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Estás linda.
¿Sí?
LLÁMAME BRUNA
Hola.
¿Te gustó el regalo?
Dime qué te parece.
Se ve bien.
¿No te dije?
Sí.
Ahora tenemos que llenarlo.
¡No lo creo! Gente, está muy lindo.
Pues sí.
Estoy impresionada.
Lindo.
Buenas noches.
Dionísio, trae unas cervezas, por favor.
Claro.
Estás lindo, Lukas.
El Cancún está abierto, malditos.
¿Vamos a trabajar?
-Ahora, mi amor. -A ganar dinero.
Vamos.
Hola.
No, no iré.
Disculpa, pero no quiero.
Mira, no puedo hablar ahora. Así que después te llamo.
Chau.
-Hola. -Hola.
Llegaste un poquito tarde, ¿no?
Disculpa.
¿Paulinho?
Espera.
¿Tú eres el periodista de Wild?
Sí, Raquel. ¿Cómo estás?
Soy Bruna. Llámame Bruna.
Cierto, Bruna.
Entra.
Con permiso.
Estás muy diferente, ¿no?
He cambiado un poco.
¿Siempre fuiste tú?
El que me mandaba mensajes para concretar la entrevista.
Sí.
Y ¿por qué no me dijiste que eras tú?
Pensé que no importaría. ¿Hay algún problema?
No. Ningún problema.
Siéntate, ponte cómodo.
Voy a preparar las cosas.
COLEGIO FÓRMULA
Hola, loco.
Hola, Gabi.
¿Cómo están?
¿Te estás ejercitando?
¿Eres periodista hace mucho?
Siempre me gustó escribir, siempre fui de escribir...
Y me convertí en periodista.
¿Para Wild?
No, es mi primer reportaje para Wild.
Yo sugerí la idea y les encantó.
Es temprano aún, amor...
Recién empezaste a vivir la vida...
Y ya anuncias la hora de partida...
Sin saber siquiera el rumbo que tomarás...
Presta atención, querida...
Aunque yo sepa que ya estás determinada...
En cada esquina, cae un poco tu vida...
Y, en poco tiempo, no serás más lo que eres...
Óyeme bien, amor...
Presta atención, el mundo es un molino...
Va a triturar tus sueños tan mezquinos...
Va a convertir tus ilusiones en polvo...
Buenas noches.
Buenas noches.
Mira cómo Dios distribuye sus bendiciones.
Una mujer así...
Imagina esa voz cantando en nuestra iglesia.
Imagine, pastor. La señora...
-¿Cómo se llama? -Samira.
Doña Samira debe estar muy ocupada.
Es la dueña del establecimiento.
De todo.
Pero uno nunca sabe, Zeca, uno nunca sabe.
Necesitamos estar atentos a las señales de Dios
en sus misiones.
¿Quieren pasar?
Pastor, puede entrar, siéntase a gusto.
Nuestra casa está abierta para todos.
Si quiere cantar una canción, también puede.
Pero que no sea una alabanza, creo que no gustará mucho.
Muchas gracias, doña Samira. Vamos a regresar a la iglesia.
También está invitada a visitar nuestra iglesia.
-Sí. -Bien, gracias.
-¿Vamos, Zeca? -Con permiso. La paz del Señor.
La paz del Señor.
Adiós.
Eres tan linda. ¿Cómo puedes ser tan femenina?
Te gusta, ¿no?
Voy a comerte toda.
Hazlo.
Es esto lo que quieres, ¿no? Yo me encargo.
Quítame los pantalones.
Travieso.
Métemela, anda.
Qué linda.
Mete, anda. Mete.
Toma. ¡Descarada!
Hermosa.
Bruna, lo que no quieras contestar no lo contestas,
quédate tranquila,
yo mismo voy a editar esta entrevista.
-Está bien. -Quédate tranquila.
Genial.
Vamos a comenzar.
Sí.
¿Cuántos años tienes?
23.
¿Hace cuánto eres una profesional del sexo?
Cinco años.
¿Cómo llegaste a ser Bruna?
¿Cuándo dejaste de ser Raquel
para transformarte en Bruna Surfistinha?
Yo me fui de casa y tuve mucha suerte.
Llegué a un club muy fino, increíble...
Sí.
De verdad. Solo tenía clientes geniales, guapos.
Y la dueña, de la nada, simpatizó conmigo
y me puso a trabajar,
y, en mi primer día, ya gané mucho dinero, increíble.
¿Cómo fue tu primera experiencia?
Muy buena.
Fue con un tipo lindo y supercariñoso,
yo le dije que era mi primer trabajo
y me dio dinero extra.
¿Nunca fuiste maltratada,
nunca tuviste un cliente violento?
No.
Mis clientes son muy tranquilos. Siempre fueron geniales conmigo.
Entonces, tus clientes son buenos clientes.
¿Y sentiste algo por alguno?
¿Te enamoraste?
Sí.
¿Sí?
Sí, y por poco me caso.
Por poco.
Pero ¿qué pasó?
No funcionó. Creo que...
Ni siquiera le di tiempo a que saliera mal.
Quería preguntarte si te gusta el sexo.
Soy prostituta, es obvio que me gusta el sexo.
Qué bueno.
Tu vida es buena, estás tranquila.
Qué bien.
Sí, Paulinho.
Mi vida es genial.
No me arrepiento de nada, elegí este camino.
Está todo bien.
Ya sé, vas a preguntarme:
"¿Por qué una chica de clase media alta decide prostituirse?"
¿No?
No, no, no.
Quiero saber de tu primera vez. ¿Cómo fue tu primera vez?
Ya me preguntaste eso.
No, tu primera vez en la vida. Tu primera vez.
Fue con un noviecito.
De mi infancia.
Fue en su casa de playa.
Era una noche estrellada, fue muy romántico,
porque fue muy respetuoso y cariñoso conmigo.
Y él también perdió su virginidad conmigo.
Fue en el momento correcto, fue exactamente como quería.
Qué curioso, creía que había sido con mi hermano.
Creíste mal.
¿Aún tienes contacto con la gente de la escuela?
No.
No.
¿No quieres hablar sobre tu adolescencia, sobre...?
Sobre cómo era.
¿La adolescencia?
Mira, mi adolescencia no tuvo nada de especial.
Creo que no es una etapa muy fácil para nadie,
pero no hubo nada especial.
Creo que es malo para unos y peor para otros.
Yo, por ejemplo... Beto y yo.
Tuvimos la misma crianza.
Estudiamos en la misma escuela toda la vida.
Su adolescencia fue genial, la mía fue una porquería.
Y yo creo que me identifico contigo en ese aspecto.
Sí.
Nos conocemos desde ahí.
Y yo quería hacer la entrevista partiendo desde la adolescencia,
porque...
Para hablar de Bruna, necesito
entender a Raquel.
No me hiciste ninguna pregunta, Paulinho. Solo estás...
Quiero saber cómo fue tu adolescencia.
Ya te dije que fue genial.
Normal. Ya te dije.
¡VE! ADELANTE
Y ¿qué pasó después de ese día?
¿Qué día?
¿No lo recuerdas, Raquel?
Cuando le sugeriste la idea a tu jefe,
¿a quién le dijiste que ibas a entrevistar?
A Bruna Surfistinha.
¿Te acuerdas cuál era mi apodo en la escuela?
Claro que sí.
Raquel Mamada.
Dilo más alto.
Raquel Mamada.
¿No te parece que la mejor manera
de descubrir quién es Bruna Surfistinha
es viendo lo que hace?
No, creo que la mejor manera es que me hables y yo escriba.
Soy mejor haciendo que hablando, te lo garantizo.
Es mejor que no. ¿Dejo de filmar?
Ven conmigo.
Relájate, ¿sí?
Solo estoy un poco nervioso.
-Relájate. -Bien.
¿Te gusta de alguna forma?
Sigue así. Pronto estará listo.
No lo creo.
Vaya.
Cielos.
Eso nunca me pasó antes.
Disculpa, Bruna.
No sé qué pasó. Creo que estoy un poco cansado.
¡Dios mío!
Hay más papel aquí.
No hace falta.
Son 100 reales.
Maldición...
Maleducado...
Vete al diablo.
Te gustó, ¿o no?
Vaya. ¡Vaya!
¿Sabes a qué se parece? Se parece...
Ya sé. A la hamburguesa de Tía Cleide. ¿No es igual?
Parece la hamburguesa de Tía Cleide.
Es idéntica, lo sé.
Yo la comía siempre, la llenaba de queso.
Era maravilloso.
Vaya, me encantaba.
¿Sigue ahí en la plaza la cafetería?
-No, cerró. -No, ¿de verdad?
Cerró. ¿Te acuerdas de Helio, de la 3002?
Un día, fue ahí, muy loco, y destrozó todo.
Hizo un desastre, llamaron a la policía,
el tipo fue arrestado, fue una confusión enorme.
Cerró.
Diablos, no sabía.
Sabes que a veces pienso en la gente de la escuela.
-Viejo, eran muy idiotas, ¿no? -¡Muy idiotas!
-No solo yo lo pensaba. -Muy idiotas.
Sí.
Muy idiotas.
Esa escuela para mí fue un infierno.
Para mí, fue lo peor. Lo peor.
Estuve desde los ocho a los 17 años en esa escuela.
Y creo que fui quien más sufrió acoso en la vida.
De lo peor.
De lo peor.
Sí.
Estaba muy solo.
Sí. Yo también.
Viví un infierno ahí.
O las personas fingían que no me veían,
o, cuando me veían, se reían de mí.
¿Sabías que llamé a la escuela para saber de ti?
Hablé con la directora.
Y dijo que no recordaba a ninguna Raquel Pacheco.
¿Es una broma?
¡Qué hija de perra!
Vaya, viejo, en Araçoiaba, no se salva ni uno.
Qué idiota.
Por eso estoy haciendo esta entrevista,
porque creo que tienes el derecho de responder.
Yo me acuerdo de todo lo que pasó.
Qué hamburguesa.
Deliciosa.
Buen día. Llegué. ¿Todo bien?
Voy a hacer el desayuno. Chau.
Dame fuerzas para que no caer extenuada.
Ni por cansancio ni por desánimo.
Te suplico con toda mi fe.
No me abandones
en los momentos de amargura y aflicción.
Protege a mis hijos Lukas, Jéssica,
y a Thalita, mi nieta.
Dios mío, ¿qué es ese olor?
¡Misericordia!
Es para alejar la envidia, esas cosas malas. ¿Sabes?
Hace bien, puedes respirar.
No debe hacer bien, no respires eso, chica.
Eso no es de Dios.
Mira, si quieres un lugar para respirar,
alejarte un poco de esa locura,
nuestra casa siempre tiene las puertas abiertas, ¿sí?
Serás siempre muy bienvenida.
Buen día.
La paz del Señor.
Daiane, ve a quitarte esa cosa del pelo.
Si no, se te va a caer todo.
Perdón.
En nombre del Señor.
REINO DE LA FE
Amor, ¿sabes cuántos clientes atendí ayer? Cinco.
Hoy tengo la agenda llena,
hay gente que solo quiere atenderse conmigo.
En poco tiempo, podremos hacer nuestro viaje.
Quiero ir a Disney.
Yo quiero ir a Río de Janeiro. Mi sueño es conocer Río.
Mamá, ¿no íbamos las dos solas?
Niña, no soy sorda.
Si no quieres que vaya, dímelo en la cara.
Es que nos miran todo el tiempo.
Y no me gusta.
-¡Ketlyn! -Déjala, Malú.
A veces, es molesto que nos miren todo el tiempo.
Es hora de irse, hay cosas que hacer.
Lo siento.
No pelearemos por algo que no existe.
Aún no tenemos el dinero. Vámonos.
Toma tu mochila.
-Adiós, cariño. -Adiós.
¿Y el plato, Ketlyn?
Soy tu empleada, ¿no?
Y, entonces, fue así.
De un día para el otro,
pasé a ser la chica que todos miraban,
la que todos querían llevar a un rincón
para besarla, tocarle los senos, hacer lo que quisieran.
Es difícil porque, de verdad,
no creo que lo que hacían fuera algo de adolescentes,
cosas de chicos.
Yo creo que eran malvados.
Todos, sin excepción, eran una banda de malditos,
mentirosos, falsos, incluso entre ellos mismos.
Chismosos, como...
No puedo entender hasta hoy por qué me tomaron de punto.
¿Sabes?
Lo lamento...
Pero tal vez el peor de ellos era tu hermano justamente.
¿Y tu padre?
¿Qué pasa con mi padre?
¿Cómo era?
Tengo lindos recuerdos de mi padre de cuando era niña.
Me acuerdo que creía que era una princesa, ¿sabes?
Pero, luego, crecí,
y no sé exactamente por qué,
esa fantasía... se deshizo.
Y, entonces, comenzamos a distanciarnos
y dejamos de ser una familia.
No conversábamos más.
No nos mirábamos.
No teníamos ningún tipo de relación.
Lo más raro
es que siempre sentí que el problema era yo.
Era yo lo que estaba mal.
POR QUÉ ES DIFÍCIL SER LIBRE
FALTA UN DÍA
¡Papá!
Necesitamos hablar.
¿Puedo pasar?
Estoy trabajando ahora. No...
Vete, por favor.
Raquel, vamos a hablar como adultos, abre la puerta.
Raquel, deja de ser tan infantil.
No.
Cuando quise hablar, no quisiste oírme.
Y pensé que no hablabas más con prostitutas.
-Hola. -Hola.
Adelante.
Con permiso.
A 2X.
A 2X...
Menos...
Menos...
3X. Es igual...
Es igual...
¿Esperas a alguien?
No.
Ahora sí...
Cinco...
Buenas noches, soy oficial de justicia.
Esto es suyo. Firme aquí y me lo entrega.
Es igual...
Es igual...
A dos al cuadrado.
A dos...
-Muchas gracias. -Buenas noches.
Copia esto.
Bueno.
¿Quién era a esta hora?
Roberto está pidiendo la tenencia de Ketlyn.
A ver.
Hola.
Imposible.
Raquel.
Raquel, es tu madre la que te lo pide.
Una vez en la vida, haz lo que tu madre te pide.
Pero ¿por qué?
Esto ya fue demasiado lejos.
¿Para qué, mamá?
Una cena no le hará mal a nadie.
Vienes, cenamos, hablamos y solucionamos esto.
Vienes.
Esa charla no pasa de hoy.
BIENVENIDOS A ARAÇOIABA
Mis padres son el tipo de pareja a la que le puede pasar de todo,
no tener más sexo, mentirse, herirse,
cualquier cosa,
pero igual siguen juntos.
Y yo, honestamente, no puedo entender
cómo mi madre pudo estar tanto tiempo con un tipo
después de todo lo que le hizo.
¿Qué le hizo?
Hola, Raquel.
Qué bueno que viniste.
Pasa.
Pasa, hija.
Vamos a cenar.
¿Y entonces? ¿Qué pasa?
No, no pasa nada, Raquel.
Es que...
Nosotros te llamamos
porque es momento de tener una conversación muy importante.
A pesar de que nos avergüenza la elección que hiciste,
necesitamos hablar.
Es siempre lo mismo.
Solo me ofendes.
Raquel, no te estoy ofendiendo.
Intenta tranquilizarte y oye.
Raquel, solo escucha a tu padre. Solo eso.
Pero el problema es justamente ese.
No quiero escuchar ni una palabra de la boca de ese hombre.
Estoy harta.
Yo también estoy cansado de discutir contigo.
-En realidad, estoy exhausto. -Yo también.
Pero necesitamos hablar.
Estoy muy preocupado por tu futuro, Raquel.
No voy a estar aquí para siempre.
¿Qué será de tu madre?
¿Qué será de ti?
No sé.
Pero ya no tienes nada que ver con mi futuro.
Raquel...
Eres joven ahora.
Pero entiende de una vez por todas.
Eso no dura mucho tiempo.
Ni yo ni tu madre estaremos aquí cuando te arrepientas.
¿Tengo cara de estar arrepentida?
¡Estoy maravillosa!
Está bien.
¿Cómo vas a sobrevivir cuando seas más vieja?
Tu vida fácil no tiene mucho futuro.
No te debo nada, no quiero oírte más.
Nada de lo que digas me interesa.
No te creo.
No creo en tu preocupación.
Tampoco puedo verte la cara sin sentir asco.
¿Qué es esto?
Esto es lo más patético de lo que haya sido parte.
Es un show bizarro.
Ya no quiero ser parte de esta familia,
antes sí, pero ya no.
Porque esto murió para mí. ¡Terminó!
No tengo fuerzas.
No puedo.
Yo desisto.
Es obvio que desistes. Es lo que mejor haces.
¿Por qué insististe para que viniera aquí?
Benito, Benito. ¿Está todo bien?
¿Qué sientes? Habla. ¿Está todo bien?
¡Raquel!
¡Raquel!
Raquel.
Mamá, no puedo, de verdad. Me voy.
Tu padre está enfermo.
Intentó hablarte.
Pero no lo escuchas. No lo dejas.
Ninguno escucha.
Adiós, mamá.
Al diablo.
Tu padre está enfermo.
Intentó hablarte.
Pero no lo escuchas. No lo dejas.
Ninguno escucha.
Creo que lo que más me indigna de esta historia
es percibir, después de todo ese tiempo,
que viví una mentira.
Fue todo una farsa, ¿sabes?
No me sentía una basura porque sí,
yo era evidencia del delito que él cometió.
Hoy, mi padre realmente cree
que soy la persona más sucia del mundo.
La diferencia es que hoy yo también creo que él
es la persona más sucia que existe.
Puedes escribirlo todo, Paulinho, de verdad.
Creo que ya es hora de terminar con esta hipocresía.
BIENVENIDOS A ARAÇOIABA
El Señor ve todo.
Mira eso...
REINO DE LA FE
¡Lukas! ¡Lukas!
Podrían cerrar un poco más temprano, ¿no?
Las personas salen a trabajar. Los niños van a la escuela.
Pasan mujeres de familia.
Aquí somos todos personas de familia, señor pastor.
Es verdad, pastor.
Cerraremos más temprano la próxima.
Realmente es muy tarde. Es decir, muy temprano.
¡Viva el camino de la luz, pastor!
La paz del Señor, hermana.
Dora. Baja la música.
Lukas. Entra, anda.
Vamos.
Eso tiene que terminar.
¿La música?
También.
Ven, Raquel. Ven, querida.
Ten coraje, papá está contigo.
¿Ves que sí puedes?
¡Muy bien, Raquel! ¡Lo lograste!
Muy bien, querida.
Yo te sostengo, ¿sí?
No me sueltes.
No voy a soltarte jamás en la vida.
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