paso la palabra a Bruna Surfista,
profesional del sexo.
Gracias.
Mi nombre es Bruna, soy prostituta
y no es muy fácil para mí hablar al respecto.
Sé que no es una profesión que los padres desean para sus hijas,
pero es lo que soy.
Y, como la prostitución es legal en Brasil,
creo que merecemos el respeto como cualquier otra profesión.
-¿Cualquier otra profesión? -Sí, como cualquier profesión.
No, no es como cualquier profesión. No, todo bien.
Disculpa, está hablando Bruna.
Disculpa. No seamos ingenuas.
¿Y las mujeres que no tuvieron elección?
Me gustaría...
-No. Me gustaría... Bueno... -Está hablando Bruna...
Está bien, parece que sabe más que yo de mi profesión.
Por favor, continúa.
Me gustaría pedirles una cosa que les parecerá extraña.
Pero quisiera que lo intenten.
Me gustaría pedirles que cierren los ojos,
por favor.
¿Pueden cerrar los ojos?
Quisiera que ustedes imaginen ahora
a un hombre extraño,
entrando aquí, a esta sala.
No lo conocen y él tampoco las conoce,
ustedes no saben quién es y ese tipo no las respeta.
Imaginen que su mano les toca sus partes íntimas,
hace lo que él quiera con sus cuerpos.
-Mamá... -¿Qué?
¿Y mi papá?
Tu padre te ama.
Todo estará bien, él podrá venir aquí siempre,
y podrás quedarte con él.
Pero no quiero que esté triste.
¿Y por qué no lo llamas? Llámalo.
Se pondrá feliz.
Toma.
Buen día.
Hola, Luciano. ¿Y tu padre?
Vine solo.
Él no te deja andar solo. ¿Cómo hiciste para llegar?
Tomé un autobús. Sé llegar solo.
Papá, dame un segundo.
Luciano, entra.
Entra.
Buenas tardes, clase.
Ese es mi nombre.
A partir de hoy, deben llamarme Michelle.
¿Está bien?
Vaya, qué horror, Samira. Qué gente mala.
Y pueden regresar, ¿no?
Que se te haga la boca a un lado.
Será mejor que nos vayamos.
¿Y adónde vamos?
¿Dónde crees que este mundo es seguro para nosotros?
Dios los proteja.
Rayos.
¿Usted está bien?
No me moleste hoy.
Samira, usted debe oír la palabra.
Dice que quien no se arrepiente de sus pecados,
caerá en desgracia e irá al infierno.
Largo de aquí.
Todos son bienvenidos a la casa del señor.
Ya estamos en casa,
nadie aquí necesita la casa de ningún señor.
Deben aceptar a Jesús, Él es el único salvador,
el único que sabe cuál es el mejor camino para sus vidas.
Hagan como el hermano Lukas
que ya aceptó a Jesús y reza con nosotros.
Serán aceptados con amor, sin dolor y sin resentimientos.
Porque nosotros no juzgaremos a nadie, señora Samira.
¿Vamos, Zeca?
Vamos.
-Zeca, me voy con ustedes. -¿Estás loca, muchacha?
-Vamos, Daiane. -¿Enloqueciste, Daiane?
Nada nos faltará.
-Hola. -Hola. ¿Luciano está aquí?
Sí, está jugando con Ketlyn en la habitación.
¿En la habitación? ¿Qué hace?
¿Cómo "qué hace"? No te entiendo.
Olvídalo, iré por él.
No, espera. Conseguí la tenencia.
-¿Eres puta? -Hablemos allí adentro.
Lo nuestro fue muy lejos. Fue mi culpa, te pido disculpas.
Me engañaste.
No, tú lo hiciste.
Eres puta. ¿No tienes vergüenza?
Sí, por eso lo ocultaba.
Para que nadie reaccione como tú ahora.
Soy puta... Lo soy, sí.
Dime, cuando tienes sexo,
¿al menos, usas condón, me imagino?
Salí con una puta...
Wander, termina con eso. ¿Cuántas veces me dirás puta?
Se terminó, soy puta. Respétame. ¿Bien?
Y algo más, puta o no,
esto entre los dos no tiene nada que ver,
ya lo sabes.
Malú, ese día que tuvimos sexo, ¿con cuántos habías estado?
¿Uno, diez?
Escucha, ya no quiero ver a tu hija cerca de mi hijo.
Si me ves por la calle, no me saludes.
¡Luciano!
Escúchame. No permitiré que te metas en su amistad.
¿Lo entiendes? Son dos niños.
Y nosotros, adultos, conversaremos luego.
Papá.
Hijo, hijo, ¿por qué te fuiste sin avisar?
No me mandas, hago lo que quiero.
Me prohibió hablar con Ketlyn.
Luciano, mira, tu padre irá a dar una vuelta
y regresará a buscarte, ¿está bien?
Ve a la habitación a jugar con Ketlyn
y les llevaré la merienda.
Anda.
Ve, hijo. Ve.
¿Cómo llegaste a esto?
Wander, ¿vamos a entendernos los dos?
Mi hija es maravillosa. No debe pagar por mis errores.
Luciano no tiene nada que ver con esto.
Esto es entre nosotros.
Vete a casa. Ve a pensar un poco, vuelve luego.
Ve.
Regreso más tarde.
Está bien.
¿Qué?
Malú...
¿Podré ir a visitarte un día de estos a tu trabajo?
Wander, ve a casa. Ve a pensar.
¿Qué hombre no es un maldito con las mujeres?
Independientemente de ser puta o no.
Y eso que describiste tú puede pasarle a cualquiera,
en una cita, en un encuentro, hasta con nuestros novios.
Son abusivos, hacen lo que quieren,
aunque no tengamos muchas ganas.
Es normal, más allá de la prostitución.
Confieso que, en mi experiencia, me tratan mejor mis clientes
que los tipos que conozco en la discoteca en una noche.
Eso porque tienes dinero para ir a la discoteca.
Sí, tengo.
Y si nunca te hubieras prostituido,
tendrías dinero,
porque eres rica, eres blanca, eres bonita.
Ahora, hablemos de la prostitución en la calle.
Hablemos de las mujeres pobres,
de las niñas que se prostituyen en las calles
a cambio de un plato de comida.
Hablemos de las mujeres negras
violentadas, violadas.
¿Les preguntaste a ellas, Bruna, si les gusta prostituirse?
¿Si no se sienten violentadas, abusadas?
¿Nunca te sentiste abusada?
No, me pasó. Me violaron.
Me lastima mucho oír eso
y quiero que sepas que me solidarizo con tu dolor,
pero no con tu causa.
No tengo una causa, tú la tienes.
¿Y entonces qué es lo que haces en las redes sociales?
Te promueves, ¿no?
Con o sin intención, levantas una bandera.
Y es una bandera muy peligrosa.
No solo para ti,
es peligrosa principalmente para las otras mujeres.
¿No te sientes mal
por incentivar a las niñas a prostituirse,
sabiendo lo peligroso que es?
Espera, espera, espera.
-¿Qué pasa? ¿Estás perdida? -¿Qué es lo que quieren?
-¿Qué haces aquí? -No estoy haciendo nada.
Solo es un regalo...
Lárguense...
Lárguense, por el amor de Dios.
Vamos a darle un regalo.
Da una vuelta...
Déjenme ir... ¿Qué es esto?
Da una vuelta.
No te lo estoy pidiendo, hija de puta.
Te dije que des una vuelta.
¿No me entendiste? Adelante.
Mueve el trasero.
Qué linda.
Muy linda...
¡Socorro!
Golpéala.
Sé que no soy pobre,
sé que no pasé hambre, ni nada de eso,
pero pasé por dificultades,
por muchas cosas que ni te imaginas.
Y te sientas a juzgarme, cuando la puta soy yo.
¿O hay alguna otra puta y yo no lo sabía?
Solo yo.
No tengo que cerrar los ojos
para imaginarme todos los horrores.
Yo sé...
Más que tú.
Sé la historia de esas mujeres,
conozco el olor de los hombres que estuvieron sobre mí.
Vamos a seguir hablando de las putas de las calles,
las discotecas, los prostíbulos, aquí con aire acondicionado,
creyendo que sabemos más de esa mala vida.
Bruna, no estoy aquí para juzgarte.
Sí, me estás juzgando.
No, ni intento darte un discurso moralista. ¿Sí?
Estoy de acuerdo contigo, es una porquería, sí,
pero tú lo elegiste, tú tuviste opción.
De acuerdo.
Nací en el mismo mundo que ustedes,
sé que es difícil para nosotras como mujeres, no soy tonta.
Sé que nos juzgan y nos culpan
y nos enseñan a odiar quienes somos.
Si el mundo ya nos tratará mal, no voy ayudarlo.
Entonces, ni loca, aquí no.
Me rehúso a ser víctima.
De veras. Me rehúso.
Si verán mis opciones como una elección para ser objeto,
se equivocan.
Es una elección para ser sujeto.
Sujeto de mí.
De mi piel, mis senos, mi trasero, mi vagina, mi sexo.
De mi forma, como yo lo quiero.
Mi cuerpo dejó de ser mi castigo. Así.
Al tener el dominio de mi sexualidad,
dejó de doler.
Me hice visible.
Y fue Bruna.
Fue Bruna quien me salvó de mí.
Y, ahora, ya no quiero huir.
De mí, no escaparé más.
¿Michelle?
¡Michelle!
-Michelle... -¿Qué pasó?
¡Ayuda!
Dionísio, Dora. ¿Qué pasó?
¡Hijos de puta!
¿Qué pasó?
¡Michelle!
Calma, no la muevan.
Dionísio, pide ayuda. Busca ayuda.
Llama a una ambulancia.
Calma. Michelle, despierta.
Michelle, despierta, despierta.
Cálmate.
Fue genial.
Salió increíble.
Hablaste muy bien. Muy bien.
¿De veras?
Sí, fue increíble. De verdad.
Qué bueno.
Genial, genial.
Sé que fuiste tú Paulinho
quien le entregó la carta a la directora.
RAQUEL MAMADA
CHUPA PENES
PERRA
Pero, como dijiste, nadie es solo una cosa.
-La paz del Señor, hermano. -La paz del Señor.
-Aleluya. -Aleluya.
Tengo una pregunta para hacerles.
Si al contrario de preguntarnos qué tenemos que hacer,
si nos preguntáramos qué haría Dios,
si nos preguntáramos qué haría Jesús...
En todo lo que Dios hacía, colocaba amor.
Y, con amor, recibimos en nuestra iglesia
a las personas que necesitan salvación.
Gracias a Dios.
Si están sufriendo, las puertas estarán abiertas.
Como nuestro hermano Lukas, que nos bendice con su presencia,
nos honra con su participación en el culto.
Necesita ayuda.
Está pasando por muchos problemas,
sufrimientos en casa
y vino a buscar ayuda a nuestra iglesia.
Acércate, hermano Lukas.
Gracias a Dios.
Nos uniremos en oración para pedirle al Señor
que ayude a aliviar
el sufrimiento de nuestro hermano Lukas.
"Gloria a Dios y aleluya" para él.
Gloria a Dios.
-Gloria a Dios. -Gloria a Dios.
Gloria a Dios para ese hombre que está aceptando a Jesús.
Gloria a Dios, libéralo a él.
-Gloria a Dios. -Libéralo.
Hermano Lukas... ¿Aceptas a Jesús, hermano Lukas?
¡Fue usted el que envió a romper todo!
¡Usted mandó a golpear a mi madre!
¡Y usted casi mata a mi amiga! ¡Fue usted!
Cálmate, estás nervioso.
¡No somos basura, pastor!
Vamos a seguir aquí, en nuestro lugar,
viviendo a nuestra manera, porque es lo correcto.
No se arregla lo que no está roto, pastor.
-Estás alterado. -¿Cree en el infierno, pastor?
-Estás muy nervioso. -¿Cree en el infierno? ¡Siéntate!
-Hermano Lukas... -¡Quédate ahí! ¡Siéntate!
Será mejor que te calmes...
Irá al infierno.
Si no es por la justicia del hombre,
será por la justicia divina.
Porque yo sí, yo creo en Dios y en el infierno.
Lo suyo está guardado, pastor.
Doña Samira, ya está todo cerrado.
Iré a empacar las cosas que faltan.
Gracias, Dionísio.
Jéssica...
Rayos.
Bruna...
Mi amiga.
Gracias, gracias, gracias.
Sé que fue tu dinero el que me salvó. Gracias.
¿Me perdonas? ¿Me perdonas?
No... ¿Estás bien?
Pensé que nunca más los vería.
¿Estás bien, hija?
Quiero ver a mi hija, mamá.
¿Y Thalita? Llama a Thalita.
Les traeré agua.
¿Quieres sentarte, Jéssica?
¿Dónde está? ¿Está adentro?
¡Thalita! ¡Thalita!
¿Dónde está?
Oigan, ¿dónde está mi hija?
Thalita no está aquí, Jéssica.
¿Dónde está?
En la casa de unos amigos.
¿Qué amigo?
Es algo malo, ¿no?
Lukas, ¿qué pasa? Cuéntame.
Jéssica, tenemos muchos problemas.
Mira este lugar. Tuve que dejarla a salvo.
¿Adónde? Vamos ahora.
Jéssica, no podemos ir a buscarla ahora.
¿Por qué no? ¿Por qué no? ¡Quiero ver a mi hija!
-No... -¿Dónde está mi hija?
¡No podemos ir a buscarla ahora! Cálmate.
Lukas... Lukas...
Bruna...
¿Mi hija murió?
No...
No. Ella está bien. Está bien.
No, Thalita está viva.
Escucha, Thalita está viva, está bien y sabemos dónde está.
Es que Samira...
Samira vendió a Thalita para que la críe una pareja rica.
-No la vendí. -La vendiste.
¿Qué?
No la vendí.
La entregué en adopción, es diferente.
¿Vendiste a mi hija, mamá?
¿Vendiste a mi hija, mamá?
¡Desapareciste, Jéssica!
No podíamos criarla aquí...
Es una pareja muy adinerada.
No...
Me entregaste a la niña y me pediste que cuide de ella.
Y yo hice lo que me pareció mejor.
No...
Y así fue... No me arrepiento.
Quién sabe qué iba a suceder con esa niña aquí,
en este lugar...
Ella está bien, eso es lo que importa.
Gracias.
Somos su familia. Puede dejarla...
¿Te duele mucho?
Solo un poco, mi amor.
Pero pronto se pasará.
Volverás con nosotros, ¿no?
Claro que sí. Imagínalo.
Y si no quiere, la obligamos.
Vamos a casa. Vamos a casa.
Hola, estoy cerca...
Bruna, creo que es mejor que no me esperes.
¿Cómo dices?
Debo quedarme, no puedo dejar a mi madre aquí.
¿Estás seguro?
Sí, confía en mí. Buena suerte.
Está bien. Cuídate.
Ustedes también.
Parece que somos nosotras tres ahora.
¿Dónde está la bebé?
¡Aquí!
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