All language subtitles for La casa (2024)

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Original subtitles

(Música alegre)

(Reloj)

(Bolsa de plástico)

(Continúa reloj)

(Golpe)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(Plástico)

(Pájaros)

(Portazo)

(Música tranquila)

(Pájaros)

(Continúa la música)

¿Tienes tú las llaves, no? ¿Yo?

Sí.

Pues espérate.

Justo aquí las tenías.

(Llaves)

(Cerradura)

(RESOPLA)

Joder.

Ahora no quiere salir. Dale tú, porfa.

(JADEA)

Cómo huele a humedad aquí.

Lleva un año cerrado.

Hay que ventilar.

(Interruptor)

¿Qué pasa?

Esto está roto. ¿Nosotros dónde vamos?

Diría que en esa. Es la más amplia.

Yo me pondré a currar en la de mi padre.

Muy bien.

Oye, ¿y qué?

No me dices nada. ¿Qué te parece la casa?

No se va el olor, Jose.

Y quedan maletas en el coche.

(Pitido)

(JADEA)

¡No hay cobertura!

¿Pero cómo no hay cobertura? ¡Si antes había!

(RESOPLA)

(Pájaros)

(RESOPLA)

(Música tranquila)

Oye, Hemingway.

Ven aquí a echar una mano, anda.

(Música tranquila)

¿Qué?

¿Sale ese corcho o no sale?

Qué va. ¿Qué ha dicho papá del sacacorchos?

Si no está en la cocina no hay.

Y que bebemos mucho. Que no bebamos tanto.

Se está quedando frita en el sofá.

¿Pero ha comido algo?

Sí, tres gambas y un Cola-Cao.

Pero eso no es comer.

¿Qué hace mi padre que no viene?

Está con la cisterna. Es que ni en su cumpleaños.

Sube y dile a Olga que apague el horno, porfa.

Joder, Vicente. Que a mí me cuesta menos escribir un capítulo.

Qué relajado te veo.

Ha sido entregar la novela y ya eres otro.

¿Ya la has leído?

Todavía no.

(Golpes)

(Agua)

Mira con qué protegía mi padre las uvas.

Con las reseñas que le enviaba.

Qué tierno eres, amor. ¿Qué te parece?

Bueno, una vez leídas tampoco las iba a archivar.

¿Pero tú crees que las leía? No.

(RIE)

A ver, me ha llamado Borja. Ya sé lo que huele.

¿Tienes cobertura? Tengo que llamar. No, no tengo.

No tengo cobertura. A ver qué hacemos.

Casi mejor, no sé si tenemos algo para Borja.

¿Qué huele? La cisterna, que pierde.

Pero he cerrado el paso y voy a fregar.

Gracias. Es que mi padre se lo dejó a medias y bueno.

Pero Vicente trae una nueva, creo.

¿Tenemos algo para Borja? ¡Ya se me ocurrirá algo!

¡Mira a ver si hay vino! (SUSPIRA)

¿Abro otra o qué? Pues no.

No la abras, que está malísimo.

¿No hemos venido a vaciar esto? Pues habrá que vaciarlo.

Hay trabajo, la verdad. Sí.

Aquí ha venido a parar todo lo que no nos cabía en Valencia.

Casi parece un pequeño museo etnográfico, ¿no?

Desde luego, la paloma de porcelana es una pieza interesante.

(RIE) Regalo de una ex.

Qué mona, pobre.

¿Sabes qué sería un buen regalo?

Un puto sacacorchos.

Creo que mi padre nos los tiraba. Tu invento no está nada mal, ¿eh?

Así bebemos menos.

Joder, no puedo, prueba tú.

Qué va.

Prueba. Que no, tú.

Vale, no bebemos más.

Relájate, va. Sí, sí, perdona.

Estoy bien.

Carla te va a caer muy bien, verás.

Pero Vicente...

Con Vicente vas a chocar seguro.

Bueno, solo son tres días. Creo que podré manejarlo.

Y si no, podemos batirnos en duelo, ¿no?

Poca broma, nos fuimos hasta Toledo a por eso.

Y a estrenar el Ford Fiesta

Creo que fue el último viaje que hicimos juntos.

Toma, anda. Gracias.

El verano siguiente ya teníamos la casa

y pasábamos las vacaciones aquí.

Todas, ¿eh? Sí.

Tú te hubieses muerto de la depresión.

3 premio de escritura publicitaria otorgado por Leche Cervera.

Es de Vicente.

¿Cómo de Vicente?

Mi hermano leía mucho y escribía un poco también.

Fue él quien me metió en esto.

Me pasaba los libros que le gustaban.

No tenía esa imagen de él.

A ver, creo que mi padre metió baza ahí.

El hombre había currado

en una agencia publicitaria cuando era joven.

Y creo que le echó una mano.

¿Pero tu padre era publicista?

No, no, qué va.

Eso pensé yo durante mucho tiempo.

Entró a trabajar allí como a los dieciséis años.

Le dieron un carné falso y se pasaba el día en el coche haciendo encargos.

También me contó que le limpiaba la mesa al jefe.

Por lo visto mejor que la señora de la limpieza.

(Mechero)

No se le caían los anillos.

Eso está bien. Sí, sí.

Si el gilipollas soy yo.

Bueno, esto está, ¿no?

(Platos)

(Música tranquila)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

Hay que soltar lastre, amor.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Pájaros)

Héroe.

Venga, va.

Hasta luego.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Aquí le dejo una muda de ropita de trabajo.

Por si le es de utilidad. Muy bien, gracias.

(Música tranquila)

(Agua)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Agua)

(Continúa la música)

(Pájaros)

(Radio)

He terminado los armarios.

Está todo rotulado, échale un ojo luego si quieres.

Seguro que está bien, gracias.

¿Esto qué?

Eso lleva años muerto.

Habría que quitarlo, ¿no?

Sí pero yo ya no doy más.

A ver, esto con un hacha. Con un hacha

Quedaste con Vicente en encargarte del jardín.

Con Vicente quedo en muchas cosas

para que no me maree.

Pero como tampoco es tonto...

Es como mi padre,

solo cuenta el trabajo físico.

Si yo le digo que llevo tres meses sin escribir dos frases

y que me sale la puta ansiedad por las orejas

igual hasta se descojona.

Vale, pero no lo pagues conmigo.

Pero mira a tu alrededor, Silvia.

¿Con quién lo pago?

¿Qué hago? ¿Me lo como?

(SUSPIRA)

Mierda.

¡Mierda!

Es que eso no va ahí. No va al contenedor la poda.

Vaya por Dios. ¿Y dónde va?

Tú eres el de Antonio. El mediano, sí, Jose.

Tú eres Manolo, ¿verdad?

Sentí mucho lo de tu padre.

Gracias.

Oye, me perdonarás que insista, pero ¿dónde va entonces?

La poda la recogen los viernes. Allí, junto al poste.

Vale, gracias.

Gracias.

Gracias.

Llamé a tu padre después de la operación.

Estaba flojo, pero parecía animado.

Si la intervención salió bien.

Parecía que salía adelante, pero entró en una depresión.

Dejó de luchar, supongo.

Yo le apreciaba mucho.

Gracias, Manolo.

¿Qué haréis con la casa?

Parece que venderla.

Hemos quedado para arreglarla, a ver si se vende.

Es una pena, porque aquí a partir de marzo se está muy bien.

Sí, ya.

Pero bueno, cada cual tiene su vida, supongo.

Si necesitáis ayuda con lo que sea

No, Manolo, no.

(Serrucho)

Casi todas son de mi padre.

A mi madre no le gustaba nada salir.

Ese álbum yo lo conozco de memoria.

A ver si encuentras ahí la de la mili.

¿La del Jeep?

Decía que era un modelo americano

que colaron a pesar del bloqueo.

¿Y esta?

Jose.

Vuelta a España del cincuenta y tantos.

Ese año ganó un ciclista de su equipo, ¿no?

¡Gracias a él, por supuesto!

(RIEN)

Trabajó de todo, casi siempre conduciendo.

En la agencia de publicidad, repartiendo refrescos, yogures...

Su último empleo fue en la Ford de Almussafes.

Pero del trabajo del que más hablaba

era cuando fue chófer del turronero de Xixona.

Le llevaba en sus viajes de negocios

y a visitar discretamente a sus "queridas".

Mira.

Mira qué pieza, el tío.

A ver.

Ese es mi padre.

Qué joven.

Le debió marcar bastante.

Supongo que con esta casa buscaba replicar aquello.

Un lugar donde reunir a la familia

y comer bajo la pérgola.

El también tuvo su pérgola.

Cuando construyó esto, ni mis hermanos ni yo veníamos ya.

Es todo lo que pudo hacer él solo.

Tú eres el escritor, ¿verdad?

Sí.

Tu padre era un poco fanfarrón.

Siempre sacaba mejores patatas, mejores tomates, todo

Y, claro,

presumía de hijos

Siempre andaba enseñándome recortes de cosas tuyas.

A mí no me decía nada.

Bueno, con los hijos a veces cuesta.

¿Por qué no os quedáis con la casa?

¿Con la higuera qué hacemos? No tira.

Nunca ha tirado, y mira que la cuidaba.

Ya tuvimos otra, pero se secó.

Yo no entiendo por qué esa fijación.

¿No te lo contó? No.

¿Qué? ¿A ti sí?

Aquí.

Aquí mismo.

Me contó que pasaba hambre,

que tu abuelo no ganaba bastante. Y que ¿Juanito?

Mi tío Juan, sí.

Que Juan tenía meningitis,

y que iban al puerto a por medicamentos de contrabando.

Cerca de casa tenían una cochera o algo así, ¿no?

Allí llevaban los vagones averiados. Un buen sitio para jugar.

(Música tranquila)

El tío se colaba en la cabina, se ponía a los mandos

y decía que se sentía como Roberto Alcázar el de los tebeos

viajando por el mundo entero.

Los mandos no responden, estamos atrapados.

¡Y nos atacan los pieles rojas!

¡A toda máquina!

¡Tenemos suerte! ¡El Séptimo de Caballería!

(Gruñido)

(Jadeo)

(LADRA)

(LADRA)

(JADEA)

(Música tranquila)

Todo esto es muy interesante, Manolo.

Pero no sé qué tiene que ver con la higuera.

Es que al fondo, junto a la tapia, había una higuera abandonada.

Por lo visto trepaba a ella y se ponía morado de higos.

Allí se olvidaba del hambre que pasaba en casa,

de la enfermedad de su hermano

y de aquel niño que le pegaba.

Ah, cuidado, Silvia.

Pero si no hago nada.

¿Qué hacemos al final con Borja?

Pues con Borja quedamos y nos tomamos un vino.

Y si sale algo, bien.

Si no, tampoco nos vamos a agobiar.

Qué relajado te veo.

Sí.

Se está bien aquí.

La verdad es que sí.

La casa...

La casa, bueno,

pero el jardín es precioso.

Mañana llega Emma. ¿Tienes ganas o qué?

No sabe nada del regalo.

Creo que no, si Olga no ha dicho nada, no.

¿Por qué dices que me voy a llevar mal con tu hermano?

No, a ver,

es que mi hermano tiene carácter, igual que tú.

Pero siempre ha ido de hermano mayor, de responsable, de hacerlo todo bien.

Pero lo de la novela... lo de la novela le ha jodido.

No pensó que al pieza de su hermano le funcionara el plan.

Y yo creo que piensa que tú me has dado un empujón

un poco de gratis.

Yo te saqué de los bares y te senté a currar, nada más.

Yo te digo lo que creo que él piensa.

Me está cayendo fatal tu hermano.

En serio, me he puesto tensa. Dame un masaje.

Si no has trabajado nada. Si llevo todo el día de cajas.

Ey,

¿qué pasa?

No sé.

¿No crees que al pasar los cuarenta todo son problemas?

Todo son mierdas, todo es achicar agua...

Mira mi padre: se va de golpe, con las frustraciones a cuestas

y todo a medio hacer

¿Fue feliz, tú crees?

Tu padre trabajó y avanzó, ¿no?

Formó una familia, la sacó adelante.

Es importante, la familia.

Madre mía, cómo estás.

Verás cuando conozcas a la peque de Carla.

Es una raspa, te encantará. No me líes.

Esto está hablado, estamos mejor que nunca.

Y si quieres pensar, hazlo solito. Me voy adentro.

Vale.

(Persiana)

(Música tranquila)

(Claxon)

(Claxon)

(Claxon)

(Claxon)

¿Por qué cerráis? ¿Por si entra alguien?

Buenos días a ti también. ¡Silvia!

Vicente, baja un poco, que acabamos de llegar.

Pero si le gusta.

¡Silvia! ¡Ya llego!

Mira qué suerte.

Ya vienen a salvarte.

(SUSURRA) Qué guapa, por favor.

Y qué estilazo.

¿Estilazo?

No tienes ni idea de mujeres, Vicente.

Tienes razón, no tengo ni idea.

Ay, calla ya, va.

(Música tranquila)

¡Hola!

Hola.

(ALEGRE) Hola.

Eh, ¿qué pasa? ¿Qué tal?

¿Y el pelo?

¿Te gusta? Mucho.

¿El pelo? Mira lo que lleva en la nariz.

En mi pueblo se lo ponen a las vacas.

¿Qué pueblo?

No se ve. ¿Verdad?

Hola, ¿qué tal? Silvia.

Encantado.

Hola. Me encanta.

¡Por fin, qué ilusión! Qué bueno conocerte.

¿Quién me echa una mano con las maletas?

Voy.

Toma, el gazpacho

Por cierto, hermano.

Dime.

Me he leído tu libro.

¿Ah, sí?

Poca comida veo yo aquí.

Sí, ahora pensábamos ir...

Apunta un sacacorchos, que llevamos dos años sin...

Vale, sí. Estos van bien.

Está rota.

¿Rota? Tú sí que estás roto.

Coge de ahí, anda.

Con cuidado, con cuidado.

Has cambiado de colonia. ¿Qué?

Tu colonia, digo. Has cambiado, ¿no?

¿Por?

Por nada.

¿Ves? No está rota. El viento la ha sacado de las guías.

A la de tres, para arriba. Vale.

Una, dos y tres.

Ahí está.

Venga ahí.

¿Entonces qué?

¿Qué de qué? ¿Qué te ha parecido?

El libro.

Mi libro, el que te has leído.

Ah. Bien, está bien.

Está bien escrito. ¿Bien escrito?

No le hagas caso, ni lo ha tocado.

Y mira que le he dicho veces.

Eres un cretino.

No te pongas así, hombre.

Ultimamente vamos de culo.

Mira qué vistas, ¿eh?

Vicente, así está bien.

¡Dale un par de vueltas y ven para acá!

Ahí va.

Genial.

¡Mira, mamá, mamá!

Ya está marcado el terreno.

¡Hala, venid, que estamos muertos de hambre!

Ahí donde tu madre va el huerto.

¿Aquí pondremos una ventana?

No, aquí va la chimenea.

Ah vale.

Igual tienes razón.

Aquí puede ir una ventana bien grande.

Pero perfectamente, vamos.

Mira, si te fijas, al fondo se ve el mar.

¡Es verdad! ¡Mamá, se ve hasta el mar!

¡Vicente!

¡Vicente!

Vicente, ven, anda.

Vale.

Vale.

Vale, venga.

Por mí bien. Para entrar en calor.

(SUSURRA) ¿Quién es? Tu hermana, están aquí.

¿Aquí? En el pueblo. Calla un poco.

Vale, venga, Carla, ahora les digo.

Sí.

Carla, soy tu hermano.

No, para un momento. ¡Escúchame!

(Murmullo)

¿Pasa algo?

Tu hermana, que si vamos a comer.

¿Tienes cobertura?

Carla, que aquí está todo por hacer.

Dame, venga.

Carla, escucha.

Carla, que soy yo otra vez. Oye, que a este ni caso.

Claro que vamos.

¿Cómo tenéis cobertura? Movistar.

Claro, para una vez que nos juntamos.

El tejado hay que hacerlo y tenemos dos días.

¿Por qué hay que hacerlo en dos días?

Pues porque el lunes dan lluvias, cariño.

Nunca aciertan. ¿Pero si aciertan? Estar con lluvias y sin tejado...

¿Qué dice de comer?

Es un restaurante que ha abierto una amiga suya.

Que está muy bien, han rehabilitado un caserón.

Qué chulo. Sí, chulísimo.

Y que todo producto de proximidad y que bueno no, buenísimo.

Yo me quedo a repasar el tejado. Y Emma también.

Es que os conozco, os ponéis y perdemos el día.

No sé para qué hacemos un plan. Y yo no puedo ir.

Sí. Perdón, que me he liado.

Ve tranquila, hija.

Pero no tardéis.

No sea que me caiga.

¿Qué son, seis metros? Papá

Igual me rompo las piernas.

Ay, papá

Con no caerme de cabeza... Por favor.

Pero tú a lo tuyo. Vicente.

Estoy hablando con mi hija, si me dejas.

Termino con ella... Vale, ya está.

Nos vamos, Silvia. Ya está.

Suerte, Emma. ¿Tienes todo, no? Sí.

¿Seguro? ¿Llaves? Tengo todo.

(Portazo)

Vicente, ¿por qué no vienes y te relajas?

Estoy relajado. Pero esto debe estar el lunes. ¿O me he perdido algo?

(Música tranquila)

En realidad aquí no se podía construir,

pero pagabas una multa y listo.

Así iba el tema.

En aquella época estaba de moda lo del chaletito.

Pero el dinero solo llegaba para la estructura.

Y el resto lo íbamos construyendo nosotros.

Con materiales de mierda.

¿Qué pasa, que no me vas a hablar?

¿Por eso la queréis vender?

¿Te lo ha dicho tu tío?

No, papá, he sido yo solita.

Agarra bien, que voy a subir.

(JADEA)

Toma.

(JADEA)

¿Qué pasa? ¿Es un problema de dinero?

¿El qué?

Lo de vender la casa.

El problema es que esto es un muerto.

El problema es que esto se cae a cachos si no estás encima.

Este muro, por ejemplo.

Este muro lo hicimos entre todos.

Hasta tu tía, que era una nana, echó una mano.

Pero luego la gente crece y se va.

Tu tío el primero, que se fue a estudiar fuera.

Y tu tía empezó el instituto, como tú ahora

y cada vez venía menos.

Nosotros empezamos a alquilar el apartamento de Jávea.

Y al final solo venían los iaios. Aquí, solos los dos.

Luego murió mamá.

Y a los pocos días el iaio cogió el coche, se subió aquí...

Como si nada.

Como si no le importara la muerte de la iaia.

(Música tranquila)

Pues yo vendría.

No vendrás, cariño.

No vendrás.

Ya me lo sé, ya lo he visto.

Anda, ven.

Mira.

Toma.

Firma antes de que se seque.

(Móvil)

¡Vicente!

Hombre, Cristóbal. ¿Cuántos vermús llevas?

No, si estáis encantados, ya se nota.

No, aquí hay mucho trabajo. Ya comeremos cualquier cosa.

Por favor. Limpia las herramientas.

¿Y luego vamos? Tira.

Tira.

No, no me lo pases, que no...

Joder.

Oye, veníos, que os va a encantar.

Pero si no llegamos.

Hemos dicho que os esperamos. Está a veinte minutos.

De verdad que...

Venid, joder, que invitamos nosotros.

Vicente, venid. Cambio y corto.

Comemos y volvemos. ¡Toma! (RIE)

Vaya mierda de camino, joder.

Este va contento ya.

Papá, tranquilo

Me cago en la

Vamos, vamos.

Eh, ¿qué pasa? Hola.

Esclava. (RIE)

¿Qué habéis hecho? Pues nada, el muro.

¿Cómo ha ido? Bien, bien.

¿Habéis venido bien?

¿Dónde está el restaurante?

Detrás de la pinada.

Emma, ve yendo tú, que quiero hablar una cosa con tu tío.

Vale.

Estamos en la terraza, la mesa grande.

Vale.

Joder, qué misterio.

Nada, simplemente.

¿Qué?

Que gracias por ofrecerte a pagar,

pero de mi parte y de mi familia me encargo yo.

¿Bien?

A ver, yo no quería... Tampoco es tan raro, ¿no?

No. No, para nada.

Vale, ya está.

Solo era eso. Sin más.

(Música alegre)

Venga, llegáis justo a tiempo.

Meteré el cochinillo en el horno.

Déjame.

Veréis qué jugoso está, se deshace en la boca.

¡Que me dejes, cabrón! -Va, tira.

¿Y esa cara? ¿Estás enfadado? No.

Un besito, ¿no?

¿Todo bien? Sí.

Ahora sí estamos todos.

El hermano responsable.

(VALENCIANO) La niña más bonita de nuestra tierra.

¿Qué te parece?

(VALENCIANO) ¿Y yo no soy bonita?

Tú bonita no eres, amor.

Guapa y lista, pero bonita...

Y esto también es un poco para celebrar

que ya conocemos a Silvia.

Que Jose nos hablaba de ti, pero no te traía.

Han estado muy liados.

No seas burro.

Si es verdad, con lo del libro. ¿A que sí?

Ahí viene la comida.

No te hemos dicho que esto es menú del chef.

Cada vez es una sorpresa. Muy bien.

No, mira, perdona. Yo me encargo. ¿Puedo? Gracias.

¡Mira, hermano!

(CANTURREA)

(RIE)

Otra sorpresa.

Oye, una cosa. Dime.

Tú y yo bien, ¿no?

Que sí, hombre, que sí, joder.

Uy, la testosterona. ¿Qué testosterona?

Di basta.

Echa, no te cortes.

Papá -Vicente, yo no quiero conducir.

Qué barbaridad.

Vicente, ya está bien.

(RIE)

Ya verás, está buenísimo.

¿A que está bueno? Qué bien, mistela.

Lo he dicho yo, que está bueno.

Que está muy bueno.

(SUSURRA) ¿Se lo damos?

¿A que sí?

¡Emma, ven un momento, por favor!

Se lo damos luego. ¿Luego?

Todo lo dejarías para luego.

Laia, ven tú también.

Ven, cariño.

¿Qué pasa?

Siéntate, que te voy a dar una cosa. Toma.

¿Y qué es esto?

Regalo de cumpleaños.

Pero Emma cumple en marzo.

Bueno, estamos dentro del año. ¿Qué es?

Es la matrícula

para un taller de Relato Corto de Almudena.

Almudena Grandes.

Son cuatro semanas en el Hotel Kafka de Madrid.

Es verdad que eres un poco pequeña todavía,

pero he hablado con ella y no tiene problema.

Uy, qué bien, ¿no?

¡Muchísimas gracias! De nada, bonita.

Abraza a tu tío, ha sido idea suya.

Gracias.

Bueno, por último, si no os da susto,

estaremos encantados de tener a la niña las cuatro semanas.

Pensión completa.

Pero esto me parece un poco demasiado, ¿no?

No te creas, me hacen precio.

¿Y toda esta maravilla cuándo sería? En Semana Santa.

Semana Santa no son cuatro semanas.

Bueno...

he hablado con la tutora y dice que sin problema, que es buena idea.

Pues nada,

ya está todo claro entonces.

La niña escribe bien. ¿Y eso cómo lo sabes?

Qué idiota eres.

La niña escribe bien.

Joder, aquí todo el mundo escribe bien.

¿Tú escribes bien, Silvia?

Yo leo.

Y muy bien.

Por entenderlo, ¿eh?

Por favor. No, déjame.

Nunca había estado con una agente literaria.

Tú eres como un filtro, ¿no?

Lees y lo que te gusta se lo haces llegar a los de arriba.

Bueno, es un poquito más complicado

pero sí, así es.

Mi trabajo es tener buen gusto.

Qué buen trabajo. ¿Cambiamos de tema?

Sí, por favor. Sí.

(SUSPIRA)

En vender la casa estamos todos de acuerdo, ¿no?

En eso habíamos quedado.

En eso habías quedado tú.

Perdón, pero ¿no os habéis planteado más opciones?

El sitio es increíble.

Igual montar una comunidad de bienes,

como una casa rural.

Pues no está mal.

No, hay que reformar y es mucho dinero.

Y si no funciona...

La otra es que os la quedéis vosotros.

Vivís a media hora. Parece una buena solución.

Bueno, o nosotros.

También.

Nosotros preferimos vender.

Queremos ampliar el restaurante. Pues no he dicho nada.

Dame un besito.

A nosotros también nos viene bien el dinero.

Es que a Olga le gusta la playa.

Y el dinero no nos viene mal,

no tiene que ser un secreto.

¿Qué pasa? No pasa nada.

No pasa nada, cariño,

con la crisis hemos cerrado el taller de Tres Cruces.

¿El grande del túnel de lavado?

Joder, Vicente, lo siento mucho.

Nada, está todo bien, no os preocupéis.

Bueno, Jose, sigue.

A ver, nosotros hemos estado hablando

y antes de que se la quede alguien de fuera,

pues eso, quizá podríamos hacer una oferta.

Eso hay que hablarlo.

Por eso lo estoy hablando ahora.

Sin tanto vino de por medio.

Vale, que sí.

¿Y yo podría seguir viniendo?

Claro, Emma.

Nos encantará tenerte, claro que sí.

Nos encantará teneros a todos. ¿A nosotros?

A ver, dentro de un orden.

(RIEN)

Dentro de un orden, claro.

Claro, claro.

A ver, quiero que la casa se quede en la familia.

Muy de familia eres tú.

Eres tan de familia

que en el año y pico que papá estuvo jodido viniste tres veces.

Tres. Vale ya, ¿no?

Me hubiese gustado estar,

qué quieres que te diga. Me hubiese gustado estar.

¿O crees que fue fácil no poder despedirme?

Es que no es despedirse, Jose.

No es como en las películas, que cierra los ojitos.

Que son meses.

Con subidas y bajadas.

Que tu hermana dejó el restaurante.

Vale ya, hostia, por favor.

Ya está bien, Vicente, joder.

¿Has visto lo que has conseguido?

Por favor. Ni por favor ni leches.

Vamos, Emma.

Deja a la niña. ¡Que es nuestra hija!

Nosotros la educamos y le pagamos lo que necesite.

Igual por eso te sobra dinero para casas y cursillos.

Vicente. ¡A ver si te matas y la tenemos!

Yo voy.

Pasa. ¿No quieres pasar? Pues pasa.

(SUSPIRA)

¿Quieres hablar o hacemos como que no pasa nada?

(SUSPIRA)

Pues nada. No pasa nada.

(Pájaros)

(JADEA)

Aquí hay romero.

Mira, ayúdame a coger para la paella.

¿Qué te pasa?

¿Por qué no puedo quedarme con vosotros hasta que vaya al cole?

¿Qué dicen tus padres?

Mi padre dice que no, que hay que volver con tiempo.

Es que tu padre si no lo tiene todo apuntado en su libreta...

Los cambios le descolocan.

Anda, ven. Ayúdame con esto, va.

Pero a mí me gusta estar aquí.

Ya hija, y a mí también.

Yo me quedaría todo el año.

(Música tranquila)

Pero la iaia quiere estar en el piso por si vienen los tíos.

Y luego ni vienen los tíos ni hacemos nada ni viene nadie.

(Continúa la música)

Yo iré a veros, iaio.

Pues nos pondrás muy contentos, te lo aseguro.

(Truenos)

(Lluvia)

Busco algo para secarte.

¿Qué haces?

Nada.

Bueno, revisar cajas.

(SUSPIRA)

Mira.

La barca ya murió, ¿para qué guardaba esto tu abuelo?

Misterio.

O esto.

Los ruedines de la bicicleta de Carla.

Esto aún, si es que funciona

"En busca del Imperio Cobra".

Lo mejor para los días como hoy.

Mola. Juegos hay muchos.

Mira si quieres que cojamos algo. Vale.

Mamá te está llamando.

Mamá te llama, ¿no la oyes?

Ven, anda. Ayúdame con esto.

Eso es, fuerte.

¿Así?

Sin miedo.

¿Lo ves? Cada cosa en su sitio.

Mamá te espera.

Qué pesada es. Mamá no es pesada.

Esto es un tragadiscos, ¿no?

Comediscos lo llamábamos nosotros.

¿Te suena que tengamos pilas gordas así?

Creo que sí, déjame ver.

Joder, como funcione

(Música pop)

Me flipa los ruiditos que hace.

¿Me lo puedo quedar?

Yo te diría que sí,

pero después de hoy igual hay que preguntarle a tu tío.

Qué tonto.

(Continúa la música)

El iaio sí quería a la iaia.

Pero aquí se sentía menos solo que en el piso.

Y ya sé que lo digo mucho, pero a mí sí me gusta esto.

Aquí no me molesta nadie.

(Continúa la música)

(Pájaros)

(Pasos)

La que has liado, Vicente.

No sabía a quién iban a enviar.

La que has liado, Vicente.

Me alegro de que seas tú.

(RIE)

¿Y Jose?

Se han ido los dos, a una reunión.

Joder, con lo que nos ha costado traerle.

De verdad. (RIE)

No ha sido fácil, ¿verdad?

No.

No lo ha sido. No ha sido nada fácil.

(SUSPIRA)

El día que murió papá

¿Qué?

El día que murió papá estaba yo.

Yo tenía pediatra y no pude ir.

Serían las diez cuando entró en coma y

Te llamé, pero entró el médico y tuve que colgar.

La cosa es que me preguntó si queríamos intentar reanimarle o

O sedarlo para dejarle ir.

Y el tío se quedó ahí de pie,

esperando una respuesta.

(SOLLOZA) Y papá...

Papá parecía tan cansado

El resto lo tengo borroso. (LLORA)

Me puse muy nervioso. Vicente, por favor

(Música tranquila)

(Viento)

(Continúa la música)

(Pájaros)

Mamá

Mamá

¡Mamá!

Laia.

Laia, ¿qué haces?

¿Qué haces? Es muy pronto.

Papá se ha muerto.

Va, no digas tonterías.

Que sí, que se ha muerto, que le abro el ojo así y no se mueve.

(RIE) Va, en serio.

Que es verdad, mira.

Oye, déjalo.

Vas a despertar a todo el mundo. ¡Ven!

Cuidado.

¿Por qué está todo roto? No lo cuidamos.

Y las cosas, si no se cuidan

Deja eso, que está podrido, va.

Pero yo quiero una naranja.

Ay, pobre árbol.

Yo quiero una naranja.

A ver, esta.

Esta sí que está buena.

Ten, para tu culo.

Oh, mi culo, mi culo

(RIE)

¿Me la pelas?

¿Cómo se dice? Pélala, por favor.

Tu iaio sí que los cuidaba bien.

¿Esa está buena?

(Música tranquila)

¿Ya? Un poquito más.

Las naranjas no hay que lavarlas, cariño.

Así están más fresquitas.

Ya, venga.

¿Me puedo colar o me vais a hacer esperar?

A quien madruga Dios le ayuda, Manolo.

Hola.

¿Qué? ¿No vas a saludar? No.

No muerde, ¿no?

Tus tomateras no tiran. -Ya tirarán.

¿Solo llevas esas?

Las que ves. -Anda, pasa.

No, si encima querrás reverencias.

Esta está mala.

Pica. Toma. ¿Pica?

Tú sí que picas.

Toma este.

Oye.

¿Qué?

¿Tú te acuerdas del iaio?

Claro. ¿Ah, sí?

¿Y de qué te acuerdas más?

No sé.

Que me abrazaba muy fuerte.

Sí. Sí que abrazaba fuerte, sí.

¿Entramos a ver qué encontramos?

Solo si voy a bracito.

No, cariño, tienes siete años ya.

¿Abracito como el iaio?

Qué lista eres, bandida.

Ven aquí.

¿Así de fuerte? (SE QUEJA)

Hala, ya estamos rebuscando.

¿No había cruasanes?

Pues se han acabado.

Pero ahí tienes plátanos. No quiero, quiero cruasanes.

Pues no quedan, lo siento, qué le vamos a hacer.

Sí quedan. Mamá los escondió en ese cajón.

Pero bueno. Tú sí me quieres, cariño.

¡Olga! -(CHISTA)

¿Emma sigue durmiendo? -Está ahí, remoloneando.

A ver si tú la puedes levantar.

¡Emma, despierta!

Dice tu madre que te despiertes.

¿Y Vicente? En el jardín, trabajando.

Con tal de no estarse quieto...

¿Te ha contado que ayer estuvimos...? Bueno, ¿que tuvimos...?

Tu hermano lo ha pasado muy mal.

Todos lo hemos pasado muy mal.

Llevaba meses con ese peso y no sabía cómo...

Que se lo guarda dentro.

Bueno, se nos ha juntado todo.

¡Aquí viene el monstruo de los cruasanes escondidos!

(RIE)

¿Os importa dejarnos solos esta mañana a ver si podemos...?

Madre mía. Madre mía, esta familia.

A ver si lo arregláis de una vez.

A ver si consigo mover a estas.

(CRISTOBAL GRUNE)

Venga, ya está bien de hacer el tonto.

(LAIA RIE)

A vestirse, que nos vamos al pueblo, Cristóbal, tú también.

A vestirse. -No quiero ir.

Te traigo almuerzo.

Vale, gracias.

¿Pusiste los papeles en orden?

Sí, sí, ya está.

Fueron varias mañanas de ayuntamiento, arquitecto, notario,

pero ya está registrada.

Gracias.

Ahora ya se puede vender.

Me habría gustado que las niñas hubiesen tenido más tiempo con él.

Y poder despedirme tampoco habría estado mal.

Ya lo sé.

Lo siento. Pero bueno.

(Pájaros)

El otro día, en la calle,

me pareció verlo.

Ay, Vicente.

Tardé un momento en acordarme.

(Motor)

(Claxon)

¡Echadme una mano, anda!

(Portazo)

Otra sorpresa.

Qué bien que hayas venido, Jose.

Carla me ha llamado y me ha comentado lo de papá, en el hospital.

Vale. Qué putada. Lo siento mucho.

¿Qué tal la reunión? Bien, retomando contactos.

¿La has traído?

¿El qué?

Encontré una foto de esto, en el garaje.

¿Recuerdas que papá estaba empeñado con la pérgola?

Sí, la del turronero del puro.

Y al final hizo esa cosa horrible.

Porque le dijimos que vendríamos a ayudarle y no vinimos.

Nos llenó la piscina.

No lo sabíais.

Pues sí, nos llenó la piscina.

Aquí estaban

los dos solos con la piscina llena

(RIE)

(RIE) Perdón.

(RIE)

(RIE) Vuestras caras.

(RIE)

Oye, no es gracioso, ¿eh?

Lo siento, lo siento.

Ay, por favor, qué pena todo.

(SUSPIRA)

¿Qué?

Papá, que

Que la operación fue bien y parecía que remontaba.

Sí, yo le llevaba a revisión y mejoraba mes a mes.

Pero de pronto...

Nos dijeron que no iba a durar.

Bueno, ya está.

Ya está.

Un abrazo.

Los tres.

¿Que va en serio?

Venga.

Son siete segundos.

Para que funcione tienen que ser siete segundos.

(GIME)

Ahora somos nosotros la familia.

Vamos a querernos, va.

Uno,

dos,

tres,

cuatro...

(Pitido)

(Continúa pitido)

(JADEA)

¿A dónde vas? Me quiero sentar.

Vale, espera. Espera un momento.

Cógete.

No te dejes caer, despacio.

(JADEA)

(SUSPIRA)

(JADEA)

(TOSE)

Francisco López, Assumpta Meliá y Jose Montoya

Perdone. Es que llevamos una hora

y hay gente que ha entrado antes. Dime nombre.

Antonio Gisbert.

¿Has metido el volante en el buzón? No.

Ahí, tercera puerta.

Y usted espere, ahora le llamamos.

(Música tranquila)

(Continúa la música)

Así vas muy bien, papá.

(CANSADO) Si tú lo dices...

Eso, asegurando. Sin prisa.

Que no tenemos ninguna prisa.

Espera, que te ayudo.

Gracias.

Qué calor hace siempre aquí, ¿verdad? (ASIENTE)

Te veo bien, papá.

Venga. Me alegro.

(RIE) Vamos a sentarnos, va.

(Música tranquila)

(Continúa la música)

¿Y con esto?

¿Con esto qué hay que hacer?

Tú mete primero el nuestro y luego se lo explicas.

(JADEA)

(Música tranquila)

Perdone.

(Continúa la música)

La semana que viene ya es abril.

Ay, sí.

Qué ganas de buen tiempo, a ver si nos podemos ir por ahí con Laia.

Tengo que subir a fumigar los naranjos o cogerán pulgón.

Y hay que arreglar esa cisterna de una vez.

Papá.

Papá, te quería explicar... ¿Qué pasa?

Hemos pensado en vender el coche.

El médico está de acuerdo en que no estás para conducir.

(Música tranquila)

No te preocupes, que seguiremos subiéndote a la casa.

(Continúa la música)

No tan a menudo, eso sí,

pero entre todos, seguro que nos apañamos.

Además ahora es buen momento para vender el coche.

Es verdad que le has hecho kilómetros

pero como lo tienes tan cuidado

(JADEA)

seguro que le encontramos comprador.

(Continúa la música)

(JADEA)

(Continúa la música)

¿Dónde has puesto las gambas? Al fondo de la balda.

Que si tu hija las pilla no llegan a la mesa.

(RIE) Qué tía.

A ver, que me han dicho que está aquí la experta en vinos.

¡Pero bueno!

¡Qué ilusión, Manolo!

No te abrazo, que huelo a humo, dame dos besos.

Yo encantado.

Hola, yo soy Cristóbal, el pinche. Un placer.

Igualmente.

No quiero molestar. He traído una botella que tenía por casa.

No hacía falta, hombre. De verdad.

No hacía falta, de verdad.

Mamá, mamá, ¿hay gambas?

La podemos abrir ahora.

Pero es que no sabemos dónde está el sacacorchos.

Tenemos un problema con los sacacorchos.

Yo llevo. -Qué bien.

¿Hay gambas? No, amor, no hay.

Huele a gambas. A sardinas, cariño.

Lo que hueles son sardinas. ¿Eso es verdad, papá?

Son sardinas. Tu madre no me deja gambas por el ácido úrico.

Pues vaya puta mierda.

¡Oye, Laia! Por favor, esa boca.

Me han dicho que es muy bueno.

La cosa es que no esté viejo.

Mejor, ¿no? Más añejo.

Bueno, vamos a ver.

Esto está para sacarlo ya.

Llévalo abajo, que si no, lo acabamos.

Muy bien.

Y dale la navaja a Jose, que está desesperado.

Perfecto.

Emma, cariño. Acompáñale, ¿vale?

Y toma, llévate esto, porfa.

Ahora bajamos. Hasta ahora.

Toma, llévate esto. (RIE) Qué acidez.

(Música melódica)

¿Cómo vas con eso?

Pues más o menos.

Joder.

Emma, échale una mano a Silvia, anda. Vale.

Me han encargado que te dé esto.

Gracias, Manolo.

Manolo.

Soy lo peor, pero quería pedirte un favor más.

Sí, claro, sin problema.

No sé cuándo venderemos la casa

pero me gustaría darte...

un juego de llaves

para que le echaras un ojo de vez en cuando.

Será un placer. Gracias.

Emma, ¿traes las botellas de agua? Sí.

¿Qué haces?

Entradas para "El show de Laia y Emma".

¿Quieres una? -Sí, por supuesto.

Un euro.

No llevo. ¿Te lo puedo pagar mañana? -No.

(RIE)

Mañana nos vamos

y es probable que no nos volvamos a ver jamás.

Hablas muy bien para tu edad.

Sí, mi padre dice que soy un poco redicha.

¿Un culín?

Ay, sí. Pero poquito.

¿Oye, queréis?

Pues nada.

¿Por qué no vas y lo hablas con él?

¿El qué?

(Continúa la música)

Deséame suerte.

Hola.

¿De qué habláis?

Bueno, han llamado de la inmobiliaria.

Ya hay alguien interesado.

Joder, qué rápido.

Si la quieres tendrás que moverte.

No, yo paso de dramas. Se vende y ya está.

Ya estamos. Ya estamos, ¿qué?

Pero qué pesados sois.

¿Pesados por qué? ¿Qué?

Anda, echa.

Me voy a hablar con la gente normal.

Siéntate.

¿Qué? Siéntate, va.

A ver.

¿Qué?

¿Lo de que Emma puede venir va en serio?

Qué pregunta más tonta. Es que yo soy muy tonto.

Y como soy tonto quiero que me lo aclares.

Sí, va en serio.

Entonces no hagas el idiota, Jose.

Es lo mejor para todos.

Y a papá le habría gustado.

No, no vamos a venir. ¿Cómo que no?

Con el AVE estáis a una hora.

Que es un capricho.

¿Y para que está el dinero? Para caprichos, ¿no?

(Murmullo)

¿Te acuerdas cuando vine para el puente de octubre?

¿Que me liasteis para subir a papá?

El ya andaba muy mal y yo lo aparqué en el sofá

mientras le daba un repaso al jardín.

Yo andaba con agobios, como siempre.

Y él se movía tan despacio...

Me ponía nervioso.

Le hablaba mal, Vicente.

Cuando terminé ya no estaba en el sofá.

Me dijo que estaba cansado e iba a acostarse.

Yo me reboté, le dije que no, que nos íbamos ya.

Me lo encontré en su habitación, en la cama.

Y entonces me dice, y eso lo tengo grabado, me dice:

"Yo voy a acostarme. Si quieres puedes tumbarte aquí conmigo".

Es que en la vida, Vicente,

me ha pedido que me acueste en su cama.

Ni de pequeños, es verdad.

El hombre intenta quitarse las zapatillas

pero no le da.

Y yo me acerco, me agacho, se las quito

y las dejo al lado de la cama, como hacía él.

Y antes de que me incorpore, me dice: "Gracias por venir, hijo.

Sé que estás muy ocupado".

Jose.

Ya está, no pasa nada, Jose.

Sí que pasa.

Pasa que soy un cutre y un egoísta y que lo echo mucho de menos.

Y la casa. No te machaques, no sirve de nada.

Si hacemos lo que podemos.

Todos hacemos lo que podemos.

Y por cierto, está muy bien.

¿El qué está muy bien?

Tu novela está muy bien.

Anda, va, tira. Que sí, coño, que sí.

¿Cuándo la has leído? En cuanto salió.

¿En cuanto salió y no me dices nada?

Qué va.

Bueno.

(RESOPLA)

"Al principio no le reconocí.

No había cambiado tanto,

pero su postura se había vencido levemente.

La implantación de su crespo pelo, ya cano,

del que tan orgulloso se sentía,

había retrocedido un buen centímetro

y su nariz..." Ay, joder.

Espera. "Y su nariz,

antes afilada y alerta como la de un podenco,

había cedido a la fuerza de la gravedad".

(RIE) No eres tú. No, claro, no soy yo.

¿Cómo era? Ah, sí.

"Me dio un fuerte abrazo

y una vaharada de Davidoff Cool Water me golpeó.

La misma puta colonia desde los diecisiete."

¿En serio?

¿"La misma puta colonia desde los diecisiete"?

Oye, pues te voy a decir una cosa.

Cool Water sigue siendo buenísima.

No sé por qué coño he cambiado. (RIE)

(LAIA) Vamos a hacer el baile.

¡Eh, que vamos a hacer el baile!

¡Pues vamos, yo no me lo pierdo por nada del mundo!

La próxima será la buena, hermanito! Eres muy tonto.

¡Es un euro cada uno!

¡Lo paga tu tío, que se le salen los billetes!

Oye, ya está bien.

¡Venga, que se enfrían las sardinas!

¡Que son gambas!

Sus entradas. Gracias.

Son dos euros.

Luego te lo pago, ¿vale?

Joder, sois todos pobres.

¡Vale ya con las palabrotas, coño!

(RIEN)

Muy buena idea la pérgola.

Sí, lo he vuelto a hacer, soy un genio.

Un maestro. (RIE)

Cristóbal.

Silvia, ¿vino?

Pero un poquito.

Ya, ya.

(SUSPIRA)

¿En serio que no hay gambas?

Que sí que hay gambas, cariño,

te están tomando el pelo.

Pero antes el baile, ¿no?

¡Pero si no has pagado!

A ver, ¿esto vale para todos o no?

Va, sí, es suficiente.

¿Lo hacemos ya?

Venga. ¡A ver ese show!

(VITOREAN)

Venga, va.

Demostrad lo que sabéis.

Va a bailar hasta el tío.

¡Bravo!

(Grillos)

("Oye, mamá, oye, papá" de Jeanette)

(CANTAN) Oye, mamá, oye, papá.

No castigues a tu hijo

No, no.

Que mañana ya tendrá

tiempo para sacrificios.

¿Cómo era "sacrificios"?

(RIEN)

(CANTAN) Oye, mamá, oye, papá.

No le digas que es muy joven.

Es un tiempo de jugar

y de andar con ilusiones.

Que sea feliz

es todo lo que debes desear.

(RIE)

Su juventud

(RIE)

es rápida y no vuelve nunca más.

(CANTA) Mañana

por el camino que va el mundo

tan solo odio encontrará

tan solo ganas de llorar.

(Ladridos)

(Claxon)

Voy.

(Cerradura)

(Claxon)

Voy.

¿Vamos o qué?

Sí.

¿Qué hacías?

La cerradura de la cocina se engancha.

¿Pero has cerrado o no? Sí.

Sí, he cerrado.

Pues venga.

(Cerradura)

(SUSPIRA)

(Motor)

¿No nos dejamos nada, no? No.

Nos vamos.

Jose.

(Música tranquila)

(Pájaros)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Truenos)

Ayer me pareció ver a tu hija.

Estuvieron todos aquí comiendo por mi cumpleaños.

¿Qué tal la niña?

Laia se llama.

Es una cosa

Le di un abrazo y huele

Huele a pajarito.

Huele mejor que un coche nuevo, Manolo.

Te estás volviendo un viejo chocho.

Creo que me bajaré hoy.

¿Pero estás para conducir? ¿Te bajo yo?

Que estoy bien, no seas pesado.

Puedo conducir, hombre. Puedo conducir.

¿Y qué?

¿Fumigaste los naranjos cuando te dije?

No, se me pasó. -Pues te van a coger pulgón otra vez.

Mira los míos qué buena pinta tienen.

Ya, bueno. ¿Y la higuera tira o no? -Ya tirará, Manolo.

No me pienso morir sin subir a comer higos.

(Música tranquila)

(Truenos)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

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